CAPITULO 16; LA UNIÓN AMBARINA

Myr

Habían pasado más de dos semanas desde que Aegon y Rhaena habían yacido. Después de aquello, aunque no era del todo intención de Aegon, dormía todas las noches con Rhena después de sus apasionados movimientos, impropios de una muchacha de su edad. Finalmente, después de muchas suplicas de su prometida, la permitió abandonar la mansión para trasladarse al palacio de Myr.

Esa misma noche había convocado a toda su familia para la cena. Daeron estaba contento, pues cada día mejoraba su destreza con Daekarys, algo que parecía casi imposible. La princesa Rhaenys estaba bastante relajada gracias a la morfina, pero Baela miraba a todos lados como una vestía enjaulada. Esta tenía lugar en los jardines, donde Vermithor y Daekarys, devoraban sus buenas docenas de cerdos, y ejercían como recordatorio para la hija del príncipe rebelde, de cual sería su destino y el de su abuela si hacía alguna tontería.

"Buenas noches querida familia" dijo Aegon apareciendo con dos decenas de guardias, y con Rhaena de la mano. Llevaba un traje de frac, y había hecho que Rhaena llevase un vestido de princesa del siglo XIX.

Sin embargo, al verse ambas hermanas, Rhaena se soltó de la mano de Aegon y corrió hacia su hermana. Baela por su parte se levantó con violencia de la mesa e hizo lo mismo. Baela abrazó a su hermana con todas sus fuerzas, mientras Rhaena lloraba de alegría. La abuela de ambas se levantó de la mesa con todas sus fuerzas, y las abrazó protectoramente.

"Que conmovedora escena" dijo Aegon con algo de fastidio, mientras se levantaba en la mesa con la paciencia mermada y alejaba a Rhaena de su hermana y de su abuela, para sentarla junto a el en la mesa.

Baela lo miraba con odio puro, pero Aegon la ignoró. En su lugar esperó a que los sirvientes trajesen el faisán y la langosta cocida en salsa de limón. Nadie dijo ni una palabra, Daeron estaba ocupado hablando mentalmente con su siniestro dragón. La princesa Rhaenys estaba comiendo con cierta dificultad, aunque no quitaba sus ojos de Aegon. Si pudiese en aquel momento lo mataría con sus propias manos, y aunque ardiese bajo el fuego de dragón diría mil veces que mereció la pena.
Entonces Aegon sonrió, y cogió de la mano a Rhaena , algo que no paso desapercibido para nadie en la mesa, quienes esbozaron rostros sombríos salvo por el curioso Daeron.

"Querida tía, querida prima…tengo…tenemos una maravillosa noticia que contaros" dijo Aegon luciendo su sonrisa tan empalagosa, que hizo que Baela tuviese arcadas "Rhaena y yo no vamos a desposar"

Entonces hubo un silencio sepulcral, incluso se pudo escuchar el canto de los grillos. Sin embargo, no por que fuese esperada la noticia, dejaba de ser impactante. Abuela y hermana, miraron a la prometida ocultar su rostro de la vergüenza. Aegon sonrió y bebió de su copa de vino veraniego.

"Naturalmente, Rhaena ha sido "buena" negociando" dijo poniendo énfasis en buena, para dejar claro lo que había tenido que hacer la princesa "Ahora que la enemistad entre la casa Velaryon y mi persona ya no existe, he decidido que el Banco Rogare descongele los activos de vuestro esposo, naturalmente enviaré un perdón a vuestra casa…no hay que mirar al pasado, y naturalmente mi querida tía, podrás regresar a Marcaderiva con tu otra nieta…después de la boda" dijo Aegon con malévola complacencia al ver la miseria de Rhaenys al saber que estaba perdiendo a una nieta.

"No" dijo Baela, sorprendiendo a todos en la mesa.

Aegon la miró fijamente.

"¿Cómo dices?" le preguntó Aegon con voz suave pero fría. Aunque Baela se mantuvo desafiante, y mirándolo con odio pero también con resignación miro por un momento a su hermana para darle una mirada triste.

"Yo también soy tu prometida" dijo Baela "Yo me quedo aquí junto a mi hermana"

"Baela" susurró una suplicante Rhaena, pero Baela le dedico una sonrisa triste.

"No creo que sea necesario" dijo Aegon "Puedes ir a Rocadragón seguro que Jacaerys te estará esperando con los brazos abiertos"

Pero Baela lo miró fijamente a los ojos, por un momento estuvo a punto de intimidar a Aegon, y este se levantó de la mesa, mientras Vermithor resoplaba, ante cualquier señal de jinete. Baela también se levantó y se acercó a el casi al compás.

