EPÍLOGO
Los tres puntos suspensivos de una historia no siempre anteceden a una continuación feliz. Al menos no para todos los involucrados en un romance tan desafortunado.
Los puntos suspensivos no siempre son indicio de esa continuación anhelada. A veces son presagio de una triste tragedia, desembocada por el dolor desbordante de un corazón roto en mil pedazos.
Los puntos suspensivos mantienen en vilo a los protagonistas que, barajando con el destino, quizá consigan su cometido, quizá fallen en su intención. Todo dependerá si el dueño de esos ojos azules presenciado la despedida de esos amantes emprenda alguna acción.
¿Serán felices, o sufrirán dolor?
