Capitulo 25. Sanando.
-Hola a todos-Dije en voz baja.
-Dios Bella…-Dijo Carlisle tomando mi pulso.
-Estoy bien-Dije.
-¿Que le ha pasado?-Preguntó Rosalie apareciendo frente a mí.
-Hey Rosie-Saludé algo temblorosa. Ella frunció el ceño.
-B, ¿que necesitas? -Preguntó mi amiga.
-Creo que dormir-Dije. Los demás tomaron los asientos y Edward se sentó a mi lado.
Debo agregar que los hijos de Sue se habían mantenido al margen durante toda esta situación… Al parecer aprovecharon el tiempo para ir a conocer Tacoma con Sue y a veces ellos solos, mientras papá se quedaba conmigo en el hospital. Incluso MI suegra los había llevado con todas las comodidades a algunos sitios interesantes. Así que en el avión ni siquiera nos dirigimos la palabra.
Sabía que debía hacer el esfuerzo, pero honestamente, Leah tenía una actitud insoportable por lo que me había alcanzado a contar Rosalie y ahora ni siquiera me había mirado cuando entré. Seth en cambio parecía un poco menos reacio. Me sonrió tímidamente cuando lo miré y alzó la mano en señal de saludo. Le devolví el saludo sonriendo levemente y me acosté de nuevo en el hombro de mi novio.
El viaje se pasó increíblemente rápido. Me había quedado dormida y Edward me despertó suavemente.
-Quiero ir contigo. Por favor-Pedí a mi novio en voz baja cuando aterrizamos. El suspiró.
-Te iré a ver todos los días. No sabes lo difícil que es esto para mí, pero no estás aun recuperada. No quiero que nada te pase estando sola y que nadie te pueda socorrer. No me lo perdonaría-Dijo besando mi frente.
-¿Porque no te quedas conmigo entonces donde Charlie?-Pregunté haciendo un puchero. Él se rió entre dientes.
-Novia, no quiero incomodar, ya está la casa llena y yo tendría que salir muy temprano todos los días, tú debes descansar. ¿Qué te parece si te acomodas unos días y volvemos a hablar de ello? -. Hice una mueca y asentí. Salimos del jet y me esperaba una nueva estúpida silla de ruedas. Esta vez la acepté al ver la mirada que me lanzó Carlisle.
Nos repartimos en varios autos que los Cullen habían enviado para recogernos. Me despedí de los padres de Edward con un abrazo fuerte a cada uno. Y les agradecí nuevamente por todo. Incluyendo todas las molestias que se habían tomado con Charlie y sus acompañantes. Digo, básicamente los trataron como realeza.
Edward tenía que irse para el centro de acondicionamiento y dijo que luego pasaría a verme, así que me senté enfurruñada en uno de los autos después de despedirme de él, a mi lado se sentó Seth y luego entró Leah. Rosalie también se despidió diciendo que me llamaría y así terminé encerrada en un auto con la familia estrella.
-¿Bella cómo te sientes cariño?-Preguntó Sue. Traté de eliminar la mala cara y le sonreí levemente.
-Bien Sue, algo cansada-.
-No te preocupes, ya organizaremos una habitación para ti. Leah dormirá con Seth por el momento-. Sentí la mala vibra venir de su dirección. Claro, mi habitación la debió haber recibido ella.
-¿Mamá porque no puedo quedarme en casa de Paul? Ya he hablado con el y dice que no tiene problema-Dijo Leah.
-¿Por qué no puedes hacer un poco de esfuerzo solo por unos días? No te matará compartir habitación con tu hermano-Dijo Sue.
-Ya estamos demasiado grandes para eso! Además, Seth ronca, no voy a dormir en días-Dijo Leah en tono fastidioso. Que chica más estúpida pensé.
-Papá, Sue de verdad, puedo quedarme en casa de Esme…no quiero incomodar a nadie-Dije hablando hacia ellos.
-Eres un cielo Bella, estoy segura que Leah puede acomodarse en la habitación con Seth sin problema. Nadie mejor que tu papá para cuidarte-Dijo Sue.