"O me quedó como reina, o me voy en cenizas…tu decides" dijo Baela alzando un poco rostro desafiante, chocando frente con frente con el de Aegon, quien se sorprendió con su determinación. Por un momento miró a Rhaena quien estaba impotente ante el comportamiento de su hermana, al igual que su abuela, pero finalmente miró a Baela.

"Si ese es tu deseo no te lo negaré" le dijo Aegon mirándola con frialdad. Entonces se dirigió a Rhaena quien estaba contrariada por esa decisión, pero Aegon la miró con dureza por un momento, para terminar, cogiendo entre sus brazos a Baela, quien lucho contra todos sus instintos para no sacarle los ojos a Aegon, quien bajó su cabeza y la besó con lengua. Sin embargo, Baela le mordió con todas sus fuerzas haciéndole sangrar y retroceder.

Los guardias la apuntaron con sus fusiles, mientras Aegon escupía un poco de sangre. Luego trataría con Baela, pero entonces se dirigió a la mesa y alzó su copa con una sonrisa furiosa.

"¡Por la familia!" gritó, aunque solo Daeron alzó su copa, mientras los guardias se llevaban a Baela a sus aposentos, con la princesa extrañamente tranquila.

Mas tarde, después de acostar a Daeron. Aegon fue a sus aposentos donde estaba una Rhaena furiosa. Nada más verlo le dio una bofetada, e iba a darle otra, pero Aegon la cogió del brazo con poca paciencia.

"¡Cerdo!" le gritó Rhaena "¡Me prometiste que la dejarías ir!"

"¿Y crees que yo quiero que se quede?" le preguntó Aegon "Solo lo hace para incordiar, así que ahora mismo vas a venir conmigo a sus aposentos y la vas a convencer de que vuelva a Rocadragón con el bastardo Strong" le dijo visiblemente enfadado.

Rhaena no objeto nada, y fueron juntos por los pasillos hasta que la guardia le abrió el paso. Allí se encontraba Baela, sentada en su cama, cuando alzó la vista al ver a su hermana y Aegon entrar.

"Hermana" dijo Rhaena arrodillándose ante ella "por favor ve con la abuela lejos de aquí ahora que aun puedes" le suplico con ojos llorosos.

Baela le dio una sonrisa triste a su hermana, y le acarició la cabeza como lo había hecho su madre. Entonces la besó en la frente, y la abrazó, mientras lloraba.

"Perdóname hermanita, todo esto ah sido culpa mía. No debí de dejar que hubieses venido con nosotras…le falle a nuestra madre el protegerte" dijo con voz rota "mi pobre Rhaena, no se como tengo el valor de rechazar la libertad, que con tanto sacrificio has ganado para nosotras" Ambas hermanas sollozaron ante la mirada cansada de Aegon.

Baela se levantó, llevaba apenas un camisón para dormir, pero se movió con cierta sensualidad hacía Aegon. Entonces solo vio una chica fría, y ella le besó con furia. A Aegon le gustó el sabor a limón de su saliva…pero el no era Daenerys Targaryen. El puñal apenas le rozó, y sujetó con fuerza el brazo de Baela.
Ella volvió a morderle la lengua con todas sus fuerzas, y con ese mismo impetú le noqueo con su otro puño, haciendo retroceder a Aegon, quien se encontró en el suelo forcejeando con Baela encima, mientras trataba de rajarle el vientre. Rhaena estaba paralizada del miedo, mientras cuatro guardias irrumpieron con violencia en la habitación. Uno de ellos, noqueó a Baela, con un golpe de culata en la cabeza, cayendo encima de Aegon, con el puñal cerca de su oreja.

"Maldita puta" dijo Aegon lleno de rabia.

"¡Por favor déjala irse!" le suplico Rhaena de rodillas "¡Ten todas las esposas que quieres, hazme caminar desnuda por las calles de tu reino, o encadéname del cuelo a una roca…pero perdónala!"

"¡Después de castigarla!" rugió Aegon, mientras señalaba a Rhanea "¡guardias, lleváosla a mis aposentos. ¡Que se quede allí encerrada hasta nueva orden!"

Los guardias asintieron y se llevaron a una suplicante Rhaena quien seguía implorando por su hermana. Finalmente sus gritos se perdieron en la lejanía, y Aegon miró a Baela, era muy parecida a su hermana, aunque con el cabello rizado y más corto. Era una autentica guerrera, pero todo el mundo se doblega ante algo.
Aprovechando que aun seguía inconsciente, la cogió entre sus brazos y la puso en la cama. Acto seguido la ato de piernas y brazos, y cuando Baela despertó, Aegon la estaba mirando fijamente mientras pasaba el puñal por la piel de su cuello.

"Buen intento" le dijo Aegon.

Baela no respondió, solo aceptó su destino.

