Capitulo 17. Nadando en agua clara

Este fanfic se desarrolla en el mundo de la gimnasia, pero las reglas o condiciones del deporte que se explican fueron escritas por mí. En ningún nivel son las que se realmente se aplican en la realidad.

No supe en qué momento me quedé dormida, pero me despertó mi teléfono vibrando en mi estómago.

-Hey Rose-Contesté con voz patosa.

-Hola B. Te he despertado lo siento. Cuéntamelo todo-Pidió. Le conté como me fue con Eleazar y que todo parecía poder solucionarse fácil. Rose se alegró y me contó de su día y que tendría que irse un par de semanas a New York a la semana de la moda.

-Suena genial Rose. ¿Estas emocionada? -.

-Es espectacular Bella… Amo la semana de la moda. Extrañaré tenerlos allá conmigo-.

-Espero que lo disfrutes, pasa por acá para despedirte-. Ella aceptó y nos despedimos.

La semana se pasó increíblemente rápido para lo aburrida que estaba. Edward sorpresivamente tomó un poco de distancia y solo mantuvo contacto telefónico. Emmett por el contrario se volvió un visitante regular en el condo ya que Jasper se había decidido quedar con Alice hasta que yo pudiera regresar a entrenamientos y Emmett se había sentido más aburrido que yo.

Como lo había predicho, Emmett me regaló una consola de video juegos, sin embargo, sabía que su intención era poder usarla cada que estuviera en mi casa. Lo único escandaloso que había sucedido había sido mi publicación de Instagram que se volvió un nuevo motivo de especulaciones en TMZ. Edward se había reído infinitamente por los chismes que se habían armado alrededor ya que lo acusaban de haberme sido "Infiel" y esa era una muestra de perdón de su parte. Las chicas de TMZ estaban todas enamoradas de Edward y alabaron a mas no poder las rosas. Era irrisorio realmente.

Ahora estaba acostada en el consultorio de Eleazar con los ojos cerrados y desconectada del mundo. Lo único que escuchaba era su voz lejana que parecía un zumbido y yo me sentía nadando en un pozo profundo de petróleo. Sea lo que fuera que estaba haciendo Eleazar, cada que sentía un toque en el hombro, sentía como si un peso se desprendiera de mí y me permitía nadar con un poco más de libertad en el pozo.

Eternidades después sentí como si por fin pudiera respirar y nadar en agua limpia. Abrí los ojos. Eleazar me sonreía ampliamente.

-Bella querida. Respondiste sorprendentemente bien a la hipnosis. Cuéntame que sentiste-. Le describí la sensación de estar nadando en aguas espesas. De que poco a poco iba sintiéndome más liberada y el agua menos espesa hasta que ya no sentí nada más. Eleazar sonrió y asintió.

-Impresionante. Lo que hice fue una terapia guiada. Yo te hice llegar a las "aguas espesas" a través de la hipnosis y a medida que te iba tocando, te pedía que dejaras atrás cada situación asociada a tu miedo y a tus temas del pasado. Por eso de cierta manera sentías menos peso al nadar. Creo que no necesitaremos mucho más trabajo, pero la razón de que volvieras hoy antes de tu entrenamiento, es para ver cómo te va. Necesito que te serenes Bella…, te pondré tarea y si esta semana te va bien, quiere decir que ha funcionado-.

- ¿Cuál es la tarea? -.

-Meditación. Necesito que dediques entre 15 y 20 minutos antes de cada entrenamiento esta semana, empieza tu rutina serena, calmada… quiero que ejercites tu calma espiritual-. Asentí tomando un folleto que me entregaba con algunos pasos básicos para meditar.

-Gracias Eleazar-Respondí tomando mis cosas. Cuando salí del CA me dirigí a mi auto y conduje hasta el gimnasio. Cuando llegué los autos de Emmett y Jasper ya estaban estacionados. Tomé mis cosas y entré al gimnasio.

-Hey chicos! -Saludé acercándome a ellos.

-Bella! ¿Cómo te fue? -Preguntó Jasper abrazándome.

-Genial. Me ordenaron 20 minutos de meditación antes de cada entrenamiento ¿y tú? ¿Alice y tú ya son novios? –Pregunté.

