El enfrentamiento final de Umi contra su padre llegó y no fue la cosa que muchos esperarían ya que la peli azul estaba muy cansada por tanta batalla que tuvo, así como las heridas que poseía.

Ahora que estaba frente al bio-guerrero que era su padre, este poseía una fuerza monstruosa lo que provocó que le diera una soberana paliza a la chica quien no parecía querer dar batalla, esto fue una maravilla de ver por parte de Ruby, a su lado estaba Dia quien no decía ni hacía nada.

- Mira eso hermana, finalmente Ao Samurái está a punto de encontrar el fin tal y como lo planeé – la peli roja decía esto – y no solo eso, sino que será a manos de su propio padre. Finalmente ella pagará por el sufrimiento que nos hizo pasar, por el sufrimiento que les hizo pasar a miles de personas a lo largo de estos años.

A pesar de toda la paliza que recibía Umi, Dia no podía decir nada, es más, no parecía expresar felicidad o alguna otra emoción por eso, ni que decir de cuando al final el rostro de la samurái azul estaba siendo pisoteado por su padre.

Este tomó la cabeza de su hija y cuando estaba por darle un fuerte puñetazo, Umi reaccionó un poco poniendo su espada en medio el cual atravesó el brazo del señor Sonoda hasta la mitad, haciéndolo sangrar.

Sin perder más tiempo, el nuevo guerrero al ser simplemente una máquina para matar, golpeó a Umi usando su cara haciéndola sangrar más y sin más, la tiró hacia donde estaban las hermanas, Ruby fue empujada por la peli negra quien se llevó el golpe siendo mandada hacia atrás junto con la peli azul, pero esta cayó un poco más lejos.

- ¡Hermana! ¡Hermana! – la peli roja fue hacia donde estaba Dia cuya máscara estaba rota y con algunos destellos eléctricos y cuando vio a Umi que estaba un poco lejos y estando en esa situación, le provocó una sensación extraña la cual no podía reconocer en ese momento que era.

El padre de la samurái llegó a donde estaba esta y sin más, la tomó del cuello elevándola del suelo y comenzó a ahorcarla.

- ¡Mátala! ¡Mátala de una vez por todas! – los gritos de Ruby eran de pura felicidad, pero por el lado de Dia, su cuerpo temblaba mirando eso, ver como la vida de la peli azul se escapaba sin que esta pudiera hacer nada y de golpe, varios recuerdos fueron a su mente.

Y todo de años atrás.

Umi y Dia practicaban con sus espadas mientras los árboles de Sakura adornaban todo el sitio, sus flores rosas eran tan hermosas de ver.

Junto a ellas mirando el espectáculo estaba Ruby quien, impresionada por esto, iba hacia ambas por tal demostración en donde las dos chicas se daban manos en señal de respeto y amistad, además de una hermandad que ambas compartían.

Aquellos recuerdos le daban en la mente a la peli negra actualmente donde Umi ya se estaba despidiendo de la vida.

- U-Una hermana – susurró esta poniéndose lentamente de pie, mientras tanto el padre de Umi apretaba con más fuerza el cuello de su hija quien nada hacía para liberarse de eso.

Bien no podía ser su padre siendo este una clonación de su progenitor, pero para ella no era nadie más que la persona por la cual estuvo batallando muchos años y simplemente para ella no podía matarlo.

Y eso fue lo que causó que sus fuerzas la abandonaran y su cuerpo dejó de responder. La cinta de su frente cayó al suelo mientras que su progenitor simplemente dejó su cuerpo sin vida tirado ahí.

- ¿Lo has visto hermana? Finalmente lo hemos hecho… hemos hecho justicia… nosotras lo hemos matado usando nuestras fuerzas – la peli roja se dirigió a Dia con una sonrisa – ¡mira hermana, lo hemos hecho!

- … - la oji verde mayor no respondía, su cuerpo seguía temblando por todo eso.

- ¿Hermana? ¿Qué te pasa hermana? – Ruby no comprendía el comportamiento de la peli negra.

- Hermana… una hermana – esta se quitó la máscara de golpe – ¡UNA HERMANAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

- ¿Hermana? – sin más, Dia corrió hacia donde estaba el padre de Umi el cual había tomado una espada y estaba por atravesar el cuerpo inerte de la samurái, pero esta llegó en su ayuda evitando que esto pasara haciendo retroceder un poco al peli azul de grandes músculos.

