Capitulo 27. Temores

-Eres increíblemente valiente, dudo mucho que te vean así-. Dijo Edward besándome la cien y apagó la lampara.

La semana siguiente pasó bastante rápido. Me pasaba las mañanas leyendo, descansando, haciendo yoga, despertando tarde. Poco a poco iba recuperando mi paz y mi tranquilidad. Las heridas iban desapareciendo. Por las tardes me recogía un auto, conducido por un guarura llamado Alec, por insistencia de Edward, para llevarme a la mansión Cullen donde ayudaba a Esme a dirigir la decoración navideña. La ayudaba a escoger colores de luces, forros de cojines, adornos, ubicación de figuras y demás. Me sentía como una pequeña en una dulcería. Luego Edward terminaba el entrenamiento y pasaba por mi para llevarme a casa, cenábamos y nos acostábamos a dormir.

Estábamos a tres días de navidad e iba en camino a recoger a Emmett, Jasper y Alice al aeropuerto. Alice pasaría con nosotros navidad y luego se iría a pasar fin de año con su familia y Jasper. La cosa iba en serio con esos dos y estaba feliz por ello. Miré al asiento delantero, observando la nuca del chico que me había llevado a todas partes últimamente y bajé la mirada a mi celular, todo el asunto me incomodaba.

-¿Hasta cuándo con este guarura?- Texteé a Edward.

Recibí emojis sonrientes y rodé los ojos.

-Hablo en serio, no me gusta. Quiero conducir por mi cuenta-.

-Novia, no te tiene que gustar, pero así será por un tiempo, ni siquiera ha pasado el juicio. Además, no es como si yo fuera el único que tuviera culpa de esto-Escribió.

-¿Qué quieres decir?-

-Tu padre, Kate y Emmett, todos estuvieron de acuerdo en que no debes estar sola por ahí cuando no estas con alguno de nosotros… debes entender el nivel de tu carrera Bella y se pondrá peor, lo que te pasó fue un agravante, pero esto debimos hacerlo hace tiempo, ser mi novia tampoco te ayuda, ya viste como se ponen los aficionados- Hice una mueca.

-No entiendo porque hablan de mi a mis espaldas… en fin, ya estoy llegando al aeropuerto-.

-Eres una pelietas… saluda a los chicos por mi-.

-Señorita Swan por favor espere dentro del auto-Dijo Alec al verme llevar la mano a la puerta. Rodé los ojos.

-Alec, solo son unos pasos, me podrás ver desde aquí, y ya te he dicho que me llames Bella-.

-Insisto, Bella-. Rodé los ojos y me crucé de brazos. Observé por la ventana hasta que Emmett apareció a lo lejos. A la mierda, pensé y abrí la puerta saliendo disparada hacia mi hermano. Él sonrió a lo lejos, soltó las maletas que llevaba y abrió los brazos para recibirme cuando llegue a donde el a toda velocidad. Envolví mis piernas en su cadera y metí la cara en el cuello llorando como una estúpida.

-Yo también te extrañé hermanita-Murmuró Emmett acariciando mi espalda.

-Bella!-Gritó Jasper al vernos. Me bajé de donde Emmett y abracé con fuerza Jasper. Luego Alice nos intentó derrumbar a ambos con un fuerte abrazo, pero era tan pequeña que apenas y nos movió.

-Los he extrañado a todos-Dije.

-Nosotros a ti B, no ha sido lo mismo sin ti-Dijo Jasper.

-Estas bien? Te ves mucho mejor-Dijo Emmett.

-Dentro de lo que cabe-Contesté alzando el pasamontañas y mostrándole el aspecto de mi cabeza. Emmett frunció el ceño y Alice se llevó una mano a la boca. Lo bajé rápidamente y me encogí de hombros.

Alec nos alcanzó y se paró a mi lado. Emmett se envaró me puso rápidamente detrás de él.

-¿Quién eres y que quieres?-Cuestionó agresivamente.

-Está conmigo Emm, es mi guarura-Dije.

