Día 6.

Love letters


—¿Qué haces?

—Ver una película.

—Son casi las tres de la madrugada, ¿no deberías estar descansando para mañana? — InuYasha se apoyó contra el quicio de la puerta y la miró con la ceja arqueada mientras se refregaba los ojos por el cansancio.

El pecho de Kagome punzó por un deseo que ni ella misma supo explicar, así que se apresuró a apartar la mirada para posarla en las imágenes de la pantalla.

—¿Y tú qué? Deberías estar durmiendo también.

—Y otra vez devolvemos la pregunta…— murmuró InuYasha, y cuando ella le miró confundida, sonrió, un poquillo sabihondo— Te gusta hacerlo. Sueles evitar responder las preguntas directas que te hacen y las devuelves, pero no creas que esa técnica va a funcionar conmigo.

Los labios de la joven se apresaron en una fina línea y se removió en el sitio, pero decidió dejar pasar la pulla que le había lanzado. En su lugar, se acomodó en el sofá y centró su atención en la pantalla una vez más.

—Es una pequeña tradición— dijo un poco de mala gana cuando el silencio se instaló en la habitación por demasiado tiempo— La noche de antes a una actuación importante, tengo que verla para calmar los nervios. Y mañana es la competición, así que…

Kagome puso toda su atención en la película, decida a ignorar la presencia de InuYasha para que al final terminara aburriéndose y largándose. Sin embargo, no ocurrió conforme sus planes y se sobresaltó ligeramente cuando escuchó unos pasos acercarse y sintió como se hundía el sofá debido al peso del nuevo ocupante.

—Pero qué…— le miró, sorprendida.

—¿Cuál es?

—¿La película?

—Ajá.

—Hum… Cartas a Julieta.

InuYasha hizo una mueca.

—Suena a una romanticona, puaj.

—¿Y qué si es así? Nadie te obliga a quedarte.

Como respuesta, obtuvo un bufido por parte de InuYasha, quién permaneció apaciblemente repantigado en el sofá, con los pies entrelazados encima de la mesa bajera del té y las manos tras la nuca.

Ambos se tranquilizaron con el pasar de los minutos, e incluso se mantuvieron en un cómodo silencio, mientras las imágenes iban sucediéndose delante de ellos. InuYasha le echaba cuenta a la película a medias, primero porque la trama – básicamente una mujer metomentodo que respondió a una carta de amor y ahora debía lidiar con las consecuencias cuando la vieja vino en busca de su amor perdido- no le atraía para nada; y segundo porque, bueno, honestamente había algo mucho más interesante que ver que la dichosa película. Las expresiones que ponía Kagome, a tono con lo que sucedía en la trama, eran de lo más adorable y le era imposible apartar su atención de ella: fruncía el ceño ligeramente cuando aparecía el prometido de la protagonista, como si le disgustase su presencia; sonreía tontamente cuando la vieja, Claire, contaba su pasional romance con Lorenzo; soltaba risitas tontas cuando los protagonistas se encontraban con los Lorenzo's que resultaban ser erróneos; y suspiraba, un suspiro hondo, dulce y sincero, cuando el tipo, sí, ese, ¿Charlie, era?, dejaba de ser un idiota con la protagonista -¿Sandra?, ni idea de cómo se llamaba- y hablaban como personas normales.

Mientras la observaba por el rabillo del ojo, InuYasha sentía una presión en el pecho y un ligero cosquilleo en su estómago. Sensaciones que, honestamente, llevaba tiempo sintiendo, pero a las que intentaba no echarle mucha cuenta ni tampoco explicar su presencia, porque esa respuesta le ponía terriblemente nervioso.

¿Que por qué había decidido repentinamente hacerle compañía para ver una película aburridísima a la que él en realidad no estaba prestándole atención?

Una vez más, intentaba huir de la respuesta.

El tiempo siguió pasando, ella viendo, él simplemente admirándola, y cuando InuYasha estaba a punto de dar una cabezadita de puro agotamiento, de pronto, la oyó murmurar con admirable exactitud los diálogos de la película, como si cada palabra se hubiese grabado a fuego en su corazón:

Querida Claire:

'Y' y 'Si' son tres letras que en sí mismas no suponen ninguna amenaza, pero si las colocamos una al lado de la otra podría atormentarnos el resto de nuestra vida. ¿Y sí…? ¿Y si…? ¿Y si…? No sé cómo terminaría su historia pero sí que sintió un gran amor, porque nunca es demasiado tarde. Si entonces fue grande, ¿por qué no iba a serlo ahora? Sólo le falta valor para seguir a su corazón. No sé qué se siente al amar como Julieta, un amor por el que se abandona a los seres queridos, un amor por el que se cruzan océanos, pero quisiera creer que si alguna vez lo siento… tendré el valor de aprovecharlo. Claire, si usted no lo hizo, espero que algún día sí lo haga.

Con todo mi amor,

Julieta.

InuYasha apenas respiró, apenas se movió, mientras la película llegaba a su final y una suave canción se oía con los créditos brillando en la pantalla. Un par de lágrimas se habían deslizado, silenciosamente, por las mejillas femeninas pero ella no hizo amago alguno de enjuagárselas.

—¿Por qué te gusta tanto? — no pudo evitar preguntar, sintiendo su corazón a punto de escapársele del pecho.

En un principio Kagome no contestó, como si verdaderamente estuviera reflexionando sobre la respuesta. Se acomodó en el sillón y se rodeó las rodillas con los brazos para, posteriormente, apoyar el mentón en ellas.

