Si me Besas - Fic
Cap. 13 - Besos robados.
Sonrió alegremente hacia sus adentros, pues aún recordaba aquellas señas sospechosas que su hijo le hacía a la Hyuga y la mirada cómplice que ambos se dieron antes de despedirse. Trató de averiguar en qué consistían esos secretos, pero ninguno de los dos había dicho algo que hiciera despejar su inquietud.
- Al final de cuentas me dejaron con la duda. - Se dijo pensando en aquella situación.
…
Hinata se removió entre las sábanas, pensaba en mil maneras de llevar a cabo su nuevo plan. Odiaba despertarse temprano, pero una promesa era una promesa y Hinata Hyuga nunca rompía sus promesas, aún así fuese inclusive imposible.
…
Siete de la mañana y ya varios de los trabajadores que habitaban en esa casa ya estaban despiertos. Saludó a sus compañeros y se acercó hacia la mesa para servirse el primer café de la mañana, pero a excepción de otros días, ninguno de los que estaban ahí presentes dijeron palabra alguna.
- ¿Pasa algo? - Preguntó Naruto al sentir ese silencio absoluto que le empezaba a incomodar.
Kiba soltó un suspiro algo molesto y volteó el rostro no queriendo encontrarse con su mirada azulina, Ten-ten se notaba algo triste y Asuma sonrió de medio lado.
- ¿Es verdad que tú y la señorita Hinata son pareja? - El primero en decir algo fue el chef Chouji, a lo que todos prestaron atención a lo que sea que fuese decir el Uzumaki.
Naruto cayó en cuenta del porqué de la actitud de sus compañeros y pronto soltó una risa algo torpe.
- No, no… nada que ver. - Dijo llamando la atención de Kiba, quien hasta ese entonces volteó a verle. - Es solo un rumor, además… No es mi tipo. - Mintió. - Y yo las prefiero un poco más humildes. - Terminó por a completar.
Ten-ten rio ante lo dicho y Asuma le palmeó la espalda a Kiba.
- ¡¿De verdad?! - Exclamó Kiba, haciendo que su semblante cambiara a uno más alegre.
- Si… y si me disculpan…
- ¡Uzumaki! - Hinata entró a la cocina azotando la puerta a su paso. - Vámonos. - Dijo sin muchos ánimos y salió tan pronto había llegado, dejando a todos sorprendidos.
- Con permiso. - Dijo Naruto antes de salir de ahí.
- ¿E-Esa era la señorita Hinata? - Preguntó Chouji muy asombrado.
- ¡Wow! - Exclamó Asuma. - ¿Es mi imaginación o se despertó muy temprano? - Comentó sorprendido mientras miraba su reloj de mano.
- ¡Deja eso! - Exclamó Ten-ten - ¿Vieron cómo estaba vestida? - Preguntó asombrada.
- Claro, no por nada dejó a este con la boca abierta. - Respondió Chouji para después darle un golpe en la cabeza a Kiba.
- ¡Hey! - Exclamó el castaño un tanto avergonzado.
…
Hinata bostezó una vez más dentro del auto en donde iba, el lugar a dónde se dirigían no estaba muy lejos de la mansión Hyuga y tampoco de la oficina. Pero algo en ella empezaba a revolotear en su estómago, tenía temor a lo que le pudiera decir el Uzumaki cuando llegaran a ese lugar.
Se había despertado muy temprano, incluso ella misma había preparado una pequeña maleta con su ropa de oficina. Tenía planeado ir hacia las empresas Hyuga's una vez saliera de ahí.
- ¿Puedo saber hacia dónde nos dirigimos? - Preguntó Naruto sin quitar la mirada del volante.
Era una pregunta común y corriente, más bien la formuló para hacerle plática a su custodiada, pues le había extrañado que ella no dijera nada desde que se había subido al auto.
- Ya lo verás. - Se limitó a responder la Hyuga un tanto seria.
- Supongo que irá a alguna clase de Yoga. - Dijo Naruto, pero Hinata no respondió y la pregunta quedó varada en el aire.
…
- ¡Buenos Días Sakura! - Saludó Jiraiya al atender al llamado de la puerta.
- Buenos días Jiraiya-sama. - Respondió la mencionada. - Ayer vi que llegaba con Kawaki. - Comentó un tanto curiosa.
- Si, mi nieto me dejó que me lo quedara por unos días. - Respondió el de cabellos blancos muy feliz.
- ¡Sakura-chan! - Gritó Kawaki mientras se acercaba corriendo hacia ella.
- ¡Kawaki, que alegría verte! - Saludó la de ojos verdes.
- ¿A qué has venido? - Preguntó inocentemente el pequeño Uzumaki.
- Vine a saludarlos. - Contestó alegremente. - Por cierto, ¿Podrías dejarnos un momento a solas a tu abuelito y a mí?