-Además, yo no ronco-Agregó Seth. Me reí entre dientes y él me sonrió. Leah permaneció en silencio el resto del camino, pero podía sentirla enfurruñada. Bueno amiga, ya somos dos.
Cuando llegamos a casa de Charlie, Seth, que ya me estaba empezando a caer mejor, rodeó el auto y me tendió la mano para ayudarme a salir. Leah había entrado como un vendaval y cerró la puerta de un portazo.
-¿Tu hermana tiene un poco de mal genio eh?-Murmuré sintiéndome cansada inmediatamente. Seth pasó un brazo por mi espalda para ayudarme un poco a andar.
-Esta enojada porque se perdió un paseo a la reserva con nuestro primo y sus amigos por ir a Tacoma…Mamá la hizo venir con nosotros-Dijo riéndose un poco.
-¿Que reserva?-Pregunté.
-Oh, nacimos en La Push, cerca de Forks… Somos nativoamericanos, Quileute-Dije. Algo me pareció familiar de esa respuesta.
-¿Paul Lahote es tu primo?-Pregunté haciendo una mueca al subir las escaleras de la entrada.
-Si, ¿cómo lo sabes? -.
-Nos conocimos a través de Rose, trabajaron juntos en algún momento-Dije sin entrar en detalle.
-Oh vaya, el mundo es pequeño-. Asentí. Seth me guió al sillón de la sala.
-Iré a ver que Leah deje tu habitación sin problemas… Discúlpame por lo de la otra vez… me dejé llevar por la actitud de mi hermana y tenias todo el derecho de estar aquí-.
-Hey… está en el pasado si así lo quieres-. El asintió y se fue. Cerré los ojos y dejé caer la cabeza. Debí haberme quedado dormida porque Charlie me despertó moviendo mi hombro suavemente.
-Cariño, ¿quieres subir a tu habitación? Te puedo llevar la cena allá si quieres-. Asentí y recibí la mano que me tendía. Ya era de noche… me había dormido un par de horas y ni siquiera había bajado un poco el cansancio que sentía. Esto apestaba.
Me recosté en mi cama. Mi habitación estaba casi que igual. Había fotos de Leah con varios chicos y chicas… amigos suponía. Incluso Paul estaba en una de ellas. Genial…
-Charlie… ¿se han mudado aquí definitivamente? -Pregunté sin rodeos al ver el closet lleno de ropa.
-Pensé que lo notarias. Si… justo antes del viaje de hecho… Sue decidió rentar la casa ya que mantenía sola-. Asentí y me guardé mis comentarios.
-Debiste dejarme quedar donde Esme y Carlisle. Esa chica no me quiere aquí-.
-Pues esa chica se tiene que acostumbrar porque eres mi hija y esta es tu casa, siempre lo ha sido y siempre lo será-Contestó Charlie simplemente.
-Gracias Charlie-.
-Voy por tu cena…-Dijo besando mi frente. Asentí y me quité las zapatillas con esfuerzo. Luego me intenté quitar el buso que tenía para cambiarme a algo más cómodo y me quedé atascada cuando alcé el brazo derecho. Dolía mucho y no veía nada. Escuché una risa y luego unas manos fuertes me ayudaron a sacarlo por encima de mi cabeza. Mi novio apareció en frente de mí con un ramo de rosas.
-Hey!-Dije animada. El me besó suavemente y me entregó las rosas.
-Gracias, están preciosas-Dije poniéndolas en la pequeña mesa junto a la cama. Edward se sentó junto a mí y me observó intensamente. Sus ojos recorrieron mi cabeza y pasaron a mi hombro magullado. Luego suspiró y besó mi hombro con delicadeza.
-¿Qué quieres ponerte?-Preguntó poniendo la maleta en la cama. Señalé una camiseta holgada, la única que vi entre la ropa y el me ayudó a ponérmela. Luego se sentó a mi lado y me abrazó recostándose en el espaldar de la cama. Me dejé caer sobre él.
-¿Como te fue?-.
-Intenso… estamos entrenando duro-.
-Siento haberte hecho ausentar-.
-No seas tonta… Cuando se trata de ti, nunca hay otro lugar donde deba estar-. Sonreí y alcé la mirada para besarlo.
