Capítulo 10: Un problema de gran tamaño (Parte tres.)

Esquivar, correr y nuevamente esquivar. Eso era lo mejor que podía hacer en esos momentos Rocket, aún con su semblanza activada poco o nada podía hacer para dañar a su gigantesco enemigo.

Era bastante complicado mantener el ritmo con algo tan grande y que no paraba de atacar de forma brutal, podía sentir como el suelo se abría con cada golpe dado por el grimm robótico, debía mantenerse en constante movimiento si no quería ser convertido en una masa de carne, por lo qué no encontraba el momento oportuno para atacar.

Afortunadamente, la ayuda iba en camino. En forma de dos encapuchados que se dirigían rápidamente, aprovechando que el Death Stalker estaba muy concentrado en el pelirrojo. Avanzaron por detrás y evitaron su atención, pero Artyom se lanzó intentando destruir la cola del insecto metálico con sus armas a distancia.

Algo que no le salió muy bien ya que el mismo Death Stalker lo mando directo al suelo usando su cola, Max aprovechó ese momento y le disparó directo en la cara, usando una bala especial de Dust, aquella bala ni bien tocó el rostro del grimm desprendió un gran humo morado que rodeó toda su cabeza, dejando a la bestia completamente ciega.

Sin mucho esfuerzo logró llegar a Rocky, agarrarlo del hombro y sacar a ambos del rango de ataque de su oponente en cuestión de segundos. Estando a diez metros alejados, Rocky desactivó su semblanza y observo a su compañero.

—¿Algún otro brillante plan jefe?— Comentó sarcástico el castaño mientras de su bolsillo sacaba un paquete morado de balas de Dust.

—Pensando en ello. ¿Cuántas balas te quedan de ese tipo?

—Bastantes.

—Perfecto... Necesito que mantengas distraída esa cosa mientras yo y Artyom tratamos de hacerla caer.

—Espero que funcione ¡Cuidado!— Max nuevamente agarró del hombro a su amigo al ver cómo un gran rayo de energía verde se dirigía hacía ellos. —Sea lo que sea que planeas hacer, hazlo rápido.— Dijo el encapuchado dejándolo detrás de una roca cercana y yendo directo a enfrentarse al grimm.

—¡Artyom!— Gritó en forma de llamada. Mientras activaba su semblanza nuevamente y escuchaba disparos detrás de él.

—¡¿Qué pasa?!— Escuchó a lo lejos, Rocky se vio incapaz de verlo, pues debía estar tan alejado que ni siquiera entraba en su campo de visión.

—¡Necesito tu ayuda! ¡Ven para acá!

—¡Espérate! ¡Aún no encuentro mi pierna!

—¡¿Qué?!— Replicó perturbado. —¡¿Estás bien?!

—¡Estoy bien, no te preocupes!— Mintió descaradamente. Pues su problema ahora bastante estupido como para comunicarlo. —¡Solo dame dos minutos!

Rocket se mordió el labio inferior mientras esperaba la respuesta del encapuchado de verde. Había muchas cosas que pasaban por su cabeza, entre ellas le costaba creer que ese tipo realmente hubiera perdido su pierna, había sido testigo de su inusual capacidad regenerativa, pero no pensaba que llegaba a tal nivel cómo para regenerar algo de esa magnitud.

Mientras tanto, el enano del equipo usaba sus balas normales para tratar de ocasionar algún daño en aquella criatura, esquivando con facilidad los golpes y rayos que le mandaba, podía mantenerse a salvo gracias a su velocidad y a lo errático que eran los ataques de la máquina, pero esperaba que su "líder" se apresurará porqué tampoco era ajeno al cansancio.

—¡Date prisa!— Vocifero nuevamente Rocky. Suponía que debieron haber pasado cinco minutos desde que el encapuchado le hablo.

—¡Tranquilo, esto es un arte no una ciencia!— Artyom estaba en una rara situación, sin saber cómo, una de sus hoces se había quedado profundamente clavada en el suelo, tan al fondo que ni siquiera con sus dos manos era capaz de moverlo, por lo que tuvo que empezar a cavar con desesperación.

Mientras tanto el enano del grupo seguía disparando y recargando a la velocidad de un parpadeó, muy frustrado al notar como todos sus esfuerzos para dañar a esa cosa eran absolutamente inútiles, aquel ser resultaba más resistente de lo que pensaba y necesitaba un armamento más pesado.

—¡Rocky! ¡¿Qué mierda esperan?!— Cuestionó sacando otro paquete de balas de su otro bolsillo, al mismo tiempo que esquivaba por los pelos uno de los muchos rayos láseres.

—¡Artyom por un demonio más rapido!

—¡Un minuto más y voy!— Rocky tuvo que callar un grito ahogado de rabia por su propio bien.¿Cuánto tiempo más necesitaba?

Mientras el castaño ya estaba contra las cuerdas, no podía seguir malgastando munición y tampoco poseía la suficiente fuerza como para dañar a esa cosa a puño limpio, por lo que solo le quedaba correr y mantenerlo entretenido.

El Death Stalker seguía dando golpes erráticos que rozaban a duras penas al encapuchado de rojo, sumado a la insana cantidad de rayos que desprendía de su aguijón, se sentía como un soldado en pleno bombardeó, sudando a mares y usando toda su velocidad para alejar lo más posible al grimm de sus compañeros.

El temblor del suelo le dificultaba mantenerse en pie, lo cual empeoraba al estar corriendo, pero al menos había logrado que ese gran pedazo de chatarra empezará a moverse lejos de sus amigos, siendo algo tan grande esperaba que se moviera lento por todo su peso. Pero la misma máquina se encargó de mostrarle lo contrario.

Tuvo que acelerar su paso al notar como ya sus extremidades rozaban su cabeza, sumado a los rayos de energía. Sus pasos eran rápidos y violentos, casi cómo los de un elefante de Mistral, solo que cómo once veces más grande y más rápido, algo qué lo tomó muy desprevenido y estaba considerando activar su semblanza para evitar ser mutilado en cualquier momento.

Pero nuevamente algo inesperado ocurrió. Aquella criatura frenó en seco, sin dejar de atacarlo con su aguijón, para después clavar sus patas contra el suelo cómo si de un aparato minero se tratase y Max la maldijo mentalmente al entender que no planeaba moverse de ahí.

No entendía a que se debía eso ¿Acaso se había dado cuenta de qué quería alejarla de ahí? ¿O era algún raro mecanismo defensa? Fuera lo que fuera, el Death Stalker no tenía intenciones de abandonar ese lugar. Para este punto sus opciones eran limitadas y estaba muy cansado como para seguir aferrándose a solamente esquivar.

A menos que usará aquellas balas. Max lo pensó detenidamente y tuvo que actuar. El riesgo era grande y si alguien lo descubría, sería vetado de Beacon sin miramientos...

[…]

—Recuerda de mantener la distancia.— Una patada directo a su rodilla fue suficiente para ponerlo de rodillas, no tuvo tiempo para procesar cuánto dolía, empeorando cuando recibió nuevamente otra patada, está vez en dirección a su pecho, que había dejado expuesto tras quedar en esa posición.

Quedó tumbado en el suelo, con su arma alejada de él y llevándose ambas manos a su tórax con dolor, mientras maldecía internamente a su oponente, pero tampoco podía culparla, pues le habían dejado bien en claro que el entrenamiento iba a ser todo menos compasivo.

—Agradece que solo fue eso, cualquiera hubiera aprovechado esa oportunidad para arrancarte la cabeza.— Dijo con frialdad la gran líder del White Fang, Sienna Khan.

Su aspecto felino junto con su piel morena la hacían de una belleza deslumbrante, pero no por eso menos intimidante, pues se trataba de una de los miembros más experimentadas de toda la organización.

A Adam le costó trabajo volver a ponerse de pie, su golpe fue tan preciso que casi le corta la respiración y tenía que recuperar la compostura antes de volver a atacar. Logró levantarse de un salto y correr en dirección a su espada, una katana poco pulida, que pudo recoger gracias a qué Sienna tuvo poco tiempo para reaccionar.

