Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.

Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.


Capítulo 29: Giro brusco a la derecha

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Día 34

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EPOV

Llegamos a Seattle el lunes por la noche, después de una mañana de papeleo en el centro de almacenamiento de cordón umbilical. Bueno, sobre todo para Jay y Vic, pero como Jake es el destinatario, Bella también tenía que firmar unos formularios.

Y eso dolió.

Aunque ella siempre ha sido su tutora legal y yo el de Seth, me afectó mucho que mi nombre no fuera necesario estar en esos papeles.

Quiero decir, seguro que podríamos ir a través de acciones legales y tener esos derechos establecidos, pero parece mucho que hacer. Especialmente cuando hay otra forma en que podríamos hacerlo con la misma facilidad.

El matrimonio.

Sí, lo he dicho, mierda.

¿Y qué?

Por supuesto, nunca me casaría con Bella solo por derechos legales sobre mi hijo, pero la amo. Lo quiero todo. Quiero que esta familia sea real. Y no es que no lo seamos ya, pero quiero decir real en el sentido más real de la palabra.

Y quizá me estoy adelantando a mí mismo, a nosotros. Tal vez no estamos listos, tal vez no deberíamos estar listos. Tal vez me estoy moviendo demasiado rápido, pero no me importa. No puede importarme porque quiero esto. Lo quiero tanto.

Quiero ser un marido para ella, quiero que ella sea mi esposa. Quiero que formemos una familia completa. Quiero que Masen sea el apellido de todos. Quiero tanto, y no tengo miedo de alcanzarlo.

¿Te parece demasiado pronto?

Tal vez para otras personas, tal vez para Bella, pero no para mí.

La amo, amo a mis hijos, quiero estar con ella, quiero más hijos con ella. Es tan simple como eso. La necesito. Ansío que sea mía en todos los sentidos. Y el matrimonio es ese paso final.

Ahora, cómo convencerla.

~SLT~

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Día 40

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Los días pasan volando y las cosas van encajando. Con un par de paradas y unas cuantas llamadas telefónicas, todo se ha ido ajustando. Es increíble lo que se puede conseguir arrojando dinero.

Incluso he llegado a hablar con un abogado para legalizar nuestras relaciones con los niños a través del matrimonio. Como ninguno de los dos tiene al otro progenitor en su vida y la custodia exclusiva reside en cada uno de nosotros, no será más que un procedimiento de adopción por padrastro o madrastra. Ya le he pedido que haga los trámites para Bella y para mí, así que en cuanto tengamos el certificado de matrimonio, podrá empezar el proceso.

Lo que me lleva a la gran cuestión: preguntarle a Bella.

Estoy bloqueado.

No sé qué hacer. ¿Me arrodillo? ¿Se lo pido después de un polvo caliente? ¿La llevo a una cena romántica y luego se lo pido? ¿Hago que los chicos lo hagan por mí, ya que son tan buenos desvelando secretos?

Y entonces aparece el miedo real a que me rechace. ¿Podré soportarlo si no está preparada? ¿Seré capaz de decir "está bien" y esperarla? ¿Debo intentar convencerla si tiene reservas?

Sabiendo que necesito consejo, llamo a mi hermano. "Oye, hermano, ¿no te has aburrido de mí últimamente?", contesta al teléfono ya hablando.

Me río porque siempre encuentra la manera de hacer que las cosas parezcan mejores, en algunos casos sin ni siquiera intentarlo. "Nunca me hartaría de ti, ya lo sabes".

"Oh, oh", observa. "Debe de haber un motivo para esta llamada, a juzgar por el tono de tu voz".

"Joder, hermano, qué bien me conoces", le digo. "Sí, hay una razón. Una jodidamente grande en realidad. Podrías pensar literalmente que estoy loco cuando oigas lo que me traigo entre manos".

"Cuéntamelo". Su voz está excitada por la perspectiva de un buen chisme, solo que esto no es lo que es. Esta es mi vida, y estoy en lo profundo.