-Por supuesto que no. Lo haré sufrir un poco por ello-Dijo Alice saliendo de la nada. Grité y ella gritó y de repente Angela salió de otro escondite y las tres gritamos y nos abrazamos.

-Creo que ya me arrepentí de esto-Dijo Emmett con las manos en los oídos.

-Oh por Dios chicas! ¡No pensé que fuera a verlas tan pronto! -Dije con emoción.

-Idea de Emmett. quería que fuera una sorpresa para ti y que pudiéramos empezar todas juntas-Dijo Angela. Me reí y abracé a Emmett.

-Gracias por pensar en mi-Dije. El asintió y me alejé para hacer la meditación. Un rato después Jasper me tocó el hombro.

-Bien Bella, necesito revisar si estás lista para recibir impacto-Dijo Jasper. Asentí y me quité la capucha para luego ponerme las vendas en los pies. Jasper me señaló el trampolín.

-Acrobacia sencilla y cae fuera del trampolín-Pidió. Asentí y comencé a brincar en el trampolín cogiendo poca altura. Luego hice un giro y caí limpiamente sobre mis pies.

-¿Cuánto dolor sientes en una escala de 1 a 5? -.

-1, es solo una pequeña incomodidad-.

-Segura? Fue solo un giro-. Volví a montar en el trampolín y esta vez cogí más altura haciendo un doble mortal. Caí nuevamente y sentí la misma sensación. Ni más ni menos.

-Sigue siendo 1 Jazz-.

-Está bien. En cuanto sientas un dolor más agudo por favor dime-. Asentí y las chicas y yo nos distribuimos en diferentes aparatos para poder entrenar todas por separado y no estorbar.

Me sentí increíblemente liviana. Cada acrobacia la hice a la perfección y con seguridad.

-Eso es Bella. ¡Sigue así! -Llamo Emmett desde las gradas. Sonreí y continué mi entrenamiento sintiendo la tranquilidad que hacía mucho tiempo no sentía. Cuando terminamos la sesión nos sentamos a hacer estiramientos Alice, Ang y yo.

-Estuviste brillante Bella, wow-Dijo Angela con admiración.

-Más que brillante, estuviste increíble. ¿Desde cuando eres tan rápida? -Preguntó Alice sorprendida.

- ¿En serio? ¿Estuve bien? -Pregunté para estar segura. Alice resopló.

- ¿Bien? No me queda la duda de que a final de este año serás doble campeona All Around-Contestó Alice. Sonreí.

-Gracias chicas, significa mucho para mí-Contesté.

-Solo queda esperar que podamos compartir equipo USA contigo-Agregó Angela dando por hecho que entraría al equipo.

-Estoy segura que con la ayuda de Jazz y Emm, y con mucho trabajo, todas entraremos-Dije.

-Te imaginas? 3 chicas de Washington en el equipo olímpico? Sería sin precedentes-Dijo Alice.

-Esa es la actitud que hay que mantener chicas. Si siguen como hoy, con seguro lo lograrán. Mañana a las 7 am-Dijo Jasper detrás de nosotros.

-Claro Jazz… ¿alguna necesita un aventón? -Pregunté recogiendo mis cosas.

-Yo! Mi auto llegará en unos cuantos días-Contestó Angela.

-Yo también-Contestó Alice.

-¿Alice quieres que te lleve? -Preguntó Jasper. Angela y yo sonreímos y observamos como Alice enrojecía.

-Claro Jazz… recojo las cosas y te alcanzo-Contestó. Jasper se despidió de nosotras y se fue a hablar con Emmett.

-Vaya Alice, tu cara grita todo lo que tengo que saber-Dijo Angela. Me eché a reír.

-Que? ¿Soy tan evidente? -Preguntó Alice.

-Amiga, mueres por Jasper y evidentemente el muere por ti. ¿Que no se besaron en Olympia? -Pregunté.

- ¿Jasper estuvo en Olympia? ¡Qué romántico! -Dijo Angela antes de que Alice pudiera responder.

-Jasper quiere ir despacio. Es todo un caballero chicas-Dijo Alice soñadoramente.

- ¿No te besó? ¿Qué demonios? -Pregunté ofendida por mi amiga.

-Si me besó, varias veces, solo que no pasó más nada-Dijo Alice bajando la voz y rodando los ojos.