"¡Acaba de una vez con todo esto si tienes lo que hay que tener!" le espetó desafiante.

"No te voy a matar, estúpida" dijo Aegon "Vivirás como mi esposa…te abrirás de piernas para mí, y yo te tomaré cuantas veces quiera"

Baela le escupió en el rostro.

"¡Prefiero la muerte!" le rugió desafiante.

Pero Aegon sonrió.

"La muerte no es una opción para ti" dijo pasando el puñal a la altura de su carótida "podría matarte ahora mismo, ¿pero para que hacer eso cuando puede hacerte muchísimo más daño? Mira a tu hermana, es tan apetitosa, apenas se resistió cuando la tomé. Pero te aseguro que todo el seño que no tengo contigo lo tendré con ella…y te obligaré a verlo cada noche, porque haré que te corten los parpados…¿sigues tan desafiante?"

"No…" dijo asqueada, mientras Aegon se subía encima de ella. Sin ningun pudor, Aegon puso una mano en sus partes intimas, y comenzó a masajear su clítoris.

"Eta noche voy a follar, pero dime con quien ¿contigo o con tu hermana?"

Baela tenía los ojos llorosos, y todo su valor se había quebrado, pero no dejaría que su hermana sufriera de nuevo a ese animal. Casi de forma imperceptible dijo "conmigo" y Aegon sonrió.

"Noble decisión" dijo mientras con el puñal desgarraba su camisón. Baela tenía buen cuerpo, además de no contar con cicatrices visibles, y disfrutó desnudándola más de lo que debería. "Sin tonterías o esta noche Vermithor tendrá de postre a su abuela" le amenazó mientras cortaba la seda de los paños.

Baela se puso de píe, y Aegon se sentó en la cama. Se bajó los pantalones, revelando toda su hombría, mientras que la princesa lo miraba con aprensión y verdadero miedo, al ver como el puñal era lanzado al otro extremo de la habitación lejos de su alcance.

"Arrodíllate ante tu rey" le ordenó Aegon con voz fría. Baela así lo hizo "abre la boca" le volvió a ordenar. Pero nada más hacerlo, agarró a Baela firmemente de la cabeza, y metió todo su miembro sin compasión, traspasando la gargantilla mientras se ahogaba, y sentía la presión de embestidas cada vez más fuertes.
Baela trato de liberarse, pero Aegon la sujetaba con todas sus fuerzas, mientras gemía ante la calidez de la boca de la princesa rebelde. Baela estuvo a poco de perder el conocimiento tras varios miutos, pero finalmente Aegon derramó su semilla en su boca, forzándola a tragárselo de golpe.

Entonces soltó a Baela, quien estaba luchando por recuperar de rodillas en el suelo, mientras estaba viviendo la situación más horrible de su joven vida. Aegon apenas le dio tiempo, pues aun con la furia recorriendo sus venas, se levantó de la cama, y obligo a Baela a tumbarse en el suelo bocabajo, mientras se preparaba para lo que le esperaba.

Aun así grito, cuando Aegon la penetró por atrás con todas sus fuerzas. Por un momento estuvo quieto, estaba tan estrecha como su hermana. Pero no tardó en moverse sin compasión a un ritmo frenético, con embestidas más salvajes, mientras Baela gritaba y sollozaba. Aegon gruñía, y sus manos recorrían su cuerpo sin ningún pudor, hasta llegar a su clítoris el cual masajeó con brusquedad. Pero para su sorpresa al poco de tocarla Baela se corrió en su mano. Entonces Aegon le besó el cuello mientras seguía tocándola, y se volvió a correr al poco con un gemido angustioso. Tras otros minutos Aegon no pudo más y finalmente se corrió dentro de ella, humillándola mientras de su ano salía un pequeño torrente de sangre.

Aegon se levantó y se puso sus pantalones. Por un momento vio como Baela se retorcía en el suelo solo pudiendo sentir dolor y vergüenza, muchísima vergüenza. Aegon sonrió y la cogió en brazos hasta meterla en la cama, y arroparla.

"Tu castigo ha finalizado" dijo Aegon acariciándole la cabeza "dime… ¿vas a ser una buena chica?"

"Si…" dijo Baela con la voz rota por el dolor y el miedo.

"Muy bien…si es así te perdono" dijo Aegon. Entonces sonrió y le dio un beso en la frente, que hizo que el cuerpo de Baela temblase como un flan.

Aegon salió de la habitación, pero aun no estaba satisfecho, por suerte tenía a Rhaena, y entonces sonrió al saber que tenía dos reinas para el solo, ahora tocaba que se quedaran embarazadas, aunque sospechaba que Rhaena pudiese estarlo. En cualquier ahora mismo volvería a intentarlo-

Y entonces sonrió.