El sol brillaba, las aves cantaban y el pasto ondulaba con el viento.

Y encorvado en su escritorio, y con media computadora desmontada ante él, Miles ni lo notaba.

Sin embargo, él si noto que estaban tocando la puerta de su laboratorio, aunque no levantó la mirada.

"B-"

"B'uen día, Cream. Gr'cias po'r lo de ay'r." Su voz retorcida a causa de un tornillo metido en su boca.

"¿Huh? No necesit-"

"¿Sin Cheese otra vez hoy?" Miles aún no se había molestado en mirar.

"…No."

Cream casi susurro su respuesta. Miles se arrepintió de preguntar.

"Bueno, s'éntete c'mo en casa. ¿Mentas?" El empujó el tazón hacia su dirección con la cola, casi tirándolo de la mesa en el proceso. Una mano enguantada reacciono y la empujó hacia arriba.

"Pareces estar… ocupado otra vez, Señor Tails." La suave voz de Cream le llegó de la oreja mientras se acomodaba cerca. "¿Problemas con la compu?"

"Necesitaba las p'ezas." Murmuro, tirando lo que quedaba de una placa de circuitos hacia una creciente pila de chatarra a sus pies.

Cream acerco la mano y le sacó el tornillo de la boca. "Señor Tails, por favor no haga eso. Te podrías ahogar. ¿Puedo ayudar en algo?"

"Si, claro. ¿Podrías pasarme los alicates de punta de aguja? Creo que están alado de ti."

"U-um. De acuerdo. ¿Cuál de esto-?"

"'Sta bien, yo me encargo." Miles enroscó una cola alrededor de Cream, tanteando un momento antes de enrollar la punta alrededor de la herramienta y serpenteando hacia atrás para dejarlo caer en su mano.

"¡Hey!"

El grito de Cream desconcentró a Miles lo suficiente como para darse cuenta de lo que había hecho. Dejó caer los alicates y se dio la vuelta en la silla, manos extendidas ante él. Cream lo miró con desdén, mejillas hinchadas con indignación, con las manos en las caderas.

"¡Perdón! Estaba demasiado concentrado en-"

"¡No es justo presumir, Señor Tails!" Cream hizo una mueca, sacudió varias veces su esponjosa cola y resopló.

Miles parpadeó varias veces y luego estallo en risa.

"¡Y ahora te ríes de mí!" Cream sollozo. "Señor Tails eres terrible."

"Ahh, perdón, Cream." Miles sonrió, una vez que se logró calmar. "Lo necesitaba."

"Me alegro de que te sientas mejor, Señor Tails. "Últimamente he estado un poco preocupada por ti."

Miles la miró fijamente antes de colocar el desastre de componentes sobre su escritorio. ¿Qué fue lo que dijo Sonic que hiciera?

"¡Muy bien!" Se levanto de pie. "Lo demás puede esperar. Salgamos de aquí y hagamos algo divertido."

Cream parpadeó, inclinando la cabeza. "¿Divertido?"

El zorro se limitó a sonreír, levantando un solo dedo y pincho a Cream en la frente.

"Ten. Las traes."

Antes de que la coneja pudiera resoplar una respuesta, Miles ya se había ido, con la puerta agitándose tras su paso.

Hacía mucho tiempo de que Miles no corría por la simple diversión de correr. Usualmente, él se la pasaba persiguiendo a Sonic – una actividad demasiado extenuante para ser relajante – o estaba intentando llegar rápido a algún lugar, en cuyo caso solía estar demasiado concentrado como para poder disfrutarlo.

¿Pero ahora? El campo se extendía enfrente de él, flores y prados se difuminaban en una paleta de colores. Sentía como si él pudiera correr para siempre. Como si pudiera ir rápido, y más rápido, hasta-

"¡Usar las colas es trampa, Señor Tails!" Crema corría tras él, agitando las orejas mientras se esforzaba por seguirle el ritmo.

Riendo, Miles la complació al, naturalmente, hacer más trampa. El giro en sí mismo para encararla, invirtiendo el giro de sus colas para propulsare hacia atrás. Sus manos se extendieron hacia ella.