Los entrenamientos siempre eran llevados a cabo en los campos de reclutamiento secretos, al aire libre y con muchos ex-cazadores faunus dispuestos a entrenar a los futuros soldados del WF. Pero esto era sumamente diferente al entrenamiento del recluta promedio.

El lugar era una sala vacía, completamente roja y con sus paredes con distintas pinturas de los grandes fundadores, lo único que iluminaba a aquel lugar eran tenues velas que llevaban consigo unos sujetos en tunicas negras y enmascarados, expectantes del combate entre ambos faunus.

Adam no tenía idea de qué era ese lugar exactamente, solo que había sido citado por uno de los miembros del consejo para una prueba/entrenamiento especial dada por su lider, pensaba que sería algo más orientado a su fuerza mental, pero no sé imaginaba que se trataría de un combate, algo que lo dejó impresionado por la gran resistencia física de ella, ya que llevaban veinte minutos así y no demostraba ningún signo de cansancio.

Veinte minutos en los que él no logro provocarle el más mínimo daño, veinte minutos en los que ni siquiera alcanzó a tocarla, su cuerpo estaba al límite y sus piernas se tambaleaban por el cansancio, sus manos ardían y tenían varias astillas clavadas producto de los golpes dados por aquel bastón.

—Vamos Adam, demuéstrame todo tu potencial.— Ordenó Sienna blandiendo aquel palo como si fuera una espada, eso hacía la situación más humillante para el jóven faunus, era solo un palo.

Adam estuvo quieto por unos segundos antes de saltar hacia la mujer gatuna. Está vez con la intención de arrebatarle su arma y con ello tener más oportunidades de doblegarla, pero rápidamente ella se dió cuenta de su plan y con una velocidad considerable logro golpearlo con una patada giratoria directo a su rostro.

Adam hizo una mueca de dolor y cayó al suelo desorientado por aquel golpe. Fue tan rápido que apenas y pudo notar el momento exacto en el que fue golpeado, pero debía levantarse. Con todas sus energías volvió a ponerse de pie, solo para nuevamente ser tirado al suelo por una patada directo a su abdomen.

Está vez el pelirrojo logró ver por una fracción de segundos como la mujer se dirigía a él como un animal salvaje, por lo qué pudo poner sus brazos alrededor de su pecho para repeler su ataque, pero poco le sirvió, la fuerza de la mujer era tan abismal que casi podía compararla a recibir una embestida por parte de un ursa.

Algo que logro nuevamente tirarlo, cayendo de frente contra el suelo. Lentamente la rabia se estaba apoderando de él y al mismo tiempo, para su pesar, estaba muy avergonzado de cómo estaba lidiando con ella.

El sabía que no se estaba enfrentando a cualquiera, era la líder de la organización y la más experimentada, pero aún así no podía evitar sentir una gran vergüenza por no poder estar a la par con ella.

Fue escogido porqué se creyó que él estaba a la altura de los grandes, que el podía hacerle frente, que el podía ser más que un soldado sin rostro para su causa. Necesitaba demostrar que no estaban equivocados.

[…]

—¿Ocurre algo Glynda?— Ozpin no dejo pasar la expresión inquieta de su mano derecha, la cual tocaba de manera errática su pergamino. En otra circunstancia le hubiera resultado hilarante, pero en éstos momentos tuvo que ponerse serio.

—No... No entiendo, no me deja comunicarme con nadie, ni siquiera puedo enviar correos.

—¡¿Qué?!— La mujer rubia se sobresalto ante eso, pocas veces había escuchado a su superior con tal desconcierto y por parte de Ozpin, hacía muchos siglos que no se llevaba una sorpresa de tal calibre.

—La red se ha caído.— Mencionó mordiéndose los labios insegura. Glynda no terminaba de creer sus propias palabras, al igual que Ozpin.

Desde su fundación nunca habían tenido problemas con la red de comunicaciones de sus pergaminos, siempre fue su prioridad mantener a todo el personal junto con los alumnos comunicados en caso de qué sucediera alguna emergencia. Así que un problema de esa magnitud sencillamente no podía suceder.

—Alguien está bloqueando la señal.— Dedujo el albino mientras sentía una creciente inseguridad.

—¿Pero quién?

—Sea quién sea nos dejó incomunicados, iremos personalmente por los demás.— Concluyó sin darle más vueltas al asunto, estaban ocurriendo dos acontecimientos fuera de su control y eso era un indicio de que algo muy malo estaba a punto de ocurrir, por lo que debía encontrar al responsable de esto antes de que ocurriera algo más.

Antes de tomar cualquier otra decisión, nuevamente sintieron un gran estruendo a lo lejos. La explosión resultó ser más grande de lo que pensaban, lo suficiente como para verla en su totalidad.

Ambos quedaron expectantes ante una gran nube roja que se elevaba por los cielos, que se agregaba a la serie de rarezas de ese día. Sin duda alguna era la iniciación más extraña que Ozpin presenciaba en décadas.

[...]

—Perdona la tardanza viejo, es muy difícil reorganizar todos tus órganos.— Mintió nuevamente y tirándose al suelo para evitar ser dañado, era menos humillante que contarle la verdad.

Rocky estaba a nada de reconsiderar sacar a ese sujeto de su equipo, haberlo hecho esperar de tal manera cuando la situación no podía ser peor no iba a perdonarse tan fácil. Pero estaba más conmocionado por lo que había pasado y encabronado por lo que había hecho el castaño.

Artyom finalmente había llegado a una velocidad aceptable y a pesar de todo el humo que rodeaba el área, logro encontrarlo, mientras Max había hecho lo imposible para mantener a esa criatura lejos de ellos, incluso usando una especie de explosivo que el joven sin aura desconocía, pero que el pelirrojo sabía muy bien de su procedencia y rezaba a todos los dioses que su amigo hubiera gastado toda su munición ahí, ya que si sus profesores descubrían de que eran esas balas serían expulsados de forma inmediata.

En medio de todo el humo rojizo y los sonidos mecánicos que indicaban que esa cosa aun seguía activa, Max también logró llegar con ellos, bastante agitado y con su remera roja casi destrozada, poniéndose justo al lado de su amigo.

—Diablos, está era mi favorita...

—¿Se puede saber de dónde mierda sacaste esas balas?

—Hay muchas cosas que no sabes de mi Rocky.— Contesto sonriendo burlonamente mientras recibía la mirada juzgadora del pelirrojo. Mientras que Artyom no entendía ni jota de lo que estaban hablando, pero estaba emocionado por el armamento del castaño.

—Que balas tan geniales ¿Quién las fábrica?

—Ese es exactamente el problema, no son legales aquí, son propiedad del ejército atlesiano.— Contestó de mala gana Rocky dándole un golpe a Max de pasó.

—Espera. ¿Del ejército? ¿Cómo le hiciste para conseguirlas?

—Caballeros, no es momento para hablar de mis negocios, les recuerdo que tenemos a una bestia que matar.— Max dió por finalizada aquella conversación mientras el humo rápidamente se disipaba. Rocky tuvo que callarse, tenía un excelente motivo para desviar la atención y ya pronto tendrían todo el tiempo del mundo para charlar.

Esperaron unos momentos para que el humo se desvaneciera, pero su enemigo se le adelantó, pues a unos metros de distancia notaron como empezaron a salir grandes extremidades de color negro estrellándose contra el suelo.

—¿Qué diablos? — Alcanzó a decir Rocket incrédulo, antes de que Max lo llevará junto con Artyom lejos de ahí. Precisamente antes de ser atacados por una de esas extremidades.

Se alejaron bastante, lo suficiente como para ver la procedencia de aquellas raros tentaculos, al mismo tiempo que lograban ver al Death Stalker. Bastante malherido y revelando algo que Rocket ya sospechaba.

La criatura no era un ser metálico al cien por ciento, pues lo que debería ser su rostro, ahora es una mezcla entre carné y metal, completamente deformada tras recibir aquel disparo, además de que ahora desprendía una gran serie de tentaculos de su torso, que había quedado expuesto y mostraba su piel oscura propia de los grimms.

