Varios días después la manada se reunió en el garaje de Jacob.

Mientras él desmontaba el motor del coche de ella porque decía que tenía un ruido que no le gustaba demasiado, Leah y Seth discutían sobre algo que tenía que ver con el turno de hacer la colada y recoger la mesa, Embry intentaba terminar un trabajo de biología y Quil estaba contando a Bella lo divertido que era jugar con Claire a las palmas tratando de mostrarle la última canción que había aprendido con ella la tarde anterior.

—Deberías dejar de jugar a las palmitas y hacer el trabajo de biología como Embry, estás a punto de suspender la asignatura —dijo Jacob desde debajo del coche —¿Me podéis pasar la llave inglesa?

Quil se acercó para dársela nada molesto por sus palabras.

—Lo terminaré esta noche, le toca patrullar a Seth.

—¿Te ha dicho algo Charlie de mi madre? —Leah fue a sentarse al lado de Bella.

—Ni una palabra ¿Y Sue?

—Sí, nos preguntó si nos parecía bien —dijo sonriendo — le dijimos que los tres estamos encantados con la idea.

Bella sonrió

—Gracias

La chica se encogió de hombros.

—Es la verdad. ¿Por qué crees que Charlie no te lo cuenta?

—Está muerto de vergüenza —se carcajeó ella.

—Sé que lo ha intentado muchas veces, es divertido verlo, pero cuando llega el momento se va.

—Les oí hablar la otra noche.

—¿A mi padre y a Sue?

—Sí —se acercó a ella como si quisiera contarle un secreto, olvidando por un momento que estaba en un garaje lleno de hombres lobo con una audición estupenda —se plantean vivir juntos a corto plazo.

Bella se llevó las manos a la boca.

—¿En serio? —sacudió la cabeza —eso sería genial —Charlie es un buen tipo, siempre he creído que no debería estar tan solo y Sue… ella simplemente es maravillosa.

—El problema es que mi madre no sabe como enfocar todo esto de la manada.

—Sería complicado explicar por qué desaparecéis por la noche, coméis como si tuviérais tres estómagos y llenais de pelos la alfombra del salón.

ella le golpeó en el brazo.

—¡Eso no es cierto! —exclamó Leah — Bueno, Seth tal vez.

Bella suspiró.

—Me gustaría ayudar, pero no creo que sea la más indicada para hablar con él sobre esto.

—Creo que por eso mi madre está alargando todo.

—¿Entonces dejaréis la Push y os mudaréis con los Swan? —preguntó Quil volviendo a sentarse al otro lado de Bella.

—Parece que esa es la idea.

—Al final vas a tener la fiesta de pijamas —replicó Bella

Leah la miró con horror.

—Teniendo en cuenta que metes a Jake en tu cama cada vez que puedes no creo tener ganas de ser la tercera rueda.

—¡Leah!

Bella la miró mortificada pero el resto rió alegremente.

Jacob, que los había estado escuchando, salió de debajo del coche, se limpió las manos en un trapo y se acercó a todos con el ceño fruncido.

—En cuanto a eso, hay algo que me gustaría contaros… —miró su reloj, miró a Bella con una extraña expresión en su rostro y se pasó los dedos por el pelo.

—¿Qué has hecho Jake? —preguntó Bella. Le conocía y sabía que se había metido en un lío.

—Supongo que lo que había que hacer.

—Madre mía —Quil, que se había criado con él, empezó a preocuparse también.

—Cuando empiezas a decir cosas así, me pregunto cómo es posible que seas el alfa y que estemos aquí, contigo.

—Masoquismo —intervino Embry

—No seáis idiotas, cuando os lo cuente lo entenderéis y me daréis las gracias.

Antes de que pudiera responder, la voz de Billy retumbó en el garaje.

—¡Jacob Black!

Todos le miraron con asombro ya que era terriblemente raro ver a Billy enfadado con él.

—Mierda —murmuró arrugando la cara.

Billy llegó empujándose en la silla y se cruzó de brazos al verles allí.

—Explícate ya de una vez, Jacob. No tengo paciencia para esto

—¿Qué sabes? —preguntó intentando ganar tiempo.

—Charlie ha llamado.

—Oh, ya veo

—¿Mi padre? —Bella abrió mucho los ojos —¿Qué has hecho Jake?

—No ha ido tan mal, lo he hecho por él —miró a Leah, Bella y Seth —por todos en realidad. Solo le hablé de mí, bueno, se lo mostré más bien, ésa es la palabra adecuada.

