―bueno, supongo que comienzo yo, ―propuso Candy, ―acababa de iniciar la universidad, me gané un viaje en crucero en una rifa de la biblioteca, estaba emocionada y asustada al mismo tiempo, era la primera vez que estaría en un viaje sin mi familia, de hecho, ellos no querían que fuera, me tocó insistir mucho para poder ir, casi me iba a escondidas.
―créeme, si hubiéramos sabido te amarramos, dichosa hora en que ganaste ese bendito premio.
―Bert, no digas eso, bueno el caso, es que en ese crucero nos conocimos, puedo decir que fue mi sueño hecho realidad, yo ya lo había visto actuar en algunas películas, no esperaba conocerlo, él estaba de incógnito, se disfrazaba para no ser reconocido, sobra decir que congeniamos en seguida.
―no pues, para muestra Gabriel, ―mencionó Stear.
―pese a ser un actor en ascenso, comprobé mi suposición, él no era un engreído, de hecho, es bondadoso, amable, atento, protector.
―llegaste a conocerlo bien en tan poco tiempo, ―intervino Eleonor, ―siempre lo han tildado de prepotente o antisocial, pero es solo porque mi hijo nunca ha gustado de la hipocresía, son pocas las personas que se pueden contar como parte de su íntimo grupo de confianza, tienen una joya en su familia señor Andrew.
―sí, lo es, Candy fue una sorpresa inesperada, mis padres la tuvieron cuando ya no creían que podía venir, quizá por eso fue muy cuidada, siempre la protegimos, nunca la dejábamos sin alguno de nosotros, entenderán porque no queríamos dejarla ir sola al crucero, ―explicó Albert, ―cuando nuestros padres murieron hace diez años, prometí cuidarla, solo siento que no hice lo suficiente.
―no digas eso Bert, has sido el mejor hermano, si alguien es responsable de lo que pasó, soy yo, recuerda que ya no era una niña, ―Candy bajo la mirada, sintiéndose culpable por el dolor causado a su hermano.
―al salir embarazada, no falto quienes la criticaran, fue un duro golpe para la familia, en especial, porque algunos miembros de la familia extendida fueron quienes más la atacaron, pero nosotros nunca la desamparamos, ella se esforzó por seguir estudiando y consiguió a pesar de todo, con mucho sacrificio terminar su carrera, ―compartió Stear, ―porque aun cuando no le falto ayuda económica, el ser madre y estudiar medicina, fue bastante pesado.
―Paty, ella y yo somos amigas desde niñas, ella siempre sobresalió, aun sin proponérselo, toda la vida fue sociable, cariñosa, generosa y con muchos pretendientes, sin embargo, nadie llamó realmente su atención, por lo que nunca pasaba de dos citas, ―aporto Annie.
―yo… nunca quise defraudarlos, pero sucedió, él y yo nos hicimos amigos, luego todo se dio natural, nos enamoramos, no planeamos alejarnos, al llegar a puerto el prometió llamarme, intercambiamos número de teléfono, yo sabía que era sincero.
―pero nunca te llamó, ni mucho menos respondió tus llamadas, ¿no es así?, ―preguntó molesto Albert.
―al volver al puerto de New York, ―intervino Terry, ―tuve un accidente, no sé qué sucedió, de hecho, hasta que vi el guardapelo no recordaba nada, ―Candy lo miro angustiada, puso su mano en su mejilla preocupada, ―lo siento pecosa, solo sé que desperté en el hospital casi a inicios de febrero, con algunas lagunas en mi memoria, no sabía que estuve en un crucero, me dijeron que tuve un accidente esquiando durando las vacaciones.
―qué raro no, de eso no salió nada en la prensa, ―menciono irónico Archie.
―la prensa no se enteró, ―Eleonor respondió, ―Terry estaba recuperándose y los médicos aconsejaron tranquilidad.
―me vas a decir que durante todo este tiempo no has recordado lo que sucedió en el crucero, pero casualmente solo ese evento, ―acusó Albert.
―de hecho, el perdió varios recuerdos, no solo ese, ―volvió a responder Eleonor, ―varias cosas de su infancia y algunos eventos de su vida.
―pero entonces, ¿Quién mando correr a Candy cuando te fue a buscar al departamento?, ¿Quién ignoro sus llamadas y correo?, ¿Quién respondió esa cruel carta?, ―preguntó Stear.
―Merlos M., ―respondieron Terry y Eleonor al mismo tiempo.
― ¿su agente?, ―preguntó Albert.
―después de ese accidente, el prácticamente se apodero de mi carrera y de mi vida, de hecho, eso estábamos discutiendo mi madre y yo, que necesito un abogado para terminar mi contrato con él y alejarlo de mi vida, pero nunca imagine que hubiera llegado a tanto.
―no entiendo ¿Por qué no lo has hecho antes?, ―inquirió Annie.