- Pero…
- ¿Ya te acabaste tu desayuno? - Cuestionó Jiraiya, recibiendo un puchero del pequeño.
- No. - Respondió cruzándose de brazos.
- Entonces ve. - Sugirió su abuelo, a lo que frustrado, Kawaki se alejó y se sentó en la mesa para terminar su desayuno. - Bien Sakura… soy todo oídos. - Dijo el mayor.
- Ayer… una revista publicó que existía una relación amorosa entre Naruto y Hinata Hyuga. - Comentó dudosamente la de ojos verdes, ganándose una pequeña risa por parte de Jiraiya. - No es chistoso Jiraiya-sama. - Reprochó Sakura, haciendo que el mayor suspirara.
- ¿A qué viene todo eso, Sakura? - Preguntó Jiraiya.
- Pues… verá…
- ¿Te importa mi nieto? - Interrumpió un tanto serio, a lo que Sakura abrió los ojos sorprendida por tal pregunta.
- Bueno, si… - Dijo un tanto dudosa. - Es un gran amigo y…
- Me refiero a que si te importa como algo más que amigos. - Interrogó una vez más el mayor, pero Sakura se quedó callada.
¿A caso le importaba como algo más que amigos?
…
- ¡Pero qué es esto! - Exclamó Naruto algo molesto al entrar a un establecimiento un tanto conocido.
- ¿Qué es qué? - Preguntó Hinata como si no supiera nada mientras se adentraba.
- No entiendo qué hacemos acá, señorita. ¡La verdad no lo entiendo! - Dijo muy frustrado por lo que la Hyuga le hacía.
- Ok. Uzumaki, vamos a utilizar un poquito la cabeza. - Respondió sarcástica. - ¿Qué es esto? - Preguntó irónica señalando todo el lugar.
- Un club de box. ¿Qué va a ser? - Respondió molesto el Uzumaki.
- ¡Bien! ¿Y qué estamos haciendo en un club de box? - Volvió a preguntar irónicamente, pero esta vez su custodio no respondió a su pregunta. - Bueno, estamos haciendo lo siguiente: ¡Yo voy a estudiar Box! - Exclamó muy feliz dándole una de sus hermosas sonrisas.
- A practicar, querrá decir. - Corrigió el de ojos azules.
- ¡Ay bueno "x" (equis)! - Soltó fastidiada por que la corrigieran. - ¡Lo que importa es que voy a boxear! - Exclamó nuevamente feliz sin perder el ánimo.
- ¿Para qué? ¡No entiendo para qué! - Dijo desesperado por aquella situación.
- ¡Porque es súper buena práctica Uzumaki! - Respondió sarcásticamente la Hyuga. - A ver, te lo voy a poner así; tú eres mi custodio, ahora imagínate que yo me pueda defender sola. ¿No sería increíble? ¡Imagínate que unos tipos super malos vengan con una pistola en mano… bueno, espero que no suceda, pero si sí… ¡Imagínate que yo pueda noquearlos! ¡Y que en vez de que tú me defiendas, yo pueda defenderte! ¡¿No estaría increíble?! - Exclamó con gran entusiasmo en lo que decía, mientras Naruto alzaba una ceja no creyendo nada de lo que había escuchado. - Además, ¿Recuerdas lo que pasó con Sasuke?
- No. - Respondió muy cortante por la mención del Uchiha.
- ¡Bueno, pues lo hubieras visto! ¡Le di un rodillazo en sus partes bajas! - Relató muy feliz. - Ahora imagínate que no solo eso le pueda hacer. ¡Si no también darle unos cuantos ganchos al hígado! - Exclamó muy divertida. - Pero bueno eso no es lo malo. ¡Lo único malo es que voy a tener que cambiar todo mi guardarropas a moda sport! - Dijo lamentándose. - Y debo confesarte que no soy fan de la moda sport, pero bueno X (equis). - Concluyó la Hyuga esperando que Naruto se tragara todo su cuento.
- Así que box… - Mencionó Naruto aún molesto.
- ¡Si, Box! ¿No es increíble? - Repitió muy irónica. - ¡Bueno, ya hasta contraté a Maito Guy! - Comentó señalando a un tipo de cejas crespadas que vestía completamente de verde. - ¿Ves al raro que se encuentra allá? Él me va a dar mi primera clase de box. ¡Hola! - Saludó desde lo lejos a su nuevo entrenador, a lo que Guy correspondió alegremente. - ¿Qué te parece? - Dijo Hinata forzando la sonrisa.
- Esperaba cualquier cosa de usted, pero esto no. - Respondió Naruto algo decepcionado. - Realmente…
- ¡Es que soy una mujer impredecible! - Interrumpió no quitando la sonrisa mientras que Guy se acercaba hacia ellos.