—¿Se lo mostraste? —preguntó Leah con horror.

—¿De ti? —dijo a la vez Bella.

—Entró en fase delante de Charlie —masculló Billy.

Bella susurró

—¿Que tú qué?

—Es valiente —aseguró Jacob — tanto como tú. Ni se desmayó ni se asustó ni nada, la verdad es que me dejó impresionado. Aunque tendrías que haberle visto la cara cuando empecé a quitarme la ropa. No tuvo precio —se echó a reír de lo más satisfecho.

—¡Estás loco! ¡Le podía haber dado un ataque al corazón!

Jacob hizo un gesto displicente con la mano.

—Charlie está genial. Es duro.

—Eres un alfa Jacob por favor —espetó Billy echándose las manos a la cabeza — y aquí estaba yo, pensando en lo mucho que habías madurado en estos tiempos… y de pronto te comportas así

—Madre mía, Jacob —La voz de Leah sonaba anonadada—No puedo creer que hayas hecho eso.

—¡No seáis melodramáticos! Sue lleva una semana tratando de contárselo, mi padre también ha pasado días intentando encontrar el modo de decírselo sin que se crea que está como una regadera, Bella lo pasa mal por tener que estar mintiéndole constantemente… Lo siento, me cansé de ver como todo el mundo daba vueltas alrededor del asunto.

—¿Qué te cansaste?

Jacob puso los ojos en blanco y se dejó caer en la silla más cercana. El resto de la manada se quedó cerca.

—Explícame en treinta segundos lo que ha ocurrido —ordenó Billy

Y sí, Jacob era el alfa de una manada de lobos, pero también era el hijo pequeño del jefe Black. Así que habló tan rápido como pudo.

—A ver, esta mañana mientras Bella seguía durmiendo fui hasta su casa, llamé a la puerta de Charlie y le pregunté si quería venir a dar un paseo conmigo. Pareció confuso, pero cuando le dije que tenía que ver con su relación con Sue y con la tribu, me siguió hasta el bosque. Le dije que tenía que enseñarle algo. Y entonces entré en fase — Jacob se encogió de hombros.

—Jake —intervino Bella — estás hablando de mi padre. Explícame exactamente qué ha ocurrido.

—A ver, me ha dicho que sólo tenía treinta segundos, vale, vale —dijo al darse cuenta de que no estaba de humor para bromas— Vamos a ver... Revertí la fase y me vestí, y entonces, cuando comenzó a respirar de nuevo le dije: Charlie, no vives en el mundo en que creías vivir. Las buenas noticias son que nada ha cambiado, excepto que ahora lo sabes. La vida seguirá igual que siempre. Bueno, eso o algo parecido. Le llevó lo menos un minuto recobrarse, y luego quiso saber lo que realmente significaba que su única hija estuviera saliendo con una mutación genética como yo —rió como si lo encontrara realmente gracioso —me preguntó si te había mordido y convertido en un animal. Le dije que ya te gustaría a ti ser algo tan guay

Y se echó a reír de nuevo.

Billy profirió un sonido de disgusto.

—¿Viene de camino? —preguntó Jacob

—Lo que no sé es como no ha llegado ya —murmuró su padre.

—Perfecto —Bella se dejó caer en otra de las sillas — por una vez Charlie estaba feliz por mi relación, de hecho muy contento y ahora va a volver a empezar —gimió escondiendo la cara entre sus manos.

—Ey no —Jacob se levantó y les hizo un gesto a los demás para que salieran —Bells escucha, no está tan mal —se arrodilló frente a ella y le quitó las manos para que le mirase —piénsalo bien. Ahora por fin hablará con Sue y con Billy. Ellos le explicarán todo y ya no tendrás que mentirle. En el fondo había que hacerlo.

—Estás loco —susurró ella.

—Sé que todos piensan eso ahora mismo, pero nadie se atrevía a dar el paso. Yo no soy muy bueno con las palabras pero pensé que podía ser como quitar la tirita de golpe, ya sabes.

—Ay Jacob —le puso las manos en las mejillas y presionó la frente contra la de él —¿Qué voy a hacer contigo?

—Espero que cosas buenas

Ella rió bajito y suspiró.

—Espero que no traiga el arma.

—No me disparó estando allí

—¿La llevaba encima?

—La verdad es que no, pero tampoco parecía dispuesto a hacerlo. Me conoce desde que llevaba pañales, creo que me dará algo de margen.