- ¿Y que con eso Alice?, eso habla bien de el-Dijo Angela. Asentí.

-Chicas, estuvimos solos en mi departamento todo el tiempo. Fue una tortura. Jasper está que arde. Tuve que empezar a esconderme en la cocina cuando se duchaba… Jasper en toalla es como un crimen andante. Además, ¿eso no es algo que normalmente pide una chica? ¿Ir despacio? ¿Qué tal que no le parezca atractiva? -Dijo Alice rápidamente.

-Hey hey, calma Alice… no tienes que hacer un lio de esto. Solo llevan una semana saliendo. Tómalo con calma y deja que Jasper se sienta cómodo para más. Los chicos también tienen sus rollos internos propios-Dije.

-Bella tiene razón. Yo lo encuentro increíblemente respetuoso. La mayoría de chicos quieren sexo de primeras-Dijo Angela haciendo una mueca.

-Está bien, trataré-Dijo Alice. Nos despedimos y nos alejamos.

-Entonces Ang. Cuéntamelo todo, ¿qué dijeron tus papás? –Pregunté cuando subimos a mi auto.

-Están felices. Todo sea por mejorar y tener al menos un chance. Ellos odiaban lo que estaba pasando en el gym-Dijo Angela.

-Dejaste algún novio en Spokane?-Pregunté.

-Sí, Ben… juega en el equipo de hockey de Spokane-Dijo.

-Ben? Ben Cheney?-Pregunté.

-Sí, ¿lo conoces? -Preguntó Angela sorprendida. Hice una mueca.

-Es amigo de Tyler Crowley. El novio de Jessica-Dije.

-Sí, lo sé. ¿Qué pasa con Tyler? Noté que no te sentías cómoda con él en los estatales. Digo, Tyler no es santo de mi devoción, él y Jessica se comportan como si fueran dueños del mundo-Comentó Angela.

-Él y yo no tenemos un buen pasado Ang. Prefiero no hablar de eso-Dije.

-Oh bueno, espero que Ben no haya estado involucrado-Dijo Angela.

- ¿Hace cuánto estas con él? -Pregunté recordando la reacción burlona de Ben cuando confronté a Tyler.

-Este año. Es algo nueva la relación. Es un chico muy dulce-Dijo ella sonriendo.

-Entonces no importa. Es algo del pasado Ang. Creme si fuera algo que valiera la pena te lo diría-Dije.

-Está bien. Confío en ti-Dijo. Seguí el gps un par de cuadras más y aparqué fuera de un bonito edificio.

-Hey, que lindo. ¿Te gusta? ¿Estás cómoda? -Pregunté.

-Si me gusta. Es muy de mi estilo y Alice esta apenas un par de cuadras más abajo. Estamos pensando compartir departamento-Dijo Angela.

-Deberían! Es lo más práctico, Alice no tiene auto-Dije.

-Sí, creo que lo haremos muy pronto. Gracias por traerme Bella-Contestó abrazándome.

-De nada. Nos vemos mañana Ang-Dije. La vi entrar y conduje a mi casa.

Cuando llegué a casa llamé a Eleazar. Le dejé saber que me había sentido de maravilla y que no había habido ningún momento de desenfoque. Me pidió que siguiera reportando el resto de la semana y que quería hacer una última sesión después de eso. Luego me bañé, me cambié a ropa cómoda y me recosté en la cama. Decidí escribirle a Edward.

"Me fue bien hoy, fue increíble. Creo que todo va a salir bien"-Escribí sin poder evitar la sonrisa que se plasmó en mi rostro imaginando la reacción de Edward. Dejé mi teléfono de lado y puse la televisión para entretenerme. Sin embargo, estaba ansiosa de que mi teléfono sonara.

El resto de la tarde pasó arrastrándose. Edward no me había respondido y yo no podía del aburrimiento. Decidí cambiarme de nuevo y entrenar en la habitación que había adecuado para ello, enfocándome en ejercitar mi tren superior para recuperar mi resistencia. Una semana sin entrenar y el cambio se sentía, levemente, pero se sentía. La gimnasia requería demasiada constancia y disciplina. Estaba empapada en sudor una hora después cuando el timbre sonó. Me limpié el rostro con una toalla y salí para abrir. Sonreí al ver quien estaba afuera.