―desde que salí del hospital él me ha mantenido trabajando tanto, que apenas y me daba cuenta, mis recuerdos tampoco eran de ayuda, lo único que siempre reclamaba era el poco tiempo que tenía para ver a mis padres, pero siempre suponía que era por el ritmo de trabajo, sabía que algo andaba mal, pero nunca sospeche que llegaría a tanto.
―y tu relación con Susana, ―Albert quiso saber.
―nunca ha existido, ―Terry se volvió a ver a Candy, ―te lo aseguro, no tengo nada con ella.
―si es así, porque siempre están juntos, ―esta vez Stear intervino.
―eso es cosa de Merlos, por alguna razón que no comprendo, él siempre está poniéndome en salidas públicas con ella, pero nunca…
―lo sé, ―aseguró Candy, ―era obvio que ni la mirabas, ni siquiera por cortesía le dabas la mano.
―es tanto el control que ha llegado a tener, que desconfió hasta de mis empleados, estoy seguro de que ellos le dan informes sobre lo que hago, quien me visita, el tiene controlado mis horarios en una forma demasiado absorbente y por mucho que reniegue, siempre termina haciéndome ir a eventos en que casualmente esta ella.
―bueno, es que no hace falta ser un genio para comprender que tu agente quiera favorecer a su hermana, es cuestión de lógica, ―comentó Stear, después de buscar algo en su teléfono, dejando sorprendidos a Eleonor y Terry.
― ¿su hermana?, de donde sacas eso, ―preguntó incrédulo Terry.
―Merlos Marlowe, Susana Marlowe, ―respondió Stear, como si fuera la cosa más obvia del mundo.
―Merlos ¿se apellida Marlowe?, no es posible, nunca lo ha mencionado, ni ella, creo que estas divagando, ―opinó Terry.
―si hay algo que debes saber Terry, es que mi primo jamás diría algo sin estar seguro, ¿ya lo olvidaste?, si él dice que ese hombre se apellida Marlowe, es porque es así, ―defendió Candy, ―Stear, por favor explícale tu fuente, para que el comprenda, no todos conocen tus habilidades.
―fácil, este es un artículo de prensa de hace algunos años, cuando Julius Marlowe, promotor artístico, se presentó junto a sus pequeños hijos, Merlos y Susana Marlowe, a una premier, hay un reportaje y fotografías, ―explico Stear, mostrando un archivo de prensa, en el navegador de su teléfono celular.
―es usted realmente rápido joven, pero ¿Cómo es que logro encontrar esta noticia?, es de hace varios años o ¿es que ya lo había investigado?, ―intervino Eleonor.
―de hecho, mi bella dama, solo fue cuestión de ver una imagen de ellos juntos, se parecen, busqué imágenes de ellos dos con mi programa y fácilmente me encontró varias concordancias, ellos siempre están coincidiendo, pero desde que Merlos inicio su carrera como agente, solo usa su nombre y la inicial de su apellido, aparentemente nadie ha hecho la relación, ―aclaró Stear.
―discúlpame pecosa, te aclaro que aún no tengo mis recuerdos a la perfección, pero si, tienes razón, me contaste de tu primo genio, que siempre estaba haciendo inventos, que de niños siempre estallaban, pero que después se fueron haciendo mucho mejores y muy buenos.
― ¿te habló de mí?, ―preguntó sorprendido Stear.
―claro que sí, hablamos mucho o que creían, ella me contaba de su maravillosa familia, de cuanto la quisieron sus padres, de su hermana mayor y sobrino, de cómo les dolió perderlos a todos ellos en el accidente de auto, de su querido hermano, que siempre la protegió y cuidó, de su tía estricta, de sus odiosos disque parientes, aunque estoy seguro de que no dijo todo lo que debía sobre ellos, de sus amigas, de su primo fino y elegante.
― ¡hey!, ―reclamó Archie.
―que eres elegante, o lo vas a negar, bueno, pueda que también mencionó que eras muy inteligente, cariñoso y protector, pero mi memoria ya vez que…
― ¡Terry!, no estés molestando a mi primo, ―reclamó Candy.
―auch pecosa, apenas nos reencontramos y ya me estas maltratando, ¿Cómo pude olvidarme de tus criminales pellizcos?
―pues compórtate, ―nadie pudo evitar sonreír ante el comportamiento de la pareja, poco a poco fue evidente que el joven decía la verdad, a los Andrew les costaba, porque aún recordaban el sufrimiento y pruebas que paso Candy, pero tampoco podían cerrarse ante lo evidente.
―bueno, todo está muy bonito, pero ahora quiero saber: ¿Qué pasara?, ―preguntó muy serio Albert.
Continuará…
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Disculpen la tardanza, tratare de subir en estos días el resto del minific.
Muchas gracias por sus comentarios y el apoyo a mis historias, Feliz día, bendiciones.