-Oh… lo siento-Se disculpó Emmett extendiendo la mano para saludarlo. Alec se presentó ante todos y me miró ceñudo.

-No me diste opción-Contesté ante su reclamo silencioso.

-Vámonos, estamos atrayendo atención-Dijo Jasper viendo como había gente que se nos quedaba mirando y sacaba teléfonos para grabarnos. Genial, pronto estaríamos en TMZ.

Nos subimos al auto y nos dirigimos a casa de Edward donde nos esperaba con una cena que había preparado mi novio de bienvenida a los chicos junto con Rosalie.

Llegamos al condo y nos despedimos de Alec. Bajamos las maletas y entramos a la casa.

-¡Bienvenidos!-Gritaron Rose y Edward al tiempo alzando una pancarta con los colores del equipo que rezaba, "de regreso a casa". Todos intercambiaron saludos calurosos, abrazos y en el caso de Emmett y Rose, besos apasionados. Edward carraspeó y nos guió al comedor.

-Oh chicos todo se ve delicioso-Comentó Alice.

Nos sentamos en la mesa y pasamos la noche de manera agradable, escuchando las historias de los chicos sobre el resto de la gira y las anécdotas que había recogido de mis tardes en la mansión Cullen. Todos estábamos muy entusiasmados para navidad.

-Entonces Bella, primito, queríamos contarles que Emmett y yo iremos a Nueva York para año nuevo y queríamos invitarlos-Dijo Rose después de haber recogido la mesa. Estábamos tomando una copa de vino frente a la chimenea.

-¿Quién me entrenará entonces?-Pregunté alzando las cejas. Estaba esperando pacientemente que se acabara el mes para volver a pedana.

-Estaríamos de vuelta el 2 de enero, Jasper, Angela, Alice y yo-Contestó Emmett.

-Oh, pensé que querrían descansar más tiempo-. Agregué.

-¿Bromeas? Los regionales están a la vuelta de la esquina… Debes aprovechar el mes que queda al máximo-Dijo Alice.

-¿Y bien?-Presionó Rosalie. Edward tomó mi mano bajo la mesa.

-Tengo que chequear con Irina, Rose… no sé si pueda viajar, creo que tengo una cena benéfica en vísperas de fin de año-Dijo Edward. Sentí un alivio momentáneo, la verdad no quería viajar, pero tampoco quería rechazar a Rose sin razones de fondo.

-Bueno… Espero vuelta de correo, ¡sería genial que pudieran venir con nosotros! -Exclamó Rose emocionada.

-Chicos nos vamos, estoy apaleada-Anunció Alice. Jasper la tomó de la mano y agarraron sus maletas.

-De hecho, nosotros también… ha sido un vuelo largo y quiero dormir, te llevo cariño-Dijo Emmett a su novia.

Los acompañamos a la puerta, nos despedimos, y ayudé a Edward a meter todo en el lavaplatos.

-Ed… voy a ir a dormir a mi condo-. Edward me miró y frunció el ceño.

-¿Está todo bien?- Se acercó y me abrazó por la cintura. Apoyé mis manos en su pecho y sonreí levemente.

-Todo bien… Quiero ir a chequear como está todo… debo tener mail represado-Contesté.

-Y no quieres compañía-Afirmó sin preguntarme. No entendía que me pasaba, pero quería estar sola.

-He estado rodeada de gente todo el mes… creo que necesito un respiro… tiempo para mí, quiero sentirme que todo volvió a la normalidad-Expliqué.

-Entiendo novia, pronto te sentirás como nueva… te acompaño-Anunció tomando mi mano.

Cruzamos la calle y abrí la puerta de mi condo. Justo como lo pensé, habían varias cajas y muchos sobres en el recibidor. Kate había venido regularmente mientras estuve por fuera para entregarme el mail de admiradores que le llegaba a ella y de paso recogía los de la portería para guardarlos.

-Vaya… creció desde la última vez que vine-Dijo Edward. Sonreí y me abracé a su pecho.

