Regresando con el ruso

Rus- Papá, tú me vas a cuidar si me disloco el hombro por esto. - Aviso desde la pared contaría a la puerta antes de salir corriendo hacia la puerta, logrando abrirla por el impacto. Ya dentro del cuarto estuvo a punto de caer, pero logro sostenerse de un mueble que se encontraba cerca. - Ahora si estúpido padre explícame que… ¿Que paso aquí?

Abrió los ojos con sorpresa al ver que el cuarto estaba hecho un desastre, varias cosas estaban dispersas en el suelo, los cajones estaban del otro lado de la habitación como si los hubieran arrojado, y la ropa que se debería de encontrar en el ropero se hallaba tapizando el suelo. Mientras tanto, su padre se encontraba en la cama abrazando sus piernas con fuerza, como si tratara de protegerse o consolarse a sí mismo, varios papeles se encontraban en la cama rodeándolo en un semicírculo. Solo estaba ahí, leyendo los papeles y con los ojos rojos como si estuviera a punto de llorar o como si ya lo hubiera hecho durante varias horas.

Rus- ¿Papá, te encuentras bien? - Se sentó a un lado de él teniendo cuidado con las hojas para no aplastarlas, parecían ser importantes y relacionadas con lo que paso en la casa de Alemania. - Si quieres ya no vamos a la casa de Alemania y te llevo a Disneyland como el otro día, pero, por favor ya no estés así. - Lo tomo del hombro para llamar su atención, parecía muy disperso, como si no estuviera consciente de que su hijo se encontraba junto a él... - Enserio me estas preocupando.

USSR- Negó lentamente soltando un suspiro largo y pesado, se notaba la tristeza que aun cargaba, esa expresión que rusia no veía desde hace años, aquella que significaba que su padre se arrepentía por algo muy grave. - Fui un idiota Rusia. - Volteo a ver a su hijo, pero solo tenía la mirada perdida, sin ser consciente de lo que realmente veía. Si lo hubiera sido, habría notado la expresión preocupada de rusia. - Toma - Le acercó la hoja que tenía en las manos, no tenía muchas ganas de leer aquella carta, menos a su hijo. - Es una de las tantas cartas que le mande a China, aunque son copias.

Rus- ¿Por qué las sacaste? - Tomo la carta con duda, pues sentía que estaba a punto de leer algo muy privado de la vida de su padre.

USSR- Solo lee esa en voz alta. - Le ordeno a pesar de que ya se sabía el contenido de memoria. Ni el mismo entendió porque, tal vez no era suficiente con leerla el mismo, necesitaba escuchar esas palabras para castigarse.

Rus- Esta bien. - No estaba muy convencido de hacerlo, pero por lo menos su padre estaba hablando y tal vez pueda ayudarlo con lo que sea que lo atormente.

Xx/xx/1934

Hola, querido compañero, escribo esta carta para ponerte al tanto de la apuesta.

Lamento decirte que yo voy ganado, aunque fue más difícil de lo que creí, Italia y Japón no se querían apartar del hijo de Reichtangle, pero al final logre quedarme unos minutos a solas con él y eso basto para que cayera ante mí.

Ya sé lo que estas pensado, pero no, no tuve sexo con él, pero te digo con toda seguridad que pronto pasara, se nota a kilómetros lo *# puta que es, aunque es de las difíciles, no paraba de insultarme y fastidiarme, no lo soporto. No entiendo como alguien tan ** inmaduro puede hacerse cargo de un país.

Él tiene ideas muy locas así que también aprovechare esto para mantener seguro mi territorio. No creo que se mantenga la paz por mucho tiempo con alguien como él entre nosotros.

Espero que las botellas valgan la pena porque esto va a ser un infierno para mí.

Atte: USSR

Rus- Papá, sabes que yo no soy bueno para esto, mucho menos soy el indicado, pero e te voy a decir lo que creo, eres un imbécil hijo de puta. - Sostenía atónito la carta sin poder creer que si padre, aquel que los trato con tanto amor cuando eran niños, el que no los permitía que salieran con alguien para que no salieran lastimados (si, era obvio que era por eso), aquel que se preocupaba tanto por aquellos que amaba, fuera capaz de escribir aquella carta tan cruel y despectiva. - No puedo creer que tu... - Callo al ver a su padre, su expresión le hizo saber que no hacía falta un reclamo o quejas sobre su actitud, él ya tenía muy en claro lo mal que había sido el estipular aquella apuesta. - Hasta yo te hubiera querido matar. - Bien, excelente frase para continuar el tema, Rusia.

