Buenas, gente bella!!
Disculpen por actualizar al día siguiente, ayer fue de locos y no me dio tiempo.
Pero aquí está el capítulo final, y con este damos por terminada nuestra entrega para la TaioraWeekend2023!
Que lo disfruten!!!
Disclaimer: Digimon y sus personajes no me pertenecen, tampoco Friends de donde fue sacada esta idea :')
Ideas Locas
Capítulo III
Sitcom
—¿Papá…? —el aludido emitió un sonido, indicando que le estaba prestando la suficiente atención a su hija, pero no tanta como para apartar su mirada del asador —Quería hacerte una pregunta…
—Dime, hijita
—¿Cómo le propusiste matrimonio a mi mamá?
Taichi volteó solo para encontrarse con la tierna mirada, rebosante de ilusión de su pequeña niña.
Sonrió ante sus recuerdos.
—De hecho ella me lo pidió a mi.
—¿Qué?
No solo su pequeña, también su hijo mayor se había unido al asombro de su hermanita.
—Bueno, ya era sabido quien manda en esta familia…
Comentó sarcástico su primogénito, el cual se alejó lo suficiente para evitar el aleteo de Taichi con la espátula.
—Pero, ¿cómo fue?, ¿cuándo? —preguntó curiosa su pequeña de 10 años—, ¿de verdad fue mamá quien te pidió matrimonio?
—O sea, primero sí, luego fui yo, y yo sí lo hice bien.
—¡Mentira!
Se escuchó desde el interior de la casa. Ante lo cual sus dos hijos quedaron intrigados y a la vez expectantes ante la historia de la propuesta.
—Así fue, porque fue la que finalmente funcionó —contraatacó él a Sora—. Todo ocurrió en el verano del 2014 en Estados Unidos.
—En la época de las cavernas —acotó Ryuichi.
—Así es, cuando con tu mamá andábamos por Pangea cazando mamuts.
—¿Qué hacían en Estados Unidos?
—Me fui de préstamo una temporada allá —comentó respondiendo la pregunta de su tierna Haruko—. En el verano, su madre fue a visitarme y fuimos a un partido de fútbol americano.
—¿Te gusta el fútbol americano? —cuestionó su hijo.
—Lo detesto —sentenció—, pero nos regalaron las entradas y no pudimos negarnos…
Sora sonrió ante las palabras de su esposo.
La verdad era que no fue casualidad que Wallace les haya obsequiado los boletos a un partido de fútbol americano, fue ella quien se lo pidió como un favor muy especial.
Era sabido por todos que en aquellos partidos habían cámaras para toda ocasión durante los descansos. Llevaba varios meses teniendo esta especie de relación a distancia con su novio, producto de su traslado al fútbol estadounidense y, sinceramente, ya no soportaba más estar separada de él.
Llevaban años ya siendo novios, no tenía duda alguna que era su gran amor, su único amor. Quería pasar el resto de su vida con él, quería una excusa para no tener que separarse nunca más de él, aunque lo enviaran a Brasil a jugar, quería estar a su lado y no perderse ni un minuto de su compañía.
Fue una medida desesperada, estaba clara en eso, pero sus ganas de querer estar con él para siempre fueron más fuerte.
Su amigo Wallace y aquella pantalla la iban a ayudar.
Se anunció el descanso y con ello se dispararon sus nervios.
En la pantalla gigante comenzaron a aparecer algunos asistentes al encuentro realizando propuestas de matrimonio.
Quienes observaban estaban enternecidos, excepto uno.
—Aquí vamos… —comentó él en medio de risas nerviosas.
—¡¿QUÉ?!
Se sorprendió demasiado cuando se vio él mismo a través de la pantalla y Sora arrodillándose torpemente en un principio luego de su sincero comentario.
No entendía nada, eso no debía ocurrir de esa forma…
Su sensación fue peor cuando los asistentes ya no estaban ya no sentían ternura sino extrañeza ante esta inusual propuesta.
Y comenzaron las burlas.
—¿Ella le está proponiendo matrimonio a él?
—¿No debería ser al revés?
—Parece que alguien no tiene bolas…
Esos eran algunos de los comentarios que pudo llegar a escuchar. Miró hacia todos lados, más incómodo no podía estar. Finalmente fijó su mirada en Sora, quien estaba arrodillada delante se él y aquella sonrisa nerviosa que adornada su rostro en un principio, iba desapareciendo conforme se intensificaban las burlas.
Los abucheos se hicieron presentes cuando notaron que a pesar del tiempo que ella llevaba de rodillas en la pantalla, no había una respuesta favorable ante su propuesta de matrimonio.
Y fue cuando ella se exasperó.
—¿'Buuu'…?, ¿a quién abuchean? —preguntó Sora, saliendo de su trance para entrar en su furia máxima— ¿Nos están abucheando a nosotros?, ¡NO, CÁLLENSÉ!, No 'buuu' nosotros, ¡¡'BUUU' USTEDES!!
