Capitulo 2. Malos recuerdos

Disclaimer: Este fanfic se desarrolla en el mundo de la gimnasia, pero las reglas o condiciones del deporte que se explican fueron escritas por mí. En ningún nivel son las que se realmente se aplican en la realidad.

-Han pasado 2 años. Ha sido suficiente Bella, no me ofrecí a ayudarte para que te sigas aferrando a algo que está en el pasado-Dijo. Lo miré sorprendida, Emmett nunca me había hablado de este tema.

-Si estuviera realmente en el pasado, ¿porque me sigues tratando de esta manera? Sé que estás decepcionado de mi Emmett, pero no fue mi culpa. Entiendo que estés enojado conmigo por avergonzarte de esa forma, pero si realmente estuviera en el pasado, no vivieras recordándomelo todo el tiempo con tu forma de actuar-Dije.

-Avergonzarme? ¿De qué estás hablando Bella? ¿Crees que la razón por la que todo esto me enfureció tanto fue por el estúpido video? Sé que fuiste la víctima de una situación, eres mi hermana por todos los cielos, se cuánto te pudo haber afectado lo que pasó. Me importa un comino lo que la gente piense, lo que me molestó fue que botaste toda tu carrera a la basura por ese imbécil. Lo dejaste quitarte todo por lo que entrenaste toda la vida. Fue muy fácil para ti colgar las vendas y darle la espalda a tu talento-Dijo acaloradamente. Lo miré con la boca entreabierta.

Supongo que es hora de explicar el contexto de toda esta situación de mierda. Hace 3 años, en preparación para las competencias y obviamente para Olímpicos conocí a un chico. Tyler Crowley. Suspiré. Tyler era de ensueño. Moreno, alto, de hombros anchos y figura del equipo nacional de Hockey. Nos conocimos en las competencias locales de Seattle, donde también jugaba para el equipo local.

Flashback

Yo iba con mi meta clara, concentrada en mis rutinas, concentrada en obtener para lo que había trabajado todo el año. Un cupo a los mundiales. Obviamente mi entrenador y yo habíamos hablado de una posibilidad para los Olímpicos. Pero todo se definiría en los mundiales y estaba casi qu competencias de distancia de ellos.

Tyler llegó en un momento importante de mi carrera y sin embargo no dudé en abrirle espacio en mi vida de manera incondicional. Emmett en ese entonces como bicampeón mundial en la categoría masculina era figura del equipo de gimnasia y asistía como enviado del equipo nacional a asesorar a los competidores, recibir entrevistas y representar el equipo fuertemente como un Olímpico ganador de oro el mismo, aun cuando se había retirado oficialmente dos años atrás.

El romance fue tórrido. Me enamoré perdidamente de Tyler y aprovechaba cada minuto libre que tenía para pasarlo con él. Empecé a mostrar ansiedad para que los entrenamientos terminaran rápido. Cualquier minuto libre tenía el celular en mis manos para hablar con él. En ese momento yo no lo veía, pero comencé a mostrar esos pequeños rastros de poca concentración en competencia. Obtenía deducciones en aterrizajes, en rutinas que normalmente no representaban un problema para mí trastabillaba o me salía de las líneas del área, pero lo único que me importaba era que Tyler me veía desde las gradas cuando podía y me animaba como nadie.

Emmett me había dicho que Tyler no le gustaba. Decía que yo estaba demasiado absorbida en él y que él no parecía querer ayudarme a enfocarme en mi carrera. Esto después de que un día en medio del entrenamiento Tyler fue por mí al gimnasio y yo me fui con él a divertirme sin mirar atrás. Obviamente Emmett supo de ello por mi coach. Yo ignoré a Emmett y le dije que todo estaba bien. Quiero decir, había ganado en 3 eventos en los regionales y tenía pase directo a los nacionales previo a los Olímpicos del 2012. No había nada de qué preocuparse.

Yo no había prestado atención a los detalles que ahora eran tan obvios. Tyler faltaba a sus propios entrenamientos cuando quería. Caminaba con una pose de chico que todo lo puede. Se burlaba abiertamente de otras personas que no eran tan talentosas como él y, sobre todo, nunca rechazaba a una fanática. Siempre se tomaba fotos con ellas, firmaba autógrafos y daba besos en las mejillas de todas las que lo esperaban fuera de los entrenamientos. Igualmente sonreía pagado de sí mismo cuando salíamos de alguna parte y nos esperaban cámaras. En ese entonces éramos la pareja estrella de los nacionales. La gimnasta en ascenso y el jugador de hockey que siempre marcaba goles. Yo pensaba en ese momento, ¿un poco de ego no le hace mal a nadie no?

