Verdades a cuentagotas
La mañana en la que Lovegood y Malfoy se mostraron juntos en público no dejó a nadie indiferente. Tal acto provocó lo que hacia unos años parecía algo impensable precisamente: que los Gryffindor y los Slytherin se reunieran para tratar un tema en común... La tarde del día siguiente transcurrió entre notas clandestinas para Harry y Ginny, ya que fueron interceptados por Pansy Parkinson para quedar en un aula vacía del quinto piso a charlar con el resto de sus respectivos grupos sobre el extraño cambio que habían notado en Malfoy y Lovegood y cómo llegar a aclarar las cosas:
De entre los pocos minutos de reunión que llevaban, una idea fue la que resonó con más peso para todo el mundo si se querían asegurar de aclararse con la extraña pareja:
Veritaserum
—¡Se os ha ido la olla! —sentenció Ginny indignada.
—Vamos —dijo Ron mientras garabateaba en la pizarra del aula—¿no quieres saber cuáles son sus intenciones con Luna?
—¿Pero así?...
—Yo coincido con Ginny —comentó Hermione—. Lo veo un método muy drástico... Podríamos buscar otra forma de dejarle a Malfoy las cosas claras. Esto es una técnica muy baja para un mago...
—Es lo único que nos asegura que Malfoy no mienta —comento Blaise Zabini.
—Y no es como si le estuviésemos torturando... —añadió su amiga Pansy.
—Si Luna se entera, os da de comer a las criaturas del lago —afirmó Ginny enfadada y cruzándose de brazos.
—Ninguno se tiene por qué enterar —dijo Parkinson encogiéndose de hombros pensando que el fin justifica los medios.
—Es una invasión a su intimidad, y Malfoy a sido entrenado en artes oscuras —siguió opinando Ginny—. ¿Tan tonto os creéis que es para que después de la guerra no desconfíe del primer brebaje que le ofrezcamos?
—Y, si se lo bebe, se acabaría dando cuenta de que su comportamiento no está siendo normal —intervino Harry reflexivo.
—Pero él beberá si quiere —dijo Neville—. Es un recurso añadido...
—¡Pueden expulsarnos! —exclamó Hermione alterándose por momentos e incrédula ante la aptitud de sus amigos viendo cómo parecía que las serpientes empezaban a convencerles.
—Eso es cierto...
—Vale, Longbottom. ¿Y quién de aquí piensa chivarse? —preguntó Pansy arqueando una ceja.
—Ya no es eso —respondió Hermione con desafío a la Slytherin—, si Malfoy se entera puede reclamar a la dirección. Y ahí es cuando podemos despedirnos del último año.
Con ese argumento, sin decir más en voz alta, por una vez tanto los Slytherin como los Gryffindor estuvieron de acuerdo.
—Además, ¿cómo tenéis pensado conseguir la poción? —cuestionó Harry.
—Podemos forzar el armario del aula de pociones sin problema... —indicó Zabini con un tono dando a entender que parecía que los de su grupo estaban acostumbrados a esa tarea.
—¿Y luego qué?—preguntó Ron—¿Invitáis a Malfoy a merendar como si nada?
—En nuestra sala común podemos echarle unas gotas o durante el desayuno.
—Eh, pero él ahora se junta con Luna para desayunar —observó Neville—. A ver si por error terminan compartiendo un vaso o algo así...
—Bueno, ¿y qué daño puede hacer que los dos beban? —cuestionó la chica serpiente mostrando una media sonrisa irónica— ¿ Qué se conozcan mejor? Yo creo que ya están bastante expuestos. Y vuestra amiga no parece que sea muy reservada, no creo que haya mucha diferencia si bebe un poco.
—Se nota que no conoces a nuestra amiga —señaló Ginny utilizando el mismo tono que Pansy.
—Yo opto porque votemos —intervino esta vez Theodore Nott, quien del grupo de los Slytherin era el más reservado y el que menos vínculo tenía con cada uno, pero, para los Gryffindor, cuando hablaba dejaba entrever más sentido común que las serpientes—. Si la mayoría no quiere entonces lo dejamos, pero para nosotros es la única forma de sentarnos a hablar directamente con Draco de una vez por todas.
—Pues menuda forma tenéis de querer recuperar a un amigo... —opinó Hermione.
—Granger, tú no sabes lo que es que alguien te importa tanto te haga el vacío, ¿vale? —saltó Parkinson cruzándose de brazos y levantándose del pupitre que había ocupado y siguió hablando con gesto de indignación—. Hemos intentado hacer de todo para que se acerque a nosotros y la situación ya nos parece insostenible. ¡Si es necesario me tomaré una poción con él! Pero necesitamos entender su postura... Si ya no nos quiere hablar ni volver a relacionarse con ninguno de nosotros, que nos diga el por qué a la cara. ¡Al menos nos debe eso! Porque no es el único que tiene que agachar la cabeza tras la guerra.
—Además, no sólo es recuperar a Malfoy —añadió esta vez Goyle para sorpresa de todos, ya que en todo este tiempo nunca había tenido una conversación tan larga y profunda con el grupo de su casa y mucho menos había cruzado más que burlas y acoso a los leones. Todos le observaron extrañados ante ese cambio de aptitud— ¿Cómo podemos fiarnos de las intenciones de Lovegood?
—¿Lo preguntas en serio? —dijo Ginny incrédula y soltando una carcajada de ironía ante el comentario.
