Avanzo por el pasillo medio desierto pensando en lo mismo de todos los días: Granger.

Llegaba a ser molesto. Se dormía y se despertaba pensando en ella, deseándola, anhelando tenerla en su cama noche tras noche. Encima de todo, llevaba días sin follar, respetando sus tiempos y espacio, y por supuesto, demostrándole que no iba a andar de aquí para allá buscando donde esconder su polla. Así que solo se había dado mucho amor propio, siempre pensando en ella, en sus tetas, en su culo, en sus gritos...

Saco su mente de aquellos pensamientos porque comenzaba a tener una erección en medio del pasillo donde cualquiera podría verlo. Tendría que follarla hoy antes de volverse malditamente loco.

Y creyó que estaba perdiendo la cabeza cuando escucho su voz resonar en las paredes. Su cabeza ya le estaba jugando muy malas pasadas.

Pero cuando llego hasta la esquina del pasillo, se dio cuenta que no estaba imaginando nada. Ella realmente estaba ahí, sentada con Weasley, tomados de la mano y hablando muy apretaditos.

Le ardió cada centímetro de piel. Escuchaba el palpito acelerado de su corazón en sus oídos y como su respiración se volvía pesada. ¿Por qué se sentía así? Odiaba sentirse así. No le gustaba sentir celos, porque por mucho que quisiera negárselo a si mismo, estaba hirviendo por dentro.

Tenia dos opciones, darse la vuelta y hacer de cuentas que no había visto nada, o enfrentar la situación. Después de pensarlo largos segundos, tomo la que creía era la mas madura.

Pisoteando fuerte entro en el pasillo y espero que se dieran cuenta que estaba ahí. Parecían estar en su propia burbuja porque ninguno volteaba. Pisoteo mas fuerte y carraspeo hasta que fue la comadreja quien se alejo y lo miro enojado.

- Malfoy, ¿Qué quieres? -

Noto el momento en que el cuerpo entero de la castaña se tensaba y giraba para verlo. Tenia una ceja arqueada, las mejillas rosadas y mordía su labio inferior con fuerza. ¿Qué diablos tenia esta mujer que lo estaba enloqueciendo? Había conocido algunas mas elegantes, inteligentes, hermosas, atractivas, sexys y divertidas. ¿Por qué de pronto estaba tan obsesionado con ella?

- Granger, tenemos que hablar – necesitaba sacar de su sistema todo lo que estaba sintiendo y lo que ella estaba comenzando a significar para el. La situación, las emociones, los sentimientos estaban comenzando a sobrepasarlo, y no le gustaba la sensación de perdida de control.

- Te busco en la sala común – nunca, en sus dieciocho años de vida alguna mujer lo había despachado tan despectivamente. Estaba realmente furioso.

- No, ahora –

Quizás fue el cambio en el tono de su voz, o la postura, pero después de un momento en que sus ojos se desafiaron, termino hablándole bajito a Weasley al oído. El muy idiota asintió y se acerco a besarle la mejilla por mas tiempo del que podría considerarse correcto, para luego abrazarla y no soltarla por minutos que se le hicieron eternos.

Estuvo a punto de perder el control y lanzarse contra ellos, arrancarla de sus brazos y llevársela lejos de todos. Tenia una necesidad dolorosa de aislarla en un cuarto y follarla hasta quedar sin conciencia. Pero al mismo tiempo quería oírla hablar por horas. Quería contarle cosas de su vida.

Estaba tan malditamente jodido. Y lo peor, es que ella no parecía igual de jodida que el.

Cuando sintió que habían pasado días, se separaron al fin. La castaña sin muy buena cara se acerco a el y pasando de largo lo obligo a seguirla.

Como un maldito perro faldero.

Y lo hizo. La siguió hasta la sala común de los prefectos, que afortunadamente estaba desierta. En especial, libre de vampiros.

Se detuvieron a mitad de camino, y en una silenciosa pregunta, apunto con su cabeza hacia el cuarto de la chica. La quería en su cama, pero sabia que si era ella quien visitaba su cuarto, correría justo después de acabar. En su lugar, el se quedaría hasta que se saciara y las cosas quedaran mas que claras entre ellos.

Cuando entraron en la habitación, de pronto se sintió nervioso. ¿Qué iba a decir? ¿Qué iba a hacer? ¿Solo se lanzaría sobre ella, le quitaría la ropa y la fallaría contra la pared? ¿O contra el escritorio plagado de libros? Quizás la fallaría en el piso, y al final en la cama.

- Malfoy... - su tono de burla lo trajo de vuelta. Cuando la miro vio que los ojos de ella estaban clavados en su entrepierna, revelando sus mas oscuros pensamientos. - ¿De eso querías hablar? - pregunto con una sonrisa coqueta.