-Háblame, novia-Pidió con algo de preocupación en la voz. Lo entendía, a pesar de estar toda la semana juntos había estado silenciosa, me ausentaba de las conversaciones y dejaba mi mente divagar, a veces Edward tenía que entrar a la ducha para recordarme que llevaba mucho tiempo allí y se tomaba su tiempo secando mi cabello con una toalla y observándome con el ceño fruncido, pero nunca exigiendo nada o demandando respuestas. Podía ver que se tranquilizaba cuando aun a pesar de mi comportamiento, lo besaba por las noches buscando su calor, su cuerpo. Seguro tenía miedo de que saliera corriendo en cualquier momento y lo dejara atrás. Esa era mi única forma de asegurarle que eso no era posible.

-Estoy asustada-Acepté. Edward frunció el ceño y me separó un poco de el para verme.

-¿De que tienes miedo linda?-Cuestionó.

-De no poder estar sola… de sentir miedo de estar sola… de creer que alguien me va a hacer daño si estoy sola-Admití. Entendimiento llegó a sus ojos.

-¿Por eso quieres estar sola y has insistido en conducir sin Alec? ¿Quieres hacer la prueba? -. Edward me conocía tanto, entendía tanto el funcionamiento de mi mente. Aun me sorprendía lo mucho que estábamos en sintonía. Asentí. El suspiró.

-Lamento que te hayan quitado tanto, amor...-Murmuró en mi cabello. Llevé una mano a mi cabeza instintivamente y él tomó mi rostro en sus manos, luego negó con la cabeza.

-Como te ves afuera no me importa. Eres hermosa con todo lo que eres B, no me importan un par de golpes, una cicatriz, no me importaría si quisieras quitarte todo tu cabello… lo que me duele es ver cómo te ha cambiado todo esto… ya no puedo ver el brillo en tus ojos… la única razón por la que no he perdido la cabeza es porque al parecer me quieres contigo aun-Dijo… aunque sentí la inseguridad en su voz.

-Siento haberte preocupado, sé que he estado fuera de mi… pero te amo Edward… eres lo único seguro en mi vida… Eres mi salvavidas, ¿cómo podría no quererte conmigo? -.

-Lo hubiera entendido… has pasado por un infierno… y todavía falta, entendería que no quisieras… no se ni siquiera que estoy diciendo-Murmuró bajando la mirada. Puse mis manos en las suyas.

-Amor…-Dije llamándolo como lo había hecho hacia poco… Algo en esa palabra se sentía más íntimo, más poderoso. El me miró intensamente y vi sus labios temblar con el asomo de una sonrisa.

-No hay nadie más que quiera conmigo que tu… ni el infierno más grande hará que quiera que te vayas-. El respiró profundamente y me abrazó.

-Quisiera tener el poder de reparar lo que está roto aquí-Dijo rozando su dedo en mi frente.

-Creo que estaré bien con el tiempo-.

-Lo estarás-Afirmó.

-Te amo-Agregó. Sonreí y lo besé. Nos despedimos unos momentos después. Cerré la puerta y miré a mi alrededor. Habían bolsas con cartas y tarjetas de fans… Tomé una de ellas y leí.

"Bella, ¡Soy Malia, una de tus más grandes fans! Lamento lo que te ha pasado, espero que pueda volver a competir para verte lucir esos hermosos leotardos y hacer las mejores acrobacias, estaré haciendo mucha fuerza por ti!". La dejé a un lado y tomé otras, otra fan diciendo que sentía mi accidente, y otra, y otra. Dejé las cartas a un lado. No me hacían sentir bien realmente.

Había más paquetes en el sofá y una bolsa transparente que llamó mi atención. Caminé hacia ella y la tomé. Al lado había un sobre con mi nombre y decía "copia". Fruncí el ceño y abrí la bolsa. Era el leotardo que usaba el día del accidente el short de tela que llevaba encima. Estaba todo doblado cuidadosamente y envuelto en papel de lavandería. Decidí arrojarlos a la basura, no quería volver a verlos nunca. Luego tomé el sobre y saqué lo que parecía una copia de la historia clínica generada en el hospital que me atendieron y… polaroids… fotos que me tomaron mientras estaba inconsciente, con la cabeza, rostro y ropa aun sangrantes, y otras cuando ya me habían remendado con la venda en la cabeza y ropa de hospital. Solté las fotos como si me quemaran y tomé mi celular.

