Capítulo 20: Irreversible

Regulus Black yacía recostado sobre una de las elegantes, aunque envejecidas, butacas de cuero negro de la habitación que compartía junto a otros tres compañeros de la casa Slytherin, frente a él inquietas llamas esmeraldas crepitaban incansablemente contenidas en la gran chimenea de ladrillo ennegrecido que se encargaba de calentar diligentemente la estancia. No obstante, no había ni rastro del ambiente acogedor ni de la calidez que acostumbraban a traer consigo, más bien parecía que un nauseabundo y siniestro dementor había sobrevolado la zona, llevándose consigo cualquier retazo de luz o alegría, por sutil que fuera, que alguna vez hubiera estado presente entre los muros de piedra del dormitorio del moreno.

En su mano sostenía un vaso de cristal relleno hasta la mitad de un líquido ambarino que oscilaba mecánicamente de un lado a otro del borde, llegando incluso a desbordarse un par de gotas como consecuencia del distraído movimiento de muñeca que sin apenas darse cuenta había estado realizando el muchacho desde hacía unos minutos, mientras su mente volaba muy lejos de allí, completamente perdida en sus, cada vez más comunes, pensamientos autodestructivos.

Y ojalá todos sus problemas tuvieran que ver con algo tan corriente y humano como un corazón roto. Pero no, esto era algo mucho más complejo y profundo, era una cuestión de lealtad, de bandos, y de todo aquello que llevaba intrínseco haber tenido la mala suerte de nacer en el seno de una de las familias que conformaban los sagrados veintiocho y llamarse Regulus Black.

El desamor se cura con distancia, poniendo tierra y tiempo de por medio, a menudo será difícil y doloroso, pero sabes que llegará el día en que tu corazón sanará y aquello que veías como el fin del mundo no era más que un capítulo de tu vida del que a duras penas conservas algún que otro recuerdo. Pero, ¿cómo se hace para huir del destino? ¿Cómo sanar de una herida que tú mismo te infligiste y que inevitablemente te destruyó para siempre? ¿Cómo se hace para seguir adelante cuando el monstruo reflejado en el espejo te devuelve la mirada, recordándote incansable que elegiste ese camino de manera voluntaria, y nadie más que tú tiene la culpa de las consecuencias derivadas de esa elección?.

Una ola de rabia agitó el semblante del moreno, apretando instintivamente con fuerza la bola de papel amarillento que guardaba en el interior de su puño derecho, los picos del papel se clavaron en la suave piel de su palma, el dolor no era demasiado, pero mejor eso que no sentir nada, aunque quizás esa era la respuesta a sus plegarias, no sentir, si dejara a un lado su corazón, sus sentimientos, y la sensibilidad que hasta ese momento le había caracterizado, y que como no podía ser de otra forma, a menudo su madre se había esforzado en señalar de forma negativa, al no considerarla algo bueno, sino una mera muestra de debilidad, todo sería más sencillo.

Lo que deseara no tenía la menor importancia llegados a este punto, lo que se esperaba de él estaba muy por encima de cualquier capricho pueril, y no era otra cosa que elegir a la familia por encima de todo, porque al final del camino eso es lo único que importa y por lo que merece la pena luchar, la familia. Quizás Sirius no lo viera de la misma forma, pero él amaba a sus padres, y haría lo que estuviera en su mano para hacerlos sentir orgullosos, incluso aunque eso significara permanecer en el bando que luchaba por la supremacía de la pureza de la sangre, y dejar de oponer resistencia a los continuos reclamos de su, a ese punto desequilibrada, prima Bella.

Todos y cada uno de los Black, a excepción de Sirius naturalmente, comulgaban con las ideas del Lord Oscuro y celebraban su ascenso, y el reino del terror que pretendía implantar para todos aquellos que osaran contradecirle, o fueran "inferiores" en lo que a estatus de sangre se refería. Incluso muchos de sus compañeros de la casa Slytherin, a los que conocía desde que no eran más que unos niños, se habían doblegado orgullosos ante él, e inclusive colaboraban activamente en su organización desde la escuela demostrando así donde se encontraba su lealtad. Claro que, como no podía ser de otra forma, en la mayoría de los casos, esta difícil decisión había sido alentada, y más tarde celebrada, por sus conservadoras familias.