"Bueno, eh... verás..."

"Escúpelo, Edward. Sea lo que sea, dímelo", me exige.

"Quiero pedirleaBellaquesecaseconmigo", le digo muy rápido.

Se ríe. "Más despacio, hermano, porque ha sonado como si dijeras que quieres pedirle a Bella que se case contigo".

"Eso he dicho".

La línea se queda en silencio.

"¿Jay?"

"Estoy aquí. Wow. Ten paciencia conmigo, estoy un poco aturdido ahora mismo", dice finalmente.

"Sí, lo sé. ¿Cómo crees que me siento?" Me río incómodo. "Quiero decir, un minuto me doy cuenta de que estoy enamorado de ella y al siguiente, me doy cuenta de que quiero pasar el resto de mi vida con ella".

"De acuerdo", empieza él, "me lo esperaba de todas formas. Pero no tan pronto. ¿Ha pasado algo nuevo?", pregunta.

"En realidad, fue el lunes pasado... en el centro de recolección". Me paso la mano por el pelo, intentando encontrar las palabras adecuadas. "Me dolió, mierda, darme cuenta de que yo no formaba parte de ninguno de los aspectos legales. Y sé que eso no viene al caso porque es mío y siempre lo será, pero me hizo pensar... pensar de verdad, ¿entiendes?".

"Sí, hermano, lo entiendo". Suspira. "Ustedes dos son perfectos el uno para el otro, es obvio. Pero le has dicho que la amas, ¿verdad?".

Sonrío porque ella también me ama. "Sí, se lo dije y ella también me ama".

"Caray", se burla. "Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Qué necesitas que te diga?"

"Yo... bueno, ya reservé la boda". Ahí lo dije. "Y quiero invitarte a ti, a Vic y a los niños".

"De acuerdo", dice. "Seguro que no nos perderíamos tu boda. ¿Hay alguna trampa? ¿Por qué pareces tan nervioso por contarme todo esto?".

"Bueno, es una boda de destino (1)", le explico.

"De nuevo, no hay problema", replica.

"Para el próximo fin de semana".

Por fin escupo lo que me tiene tan alterado y con el estómago hecho un nudo.

Se ríe a carcajadas en el auricular. "Vamos, hermano. Deja de joderme".

Respiro hondo y suelto un gruñido. "No te estoy jodiendo". Deja de reírse bruscamente, así que continúo. "He reservado una boda para el próximo fin de semana y... bueno, aún no le he pedido que se case conmigo. Quiero que sea una sorpresa".

"Una sorpresa", balbucea. "¿Estás loco?"

"Hay que ser increíblemente estúpido o el cabrón más romántico de la historia", le digo inexpresivo.

"De acuerdo, me quedo con lo de estúpido, pero supongo que Bella juzgará eso. ¿Qué necesitas de mí?", me pregunta.

"Quiero que estés allí, quiero que nuestros familiares más cercanos estén allí para compartirlo con nosotros", le explico. "Sé que Vic no puede volar más allá de las treinta y seis semanas, así que me he precipitado un poco más de lo que lo habría hecho, pero también quiero que se haga antes del trasplante. Y el embarazo de Vic y el trasplante van de la mano ahora".

"Ah, ya veo. Entonces dime qué tengo que hacer", me dice.

Y eso hago, le explico exactamente lo que he planeado hasta ahora.

Nuestro destino encaja perfectamente con esta familia. En el futuro, cuando Jake esté curado, trabajaremos en una luna de miel privada, pero por ahora, esto es un asunto familiar. Una celebración para todos nosotros, no solo para Bella y para mí.

Al elegir este lugar, tuve que hablar con Carlisle, así que junto con la invitación para que él y Esme se unan a nosotros -si ella dice que sí-, también hicimos los preparativos para otra transfusión este viernes. He planeado que nos vayamos el miércoles y que la ceremonia tenga lugar tres días después, el sábado.

Sí, realmente estoy presionando.