"¡Vamos! ¡Puedes hacerlo!"

"¡Eres tan maaalo!"

Finalmente, con una última embestida, la coneja sin aliento alcanzó sus manos, sólo para dar un grito de sorpresa cuando Miles saltó hacia atrás, aun sosteniéndola, volando hacia el cielo azul, girando para contemplar la resplandeciente zona de Water Palace, aun distante a pesar de cuánto tiempo él la había hecho correr.

"Siempre se ve muy bonito desde aquí." Cream murmuro.

Cierto, él casi olvidaba que ella podía volar por su cuenta, al menos un poco, usando sus orejas. Inusual para un mobiano. Normalmente él es quien suele llevar a los demás de un lugar a otro por los aires.

"Pues llegamos hasta aquí. ¿Por qué no vamos a tu casa?" Miles siguió ascendiendo "Podría intercambiar unas palabras con Cheese por ti."

"No, est-"

"¿Qué tal Water Palace?" Miles insistió. Él sabía que ella se negaría de todos modos. "Podríamos pasar el rato junto al agua y refrescarnos."

"¡Claro! Hace mucho tiempo que no voy a Water Palace."

Miles frunció las cejas, ahora jadeando. Empezaron a perder altura cuando sus colas llegaron al límite de su giro. "¡Genial! Bueno no voy a poder- ¡woah!"

"¿Por qué no te tomas un descanso, Señor Tails?" Cream agitó sus orejas de forma inesperada, levantándose de modo de que ahora él colgaba de sus brazos.

Una perspectiva inusual de la vida para él.

La pareja consiguió mantenerse en el aire hasta la siguiente zona intercambiándose de ese modo. Cream no podía volar por tanto tiempo ni tan rápido como él, especialmente sin Cheese para ayudar, pero era tiempo más que suficiente para reajustar sus colas entre cada vuelo.

Aun así, Miles no pudo evitar alegrarse cuando llegaron, deslizándose hacia abajo para depositar con delicadeza a Cream en la calle antes de dejarse caer a sí mismo, frotándose su dolorido trasero mientras miraba a su alrededor.

"Creo que nunca había volado tanto." Cream se agarró las orejas para frotárselas con ambas manos.

"Si, yo tampoco. Bueno, no por mi cuenta. Bueno, no sin montar algún vehículo. Aunque supongo que estaba montan- No, espera-"

"Perdon-" Cream quito sus manos de sus orejas. "¿Qué decías?"

"… Si, yo tampoco." Miles se froto la nuca. "Buen vuelo."

"Gracias. Significa mucho viniendo de ti, Señor Tails." Cream guiñó un ojo.

"Entonces…" Miles miró alrededor de las calles vacías. "¿Dónde está todo el mundo?"

"No estoy segura. Tal vez haya un festival en alguna parte. ¿Deberíamos revisar la playa?"

"Claro, pero… mantente cerca."

El malecón de la playa estaba igualmente desierto pero una solitaria máquina expendedora les depositó dos conos de helado con bastante facilidad.

Miles se sentó en un estrecho muro de madera que se extendía hacia el mar, sus zapatos acariciando las frescas aguas mientras comía un helado de sabor "rosa", ni de lejos compartía el mismo entusiasmo de Cream. Él rompió un pedazo del cono y se lo lanzó a un ave marina que nadaba cerca, pero lo ignoró por completo.

Cerca de allí, Cream caminaba por las aguas superficiales, prestando mucha atención a la profundidad mientras se movía, vigilando por cualquier ola inesperada. A diferencia de los humanos, muy pocos mobianos podían nadar. Poca grasa corporal proporcional, estructura excepcionalmente densa y un pelaje hidrófugo significaba que la gran mayoría, incluido Sonic, simplemente se hundirían al momento de tocar agua, desplazándose como un hipopótamo por el fondo.

Hm. ¿Acaso Sonic apreciaría que lo compararan con un hipopótamo?

Probablemente no. Miles rio entre dientes. A Cream definitivamente no. Lo cual era una lástima, los hipopótamos eran geniales y ella era bastante-

"¿En qué está pensando, Señor Tails?" Cream ahora estaba justo a su lado, viendo como él la miraba.