-Te he subido la cena-Dijo señalando con su cabeza una bandeja que había dejado en la mesa de la entrada. Se me encogió el estómago ante la perspectiva de comida sólida. Edward acercó la bandeja a mi y me tendió los cubiertos.
-¿Has comido?-.
-Antes de venir…-. Comí con un poco de esfuerzo, mi estomago se sentía extraño…
-¿Te sientes bien?-. Asentí.
-Mi estomago se siente raro-.
-Supongo que es normal linda…-. Asentí. Cuando terminé de comer me recosté nuevamente en el pecho de mi novio.
-¿Sabes que te amo?-Preguntó en voz baja. Sonreí cerrando los ojos.
-Lo sé. ¿Tú sabes que te amo? -Pregunté de vuelta. Esa pregunta se había vuelto nuestro pequeño momento. Nuestra forma de reafirmar al otro.
-Lo sé-. Un rato más tarde lo sentí sacudirme.
-Novia, debo irme. ¿Mañana vendré a verte está bien?-. Fruncí el ceño algo desorientada…
-Me he quedado dormida mientras estabas aquí-Dije sorprendida. El se rió.
-No te preocupes mi vida… Debes descansar, lo necesitas-. Lo besé lentamente y lo abracé.
-Gracias por venir-Dije contra su cuello. El metió su nariz en mi cabeza y lo sentí sonreír.
-Siempre-. Lo vi salir de mi habitación y agitó la mano en señal de despedida dándome una ultima sonrisa gigante y hermosa. Le sonreí de vuelta y me acomodé más en la cama.
A media noche me despertó un dolor de estomago fuerte. Me llevé las manos a la boca para impedir vomitar allí. Me puse de pie como pude y caminé a ciegas y muy lentamente al baño. Llegué justo a tiempo para vaciar todo el contenido de mi estomago en la taza.
Me sentía increíblemente mal y sudaba.
-¿Bella?-Murmuró Leah entrando al baño. No le pude contestar porque volví a vomitar. Ella se acercó rápidamente y sujetó mi cabello. Luego mojó un pañuelo y lo puso en mi cuello mientras yo desocupaba todo el contenido de mi estómago.
-Hey… ¿qué tienes? -Preguntó preocupada.
-No lo sé… ¿puedes llamar al padre de Edward desde mi celular? -. Ella salió rápidamente a mi habitación y tomó mi celular.
-Doctor Cullen? Soy Leah Clearwater, Bella esta enferma… No, esta vomitando mucho y se ve mal, también tiene algo de fiebre-Dijo mirándome.
-Entiendo, si… lo haré… Gracias doctor Cullen-Dijo y cortó la llamada.
-Necesitamos darte mucha agua y bajarte la fiebre… dice que el vomito es normal, que probablemente comiste mucho y muy tarde-. Me ayudó a poner de pie y me llevó de vuelta a la habitación una vez deje de vomitar. Luego desapareció y regreso al cabo de unos minutos con dos botellas de agua y un cubo con hielo.
-Hey Leah… gracias-Dije viendo como mojaba una toalla en el cubo con hielo y la ponía en mi frente. Ella permaneció en silencio y me tendió la botella de agua. Luego se sentó a un lado de mi cama y comenzó a revisar su celular, claramente ignorándome. Destapé la botella y tomé un par de sorbos.
-¿Cuál es tu problema?-Pregunté en voz baja. Ella me miró con el ceño fruncido.
-Ya se que sabes que Paul Lahote es mi primo. El me contó lo que hiciste cuando se dio cuenta que Charlie era tu padre-Dijo.
-¿Y qué fue lo que hice?-Pregunté rodando los ojos. Leah se giró un poco para mirarme.
-Empezaste algo con el y luego lo dejaste botado para irte con Edward-. Me reí.
-Tu primo si que es dramático… y siempre hay dos lados de una misma historia-Contesté.
-¿Cuál es tu lado?-Preguntó un poco a la defensiva.
-Vamos Leah… cuelga los guantes… me estás diciendo que antes te portaste así conmigo por lo que te dijo Paul? -.