- ¡Uzumaki! - Exclamó el moreno al palmearle la espalda al de ojos azules. - ¡Es un honor tener aquí al aprendiz de mi rival número uno! - Comentó muy feliz mientras le ofrecía la mano en forma de saludo.
- Guy, ¿Cómo le va? - Se limitó a saludar el rubio mientras le estrechaba su mano.
- ¡Ah muy bien muchacho, muy bien! Se ve que la llama de la juventud aún arde en ti. ¿Eh? ¿Y a ti como te ha ido?
- Bien, bien trabajando. - Sonrió forzosamente queriendo salir inmediatamente de ahí.
- ¿Se conocen? - Preguntó Hinata algo sorprendida.
- ¡Claro que sí! ¿Cómo no conocer al mejor boxeador del mundo? Pero oiga señorita, ¿Cómo quiere que yo la entrene, si está tan cerca del número uno? - Preguntó Guy muy emocionado.
- Ah, es que es un aguafiestas. - Respondió sonriente, haciendo que Naruto la volteara a ver algo molesto.
…
Estar ahí le llenó el alma de nostalgia, pensar en lo que fue y en lo que perdió, solo hacía que su corazón se estrujara una y otra vez. ¿Por qué su esposa tuvo que morir? ¿Por qué su hijo se había quedado sin su mamá? Si no fuera por él… si no fuera por ese maldito campeonato… Bien pudo rendirse, elegir otra profesión. ¿Por qué el box? ¿Por qué ese maldito deporte que le quitó a la mujer que él más quería y dejó a su hijo casi al borde de la muerte? ¿Por qué?
Hinata notó la tristeza de Naruto, y no pudo evitar sentirse mal por él, pero le había prometido a Kawaki que ella haría lo que fuese, con tal de que él pudiera ver boxear a su padre de nuevo, y eso era una promesa, y Hinata Hyuga no podía darse el lujo de no cumplir con su promesa… Dio el primer golpe al costal, nada fuerte para su gusto pero si para su brazo, pues no estaba acostumbrada a ejercer esa fuerza en sus puños, algo que el box requería.
Naruto tomó nota del primer golpe de Hinata, su cara antes del golpear el costal mostraba determinación y coraje, pero tan pronto como dio el primer golpe su cara cambió a uno de dolor… aquello fue tan cómico que no pudo evitar reírse dentro de sí, Hinata Hyuga era un caso perdido. Ella jamás sabría boxear y menos con Guy que no solo le estaba enseñando a ella, sino también a otras personas… una primeriza como ella, debía de tener a un instructor cerca, alguien que la esté apoyando y diciendo cómo usar su fuerza… o al menos eso había aprendido durante su entrenamiento.
- ¡Diablos! - Exclamó Hinata muy frustrada.
Si… le iba a resultar muy difícil aprender a boxear, se dijo Naruto al verla en ese estado.
Hinata cada vez soltaba una nueva maldición entre golpes leves que le daba al costal. Naruto reía a lo lejos al ver la frustración de la Hyuga mientras golpeaba el costal sin que éste se moviera un poco. Así se fueron pasando los minutos.
Guy, quien se había acercado a la Hyuga con tal de ayudarla, tomó el costal tras de sí para que no se regresara en caso de ser golpeado con intensidad, tal como le había aconsejado a la Hyuga.
Hinata seguía frustrándose cada vez más y todo porque la risa de Naruto se intensificaba y la distraía. Volteó a verle para lanzarle una mirada fulminante y tan molesta que estaba, soltó un golpe con todas sus fuerzas directo hacia algún lugar.
- ¡AUCH! – Exclamó Guy adolorido mientras se cubría la cara.
- ¡AY PERDÓN, PERDÓN! ¡NO LO VI! – Dijo Hinata muy preocupada.
- JAJAJA… - La carcajada estruendosa de Naruto no se hizo esperar.
- ¿S-Sabe qué? - Dijo Guy muy adolorido mientras se sobaba el ojo izquierdo. - Siga practicando usted sola ¿No? Mientras me voy a poner unos hielitos.
- JAJAJA…
- Ok, ok. Perdón… - Contestó Hinata algo apenada.
- JAJAJA…
- Si, si no se preocupe. - Decía Guy yéndose de ahí. - Ahora entiendo por qué Kakashi llevaba esa máscara en el rostro… seguramente era contra golpes, hecha a base de acero inoxidable… muy listo Kakashi, muy listo… - Murmuraba Guy hacia sus adentros.
- JAJAJA….
- ¡Cállate Uzumaki! ¡Esto es por tu culpa! ¡Deberías de tenerme un poco de compasión! - Regañó Hinata muy molesta.
- Jajaja... como usted diga, señorita. - Se limitó a responder el rubio ocultando su risa.
