Disclaimer: Nada de esto me pertenece, la saga crepúsculo es propiedad de Stephenie Meyer y la trama es del libro "Hay alguien en tu casa" de Stephanie Perkins, yo solo busco entretener y que más personas conozcan este libro.
Capítulo 29
La policía corrió hacia ellos. Cuando Emmett vio el rostro descompuesto de Bella, su cuerpo pareció hacerse añicos. La agente Bev lo agarró de los brazos para evitar que cayera.
—¿Dónde está? —preguntó él.
Ella solo pudo señalar. Emmett se zafó de Bev y echó a correr.
La agente se acercó a Bella y Alec con cautela.
—¿Puedo tomar eso?
Tardó unos segundos en darse cuenta de que le estaba pidiendo el cuchillo. Bev se sacó de la chaqueta una bolsa para pruebas, y Bella lo dejó dentro.
—Rosemarie —dijo, recordando a la chica mientras los sanitarios pululaban a su alrededor.
—Está bien. Los tres universitarios la han encontrado y se han quedado con ella. Uno de ellos iba disfrazado de David Ware. A los medios de comunicación les va a encantar —añadió la agente en un tono irónico.
Al menos significaba que los chicos también se habían quedado con Nya.
Alec perdió el control y comenzó a sollozar, por lo que Bella intuyó que él también estaba pensando en Nya. Él había estado sosteniéndola, pero ahora fue ella quien lo sostuvo a él mientras los metían en una ambulancia a toda prisa. Bev se quedó con ellos. Bella comprobó si su móvil tenía la cobertura suficiente como para realizar una llamada.
Necesitaba escuchar la voz de su abuela, o se volvería loca de remate. El reloj marcó la medianoche. Era oficialmente Halloween.
Por la radio que Bev llevaba al hombro se oyó una voz poco clara:
—¡… vivo! ¿Me recibes? ¡Mi hermano está vivo!
Todos los átomos del universo se quedaron inmóviles.
Y entonces Alec susurró a Bella:
—Ve.
En el momento en que los sanitarios se disponían a cerrar las puertas, Bella salió disparada de la ambulancia. Recorrió a toda prisa el recinto ferial y siguió por el sendero de plantas de maíz derribadas, perseguida por agentes y sanitarios.
Por favor, por favor, por favor.
Bella corrió directa hacia él, jadeando sin resuello. Edward seguía tendido en el suelo. Emmett lo tenía cogido de la mano, y le había puesto bajo la cabeza su chaquetón de la policía doblado a modo de cojín.
—Edward —dijo ella, cayendo de rodillas a su lado.
A él se le iluminó la mirada al verla. Tenía las pestañas cubiertas de nieve.
—Bella.
—Creía que… no te habría dejado nunca…
Edward esbozó una sonrisa, pero su voz se notaba débil.
—¿Y Alec?
—Está bien. Los dos estamos bien. ¿Cómo estás tú?
La sonrisa de él se agrandó.
—No tengo nada que los médicos de tu abuela no puedan arreglar.
Bella se rio y, secándose las lágrimas de las mejillas, puso una sonrisa valiente ella también. Acto seguido, le besó la frente. Notó su piel más caliente de lo que esperaba.
Edward inclinó la cabeza, y ella descendió hasta sus labios para besarlos con suavidad.
Él le respondió con una presión leve pero tranquilizadora.
Emmett seguía con una de las manos de Edward entre las suyas. Con la otra mano, Edward buscó la de Bella. Ella se la cogió, y la luna otoñal brilló con más intensidad… haciendo que la noche resultara suave, fría y libre de peligros.
Esta historia se ha acabado
Cierra el libro
Pero no apagues la luz
Hay alguien en tu casa
NOTA:
Hemos llegado al final de esta historia, espero que les haya gustado, quiero agradecerles por todos sus reviews.
Si les gusta el misterio y adolesentes haciendo el trabajo de la policia y descubriendo asesinos, los invito a pasarse por mi nueva adaptacion, se esta publicando diario.