—Ya van dos veces que te salvo la vida Rocky. Más te vale que me hagas un desfile después de esto. — Comentó sarcástico, pero sin desviar su mirada de la criatura ni por un segundo.

—Entonces... ¿Esa cosa tiene una armadura o algo por el estilo? — Cuestiono Artyom rascándose la cabeza.

—Parece más bien parte de su cuerpo. — Dedujo

el pelirrojo. —Es difícil saberlo, pero por lo visto ahora tenemos más probabilidades de dañarlo si atacamos su torso. El problema ahora son esos tentáculos.

—¡Cuidado! — Alcanzo a decir Max antes de que uno de esos tentáculos fuera directo contra él, alejándolo de los dos otros muchachos a una velocidad equiparable a la del sonido.

—¡Max! — Rocky estaba a punto de partir para ayudarlo, pero fue detenido por el otro encapuchado antes de que pudiera hacer algo.

—El estara bien, enfócate en acabar con esa cosa. — Dijo Artyom blandiendo sus armas y yendo tan rápido como podía hacía la bestia, Rocky lo observo y rápidamente lo acepto, ya después ayudaría a su amigo, el pez gordo necesitaba ser detenido a toda costa.

Antes que nada, Rocky observo como aquél tentáculo seguía estirandose indefinidamente y llevando lejos a su amigo, por lo que con un rápido movimiento esperaba cortarlo. Algo que honestamente no pensaba que sería tan efecto, pues su corte fue tan rápido y limpió que el Death Stalker no lo sintió, por lo qué decidió seguir al jóven de ojos verdes tan rápido como pudo y rezando mentalmente que su amigo estuviese bien.

Mientras tanto, el pequeño del grupo se encontraba entre la espada y la pared, solo que cambiando la espada por un masivo tentaculo y la pared con el suelo. No sabía a ciencia cierta que tanto pesaba aquello pero podía suponer que entre cinco o seis toneladas.

Toda su fuerza estaba entre sus hombros tratando de sostenerla, pero era tan inmensa que su cuerpo se tambaleaba al tratar de aguantarla. Trato de moverla aún lado, pero tal acción requería de tanto esfuerzo que le resultaba imposible, se sentía tan pequeño ante él que lo llenaba de rabia, nunca antes se había topado con un objeto de ese calibre y dudaba que pudiera mantenerlo por más tiempo.

Los segundos se transformaron en minutos y los minutos se transformaron en horas, no sabía con exactitud cómo pero esto se tornaba eterno, sentía las gotas del sudor por todo su rostro y sus músculos al límite, se estaba quedando sin fuerzas y él lo sabía.

"Santo dios del sol, este sería un buen momento para que mandes a uno de tus ángeles a darme una mano." Suplicó el castaño, nunca fue un creyente ejemplar o algo por el estilo, pero estaba dispuesto a reconsiderar sus creencias si sus plegarias recibían una respuesta inmediata.

—¿Necesitás ayuda pequeñin? — Max nunca fue bueno para reconocer voces, tampoco tenía que recordar a todas, pero aquella voz era especial, lo suficiente como para recordarla al instante y saber de quién se trataba, para su disgusto.

Pues su peculiar ángel y salvadora resulto ser aquella persona que hace un día quería partirle su cara. Yang Xiao Long había llegado justo a tiempo para ayudarlo y con mucho esfuerzo, ambos lograron quitarse de encima a la cosa negra.

—Ok... ¿Qué se supone qué es esto? — Preguntó la rubia mirando extrañada aquella cosa.

—No esto-oy mu-muy seguro. Pero su-supongo que debe ser un te-tentáculo de ese Death Stalker. — Habló con dificultad, pues aún se tomaba su tiempo para respirar con normalidad. Algo que no paso desapercibido para la recién llegada.

—Wow. Cálmate y siéntate, descansa un poco. Nosotros nos encargaremos de esa cosa.

—¿Cómo que nosotros? — Max observó a su alrededor pero solo estaban ellos dos en el lugar. A lo que Yang simplemente dio un silbido y con ello salió su hermana de un saltó de un arbusto cercano.

—Ni modo, parece que dejaremos el ataque sorpresa para otra ocasión. — Comentó decepcionada Ruby mientras los demás jóvenes salían de sus escondites.

—Sigo sin entender el sentido de eso. — Mencionó Weiss quitándose varias ramas que se habían incrustado en su vestimenta.

—Siempre es bueno un ataque sorpresa, nadie se lo espera. — Se justificó Yang con aires de grandeza. —¿Y dónde está ese Death Stalker robótico?

—¿Acaso no lo... — Al voltearse, Max no pudo evitar impresionarse al notar lo tan alejado que había quedado del campo de batalla, al grado de que ni siquiera podía divisar a la criatura por culpa de los árboles frente a el.

—Parece que te dió un gran viaje si me lo preguntas.

—Muy graciosa, no debería estar muy lejos. Síganme. — Ordenó Max, que finalmente recupero el aliento y empezo a correr a una velocidad moderada. No había tiempo que perder y su amigo lo necesitaba.

—¡Oye espera! — Grito Yang que copió su acción, que también lo hicieron los demás, aunque confusos por lo que estaba a punto de ocurrir.

—Eh. ¡¿Hay algún plan?! — Lupin le preguntó a Max a lo lejos, los seis jóvenes corrían a la misma velocidad y por lo tanto no estaban muy separados entre ellos, daba la impresión de que formaban un gran equipo, algo que estaba muy lejos de la realidad.

—Es sencillo. Logré romper parte de su armadura, por lo que tiene una parte desprotegida, si logramos golpearlo con mucha potencia ahí podremos derrotarlo.

—¿Cómo que parte de su armadura? ¿No era un robot? — Cuestiono Blake.

—Aparentemente no. Parece un híbrido entre máquina y grimm.

—Wow. Eso suena genial. — Menciono emocionada Ruby, que ya estaba por delante de los demás por ser más rapida. Era un enemigo ideal para probar a su Crescent Rose.

—¡Ruby! ¡No te adelantes mucho! — Yang se mostró muy preocupada ante eso, cosa que fue ignorada por la pelinegra, pensando que solo estaba exagerando.

—¡No te preocupes Yang! ¡No creo que sea tan... ¡Diablos! — A mitad de su oración, tuvo que dar un gran salto forzado al ver cómo otro de esos tentáculos casi la corta por la mitad.

—¡Yang cuidado! — Blake logró agarrar de la mano a su compañera en el momento exacto y apartarla de un fatídico destino, pues salió otro que por poco lograba decapitar a la rubia.

—¡Mierda! — Lupín por poco perdío su brazo de no ser porqué justo logro cortar aquella extremidad con su espada-sierra.

—¡Todos a cubierto ahora! — Alcanzó a decir Weiss formando una gran pared de hielo, pues ahora salían por montones aquellos tentáculos de los árboles con intenciones asesinas.

Mientras nuestro singular grupo de héroes estaba tratando de no ser empalados, el dúo de nuevos compañeros estaba... Haciendo exactamente lo mismo, con la única diferencia de que estaban más cerca de su objetivo.

Rockwell entendía que de no ser por la presencia de Krauser, el ya estaría muerto, pues el muchacho de ojos verdes lograba cortar cada uno de los tentáculos con una velocidad envidiable, sumado a una brutalidad muy propia de un animal salvaje le otorgaba una gran ventaja y no tenía que preocuparse por si resultaba herido, pues ni siquiera aquel pedazo de extremidad negra clavada en su pecho impedía que Artyom se siguiera moviendo con facilidad.

Mientras Rocky en todo momento buscaba una manera de acercarse lo suficiente como para ver si podía llegar a notar algún punto debil del Death Stalker, sabía que su torso estaba desprotegido, pero con tantos tentáculos saliendo de él era difícil ubicar donde estaba exactamente esa parte desprotegida y realmente no sabía como podía llegar a dañarlo de gravedad.