-Quiero que vengas mañana y te lleves todo lo que está en mi casa-Escribí a Kate.

-¿Bella? ¿Estás bien? -Contestó.

-Solo hazlo-Escribí de vuelta. Me puse de pie y caminé a mi habitación apagando todas las luces. Me cambié rápidamente a ropa de dormir y me acosté prendiendo la televisión.

Estaba inquieta y el sueño no llegaba. Bajé el volumen de la televisión y me recosté completamente cerrando los ojos para tratar de quedarme dormida, imágenes de las fotografías me llegaron a la cabeza. Vamos Bella… estas en un condo lleno de gente millonaria, la seguridad es impresionante, nada va a pasar, me repetí varias veces. Luego recordé cuando Paul había logrado colarse a mitad de la noche y eso logró alterarme.

Cogí el teléfono y llamé a mi novio. Él contestó inmediatamente a pesar de ser las tres de la mañana.

-¿Estás bien?-Preguntó rápidamente.

-Pensé que estarías dormido-.

-Ya ves que no, he visto que no has apagado la tv-.

-No deberías preocuparte por mí de esa manera-.

-No me es posible… significas demasiado para mí. ¿Quieres que vaya? -

-Cuéntame algo… háblame-Pedí.

-¿Que tal una anécdota de futbol?… mmm déjame ver, si tengo algo. Los chicos han decidido jugarle una broma a Pratt, tomaron su ropa de la ducha y se la llevaron al camerino… Pensaban que cuando se diera cuenta iba a quedarse esperando que alguien regresara con ella y él nos ha sorprendido a todos caminando desnudo por todos los pasillos hasta que entró muy campante al camerino como Dios lo trajo al mundo-. Relató riéndose. Me reí con él. Podía imaginarlo. Edward siguió contándome algunas anécdotas divertidas y pronto me quedé dormida.

Cuando desperté a la mañana siguiente me sentí patética… Solo había podido quedarme dormida sintiendo que Edward me estaba cuidando. Suspiré, salí de la cama y me puse un albornoz.

Preparé desayuno rápidamente y me senté en la barra de la cocina. Intenté entender la sensación que me abordaba al interiorizar que estaba sola. Miré inquieta las esquinas como si alguien fuera a aparecerse de la nada. Suspiré y puse el bowl en el lavaplatos. Me forzaría a pasar sola el tiempo que fuera necesario. Decidí comenzar a acondicionar mi cuerpo para encontrar algo con lo que distraerme, sabía que no podía esforzarme, pero solo quedaba una semana para que se acabara el mes así que creía que no haría mucho daño.

Me cambié rápidamente y me metí a la habitación que tenía acondicionada para mis entrenamientos en casa. Pronto estuve sudando profusamente y mi corazón latía desaforado.

Continúe haciendo algunos ejercicios para recuperación muscular. Para ignorar el dolor que sentía en mis extremidades le subí al volumen a mis audífonos y me aislé completamente del mundo. Observaba de vez en cuando el reloj que marcaba mis pulsaciones y el tiempo que llevaba y luego continuaba.

Estaba concentrada cuando sentí un toque en mi hombro que me aterró por completo y grité a todo lo que me dieron mis pulmones.

-Soy yo! Amor soy yo-Dijo Edward quitándome los audífonos y tomándome por los hombros.

-¡Edward!-Exclamé soltándome a llorar de alivio. El me abrazó y frotó mi espalda murmurando palabras de calma.

-Siento haber entrado sin tu permiso así novia, pero llevo toda la mañana intentando comunicarme contigo y no contestabas la puerta tampoco, me he asustado-.

-Lo siento, no debí poner tan fuerte la música-.

-B, te lo pido por favor… no te aísles así, me has dado un susto de muerte, temí encontrarte desmayada o alguna cosa peor-.