Entrecerró los ojos y escuchó.

—Ahí llega —dijo poniéndose en pie —¿Quieres ir a ver o nos quedamos aquí hasta que pase el temporal?

—No seas cobarde —le empujó hacia la puerta —prometo que te protegeré de su ira paternal si se pone difícil.

Salieron cogidos de la mano y Bella pensó que Jacob tenía razón. Charlie iba a darle algo más que margen, porque cuando les vio agarrados ni siquiera parpadeó. Era curioso ver como había intentado alejar a Edward incluso sin saber que en realidad era un vampiro y quisiera tener a Jacob en la familia, incluso si se convertía en un perro gigante de vez en cuando.

—Bella —dijo al verla.

—Papá.

—¿Todo bien?

—Más que bien —respondió ella.

Él suspiró.

—Billy, necesito dos cosas, una cerveza y una explicación —miró a los demás —¿También?

Uno tras otro, Embry, Quil, Leah y Seth asintieron sin dejar de observarle, expectantes.

Charlie cerró los ojos con fuerza y los abrió para mirar de nuevo a Leah.

—¿De verdad? —volvió a preguntar como si necesitara confirmar que ella era, efectivamente, un lobo también —Que sean por lo menos tres cervezas Billy ¿Puedo llamar a Sue? —de pronto sus ojos se abrieron con creciente horror —¿Sue tambien….

—No —se apresuró a decir Leah —mamá no —todos ahogaron una sonrisa al ver su suspiro de alivio — Solo nosotros y Sam Uley, Jared Cameron, Paul Lahote, Brady Fuller y Colin Littiesea

—¿Brady y Colin? —sus ojos volaron a Billy de nuevo —¿Cuántos años tienen? ¿Doce?

—Trece —rectificó su amigo.

—¿Podemos tomar esa cerveza?

—Será lo mejor. Tengo muchas cosas que contarte, amigo mío. Ahora que somos familia, podemos hablar de todo.

—¿Familia? —miró a Bella y a Jacob —Oh no… ¿No estarás…

—¡No! ¡Papá! —dijo con mortificación —no estoy embarazada

Jacob soltó una risita a su lado que camufló con una tos.

—Te lo explicaré Charlie —estaba diciendo Billy — la imprimación es algo increíble, hasta hace poco no teníamos toda la información pero….

Ambos desaparecieron tras la puerta y el grupo se quedó allí en silencio mirando el vano sin saber muy bien qué decir.

—Esto ha sido raro —dijo Seth

—Mucho —confirmó Embry.

El coche de Sue aparcó al lado del de Charlie y la matriarca de los Clearwater salió algo nerviosa y despeinada.

—Hola ¿Chicos todo bien? —preguntó pasando la vista sobre todos ellos que asintieron al unísono.

—¿Está Charlie dentro? Billy me llamó hace un rato y…

—Sí mamá —respondió Leah —creo que será mejor que entres.

Sin pedir más explicaciones la mujer se fue por dónde habían ido Billy y Charlie unos minutos antes.

—¿Sabes Leah? —exclamó de pronto Bella —creo que os vais a mudar pronto.

—No sería mejor que os mudarais vosotros? —dijo ella en respuesta —piénsalo bien. Es dónde más protegido estaría Charlie con lo que se acerca, además estarías mucho más cerca de Jacob.

Ella se encogió de hombros

—Eso no parece ser un problema para él —le agarró del brazo y empezó a caminar hacia el coche de Jacob—la verdad es que no me importa dónde decidan vivir, por mi estará perfecto.

—¿Os vais? —preguntó Quil

—Eso parece —murmuró Jake con diversión en la voz —¿Nos vamos?

—Oh si —Bella abrió la puerta y le empujó dentro —volveremos después.

—¿Dónde vais chicos? —preguntó Seth con inocencia.

—Tira para allá, enano

Leah le dio una colleja

—Te echo una carrera hasta casa.

Cuando se pusieron en marcha Jacob dejó la Push y condujo en dirección a la casa de Bella con una sonrisa presumida en su bonita cara.

—Supongo que vamos a tu casa.

—Supones bien.

—¿No puedes quitarme las manos de encima Bells?

Ella le pasó los dedos por el muslo y se sintió poderosa al ver como perdía la sonrisa y se oscurecían sus ojos.

Su agarre sobre el volante se hizo más fuerte y se le pusieron blancos los nudillos al apretarlo con fuerza.