—¡Artyom! ¡Necesitamos distancia!

—¡Estoy ocupado jefe! — Artyom había logrado quitarse aquel "contratiempo" de su pecho con un rápido movimiento, pero ahora estaba siendo asediado por todos los tentáculos, por lo que debía ser rápido con sus cortes.

Rocky necesitaba alejarse, para dar un golpe certero con tanta potencia para partirlo por la mitad, pero necesitaría a alguien más, Artyom podría ser una buena opción, sin embargo no estaba en un buen momento y con cada golpe que daba podía notar que estaba cayendo en el cansancio. Necesitaba a alguien extremamente veloz y con una arma tan fuerte como para atravezar esa cosa. ¿Pero quién?

Y ocurrió lo inesperado, pues del cielo cayeron vários rayos de energía de color púrpura que impactaron contra la cara de la máquina, logrando cómo un efecto secundario pulverizar a vários de esos tentáculos y reducirlos a cenizas. Tanto fue la sorpresa que el jóven de azul freno para saber quién había llegado al campo de batalla.

Solo para ver muy a lo lejos como una silueta se acercaba velozmente hacía ellos, no podía verla con claridad, solo su cabello rubio alborotado, pensaba que se podía tratar de aquella chica llamada Yang o cualquier otra persona, por esa razón su sorpresa fue mayor al ver que se trataba de su profesora, Glynda Goodwitch.

—¿Profesora? ¿Qué esta...

—¡Salgan de aquí! ¡Es demasiado peligroso para ustedes! — Ordenó dejando atrás al pelirrojo y nuevamente atacando al Death Stalker.

Lo dicho por su superior y la actitud de ella dejo en claro que ese raro grimm no debería estar ahí.

No era una prueba, no era un obstáculo puesto por su director, ni siquiera sabía a qué se debía eso ni de dónde había salido. Pero ahora con esa nueva información sus prioridades habían cambiado, debía sacar a su compañero de ahí y avisarle a los demás.

El problema es que Artyom no es alguien que huye de una pelea sin más.

—¿Por qué mierda estás aquí? — Dijo el sin aura entre enojado y sorprendido por su aparición, sin restarle importancia a que estaba siendo atacado de todos los ángulos imaginables.

—¡Krauser! ¡Lárgate de aquí ahora! — Glynda tuvo menos paciencia con el jóven de ojos verdes y directamente lo alejó de la máquina de la forma menos práctica posible; Golpeándolo directamente en el pecho con una patada.

Artyom nuevamente volando como un trapo usado, maldiciendo de todas las formas posibles a aquella mujer, antes de estrellarse contra el árbol más cercano. Mientras Rocky se apresuró a buscarlo.

Volviendo con el otro grupo de jóvenes, Weiss había logrado generar una especie de iglú bastante resistente, pero todos sabían que tarde o temprano se iba a desmonorar y necesitaban actuar rápido.

—¿Algún nuevo plan? — Comentó la heredera viendo cómo lentamente las paredes se fracturaban, intentando ocultar su creciente miedo.

—Se me acabaron las ideas. — Admitió estresado el encapuchado.

—¡Yo tengo una idea! — Comentó la rubia del grupo, ganandose la mirada de condescencia de Max.

—Oh, otro brillante de Xiao Long. Me preguntó que será esta vez...

—Cállate Max. Escuchen, necesito que reaccionen de la forma más rápida posible para que esto funcionen ¿Okay? — Todos asintieron, no es cómo que tuvieran muchas opciones en esos momentos, por lo que Yang apuntó a Weiss. —¡Weiss! ¿Qué tan rápido puede congelar tu sable?

—En cuestión de segundos supongo. Pero puede hacer más cosas que simplemente congelar...

—Nos arreglaremos bien con el hielo por estos momentos. Lo que harás sera sencillo, trataras de congelar a todos esos tentáculos al mismo tiempo.

—¡¿Qué?! — La Schnee se quedo perpleja ante lo dicho, ¿Cómo se supone qué haría eso? Nunca fue alguien veloz precisamente, más aún cuando se trataba de atacar a varios objetivos a la vez.

—Tranquila, no lo harás sola. El pequeñín se encargará de hacer la parte veloz.

—Entendido. — Afirmó Max sin ninguna objeción.

—¿Y por qué yo no? Creo que soy más rápida. Sin ofender Max. — Preguntó inocentemente Ruby.

—¿O yo? Creo que necesitarías a más de uno para eso. — Se sumo a la conversación Blake.

—No. Ninguna de ustedes es lo suficientemente rápida como él. Lo he visto en acción, es el indicado para esto. — Yang dio punto final a aquello. —Nosotros nos encargaremos de destruir esas cosas ni bien la reina del hielo termine su tarea.

—Si sigues llamándome así te congelare la cara.

—Ya cálmate Blancanieves. — Le ordenó el encapuchado, mientras la albina arqueo la ceja tras lo dicho y la rubia solto una pequeña carcajada.

—¿Blanca qué? ¿Cómo me llamaste?

Y entonces las pequeñas grietas en las paredes de hielo lentamente empezaron a agrandarse, lo qué sirvió para que todos se prepararán ante lo inetivable. Con ello Max agarró del torso a la heredera, provocando que ella se sintiera incómoda por lo repentino de eso.

—Oye enano, más te vale que no te estes aprovechando de esto para tocar dónde no debes.

—No seas infantil. — Replicó indiferente. —¿Ahora?

—Espera... — Yang activo su semblanza, haciendo que su cabellero ardiera cual fuego y sus ojos se tornarán rojos. Rápidamente dio un certero golpe a la pared, dejando un gran agujero. —¡Ahora pequeñín!

En menos de lo que dura un parpadeó, el enano salio disparado junto con la heredera a una velocidad imperceptible para los demás. Al salir de ahí, llamo la atención de todos esos tentáculos que empezaron a perseguirlo. La visión de Weiss se tornó bastante borrosa, como si estuviera viendo su reflejo en el agua, así que tuvo que actuar rápido y activo su Myrnester contra lo que parecían esos tentaculos.

Max dió circulos sobre lo qué quedaba del iglú y en cuestión de ocho segundos todas las extremidades habían quedado congeladas. En el preciso momento en el que los demás salieron de su escondite.

—¡Ahora chicos! — Yang fue la primera en golpear a una de esas cosas, reduciendola a pequeños trozos de vidrio helado, que afortunadamente no terminaron cayendo en ella.

Blake se limitó a usar su látigo y elimino sin dificultad a cinco, seguida de Ruby que usando su guadaña modificada destruyo cuatro, asegurándose de no ser dañada por los trozos dispersos y Lupin destruyo a los dos últimos con su espada-sierra.

—¡Bien hecho chicos! — Chilló emocionada Ruby. —¡En especial ustedes dos!

Max finalmente frenó en secó y dejando a la albina, quién inmediatamente empezo a vomitar para sorpresa y disgusto de los demás. Nunca esperarían ver tal comportamiento provenir de una Schnee, pero como estaban alejado de todo y de todos, Weiss se permitio eso.

—Carajo... — Siguió vomitando, estaba tan mareada que solo podía ver todo de forma doble.

—Uh cierto. Me olvide mencionar ese detalle, cómo tu cuerpo no esta acostumbrado a esa velocidad te sentiras así. — Dijo Max recordando la primera vez que pasó eso con su hermana cuando debían llegar rápido a la escuela.

—Mierda... Tiempo o fuera...

[…]

—Tienes mucho por mejorar Taurus.— Afirmó la mujer gatuna dando por terminado aquel entrenamiento. Adam estaba exhausto y sudando a mares, con varías heridas provocadas por su líder, afortunadamente para nada letales.

Con lo dicho por su lider, los hombres en tunicas apagaron las velas y la oscuridad se apoderó del lugar. No por mucho ya que la luz volvió cuando se abrieron las puertas. Las puertas dejaban ver un hermoso paisaje otoñal, mostrando la gran llanura de Mistral y los árboles anaranjados a lo lejos. Adam le siguió el paso a Sienna con la cabeza baja, ambos saliendo de aquella sala.