Y así había sido también para él.

Regulus reflexionó pensativo, a la vez que desenvolvía la bola de papel, y trataba de alisar la hoja, frotándola repetidamente contra su muslo.

Necesitaba leer la carta una vez más, así quizás terminaría por convencerse de que ese era su deber, que no se estaba equivocando y que renunciaría a todo porque así era como debía ser, aunque eso significara perderse y dejar de lado muchas cosas que alguna vez habían significado tanto para él. Así es como funcionaban las guerras y los bandos después de todo, y por muy injusto que pudiera parecer permanecer en medio nunca sería una opción, cada vez tenía más claro que estaba dilatando lo inevitable.

Querido primo,

Supongo que habrás tenido tiempo para reflexionar sobre la charla que tuvimos durante las vacaciones de Navidad, nunca he dudado de tu lealtad y compromiso con nuestra familia, y es por eso por lo que creo que deberías tener un papel más activo en nuestra lucha, sé que aún eres algo joven pero existen muchas formas de demostrar que comulgas con los principios que enarbolan aquellos que portan orgullosamente nuestro apellido, formas activas de participación que te ayudarán a alcanzar un lugar privilegiado en la lucha, y más importante aún, el favor y confianza de nuestro Lord.

Puede que hayan crecido algunas malas hierbas en nuestro árbol genealógico, pero las malas hierbas se arrancan de raíz, y la noble y ancestral casa de los Black permanecerá en primera línea defendiendo lo que durante tantos años han tratado de arrebatarnos los sucios traidores a la sangre, defensores de impuros y demás criaturas inferiores, el don de la magia y el derecho y deber de utilizarla que recibimos por nacimiento, y que inevitablemente nos coloca en el punto más álgido de la pirámide.

De no luchar, estaríamos condenados a desaparecer, a perder poco a poco nuestro poder, nuestra magia, entre abominables mezclas de sangre, hasta que no quedaran más que resquicios de nuestro excepcional don.

No podemos ni debemos quedarnos impasibles ante tal transgresión, tenemos que unirnos y luchar, y es por eso mismo por lo que he conseguido que Nuestro Señor Tenebroso, te otorgue la primera de tus misiones.

No te preocupes, es algo muy sencillo que confío no tendrás demasiado problema para lograr, tan sólo será una simbólica prueba de lealtad.

Deberás convertir la reliquia familiar que contiene el sobre en un traslador, y enterrarla junto al último poste del lado derecho de la cerca que da acceso a la villa de Hogsmeade. Y tendrás que hacerlo, presta atención porque esta es la parte más importante, antes de la mañana del 14 de febrero. Nadie debe verte, sé cuidadoso.

Confío en ti querido primo, deja en alta estima el buen nombre de nuestra familia.

PD: Como comprenderás es mejor evitar los medios habituales de envío de correspondencia por si alguna de las cartas pudiera llegar a ser intervenida, por lo que en lo sucesivo enviarás tus respuestas a través de tu compañero de casa, Evan Rosier, no te preocupes, él sabrá cómo hacérmelas llegar.

Toujours Pur,

Bellatrix Lestrange

Evan Rosier.

¡¿Quién si no?!.

Había advertido a Ali sobre el slytherin, no porque tuviera certeza de que estuviera involucrado en los asuntos del Lord Tenebroso, como sí sucedía con otros de sus compañeros, Alexander Nott sin ir más lejos, sino más bien porque Rosier no era ningún niñato, era inteligente, medía cada palabra, cada movimiento, era el alumno ejemplar, un orgullo para su casa, a pesar de que nunca lo había escuchado menospreciar a compañeros de otras casas, ni a aquellos cuyo estatus de sangre era considerado inferior conforme a las normas sobre la pureza de la sangre mágica, los profesores a menudo lo podían como ejemplo, y aún así parecía muy poco interesado en destacar, sino más bien en mantenerse en un discreto segundo plano. Y precisamente eso era lo que había hecho saltar todas sus alarmas.

Mientras Nott presumía orgulloso su marca tenebrosa sin importar que alguno de sus compañeros se fuera de la lengua y eso pudiera traerle problemas, recordaba a menudo ver los impolutos antebrazos de Evan enmarcados por la camisa escolar arremangada en torno a ellos, casi como si se esforzara demasiado en demostrar que no tenía nada que esconder.