Las cosas siguieron de esa manera, hasta después de haber ganado la medalla de oro en equipo de los Olímpicos. Había estado increíblemente decepcionada de mí misma. En ese momento estaba muy feliz, habíamos representado con orgullo la nación y habíamos traído el más alto honor para el equipo, sin embargo, todo lo que había trabajado para mis logros individuales se había ido al drenaje. Ni siquiera tenía una medalla de bronce, había quedado de cuarta o quinta en todos los eventos y todo por pequeñas deducciones aquí y allá.

Cuando volvimos de Londres al país, la federación nacional de deportes organizó una fiesta en honor de los deportistas que habíamos ido a los Olímpicos en Washington. Ese día Tyler y yo nos fuimos temprano. Él había estado actuando increíblemente romántico y desde que llegamos anunció que no se aguantaba las ganas de poner sus manos en mí. Ese día por fin tendríamos sexo.

Ahora entendía todas las veces que Tyler me había presionado y yo no estaba preparada, por lo que siempre usaba la excusa de los entrenamientos y de que no podía permitirme agotarme con más actividad física. No era virgen, quiero decir tenía 23 años, solo quería esperar y estar segura de que quería hacerlo con mi novio. Nunca entendí esto, ¿si estaba enamorada porque no me sentía lista? Ahora creo que era mi cuerpo advirtiéndome. Sin embargo, Tyler tampoco lo entendía y no tenía paciencia con ello, por eso cuando terminaron los Olímpicos se habían agotado mis excusas y no dudó en traer el tema de nuevo. Me dijo, ¿por qué no? ¿Él me amaba y yo lo amaba no? No pude refutar su argumento.

Esa noche entramos a su habitación del hotel e hicimos el amor. Después de un rato tuve que irme porque revisarían nuestras habitaciones para validar que nadie se hubiera quedado de fiesta. Me acosté con una sonrisa en el rostro, no tenía razón para haber esperado tanto, todo había salido bien. Sin embargo, al día siguiente supe que algo iba mal. Mi compañera de habitación me miraba con algo de recelo cuando le di los buenos días y no me esperó para desayunar.

Confirmé que algo estaba pasando cuando entré al buffet. Prácticamente todos me observaban y murmuraban entre ellos. Ignoré el sentimiento de sentirme observada y me serví el desayuno. Cuando me senté en la mesa Rosalie Hale se sentó a mi lado. Rosalie era compañera del equipo nacional, nunca habíamos sido muy cercanas, pero hacíamos buen equipo y eso era suficiente.

-Hey Rose-Saludé. Ella me miró con incertidumbre.

-Bella, ¿has visto tu teléfono? -Preguntó. Negué con la cabeza. Lo había cogido sin mirarlo y lo metí en el bolsillo de mi sudadera.

-Que ha pasado? -Pregunté sintiendo como una nube de preocupación se sembraba en mi cuerpo. Ella se estrujo las manos.

-Es mejor que lo mires. Hay un video… mmm creo que deberías verlo-Dijo. Fruncí el ceño y saqué mi celular. Tenía infinidad de mensajes. De mis otras compañeras de equipo, de amigos de otros deportes. De mi manager Kate. Preguntaban si era yo en el video, si estaba bien, otros eran directamente crueles. Kate me pedía que la llamara inmediatamente. Tragué saliva y abrí el video que me había enviado Alice. Alice, que no había ido a los Olímpicos, que no estaba en la fiesta de anoche y había recibido un video en el que aparecer yo salía.

El video empezó mostrando una habitación de hotel y dos personas entre sabanas, obviamente teniendo sexo. Una sensación helada corrió por mi espalda. Era la habitación de Tyler. El chico en el video era Tyler, por lo tanto, la chica era yo. Realmente no se apreciaban nuestros rostros con claridad. Pero yo sabía que era yo. No entendía cómo había sucedido esto. Mis manos comenzaron a temblar y mis ojos se nublaron. El video había llegado con una nota que decía "la dulce Bella Swan también hace acrobacias en la cama".

