Personajes: Osomatsu, Karamatsu, Choromatsu, Ichimatsu

Pareja: Iromatsu

Intérprete: Varios

Palabras: 777

La Bikina

En el último piso de un gran edificio se hallaba un hombre joven completamente solo en uno de los tantos cubículos; frente a su computadora trabajaba sin importarle la hora.

Su mente divagaba ocasionalmente en el recuerdo de cierto hombre de traje blanco que sostiene un ramo de rosas rojas. Suspiró con fuerza, si seguía pensando en "él" no lograría concentrarse en sus pendientes; decidido, apago el monitor y se alisto para retirarse, era mejor si continuaba el trabajo al día siguiente.

Salió de aquella empresa a paso lento, bajó un poco el nudo de su corbata en cuanto estuvo en la calle. Estaba cansado, como siempre, pese a ello comenzó su andar lo más erguido que su adolorida espalda le permitía, antes le hubiese importado poco andar encorvado y arrastrando los pies demostrando su fatiga, pero ahora era diferente, debía andar con la frente en alto, demostrando con paso firme que se encontraba bien. En cuanto pasaba por locales que solía frecuentar o veía a lo lejos personas que le conocían ya se encontraba preparado para escuchar los murmullos a su espalda; las personas no dejaban de hablar sin importar el tiempo transcurrido. Pero aunque no lo creyeran, él era fuerte, no necesitaba que sintieran lastima de su persona.

- ¡Karamatsu, Karamatsu! – se escuchó a pocos pasos del trabajador, que, sin mucho ánimo, se giró para ver a quien le llamaba.

- Osomatsu – pronuncio con calma mientras observaba al detective, aquel sujeto no perdía la costumbre de usar tan curiosa vestimenta a la cual nunca le faltaba el gorro.

- Te ves terrible, deberías renunciar a ese trabajo aburrido – sugirió con una gran sonrisa – anda, vamos a beber, Choromatsu invita – al momento otro joven apareció, de gabardina café y sombrero a juego.

- Buenas noches Karamatsu san – saluda el recién llegado con una leve sonrisa - ¿Nos acompaña un rato?

Karamatsu niega suavemente – gracias, pero ya es hora de ir a casa – con un gesto se despide y retoma su camino sin dar tiempo a replicas por parte de los otros dos.

- Kara… - murmura el detective con pesar.

Choromatsu suspira al sentir también pena por el otro; pese a conocer al joven oficinista hace poco, le tenía gran estimación.

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Karamatsu llega a su departamento y en seguida deja su maletín en el sofá, recoge algunas cosas de la sala, toma una rápida ducha; se viste con un pantalón azul y camiseta blanca para después ir a la cocina y calentar un poco de agua para prepararse un té. Con la taza entre sus manos sale al pequeño balcón, observa con melancolía la luna mientras la brisa acaricia su rostro.

"Buona notte, gattino"*

Aquellas palabras le hacen girar deprisa en busca del dueño, frente a él, un joven de traje blanco le sonríe ampliamente, un ramo de rosas blancas en una mano y un puro en la otra resaltan a la vista.

- Ichi… - Karamatsu deja caer la taza, una opresión en su pecho se presenta de inmediato, cae de rodillas mientras las lágrimas comienzan a brotar sin control, coloca sus manos a la altura de su corazón, oprimiendo su ropa como si con ello lograra disminuir el dolor. Levanta un poco el rostro para confirmar lo que ya sabía, en aquel departamento se encuentra sólo él. El llanto es más fuerte y atina solamente a cubrir su rostro con ambas manos.

Afuera de aquel hogar, Osomatsu detuvo su puño antes de tocar a la puerta, solamente se escuchaban los sollozos que iban en aumento. Lamentaba lo ocurrido con Karamatsu; lo conoció poco tiempo atrás cuando solicitaron su ayuda para seguir un caso, durante su investigación descubrió que Karamatsu era cortejado por un conocido mafioso italiano, Ichimatsu. Parecía que el joven trabajador no daba oportunidad al mafioso; sin embargo, al final cedió.

Ya se ha cumplido un mes de la muerte de Ichimatsu por una emboscada en la que dio su vida para salvar a Karamatsu.

El detective se retira del lugar, dejando una noche más al pobre joven que llora la pérdida de quien se fue.

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Karamatsu se levanta con calma, había llorado hasta quedarse dormido en el balcón. Mira el reloj de la habitación, dos de la mañana, técnicamente era de día, momento de seguir dejando atrás su pena y dolor.

Sale del apartamento vistiendo una camisa azul, traje negro y gafas oscuras; acomoda el arma en su cintura y se encamina a la salida. Nuevamente iría en busca de aquellos que le arrebataron a quien amaba; podía llorar cada noche sin falta pero en cuanto amaneciera, andaría solitario por las calles, y con una sonrisa altanera, lograría su venganza.

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*Buenas noches, gatito

Sé que la canción está más enfocada al dolor de perder a alguien, pero estas ideas que brotan de repente me gritaban "incluye a Kara mafia" XD

Gracias por leer n_n