Finalmente, la invocación pudo hacerse a pesar de que hubiese un tiempo de retraso. El séptimo Servant que faltaba en la guerra pudo materializarse para que esta contienda de paso a que pueda iniciar después en algún momento, solo será cuestión de rato para que esto ocurra.

La Servant de clase Saber se hallaba de pie sobre el centro del círculo de invocación como signo de su reciente aparición. Estaba presentada en toda su gloria, postura firme donde tenía sus hombros bien alzados, sosteniendo firmemente su espada Excalibur, especialmente portando su característica armadura que emitía un tenue reflejo de la luz lunar que impactaba sobre las corazas metálicas que poseía aquella armadura. El último detalle que manejaba el mismísimo rey de los caballeros era tener un rostro sereno y ojos cerrados, no mostrando perturbación alguna por ser llamada para la invocación.

Todos estos aspectos los podía ver plenamente Kiritsugu a pesar de que había neblina repleta en este lugar cerrado, formando parte de otro fenómeno inofensivo de la invocación.

Kiritsugu bajó aquel brazo que antes uso para cubrir lo cegadora que era la luz y la tierra que levantaba el viento. Sentía que en el proceso de su acción casi titubeaba, ¿a tal punto llegaba su desasosiego?, ni siquiera se está sintiendo capaz de controlar su cuerpo para no ceder a estas sensaciones… Se supone que toda su vida fue condicionado para lidiar con ello.

⸻ Te pregunto… ¿Tú eres mi Master? — Las palabras de la mujer eran las que rompían el silencio que reinaba sobre el lugar, ya que Kiritsugu no ha dicho ninguna palabra en este lapso. La tonalidad de su pregunta se manejó con plenitud, haciendo que el quiebre del silencio no fuese tan desconcertante.

Allí estaba ella, hablando, dando una pregunta como parte del protocolo que hace un Servant al ser llamado para confirmar el contrato con su respectivo Master. Y sin embargo tal cuestionamiento no fue respondido, no hubo siquiera algún sonido de confirmación, o algún ruido que volviese a rasgar el silencio que nuevamente se formó en el ambiente.

El que era su Master siguió manteniendo el silencio total, este estaba totalmente estático. Él agradecía que aquella mujer tuviese los ojos cerrados, así no hubiera visto como su cara manifestaba rasgos de perplejidad; como ojos más abiertos de lo normal, y su boca estando tensa. Aun así, Artoria no lograría ver estos rasgos porque Kiritsugu logro reprimirlos de una forma muy fugaz antes de que ella abriese sus ojos.

La expresión que exhibía ahora era retomar aquel semblante distante, pareciendo como si su rostro estuviese ¨relajado¨. Aunque llegando a una apariencia donde parecía más una expresión de indiferencia, intensificándose con aquellos ojos muertos que complementaban esa perspectiva.

Por supuesto que Artoria notaría la falta de respuesta que hubo, no recibió algún sonido siquiera como ya mencionado. Por tal hecho, en un principio se sintió confundida, así que lentamente abrió sus parpados para encontrar a la persona que la trajo a este mundo.

No hizo falta que girase su cabeza o mirase a otro lado para encontrar a alguien. En el preciso momento que sus ojos se abrieron completamente y el lapso en el que su vista se aclarara, visualizó enseguida que había una persona frente suya a varios metros de distancia.

Primero vio su vestimenta, casi completamente de negro, solo quedaba dirigir su mirada hacia arriba para ver el rostro del contrario, con el objetivo de identificar quien era y…

Espera… Ella sabe quién es.

⸻ (¿Qué?) — Inmediatamente con solo verle de forma detallada por un breve instante, aquella simple pregunta cayó como bomba dentro de la mente de Artoria.

Otras preguntas podrían haberse formado aparte de ese ¨que¨, siendo una tras otra de forma constante. Pero solo la simplicidad de una quedó plasmada dentro de su cabeza.

Todo se trataba del shock que la está invadiendo en ese preciso momento. Era una sorpresa total esto, simplemente lo máximo que puede dar su mente es asimilar el hecho que el hombre frente a ella no era nadie más que Kiritsugu Emiya.

Daba un vistazo al dorso de la mano de su contrario, notando de inmediato la marca de Master. Kiritsugu era su Master otra vez.

El semblante de Artoria había cambiado totalmente, la mencionada actitud serena que componía su persona se disipo completamente. Con solo ver la marca que indicaba el pacto Master-Servant entre ellos, hizo que sus ojos se abrieran con total desconcierto, viendo directamente a la cara a Kiritsugu, cruzándose con esa expresión fría y ojos apagados de aquel hombre.

Pasaron los segundos así, Artoria no rompía el contacto visual mientras este lapso continúa, Kiritsugu hacía lo mismo. Ambos no despegaban la mirada del otro, creando este tenso contacto visual.