Todo lo que Bella tendrá que hacer, es hablar con el coordinador de bodas sobre los colores y encontrar su vestido. Eso es bastante fácil, ¿verdad? Puedo conseguir un esmoquin para los chicos y para mí, no hay problema. Creo que se me ha ocurrido algo que ella adorará, o al menos, la idea que hay detrás.

Cuando termino, se queda en silencio un segundo. "¿Sigues ahí?" Le pregunto cuando no dice nada.

"Así que esto no es solo una idea en tu cabeza, has hecho planes y reservado cosas, ¿eh?

Suspiro, porque sí, he hecho putos planes. Excepto lo más importante. "Sí, he reservado todo el paquete. Pero... todavía tengo que pedírselo. ¿Y si me rechaza?" Espero que me convenza de que no lo hará.

Suelta un suspiro al teléfono. "Carajo, hermano, ojalá pudiera decir que seguro que dice que sí, pero ustedes dos son tan diferentes a todo lo que los demás han visto desde hace tiempo. ¿Le gustará que la sorprendan con una boda a dos días? No estoy seguro, pero sé que es hacia donde se dirigen. Incluso si esto no sale bien, reagrúpate y espera, disfruta de tus vacaciones. Ya llegará tu día y el de Bella".

"¿Vendrán? Les reservo para el viernes y el sábado por la noche", confirmo.

"No nos lo perderíamos por nada del mundo", asegura. "Y Edward, hazlo. La conoces, no estarías haciendo esto si pensaras que te va a rechazar".

Y me doy cuenta de que tiene razón. Sus palabras de Chicago suenan en mi mente: "Y yo también lo quiero todo, Edward. Todo lo que me ofreces".

"Tienes razón. Dirá que sí... Dirá que sí porque lo quiere todo igual que yo", anuncio, confiado en mi plan por una vez. "Gracias, hermano, siempre haces que las cosas mejoren".

"Por supuesto que sí, carajo". Se ríe entre dientes. "Nos vemos el próximo fin de semana".

"Nos vemos".

Después de colgar con mi hermano, estoy más seguro de mi plan de lo que he estado hasta ahora. Tiene razón, conozco a Bella, la conozco mejor que nadie y ella quiere esto. Esta vida con los chicos, nuestros futuros hijos y yo.

¿Por qué no sellarlo con un certificado de matrimonio?

Suena el timbre y salgo de mis pensamientos. Me levanto para contestar, ya sabiendo quién está ahí. "Alice". Le beso la mejilla. "Muchas gracias por hacer esto. Te prometo que no tardaré y los chicos ya están durmiendo la siesta".

Me hace un gesto con la mano mientras pasa a mi lado. "No hay problema, Edward. Ahora ve a hacer tu recado". Me empuja hacia la puerta.

Respiro hondo y me dirijo al coche. Lo que está por venir me da casi tanto miedo como preguntarle a Bella.

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Me reúno con él en una cafetería cercana a la comisaría. "Comisario", saludo, estrechándole la mano. "Gracias por acceder a verme".

Se le mueve el bigote, pero no dice nada, solo me indica que me siente frente a él. Después de sentarse, sigue mirándome sin decir palabra. Cruzo los brazos sobre el pecho y enarco una ceja.

Sí, lo he invitado, pero no tiene por qué comportarse como un pendejo. Tiene suerte de que esté aquí.

Finalmente, se pasa la mano por el bigote y se aclara la garganta. "Edward, tú me pediste que viniera hoy, así que por qué no te empiezas y acabamos con esto". Agita la mano.

"¿Acabamos con esto?" Pregunto confundido.

Suspira. "Bueno, solo otro hombre que haya salido con Bella me ha invitado a comer antes y quería casarse con ella. Así que tengo una buena idea de por dónde va esta conversación".

Palidezco. Es tan fácil olvidar que estuvo comprometida antes. A mí me parece un parpadeo en su vida, pero en realidad fue algo enorme, tan enorme que ese tipo le pidió permiso a Charlie.

Menos mal que no soy tan marica.

