La primera vez que todos se reunieron para entrenar no fue demasiado bien.

Edward y Jacob tardaron apenas dos segundos en enredarse en una pelea cuerpo a cuerpo con el único "objetivo" de hacer un buen entrenamiento pero, según avanzaba la lucha todo iba volviéndose más agresivo.

Bella supuso que Jacob había olvidado eso de recitar la tabla periódica y, por lo que Leah le había contado, estaba casi segura que no había sido capaz de ocultar a nadie lo que había ocurrido entre ellos la noche anterior.

Edward había sido un caballero en la derrota, manteniendo el tipo muy bien, pero saber todo no le habría hecho nada de gracia y estaba actuando en consecuencia, comportándose como un neandertal, igual que Jacob.

Finalmente, aunque Bella sabía que en realidad no iban a dañarse el uno al otro, se metió en medio de su particular campo de batalla.

Fue inmediato.

Jacob percibió su olor y Edward lo leyó en sus pensamientos por lo que en el instante en que puso un pie cerca ambos se apartaron de un salto alejándose él uno del otro y dejando espacio para ella.

El lobo agachó un poco la cabeza y sus orejas cayeron levemente.

Edward dejó la pose agresiva y trató de adquirir un gesto algo más relajado.

Ella les miró con desaprobación.

—Lo siento, Bella —se disculpó Edward — tal vez se nos ha ido un poco de las manos.

Jacob gruñó y, para asombro de todos los que estaban por allí, Bella le habló directamente a él

—No es verdad Jake, tienes la misma culpa que él.

El lobo resolló y Edward miró a Bella con un asombro que no pudo disimular.

— ¿Le has escuchado?

— Edward soy humana, obviamente no puedo oírle.

—¿Entonces como sabes…

Ella entrecerró los ojos en dirección al animal

— Oh porque le conozco muy bien — masculló — seguro que estaba pensando que en realidad era culpa tuya.

— Algo parecido — dijo Edward

— Y seguramente sigue haciéndolo y pensando que además, por tu culpa ahora va a tenerme haciendo morros la mitad del día.

Leah aulló con algo que, en el idioma lobuno bien podía ser una risa y Edward sacudió la cabeza sonriendo.

— Asombroso.

Leah corta el rollo, me pones de los nervios.

Oh pero es que es muy divertido.

Leah piensa que es divertido aunque a Jacob no se lo parece tanto— dijo Edward en voz alta — aunque ahora no está contenta de que haya oído eso — frunció el ceño — Vaya eso es asombroso.

Miró a Sam y a Jacob alternativamente e incluso ellos tenían lo que parecía una expresión de conmoción lobuna.

— Parecen haber encontrado un… ¿Cómo podría llamarlo? Un canal de comunicación entre ellos.

— ¿Pueden comunicarse las manadas? — preguntó Bella.

Edward se quedó pensativo

— No, Sam puede oír a Jacob y viceversa si ambos se concentran, no funciona de la misma forma que la mente comunal

Bella observó a los lobos y después a Edward, esperando.

— ¿Y bien?

— ¿Y bien qué?

— ¿De qué están hablando?

Edward rió entre dientes y habló en voz baja para que el resto no le escuchara.

— Sam se disculpa por lo que ocurrió — se quedó un segundo en silencio — lamenta no haber tomado su imprimación con la seriedad que debía. Creo que Jacob querrá contarte el resto en privado.

Bella hizo una mueca al darse cuenta que no era agradable para Edward escuchar aquello y asintió.

— Yo también me disculpo — dijo el vampiro y, cuando Bella fue a decirle que no era necesario se dio cuenta de que hablaba a Jacob — no me di cuenta de qué tan importante era el vínculo que compartís. No es excusa, pero lamento haber infravalorado la imprimación. Un día te dije que si no fuera por el hecho de que somos enemigos naturales y que, bueno, ya sabes, en realidad me caerías muy bien. Lo dije en serio.

Edward vio como la mente de Jacob reproducía un nítido recuerdo.

Dame un año chupasa..., Edward. Creo que puedo hacerla feliz, de verdad. Es cabezota, nadie lo sabe mejor que yo, pero tiene capacidad de sanar. De hecho, se hubiera curado antes. Y ella podría seguir siendo humana, en compañía de Charlie y Renée, y maduraría, tendría niños y... sería Bella. Tú la quieres tanto como para ver las ventajas de este plan. Ella cree que eres muy altruista, pero ¿lo eres de veras? ¿Puedes llegar a considerar la idea de que yo sea mejor para Bella que tú?