Me sobresalté en la silla cuando mi teléfono comenzó a sonar. Era Emmett. No, no.

-Bella, respira. Aquí no-Dijo Rosalie en voz baja. Entendí a qué se refería. Sentía mis ojos abnegados en lágrimas y mi cuerpo entero estaba temblando. Rosalie me tomó del brazo y me obligó a ponerme de pie y salir del restaurante. Cuando entramos a un baño me derrumbé y comencé a llorar estrepitosamente.

-No… no entiendo… ¿cómo pasó esto? -Dije entre sollozos.

-Bella por favor cálmate, tienes que serenarte, no puedes dejar que la gente te vea así, hay gente de la federación aquí-Dijo. Traté de respirar profundo y controlar mis emociones.

-Escúchame Bella. ¿Sabías que Tyler estaba grabando? ¿Te pidió permiso? -Preguntó. Negué con la cabeza.

-No! Yo nunca dejaría que nadie me grabara Rose. Y estoy segura que Tyler tampoco lo sabía. Tuvo que ser alguien más-Dije negando con la cabeza. Rose me miró insegura.

-Bella… él está alardeando de ello. Dijo en el desayuno que había sido difícil entrar en tus pantalones pero que había valido la pena, dijo que había ganado una apuesta-Dijo con pena. Me llevé las manos a la boca y sentí mis ojos volverse a llenar de lágrimas.

-No… tiene que haber un error-Dije entre sollozos. Mi teléfono volvió a sonar. Emmett de nuevo. Emmett había ido de los juegos directo a casa. Rechacé la llamada.

-Gracias por contarme. Yo… voy a hablar con Tyler-Dije. Ella asintió.

-Quieres que te acompañe? -Preguntó. Negué con la cabeza. Si todo era verdad no soportaría la humillación o la lastima.

-No Rose, estaré bien-Dije. Salí del baño y corrí hasta el ascensor. Me bajé en el piso de Tyler y toqué la puerta. Mis manos temblaban así que me obligué a respirar profundamente y me limpié el rostro. Ben Cheney abrió la puerta. Cuando me vio sonrió.

-Vaya Bella, que bueno verte-Dijo en tono socarrón.

-Donde está Tyler? -Pregunté. Escuché risas dentro de la habitación. Decidí empujar a Ben y entré. Tyler estaba en una de las camas mostrando su celular a otros dos chicos del equipo de Hockey. Cuando entré ellos silbaron provocativamente. Sentí un nudo en el estómago.

-Es cierto? ¿Tu hiciste esto? -Pregunté sacando fuerza de donde la tenía. Tyler me miró sin rastro de cariño. Solo sonrió.

-Tenía que hacerlo Bella. Una apuesta es sagrada-Contestó. Con esas palabras me destruyó por completo. Di dos pasos atrás con el rostro pálido y por un momento la sonrisa de Tyler decayó. Luego se compuso y se encogió de hombros. Di la vuelta y salí corriendo. Me encerré en mi habitación y decidí llamar a Kate.

-Bella por todos los cielos. ¡He estado llamándote toda la mañana! ¿Tienes idea de lo que he tenido que hacer para evitar que ese bendito video siga circulando? -Dijo acaloradamente. Suprimí un sollozo.

-Kate sácame de aquí, por favor-Imploré.

-Oh por Dios. ¿No sabías? -Preguntó cambiando el tono de voz.

-Por supuesto que no. Nunca dejaría que me grabaran así Kate-Dije.

-Lo siento cariño, pensé que había sido un descuido y había caído en manos equivocadas. En media hora te recogerá un auto. Pediré un vuelo privado para ti. Te veré en el aeropuerto de Seattle. Bella… Emmett está furioso-Advirtió.

- ¿Papá lo sabe? -Pregunté.

-No Bella, hasta ahora no sabe nada-Dijo.

-Bien… te veo en 2 horas-Dije tomando mi maleta.

Fueron las 2 horas más largas de mi vida. Estaba asustada de la reacción de Emmett.

Cuando llegué al aeropuerto Emmett y Kate me esperaban en el auto. Afortunadamente no había cámaras. El regreso de las delegaciones estaba para mañana, no para hoy, por lo que me había salvado del escrutinio. Rezaba que el video no llegara a los medios.