-Es como mi hermano… no me gusta que le hagan daño-. Resoplé y tomé mas agua. Ella remojó la toalla y la volvió a poner en mi frente. No entendía cómo estaba aquí ayudándome, si me odiaba aparentemente por no se que historia le había contado Paul.
-Escucha… tu primo y yo no éramos nada… y siempre se lo dejé muy claro. Antes de involucrarme con él, le dije que no estaba interesada en una relación… No era mi intención herirlo si eso fue lo que pasó, pero el decidió seguir viéndome conociendo mis condiciones-. Ella alzó las cejas.
-¿Quieres decir que era tu amigo con derechos o qué?-. Me reí.
-¿Que no tienes de esos? Y ni siquiera éramos amigos. Solamente lo conocí, quise divertirme, como seguramente has hecho alguna vez, y una cosa llevo a la otra, nos vimos solo una vez más después de eso. Le dejé muy claro que no quería nada serio en ese momento Leah… y tu primo se metió otra idea en la cabeza aparentemente…En fin… tuvimos una pelea después de eso y decidí cortar las cosas… Ni siquiera me involucré con Edward hasta después-.
-¿Por qué Paul haría ver como si lo hubieras ilusionado y botado? -. Ciertamente había cambiado el tono de la voz. Me encogí de hombros.
-Leah, honestamente no tendría por qué estar contándote nada de mi vida privada, pero ya lo hice entonces es decisión tuya si me crees o no. Además, los hombres tienen el ego del tamaño de la luna, seguramente se sintió herido y quiso contar la historia distinto… tampoco me importa-Dije quitándole importancia al asunto. Ella me miró 5 sólidos minutos en silencio.
-Siento ser una perra contigo el otro día-Terminó diciendo.
-Si… lo mismo-. Ella se rió y yo le sonreí. Parecía que habíamos hecho las pases.
-¿Como te sientes?-Preguntó después de un rato.
-Mejor…- Mi estomago había parado de moverse incómodamente. Ella tocó mi frente y se vió un poco aliviada.
-Ya te ha bajado la fiebre-.
-Gracias, en serio...-. Ella asintió y se paró de la cama señalando la botella de agua que faltaba.
-Tomate esa otra. El doctor Cullen dijo que vendría a chequearte por la mañana-. Asentí. Ella sacudió la mano y se fue.
A la mañana siguiente me despertó un toque en la puerta. Me sentía putamente cansada y me dolía todo el cuerpo y la cabeza.
-Siga-Dije aun adormilada.
-Bella? Cariño, Carlisle está aquí. ¿Dice que anoche tuviste un cuadro de intoxicación? ¿Porque no me has llamado?-Preguntó Charlie dejando pasar a Carlisle.
-Leah me ha ayudado. No era necesario papá, estoy bien-.
-Hola Bella-Saludó Carlisle.
-Buenos días Carlisle-Dije sonriéndole.
-Estas muy animada para haber pasado mala noche-Dijo.
-La felicidad genera endorfinas, las endorfinas ayudan a acelerar el proceso interno de sanación-.
-Buena chica. ¿Como te sientes?-Preguntó.
-Aún muy cansada y me duele todo-. El asintió y puso un termómetro en mi boca. Luego envolvió en mi brazo un presionometro y lo accionó. Luego revisó ambos.
-Bueno, ya no tienes temperatura y tu presión está bien. Creo que solo fue tu cuerpo rechazando la comida después de varios días de intravenosa, suele suceder-.
-En cuanto al cansancio, también es normal como te explique, tu cuerpo está recuperándose del estrés. ¿Qué tal si rompes un poco la dieta y comes algo dulce? El azúcar ayuda un poco a recuperar energía. Puedo prescribirte medicamentos para eso, pero suena tonto si lo puedes hacer naturalmente... aparte de eso debes tomar mucha agua y dormir cada que tu cuerpo te lo pida-.
-Suena bien-Dije sonriendo.
-Solo para estar tranquilos, sigue mi mano Bella-. Carlisle alzó su dedo índice y lo empezó a mover frente a mí. Lo seguí sin problemas y el sonrió satisfecho.