- No... - intento controlar su cuerpo, pero ya estaba perdido. - Si -

Se acerco en dos grandes zancadas. En un movimiento tomo su rostro y estampo sus labios contra los de ella. Irrumpió en su boca encontrado su lengua, acariciándola con salvajismo. Quería imprimir en ese beso toda la agonía que lo había hecho sentir estos últimos días. Quería que se sintiera tan desesperado como el.

No le dio tiempo a razonar. Llevo sus manos a su túnica y la arranco con fuerza. Estaba frustrado, enojado, celoso y ardiendo por su maldito coño. No tendría piedad.

- Malfoy... - jadeo entre besos mientras llevaba sus manos hasta su cabello y jalaba. Fuerte.

- ¿Qué hacías con... Weasley? - pregunto mientras le abría la blusa de un tirón, lanzando botones por toda la estancia. La dejo solo con el sujetador y la falda.

- ¿Qué podría... estar haciendo? - dejo caer su cabeza dándole completo acceso a su cuello que devoro en un segundo. Estaba hambriento y sediento.

Sus hábiles manos se deslizaron bajo la falda, acariciando los muslos hasta las bragas. El gemido que broto de la castaña lo dejo al limite del abismo. Odiaba que siempre lograba ponerlo en la embarazosa situación en que terminaría corriéndose en los pantalones.

- ¿Qué hacías Granger? - la tomo de los muslos y la obligo a levantarse y abrazar sus caderas. Camino con ella hasta la cama y la dejo caer con suavidad. - Respóndeme – exigió mientras una de sus manos se enroscaba en su maraña de cabellos castaños y jalaba un poco fuerte.

- ¿Celoso Malfoy? - estaba jadeando, con los pechos moviéndose al compas de su agitada respiración, robando su atención y pidiendo a gritos un poco de mimos.

Su mano libre viajo hasta su espalda y desabrocho el sujetador con habilidad. Gimió de solo verla semi desnuda en la cama, con la falda medio alzada, las piernas abiertas, su cuerpo sonrosado de deseo y placer.

- Dime Granger, ¿estas follando a Weasley también? - la mano en el cabello se apretó, obligándola a jadear y gritar.

Desesperada llevo sus manos a sus pechos y comenzó a jugar con los pezones, llevando su cordura a los limites. Con furia comenzó a molerse contra su centro, deleitándose con los gemidos y movimientos desenfrenados de ella.

- Malfoy... -

- Me estas volviendo loco Granger – su mano libre que había estado jugueteando en su abdomen, se deslizo suavemente hasta su entrepierna.

Hizo las bragas a un lado y sin aviso introdujo dos dedos, haciéndola arquearse contra su cuerpo y gritando presa del placer.

Estaba a punto, necesitaba correrse, pero primero la haría venirse fuerte.

Se separo de ella aun con sus dedos dentro, mientras Hermione se movía al ritmo de sus envites. Era tan malditamente sexy que no creía que era la misma mojigata que se pavoneaba por el castillo.

Bombeo rápido y duro, y Hermione grito fuerte. Esto era sencillamente el paraíso.

Y de pronto, tuvo sed.

Bajo hasta su entrepierna, obligándola a abrirse tanto como sus caderas lo permitían. Cuando se acerco a su coño, brillante y lleno de sus dedos, se atraganto con el aroma increíblemente salvaje. Estaba seguro que ese olor era su amortentia ahora.

Salivando paso la lengua justo por el hinchado botón, siendo premiado con el gemido mas animal que le había oído jamás. No se detuvo, simplemente comenzó a beber de ella, a alimentarse y nutrirse de sus jugos. Era deliciosa y podría estar el día entero haciendo esto.

Pero ahora quería que se corriera tan duro como pudiese y al fin hundirse en ella como había estado soñando.

Así que introdujo otro dedo y comenzó a bombear aun mas rápido y duro, mientras su lengua jugaba rítmicamente con su clítoris. Por los gritos inentendibles que brotaban de ella, le estaba encantando.

- Mal... Malfoy... - jadeaba y se retorcía, mientras con sus manos apretaba tan fuerte sus pezones que estaba seguro después le dolerían. Estaba tan o mas desesperada que el. - Voy a... no... para... –

En sus sueños pensaría que se detendría. Había estado esperando este momento por demasiado tiempo.

Un gemido ronco escapó de sus labios cuando sus dedos fueron duramente absorbidos y presionados y una cantidad vergonzosa de líquido saltaba en todas direcciones, en especial en su rostro.

Era lo más sexy que había visto jamás. Se retorcía y gritaba a niveles que jamás le había oído.

Como pudo libero con una mano su polla, se puso de pie y comenzó a bombearse rápido. Estaba tan preso de la lujuria que grito cuando se corrió dramáticamente sobre ella, embetunando sus tetas y su abdomen.