Subí al auto en silencio. Emmett iba conduciendo. Ninguno de los dos dijo nada. Me hundí en el asiento intentando evitar que la tristeza me consumiera. Llegamos a casa y todos bajamos del auto. Afortunadamente el carro de Charlie no estaba. Nos sentamos en la sala, ni siquiera intente evadir la situación, sabía que tenía que afrontarlos.

- ¿Bella que ha pasado? -Preguntó Kate. Suspiré evitando que mis ojos se llenaran de lágrimas.

-Tyler lo ha hecho. Ha sido una apuesta-Contesté. Emmett apretó la mandíbula y no dijo nada. Dios, estaba tan enojado.

-Bien, lo demandaremos. Esto es claramente un atentado contra tu imagen y eres una figura pública. Ganaremos-Dijo Kate. La miré y asentí. No me importaba, haría todo lo que me dijeran con tal de que Emm dejara de mirarme de esa manera.

- ¿Que hay con el video? -Preguntó Emmett.

-Ya mismo enviaremos un comunicado a la Federación Nacional notificando que el video fue tomado sin tu consentimiento. Pediremos oficialmente la prohibición de la circulación del video ya que tomaremos medidas legales contra quien lo distribuya-Dijo ella.

-Bien. Eso evitará que se siga esparciendo. ¿Y los medios? -Preguntó Emmett. Entendía porque hacia esas preguntas. Su imagen se vería afectada si esto salía en las noticias. Aún era Bella Swan, la hermana de bicampeón mundial Emmett Swan.

-No es legal difundir información privada de una persona sin que esa persona lo autorice. Para poder difundir la noticia tendrán que llamarnos primero y ya tendremos nuestra respuesta preparada. Eso no evitará que sea una noticia a voces entre los que lo vieron, pero Bella no saldrá en ningún medio de comunicación-Dijo ella con seguridad. Eso no evitará que sea una noticia a voces, repetí en mi mente. No resistí más y comencé a llorar metiendo mi cara en mis manos.

-En las redes sociales es más lento el proceso. Tendremos que pedir a cada cuenta que lo ha reposteado que lo elimine. Ya tengo a mi equipo en eso-Dijo Kate sentándose a mi lado y poniendo su brazo sobre mis hombros.

- ¿Qué pasara con el equipo nacional? ¿Ella tendrá algún castigo? -Preguntó Emmett sin inmutarse de mi llanto.

-No lo sé Emmett. Lo más probable es que la llamen a verificar como sucedió todo después de que hagamos la denuncia. Para protegerla debemos hacerle llegar toda la información a la Federación. Si ellos ven que ella es víctima de esto no debería tener repercusiones en la próxima temporada-Dijo Kate.

-No quiero oír probabilidades Kate, quiero hechos. Quiero saber cómo nos afectará esto-Dijo Emmett seriamente. Cuando dijo "nos", sentí un dolor en el pecho. Kate era manager de Emmett y por asociación, mía. Emmett era quien indirectamente había llevado mi carrera toda la vida. Emmett a quien ni siquiera podía mirar a los ojos de la vergüenza que sentía.

-Bien, tengo que hacer llamadas. Contactaré al abogado para comenzar con la denuncia y blindarla de todo esto. Los estaré llamando pronto con hechos. ¿Qué harás con Charlie? -Pregunto Kate mirándome. Yo no me sentía capaz de hilar dos pensamientos juntos, muchos menos sabía que debía hacer con Charlie.

-Ella le dirá-Contestó Emmett por mí. Lo miré rápidamente.

-Emm…-Comencé.

-No Bella, Charlie debe saber lo que ha pasado. ¿Cómo crees que se sentirá donde se entere por otro medio? -Preguntó.

- ¿Cómo crees que se sentirá de todos modos? Es su hija la que está dando vueltas en un video de ese tipo-Dije de vuelta con voz temblorosa.

- ¿Serias capaz de no contarle nada? -Preguntó. Me quedé en silencio.

-Eso pensé. Gracias Kate. Estaremos esperando-Dijo. Kate asintió me dio una palmadita en la espalda y se fue sin decir más nada. Emmett se puso de pie.

-Tengo que hablar con Jasper-Dijo. Jasper Whitlock era un amigo de Emmett del equipo nacional que ahora trabajaba en la Federación como entrenador. El chico también había sido medallista olímpico y tenía buenas conexiones. Justo como Emm.