"Uh…" Miles pestañeo "¿Hipopótamos?"

"¡Señor Tails! ¡Eres tan malo!" Ella le salpicó con agua.

Él se echó hacia atrás por reflejo – muy para atrás. Miles tuvo un momento para mirarse sorprendido antes de dejarse caer de espaldas al agua con un chapoteo y hundirse hasta el fondo.

… Huh. Sorprendentemente hondo. Bueno, él probamente se lo merecía. Tails miro hacia el cielo a través de un lente de olas y espuma hasta que una preocupada cara se asomó por encima del muro de arriba.

… Espera. Ella sabía que él podía nadar, ¿verdad?

Él obtuvo su respuesta cuando segundos después un par de botas aterrizaron en su cabeza. Una mano ansiosa atrapó la suya y jalo, con los pies aun firmemente plantados en su cara. La mayor parte del aire salió de sus pulmones en un gruñido de dolor al desprenderse por debajo de ella, casi derribándola de no ser por el agarre que tenía su mano.

Sacudiéndose la arena de las orejas, Miles se retorció en su agarre en una especie de torpe lanzamiento de judo inverso que terminó con ella detrás de él, manos alrededor de sus hombros. Sintiendo como ella lo estaba soltando en confusión, Miles apretó los manguitos de sus guantes con los dientes antes de dar una patada, manos y colas trabajando al unísono para impulsarlos a los dos a la superficie.

"¡¿Puedes nadar?!"

"Mhm." Miles gruño, con guantes aún apretados entre sus mandíbulas mientras pataleaba, respirando con dificultad por la nariz mientras arañaba la resbaladiza pared.

Esto estaba tomando mucho tiempo. Él ya estaba cansado por volar demasiado. Cream estaba interfiriendo con sus colas y nadar no era nada fácil en el mejor de los casos. Él se iba a hundir en cualquier momento y entonces estarían devuelta en donde empezaron.

Bueno… No por nada era un compinche de primera clase.

Agarrando los brazos de Cream de su boca, Miles la lanzó hacia arriba y por encima del muro, sumergiéndose de nuevo en las profundidades por el movimiento. Se tumbó en la arena, una vez más de espaldas, mirando hacia arriba afuera del agua.

… Okey, ahora él literalmente estaba de vuelta donde empezó. Con suerte, esta vez no tendrá que hacerlo con unas botas en la cara.

Su segundo intento sin el inconveniente adicional fue más exitoso, y el broto de la superficie del agua, sus colas girando y salpicando agua por todas direcciones para impulsarse lo suficiente como para agarrar el borde del muro y levantarse por encima de este. Cream le agarro del brazo y se aferró fuertemente, como si él fuera a caerse otra vez solo para fastidiarla.

"¡Señor Tails!"

"Estoy bien. Solo fue un poco de agua." Miles sonríe, sobándose su dolorida mandíbula con su mano desocupada.

"¿Estás seguro? ¡Estaba muy asustada!"

"Cream, estoy bien. Me han golpeado más fuerte desde que tenía cuatro años. Ni siquiera perdí un anillo."

"Eso es- ¡es aún peor!"

"Bueno-" Miles hizo una pausa y alejó conscientemente la conversación del tema. "- ¿Por qué te lanzaste si tenías tanto miedo?"

"¡No sabía que podías nadar!"

"¡Tú no puedes nadar! ¿Qué es lo que ibas a hacer?"

"Bueno yo-" La expresión de Cream cambio repentinamente. "¡Oh no, ya es muy tarde! Tengo que ir a cenar. Gracias por jugar conmigo hoy. ¡Fue divertido!"

Con una rápida reverencia, Cream se dio media vuelta y salió disparada de ahí.

"¡Adios Cream! ¡Hasta mañana!" Miles la vio marcharse con un gesto alegre, observándola hasta que desapareció entre los silenciosos edificios.

Al fin.

Miles se estiro, se sacudió el agua del pelaje y empezó a correr tranquilamente hacia la dirección que ella había tomado.