Afuera se mostraba el primer campamento de reclutamiento, no muy lejos de la base de operaciones central del WF. El lugar donde inició todo y le dió la oportunidad a muchos faunus de ser libres.

—Rex no exageró contigo.— Habló de la nada Sienna, dándose la vuelta para hablar de frente. Adam se detuvo y se mantuvo firme ante ella, sintiendo un enorme pesar tras escuchar ese nombre. —Tu agilidad y destreza son por mucho superiores a las de un jóven promedio, pero te contienes demasiado.

—... ¿A qué se refiere?— Preguntó tratando de sonar lo más serio posible y evitar mostrar cualquier signo de nervios o fragilidad.

—No buscas matar, buscas derrotar, lo cual te limita a la hora de luchar.

—Era un entrenamiento señora Khan, no pretendía...

—No. No importa la circunstancia, no importa el rival, nosotros siempre vámos a matar ¿Entiendes?— Sus palabras erizaron su piel y Sienna lo notó. —Para alcanzar nuestra libertad debemos ser tan brutales cómo nuestros enemigos, ellos no mostraron piedad contra los nuestros, entonces no merecen nuestra piedad. Debemos de ser más como el Black Fang para lograr nuestro propósito.

—Por supuesto señora.— Adam entendía perfectamente eso, no era la primera vez que escuchaba esas palabras, que lleva escuchando desde que entró en el WF.

—Me alegra que lo comprendas. Tienes un gran futuro por delante, pero debes dejar atrás los sesgos de compasión hacía el enemigo y con ello podrás acceder a tu verdadera fuerza.— Concluyó Sienna, mirando por detrás del pelirrojo a alguien acercándose a paso rápido, algo que Adam no percibió ni sintió hasta que...

—Buenas tardes lider Khan, tengo un mensaje para el señor Taurus.— Adam sintió una voz rasposa masculina detras de él, que inmediatamente reconoció cómo un viejo conocido.

El recién llegado se trataba de un chico corpulento, más jóven que el propio Adam, vistiendo una túnica grisácea con el símbolo del WF en el pecho, portando una capucha y una máscara blanca propia del WF, además de contar con dos brazaletes dorados y una cola grisácea que sobresalía de su tunica. Su nombre es Black Wolf y es uno de los muchos mensajeros que poseía la organización.

—Es bueno verte Wolf, los dejaré charlar.— Saludo y se despidió rápidamente la líder, en cualquier otra circunstancia se hubiera quedado para escuchar aquel mensaje pero había otros asuntos que requerían de su atención en esos momentos. Así que simplemente dejo a ambos jóvenes en lo suyo.

—Es bueno verte Black.— Adam extendió su mano para saludarlo, pero recibió un fuerte abrazo por parte del mensajero.

—Opino lo mismo viejo amigo.— Mencionó con una aura amable y gentil, que rápidamente abandonó para adoptar una más seria. —Dejemos las formalidades, es mejor que hablemos esto en privado.— Dijo casi en un susurro y mirando a cada lado para asegurarse de que nadie los estaba escuchando.

Adam reconocía aquella mirada inquieta y supuso de quién le había dado aquel mensaje, pues su compañero era de las pocas personas que sabía de sus negocios y aliados secretos. Black le hizo un ademán en señal de lo que lo siguiera para si charlar con más comodidad, por lo que ambos muchachos partieron, tratando de ser lo menos sospechosos posibles para los demás.

Ambos se reunieron en una de las muchas carpas hechas para los mensajeros, bastante alejada de las demás carpas para su fortuna. Adam ya se hacía un par de ideas de lo que su amigo podía tener entre manos, pero nada lo iba a preparar para lo que iba a recibir.

[...]

Rocket quería marcharse, pero Artyom estaba con la percepción drásticamente alterada y a toda costa quería ponerle fin a la existencia del Death Stalker. Lo cuál hacía risible toda oportunidad de razonar con él.

Mientras tanto Glynda hacía lo que podía contra la máquina asesina, pero Incluso ella debía admitir que se sentía superada con este desafío, la mayoría de sus ataques con su Disciplinarian apenas parecían mostrar efectos contra el, lanzarle las rocas más grandes e incluso un árbol entero usando su telequinesis fue más que insuficiente para dañarlo. Debía ser más destructiva, lo cuál no podía permitirse debido a que sus dos futuros alumnos estaban entre medio.

—¡Salgan de aquí ahora! — Ordenó nuevamente la rubia mirando con recelo al jóven pelirrojo.

—¡Artyom, ya la oíste!

—Me ire de aquí cuándo este gran hijo de puta este muerto. — Mencionó el encapuchado que aún luchaba contra los múltiples tentáculos que se enfocaban en atraparlo, los cuáles sin muchos inconvenientes lograba despedazar.

—¡Artyom por un demonio largo de aquí ahora! — Glynda no tenía tiempo, así que uso su fastil para sacar volando al jóven, bastante lejos y sin temor a dañarlo, ya se recuperaría después.

Claro, en el momento en el que se centró demasiado en el muchacho de verde fue atacada por la espalda por uno de los tentáculos, esta vez siendo uno metálico, que la mando directo al suelo, Glynda trato de levantarse pero nuevamente recibió otro ataque, esta vez yendo directo hacía atras del cuello, haciendo que la mujer quedará desplomada contra el suelo.

Nuevamente otro tentáculo estaba apuntó de destruir por completo la cabeza de la rubia, de no ser porqué fue cortado a la mitad por la katana del pelirrojo.

—Carajo... — La situación había empeorado drásticamente, ahora tenía que sacar a la profesora de ahí y evitar ser mutilado por varias de esas cosas que venían en su dirección. —¡Maldita sea Artyom hora de irnos! — Aviso otra vez a su compañero, mientras blandia sus dos katanas para defender a la caída.

La caballería había llegado en el mejor momento posible, aunque Rocky hubiera deseado que hubieran sido sus profesores. Reconoció a las dos chicas que ni bien llegaron fueron contra el Death Stalker, Yang y Ruby, ayudando a Artyom a deshacerse de los últimos tentáculos agresivos mientras que esa tal Blake y una chica albina que desconocía por completo, se alejaban rápidamente del campo de batalla.

—¿Ella está bien? — Preguntó Max poniendo su mano sobre la frente de la mujer.

—Solo inconsciente, debemos irnos de aquí ahora.

—Ni te creas. Ese pedazo de mierda ya nos provocó muchos problemas, no me iré de aquí sin antes darle su merecido. — Y antes de que el enfadado encapuchado fuera a ayudar a sus compañeros, fue detenido por el pelirrojo, quién ya estaba harto de esa manía colectiva de querer luchar contra algo que evidentemente los superaba en todo.

—Glynda dijo que nos fuéramos de aquí. Esto nos sobrepasa Max, se sensato por una vez en tu vida y... — Para su rabia, su amigo ignoró sus palabras y se sumó a la lucha encarnizada. —¡¿Por qué carajos nadie me hace caso?!

—La adrenalina del momento supongo. — Habló a sus espaldas el moreno, con intenciones de también sumarse a su pesar.

—¿Y tú eres?

—Oh cierto, no nos presentamos. Soy Percival Lupín, pero me puedes llamar Lupín.

—Rocket. ¿En qué momento llegaste aquí?

—Vine con ellos. Supongo que ahora tendré que ayudarlos. — Y con ello saco su espada-sierra. —Es mejor que quedarse a no hacer nada.

Y con esas palabras se despidió del muchacho, Rocky obviamente entendió el mensaje entre líneas, por lo cual gruño con decepción. ¿Acaso era tan predecible? Podría ir y tratar de sacarlos de ahí, pero todos estaban tan sumergidos en la lucha que era risible pensar que podía convencerlos, tampoco estaba en sus planes dejarlos a su suerte, por lo cual agarró a la mujer y la llevo lo más lejos posible, dejándola arriba de un árbol cercano para evitar que los grimms fueran tras ella y nuevamente volvió. Odiandose por su decisión.