-Emm… lo siento-Dije sin saber que más decir.

-Ese imbécil pagará por esto. Volveré luego-Dijo dándose la vuelta y yéndose.

Fin de flashback

Emmett y Kate habían logrado que saliera inmune de toda la situación, aunque como antes había dicho, estuve a punto de ser llamada a una audiencia. Emmett usó sus influencias y me ahorró más vergüenza de la que ya había vivido. Kate tenía razón, habíamos demandado a Tyler y habíamos ganado. Ante la ley, Tyler había tenido que conciliar económicamente con mi abogado ya que lo autoricé para que me representara. Ante la Federación, había perdido su lugar en el equipo de hockey nacional y en el equipo local y lo habían vetado de competir por 2 años. Ahora jugaba para otro estado, o eso había escuchado.

Emmett había estado furioso al principio. Él quería que Tyler quedara vetado por siempre. Pero tampoco es que hubiera sido un delito mayor y no habían podido lograr más nada. No imaginaba lo que sus amigos y colegas le habrían dicho a mi hermano. Lo avergonzado que lo había hecho.

Yo quedaba satisfecha de no tener que verlo, pero me di cuenta que el daño llegaba más allá de lo que Tyler pudiera decirme. La gente dejaba comentarios en mis redes sociales aun cuando ya no había video rodando. A veces me etiquetaban en algunas fotos que le habían tomado al video, seguía sin verse nada, pero no dejaba de recordarme toda esa situación. Así que puse privadas mis redes. Comencé a posponer mi regreso a los entrenamientos, no soportaría las miradas y los comentarios, sin embargo, Emmett insistió que volviera y lo intentara.

Así terminé entrenando en solitario en el gimnasio durante los siguientes 5 meses. Entrenaba en la tarde, después de las sesiones que hubiera en la mañana. Le estaba huyendo a la gente como a una plaga.

Un día iba entrando y estaba mirando mi celular cuando me tropecé con Jessica Stanley. Jessica había estado en los nacionales, pero no había avanzado a los Olímpicos porque no había obtenido suficiente puntaje para entrar al equipo, ni en ese entonces ni después. Murmuré un saludo y pensé que ahí había quedado el asunto. Luego encontré mis redes sociales llenas de mensajes, odiaba que aun siendo privadas eso no evitara que llenaran mi teléfono con mensajes. Jessica había regado a todo el mundo donde y a qué horas entrenaba, por si alguien quería filmar una película caliente conmigo. Al día siguiente, pensando que la situación no pasaría a más de acoso virtual volví en mi horario usual y encontré un grupo de chicos del equipo de hockey local esperándome para decirme todas las razones por las cuales era una perra y que gracias a mi Tyler había tenido que cambiarse de ciudad y de equipo. Me habían quitado mi bolso, habían roto mi leotardo, arrojaron mis grips a la basura, me habían quitado mi teléfono y lo habían estrellado contra el piso y dejaron todas mis pertenencias en el suelo. Me monté nuevamente en mi auto sin decir una palabra y hui con lágrimas en mi rostro.

Ese día no dije nada en casa. Charlie había estado lo suficientemente taciturno y no sabía cómo tratarme después de que le confesé lo que había pasado. Obviamente había estado de acuerdo en perseguir acciones legales en contra de Tyler y había estado igual de insatisfecho con el resultado como Emmett. Sin embargo, era como si caminara sobre cascaras de huevo a mi alrededor. La incomodidad era palpable.

Después de eso tomé la decisión. Cambié mi teléfono celular, eliminé todo el contenido de mis redes sociales para luego eliminarlas y pedí favores a un amigo para que me permitiera entrenar en su gimnasio. Jacob lo hizo con gusto, diciendo que tenerme allá era buena publicidad al ser una medallista olímpica. Ante esto le rogué que no dijera nada y usé el dinero de la compensación para pagarle por reservar solo para mí la zona de entrenamientos Elite. Luego vino la pelea con Emmett cuando le dije después de 6 meses que definitivamente no competiría y el resto ya lo saben. Pase otro año y medio entrenando en solitario y pagándole a un nuevo coach que había conseguido Kate, ya que el anterior tenía que buscar atletas que estuvieran interesados en competir.