-Hey B-Saludó Edward sonriéndome en todo su esplendor.

-Hey. Te escribí hace un rato-.

-Por esto vine. Quería felicitarte en persona y contarte mis buenas noticias-.

-Gracias Ed. ¿Qué buena noticia? -Pregunté haciéndome a un lado para que entrara.

-Me quitarán el cabestrillo al final de la semana-.

-Tan rápido? ¡Genial! ¿Volverás a jugar? -.

-No este domingo. En el próximo juego-.

-Definitivamente una buena noticia-Contesté sentándome en el sillón. Edward me imitó.

-Lo sé. ¿Quieres salir a celebrar? ¿Con una cena tal vez? -Preguntó sonriendo.

-Edward Cullen, ¿me estas invitando a una cita? -Pregunté fingiendo seriedad. Edward se echó a reír.

-Sería incapaz. Solo como amigos B. ¿Te animas? –Preguntó sonriendo con un tinte de travesura.

-Está bien. Déjame ducharme rápidamente. Estás en tu casa-Dije y sin pensar lo que estaba haciendo, espontáneamente me incliné, le di un beso en la mejilla y me fui. Cuando llegué a mi habitación me quedé congelada. ¿Qué demonios se había apoderado de mí? Me llevé una mano a la frente y traté de sacudirme los nervios que se habían posado en mi estómago como mariposas. Me metí a bañar y puse el agua fría para sacarme la sensación de nervios. Luego me cambié, eligiendo una falda corta vino sin vuelo y un crop top negro. Adicioné una chaqueta de cuero y me maquillé rápidamente. Me puse mis botines negros y salí.

-Hey estoy lista-Dije tratando de aparentar normalidad. Edward me sonrió y se puso de pie.

-Estás hermosa. ¿Vamos en mi auto? -. Asentí y salimos del condo. Edward condujo hacia la salida de la ciudad por lo que se sintió una eternidad.

- ¿A dónde vamos? –Pregunté cuando vi que llevábamos media hora conduciendo.

-Es una sorpresa-.

-Sorpresa? Edward…-Comencé a decir, pero él tomó mi mano y la apretó.

-B, solo es una cena-Agregó. Respiré profundo y asentí. El camino pasó en un silencio cómodo. Un momento después Edward aparcó en lo que parecía un gran portón.

- ¿Dónde estamos? -Pregunté. Edward se rió.

-Ya verás-Contestó asomando la cabeza y hablando a un conmutador.

-Edward Cullen-Dijo. El portón se abrió automáticamente al momento.

Edward avanzó unos metros por un camino iluminado por lámparas a los costados y pequeñas luces indicaban que también había algunos árboles adornando el camino. Parecía una zona campestre, sin embargo, no podía ver mucho en la oscuridad. Un par de minutos después aparcamos fuera de una gran mansión con grandes ventanales y acabados de madera rustica, pero de lejos costosísima. Era de ensueño.

-Wow Ed, quien vive aquí? Es -Pregunté.

-Nadie B… vamos adentro-.

-Es bellísima-Agregué admirando.

-Lo es-Aceptó Edward guiándome por un amplio pasillo lleno de candelabros. Salimos a una sala espaciosa y con un balcón que tenía una mesa organizada con velas y puesta para cenar. La vista era preciosa. Se podía ver todo Seattle desde allí.

-Vaya… que hermosa vista-Dije sorprendida apoyándome en el balcón. Edward se posó a mi lado y observó en silencio junto a mí.

-Señor Cullen? La cena esta lista-Habló alguien detrás de nosotros. Me giré y vi un chico vestido de mesero poniendo platos en la mesa. Edward me guió a la silla y la sacó para mí. Sonreí y observé como el chico servía 2 copas de agua, 2 copas de vino espumoso y luego se fue.

-Vino espumoso huh? -Pregunté sonriéndole.

-Todo por cuidar tu dieta-Dijo Edward guiñando un ojo.

-Edward es precioso. De verdad, gracias-Dije admirando más de cerca los detalles del sitio, las luces, las velas.

-Solo quería sorprenderte. Cuando me escribiste hoy me alegré mucho B, me alegra que te sientas bien-Dijo. Alcé las cejas.