Ahora sí era lo más sexy que había visto.

Se quedó observándola unos minutos mientras ambos recuperaban el aliento y la cordura. El cuerpo entero de Hermione estaba rubicundo y parecía palpitar al ritmo de su corazón, mientras temblaba y sonreía.

-Malfoy, me estás volviendo loca –

Cuando la vio arrastrarse hasta sus pies y tomar su polla semi erecta entre sus labios, supo que estaba completamente perdido con esta mujer.


Las horas pasaron y las disfrutaron como nunca. Podría ser el inicio de algo maravilloso o la mejor despedida de su vida.

Dramáticamente hablando, había llegado la hora de ponerse serios.

Estaban en la cama, tenía su cabeza recostada sobre el pecho de Hermione, disfrutando como jugaba con su cabello, mientras su mano acariciaba perezosamente su abdomen.

- Granger – no tenía ni idea de cómo iniciar una conversación como está. – Deberíamos hablar. –

- ¿Qué quieres hablar? – su voz sonaba ronca y agotada. Al menos habían tenido la decencia de insonorizar la habitación.

Habían perdido el día de clases, la reunión con Mcgonagall y la tarde de planeación de actividades. Todo por recuperar todo el tiempo perdido follando.

- ¿Qué hacías con Weasley? – no podía seguir la conversación si ese pensamiento seguía dando vueltas en su cabeza. No era idiota, la comadreja alguna vez había sido el gran amor de la castaña, y todos creían que estaban destinados a estar juntos. No haría el ridículo ni una sola vez más en su vida con Hermione.

- ¿En serio te pusiste celoso? Solo estábamos hablando, poniéndonos al día, tenía algo importante que contarme – no quería reconocer cuan feliz le hacia cómo ella hablaba de su rato con Weasley, tan despreocupadamente. Sobre todo, que no se haya molestado por su pequeña inseguridad – Ahora, ¿puedes por favor, decirme que está pasando contigo? –

Se incorporó lentamente, sin querer dejar la comodidad de sus brazos. Estaba en una situación que jamás imaginó, sintiendo cosas que se prometió jamás sentiría, menos aún por alguien a quien había odiado por tanto tiempo.

- ¿Tu y Theo…?

- No, no, no quiero hablar más de eso, por favor – se levantó con su perfecto cuerpo desnudo. Su piel era tan lisa como la seda y el color oliva le recordaba a un eterno verano.

- Tampoco quisiera hablar de eso, pero tienes que entenderme – la observo dar vueltas en la habitación buscando su ropa. Cuando se aburrió de andar recolectando prendas, tomo la bata que había colgada junto al armario.

- Entonces no hablemos de eso, de cualquier otra cosa, menos eso… -

- No, lo siento pero necesito saber que es lo que sientes por él – odiaba sacar a Theo cuando recién habían estado follando tan apasionadamente. Siempre le calaría profundo que su amigo hubiese sido el primero para ella.

- ¿Por qué? -

- ¿Por qué? Granger, hasta hace unas semanas estabas profundamente enamorada de él, y él de ti, debo decir – pudo ver la irritación naciendo en ella y como el tema realmente le incomodaba. Pero para él era algo que si o si debía tener claro, sino mejor salía por esa puerta y se olvidaba de todo.

- Mira, es difícil. - esas palabras le dolieron como un golpe real. Duro y fuerte contra su pecho. - Creo que una parte de mi creyó que estaba muy enamorada, pero... -

Tomo asiento junto a él y le tomo la mano. Una simple caricia que podía tener muchísimos significados y le hacia sentir tremendamente ansioso. Odiaba la debilidad que te hacia sentir el amor.

¿Amor? ¿Estaba realmente enamorado de ella?

- ¿Pero? -

- No se, creo que me ilusione demasiado rápido después de todo lo que paso y... bueno, así de rápido me desilusione cuando supe que se iba a casar -

Su corazón estaba acelerado y dolía. Pero por la expresión de ella, no se le estaba haciendo mas fácil. Como siempre, estaba siendo egoísta y pensando en lo que él quería. Porque él la quería ahora ya, pero era muy probable que ella aún no estuviese lista para lo que fuese que podían tener.

- No quiero presionarte a nada Hermione - ¿había dicho antes su nombre en voz alta? Probablemente no, porque ella parecía igual de sorprendida que él. Rieron suavemente y dejaron pasar un rato en silencio.

- No me has presionado nunca, Draco – volvieron a reír y en un arrebato la atrajo a sus brazos y la beso.

Fue un largo beso, cargado de sentimientos que no se estaban diciendo. Y podría haber quedado así, pero algo en su corazón, ese que él creía que estaba fuera de servicio, le decía que debía desembuchar todo.