Pero la gota que había colmado el vaso había sido su acercamiento aparentemente fortuito a Alison. Al principio incluso dudó de su instinto, llegando a pensar que sus reparos eran fruto de sus sentimientos, y por lo tanto, nada más que simples y corrientes celos. Pero Rosier no era el tipo de persona que acepta las eventualidades, sino más bien de esas que no dejan escapar nada a su control. Y el hecho de que su amiga hubiera incluso llegado a tolerarlo, o inclusive a sentirse cómoda en su presencia, estaba lejos de ser una mera casualidad.

Evan necesitaba algo de ella, o la utilizaría para conseguir algo, estaba convencido, y eso mismo fue lo que acabó por hacerle tomar la decisión. Se pondría del lado de su familia, del lado del Lord Tenebroso, llevaría a cabo a rajatabla las misiones que le fueran encomendadas, no tenía miedo a morir, quizás incluso eso supondría un descanso para su cabeza, para su corazón, y en especial, para su alma. Y gracias a eso, quizás podría mantenerla a salvo. Descubriría que tramaba Rosier y trataría de frustrar sus planes en lo que a Alison se refería.

Ella lo odiaría en cuanto se enterara, era inevitable, pero lo había aceptado y asumido, él no pintaba nada en el bando de la chica, solo la tenía a ella, y quizás a su inconsciente hermano, aunque ponía la mano en el fuego porque en cuanto conociera sus lealtades lo borraría para siempre de su vida como si nunca hubiera existido, el sentido de la justicia y nobleza de su idealista hermano estaban por encima de todo tipo de lazos, incluidos los de sangre. Pero eso ya no importaba, debía luchar del lado de los suyos, y quizás no estuviera al cien por cien de acuerdo con sus acciones o repudiara algunos de sus comportamientos, pero tampoco podía decir que no los entendiera, y por Salazar, eran su familia, una familia unida que siempre lo había cuidado y protegido.

Puede que en ocasiones hubiera echado de menos recibir alguna que otra muestra de afecto por parte de sus progenitores como sucedía con el resto de sus compañeros y amigos, pero sus padres jamás habían dejado que le faltara nada, y sabía que en el fondo, más allá de sus comportamientos casposos e ideas retrógradas, solo deseaban lo mejor para él. Y desde luego, Regulus no quería que bajo ningún concepto pudiera sucederles algo malo como consecuencia de sus decisiones, todo sería más sencillo si cedía. Daría a sus padres la posición privilegiada que siempre habían ostentado, y ellos se mantendrían seguros, sin tener que involucrarse activamente ni ponerse en peligro. Y si en el camino podía conseguir que Alison estuviera a salvo, no había mucho más que pensar.

Ya está. Estaba decidido.

Así que sin más, arrojó la carta en dirección a las llamas, para a continuación regarlas con el contenido inflamable de su vaso. El licor alimentó el fuego con vigor, y en apenas un par de segundos el papel amarillento se consumió hasta convertirse en cenizas.

Acto seguido se levantó y se dirigió hasta su escritorio, de donde tomó un pedazo de pergamino, y algo de tinta para escribir.

Así lo haré.

R.A.B.

Y tras escribir su respuesta, dobló el papel por la mitad y lo introdujo en el interior del bolsillo derecho de su pantalón.

El sutil sonido de la música proveniente de la sala común, se colaba a través de la rendija de la puerta, en contraste con el sepulcral silencio reinante en la habitación. Y es que la casa Slytherin celebraba una fiesta de 'Regreso tras las vacaciones', lo cual no parecía el mejor de los reclamos para hacer una fiesta, pero siendo sinceros cualquier excusa era buena para una juerga, sobre todo si incluía buena música, y alguna que otra bebida espirituosa, en teoría, no apta para ser consumida por la mayor parte del alumnado.

Y aunque en un primer momento no había querido ni oír hablar de la fiesta pues no estaba de humor para eso, ni mucho menos para fingir que disfrutaba de la compañía de aquellos desconocidos a los que durante un tiempo consideró incluso amigos, pensó que quizás la abrumadora y martilleante música conseguiría acallar finalmente sus pensamientos, y en consecuencia, con un poco de suerte, sería capaz de desconectar y olvidarse de todo al menos durante unas horas.