- ¡Te odio! - Exclamó Hinata mientras se volteaba indignada por el comportamiento de su custodio.
- A ver… - Dijo Naruto dándose por vencido mientras se acercaba hacia ella. - Le voy a enseñar. - Declaró. - En primera, no es así como se agarra el guante. - Explicó al ponerse detrás de ella. - Cuando está pegando, está quebrando la muñeca y si lo hace así, se va a lastimar. - La tomó de la muñeca y la corrigió. - ¿Ok?
- Ok. - Contestó Hinata sintiéndose feliz porque él le estuviese enseñando.
- Mire como lo hago. - Dijo Naruto poniéndose en posición de pelea frente al costal de boxeo. - Es uno, dos… y tres. - Primero dio dos golpes leves iniciando con la mano izquierda para después rematar con el tres con la derecha. - ¿Entendió?
- Más o menos. - Se sinceró.
- Ummm… - Soltó el rubio no muy convencido y tan pronto como pudo, se puso nuevamente detrás de ella. La tomó de ambas manos y repitió los movimientos que segundos antes había hecho. - Es uno, dos… ¡Y tres! - Dijo dando de lleno hacia el costal con las manos de Hinata tomadas de las suyas.
- Bien, creo que ya entendí. - Dijo la Hyuga muy alegre. - Es uno, dos… ¡Y tres! - Soltó dando un fuerte golpe hacia el costal.
- ¡Perfecto! - Exclamó el rubio muy orgulloso de su aprendiz. - ¡Otra vez!
- ¡Bien! Uno, dos… ¡Y tres!
- ¡Otra!
- Uno, dos… ¡Y tres!
- ¡Una más!
- Uno, dos… ¡Y tres!
- ¡No se rinda!
- Uno, dos… ¡Y tres!
- ¡Muy bien! - Exclamó sonriente, a lo que la Hyuga paró de repente sus golpes al verlo muy motivado.
- Oye Uzumaki… - Llamó Hinata un tanto jadeante. - ¿Por qué no me enseñas a partir de ahora? - Preguntó inocentemente.
…
- ¡No, no y no! - Dijo adentrándose en aquel edificio.
- ¡Por favor! - Pidió suplicante mientras lo seguía.
- ¡No! ¡Ya le he dicho que no y no! - Repitió Naruto exasperado mientras presionaba el botón del elevador.
- ¡Por favor Uzumaki, es lo único que te pido! - Exclamó suplicante y pronto el elevador se abrió.
- ¡No señorita! Ya se lo he dicho de mil maneras. ¿Qué no entiende lo que es no?
La gente que subía al elevador y luego se bajaban en el próximo piso, no podían evitar escuchar las súplicas que le hacía Hinata Hyuga a su custodio. Por su lado Naruto estaba firme en su decisión, y Hinata ya se había desesperado por tener que rogarle.
En el último piso, el elevador se abrió dejando ver a Hinata con el ceño fruncido y con los brazos cruzados mientras le dirigía una mirada a su custodio con ganas de quererle matar. Por su parte Naruto solo negaba con la cabeza.
- Usted no se puede ofender conmigo. - Dijo Naruto saliendo del elevador. - Prometí no volver al boxeo, por favor entienda. No puedo, no quiero y no debo. - Confesó desesperado, pero Hinata seguía mirándole enojada. - Entiéndame por favor.
- ¡Señorita Hyuga! - Llamó la secretaria mientras se acercaba rápidamente hacia ellos, interrumpiendo aquella plática.
- Dime Fuuka. - Dijo Hinata quitándole la mirada a su custodio. Naruto suspiró cansado, era inútil hablar con ella.
- Los productores llevan media hora esperándola en la sala de juntas, están esperando la propuesta para el nuevo comercial. - Respondió la de cabellos rojos algo afligida.
- Ok, enseguida voy. - Contestó Hinata y tan pronto como pudo miró de nuevo a su custodio. - Y tú Uzumaki, sígueme. - Exigió dirigiéndose hacia la sala de juntas sin decir más.
- ¿Por favor? - Pidió el rubio en una manera sarcástica.
- ¡Por favor, nada! - Contradijo Hinata aún molesta.
Naruto sonrió hacia sus adentros, se preguntaba quien aguantaría más aquel capricho. ¿Él o ella? Realmente deseaba descubrirlo, pues ella necesitaba de él, y él… quizás él fuera quien diera su brazo a torcer. Meneó la cabeza con tal de sacarse esas ideas de sus pensamientos, era absurdo pensar así. Hinata Hyuga no podía venir caprichosamente y ponerle su mundo de cabeza.
Hinata entró a la sala de juntas y todos los presentes le hicieron una reverencia al entrar.
…
A las empresas Hyuga's se adentraban dos hombres. El primero era el dueño de dicha empresa, Hiashi Hyuga quien venía acompañado del que sería su yerno, Sasuke Uchiha.