Apoyo los codos en la mesa que tengo delante. "Menos mal que no soy como ese hombre. Probablemente no aceptaría casarse conmigo si lo fuera". Sonrío ante la cara de asombro que pone. "En realidad te he pedido que vengas aquí para dejar claras mis intenciones, para ser un hombre al respecto -honestamente y de frente-. En realidad, no necesito tu permiso para pedírtelo, porque sé que Bella es muy capaz de tomar su propia decisión. Sin embargo, quería darte la cortesía de conocer mis intenciones".

Se echa hacia atrás en la silla y se le mueve la comisura del bigote. "Tienes razón. Bella no necesita que su padre tome decisiones por ella". Se queda pensativo mirando por la ventana durante un segundo antes de volver a mirarme a los ojos. "¿No crees que esto es demasiado rápido?"

Considero sus palabras por un segundo antes de responder. "No, y espero que Bella tampoco lo piense. Hemos sido una familia desde el día dos; ha sido natural y fácil. Quiero que sea permanente y espero que ella no se oponga".

El cabrón empieza a reírse de mí. Se ríe a carcajadas y me cabrea.

Me inclino más sobre la mesa. "¿De qué mierda te ríes?" Grito, apenas capaz de mantener el nivel de mi voz.

Intenta contenerse y al final lo consigue, mientras yo me quedo sentado y enfadado. "Oh, Edward", dice, secándose la humedad de los ojos. "No estés tan inseguro de ti mismo... ni de ella. Desde la barbacoa estaba claro que era ese el siguiente paso. Francamente, me sorprende que hayan tardado tanto". Sacude la cabeza. "Niños testarudos". Luego se pone serio. "Pero considérate advertido. No permitiré que le hagas daño a mi hija o a mis nietos".

"Ni se me ocurriría, lo son todo para mí", le digo con sinceridad, mirándole fijamente a los ojos. Luego sonrío. "Y esos futuros hijos".

Sus ojos se abren de par en par, y es mi turno de reírme a carcajadas de él. Cuando por fin se me pasa la risa y vuelvo a mirarle a los ojos, brillan de alegría. "Me encantan los nietos, cuantos más, mejor".

Exhalo un suspiro y llego a la parte difícil, la que me hace sentir tan insegura. Frotándome la nuca, murmuro: "Más o menos ya he reservado la boda... para el próximo fin de semana".

Sus cejas se arquean y silba por lo bajo. "Jesús, chico, estás tentando tu suerte, ¿eh?"

Suspiro, jodidamente derrotado. "Quiero que esté solucionado antes del trasplante de Jake. Será um... uh... una boda de destino".

"¿Ah, sí?", pregunta, con ese puto bigote moviéndose de un lado a otro.

"Sí y me gustaría invitarte a ti, Renee, Alice y Jasper". Miro por la ventana. "Si ella dice que sí, claro".

"¿Por qué no me das los detalles y yo me encargo de informar a las personas adecuadas?", sugiere.

Así lo hago. Le cuento mi plan y, cuanto más hablo, más sonríe.

"Veo que lo has pensado mucho, hijo, excepto lo de pedírselo dos días antes. No me extraña que estés tan inseguro. Es una gran sorpresa para una mujer", observa.

"Lo sé, Charlie, pero Bella no es una chica de florituras y emociones, le gusta vivir el momento. Si quiere casarse conmigo, no creo que el cuándo o el dónde sean un problema", digo, intentando parecer seguro de mí mismo, cuando en realidad soy todo menos eso.

Soy un manojo de nervios y dudas.

Cada vez que creo saber que va a decir que sí, la duda vuelve a invadirme, me asfixia.

Da un sorbo a su café. "Bueno, hijo, estás de suerte, porque creo que ella piensa exactamente lo mismo. Reservaré el viaje y, en el peor de los casos, pasaremos unas vacaciones familiares con nuestros nietos", dice. "Ahora vete, ponte las pilas". Me hace señas para que me vaya.