Ya lo he hecho —contestó Edward serenamente—. En muchos sentidos, tú serías mucho más apropiado para ella que cualquier otro ser humano. Bella necesita alguien a quien cuidar y tú eres lo bastante fuerte para protegerla de sí misma y de cualquiera que intentara hacerle daño. Ya lo has hecho, razón por la que estoy en deuda contigo por el resto de mi vida, es decir, para siempre, sea lo que sea que venga antes...

« Incluso le he preguntado a Alice si Bella estaría mejor contigo. Es imposible que lo sepa, claro: mi hermana no puede veros; así que Bella, de momento, está segura de su elección.

» Pero no voy a ser tan estúpido como para cometer el mismo error de la vez anterior, Jacob. No voy a intentar obligarla a que escoja de nuevo la primera alternativa. Me quedaré mientras ella me quiera a su lado.

¿Y si al final decidiera que me quiere a mí? De acuerdo, es una posibilidad muy remota, te concedo eso.

La dejaría marchar.

¿Sin más? ¿Simplemente así?

En el sentido de que nunca le mostraría lo duro que eso sería para mí, sí, pero me mantendría vigilante.

—Al final no fue una posibilidad tan remota y lo dije en serio, la decisión no era mía y la respetare y honraré— respondió Edward en voz alta.

Tú tampoco estás tan mal.

Edward sonrió

—Bueno, ya que no tengo acceso a la otra mitad de la conversación, voy a ir con Esme ahora — Bella apuntó al lobo con el dedo — compórtate — después miro a Leah — no dejes que se meta en líos.

Se marchó sabiendo que no volverían a enzarzarse en algo así después de eso y fue a ayudar a Esme con la comida aunque a quien encontró fue a Rosalie preparando con desgana algunos bocadillos.

— Hola — dijo Bella al entrar — ¿Te ayudó?

— Más que eso, puedes hacerlo tú — respondió sin más.

Dejó de hacer lo que estaba haciendo pero en lugar de irse se quedó allí sentada en la encimera.

— ¿Puedo preguntarte algo? — dijo al cabo de un rato.

— Claro

— ¿La conversación que tuvimos te ayudo a tomar esta decisión? —hizo un gesto displicente con la mano y se retiró su perfecto cabello del rostro — Ya sabes que todos lo sabemos Bella. Es difícil tener intimidad en esta familia — aclaró con una ligera mueca de disgusto.

—Tus palabras han sido parte del todo — Respondió con un encogimiento de hombros — me ayudaron sí.

—Me alegro. Quiero decir, no es que me guste que Edward esté triste y todo eso, pero aunque es muy bonito y romántico eso de renunciar a todo por amor… créeme, no se puede renunciar a la vida, eso no es… sano para una relación — levantó una mano para impedir que hablara — y antes de que digas nada, no, Bella, esto no es "vida" nosotros existimos, pero como te dije una vez, no es lo mismo.

— Está bien Rosalie, creo que ahora lo entiendo. Me ha costado mucho comprenderme a mi misma pero estoy en ello y ojalá pudiera evitar que Edward sufriera porque le quiero.

— ¿Ya no dudas?

— No — sonrió avergonzada y puso un mechón de pelo tras su oreja — no me gusta hacerle daño, porque Edward es bueno. Sé que él no lo cree y que siente que es un monstruo pero está muy lejos de eso y también sé que un día encontrará lo que necesita para ser feliz.

— Él cree que eres tú.

Bella le contó la conversación que había tenido con Edward el día anterior.

— Eso es muy maduro por tu parte. Teniendo en cuenta lo joven que eres, no está mal

Ambas sonrieron.

— El chucho tampoco está mal. Si no oliera a perro mojado… Emmet piensa que es guay para ser un lobo. Y te quiere — se levantó y toco el brazo de Bella en una caricia fría y dura — eso es bueno. Espero que, si salimos de esta y formas una gran familia llena de bebés gordos y babeantes, me dejes venir a verte alguna vez.

— Eso está hecho Rosalie. ¿Sabéis algo de Alice y Jasper?

El día en que habían hablado con los mapuches Alice tuvo una visión y esa misma noche Jasper y ella se fueron de Forks. Nadie sabía a dónde.

— Nada.

Bella suspiró

— Espero que estén bien.

— Tranquila. Al fin y al cabo Alice sabe lo que esperar siempre. Bueno, ya que estás aquí haciéndote cargo de todo esto creo que saldré a ver si alguien necesita ayuda con esos chuchos. Entre tú y yo, la manada de tu chico lobo me gusta más que la de ese otro tan serio y amargado — arrugó la nariz.

— A mi también — respondió Bella sonriendo.