- ¿Qué es lo que has hecho? ¡¿Qué diablos le has hecho a Umi?! – exclamó la cual por un momento parecía ser la vieja Dia que fue en su adolescencia, sin miedo a medirse contra alguien tan fuerte como el padre de la peli azul.

- P-Pero, ¿Por qué la proteges? ¡Hermana, ella ya está muerta! – Ruby le decía en su total confusión por eso, además de la enorme sorpresa por el actuar de la peli negra – ¡es inútil!

- … - esta no respondió y se batió en combate contra el bio-guerrero.

- ¿Has olvidado lo que nos hizo Ao? ¡Lo que te hizo a ti! – esas palabras no parecían ir a la cabeza de Dia que continuó con la pelea y logró darle dos heridas en el pecho al padre de Umi formándole una X ahí, no obstante, siendo la máquina asesina que crearon, el peli azul usó su fuerza con su espada para cortarle el brazo derecho a la peli negra y lanzarla a ella lejos de ahí – ¡reacciona hermana! ¡¿Por qué haces eso?!

Ruby se quedó en silencio mirando a la peli negra y como esta se quería levantar de vuelta, dándole a la menor de las Kurosawa una imagen como si viera a su hermana mayor como cuando era más joven, aquella persona que se juró que ayudaría a todos.

- Debo proteger al dojo de mi padre… debo proteger a todos… incluyendo a mi hermana Umi – las palabras de estas dejaron en shock a la peli roja, pero a la vez conmovida por tal devoción de su hermana.

Dia se lanzó de nuevo al ataque, pero la fuerza de este monstruo solo hizo que le cortara la mano buena que tenía, Ruby no se quedaría atrás y apuñaló al padre de Umi por la espalda enterrándole profundamente su espada, no obstante, este no sentía ningún dolor.

La peli roja le daría batalla, pero en un descuido tomó a Dia y usándola como escudo, el progenitor de la samurái enterró su espada de sorpresa atravesando el corazón de la peli negra, así como el de Ruby, ambas cayendo al suelo en un charco de sangre estando cerca del cuerpo de Umi.

- H-Hermana… - susurró la peli roja con sus últimas fuerzas – g-gracias… por… cuidarme…

- R-Ruby… m-me alegro que al menos… estemos juntas… - esta fue la última sonrisa que ambas hermanas se darían, la peli roja fue la primera en partir seguida de su hermana mayor.

Los circuitos de Dia quedaron muy dañados y haciendo corto circuito, el padre de Umi notó la cinta en la frente de Ruby, la tomó y se la puso dándose a entender que era el Número 1.

La sangre de las hermanas Kurosawa llegó hasta donde estaba se encontraba la de Umi por lo que la electricidad que salía de las partes robóticas de Dia fue directo a la peli azul a través del líquido rojo, la potencia de esta fue lo suficientemente fuerte como para reanimar a la peli azul.

Umi poco a poco fue recobrando la consciencia y en donde estaba en ese momento, esta miró los cuerpos de las hermanas y que por alguna razón volvió de la muerte para acabar con todo esto.

Esta también pudo ver la espada que Dia llevó antes de que su brazo fuera cortado por lo que tomó esta arma y la amarró con fuerza a su mano derecha usando la Cinta Número 2 que quedó junto a ella.

Umi estaba lista para enfrentar a su padre de nuevo, a pesar de que poseía todo en contra, sus heridas, así como las marcas en su cuello por el estrangulamiento que obtuvo de este.

Era un ser monstruoso, inhumano, algo que no podía ser vencido, pero la oji avellana no cedería por eso a pesar de que incluso sus pies tiraban sangre.

- Esto acabará pronto – susurró Umi apuntando su espada – lo siento, pero tú no eres mi padre… mi padre murió hace muchos años.

- No tengas miedo, hija.

La pelea inició con ambos peli azules corriendo hacia el otro con sus espadas, todo se tornó en blanco y negro, parecía que el solo chocar espadas se volvería algo único de ver.

Umi ya no era la que fue hace momentos atrás, iba con la convicción de acabar con aquel ser que llevaba la apariencia de su fallecido padre y cuando las espadas chocaron, la sangre voló por todos lados dándose a entender que había habido un vencedor.

- Papá.