—¡Mamá!
Sora mordió sus labios y cerró sus ojos con algo de vergüenza. Sus hijos estaban sorprendidos, cada uno a su manera.
—¡Que terrible! —comentó la pequeña.
—Parece algo sacado de una sitcom... —agregó Ryuichi en medio de bromas— No me imagino lo mal que se sintieron ambos.
—Sí, fue bastante humillante, en realidad. Pero después de eso se vuelve mucho mejor.
—¡Así es! —añadió Taichi— Bueno, luego de aquel humillante fiasco que vivimos, fuimos a cenar… El problema es que no lo pensé bien y decidí ir a un lugar que no estaba lo suficientemente lejos de estadio, así que…
—¡Miren! ¿Que no es el 'Señor sin bolas'?
Ahora era cuando agradecía enormemente que el fútbol o soccer no fuera popular en Estados Unidos y que a su vez a él nadie lo reconocía ahí, de lo contrario la humillación hubiese sido infinita.
—Vámonos… —suplicó Sora.
—Tranquila, vida. Ya se aburrirán… Además nos costó mucho que nos tomaran la orden y ya tengo hambre.
La pelirroja no entendía nada. Y no soportó más aquella sensación.
—¿Por qué estás tan tranquilo? —llamó la atención de su novio— ¡Fue terrible! Por mi culpa te han dicho de todo, incluso que no tienes bolas.
—Es que yo podría perfectamente demostrarles que sí tengo, pero me llevarán a la cárcel por degenerado —rió como si nada.
—No es gracioso… De verdad, lo siento mucho.
—Tranquila, no pasa nada.
Taichi actuaba como si nada malo o extremadamente humillante le hubiese pasado recientemente. Hasta para él eso era bastante extraño.
—¿Sabes? En realidad, no te entiendo. Te veías super molesto en el estadio y ahora estás de lo más normal ¿es que en realidad no te importa nada?
Taichi suspiró para luego tomar un gran sorbo de su cerveza.
Hora de ser honesto…
—No es que no me importe, es que me sorprendí porque así no es como debía pasar esto.
—¿De qué hablas?
—OK, lo echaré afuera… Cuando Wallace nos entregó las entradas para el partido, recordé lo que hacen con las pantallas de los estadios los 'gringos' y pensé en que era una buena idea proponerte matrimonio de esa forma…
La cara de su amada demostraba lo obvio, ahora entendía menos que antes.
—Ya sabes, nosotros dos proyectados en pantalla gigante, con cientos de desconocidos como testigos de nuestro amor… En mi mente parecía una excelente idea, el problema es que los dos tuvimos la misma "excelente" idea —rió—. En Fin…
Ante la mirada atónita de Sora, sacó de sus bolsillos una pequeña caja de terciopelo azul.
—Desde que empezamos a salir hace seis años, nunca hemos necesitado de grandes producciones de amor, porque con nosotros dos basta y sobra, y creo que esta no debería haber sido la excepción. No necesitábamos dar este paso ante los ojos de miles de personas, porque estando solo nosotros es perfecto, siempre lo ha sido… Así que, dicho esto —abrió la cajita aterciopelada para mostrar aquel sencillo anillo de plata—, Sora Takenouchi… ¿Quisieras ser oficialmente la Señora 'Sin Bolas' y convertirte en mi esposa?
Aquella propuesta le sacó unas risas a la pelirroja, pero tenía razón, en todo lo que mencionó. Así mismo como ahora era perfecto.
—Aww… —expresó Haruko, poniendo sus manos al rededor de su rostro.
—¿Ustedes dos siempre han pensado igual?
—Wallace mencionó lo mismo… —mencionó Sora ante las palabras de su hijo.
—Son tan perfectos el uno para el otro… Resulta que hasta piensan igual. Tienen las mismas ideas locas —mencionó el rubio al ver a sus amigos, esta vez como novios oficiales.
—Sí, resulta que fue su madre quien le pidió a Wallace las entradas al partido —rió Taichi—, pero ella no iba tan preparada como yo, que hasta un anillo llevé. Así que mi propuesta fue la ganadora.
—Pero papá… —interrumpió su hija, sin saber que a sus cortos 10 años, le daría una importante enseñanza— No importa quien ganó, quien hizo la mejor propuesta, ni nada de eso. Lo que realmente importa es que ustedes son el uno para el otro.
—Cierto. Pueden pasar los años, pueden cambiar muchas cosas, pero jamás el cariño que hay entre ustedes dos.
Ambos se miraron a los ojos y sonrieron, dándoles la razón a sus hijos.
Algo estaba claro… con altos y bajos, estaban haciendo un buen trabajo.
Y así concluye este humilde fic de esta humilde servidora, espero de todo corazón que les haya gustado y que lo hayan disfrutado, tanto como yo disfruté y me reí al escribirlo xD
Cuídense!!
Nos leemos en dos años más xD OKNO, espero que no pase tanto tiempo :')
*Len~