- ¿Entonces Hinata salió temprano? - Preguntó el Hyuga algo extrañado.
- Así es Hiashi-sama, al menos eso fue lo que me dijo la sirvienta de la casa. - Aseguraba el Uchiha mientras el patriarca Hyuga presionaba el botón del elevador para que se abriera.
- ¡Es extraño! - Soltó Hiashi al mismo tiempo que el elevador se abría ante ellos para dejarlos pasar. - No entiendo el motivo por el cual Hinata tuviera que salir tan temprano. - Comentó mientras presionaba el botón del piso en donde se encontraba la oficina de su hija. - Hinata no es de levantarse temprano. - Aseguró mientras aguardaban a llegar. - Bien, tendré que averiguar qué fue lo que pasó. - Dijo Hiashi, haciendo asentir al Uchiha.
El elevador se abrió y ambos caballeros vieron a la secretaria de Hinata asomarse por la sala de juntas de aquel piso.
- ¡Fuuka! - Llamó Hiashi algo autoritario.
- ¡Dígame Hiashi-sama! - Se apresuró a responder la de cabellos rojos.
- Mi hija, ¿Dónde se encuentra?
- En la sala de juntas, Hiashi-sama. - Respondió rápidamente aquella secretaria. - Ella está dando los últimos detalles para el nuevo comercial de las bebidas Hyuga's.
- ¿Dando los últimos detalles? - Intervino muy curioso el Uchiha.
- Así es, Uchiha-san. - Respondió Fuuka algo nerviosa.
- Bien. ¿Entramos, Hiashi-sama?
- Por supuesto, quiero ver como lo hace mi Hime. - Respondió Hiashi muy orgulloso de su primogénita.
…
- … entonces… - Hinata paró en seco lo que decía al ver que Sasuke se adentraba a la sala de juntas junto con su padre, frunció el ceño y su enojo rebasó los límites de su cordura. ¿Qué diablos estaba haciendo Sasuke Uchiha ahí? ¿Acaso estaba ahí para reírse de ella? - ¡Bien! - Prefirió ignorarlo y pronto su mirada se encontró con el sujeto que estaba parado en una esquina, quien era nada más ni nada menos que su custodio, Naruto Uzumaki. Y pronto una idea se le atravesó por la cabeza. - Como les iba diciendo… - Golpeó la mesa para llamar la atención de todos los presentes y rápidamente se puso de pie. - Tienen que encontrar para la campaña a un hombre perfecto, a un hombre como… ¡Éste! - Dijo señalando a su custodio para sorpresa de éste y de los demás, mientras se acercaba hacia él. - Así de… ¡Hermoso! ¡Guapo! - Naruto alzó las cejas no creyendo lo que escuchaba y Sasuke frunció el ceño algo contrariado al ver que se colgaba del brazo de su custodio. - Y obviamente a una chica igual de hermosa, guapísima… ¡Una princesa! ¿Saben cómo quién? - Cuestionó sarcástica mientras se señalaba así misma. - ¡Obviamente como yo! - Enfatizó sonriente antes de culminar con lo que se avecinaba. - Y que juntos hagan una muy buena química como nosotros dos. - Dijo señalándose a ambos. - ¡Pero sobre todo que se vean muy enamorados! ¡Obvio! - Naruto seguía mirándola muy incrédulo por lo que escuchaba, y ella seguía sonriéndoles a los presentes. - Y que después de que hallan probado nuestra nueva bebida que es irresistiblemente "Dark", finalicen con un beso apasionado. - Declaró jalando al rubio de su traje para así acercarlo hacia ella y robarle un beso para sorpresa del Uzumaki y de los presentes.
Naruto se sorprendió por tal acto, quiso apartarla, pero Hinata se colgó de su cuello. Naruto no supo qué hacer. Bien era cierto que Hinata le atraía desde hacía unos días pero… ¡Ella tenía unidos sus labios a los suyos enfrente de todos los presentes!
Y sus sentidos se desconectaron, quiso corresponderle, dejarse llevar por esas emociones, pero tan pronto se escuchó la puerta de la sala azotarse con tremenda fuerza, Hinata por fin lo soltó y se separó de él.
Naruto aterrizó a su realidad, buscando alguna explicación a aquel acto inesperado, pero Hinata miraba hacia donde estaba la puerta.
- ¡Bien! - Dijo Hinata sonriente para llamar la atención de los productores que se percataron de todo y les sonrió. - ¿Se fijaron? - Preguntó de repente. Naruto aún no entendía lo que había pasado, pues bien sus sentidos se habían desconectado de la realidad… ¿Acaso lo había usado para algún plan maquiavélico? - ¡Pasión, intensidad señores! - Exclamó Hinata. - Esto fue pasión. - Aseguró al señalarse a ella misma y al rubio.