-Estoy bien… lo siento-Repetí.

-Porque estas ejercitándote? B, debes darle tiempo a tu cuerpo de recuperarse-Dijo tomando mi muñeca y mirando el reloj. Frunció el ceño.

-Bella ¿3 horas? Estas demasiado agitada, ven, vamos por algo de comer y para hidratarte-Dijo tomando mi mano y guiándome a la cocina. Ahora que lo mencionaba me sentía algo mareada y temblorosa. Como si hubiera tomado muchísimo café.

-Dios linda… tírame un salvavidas aquí porque ya no sé qué hacer… ¿estas tratando de hacerte daño?-Cuestionó Edward mientras servía agua y la ponía frente a mí con un poco de fuerza.

-¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer para que dejemos esto atrás? -Presionó. Bajé la mirada.

-No lo sé. Lo siento-. Edward suspiró y me dio la espalda moviéndose por la cocina preparando comida. Luego puso un bowl de ensalada y pollo salteado frente a mí. El olor de la comida me golpeó y mi estomago se sacudió de manera desagradable, me llevé la mano a la boca y corrí al baño de visitas devolviendo el poco contenido en mi estómago.

Me lavé la boca con agua y me recogí el cabello. Edward me miraba con el ceño fruncido y brazos cruzados en el marco de la puerta del baño.

-Vale, ya lo he captado-Murmuré entre dientes rodando los ojos y pasando por un lado.

-¿Encima de todo te enojarás conmigo? Bella estoy preocupado por ti!-Dijo alzando los brazos impaciente.

-Lo sé Edward, ¿qué quieres de mí? No puedo encender un maldito botón para que todo esté bien de nuevo ¿vale? Si no puedes tener paciencia y no puedes estar conmigo mientras supero toda la mierda que me pasó porque te saca de quicio como lidio con ello, entonces déjame sola que ahí está la puerta-Estallé alzando la voz. Edward me miró con seriedad y apretó la mandíbula.

- ¿Es que crees que eras la única que pasó por esto? Vale, entiendo, créeme que entiendo que has sido tu quien pasó por el quirófano y has vivido una experiencia traumática, pero todos nosotros te vimos rota como una muñeca de trapo Bella… yo te vi sacudir tu cuerpo de manera incontrolable y perder el sentido dos veces, y fue jodidamente escalofriante. Estaba aterrado de perderte Bella y aquí estas tu excediéndote cuando tienes una expresa recomendación de no hacerlo, tuviste una contusión y una hemorragia cerebral… no fue un paseo en el parque y aquí estas poniéndote en riesgo y a tu carrera-.

No tenía ánimos ni paciencia para no llevar esta discusión a una pelea descomunal así que caminé a la mesa donde estaban las polaroids, las puse en su pecho con agresividad y lo miré.

-Se que no fue un puto paseo en el parque… a mí fue quien me pasó y quisiera que dejaras de recordármelo-Contesté con enojo, caminé hacia mi habitación y cerré de un portazo.

Escuché otro portazo en señal de que Edward se había ido. Me pasé las manos por la cara y suspiré. Decidí desvestirme y ducharme. Me puse unos jeans, un top blanco y un cardigan azul oscuro encima. Caminé descalza a la sala y vi el plato con comida aun servido.

Me senté a comer y me sentí un poco mejor. Edward tenía razón, había sido irresponsable entrenar de esa forma. Hice una mueca y decidí ir a buscarlo y pedirle disculpas. Justo en el momento que extendí la mano la puerta tocaron el timbre y sonreí.

-Hey… iba a ir a verte… Oh, hola Kate-Saludé al ver a mi manager en la puerta en lugar de a Edward.

-Creo que no soy a quien esperabas-Comentó Kate entrando.

-No importa… Gracias por venir-.

-No es nada… ¿Qué es lo que quieres que me lleve? -.

-Todo… no quiero quedarme con nada-. Kate me miró sorprendida.

- ¿No quieres responder a algunos fans? Siempre lo has hecho…-.