"Hasta luego, comisario". Me río y me levanto, dejándole almorzar solo.

Hago una parada más para recoger una preciosa carga y vuelvo a casa con mis hijos.

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Después de un día de planificación, mi mente está frita, pero es hora de poner en marcha la primera fase. Primero tengo que conseguir que acepte ir de vacaciones. No creo que sea tan difícil, pero nunca lo sabré hasta que se lo pida.

Cuando he leído a los niños para que se duerman, me dirijo a la cocina para coger una botella de vino y dos copas, y luego me reúno con Bella en el sofá. Cuando me acerco, está apoyada en el brazo con la cabeza hacia atrás.

"¿Un día duro?" le pregunto abriendo la botella de vino y sirviéndole una copa.

"La verdad es que no, solo intento relajarme", responde.

Le tiendo la copa. "Esto ayudará".

"Perfecto, gracias". Sonríe y coge la copa, se la lleva directamente a los labios y me observa.

Gruño. "¿Por qué todo lo que haces tiene que ser tan jodidamente sexy?". Me sirvo mi propia copa y me siento a su lado mientras hablo.

Ella agita las pestañas dramáticamente. "Supongo que soy una chica sexy". Me guiña un ojo y bebe un sorbo. Cierra los ojos mientras saborea la bebida.

No puedo dejar de mirarla mientras me llevo la copa a los labios. "Uum, qué manera tan perfecta de acabar el día".

Me pasa el dedo por el pecho. "Creo que puede haber un final mejor que este".

Detengo su mano en su sitio. "Ah, sí, señorita Swan, me gusta cómo piensa". Me inclino y aprieto mis labios contra los suyos.

El vino, mezclado con su sabor natural, es seductor y me aleja lentamente de mis intenciones. Nuestras lenguas se empujan y deslizan en una sensual danza de amor y pasión. Esto es lo que somos. Dos almas destinadas a estar juntas. Con ese pensamiento en mente, me retiro y recuerdo lo que hay que hacer.

"Te amo, Bella". Puntualizo con otro pequeño beso.

Ella sonríe radiante. "Me encanta que me ames. No sé cómo he podido vivir tanto tiempo sin tu amor", dice tímidamente.

Como si hubiera alguna razón para ello. "No tendrás que hacerlo nunca más", le aseguro y lo digo completamente en serio.

Esta mujer me ha poseído desde el día en que la vi. Puede que no me haya dado cuenta hasta hace poco, pero ahora que lo hago, veo lo lejos que se remonta. Lo mucho que ha significado para mí todo este tiempo.

Tomo su copa y lo dejo en la mesita junto a la mía, luego me vuelvo y cojo sus manos entre las mías. "He hecho algo", confieso.

Sus cejas se levantan. "¿Ah, sí? ¿Algo bueno o algo malo?", me pregunta siguiéndome el juego, con mirada pícara.

Sonrío para tranquilizarla. "Algo bueno, algo jodidamente fabuloso, en realidad. Siempre que sigas mi plan maestro".

Se acerca más. "Bueno, ¿por qué no me cuentas ese plan?".

La beso otra vez, suavemente, y luego le digo exactamente lo que he hecho. "He reservado unas vacaciones familiares".

Sus ojos se abren de par en par. "¿Vacaciones familiares?

Asiento con la cabeza y sonrío. "Sí, y por favor, di que sí". Vuelvo a besarla y me quedo un momento.

Cuando me retiro y la miro a los ojos, pronuncia una palabra.

"Sí".

~SLT~

(1) Una boda destino es aquella en la que dos novios deciden casarse en un lugar diferente a donde viven ellos y la mayoría de sus invitados.


Nota de la autora: Déjenme decirles que Edward ha tomado el control y está guiando los próximos capítulos. Él tiene planes y yo no tenía control sobre él.

Ahora, ¿hacia dónde crees que se dirigen?


Nota: Este es el último de los capítulos traducidos por Ale, a partir del siguiente la traducción es mía~ EriCastelo