El regreso a entrenamientos con el equipo local no había sido tan tormentoso. Dos años habían sido suficientes para que los rumores desaparecieran. Volver al gimnasio del equipo local había sido una condición de Emmett cuando le dije que quería hacer mi regreso a competencias, y ahora me daba cuenta porque, esas habían sido sus intenciones desde el principio, pensando en que quería que compitiera en el campeonato estatal para generar algo de atención, ni siquiera eran clasificatorios, pero podría volver a ser vista por jueces y gente importante.

Y ahora estaba aquí, mirándolo como una estúpida por unos sólidos 5 minutos antes de que Emmett perdiera la paciencia y me sacudiera.

-Bella que te pasa? ¿Te has quedado sorda? -Preguntó irritado.

-Un momento qué? -Pregunté alzando las manos para pedirle más explicación. Emmett me miró como si me hubiera crecido una cabeza.

-Bella, ¿todo este tiempo has pensado que he estado avergonzado de lo que pasó? ¿Eso es lo que piensas de mí? -Preguntó acusadoramente. Me encogí ante su tono.

-Qué más puede ser Emm? Estabas en un momento genial de tu vida y yo nos puse en boca de todos, incluyendo gente importante que podía quitarte todo lo que habías conseguido por estar asociado a mí-Dije. Emmett resopló y tomó los shorts que había dejado abandonados en una banca para luego arrojarlos a mi cara.

-Vístete, necesitamos hablar-Dijo. Le obedecí y tomé mi bolso.

-No entrenaremos? -Pregunté.

-Hoy no. No entiendo que está pasando por tu cabeza, en serio Bella-Dijo negando con la cabeza y señalando su auto. Subí a él pensando que luego volvería por el mío y salimos a un restaurante cercano.

Nos sentamos en un booth privado y Emmett pidió pancakes para ambos aun cuando yo no había abierto la boca desde que llegamos. Cuando el mesero trajo todo Emmett habló abruptamente. No voy a negar que no me sobresalté en el asiento como un pájaro mojado.

-No estoy avergonzado, nunca lo he estado. Lo que te hizo Tyler no fue tu culpa. Nadie que te conoce pensaría mal de ti solo por ese estúpido video. Mucho menos yo que soy tu hermano y te vi crecer-Dijo. Lo miré.

-Emm, estabas tan enojado desde el primer momento. ¡No me dirigías la palabra! Y le preguntaste a Kate en ese entonces como nos afectaría la situación. ¿Qué más querías que pensara? -Pregunté.

-Estaba cabreado y no quería tomarla contigo! ¡Y me refería a como nos afectaría como familia! ¡Por supuesto que no iba a dejar que te quitaran tus títulos o tu carrera por esa estupidez! ¿Crees que si algo te pasaba con respecto a tu carrera no iba a sucedernos nada como familia? ¡Íbamos a ser desdichados, tu ibas a sufrir, yo iba a sufrir por ti, papá iba a sufrir por ti, la gimnasia había sido toda tu vida! Pero ni siquiera tuvo que ser la federación quien te quitara todo. Tu misma lo hiciste y puedes estar condenadamente segura que si estoy enojado contigo por eso, y lo seguiré estando hasta que me demuestres que quieres estar en el maldito podio-Dijo acaloradamente.

-Emmett en serio. ¿No pudiste haberme dicho todo esto antes? Ni siquiera me diste un abrazo de apoyo, no me preguntaste nunca como me sentía. Volviste de donde Jasper hecho una furia. ¡Creí que la habían tomado contigo tus amigos! -Dije alzando los brazos tratando de que viera mi punto. Emmett resopló sonoramente.

-Tienes una imaginación malditamente grande, si está bien tal vez maneje mal la situación, pero no por eso tienes que pensar lo peor de mi Bella. Cuando le conté a Jasper movimos algunos favores, nos enteramos que tu amiguito había adelantado el vuelo también y lo fuimos a esperar. Le di la golpiza de su vida por lo que te hizo y lo amenacé para que se mantuviera alejado de ti o lo hundiría-Dijo negando con la cabeza y metiéndose un trozo gigante de pancake. No entendía cómo podía estar tan enojado y comiendo a la misma vez.

-Por qué nunca me lo dijiste Emm? -Pregunté en voz baja. Estaba completamente sorprendida.