Naruto escuchaba incrédulo todo lo que decía, deseaba saber a qué carajos conducía todo aquello. Sin duda, Hinata Hyuga le tendría que dar una muy buena explicación sobre aquel beso robado, y no era porque no le hubiera gustado, sino que minutos antes ella estaba enojada con él. Necesitaba una explicación a como diera lugar.
- Bien señores, esto es lo que quiero. - Enfatizó y pronto se dirigió hacia su lugar. - Pueden retirarse. - Dijo tomando sus cosas. A lo que los productores empezaron a salir dudosamente de aquella junta.
- Señorita Hyuga. - Llamó Naruto al ir hacia ella.
- Ahora no Uzumaki. - Respondió Hinata mientras salía de ahí.
- Pero quiero que…
- ¡Qué diablos fue eso Hinata Hyuga! - Regañó Hiashi mientras abordaba a su hija por el pasillo.
- ¿Qué fue qué? - Preguntó inocentemente la mencionada.
- ¡Sabes a lo que me refiero! - Contraatacó su padre muy furioso. - ¡¿Sabías que Sasuke salió muy enojado de la junta por lo que hiciste?! - Regañó encolerizado.
- ¡Bingo! - Pensó Naruto al escuchar lo que Hiashi Hyuga decía, pues todo se debía a que Sasuke Uchiha se encontraba en aquella junta. Se sintió utilizado una vez más solo para darle celos a esa persona. Decepcionado de Hinata decidió alejarse de ahí.
La simple mención de Sasuke hizo que a Hinata se le hirviera la sangre, pero pronto recordó que Naruto la había seguido para pedirle una explicación, por lo que preocupada volteo hacia atrás y solo lo vio alejarse.
…
Bajó a la recepción rápidamente, quería estar lo más alejado de ella para pensar y poner en claro sus emociones. Le dolía saber que fue utilizado y parte de su orgulloso corazón deseó vengarse, darle una lección… solo debía de encontrar la manera adecuada para hacerlo.
- Nena, no sabes lo que has hecho. - Se dijo muy decidido en vengarse y advertirle que con Naruto Uzumaki no se jugaba.
En cierta forma Hinata Hyuga había encendido aquella mecha de la ironía del amor, y sabía de antemano que tarde o temprano ese amor podría consumirlo y quemarlo por dentro al no ser correspondido.
…
- Abuelito… - Llamó el pequeño Kawaki mientras le cambiaba el canal a la televisión con el control remoto.
- ¿Umm? - Mencionó Jiraiya sin apartar la vista de su lectura.
- Sakura-chan… ¿Sakura-chan será mi nueva mamá? - El de cabellos blancos volteó desconcertado ante la pregunta del pequeño Kawaki.
- ¿Por qué lo dices? - Preguntó muy curioso.
- Es que… ¡Quiero que Hina-chan sea mi mamá! - Gritó desesperado, asustando a Jiraiya por la loquera tan repentina que le daba a su bisnieto.
Después de unos minutos de silencio por parte de ambos, Jiraiya suspiró.
- Kawaki… debes de entender que tú no puedes elegir con quien se case tu padre. - Respondió. - Y aunque tu padre también quiera, puede que ella no esté interesada en él. - Explicó pacientemente.
- Pero…
- Pero nada, Kawaki. Si tu padre elije a Sakura y ella le corresponde…
- ¡Pero tú me dijiste que Sakura-chan no era buena opción! - Contraatacó su nieto sorprendiéndolo al momento.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cuándo te dije eso?! - Preguntó exaltado.
- Cuando me dijiste que le buscara a mi padre una novia muy bonita. - Respondió el pequeño tristemente, haciendo suspirar a Jiraiya.
…
Las horas se fueron haciendo cada vez más largas, aún no había hablado con su guardaespaldas para darle una explicación y el simple recuerdo de lo que había hecho la estaba atormentando. ¡¿Cómo pudo ocurrírsele besarlo delante de todos?!
- ¡Dios! - Se dijo un tanto avergonzada consigo misma mientras se daba de topes contra la pared de su oficina. - ¡Un momento! ¿Y yo por qué debería de darle una explicación? - Se dijo como si una revelación le llegara de repente. - ¿Soy Hinata Hyuga, no? Él debería de estar halagado porque lo besara… ¿No? ¿Después de todo soy el sueño de cualquiera… no? - Se decía mientras se animaba a sí misma.
…
- ¿Qué diabluras le estas enseñando a Kawaki, Jiraiya? - Una rubia de ojos caramelos había llegado al departamento que compartía con su esposo, mismo en donde su único nieto había vivido hacía unos días junto a su hijo.
- ¡Tsunade-obachan! - Exclamó Kawaki muy feliz mientras corría a abrazarla.