Saber quiso hacer algo más que solo eso, pero por producto de este shock le genera una incapacidad de concretarlo. Trató de por lo menos decir algo, pero solo se quedó en un pobre intento de habla, concretando la mínima acción de meramente abrir su boca de forma sutil, un rasgo que aquel hombre identificaba rápidamente.

Por el lado de Kiritsugu también era un flujo constante de pensamientos sobre su cabeza, solo que supo suplirlo mejor, o más bien, limitar cualquier rasgo que denote su verdadero sentir. Ahora mismo se centraba en el evidente hecho de que su Servant sabía perfectamente quién era él, lo asumía con facilidad a pesar de que ella no dijese ninguna palabra, con solo ver su expresión le fue más que suficiente. Tal hecho le causa descontento… Las cosas serán realmente difíciles de ahora en adelante.

El hombre tuvo mejor visión de lo que se avecinaba, Artoria no, por ello le costó asimilarlo. Pero ahora lo estaba haciendo, y con ello llegaban nuevas preguntas; ¿realmente tiene que hacer esto con él?, ¿por qué?, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que ocurrió la anterior guerra?... ¿Esto no es otra línea de tiempo acaso?, realmente la rubia deseaba que esta última pregunta tuviese una respuesta que la afirmase.

Ambos compartían algo en este instante, y era el mar de recuerdos que sus mentes activamente reproducían, unos más vividos que otros. Todos claramente orientados a la cuarta guerra. Ciertamente no solo tener este reencuentro era un factor de ello, si no que sus apariencias daban aquel detonante para aquellas memorias. Ambos estaban exactamente iguales a como hace diez años. En Artoria esa característica es normal, su naturaleza como espíritu heroico dictaba esa norma. Del lado de Kiritsugu era un caso más distintivo, la vaina Avalon le brindó ese beneficio a su organismo, solo que la mujer desconocía ese hecho.

Independientemente de cuál sea la explicación de cada uno, lo claro es que verse el uno al otro era como dar un vistazo al pasado; un reflejo de lo desagradable que fue este para los dos. Como si esos recuerdos todavía se negaran a ser dejados atrás, aun queriendo que quedasen impregnados en la mente de los desafortunados.

Lo que anteriormente era una sorpresa total sobre su rostro, va teniendo un cambio gradual. Su boca se cierra totalmente, sus cejas se arquean hacia abajo, formando una expresión de hostilidad por el enojo que se estaba acumulando en su ser. Solo quedaba un pequeño indicio de sorpresa causado por sus parpados bien abiertos.

Artoria ha asimilado la confusión y sorpresa, lo que no sabe es si podrá con el enojo que está brotando en ella. Es que realmente, de todas las invocaciones que pudieron hacerse y Masters que pudieron ser su acompañante… ¿Enserio tuvo que ser el?, este hombre que considera aborrecible.

Era sorprendente la constancia con la que mantuvieron ese contacto visual, puede que hayan pasado minutos así, pensando sobre el otro. Pero era hora de romper ese acto, una iniciativa que dio Saber cuándo bajo su mirada, sintiendo que no podía seguir viendo más a ese hombre, el enojo que se intensifica le impide seguir haciendo esa acción.

Hubo un breve lapso en el que sentía que iba a desbordar, manifestando el sentimiento en su lenguaje corporal; percibía la sensación de cómo sus manos temblaban, incluso ocurría a pesar de sostener la Excalibur. Inclusive sus labios se fruncían un poco, a la vez que mantenía sus dientes bien cerrados, casi apretándolos entre sí. El impulso de gritarle a él… Reprocharle, o hacer algo parecido… Es tan grande ahora mismo.

Pero se está conteniendo, mantiene su compostura, ¿cuál era el motivo?, si tenía todo el derecho de echarle todo en cara a ese malnacido.

Cae en cuenta que precisamente estaba reprimiendo sus emociones, y cuando percibe ese hecho su mirada toma una intensidad hostil, pareciendo que fulminaba al piso que miraba ahora mismo. Esta vez le afecta la impotencia de saber cómo no puede hacerlo por su propia incapacidad, siendo otra de las emociones que le corroen.

Kiritsugu observaba sus gestos y como progresaba su cólera. A diferencia del rey de los caballeros, él no aparto su mirada, siguiendo observándola para sacar un análisis al respecto. No sacó otras conclusiones aparte de obviedades, se le notaba más que molesta, lo que significaba otro argumento que reafirmada su seguridad de que, de hecho, ella si tiene recuerdos de su persona y lo conoce como esa persona abominable.