Sus acompasados pasos entre el tumulto que, para su pesar, interrumpía su avance cada dos por tres para saludarlo, en consonancia con el acelerado ritmo de la música, comenzaban a embotar su cerebro. Posiblemente no hubiera sido tan buena idea después de todo poner fin a su aislamiento autoimpuesto. Quizás la sesión de flagelación no había sido agradable, pero colocarse una careta y fingir parecía algo imposible de asumir en ese momento.

Y por eso comenzó a beber, primero una copa, luego otra y luego directamente se hizo con una de las botellas, lo que fuera con tal de apagar su maltratada conciencia y dejar de pensar. El licor quemaba en el transcurso por su garganta, hasta el punto de conseguir que pequeñas lágrimas rebeldes salpicaran sus ojos verdes. No tenía ni la menor idea de que estaba bebiendo y a decir verdad tampoco le importaba, pero era tan fuerte que sorbo tras sorbo su temperatura corporal comenzó a subir hasta teñir sus mejillas de un rojo intenso.

El moreno se desabrochó los primeros botones de la camisa, y algo mareado se dejó caer sobre una de las butacas de la sala común, limitándose a observar con detenimiento a sus compañeros de casa.

Bailaban y reían despreocupados, completamente ajenos a la conspiración que se gestaba ante sus propias narices y que culminaría con el derramamiento de sangre de muchos inocentes, entre los que inevitablemente se encontrarían parte de sus familiares y amigos. Pero claro, algunos de ellos estaban metidos hasta el tuétano y no podría importarles menos el desenlace, siempre y cuando les otorgara la victoria, más bien competían por un lugar de honor entre los serviles súbditos de aquel que se hacía llamar Lord Tenebroso. Necios. La mayoría no acabarían siendo más que herramientas que desechar en cuanto dejaran de resultar útiles.

Y entonces fue cuando sus ojos verdes se cruzaron con los de la persona que en un tiempo récord había conseguido despertar un lado de su personalidad cargado de odio y resentimiento y sediento de venganza, que jamás pensó tener.

Evan Rosier.

Por lo que impulsado por la rabia, se acercó tambaleante hasta donde se encontraba el moreno.

Evan sonrió satisfecho al verlo acercarse, casi como si hubiera estado esperando toda la noche por ese momento, mientras se llevaba la copa de cristal labrado que sostenía a los labios y vaciaba parte de su contenido en su garganta.

Avery, Mulciber, Nott, Crabbe y Goyle, lo rodeaban formando un semicírculo a su alrededor, y aunque estaban de espaldas a él, Regulus casi pudo adivinar las miradas de admiración que dirigían al moreno. Y se maldijo a sí mismo por haberlo tenido todo el tiempo delante de las narices y no haberse dado cuenta, el chico perfecto y ejemplar que jamás había roto un plato, y para el que sus compañeros y profesores solo tenían halagos, era quién realmente había estado moviendo los hilos desde el castillo.

—Black, qué bien que hayas decidido honrarnos con tu presencia — celebró Nott, pasando el brazo tras los hombros del moreno, mientras abría el círculo a modo de invitación.

El gesto de falsa amabilidad removió el inestable estómago de Regulus que por el rabillo del ojo pudo apreciar la resplandeciente sonrisa dibujada en el rostro del slytherin. Era más que evidente que estaba al tanto de su situación, o como mínimo de parte de ella. Todos ellos lo estaban, de otra forma sus rostros reflejarían incomodidad o un estado de alerta como en otras ocasiones, y sin embargo, la totalidad de ellos tenía una mueca perpetua de satisfacción, algunos incluso se relamían disfrutando cada segundo de ver al gran Regulus Black, que a menudo les había recordado ser mucho mejor que ellos, doblegarse y agachar las orejas.

No obstante, el moreno no tenía ánimos ni ganas de enfrentarlos, por lo que sin despegar los ojos de Rosier, sacó el pedazo de papel oculto en su bolsillo y se lo tendió sin pronunciar palabra alguna.