— Cariño…

Tragó saliva y siguió conduciendo tratando de mantenerse centrado en el camino.

— Voy a ser buena — susurro ella acercándose para besarle la oreja y darle un mordisco al lóbulo que le hizo gemir — hasta que lleguemos.

Jacob no entendía qué le pasaba pero no iba a cuestionar su suerte. Pisó el acelerador y llegó a destino en tiempo récord. Saltó del coche, abrió la puerta del pasajero y la sacó en volandas sonriendo al oír las carcajadas de ella. Antes de poner un pie en la casa se paró y se quedó congelado.

— Hay un vampiro — la dejó resbalar sobre su cuerpo, la puso tras él entre el coche y su espalda y tomó una pose defensiva para protegerla.

— Tú debes de ser la humana escudo — dijo una voz desde las sombras — y su perro guardián.

Bella sintió a Jacob temblar y le puso una mano en la espalda. Sabía que era capaz de entrar en fase sin dañarla, era impresionante el control que había adquirido de su lobo en tan poco tiempo. No le preocupaba eso, pero quería decirle que estaba bien, que supiera que todo saldría bien. Porque era consciente de lo preocupado que debía estar por ella en ese momento.

— ¿Quién eres? — preguntó entonces Jacob con su voz de alfa. Una voz profunda y grave que Bella aún era incapaz de imaginar en él pese a que extrañamente le iba como anillo al dedo.

— No te preocupes lobo — continuo hablando el desconocido con una voz pausada y tranquila — Mi nombre es Alistair. He venido por la amistad que me une a Carlisle y quería ver de qué hablaban todos hoy.

—¿Estas con los Cullen?

— Veremos — respondió.

Al cabo de unos segundos Jacob se fue relajando poco a poco.

— Se ha ido — dijo finalmente.

Bella apoyó la frente en su espalda y se estremeció.

—¿Estás bien?

Se dio la vuelta y le frotó los antebrazos antes de envolverla en un apretado abrazo.

—Sí. Pero me asustó.

—Me pregunto quien sería.

—Imagino que mañana lo sabremos. Será mejor que entremos.

—¿Aún quieres entrar? —preguntó Jacob volviendo a cogerla en brazos.

Ella soltó una exclamación y le agarró del cuello.

—Tienes un fetiche con esto de cogerme en brazos.

—Cariño siempre estoy intentando tocarte de todas las maneras posibles.

—¿Qué te parece si subimos a mi habitación y me demuestras eso?

Jacob subió los escalones de tres en tres y tenía a Bella sobre la cama antes de que le diera apenas tiempo a parpadear.

El resto de la tarde pasó en una pequeña burbuja de felicidad atemporal en la que únicamente estuvieron pendientes el uno del otro, olvidando a Charlie, a la manada y a la guerra que parecía cernirse sobre ellos.

Al anochecer el coche de Charlie regresó de la Push y cuando entró en la casa Jacob y Bella estaban preparando la cena en la cocina con la radio puesta y desafinando con canciones de rock & roll.

—Espero que no penséis que vuestro futuro está en la música chicos —les dijo dejando las llaves en la mesa de la entrada y el abrigo en el perchero.

—¿Por qué no jefe? —Jake le hizo los coros a Bella mientras ella picaba cebolla —yo creo que lo hacemos genial.

Charlie puso los ojos en blanco

—Espero que la cena sí sea genial y espero que te quedes. Me gustaría hablar con los dos.

Ellos se miraron mientras Charlie iba a lavarse las manos y Jacob acarició el hombro de Bella en un gesto tranquilizador antes de mover la carne que se cocinaba en la sartén a fuego lento.

—Partiré algo de tomate, supongo que quieres algo verde en la mesa. Bien puedo poner una ensalada.

—¿Terminaste el trabajo de biología tú también?

—Sí mamá, terminado y entregado. De hecho voy tan bien que nadie parece creerlo del todo.

—Eso es bueno —Bella le dio un beso cuando pasaba tras él para echar la cebolla sobre la carne —me gusta pensar que todo esto terminará pronto y podremos seguir con nuestras vidas con normalidad.

—Terminará —Jacob lavó los tomates y la miró con una de sus sonrisas — irás a la universidad y tendrás tu librería.