Esme no tardó en llegar y entre las dos terminaron los bocadillos y algunas ensaladas.

Fue agradable pasar tiempo con ella, era una mujer cariñosa, maternal y alegre que siempre tenía una sonrisa o una palabra cariñosa.

— Bella, quiero que sepas que siempre serás parte de mi familia — le dijo en un momento determinado — Quiero a todos mis hijos y aunque Edward tiene un lugar especial en mi corazón eso no cambia el hecho de que también te quiero a ti.

— Oh Esme… — Bella la abrazó con cariño — gracias — se limpió una lágrima — lamento tanto hacerle daño…

—Lo sé. Pero me alegra mucho verte feliz. Saber que podrás tener una maravillosa vida…

— Yo solo lamentó no poder echar un pulso contigo siendo neófita — Emmet apareció por detrás, la alzó en sus brazos y giró con ella por la cocina — me habría gustado tenerte por aquí. Pero también me alegra saber que estás feliz. Incluso me gusta tu perro guardián

Bella rió y le golpeó el brazo.

— Saquemos la comida fuera — dijo metiendo todo en una cesta

— No sé si los lobos la querrán — murmuró Esme con pesar.

— Sé de algunos que estarán más que contentos.

Y aunque la manada de Sam rechazó el ofrecimiento, la de Jacob no tuvo reparos en salir de fase y comer con Bella mientras el resto seguía entrenando.

Al terminar de madrugada, Jacob condujo hasta la Push rodeando los hombros de Bella que dormía a su costado. Le habían dicho a Charlie que dormiría en casa de Alice y, aunque no estaba muy feliz al saber que Edward estaría allí, Bella le había dicho que estaría bien y que Jake estaba de acuerdo en todo por lo que finalmente cedió, habida cuenta de lo mucho que le gustaba Alice y de lo contento que estaba de que, contra todo pronóstico, Jacob Black hubiera ganado el corazón de su hija.

Pero aquello era lo que le dijeron a Charlie, la realidad era que irían a casa de Jake, con tantos vampiros extranjeros viviendo en la casa de los Cullen, el único sitio en el que él quería a Bella era a su lado, donde pudiera protegerla él mismo de cualquier peligro al que pudiera estar expuesta.

Trataba de controlar su sobreprotección pero desde que el vínculo de la imprimación se había consumado del todo, cada día era más difícil luchar contra la compulsión primitiva de mantenerla a salvo.

Cuando llegaron a la casa de los Black, salió del coche y alzó a Bella entre sus brazos.

Se removió y sus párpados se abrieron levemente al sentir el cambio de posición.

—¿Jake?

—Sigue durmiendo cariño —respondió en un murmullo acomodándola mejor —ya hemos llegado.

—Puedo caminar.

—Pero yo prefiero llevarte —le dijo al oído —me gusta tenerte pegada a mí.

Bella rió medio dormida y le ayudó a abrir la puerta.

— ¿Sabe Billy que venimos? — preguntó en un susurro

— Sí, no te preocupes — la voz de Jacob era divertida — nos cubrirá

La llevó hasta su habitación y Bella abrió los ojos sorprendida al ver la enorme cama que ocupaba casi por completo toda la pequeña habitación

— El otro día tuvimos que cambiarla porque es muy difícil dormir con prácticamente medio cuerpo fuera.

— Jake, no estás durmiendo en tu casa — replicó ella con diversión

— Oh pero hoy sí, ¿No? Yo no cabía en la otra cama, sería imposible que pudiéramos dormir los dos.

— ¿Qué pensara Billy?

La dejó sobre el colchón y cerró la puerta.

— Mi padre sabe todo lo que ha pasado, conoce el vínculo y más ahora que pudo hablar con los mapuches… Bella, la imprimación es más vinculante que unos votos de matrimonio. Para mi gente tú y yo…

— ¡No lo digas!

No quería hablar de bodas en una temporada.

Jacob solo río por lo bajo.

— Mi padre entiende, puede que Charlie no — volvió a reír — pero aunque tardemos años en…. Unirnos legalmente, para la manada y la familia no es necesario, yo soy tuyo y tú eres mía ahora que me has aceptado.

— Vaya, vaya — Bella, recostada sobre el colchón apoyada en sus codos, no pudo evitar comerse con la vista a Jake mientras este se desabrochaba los pantalones cortos — ¿Así que como lo das por hecho nunca tendré una pedida de mano ni nada? — chasqueó la lengua — que decepción.