Evan lo tomó sin dejar de sonreír, sonrisa que se ensanchó al leer el contenido de la nota.

—Muy bien, haré llegar tu mensaje a quién corresponde — pronunció con un deje de diversión.

Regulus asintió, pero en cuanto hizo ademán de marcharse de allí, rápidamente fue retenido por Nott que apretó su hombro con más fuerza.

—Aún no hemos acabado, Black. Antes debes de pasar por el rito de iniciación como hicimos todos, hay que celebrar que ya eres uno de los nuestros — festejó el slytherin disfrutando de cada segundo de la tortura a que sabía que estaban sometiendo al moreno.

Regulus suspiró con resignación.

—¿Qué queréis que haga?

Los muchachos rieron cómplices, a excepción de Rosier claro, que como no podía ser de otra forma, mantenía sus ojos fijos en él, su teoría de que evitaba a toda costa mancharse las manos no hacía más que confirmarse.

—Nada malo, ¿Por quién nos tomas? — explicó Mulciber con sorna.

Una sonrisa de satisfacción general volvió a extenderse entre los rostros de los chicos.

—Solo es un inocente e inocuo juramento de sangre. Es simple, unas gotas de la sangre de cada uno de nosotros en la copa de Evan, incluida la tuya, y todos le damos un trago, tan sencillo como eso — explicó Nott restándole importancia.

Estaba claro que había kneazle encerrado, pero, ¿Qué había tan grave que pudieran hacerle que no le hubieran hecho ya en otra ocasión o que incluso no se hubiera hecho a sí mismo?. No tenía mucho sentido resistirse, ellos estarían contentos y al fin lo dejarían tranquilo.

—¿Aquí? ¿Y si nos ve alguien? — preguntó señalando al resto de personas que los rodeaban, completamente ajenas a su conversación.

—No te preocupes por eso, nadie se dará cuenta, y si lo hicieran, estoy convencido de que por su bien sabrían tener la boca cerrada — explicó Nott mientras una espeluznante sonrisa adornaba su rostro.

Ese chico definitivamente no estaba bien de la cabeza, hacía tiempo que se había dado cuenta, pero con cada palabra no hacía más que corroborarlo. Era el tipo de persona que solo disfrutaba con el dolor y sufrimiento ajeno, especialmente si era él mismo el perpetrador. El papel de verdugo del ejército del Lord Tenebroso le iba que ni al pelo, sobre todo teniendo en cuenta que la discreción no era ni de lejos su fuerte.

Evan pasó la copa a Avery y uno a uno fueron atravesando sus dedos con un alfiler y dejando caer unas gotas de sangre en el recipiente, incluido Regulus.

En un principio le pareció una niñería propia de críos inmaduros, pero cuando tras beber todos de la copa llegó su turno, un nudo se formó en su garganta al pensar en la posible magia oscura que pudiera haber detrás de eso, y dejó de parecerle tan buena idea.

Aún así, y tras mirar otra vez el contenido de la copa, vino mezclado con unas gotas de sangre no sonaba demasiado peligroso, así que obligándose a no pensarlo demasiado, dio un trago al recipiente de cristal.

Los siguientes minutos fueron algo borrosos, primero fue felicitado por todos los muchachos que lo rodeaban con palmadas en la espalda, vítores y sonrisas, y luego se alejó de ahí tan pronto como le fue posible.

Sus pasos precipitados le llevaron al exterior de la sala común, que por suerte estaba más fresca lo cual le ayudó a despejarse un poco, se maldecía a sí mismo por haber bebido tanto pues el alcohol comenzaba a causar estragos en su cuerpo, y lo de pensar con claridad había dejado de ser una opción.

A duras penas consiguió llegar a los aseos masculinos.

Quizás un poco de agua helada en el rostro lo ayudara a despejarse.

Pero contra todo pronóstico en lugar de ir a mejor, el mareo no había hecho más que incrementarse, y una debilidad general se apoderó de todos y cada uno de sus músculos en cuestión de segundos.

Definitivamente algo no terminaba de encajar, el alcohol no provocaba eso, al menos no tan repentinamente.

Todo le daba vueltas por lo que acabó por deslizarse en dirección al suelo, y desde allí se arrastró hasta alcanzar los lavabos, pero ni apoyando las manos sobre la cerámica consiguió reunir la fuerza necesaria para levantarse.