Ahora todo se decidía con esos ocho jóvenes, ocho jóvenes tan distintos pero con un solo objetivo, los futuros defensores de Remnant contra las fuerzas oscuras que se avecinan. Ozpin se mostraba sumamente interesado en esto, en especial con la jóven Rose y en menor medida con Krauser.

Ocultó entre los árboles y cercano a su mano derecha, ahora inconsciente, pensaba en un principio luchar pero con la llegada de los demás chicos y con Glynda a salvó, veía la oportunidad perfecta de cómo se llevaba a cabo el trabajo en equipo frente a un enemigo desconocido, después de todo ellos estarían en situaciones mucho peores que está y debía dejarlos valerse por su cuenta, así que era la opción más razonable desde su posición.

Ya en el campo de batalla, Ozpin esperaba encontrarse con la típica desorganización, lo común cuando se topaban con algo fuera de lo común. Pero se sorprendió, para bien, de que ellos ahora demostraban un nivel de organización bastante aceptable.

Weiss fue la primera en acercarse bastante a la máquina, la cuál estaba muy ocupada siendo atacada de todas direcciónes como para darse cuenta de la presencia de la heredera. Aprovechando su oportunidad, uso su Myrnester para lanzar un potente rayo de hielo contra una de las extremidades, congelandola poco a poco.

Pero para su infortunio, la pierna se descongeló rápidamente dejando salir un gran vapor, seguido de una potente patada contra la albina, que gracias a su rápida reacción evitó una muerte segura.

—Bueno. El hielo no funciona. — Mencionó molesta Weiss y pensando en un mejor plan.

Mientras tanto, Ruby se encargaba cortar a los últimos tentáculos con su Crescent Rose a una velocidad considerable, además de dar algunos disparos contra la cara expuesta del Death Stalker, que fueron poco más que rasguños para él.

—¡Blake! ¡Aventón! — Grito Yang a su compañera, ambas corrían esquivando los rayos enviadas por el aguijón, en esos momentos a la rubia se le ocurrió una idea bastante bruta para acabar con el arma principal de su enemigo.

—Espero que sepas lo que haces. — Mencionó con preocupación la pelinegra, dejando salir su gran lazo y formando con ello una resoltera improvisada de forma rápida, incluso Yang miro extrañada como le hizo su compañera para formar eso usando únicamente su lazo, pero lo dejo pasar, le funcionaría.

Tomando mucha fuerza y asegurándose de que Blake sostuviera fuerte aquel lazo, Yang se detuvo en plena corrida y dejo que el lazo se quedará sobre su espalda y en menos de unos segundos salió disparada al cielo ante la mirada atónita de todos.

—¡¿Qué diablos? — Replicó Weiss no terminando de creer lo que veía.

—Esta tipa está loca. — Hablo para si mismo Max mientras seguía disparando contra la cara de esa cosa.

—Hey. Esto me recuerda algo, era sobre un juego de pájaros contra cerditos ¿Cómo era que se llamaba? — A pesar de la situación, Artyom encontraba el momento para soltar comentarios bastante estúpidos.

Yang en pleno aire activo su semblanza, teniendo en claro su objetivo, poniendo ambas manos por debajo de su torso, uso sus guanteletes para disparar abajo rápidamente y de esa forma más o menos dirigirse de forma segura hacia su objetivo. Logrando su cometido, estando a casi nada del aguijón, junto ambas manos y se erigió como un proyectil, destrozando por completo la mayor defensa que tenía la máquina y de paso estrellándose contra un árbol cercano.

—Bueno, eso no era parte del plan. — Dijo Yang quitándose varias ramas de encima, con ello dejándose caer sin temor a la altura, dejando un pequeño cráter, sin duda la semblanza servía de maravilla.

—Eso acaba de violar todas las leyes de la física. — Mencionó Blake, pero eso sin duda había significado una gran ventaja para ellos. Con los tentáculos y el aguijón fuera todo se definía en atacarla con todo.

Era el momento de reorganizarse, fue un pensamiento unánime ya que todos se alejaron de la criatura y con ello se juntaron en medio de todo. El Death Stalker decidió sacar sus patas del suelo, ahora moviéndose y adoptando una posición más agresiva contra los futuros cazadores.

—Bueno muchachos, sugiero que debemos atacar con todo a esa cosa. — Dijo Artyom con una sonrisa maníaca.

—No. Debemos ser más listos que esa cosa. — Replicó Yang. —Creo que tengo una idea en mente. ¡Círculo ahora!

Todos aceptaron la orden con extrañeza, formándose en forma circular para discutir de su próxima jugada, Ozpin no pudo evitar llevarse la palma a la cara, tenían suerte de que habían desbaratado todas las armas de la máquina, porqué sino ya estarían hechos trizas ¿En qué mundo era buena idea discutir de planes cuando tienes el enemigo a pocos metros de ti? Definitivamente tendría una charla con ellos después de que termine esto.

Estuvieron unos segundos hablando y de forma sorpresiva salieron disparados contra la criatura una vez más, está vez cada uno tomando diferentes direcciónes y en diferentes grupos.

Los primeros en atacar fueron Blake y Rocket usando sus respectivas espadas, tomando bastante impulsivo se limitaron a atacar todo el torso de la máquina, que a pesar de aún tener sus brazos apenas y pudo rozar a ambos espadachines, que aseguraron de dejar más heridas en todo el Death Stalker. En un momento, Rocket dejo caer una pequeña bolsa sobre la máquina y al momento de tocar la fría superficie, exploto haciendo que la criatura dejase salir un gran alarido.

—Nada mal. — Admitió Blake cuando ambos se alejaron de la criatura.

—Como sea. Aún no hemos terminado. — Respondió de forma seca Rocky sin dirigirle la mirada a su compañera.

No hubo de tiempo de descanso, ya que debajo del Death Stalker estaban Artyom, que estaba ocupado golpeando como un animal el torso desde abajo, Yang que golpeaba a la vez que disparaba con sus Ember Celica a las patas y Weiss que usaba su sable para congelar todo el suelo en el que estaba la máquina. La bestia al tratar de moverse para aplastarlos de alguna forma, empezó a tambalearse de forma chistosa para los presentes, en ese momento a la velocidad del rayo Maxwell saco al trío de chicos de su posición, después de eso empezó a realizar su tarea.

Mientras la máquina seguía tambaleándose en el gran terreno helado, el joven castaño empezó a correr en círculos sobre la criatura con todas sus fuerzas, empezando a un generar un gran torbellino que elevó a la criatura a unos metros del suelo.

—¿Estás listo Lupín? — Preguntó emocionada Ruby a su compañero, que parecía haberse arrepentido de su decisión.

—Eh... ¿Estás segura de que necesitas mi ayuda para esto?

—¡Ya no hay tiempo! ¡Es ahora o nunca! — Grito la rubia agarrando al moreno con una sola mano y con la otra a su hermana, cargandolos como si fueran simples papeles. —En tres...

El Death Stalker mecánico, aún con su rostro visiblemente desfigurado y con su visión de igual forma, pudo detectar a la jóven rubia y lo que estaba a punto de hacer, no sabía exactamente como era su plan, pero necesitaba hacer algo para evitar que lo logrará. Fue en esos momentos que decidió hacer una movida desesperada, usando una de sus extremidades se arrancó a si misma un pedazo de su torso y lo lanzo contra la jóven.

Yang tuvo un segundo de reacción antes de notar la acción de su enemigo, dónde lanzo con todas sus fuerzas a sus dos compañeros al suelo, para justo después ver cómo en frente suya un gran pedazo de metal se dirigía justo a ella, lo que la obligó a recibirlo al no tener tiempo para reaccionar.

Gracias a su semblanza, pudo aguantar bastante bien aquel golpe, lo cual no evitó llevarse un par de heridas con respecto a ello, al igual que salir disparada del lugar.

—Tsk. He recibido peores.