Así que saco un poco de lo que había aprendido de los Gryffindor, y tomando una fuerte inhalación luego del beso, boto lo que le quedaba guardado muy adentro.

- Me gustas Granger, y me aterra. No he sentido esto jamás, ni tampoco planee sentirlo alguna vez. Estaba seguro que podría encontrar a alguien que cumpliera un buen papel en mi vida, pero nunca enamorarme ni querer a nadie. Y contigo es... no se como describirlo, porque se que esto empezó como un juego para mi y una venganza para ti... pero ahora no puedo sacarte de mi sistema, y me estoy volviendo loco. -

Podía decir con certeza que debía estar rojo de vergüenza, temblaba ligeramente y la boca la sentía seca. Su pulso se había disparado y respiraba entrecortado. Si esto provocaban los sentimientos, no entendía porque la gente los buscaba. Era todo mas sencillo cuando no sentía absolutamente nada.

Hermione estaba boquiabierta, observando su rostro ávida de conocimiento. Probablemente estaba estudiándolo para saber si lo que decía era verdad o mentira, por si solo estaba jugando con ella.

- ¿Granger? -

- Lo siento, se que... - suspiro y se puso de pie, alejándose de él porque probablemente lo mandaría a volar muy lejos, a él y a sus sentimientos inútiles. - No se que decir, jamás creí que tú me dirías algo así... me has tomado por sorpresa -

Con dignidad y orgullo se puso de pie y comenzó a buscar su ropa. Necesitaba salir de su cuarto y beber un poco para olvidar toda esta humillación.

- Oye, no, ¿Dónde vas? - se acerco rápido y lo obligo a dejar de hacer lo que estaba haciendo. - No me malentiendas, me halagas Draco, es solo que me sorprendiste -

- Te estoy diciendo como me siento y, ¿solo dices "me halagas"? - había pasado de la vergüenza a la rabia. Ahora estaba furioso porque las cosas no estaban resultando como esperaba.

- ¿Y que quieres que diga? También me gustas, eso lo sabes, pero no se que demonios quieres de mi después de esto -

Se alejo nuevamente, con su cuerpo pequeño cargado de furia. Sus ojos ardían y esperaban ahora su respuesta. Tenia un punto, él solo lanzo información, pero nunca fue claro en pedir algo. ¿Qué quería de ella?

- Quiero... -

- Quieres... -

- Te quiero a ti, quiero follarte cada vez que se me da la gana sin tener que buscar una excusa, y poder estar contigo sin que te avergüences de mi, quiero...-

- Jamás me he avergonzado de ti – volvió a acercarse y tomo su rostro entre sus pequeñas manos. Con absoluta delicadeza deposito un beso suave en su boca, alargándolo unos minutos. Cerro los ojos y se dejo imbuir de emociones. Estaba nervioso, pero también distinguía el revoltijo de insectos en la panza. Lo cual era ridículo. - Y no necesitas una excusa para venir y follarme como hoy -

Completamente desnudo se sintió expuesto cuando su polla cobro vida propia. La mano de Hermione comenzó a bajar, pero la detuvo a mitad de camino. Volvería a follarla cuando estuviese todo claro.

- No quiero que nadie te toque, ni te mire, ni piense en ti de cualquier manera... quiero... -

- ¿Quieres?... -

- Quiero que seas solo mía, que en tu cabeza no exista otro pensamiento que no sea Draco Malfoy, ni que tu coño palpite por otra polla que no sea la mía – un ronco gemido broto de ella cuando sus ojos se conectaron y tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para no tomarla en sus brazos y empalarla como quería.

- ¿Y mi corazón? ¿Qué quieres de mi corazón? –

Llevo sus manos a la cintura de ella y acarició con suavidad sobre la tela. Esa era una muy buena pregunta. ¿Quería su corazón? ¿Podría ser digno de su corazón?

- Dejemos que el tiempo diga si vale la pena que me entregues tu corazón –

- Me parece un trato justo, pero…-

- ¿Pero? – siempre tenía que haber un maldito pero

- La exclusividad aplica en ambos sentidos, no quiero ver una sola mujer acercarse a ti, ni insinuarse…-

- Ya ves que eso está difícil, todas me aman y quieren mi… - riendo se alejó unos centímetros cuando ella alzó su mano para golpear su pecho.

- Lo digo en serio Malfoy, mantén tu polla en los pantalones –

- O en tu coño, o en tu boca, o en tus…

- Ya entendí –

Riendo se volvieron a besar. Todo había salido mejor de lo planeado. Ahora solo debían aplicarlo fuera de esas cuatro paredes y con ropa. ¿Cuánto cambiaría todo cuando se enfrentarán al mundo?