—Veo que nuestro regalo ha comenzado a hacerte efecto — celebró una conocida voz desde el umbral de la puerta — Quizás debiste asegurarte de que los demás también bebíamos antes de dar un trago — pronunció en tono de burla.

Regulus elevó la mirada.

La rabia inundó sus ojos verdes.

—Rosier — escupió.

—No te preocupes, solo fueron un par de gotas de esencia de belladona que robamos del armario de pociones de Slughorn, no te hará nada, quizás te deje un poco atontado, como máximo inconsciente, y te despertarás con la peor resaca de tu vida, pero vivirás para contarlo — explicó divertido, disfrutando al ver como Regulus continuaba luchando inútilmente tratando de levantarse para enfrentarlo.

—¿Por qué? — preguntó derrotado.

Rosier pareció sorprendido por la pregunta.

—Porque me gustan los juegos y esta noche vamos a jugar a uno de lo más divertido. Confío en que no tardarás demasiado en perder el conocimiento y cuando eso suceda iré a buscar a tu amiga rubia en busca de auxilio, diré que te encontré aquí en esas condiciones y que no sabía a quién más acudir, ¿es un buen plan no crees?. Supongo que después de eso se sentirá sumamente agradecida, y confiará más aún en mí, algo que es vital para lo que tengo preparado para ella — confesó con una sonrisa.

A Regulus se le heló la sangre.

—No, no lo harás. Yo te detendré…le…le diré la verdad — consiguió balbucear.

Rosier dejó escapar una carcajada.

—¿Qué verdad? ¿Qué ahora eres un puto mortífago como el resto? — se burló.

El moreno lo miró con rencor.

—Da lo mismo, se lo diré de igual modo — dijo con valentía.

Rosier sonrió antes de acercarse, y acto seguido tomó a Regulus con fuerza de la camisa incrustando la varita directamente en su yugular.

—No vas a estropear el juego porque si lo haces me enfadaré mucho y él también se enfadará, y si él se enfada podrían pasarle cosas malas a la gente a la que quieres, incluido el idiota de tu hermano, y por su puesto, a tu querida Alison — amenazó sin titubear.

Regulus observó por primera vez con detenimiento al verdadero Evan Rosier, sin trampa ni cartón, sin careta, un ser carente de empatía, sin humanidad, alguien dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir sus objetivos, y por primera vez en mucho tiempo tuvo miedo, tuvo mucho miedo.

Evan le mantuvo la mirada por unos segundos y tras despedirse con un sencillo 'en cuanto cumplas con el primer encargo recibirás tu marca', soltó de golpe al muchacho, y se marchó de allí sin volver la vista atrás.


Hola ^^ al fin he vuelto y...menudo capítulo he elegido para hacerlo, ¿eh?. No sé si a este punto me odiaréis un poquito por lo que acabo de hacerle a Reg (sé que lo queréis mucho, no os voy a mentir, yo también😭 ) pero mientras escribía sentí que así es como debían de ser las cosas y me dejé llevar por mi instinto, haciéndoos partícipes de parte de lo que está sucediendo/va a suceder y que por supuesto el resto de personajes ignoran completamente.

Por otro lado, tengo que informaros de que a partir de aquí la historia se volverá algo más dura (obviamente los capítulos que puedan contener temas sensibles tendrán su correspondiente aviso al inicio). Y Por supuesto eso no significa en ningún caso que no vaya a haber más escenas románticas o divertidas, que las habrá, muchas de hecho, pero si es cierto que las cosas van a oscurecerse un poco a partir de este punto, y el tono teen de la historia va a ir derivando hacia algo más adulto.

Ya empecé a escribir el siguiente y me he comprometido conmigo misma para tratar de publicar como mínimo cada dos semanas así que espero poder cumplirlo, sobre todo porque a partir de ahora se va a poner muy interesante la trama y quiero poner fin a la segunda parte de aquí a como máximo principios de año, así que crucemos los dedos para que cumpla con el objetivo jaja (Recordad que aún queda una tercera parte, pero esa será más del tipo relatos por fecha contando episodios de las vidas de los personajes)

Sin más, espero que hayáis disfrutado de la lectura 3