- ¡¿Por qué diablos me dices obachan?! - Regañó Tsunade al recibirlo con un coscorrón sobre la cabeza.
- ¡AUCH! - Exclamó el pequeño sobándose el golpe que le había dado su abuela.
- ¡Oh vamos Tsunade! No te comportes así con el pequeño, mira que te extrañó. - Decía Jiraiya.
- ¡Si cómo no! - Bufó la rubia mientras se cruzaba de brazos algo indignada.
- ¡Es enserio! - Se quejó Kawaki mientras inflaba sus mejillas.
- Bien, te creo. ¡Ven acá! - Dijo extendiéndole los brazos a lo cual Kawaki no se negó y la abrazó con mucho cariño.
- ¡Te extrañé!
- ¡Y yo a ti!
…
Aquella situación le hacía reír, llevaba tiempo parado detrás de su custodiada, pero ella no le había tomado importancia a su llegada pues estaba - acaloradamente - enojada con aquellos ineptos que no sabían cómo hacer su trabajo… y pronto un farol de ideas se atravesaron dentro de sus pensamientos. Tal parecía que su venganza no tomaría tiempo en desarrollarse.
- ¡Arg! ¡Siento que estoy siendo muy súper clara con ustedes! - Se quejaba la Hyuga ante los productores, los cuales la habían abordado antes de que ella saliera del edificio. - ¡O sea, pasión! ¿Qué entienden ustedes por eso? - Preguntó pero los productores no supieron qué responder. - ¡Ash! ¡¿Por qué ponen esa cara?! ¿Cómo si no supieran de lo que hablo? - Se quejó nuevamente.
- Lo siento señorita. - Habló uno de ellos. - Pero… por más que nos diga cómo… no logramos entender cómo es que debería de quedar este comercial.
- A ver señores. - Dijo Naruto, quien se adentraba en aquella plática sorprendiendo a los presentes por su repentina interrupción. - Permiso. - Le dijo a Hinata para ponerse entre ella y los productores para sorpresa de ellos. - Cuando la señorita Hyuga habla de pasión es lógico que no se entienda. ¿O alguno entendió su explicación? - Preguntó irónicamente haciendo que los productores negaran con la cabeza. Por su parte, Hinata enarcó una ceja incrédula ante lo que escuchaba.
- ¿Perdón? - Preguntó molesta por el comportamiento repentino de su custodio.
- ¿Usted quiere pasión? - Preguntó seriamente el ojiazul al momento en que se acercaba peligrosamente hacia ella. Hinata quedó desconcertada ante lo dicho y no supo qué responder. - ¿Quiere que le muestre lo que es pasión? - Dijo suavemente para sorpresa de Hinata, quien solo pudo sentir un pequeño escalofrío sobre su espalda al escucharle hablar así.
Y sin decir más, Naruto la tomó del rostro inesperadamente y salvajemente acercó sus labios a los suyos… ¡Había encontrado la forma adecuada de demostrarle a Hinata Hyuga que con él nadie se metía, y menos para utilizarlo!
Hinata sintió su cuerpo flaquear, sus rodillas temblaron y sus mejillas se encendieron a un rojo vivo al sentir la lengua del ojiazul hurgar dentro de su boca, Naruto no solo la estaba besando, sino que también lo hacía de una forma más que perfecta para la definición de pasión.
Sus labios se entreabrieron a consecuencia del pronto deseo de profundizar más aquel perfecto beso, incitándola a continuar y a olvidarse de quienes los estuvieran mirando. Y justo cuando se decidió a corresponderle con mayor intensidad el rubio se separó bruscamente de ella, dejándola noqueada, sin respiración y con la mirada perdida.
- Y bien señores… ¿Lo entendieron? - Dijo Naruto mientras tomaba aire para reponerse. - ¿Entendieron?… eso es pasión. - Dijo con cierta falta de aire y luego miró nuevamente a su custodiada, quien aún seguía noqueada por la impresión. - ¿No es así señorita? - Cuestionó altaneramente.
- ¿Eh?, ¡Ah!, si… si eso… si… yo… - En un momento Hinata se encontró sin palabras ante el enigma de aquellos ojos azules, y luego tomó aire para sonreír avergonzadamente hacia los productores que estaban esperando a que ella dijera algo más. - Eso… ¡Puft! Si, de eso estaba hablando… eso es lo que quiero, quiero pasión. Y… un modelo que bese igual que él. Si… bueno… eso es todo, ya se pueden retirar.
Tal cual lo dijo los productores solo asintieron y solo se escuchó decir un "gracias" por parte de algunos hacia el ojiazul. Después de que ellos salieran del pasillo, la Hyuga volteó a ver al rubio con el ceño fruncido… ¡¿Cómo rayos se había atrevido?!
- ¿Nos vamos? - Dijo Naruto caminando hacia el estacionamiento, antes de que ella dijera algo y empezara a discutir.