-Todo en orden, en unos días debes visitarme en el hospital para retirarte los puntos. Asentí. Intercambiamos unas cuantas palabras más y luego se fue.
-¿Que tal wafles con mucho sirope y tocineta?-Preguntó Charlie entusiasmado. Me reí.
-Está bien Charlie, voy a ducharme y bajo-. El asintió y me dejó ser. Me tomó cierto tiempo descambiarme y terminé jodidamente agotada cuando estuve envuelta en mi bata. Salí al pasillo y tuve que detenerme unos segundos y apoyarme en la pared para recuperar el aliento. Si, definitivamente como había dicho antes, esto jodidamente apestaba.
Seth salió en ese momento del baño y me encontró en esas condiciones. Respirando patéticamente.
-Hey Bella, ¿estás bien? Leah nos ha contado lo de anoche-Dijo mirándome con aspecto preocupado.
-Solo… algo cansada-Dije inhalando profundamente.
-¿Te ayudo a llegar a la tina? Puedo llenarla para ti-.
-Eso suena bien Seth… gracias-. El cruzó la distancia que nos separaba en 3 zancadas, lo cual era ridículo y me rodeó nuevamente por la cintura. Luego recargó mi peso en el y caminó lentamente para darme tiempo, entró al baño y me sentó en la taza.
-Vaya… ¿es normal que estés así? -Preguntó viendo mi patética respiración forzada. Asentí.
-Carlisle dice que necesito dulce, agua y mucho reposo-.
-Oh… entiendo-Contestó encendiendo el agua caliente y regando algunas sales en la tina.
-¿Puedes descambiarte sola? ¿O quieres que busque a Leah? -. Sus mejillas enrojecieron levemente. Vaya, que chico tan dulce. Le sonreí.
-Creo que lo tengo, gracias Seth-Dije incorporándome y sentándome en el borde de la tina. El sonrió y salió del baño.
Me quité la bata y metí con cuidado las piernas a la tina. Luego me senté soltando un quejido porque tuve que soportar mi peso en los hombros lo que provocó un dolor agudo en mi hombro golpeado.
-Mierda-Murmuré frunciendo el ceño y sintiéndome completamente inútil. Apreté los parpados para evitar que salieran las lágrimas que se habían acumulado. El nivel de frustración que sentía era incomparable a nada que hubiera sentido antes. Recogí las piernas y las abracé apoyando la cabeza en mis rodillas. Respiré profundo. Recogí razones positivas para sentirme mejor, no había quedado lesionada de por vida, no me había fracturado nada, no había perdido mis funciones cerebrales y estaba viva. Estaba viva y eso tenia que ser suficiente.
Me quedé un rato largo en la tina. Dejando que el agua caliente aliviara el dolor en mi cuerpo. Las sales se sentían increíbles en mi espalda y en mis piernas. Me di cuenta que tenia otro morado en la cadera, era gigante y bajaba hasta la parte externa de mi muslo, no entendía como no lo había visto o tal vez se había formado tarde. Negué con la cabeza levemente y dejé de mirar mi cuerpo. Estaba rota en este momento y necesitaría muchos días para sanar.
Alguien tocó la puerta.
-Bella? ¿Estás bien? -Llamó Sue.
-Estoy bien Sue-.
-Oh bueno, esta listo tu desayuno, estabas tardando y me preocupé-.
-Gracias Sue, bajo en un momento-. Salí de la ducha con cuidado y me envolví en mi bata. Cepillé el cabello que pude sin tocar la venda y rebusqué en mi maleta algo cómodo para ponerme. Elegí unos shorts holgados cortos y me di cuenta que no tenía nada cómodo para la parte de arriba salvo sports bra y alguna que otra camiseta que no era lo suficiente mente grande para un momento como este. Me vestí lentamente con un sport bra de tira delgada y de broche en la espalda y me asomé por la puerta.
-Seth?-Llamé en voz un poco alta. Lo escuché moverse en el primer piso y subir las escaleras a toda velocidad.
-¿Necesitas ayuda?-.
-Hey, ¿podrías prestarme una camiseta?… no tengo nada apropiado para usar, las cosas apretadas me hacen doler el hombro-Dije señalando el morado. El lo miró algo impresionado.