—Vendrás conmigo a la universidad —rectificó Bella —no me importa esperar un poco —se encogió de hombros —la verdad es que no quiero ir sola y sinceramente, esto de estar separados es… —se tocó el pecho tal y como había hecho Aluhe cuando habló de su esposa —difícil, no tengo ganas de probar como sería pasar semanas lejos de ti cuando puedo esperar y evitar la sensación.

—Bien—su sonrisa se hizo aún más amplia —tampoco a mi me apetece tenerte lejos. Será genial poder ir juntos.

—¿Sabes que es lo mejor de la imprimación? —preguntó Bella acercándose a él y abrazándole.

Jacob dejó los tomates, se secó las manos y la abrazó también.

—Sorpréndeme.

—La tranquilidad de saber que nunca vas a dejarme

—Oh Bella… incluso sin la imprimación nunca te dejaría.

—Ya bueno, he visto como el amor se acaba —dijo encogiéndose de hombros —sin culpables, sin infidelidades, sin malos rollos… A veces todo se termina aunque parezca imposible.

—A nosotros eso no puede ocurrirnos Bells

—Ya y no sabes lo feliz que me hace saber que lo que tenemos es… inmutable.

—Esa me la sé —murmuró sobre sus labios —que no puede ser cambiado ni alterado.

—Exacto —ella sonrió en el beso —habrá cientos de mujeres hermosas y ni siquiera las verás.

—No existen mujeres más hermosas a las que tenga que mirar. Todo lo que veo eres tú. Siempre.

Se besaron suavemente, un beso lento y cariñoso que hablaba de compromiso, de ternura y sentimientos.

Bella se alzó de puntillas para alcanzar mejor y él rodeó su cintura con las manos para ayudarla.

—Ah… Ah… Ah… —Charlie entró en la cocina tapándose los ojos — ¿En serio esto es necesario? ¿No estabais haciendo la cena?

Ellos se separaron pero Jacob no la soltó. Ambos rieron y Bella apoyó la cabeza en el pecho de él tratando de recuperar la compostura.

—Lo siento jefe —Jake le dio un beso a Bella en la parte alta de la cabeza y volvió a los tomates.

—Está bien —se destapó los ojos sacudiendo la cabeza y fue a la nevera para sacar una cerveza.

—Papá….

Él resopló.

—Está bien, lo pillo —la dejó y cogió un refresco sin azúcar —bien —se sentó frente a ellos — ¿Así que estáis impresos? —preguntó con seriedad.

—Fotocopiados —murmuró Jacob en voz muy baja.

Bella ahogó una risita y carraspeó.

—Imprimado papá —corrigió Bella

—Lo que sea —levantó la mano con la botella de refresco y señaló a Jacob con el dedo —Billy dice que puedo ahorrarme el sermón de "si le haces daño a mi hija te dispararé" porque con todo eso de imprimirse es imposible que puedas vivir sin ella—suspiró cansado — suena un poco excesivo si me preguntas pero teniendo en cuenta que te conviertes en un lobo del tamaño de un todoterreno…. en fin, muchacho, ahora entiendo todo eso de marcharte antes de la boda —miró a Bella como si la culpara de eso — Hablando de la boda… ¿Un vampiro? —dejó la botella en la mesa con un golpe seco — De verdad Bella ¿En qué estabas pensando? —se rió de un modo algo histérico —aquí estoy, hablando de vampiros y lobos gigantes… ¿De verdad no puedo coger una cerveza? —Bella negó con la cabeza — Nunca me gustó ese Cullen. Lo sabes.

—Bien por ti —murmuró Jacob.

—Había algo…. raro en él, era tan… —gesticuló con las manos —poco natural ¿Sabes a qué me refiero?

—Oh, si que lo sé —replicó alzando las cejas.

Bella le dio un codazo

—¿Y qué ibas a hacer Bella? ¿Transformarte en un vampiro también? —preguntó con los ojos muy abiertos —ni siquiera soportas ver la sangre —se golpeó la frente con la palma de la mano —¿Y tu madre? ¿Y yo? ¿Y Jake?

Ella tragó saliva porque recordar todo eso, todo el daño que había estado a punto de hacer a la gente a la que amaba, aún la torturaba más de lo que quería enfrentar.

Jacob se dio cuenta y le rodeó el hombro con un brazo pegándola a su costado.

—Está bien Charlie —dijo con una sonrisa tranquilizadora —Bella estaba… confundida en ese momento —se encogió de hombros — pero volví el día de la boda y nos vimos de nuevo y ya sabes —alzó una ceja divertida tratando de poner humor a la situación —Se dio cuenta de que no podía vivir sin mí.