-Lo iba a hacer! Pero vi como estabas. Pasabas todo el tiempo llorando, no querías entrenar. No quería empeorar las cosas y el ambiente estaba insoportablemente tenso cada que iba a casa-Dijo.

- ¿Y luego? -Pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

-Y luego decidiste muy estúpidamente renunciar al nivel competitivo y no pude no enojarme contigo. Fue increíblemente inmaduro y ni siquiera lo intentaste. ¿Cuánto tiempo lo hiciste antes de que fueras al gimnasio de Jacob? 5 meses Bella, lo dejaste todo antes de siquiera volver a competir y eso es lo que me ha enojado-Dijo. Miré mi plato intacto sin saber cómo contarle.

-Pasó algo. Algo que no pude soportar y decidí que ya había tenido suficiente humillación-Dije.

- ¿De qué hablas? -Preguntó.

-Alguien publicó a qué horas y dónde estaba entrenando con el propósito de que quien quisiera fuera a "grabar otra película caliente" conmigo. Unos chicos del equipo de hockey me estaban esperando y me dijeron… dijeron que era una perra, entre otras cosas desagradables y que por mi culpa Tyler había tenido que irse a otra ciudad… Destrozaron mis cosas Emm, rompieron mi leotardo y arruinaron mi teléfono-Dije.

Emmett soltó el tenedor con estropicio y golpeó la mesa con el puño.

-Debiste habérmelo dicho Bella-Dijo.

-Estaba cansada de todo. No quería seguir viviendo esa situación Emmett. Dices qu meses no fueron tiempo suficiente. Pero si hubieras vivido siquiera un mes el acoso que yo viví me entenderías. Era una maldita tortura levantarme todos los días y ver lo que la gente estaba diciendo de mí, las fotos en las que me etiquetaban, lo que la gente decía a mis espaldas y a veces de frente en el gimnasio. Tuve suficiente-Dije.

Emmett suspiró y se puso de pie rodeando la mesa. Se sentó a mi lado y me metió en un abrazo. Un abrazo que no había sentido de esa manera en mucho tiempo. Que decía que estaba de mi lado. Que éramos otra vez él y yo contra el mundo. Ahora veo que siempre lo fuimos, solo que mis inseguridades sobre todo el asunto del video me habían hecho creer cosas que no estaban pasando. Que podía decir, parece que la comunicación no es la mejor habilidad en nuestra familia. El hecho de vivir separados había facilitado que se creara tanta distancia entre nosotros y sacáramos de proporción toda la situación.

-Lo siento por todo, debí respetar tu decisión aun sin saber todo esto-Dijo.

-Está bien, yo también lo siento, por decepcionarte- Contesté.

-Nunca lo harías. Debí preguntarte esto desde que viniste a mí con la idea de regresar. ¿Pero en serio quieres volver Bells? -Preguntó. Respiré profundo y asentí.

-La gimnasia nunca ha dejado de ser mi vida Emm, es solo que… necesitaba recuperar mi confianza. No podría tolerar haber regresado y que toda la situación hubiera afectado mi desempeño. Sabes lo que la falta de concentración hace. Estaría sintiéndome peor si además de todo fuera el hazmerreír… demonios has visto como no he logrado ser constante en los entrenamientos… todo este rollo contigo me abonó a mi inconsistencia-Dije.

-Nunca habrías sido el hazmerreír. Eres más talentosa de lo que piensas. Pero lo entiendo y… lo lograremos. Volverás y serás la mejor-Dijo con firmeza. Sonreí.

-Gracias Emm, eso espero-Dije. Emmett volvió a abrazarme, solo que esta vez empujó mi espalda y casi meto la cara en los pancakes. Ahí estaba él. Sentí mi pecho inflarse de alegría.

-Come tus pancakes o me los comeré yo-Dijo riéndose escandalosamente.

-Romperé mi dieta-Contesté.

-Hazlo. A partir de mañana entrenarás en serio-Dijo señalándome sin perder la sonrisa.

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Y esa es toda la historia de porque Emmett y Bella se estaban llevando tan mal. ¿Qué par de tercos eh? Parece que necesitan usar mas sus palabras. Cuentenme sus opiniones! Gracias a Damy Cyllen, catableu, Gnesis y Karenc2406 por su apoyo y sus reviews!