— Bells… — se bajó los pantalones en un rápido movimiento quedando completamente desnudo y se arrodilló en la cama, bajando encima de ella que se fue recostando para dejarle tumbarse sobre su cuerpo — cuando llegue el momento pienso atarte a mi — besó sus labios — de cada forma humana — lamió su clavícula — sobrenatural — mordió su hombro — y mística — volvió a su boca — que exista en el universo — hundió la lengua en ella, tentando a la suya hasta que Bella respondió con un gemido — ¿Pedida de mano? — rozó la nariz con la suya — tendrás anillo — le mordió el labio inferior — ceremonia — apretó la frente sobre la suya —y todo lo humanamente posible.

Bella respiró en jadeos suaves, buscando un nuevo beso mientras enredaba los dedos en los mechones de pelo oscuro que acariciaban el palo de Jacob.

— Sí —dijo como si estuviera respondiendo a una petición intrínseca a sus palabras — Sí…

Y aquello encendió a Jake como ninguna otra cosa podría haberlo hecho. Tiró de la ropa de Bella y casi arrancó su sujetador en la prisa por tenerla desnuda a su merced.

Ella se incorporó para ayudarle y pronto estuvieron piel contra piel, experimentando en carne propia los poderes de la física.

Sus cuerpos se frotaron en un baile sensual que les electrizó por la fricción que generaban juntos. Jadearon, buscándose con manos temblorosas y bocas húmedas y ansiosas que no dejaban un milímetro de piel sin explorar, redescubriéndose una vez más, alimentando el deseo y el hambre que llevaba más de un año gestándose entre ambos.

En aquella ocasión no hubo roces tentativos ni caricias lentas. Se devoraron con voracidad, ansiando tener más el uno del otro.

Jacob rodó con ella sobre la cama hasta que su espalda tocó el colchón y la tuvo a horcajadas sobre sus caderas, como una amazona sensual. Tocó sus pechos, cubriéndolos con sus enormes palmas y gruñó al verla echar la cabeza hacia atrás con rendición absoluta, empujando los picos enhiestos de sus pezones contra las rugosas palmas de él. En la oscuridad, gracias a la vista que le regalaba el lobo, pudo verla morderse los labios y soltó los pechos para sujetar su cintura y frotarla contra la dura protuberancia de su miembro que pugnaba por entrar en la húmeda y ceñida cavidad que le aguardaba.

Ella ahogó un gemido y se alzó lo suficiente para que el glande dilatara su entrada y después, con un suspiro quedo, se dejó caer sobre él hasta que se sentó en su regazo completamente empalada por su grosor.

Por un momento, los dos quedaron sin respiración y se inmovilizaron, saboreando la unión de sus cuerpos, intentando perderse en ese instante casi espiritual. Pero el trance se fue tan rápido como había llegado y pronto la carnalidad del acto tomó las riendas. Jacob sujetó sus caderas y la subió y la bajó sobre su cuerpo una y otra vez, con la vista perdida en aquellos pechos plenos que se movían al acelerado ritmo de sus embestidas mientras Bella gemía, temblando entre sus brazos, perdida en la vorágine de placer que se arremolinaba en su estómago y se extendía lentamente a cada una de sus terminaciones nerviosas.

—Jake

Repetía su nombre en una suplicante letanía y él no pudo más que complacer la petición intrínseca de sus palabras, empujando más profundo, más rápido, más fuerte. Hasta que sintió que estaba a punto de derramarse completamente enterrado en ella y gruñó de pura frustración.

—Córrete conmigo Bella — masculló con los dientes apretados, sabiendo que no sería capaz de aguantar un segundo más —cariño, ahora.

Una de sus manos voló hasta la unión de sus cuerpos y su pulgar buscó el botón hinchado de carne sensible que se escondía entre sus empapados pliegues.

En ese mismo instante el orgasmo recorrió a Bella de la cabeza a los pies y Jacob, arrastrado por los apretones de sus músculos fue tras ella perdiéndose en las oleadas de un placer absoluto que le dejó completamente drenado y satisfecho.

Temblando, ella se dejó caer sin fuerzas sobre él que la abrazó en el momento en que se aplastó contra su pecho, besando su sudorosa frente y acariciando con amorosa ternura la piel suave de su espalda.

Ni siquiera hablaron, así, enredados en el más íntimo de los abrazos, se dejaron vencer por el sueño y se durmieron juntos, olvidándose por un rato de todo lo que sucedía a su alrededor.

A la mañana siguiente Bella estaba metida debajo de una manta ya vestida y no quería salir de la habitación.

—Me moriré de vergüenza Jacob. Billy me conoce desde que hacíamos pasteles de barro en la playa ¿Con qué cara voy a mirarle ahora que sabe lo que hemos estado haciendo aquí?