—Menos mal que volviste entonces —se quedaron en silencio durante un rato hasta que de nuevo habló —No puedo creer que la pequeña Alice sea un vampiro —dijo antes de beber un trago del refresco — esa sí me cae muy bien —terminó con una mueca de incredulidad.

—Te contaremos lo que quieras Charlie —Jacob besó a Bella en la sien y la empujó hacia la mesa — ¿Qué tal si empezamos a cenar antes de que se enfríe? No es bueno tener a un lobo hambriento cerca.

Charlie sacudió la cabeza y Bella le tiró la servilleta antes de servir los platos.

—¿Entonces cómo funciona la impresión? —preguntó Charlie —¿Qué supone para Bella?

—Imprimación —volvió a corregirle.

—Sí, lo que sea.

—Hace poco hemos aprendido muchas cosas que desconocíamos sobre esto —empezó diciendo Jacob —antes no sabíamos casi nada y pensábamos que solo nos afectaba a nosotros. Cuando un lobo encuentra a su compañera —fingió no darse cuenta del estremecimiento de Charlie al oírle decir lobo — su mundo cambia, es como si hubieras pasado la vida en blanco y negro y de pronto vieras en colores, todo es distinto, ella sostiene tu mundo entre sus manos —Bella le acarició bajo la mesa — no creíamos que a la otra persona pudiera afectarle de ningún modo. Pero nos equivocamos.

—¿Te afecta? —preguntó Charlie a su hija con preocupación

—No de la misma manera. En realidad creo que a mi me afectó más porque ya estaba enamorada de Jake —apretó los labios aguantando una sonrisa arrepentida —aunque no lo sabía, claro. Simplemente cuando se marchó —frunció el ceño odiando recordar aquello —su ausencia me dolía. —sacudió la cabeza — cuando Edward desapareció —ignoró el gruñido de su padre —sabes que fue horrible, pero poco a poco, con Jacob, todo mejoró, él arregló lo que se había roto dentro de mi. En cambio, cuando Jacob dejó Forks, no fue tan terrible, quizás porque ya había vivido una experiencia parecida, pero nada mejoraba, cada día era peor que el anterior, como si me faltara un trozo de mi misma, no había nada que me hiciera dejar de pensar en él, de echarle de menos… —dejó salir el aire —además, a veces, si él está triste o le pasa algo, puedo sentirlo.

—Vaya —el gesto de incredulidad de Charlie y la mueca de su cara fue cómico — es todo muy intenso al parecer.

—Mucho —continuó Jacob —no podría vivir sin ella. Literalmente.

—¿Estás diciendo que si ella… —tragó saliva como si la sola idea de pronunciar la palabra fuera impensable — muriese tú también lo harías?

—No lo sabemos, lo cierto es que preferimos no tener que descubrirlo —dijo con una risa seca — al parecer depende de algunas cosas según la tribu machupe que nos aclaró casi todo lo que desconocíamos. Hay compañeros que sobreviven a la pérdida, pero suele ocurrir cuando tienen hijos —se encogió de hombros —supongo que tiene lógica, el vínculo también es fuerte y un hijo no debería perder a sus dos padres. Pero son todo suposiciones.

—Y cómo ha dicho Jake no queremos tener que descubrirlo.

—Lo entiendo. No podría soportar perderte, Bella —dijo de pronto agarrando la mano de su hija — siempre pensé que Jacob sería bueno para ti ¿Sabes? Eras tan… feliz y sonriente cuando estabas a su lado… parecías iluminarte con él. Billy y yo hablábamos de lo estupendo que sería que os enamorarais… sí lo sé lo sé —dijo haciendo aspavientos — tonterías de dos viejos con mucho tiempo libre — pero ahora que sé todo esto… —buscó la mano de Jacob y la aferró también en un apretón duro — gracias, hijo —les soltó con brusquedad. Está bien —dio una palmada —¿Qué os parece si le hincamos el diente a eso? Por cierto —terminó cogiendo su tenedor — Sue y yo vamos a casarnos.

Jacob sonrió acariciando la rodilla de Bella por debajo de la mesa y ella simplemente sacudió la cabeza y pinchó un trozo de tomate con el tenedor.

Parecía que finalmente todas las piezas de su vida empezaban a encajar. Si consiguieran salir con vida de la visita de los Vulturis todo sería absolutamente perfecto.