-No quiero Kate, todas son cartas hablando de lo que me pasó, no quiero seguir leyendo sobre eso-. Ella asintió y se detuvo al ver los polaroids en el suelo.

-Oh… esto no debería estar aquí. Lo siento Bella, no deberías haber visto esto-.

-No importa, llévatelo-. Dije sentándome en la mesa de la cocina. La vi recoger todo y meterlo en cajas. Luego encontró en la basura el leotardo y me lo enseñó.

-No quiero que vuelvan a hacerme uno igual a ese-Pedí. Ella asintió.

-Hablaré con Nike… ¿Bella necesitas algo más? -.

-No… estoy bien-.

-Puedo organizar para que alguien hable contigo… creo que te haría bien volver a terapia-.

-No necesito nada más… solo, encárgate de mí seguridad, no quiero que nadie extraño se me acerque, y no quiero ver o leer nada más sobre esto, no quiero atender entrevistas, nada-.

Ella asintió y se acercó poniendo una mano en mi brazo.

-Saldrás de esta, me aseguraré de que todo vaya como quieres-. Intercambiamos un par de palabras más y luego la acompañé a la puerta. En ese momento se aparcó el auto monstruoso de Emmett. Este saludó a Kate, intercambiaron palabras que no alcancé a escuchar y mi hermano camino hacia mí.

Emmett me abrazó con fuerza y hundió su cabeza en mi hombro.

-¿Estas bien?-Murmuró.

-Eso creo…-.

-¿Te sientes bien? Te ves un poco pálida…-.

-No pasé buena noche… y… me he excedido un poco con el ejercicio-. Emmett no fue tan pasivo como Edward.

-¿Bella que demonios? ¿Estás de broma?-Demandó cerrando la puerta detrás de él con aspecto enojado.

-¿Ya Edward me ha dado su pedazo de mente vale?-Alcé las manos pidiéndole que se detuviera. El resopló.

-Menudo consuelo, Edward se vuelve un osito cariñosito cuando está contigo y dudo mucho que te cante la tabla como te lo mereces, no te portes como una niñata sobre esto, casi te mueres, no es necesario que además de todo vengas y retrases tu recuperación- Contestó de malas pulgas sentándose en el mueble.

- ¿Porque todos se empeñan en recordarme que casi me muero?, no es como si no hubiera estado ahí… ¿Es mi vida no Emmett?, yo debería lidiar con todo esto como YO vea pertinente, y no me digas que soy una niñata por eso-Dije enojándome de nuevo. Emmett se puso de pie con enojo.

-¿Ah de manera que es tu vida? ¿Y todos los demás que sufrimos al verte en esa situación y que te amamos que nos vayamos al carajo no Bella? ¡No puedo creer que seas tan egoísta! -. Me quedé callada al verlo tan alterado. Tal vez estaba abordando toda esta situación como no era, no estaba sola, no tenía que salir de ella sola. Y estaba apartando a todo el mundo con mi comportamiento.

-Lo siento-Murmuré.

-Aparentemente no es conmigo con quien debes disculparte. Puedo imaginar lo que le has dicho a Edward y como se debe estar sintiendo… No lo viste Bella, creímos que te perdíamos y él estaba fuera de sí, deberías ser un poco más considerada con eso… nadie está negando que pasaste un infierno y que toda la situación te está afectando, yo puedo verlo y te conozco, se cómo te debes sentir, pero no nos hagas a un lado B-.

Me quedé en silencio y bajé la mirada. Emmett suspiró y camino un par de pasos para luego abrazarme.

-Lo siento… siento hablarte de esa manera, pero no puedo tolerar que algo te pase… debes cuidarte Bella-.

-Lo sé, lo siento… es solo que, estoy tan asustada todo el tiempo Emmett… El ejercicio es lo único que me distrae y perdí la noción del tiempo, no lo hice a propósito-Dije.

-¿Porque estás aquí sola de todos modos?-Preguntó.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

¿Estan de acuerdo con Bella? Tal parece que se esta forzando a estar sola para quitarse el miedo, pero no parece funcionar y esta alejando en el proceso a Edward. Dejenme sus reviews.