—Bells, nadie sabe lo que hemos hecho aquí —él terminó de abrocharse el pantalón y tiró de la manta con una sonrisa — vamos no seas inmadura o te restaré un par de años de tu cómputo total.

Ella gimió y se tapó la cara con las manos.

—No lo sabe pero seguro que se lo imagina.

Jacob se encogió de hombros.

—Bella, sabe que he pasado meses en el infierno y que ahora soy más feliz de lo que nunca habría creído posible… ya te dije ayer que él entiende mejor que nadie lo que ocurre entre nosotros.

—Eso no hace que me sienta menos incómoda.

Él solo negó con la cabeza sin dejar de sonreír.

—Por cierto —dijo Bella recordando de pronto —¿Qué te dijo ayer Sam y cómo fue posible?

—Oh sí —se sentó a los pies de la cama y acarició distraído sus piernas mientras hablaba — no sé muy bien cómo… él estaba pensando en hablarme y se abrió un canal telepático entre los dos… —rió — suena raro ¿No? Es que no sé como llamarlo, pero fue algo así, entonces de pronto estábamos hablando. No como cuando tus pensamientos se filtran a la manada, más bien como una conversación de teléfono, solo pasas los pensamientos que quieres pasar… es… diferente. Aunque solo puedo hacerlo con Sam y él solo puede hacerlo conmigo. Cullen piensa que es algún rollo de lobos alfa.

—¿Y qué te dijo?

—Se disculpó, conmigo y también contigo. Ahora que has aceptado mi imprimación se arrepiente de haberte tratado como lo hizo… también Jared, aunque él me lo dijo en persona —se encogió de hombros —Temía por Kim y se volvió un poco loco. Al fin y al cabo ninguno pensaba que fueras a escogerme a mi —rió despeinándose al pasar una mano por su nuca — en eso no puedo culparlos, tampoco yo habría apostado jamás por eso —la miró de soslayo sin perder la sonrisa —tenía la esperanza, pero nada más.

Bella gateó por la cama y se sentó en su regazo echándole los brazos al cuello.

—Te elegiré siempre, si vivimos más vidas te elegiré en cada una de ellas —dijo besándole la base del cuello.

—Bueno, espero que en las próximas tardes un poco menos en hacerlo.

Él rió y ella le pellizcó el brazo.

—¡Jake! No bromees con eso.

Se levantó y la alzó con él poniéndola de pie en el suelo.

—Vamos cobarde, sal ahí fuera a enfrentar al mundo.

La empujó hacia el pasillo y cerró la puerta tras ellos para que no volviera a entrar.

—¿Eso que huelo es café? —preguntó a su padre al llegar a la cocina.

—Café y magdalenas que envió Sue con Seth hace un rato.

—¿Seth estuvo aquí?

—Me dijo que te dijera que iba a ir con su madre a Forks y después patrullaría por su cuadrante, sea lo que sea eso. Hola Bella —dijo con una sonrisa muy similar a la de su hijo —¿Has dormido bien?

Ella enrojeció de pronto tanto que Jacob tuvo que echarse a reír y Billy dio la vuelta a su silla ahogando también una sonrisa.

—Yo… sí, sí, dormí bien, esto… gracias. Por el café y eso.

Miró a Jacob con una mirada asesina y fue a servirse una taza únicamente para dar la espalda a los Black.

—Voy a ir a pescar con Charlie así que podéis estar aquí todo el tiempo que queráis —aunque no podía ver la cara de Billy sí podía escuchar la diversión en su voz.

—¿Viene mi padre? Verá mi coche en la entrada.

—No te preocupes, le dije que Jacob había ido a buscarte a casa de los Cullen a primera hora de la mañana así que sabe que estás aquí.

—Oh… bien.

En ese momento el claxon del coche del jefe de policía sonó en la puerta y Billy fue hacia la salida.

—Ahí está mi carruaje. Portaros bien, niños…

Cuando se marchó, Jacob fue hacia Bella riendo, le quitó la taza de las manos y la subió a la encimera para tenerla a su altura.

—Estás como un tomate Bells.

—Muy gracioso.

—Me gustas así —le besó una mejilla —con las mejillas rojas —le besó la otra — avergonzada — le besó la nariz —tímida —finalmente besó sus labios —nadie imaginaría que puedes ser más salvaje que un lobo en la cama

—¡Jacob!

Gritó poniéndose aún más colorada y él se alejó de ella entre risas hacia el pasillo.

—Me voy a duchar. No tenemos que salir hasta dentro de dos horas… ¡Si quieres frotarme la espalda te estaré esperando!

Y después de refunfuñar e insultarle por lo bajo durante unos minutos, Bella le siguió.