—¿Se encuentra bien señorita Xiao Long? — Una voz le tomo por sorpresa, lo cual hizo que la rubia adoptará de forma inmediata su pose de combate antes de voltear, pero para su sorpresa resultó ser alguien conocido.

—¿Director? ¿Qué hace usted aquí? ¿Y qué le pasó a la profesora Goodwitch?

—Habra otro momento para responder tus preguntas, debemos reunirnos con tus amigos. — Mencionó Ozpin cargando consigo a su mano derecha. No estaba dentro de sus planes, pero ya había visto suficiente y necesitaba entrometerse.

Ruby y Lupin fueron lanzados cual cohetes, gracias a que ambos iban tomados de las manos, estaban en la misma velocidad. Mientras la pelinegra estaba bastante emocionada con la adrenalina del momento, el moreno no pudo evitar soltar un grito de puro horror al ver la altura en la que estaban, prácticamente podía ver la ciudad de Vale desde ahí.

—¡Concéntrate Lupín! ¡Es momento de acabar con esto!

—¿¡Cómo diablos puedes estar tan tranquila!?

—¡Es cuestión de vivir y aprender!

—¡¿Qué significa eso?!

—¡No lo sé con exactitud pero suena bien! — Y con eso, Ruby saco su Crescent Rose en pleno aire y empezó su rápido descenso, Lupín que aún estaba bastante asustado, no supo cómo se las arreglo para sacar su espada-sierra.

Con ello, ambos descendieron, sintiendo como el aire quemaba debido a la velocidad y en el caso del moreno, como los mocos se le salían de la nariz, una imagen asquerosa y que esperaba que su amiga no lo estuviese viendo. Entonces divisaron su objetivo, el Death Stalker estaba lo suficientemente descolocado y debilitado para darle el golpe final, si Artyom le hubiera provocado el suficiente daño, entonces esto sería relativamente sencillo.

—¿Listo?

—¡Listo! — Una verdad a medias, pero necesitaba creer en si mismo si quería que esto funcionará. Ambos juntaron sus armas y con ello, llegaron a la parte expuesta del Death Stalker, atravezandolo como si se tratase de chicle, ambos salieron de la criatura por la parte expuesta de abajo, que había preparado Artyom con pura fuerza bruta.

Max fue a buscarlos e inmediatamente sacarlos de ahí, deteniendo el torbellino y dejando caer a la máquina, ahí fue cuando la bestia dió su último grito de dolor.

Un pequeño temblor se sintió en todo el área con la caída de la máquina, la cuál sin más quedo tirada en el suelo, inerte y con varias chispas saliendo de todo su cuerpo, en señal de que nunca más se volvería a levantar.

—¡Esa es mi Ruby! — Yang a pesar de sus heridas aún tenía el tiempo para ver con orgullo como su hermana le daba el golpe de gracia a esa miserable máquina. Llegando justo a tiempo junto con el director.

—... Diablos. — Hablo exhausto Max dejando a los dos chicos con los demás, sus piernas tambaleaban y necesitaba urgentemente sentarse. Había gastado todas sus energías en realizar ese torbellino y no estaba seguro de poder seguir corriendo.

—¡¿Están todos bien?! — Ozpin dejó a la inconsciente Glynda en el suelo y centro su atención en sus estudiantes.

—¡¿Se puede saber qué diablos era eso?! — No había palabras que pudieran describir lo tan enfadada que se encontraba la heredera Schnee, el director también observo las miradas de los demás jóvenes, todos tenían la misma expresión de enfado dirigidas hacía el.

—Esto se hablará después...

—Oh no. Ni creas que te dejare pasar esto. — Artyom ya estaba preparado para dar sus mejores insultos contra el albino, pero una alarma atrajo poderosamente la atención de todos.

"PROTOCOLO DE SEGURIDAD ACTIVADO, INICIANDO PROCESO DE AUTODESTRUCCIÓN EN DIEZ SEGUNDOS"

—Me tienes que estar...

"Diez."

—Max, es hora de irnos. — Dijo Rocky, por primera vez con miedo en su voz.

—Espera. Necesito un descanso.

—¡Ya lo tuviste! ¡Sacanos de aquí! — Grito exasperada Weiss, convirtiéndose en una bola de nervios, para su desgracia, pero con una advertencia como esa era difícil mantener la compostura.

"Nueve."

—Bueno muchachos, fue un gusto luchar a su lado, pero creo que hasta aquí hemos llegado...

—¡Por el amor a dios Artyom! ¡¿Acaso eres incapaz de tomar algo con seriedad por una vez en tu vida?!

—Yo solo decía. — Mencionó tratando de calmar a la heredera. Todos estaban aterrados y no sabían que hacer exactamente, con la excepción de Lupín.

El moreno aún seguía en duda sobre si realmente actuar o no, sabiendo de las consecuencias de usar su semblanza, pero la situación lo requería, lo obligaba a actuar.

"Ocho."

—¡Todos detras de mi! — Lupin se armó de valor y decidió mantener la calma, concentrando todos sus pensamientos en una sola cosa.

Todos tenían sus dudas, pero decidieron hacer caso al moreno, a falta de mejores ideas, nadie sabía que planeaba hacer y el tiempo se estaba agotando.

"Siete."

Lupin inhalo y exhaló con detenimiento, su pulsó cardíaco que antes estaba tan alterado, volvió a estar estable y canalizo toda su energía vital en su cuerpo. Su semblanza siempre fue complicada de controlar, necesitaba estar completamente quieto y tranquilo para usarla de manera eficiente, en el caso contrario podría usar una pequeña proporción de ella y de manera inestable.

Por eso casi nunca la utilizaba, salvo en los momentos en los que era sumamente necesario, como ahora. Todos contaban con él, no podía defraudarlos y dejarlos a su suerte. Pensó en todos, en sus amigos, en su familia, en la propia naturaleza, necesitaba tantos pensamientos positivos como pudiera.

"Mamá... Papá... Les prometí que no haría esto, pero no tengo opción."

—... ¿Qué esta pasando? — Sin saber como reaccionar, Ruby observó como una aura multicolor empezaba a rodear el cuerpo de Lupin, dejando tras de si múltiples chispas de color arcoiris.

Tras eso, una extraña aura comenzo a rodear al moreno y de ella salió un rayo morado directo al cielo que rápidamente se expandió, rodeandeando a todos como si se tratase de agua.

"Seis."

—Vaya. — Todos recitaron al unisono. Pues ahora estaban dentro de lo que parecía una capsula de energía color morada.

—Así que esta es tu semblanza. — Dijo casi en un susurro la pelinegra de capucha roja, observando con intriga a su amigo, que ahora parecía estar levitando a pocos centímetros del suelo.

"Cinco."

"Concéntrate, debes mantener esto por el tiempo que sea necesario" Se repetía a si mismo Lupín, sabía ahora que él era lo único que podía evitar que sus amigos se convertirían en cenizas, esperaba que su campo de defensa fuera lo suficientemente resistente.

"Cuatro."

"Tres."

"Dos."

"Uno..."

—¡Todos cierren los ojos! — Fue lo último que se escuchó de Ozpin antes de que todo fuera silenciado por el gran estruendo de la explosión. Aquel caótico sonido se mantuvo por unos segundos, hasta que se detuvo y fue reemplazado por las brisas del viento empujando las cenizas.

—Mierda... — Blake fue de los primeros en abrir sus ojos, observando sorprendida cómo todo lo que se podía ver a través de la cápsula era una mezcla entre humo rojizo y cenizas que abarcaban todo y a todos.

—¿Y ahora qué hacemos? — Preguntó Ruby desconcertada cómo todos ahora.

—Esperar. — Respondió Ozpin. —Es lo único que podemos hacer ahora.

Eso fue lo único que hicieron, esperar, nadie contó los minutos en los que se tardó en disipar el humo, mucho menos en cuanto las cenizas dejaron de sobrevolar el cielo, simplemente todos se mantuvieron callados, incluso Artyom solo quedo expectante. Después de todo lo ocurrido nadie sabía exactamente que decir, demasiadas emociones y pensamientos rondaban por sus cabezas, por lo que decidieron darse a si mismos un momento para calmarse en el absoluto silencio.