—Porque me hace pensar que todo es posible, supongo. Que, aunque el abismo que tenemos frente a nosotros parece insondable e imposible de superar… tan solo tenemos que dar un paso, el primer paso, para descubrir si funciona o no, y muchas veces para eso solo necesitamos un pequeño empujoncito externo— miró a InuYasha y él quedó prendado de la profundidad de su mirada, mientras ella continuaba con su explicación— Si Sophie no hubiera mandando la contestación a la carta de amor que ella dejó hace más de cuarenta años atrás en la Casa de Julieta, Claire podría nunca haber tenido el valor de dar el primer paso y aventurarse a Italia en busca de su antiguo amor. Y ella no tenía ninguna certeza de que podría encontrarlo, de que todo iría bien, pero aun así lo hizo. No dudó. Me gustaría…—calló, cuando descubrió que estaba hablando de más y sacudió la cabeza.

No, no podía callarse ahora, pensó InuYasha desesperado.

—¿Hay algo sobre lo que tengas miedo a aventurarte?

Como respuesta, Kagome se encogió ligeramente de hombros, pero no dijo nada.

InuYasha no supo de dónde vino el impulso, pero cuando quiso darse cuenta, su cuerpo se había movido solo y después de pasar el brazo por los hombros de ella, atrajo el cuerpo femenino al suyo, lo que hizo que terminara ella con la cabeza apoyada en pecho de él. Fue ese el momento en el que se dio cuenta de que estaba temblando ligeramente, e InuYasha tuvo la sensación de estar abrazando a un cachorrito abandonado.

—¿Te ha pasado alguna vez? — el susurro de ella, frágil y un poco a trompicones, le cogió con la guardia baja.

—¿El qué?

—Ya sabes…— su cálido aliento le golpeaba la curvatura del cuello e InuYasha apretó los dientes, temeroso de lo que estaba haciendo en su organismo— Sentir ese deseo de escapar, lejos, muy lejos, y ser libre. Tener miedo de dar el primer paso porque no sabes a qué distancia está el final del acantilado del suelo— calló un segundo, dos— Estar dispuesto a dejarlo todo por la persona que amas.

InuYasha se quedó en silencio, impresionado por sus palabras, y por más vueltas que le dio en su cabeza, nada era lo suficientemente bueno o aceptable para el barullo que era sus pensamientos.

Kagome hizo el amago de apartarse y se revolvió en sus brazos, pero un fuerte latigazo en la conciencia del muchacho hizo que la retuviese a su lado, incapaz de dejarla ir.

—Yo no… creo que es mejor que me vaya a la cama…

—Kagome.

La joven se paralizó, en un primer momento sin atreverse a mirarlo. Entonces, subió las pupilas, lenta, muy lentamente, y cuando estas se anclaron en los ojos, el mundo desapareció para el joven. De pronto, solo podía verla a ella, a esos ojos del color del chocolate, esa mirada tímida, inquieta y desesperada… ese dolor, agudo y penetrante, que parecía anidado muy dentro de ella, casi en su esencia misma.

Kagome sufría y hasta ese momento, a pesar de que llevaban meses conviviendo, él no se había dado cuenta de la profundidad de ese sentimiento.

—Kagome— repitió, alzando una mano para acariciarle la mejilla con muchísima suavidad.

Ella, que siempre había tenido, pese a todo, una sonrisa cálida en sus labios; que no le había odiado por su tosco e indiferente comportamiento del principio…

La vio abrir la boca, como si fuera a decir algo, pero nada salió de ellos. Le miró afligida.

—Dímelo— susurró él, en algún momento, sus palabras escapando antes de que las hubiera pensado siquiera— Por favor, dim-

Pero como si su intervención hubiera abierto la puerta al abismo, Kagome sacudió la cabeza frenéticamente y se alejó de él como alma que lleva el diablo. Antes de poder registrar lo que estaba pasando, Kagome se había escabullido de la habitación, murmurando un escueto "buenas noches". E InuYasha se quedó allí, paralizado, sin saber qué hacer o qué decir por lo que pareció una eternidad.

Finalmente, suspiró y cogió el mando de la tele, y mientras sonaba la cancioncita de inicio en la película… esta vez sí, se aseguró de prestar atención a cada mísero detalle de ella, esperando, así, conocer más de esa muchacha… que lentamente le estaba robando la cordura… y el corazón.


En mi humilde opinión, creo que no sabéis lo que se os viene encima si decidís continuar en esta historia... Este es el pequeño preludio de todo...

¿Estáis preparados? *arquea una ceja desafiante*

¡Muchísimas gracias a todos los que estáis en cada capítulo apoyándome! Ichibancat, desconocida sin nombre, Chechy14, Beu R y mi querida MdeMagus, me pone muy feliz leer las palabras tan bonitas que me dedicáis y no sabéis lo mucho que me alegra saber que os está gustando tanto la historia. Y Beu R, no te preocupes, sé que la vida de cada uno es un mundo y no siempre se tiene tiempo a dejar un reviews, sobre todo cuando es de actualización diaria como pasa aquí, simplemente con que en algunos me digan qué tal os está pareciendo yo soy feliz.

¡Nos vemos mañana!

PD: Amo esa película, Cartas a Julieta (2010). Si no la habéis visto, ya estáis tardando en hacerlo.

PD2: El capítulo de mañana tiene como tema Sick partner. Hagamos un pequeño juego, ¿quién pensáis que será el enfermo de los dos?