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Tres días transcurrieron desde esa batalla y el pequeño Kotaro había logrado llegar ahí, se había tardado, pero nada detendría su deseo de venganza por la muerte de su padre.

En eso, notó como una figura se estaba acercando a él, su cabello azul flageaba con el viento mañanero de ese día. Umi era la persona que venía, a pesar de las heridas, había salido victoriosa en su sanguinaria batalla contra ese horrido monstruo y en su frente, se notaba la Cinta Número 1.

El pequeño se asustó un poco, pero luego de eso se tornó en pánico ya que estaba contra alguien que a pesar de que batalló duro, estos días le hicieron recuperarse en parte de todo lo que pasó. Esta tenía a un lado su espada y cuando Umi se puso a su lado, este temblaba mucho.

No obstante, la samurái de cabello azul le extendió su mano como entregándole algo lo resultó ser la Cinta Número 2, la misma que Shichigoro llevó.

- Cuándo estés listo – le dijo esta para irse, Kotaro miró la cinta asintiendo sabiendo que tenía un largo camino que recorrer si quería culminar su venganza.

Umi caminó simplemente hacia el puesto que le correspondía y el del cual nunca tuvo que bajar, el Monte Fuji, el hogar que tuvo y el del cual seguiría siéndolo.

Ella ahora portaba de nuevo la Cinta Número 1, algo que tendría que llevar puesto por siempre o hasta que su vida fuera apagada.

Y solo sería cuestión de tiempo antes de que ese chico con la Cinta Número 2 viniera a ella, pero por mientras, ella tampoco perdería el tiempo.

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Años más tarde…

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- Estoy aquí, Ao Samurái – Kotaro, quien lucía ya como un buen adolescente, traía una espada y siempre con la Cinta Número 2 que la había tenido desde que Umi se la dio. La peli azul no había perdido el tiempo en todos estos años que pasaron y lucía ya más adulta, pero su belleza no se iba.

- Bien… empecemos – la lucha entre ambos inició siendo una danza mortal en donde ambos parecían que estaban dando todo de sí, no obstante, el mundo no es un cuento de hadas y la experiencia de Umi fue superior a la de Kotaro y este acabó decapitado en un rápido corte que le dio la peli azul.

El cuerpo del chico cayó pesadamente al suelo lo que le dio la victoria, Umi iba a regresar a su hogar, pero decidió ir por la cinta que estaba en la cabeza del chico y antes de lanzarla al vacío, simplemente la tomó y se la llevó adentro de su hogar.

- Papá, tú querías esconder esa leyenda ¿no? Bueno, al menos cumpliré ese capricho tuyo – susurró Umi la cual entró de nuevo a la montaña llevando las dos cintas y parecía que la leyenda de las cintas acabaría.

Pero lo que sí quedó claro es que la samurái azul fue la portadora de la Cinta Número 1 que más tiempo duró, así como la más fuerte de todos y su historia y nombre quedaría marcada de por vida.

AO SAMURÁI: RESURRECTION

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Oh whoa, these tears that I've had

They here, have no, word

Then roll, each time each pain

I fell insane

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Fury in my eyes, sword on my side

Escape death to become immortalized

Blue on my head, Ao Samurai

Number One, I bring a whole nation alive

I'm the leader of the Clan, you can tell from the headband

Spirit of God, become one inside man

Except all challengers, leave 'em in bandages

Sword won't ceist til my enemy vanishes

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And so your tables have turned

Only now with you and I've burned

Were these sweet memories?

In the rain

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Yo, I'm the master of disaster, no one swing a sword faster

I warned you, the'll be tears after the laughter

Now I'm 20 years, after the rapture

War blood will be spilt, we start a new chapter

Fury in my eyes, sword on my side

Blue on my head, I'm Ao Samurai

Number One, I bring my whole nation alive

Escape death, to become immortalized

.

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FIN.

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Y hasta llega esta historia.

Esta serie que me gustó hacer ha llegado a su final la cual me encantó hacer, el final en sí tal vez no sea el que esperaban o a lo mejor sí, pero tengo que decir que posiblemente el ciclo de las cintas haya acabado.

Eso nunca lo sabremos.

Pero bueno, como dije, la historia de Ao Samurái ha llegado a su final, mil gracias a los que la siguieron desde el inicio y eso que solo la inicié como un capricho, pero bueno, llegó hasta aquí.

Mil gracias de vuelta.

Sin más, este ninja se despide.

Bye.