-Oh claro… ya vengo-. Se demoró unos minutos y luego salió con los brazos llenos de camisetas. Me reí.
-Solo era necesaria una-.
-Bueno… estarás acá unos días no? es mejor que tengas opciones-. Le agradecí y las puse sobre la cama. Me puse la primera que vi y me saqué el bra primero bajando las tiras por las mangas y luego solté el broche para sacarlo con cuidado. Así estaba mejor. Sentí un carraspeo detrás de mi y Seth estaba aun de pie en el pasillo y me miraba rojo como un tomate. Me reí.
- ¿Que hacías ahí? -.
-Eh… esperarte para ayudarte a bajar las escaleras-.
-Bueno, lo siento por ese pequeño show, no sabía que seguías ahí-Dije a pesar que solo debió ver un poco de piel de mi espalda. Creo que lo había traumado.
- ¿Cuantos años tienes Seth? -.
-18, cumplo 19 en unos meses-.
-Genial… ¿y estas en la universidad? -Pregunté mientras caminábamos a la velocidad mas lenta del universo.
-Si… acabo de entrar a medicina en la universidad de Seattle y juego para el equipo de futbol americano-.
-En serio? Eso es genial. Me imagino que conociste a Edward-. El asintió entusiasmado.
-Fue jodidamente genial y Edward es super cool… me ha dado algunos consejos y dijo que iría a ver mi entrenamiento el próximo año-Dijo prácticamente rebotando de la emoción. Me reí.
-Así es Edward-.
- ¿Crees que vaya de verdad? -.
-Hey, yo me aseguraré de que vaya-.
-Bueno, tú también eres genial-. Me reí de nuevo.
Llegamos al primer piso y caminamos al comedor, obviamente todo el mundo y había terminado de desayunar y me esperaban.
-Puedo comer sola chicos-Dije tratando de recuperar el aliento.
-Queremos acompañarte-Dijo Sue sonriendo. Leah alzó las cejas y me miró aguantando la sonrisa. Me reí.
-Gracias-Dije comiendo despacio.
-¿Como te sientes?-Preguntó Leah cuando terminé de comer. Mi papá y Sue la miraron sorprendidos, pero no comentaron nada.
-Mejor hoy… sigo sintiéndome como si necesitara dormir tres días, pero ya pasará-.
-Esperemos que el sirope te dé un poco de energía cariño-Dijo Sue. Asentí.
Me recostaré en el mueble de la sala, dudo mucho que pueda volver a subir las escaleras-.
-Te puedo subir cargada hija-Dijo papá.
-No Charlie gracias, tampoco quiero pasar todo el día en la habitación-. El asintió. Todos despejaron la mesa y me dejaron ser. Me fui caminando lentamente al sillón y me recosté mirando distraídamente mi teléfono. Tenia cientos de mensajes en mis redes sociales de fans deseándome una pronta recuperación.
También tenía algunas llamadas de Kate… no quería dar declaraciones ni nada por el estilo así que estaba posponiendo regresarle la llamada. Devolví la llamada a Emmett que me había llamado temprano.
-Hey hermanita-Saludó en todo suave.
-Hey-Murmuré sintiéndome triste de nuevo al oír su voz.
-Vamos B, no puedo estar tranquilo si estas así. Tomaré un vuelo si te sientes mal-.
-No, estoy bien… es solo que, esto apesta-. El suspiró al otro lado de la línea.
-Lo sé… ya solo quedan dos semanas y te veré de nuevo, justo para navidad-.
-Hey, ¡en dos semanas es navidad!-Repetí emocionada. Él se rió.
-Te morirás con todos mis regalos-.
-No puedes hacer eso!-Me quejé. Emmett se rió más fuerte.
-Anímate hermanita… Y atiende las llamadas de Kate, quiere cuadrar una cita con nuestro abogado, pero quiere preguntarte cuando te sentirías bien para ello-Dijo. Bajé la mirada.
-¿Jessica y Tyler siguen en prisión?-.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Empieza el camino largo de sanación para nuestra Bella… La pobre no sale de una para meterse en otra eh? Pero ella es fuerte, ya verán!