- E-Espera Uzumaki. - Llamó la Hyuga algo aturdida. - ¡Espera te he dicho! - Exclamó, pero el rubio no obedeció. - ¡Es una orden! - Exclamó furiosa pero aun así no se detuvo.
Indignada y sorprendida a la vez, lo siguió hasta llegar al estacionamiento de la empresa.
- ¡Necesito una explicación! - Dijo de repente sin que él parara su caminar. - ¡Y la necesito ahora! - Exclamó fuertemente haciendo ecos por el lugar.
- ¿Qué quiere que le explique? - Preguntó Naruto deteniéndose pero sin voltearle a ver.
- ¡Eso! - Replicó enojada.
- ¿Qué cosa? - Respondió quedamente.
- ¡Me besaste! - Exclamó firmemente muy enojada.
- ¿Y? - El rubio volteó a verla sin ninguna expresión aparente en su rostro.
- ¿Y? - Repitió aún más furiosa. - ¡Me besaste! ¡¿Sabes lo que has hecho?! - Recriminó poniendo las manos sobre su cintura.
- ¿Y usted qué hizo? ¿Acaso no me besó primero? - Respondió un poco indignado por la actitud que empezaba a tomar su custodiada.
- B-Bueno yo… pero… ¡Es diferente! - Se excusó rápidamente.
- ¿Diferente? - Preguntó con ironía. - ¿En qué sentido?
- Pues… - Hinata no encontró qué decirle a su custodio, pero pronto lo más obvio se le cruzó por la mente. - ¡En el sentido de que yo te pago! - Respondió astutamente.
- ¿Perdón? - Preguntó Naruto irritado no creyendo lo que escuchaba.
- Si, yo te pago. Y tú tienes que hacer todo lo que yo te diga.
- Esto no tiene nada que ver.
- ¡Oh claro que sí, yo puedo hacer contigo lo que me venga en gana!
- ¡Corrección, yo trabajo para usted más no puede hacer conmigo lo que le plazca, no soy un objeto y mucho menos un juguete!
- ¡Claro que sí, ya te dije que yo te pago y si quiero besarte te beso! ¡Pero tú no puedes venir hacia mí y hacerlo! Tú solo eres…
- ¡Se lo que soy! - Interrumpió Naruto muy molesto por lo que escuchaba. - ¡Pero también soy una persona que tiene los mismos derechos y necesidades que cualquiera!
- ¡Ja! - Bufó sarcástica. - Serás lo que quieras, pero que no se te olvide que trabajas para mí y por lo tanto no debes de faltarme el respeto.
- ¿Y usted no me lo faltó a mí? No se le olvide que usted me besó primero.
- ¡Pero yo te pago!
- ¡Eso no le da ningún derecho! - Reclamó el ojiazul. - ¡Además si yo la quiero besar de nuevo, la beso y punto!
- ¡Si me besas solo será porque yo así lo quiera! - Contraatacó Hinata sin darse cuenta de lo que decía.
- ¡Ah! ¿Quiere comprobar como si lo hago sin su consentimiento? - Preguntó Naruto muy encolerizado mientras se acercaba furiosamente hacia ella.
- ¡Atrévete y verás! - Desafió muy furiosa la de ojos perlas.
Naruto sin pensarlo dos veces se acercó más hacia la Hyuga y la tomó fieramente por la cintura para pegarla a su cuerpo bruscamente.
Hinata calló un gemido de sorpresa y nerviosismo… jamás imaginó estar en aquella situación. Solo quería unas disculpas de su custodio y quizás, humillarlo un poquito. ¿Pero volver aprobar aquellos labios seductoramente expertos y deseosos sin su consentimiento? Tembló por aquella idea, no… no llegó a imaginárselo. El corazón de Hinata empezó a bombear fuertemente al mirar aquellos labios hechizada sin saber qué hacer, y sus mejillas se tornaron de color carmín de solo pensar en volverlo a besar. Naruto impulsivamente se acercó aún más hacia ella, casi rosando sus labios a los suyos, aspirando entrecortadamente su aroma mientras trataba de autocontrolarse.
- ¿Quiere comprobar como si me atrevo? - Susurró roncamente sobre sus labios.
Continuará.
Si ya sé que demoré con la continuación pero el mes que pasó y este es cuando más ocupada me encuentro :c así que lo siento T.T aunque no se pueden quejar, les traje un cap muy laaaargo :'D ~Y si quieren interactuar conmigo o conocer los dibujos que hago y/o alguno que otro spoiler sobre mis fics, pueden seguirme en mi página de Facebook, me encuentro como KG o pueden buscarme como: kennianagez
¡Gracias por el apoyo que me ofrecen! Los quiero muchísimo Trataré de actualizar más seguido c';