—Pues si, vosotros crees que Draco se está aprovechando de Lovegood para librarse de una denuncia. Pero ella puede tener unos motivos secretos por los que se ha acercado a él. ¿Por qué ahora?
—Porque Luna no es de esas personas que se aprovechan —justificó Neville.
—Bueno —intervino Zabini—, a mi parecer, yo creo que tenéis muy sobrestimada a vuestra amiga... Y eso que yo con Lovegood no tengo contacto, pero solo hay que ver que la tenéis entre algodones.
—¡Eso no es cierto! —dijo Hermione.
—Bueno... —objetó Ginny — Yo creo que un poco de razón no le falta. Luna no es una chica frágil y últimamente tengo la sensación de que os o tengo que recordar siempre.
—A ver, pero eso es porque Luna es muy... Luna —opinó Ron intentando justificar la situación.
—De acuerdo. Votemos —atajó Harry—. Pero si no sale lo que la mayoría quiere, tampoco podéis actuar por vuestra cuenta.
—Que sí, Potter... —dijo Pansy lanzando un suspiro— Venga, que levante la mano quien quiera poner a prueba el veritaserum. Quieres se ofrezcan formarán el grupo para ir a robarlo.
—Robarlo...
—Bueno, tomarlo prestado, Granger.
—¿Entonces queréis utilizar la poción con los dos? —quiso asegurarse Ron.
—¡Entonces voto que no! —dijo Ginny.
—Yo también voto que no —secundó Hermione.
—Por mi como si Malfoy bebe del cubo de la fregona de Filch y se convierte otra vez en hurón. Pero, si al final le va a salpicar a Luna, también paso... —dijo Ron mirando a Hermione con un gesto que a la joven le daba a entender que su novio estaba con ella y había recapacitado en la propuesta. Ella le devolvió una mirada complacida.
—Vale —repasó Zabini— Todos los Slytherin estamos de acuerdo asó que... ¿Potter y Longbottom?
Harry se llevó una mano a la sien y dijo en tono agotado:
—Honestamente, si esta situación se da con Malfoy antes de la guerra, diría que sí. Ahora yo creo que deberíamos buscar otro modo.
Solo quedaba el rugido de un león:
—Estoy preocupado por Luna... Creo que aunque no haya contado que ha empezado a conocer a Malfoy más a fondo este año, nos ha soltado la noticia muy por encima. Y no me fio.
—¡Pero, Neville! —exclamó Ginny.
—Bien pensado, Longbottom —apoyó Goyle.
En total eran cinco a favor y cuatro en contra, por lo que antes de salir del aula los Slytherin acordaron que quedarían con Neville en las mazmorras para ir a buscar la poción durante la hora de cenar más tarde y que durante esa noche medirían la dosis para ver cuánto podría durar el efecto para intentar crear una situación con Malfoy que le obligara a entablar conversación fuera de las horas de clase y asimismo no arriesgarse a las sospechas de los profesores de que pudiera encontrarse bajo la influencia de algo y que el joven no les denunciara si se daba cuenta. Tendrían que hacerle una encerrona a pesar de correr el riesgo de que se mezclara con Luna.
Pensaron que lo más sencillo era primero probar a echarle la bebida en su copa al día siguiente tras la comida y que le pillara el efecto en el descanso de clases ya que era un momento en el que todos iban a estar libres, una vez conseguido eso, le enviarían una nota fingiendo que iba de parte de Luna para reunirse en el embarcadero. en la zona de los bancos, ya que era una zona bastante apartada, recalcaron que tendrían que medir bien la dosis para que durase al menos un par de horas.
—Cada vez lo veo más difícil —opinó Hermione tras escuchar el plan previsto.
—Bueno, pero lo intentaremos —dijo Nott encogiéndose de hombros— por algo somos magos,
Todos empezaron a recoger sus cosas para volver a sus quehaceres; los chicos de Gryffindor con miradas de inseguridad hacia Neville, pensando en ir a su sala común hasta la cena, tendrían que hablar con el chico en privado, y pensaban que no le iban convencer, Los Slytherin por su parte, iban seguros de ellos mismos y pensando en ir a despejarse un rato al campo de Quidditch antes de poner en marcha el plan para esa noche.
Decidieron salir por turnos por si tenían la suerte de encontrarse con los protagonistas de esta historia y se vieran obligados a dar explicaciones, primero salieron las serpientes:
—De todas formas, no os las deis de dignos —dijo Pansy malhumorada desde la puerta de salón de clases a los Gryffindor— . Quitando a Longbottom, todos vosotros habéis estado meditando la idea un buen rato y casi os convence, así que, no penséis que el plan es solo del estilo de nuestra casa.
—Y mañana, no os molestéis en buscarnos en el embarcadero —añadió Nott—. Si no vais a correr el riesgo con nosotros y con vuestro amigo, tampoco os merecéis escuchar la versión de Malfoy.
—Pues muy bien —dijo Ron— Lidiad vosotros con Malfoy.
Aunque ese comentario no dejaba a sus amigos del todo convencidos, decidieron tomarse un descanso y debatir más tarde sin la presión de los Sly.
Ambas parejas de leones miraron a Neville un instante de nuevo entre decepcionados y sorprendidos y se dividieron dejándole solo, Ron y Hermione se fueron por un lado y Ginny y Harry por otro. Tenían mucha incertidumbre y si Luna les viera en ese momento, les diría que tenían el cerebro embotado por los "Torposoplos".
El salón de clases se quedó vacío.
