Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de LozzofLondon, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from LozzofLondon, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Terror. Miedo.
No puedo ubicar lo que estoy sintiendo mientras me dejó caer lentamente en su cama, mis dos manos agarrando las suyas con fuerza.
―Lo que pasó no es importante… —Abro la boca para discutir, pero él niega con la cabeza―. No lo es. No en el gran esquema de las cosas... Yo… ―suspira y se seca los ojos con la mano libre antes de retirar su cabello de la frente.
Lo espero, permitiéndole el tiempo y el espacio para decir y sentir lo que necesita.
Mi corazón late con fuerza y mi pulso se acelera mientras lo observo, mis piernas colgando de la cama, balanceándose nerviosamente.
»Me di cuenta de algo en ese callejón. ―Se ríe amargamente de sí mismo, burlándose―. Porque eso es lo que sucede cuando te estás muriendo, ¿verdad? ―Cierro los ojos, el recuerdo de lo cerca que estuve de perderlo me duele demasiado como para comprenderlo de verdad―. Ni siquiera la muerte inminente podía apartar mi mente de ti... y me di cuenta, acostado de espaldas en ese maldito callejón, en la oscuridad, viendo caer la lluvia, desangrándome… ―Él estira la mano, limpiando las lágrimas de mi mejilla, su pulgar suave y cálido―. ¿Lo peor de morir? ―Mis ojos se encuentran con los suyos, sus propias lágrimas caen constantemente, su respiración se vuelve más irregular, sus inhalaciones profundas, sus exhalaciones entrecortadas, sus palabras forzadas y ahogadas―. Es que me moriría, solo, sin haberte dicho nunca que te amo. ―Su voz se quiebra, la mía también.
Me ahogo, mis lágrimas y sollozos se intensifican, la presa rompiéndose, la emoción es abrumadora. La presa rebalsando. Todo cayendo sobre nosotros; semanas y semanas de emoción inundándonos, sus palabras entre sollozos resonando en la habitación.
Hace una mueca, agarrando su costado con la mano y levantándose, jalándome hacia él.
No puedo registrar nada más que la sensación de su cuerpo, su aliento contra mi cuello, vagamente consciente de que él también está llorando, sus lágrimas empapando mi hombro, nuestros sollozos ahogados sonando espesos en el aire. Nuestros brazos se envuelven uno alrededor del otro, sosteniéndonos con toda la fuerza que poseemos.