- ¿Quieres decir que planeaste esto en 3 horas? -. Él se echó a reír.

-No fue muy difícil-Contestó encogiéndose de hombros.

-Bueno… es perfecto-. La noche pasó entre conversación trivial y la cena. Estaba increíblemente consciente de Edward y su cercanía. Podía ver cada parte de sus expresiones a pesar de la poca luz que había y sus ojos se veían hermosos bajo la luz de las velas. Se veía relajado y feliz. Realmente ni siquiera lo estaba escuchando.

-Hey B, ¿estás aquí? -Preguntó Edward mirándome de manera increíblemente derretidora.

-Lo siento, ¿qué? -Pregunté algo avergonzada. Edward alzó las cejas.

- ¿Hay algo en tu mente? -.

-No Ed, lo siento, no quise distraerme-. El asintió. En ese momento salió un hombre vestido de chef.

-Señor Cullen, señorita Swan, ¿hay algo más que quisieran? ¿Todo estuvo de su gusto? -.

-Oh muchas gracias, todo estuvo delicioso-Dije.

-Gracias chef, así estamos bien-Dijo Edward. El Chef asintió y se retiró.

-Ven conmigo, quiero mostrarte algo-Dijo retirando mi silla. Edward tendió su mano y la tomé con nervios siguiéndolo al segundo piso de la enorme mansión. Edward me guió a una gran puerta y entramos a una habitación con una cama King y un par de pequeños muebles. Al fondo había otra puerta de vidrio con una cortina. Edward abrió la puerta de vidrio y me indicó que saliera. Llegamos a otro balcón, este más pequeño, pero la vista….

-Dios… es precioso-. La vista desde esta habitación no daba a la ciudad, daba a la parte trasera de la mansión, donde había un gran claro lleno de flores que alcanzaba la línea de árboles que indicaba el inicio del bosque y un hermoso lago. Alrededor del claro había pequeñas lámparas de poca altura que desprendían una luz amarilla tenue. Parecía un mar de luces y colores. La luz de la luna se reflejaba en el lago permitiendo ver claramente su extensión. Quitaba el aliento.

-Me alegra que te guste-Contestó sonriendo. Nos apoyamos en silencio en la baranda observando la vista. Al cabo de un rato Edward me miró.

- ¿En que estabas pensando hace un rato? ¿Hay algo que te preocupa? –. Sentí mi cuello enrojecer.

-Solo estaba distraída. Por ti. Me distraje viéndote-. Edward sonrió.

-Sabes? No pensé que lo que sea que hizo Eleazar se pudiera notar. Pero lo veo, en tus ojos. Te ves más… ligera, tranquila. Te sienta bien-. Lo miré por lo que parecieron 5 sólidos minutos y mi mente lo único que pensaba era en lo mucho que quería volver a besarlo. Y al parecer la conexión entre mi cerebro, el puente de procesamiento y mi boca se había roto porque dije justamente eso.

-Muero por besarte-Solté sin preámbulo. Edward se quedó inmóvil un par de segundos y luego puso su mano en mi cuello y se acercó lentamente, para luego darme el beso más lento, tortuoso y a la vez placentero de toda mi vida. Puse mis manos en sus hombros para darme estabilidad ya que sentía mis piernas temblar y un enorme cosquilleo recorrerme todo el cuerpo. Antes no había sentido esto, antes tenía miedos, bloqueos en mi mente que no me permitieron descubrir lo mucho que Edward ocasionaba en mí. Pero ahora que Eleazar había sacado de mi cabeza toda la basura injustificada que me impedía vivir mi vida podía ver que estaba de cabeza por este chico. Solamente sentir sus hombros fuertes bajo mis manos era suficiente para hacerme derretir en el beso.

Sentí que duramos besándonos por una eternidad, sin embargo, no quería que se acabara. Edward al parecer tenía otras ideas porque se separó de mí lentamente.

-Hey… lo siento, me he dejado llevar-Dijo en voz baja apoyando su frente en la mía y pasando sus brazos por mi espalda baja.

-Ya ves que yo también-. Él sonrió.

-Lo he arruinado? Ni siquiera me detuve a pensar que estamos tratando de ser solo amigos-. Bajé la mirada tratando de reunir pensamientos coherentes y respiré profundo.