USSR- ¿Y crees que yo no? Esa carta la escribí el día que lo besé por primera vez. - No levanto la voz, pero aun así sonó tal exaltado, enojado consigo mismo y su situación. - Nunca lo voy a olvidar, fue mi primer beso. - Sonrió con nostalgia recordando con claridad aquel día tan estresante, pero que termino en uno de los mejores momentos de su vida. - Sali corriendo de su casa y volví para besarlo, no podía no hacerlo, el simplemente era...- Oh, hablo de más. Su hijo estaba más desconcertado que antes. Cualquiera estaría así después de leer la carta y escucharlo decir cursilerías que nunca decía.

Rus- ¡¿Y por qué mierda escribiste esta carta?! - Agito la carta en el rostro de su padre, casi golpeándolo con la hoja.

USSR- No lo sé, China y yo hicimos una apuesta y no quería perder. Al principio si lo tome como una apuesta, el parecía ser alguien inocente, como si nunca hubiera salido antes, pero en cuanto comenzamos a pelar empezaron las peleas, era fastidioso, molesto y agresivo, pero eso al mismo tiempo era excitante.

Rus- Demasiada información. - Le cubrió la boca antes de que siguiera, no quería saber los fetiches y lo que sea que involucre algo sexual y su padre.

USSR- Tu preguntaste. - Dijo al apartar con molestia la mano de su hijo.

Rus- Espera, antes de que sigas tu... ¿enserio lo amabas? - No estaba seguro de preguntar, pero era la primera vez que veía a su padre así, aunque parecía ser algo obvio.

USSR- No estaba muy seguro del todo, no solíamos hablar de lo que sentíamos y era difícil averiguar por uno mismo lo que yo sentía, hasta que un día…

Hace un chingo de tiempo

Los dos se estaban besando lentamente, Reich estaba sentado en el escritorio mientras sus manos estaban cruzadas atrás de la nuca de USSR y este se encontraba entre las piernas de Reich tratando de desabotonar los botones de su uniforme y digo tratando porque sus manos temblaban demasiado. Reich lo ponía demasiado nervioso con tan solo una mirada, justo como ahora, esos ojos azules que le pedían que siguiera, simplemente le hacían hacer cualquier cosa que le pidiera.

USSR- ¿Crees que es mal momento para pedirte que me dejes de reclamar en las reuniones? - Pero los ojos de Reich no le quitaban lo imbécil. O eso solía decirle.

TR- Normalmente soy yo quien interrumpe este tipo de momentos, pero si tú lo vuelves a hacer te arrojare por la ventana.

USSR- Se dedico a observar los rasgos del alemán, cada facción de su rostro era digno de contemplar. Sonrió cuando logro encargarse de los botones, dándole un pequeño beso en los labios a modo de celebración. -Ya me tiraste por la ventana una vez. - Tomo con delicadeza las manos de Reich entrelazando los dedos, aferrándose con suavidad a él. - Por suerte estábamos en un primer piso.

TR- Su rostro se sintió caliente, más de lo que solía ponerse cuando a USSR se le salía algún cumplido. Nunca había estado así frente al soviético, siempre se quedaban en besos y pequeñas caricias. - Ca…cállate ya imbécil.

El soviético sonrió, se podía acostumbrar a ver ese rostro sonrojado y esa sonrisa orgullosa. Si, definitivamente lo haría.

Su análisis sobre su futuro se vio interrumpido por un beso repentino, delicado al principio, pero agresivo y posesivo conforme avanzaba. Justo así habían empezado antes de terminar en esa comprometedora situación. Y cuando se propuso avanzar todavía más, una mano le detuvo, apartándole un poco.

USSR- ¿Nazi pasa algo? - Agitado y sudoroso, con la respiración acelerada. Si en ese momento hubiera conocido a Reich a la perfección, se hubiera dado cuenta de esa mirada lujuriosa, y que en siguientes ocasiones solo haría cuando creía que el soviético se veía sexy.

TR- Yo… yo te amo. - Lo dijo. Lo escucho bien. Y ahora el soviético era quien estaba nervioso, igual de rojo que el nazi, pero tal vez más nervioso. - Pero ¿Qué se supone que somos?

Bien, ahora estaba más nervioso. ¿Qué se supone que debería de responder? El apenas estaba pensando en eso hace unos minutos, y no termino de hacerlo porque Reich lo beso. Y si se ponía a pensar en el futuro con Reich... tal vez...si...

USSR- Pues somos…

Ita- ¡Reich trajimos unas pizzas...! ¡¿Pero que carajo están haciendo?! - Apenas y logro sostener las pizzas, y casi vuelven a caer cuando I. japones lo empujo para ir corriendo hacia ellos.

IJ- Te prometo que tu muerte será la más dolorosa si no sueltas a Reich en este mismo instante. - Dijo cuando el italiano le agarro del cuello de su uniforme para que no le hiciera nada a USSR

TR y USSR- Mierda.