Disclaimer: Nada de esto me pertenece, la saga crepúsculo es propiedad de Stephenie Meyer y la trama es del libro "Asesinato para principiantes" de Holly Jackson, yo solo busco entretener y que más personas conozcan este libro.
Capítulo 21
—Barney, Barney, Barney hace caca —cantaba Bella, con las dos patas delanteras del perro entre sus manos, bailando ambos alrededor de la mesa del salón.
Entonces el viejo CD de su madre se atascó, y no hacía más que sonar Hit the road, Ja-JaJa-Ja-Ja...
—Ay, qué molesto. —Andromeda, la madre de Bella, entró con un plato de patatas asadas y las puso encima del salvamanteles que había sobre la mesa—. Pon la siguiente, Bells—dijo al salir.
Bella soltó a Barney y apretó el botón del reproductor de CD; esa última reliquia del siglo xx de la que cual Andromeda no estaba preparada para deshacerse en favor de pantallas táctiles y altavoces Bluetooth.
La pobre... Hasta verla usar el mando de la tele daba penita.
—¿Has trinchado el pollo, Charlie? —gritó Andromeda volviendo al salón con un cuenco de brócoli y guisantes humeando y una cucharada de mantequilla que se derretía sobre ellos.
—El pollo está cortado, mi querida señorita —se oyó.
—¡Jake! La cena está lista —llamó Andromeda.
Bella fue a ayudar a su padre a llevar los platos y el pollo asado. Jake se escurrió entre ellos, camino al salón.
—¿Has terminado los deberes, cariño? —le preguntó Andromeda a Jake mientras cada uno se sentaba en su sitio alrededor de la mesa.
El lugar de Barney estaba en el suelo a los pies de Bella, pues conspiraba con ella en la misión de dejar caer pequeños trozos de carne cuando sus padres no miraban.
Bella cogió una patata del plato antes de que a Charlie le diera tiempo a darle un manotazo de advertencia. Él, al igual que Bella, era un apasionado de las patatas.
—Jacob, ¿te importaría ofrecerle este manjar a tu progenitor?
Cuando todos los platos estuvieron servidos y todo el mundo había empezado ya a comer, Andromeda se volvió hacia Bella y la señaló con el tenedor.
—¿Hasta cuándo tienes para enviar las solicitudes a la Universidad de Cambridge?
—Hasta el quince —dijo Bella—. Voy a intentar mandarlo en un par de días. Aún es pronto.
—¿Te has esforzado lo suficiente con la carta de presentación? Parece que no haces otra cosa que estar con el proyecto todo el día.
—¿Cuándo no me he esforzado lo suficiente en algo? —preguntó Bella pinchando un trozo especialmente grande de brócoli, algo así como el Sequoiadendron giganteum del mundo de los brócolis—. Si alguna vez se me pasa una fecha de entrega, será porque acaba de empezar el apocalipsis.
—Bueno, papá y yo podemos echarle un vistazo después de la cena, si quieres.
—Vale, les imprimo una copia.
El silbido de tren del móvil de Bella sonó e hizo que Barney saltara y su madre diera un respingo.
—Nada de teléfonos en la mesa —dijo.
—Lo siento —se excusó Bella—, ahora mismo lo pongo en silencio.
Podría ser perfectamente el inicio de uno de los largos monólogos que Tori mandaba línea a línea, en los que el móvil de Bella se convertía en una estación infernal, con trenes enloquecidos pitando unos sobre otros. O a lo mejor era Edward. Sacó el móvil y le echó un vistazo a la pantalla en el regazo para ponerlo en silencio.
Sintió que la cara se le quedaba pálida y helada. Todo el calor se deslizaba como una corriente por su espina dorsal hasta inundarle el estómago, donde dio una sacudida que hizo que su cena tomara el camino inverso. La garganta se le cerró con un ramalazo de miedo gélido.
—¿Bella?
—Eh... Esto... De repente me han entrado unas ganas locas de ir al baño —dijo levantándose rauda de la silla con el teléfono en la mano y a punto de llevarse al perro por delante.
Salió de la habitación al pasillo como una flecha. Sus calcetines de lana la hicieron resbalar en el suelo de madera pulida y cayó sobre el codo.
—¿Bella? —llamó Victor.
—Estoy bien —informó levantándose—. Solo ha sido un resbalón.
Cerró la puerta del baño y echó el pestillo.
Tras bajar la tapa del retrete, se sentó en ella temblorosa. Con el móvil sujeto con ambas manos, lo abrió y pulsó para leer el mensaje.
Zorra estúpida. Olvídate de todo esto mientras estés a tiempo.
Remitente desconocido.