-Ed, sé que no ha pasado mucho tiempo desde que hablamos, pero… todo en mi cabeza se siente distinto. Es como que un peso se hubiera quitado de mis hombros y solo con verte… no puedo pensar en otra cosa que no sea estar contigo-. Sentí como Ed apretó su agarre en mi espalda y respiró profundo.

-Segura? B, puedo esperar-Dijo cerrando los ojos como tratando de concentrarse. Me puse de puntillas y puse mis manos en sus mejillas haciendo que me mirara. Dios, podía mirar esos ojos por siempre.

-Estoy segura. Lo siento por tener miedo-. Él sonrió y volvió a besarme. Si, definitivamente estaba hecha gelatina. Al rato nos sentamos en una gran mecedora que estaba en el balcón, hablando en voz baja, tocando nuestras manos y abrazados. Cuando se hizo muy de noche y había mucho frio Edward me dijo que entráramos.

-No quiero que Emmett me mate, ¿estás lista para irte? -Preguntó agarrando mi mano.

-No realmente-Contesté queriendo pasar un rato más con él.

-Podemos quedarnos si quieres. Puedo llevarte por tus cosas mañana-.

- ¿De quién es esta casa? -Pregunté pensando que no había vuelto a ver a nadie más. Él se echó a reír.

-Es mía-. Alcé las cejas.

-Bromeas? ¡Es una puta mansión! -Dije deteniéndome en seco. Edward se rió más fuerte.

-Se que es una puta mansión-.

- ¿Te mudaras aquí? -.

-No B. Solo la compré pensando en el futuro. Y en tener un poco más de privacidad de vez en cuando-.

-Es un puta mansión-Volví a decir sin poder creerlo. ¿Cuánto dinero podía tener alguien en serio? Parecía que la familia de Edward lo tenía todo.

-Pequeña palabrotas, vamos a calentarnos un poco-Contestó llevándome a la sala del primer piso donde había una puta chimenea gigante. Edward tomó un control y accionó un par de botones, de repente había un precioso fuego iluminando la sala. Nos sentamos en el sillón al frente y nos abrazamos conservando un cómodo silencio. Edward me quitó mis botines y jaló mis piernas para que las pusiera encima de las suyas.

- ¿Estás cómoda? - Asentí contra su pecho.

-Gracias por la cena, y por hacer todo esto-Dije en un murmullo.

-No fue nada B. Soy feliz teniéndote aquí, justo así-Dijo hundiendo su nariz en mi cabello. Podría morir allí mismo. Un rato más tarde me estaba quedando dormida en su pecho. Su toque delicado en mi mejilla me despertó un poco.

-Hey… vamos a la cama, puedo cargarte, pero no creo que quieras dormir en esa ropa-.

-No tengo con que más dormir-Dije incorporándome y tratando de ignorar los nervios al escuchar a Edward invitándome a la cama. Me sentía como colegiala.

-Creo que puedes ponerte algo mío, vamos-Dijo tomando mi mano y volviendo a subir las escaleras al segundo piso. Entramos nuevamente a la habitación de antes y Edward rebusco entre cajones sacando una camiseta y un bóxer holgado. Me los tendió con pregunta en la mirada.

-Está perfecto-Contesté recibiendo la ropa y yendo al baño. Me descambié rápidamente y dejé mi ropa doblada en un gabinete debajo del lavamanos. El baño era para morirse, con una gran ducha, bañera y un espejo gigante. Edward tenía razón, me veía distinta. Tenía un brillo en los ojos que antes no había visto. Respiré profundo y salí descalza vistiendo solo la camiseta y el bóxer. Edward me esperaba recostado en la enorme cama, sin camiseta y vistiendo solo un pantalón largo de algodón que colgaba atractivamente de sus caderas. Puedo jurar que mis pupilas se redujeron drásticamente. Edward me sonrió y me señaló el lugar junto a él. Cuando me recosté a su lado me abrazó por la cintura.

-Dios… no sabes lo feliz que estoy de que estés aquí conmigo-Dijo besando mi mejilla.

-Yo también estoy feliz de estar aquí contigo-Contesté relajándome contra su pecho.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Y bueno, a este par no le duró nada el intento de volver a ser amigos. Como dicen por ahí, del amor nadie se salva. Dejenme sus reviews!