Hasta que todo se calmó, el humo tardó en desvanecerse y con ello pudieron ver una mínima fracción del daño provocado por la explosión. Y con ello, Glynda recuperó la consciencia.

—¿Qué paso? — Alcanzó a decir, su visión estaba borrosa y se sentía profundamente mareada, a pesar de ello, no era difícil suponer quién estaba al lado de ello.

—Glynda tranquila, todos estamos bien, la situación se controlo. — Mencionó su superior rozando su mano con su frente, pudo notar cierto alivio en su tono. De forma inmediata Ozpin dirigió su atención a su salvador.

—Lupín es suficiente, puedes descansar. — Le habló directamente el director, el moreno abrió sus ojos y con ello el campo de fuerza protector dejo de existir. Lupín lentamente descendió hasta tocar el suelo dónde cayo inconsciente, inmediatamente alarmando a todos.

—¡Lupín! — La jóven de rojo fue la primera en socorrer al chico, seguida de su hermana y el encapuchado de negro.

Al caer, todo el cuerpo de Lupín se lleno de polvo proveniente de afuera y tiro su arma lejos de él, Artyom y Yang se las arreglaron para levantarlo y Ruby fue a buscar su arma entre medio de todas las cenizas, no importara a dónde pisará, no había lugar que no estuviese inmersa en polvo metálico.

También notó cómo todos los árboles lejanos a ellos estaban caídos, carbonizados y carentes de vida, casi como ver un efecto dominó a gran escala, una escena que no dejo indiferente a nadie de ahí.

Ambos dejaron a Lupín sobre lo poco que quedaba de suelo verde, dónde su director junto con la profesora Glynda revisaron el estado del muchacho, Ozpin suspiró aliviado segundos después.

—Estara bien, tenemos que sacarlo de aquí y llevarlo a la enfermería escolar. — Determinó la rubia mayor. —De hecho, todos ustedes deberían ir a enfermería.

—¿Y nos van a explicar que era esa cosa? — Rocket decidió poner sobre la mesa lo que todos sus compañeros estaban pensando. Solo para recibir la mirada fría de su director.

—No es el momento ni el lugar, se los explicaré después, ahora deben seguirnos, la iniciación se cancela. — Dijo Ozpin sin intenciones de poner en discusión sus palabras, algo que molesto a la mayoría de los jóvenes.

—Espera un momento. — Hablo Weiss. —¿Y qué se supone que pasará? ¿Volveremos a pasar por lo mismo otra vez?

—No. — Ozpin se tomó su tiempo para cargar a Lupín. —Lo que ví de ustedes aquí fue suficiente.

Nadie sabía como tomarse las palabras del director, ni sabían si habían hecho un buen o mal trabajo, pero de momento dejarían eso de lado y seguirían a sus superiores. Ya había sido suficiente acción.

[…]

El doctor Merlot tenía sentimientos encontrados, por un lado sentía una gran rabia apoderándose de él al ver cómo una de sus más grandes creaciones había sido reducida a pura basura, pero también sentía un gran orgullo al ver cómo Artyom demostraba una gran cantidad de habilidades en términos de combate, sin duda alguna era la máquina de matar definitiva.

En cambio su acompañante tenía opiniones muy contrarias, siendo que estaba a nada de explotar aquella enorme pantalla para desahogarse por su fracaso.

—Miserables. — Hablo entre dientes, por poco y se muerde la lengua por pura rabia. —¿Y esa era tu más grande creación?

—Ahorrate tus palabras Fall. Esos jóvenes demostraron ser más hábiles de lo que pensé. — Se defendió el doctor, pero para ella sus palabras solo eran meras excusas, si aquella máquina fue destruida por simples pubertos entonces era menos que basura.

—Como sea, yo me encargaré personalmente de traerlo aquí. — Concluyó de mala gana. —Hasta ese entonces, no hagas nada con tus hibridos, yo y mis compañeros nos encargaremos de lo demás.

Y sin más, Cinder se despidió sin mediar palabras con el científico, que en vez de estar enfadado o disgustado con su actitud prepotente, simplemente la ignoró y procedio a continuar con sus experimentos, por sobre todas las cosas, preparar la sala para cuando Cinder y sus lacayos traigan a su espécimen, tenía muchos planes en mente.

[…]

—¿Qué pasó?— Preguntó Adam con impaciencia, toda la actitud pasiva y educada desapareció apenas salieron de la vista de Sienna.

—Mensaje de la señorita Fall. Parece que encontraron a la traidora. Se encuentra en la academia de cazadores Beacon en Vale.

Black penso que su camarada se tomaría la noticia de maravilla, finalmente encontraron a su compañera y la harían pagar por desertar y dejarlo a su suerte en aquel tren, pero su reacción no fue nada esperada para el mensajero.

—¿Sólo eso?— Mencionó con desden, como si fuera una nimiedad que no merecía su atención. —La política es clara, a todos los traidores se les cazará y eliminará. Hazte cargo de ella.

—Pensaba que te interesaría...

—Pues pensaste mal. — Lo interrumpió de manera agresiva. —Tengo cosas más importantes ahora, si quieres matarla, hazlo como te plazca, lleva un grupo contigo.

—Como usted diga jefe.— Replicó sin decir nada más hacía el pelirrojo, ya que no quería seguir molestando a su superior y amigo.

Esperaba que Adam se encargaría del asunto, tenía todos los motivos del mundo para hacerlo, pero tampoco le molestaba la idea de ser el verdugo de aquella traidora. Pues a pesar de que su función era ser uno de los muchos mensajeros, también había sido entrenado para ser un asesino.

El mensajero sin más se despidió, yéndose del lugar tan rápido como llego, dejando al jóven solo con sus pensamientos. Por mucho que tratase de demostrar que todo lo sucedido con Belladonna no le importaba y lo había superado, en el fondo sabía que no podía engañarse a si mismo, mucho menos con sus sentimientos por aquella chica.

Dolía, dolía demasiado, mucho más que cualquier golpe o tortura que hubiera recibido ¿Y cómo no hacerlo? ¿Cómo uno puede ser indiferente cuando una de las personas más importantes de tu vida te abandona? Alguien que te prometió que siempre estaría a tu lado, que siempre lucharian codo con codo, para luego dejarte a tu suerte en tu peor momento sin explicaciones.

Extrañaba demasiado Rex, eso era algo que ella y él compartían, lo único que compartían ahora. Quizás el hubiera sabido que hacer en esa situación, quizás todo pudo haber terminado de forma diferente. Pero ahora solo quedaba él, solo el y sus hermanos contra aquellos que los maltrataron, los oprimieron y los trataron mucho peor que animales.

Todos ellos algún día iban a pagar, junto con aquellos que los traicionaron y huyeron de su causa cobardemente, todos probarían su furia. Pero de momento solo se encargaría de los peces gordos, aquellos que lo convirtieron en esto, pues todo debía de hacerse lento y uno a la vez. Primero sus enemigos y luego los traidores.

Todos iban a pagar.


No voy a mentir, costo horrores terminar este cap gracias al bloqueo del escritor y falta de tiempo, MUCHA falta de tiempo.

Cada día comprendo más a los autores que se tardan en actualizar sus fics. Pero joder ¿Medio año para actualizar un fic? Dios que soy un desastre.

No prometo nada en cuanto a fechas de actualizaciones, solo espero tener más tiempo. Mientras tanto seguiré viendo los volúmenes de RWBY restantes (Recién acabo de terminar el cuarto) para ver de que manera puedo adaptarlos a mi versión, aunque como pueden observar, habrá muchas diferencias con respecto a como se desarrollarán las cosas, incluso habrá nuevos arcos totalmente originales y enemigos también, además de usar elementos de otros medios relacionados a la franquicia.

También hay una nueva portada (Otra vez), siendo está vez la definitiva porque me siento muy a gusto con ella. En fin. Muchas gracias por leer.