El hombre entrecerraba sutilmente sus parpados, posteriormente aparta su mirada para observar a su derecha, empezando a caminar, alejándose aún más de ella. Su pensamiento se orientó a lo que consideraba mejor; dejarlo así y no hablar nada con ella, hacer esto solo atrasará su progreso en la guerra. Llegó tarde a la misma como para permitirse una plática o soportar lo que tenga que decir Artoria de él. Claramente que el sentimiento de arrepentimiento por ella sigue prevaleciendo en Kiritsugu, pero opta por mejor apartar esa emoción lo máximo que pueda, le tiene más importancia a movilizarse ahora mismo, lo mejor será abandonar este lugar pronto.

Se dirigía a unas mesas, específicamente a la que tenía el maletín que fue dejado allí antes de que el hombre iniciase la invocación. Por la intensidad de las ventiscas que generó la invocación fueron alejadas, sin duda la fuerza del viento fue considerable. Al estar frente a la mesa abre el maletín, hurgando en este por algunos segundos, no le era tardado sacar lo que quería; y precisamente aquel objeto no era nada más que un arma, siendo su icónica Thompson Contender, la misma que le ayudó tanto en la cuarta guerra, al igual que fue la causante de incontables muertes. Era su arma emblema, el detalle era que no le causaba ningún orgullo adjudicarle un título así a algo tan sanguinario.

Dirigió el Thompson dentro de su gabardina mientras echaba para atrás la solapa de la prenda, guardando el arma por la zona de su lateral, no sabiéndose con exactitud en dónde exactamente. Después con una sola mano saco lo que parecían ser unas prendas de aquel maletín, teniendo la apariencia de como si estuviesen envueltas en pliegues de plástico. Kiritsugu observaba estas ropas con detenimiento, al acabar esta acción gira lentamente su cuerpo hacia atrás para ver con Artoria, teniendo la intención de acercarse a ella.

Tuvo una complicación al querer hacerlo, sintió un abrupto dolor en el momento que quiso dar un primer paso, este invadiendo en totalidad su cuerpo, otro síntoma que le afectaba era una sensación de cansancio. Estos factores tenían sus razones; la falta de Avalon le está generando problemas, además de que uso el poco maná que le dejó Avalon para traer a Saber, haciendo que estuviese más afectado por su maldición. Necesita la vaina, y la necesita ahora.

Aun así, soporta el dolor que le invade lo mejor que puede. De hecho, lo hace bien, la coraza exterior sigue mostrando un semblante inexpresivo, como si nada estuviese afectando su salud. Aguanta lo suficientemente bien como para retomar su caminata, nuevamente teniendo la intención de acercarse a su Servant. Cada paso era perfectamente audible en el lugar.

Mientras que aquel hombre ejerció toda esa sucesión de actos, Artoria no hizo más que seguir lidiando consigo misma en todo este tiempo, aun tratando de manejar la impotencia que le dejaba su falta de acciones. A pesar de ello todavía seguía atenta a lo que sucedía en su entorno, percatándose de como su Master se le acercaba, haciendo que se sintiera más agitada. La sensación aumentaba cuando notó que se paró frente suya, cerrando la distancia entre ambos. Aun así, Artoria no hizo algún movimiento.

El pelinegro bajaba su cabeza un poco para obtener una mirada más centrada de ella, teniendo sus ojos fijos sobre lo único que mostraba, su rubio pelo. Kiritsugu pensó que él tenía que hacer algo para captar su atención, y ya estaba listo para hacerlo de hecho. Fluyo diferente a lo que tenía previsto, Saber de cierta forma se le adelanto; esta primero inhalo de manera profunda, hasta el punto que parecía que su pecho se expandía a pesar de su armadura; no tardó en soltar su debida exhalación, siendo totalmente audible para el hombre frente a ella. Esto no se trató más que un suspiro, un intento para calmarse, ya que parece que su decisión fue hacer ¨nada¨ luego de todo.

Finalmente, el rey levantó su cabeza, lo suficiente para poder ver directamente a Kiritsugu al rostro. A diferencia de antes, su expresión parecía mucho más regulada, solo había detalles que revelaban rasgos de disgusto, totalmente dirigidos hacia aquel hombre. Él parecía que ni se inmutaba por ello, mantenía la mirada con ella sin otro atisbo más que una aparente apatía.

⸻ Póntelo. — Después de tanto silencio que había entre Master y Servant, Kiritsugu es el que decide rasgarlo esta vez, dando una simple palabra que era dada como una orden; el tono ronco y distante que uso fue suficiente indicio para dar a entender que era una orden directa para que ella obedeciera.

Extendía la ropa que sostenía a Saber, dejando más en claro su indicación de que debía hacer. A pesar de la tonalidad con la que dio su demanda, no realizó un movimiento brusco, esperando que ella tomase las prendas ya ofrecidas.

Artoria inmediatamente miraba la ropa. Si el hecho de que Kiritsugu la viera de forma tan directa le era desconcertante, lo era más si esta vez habla directamente hacia su persona, e incluso le ordenara ponerse una… Simple ropa.

Es realmente confuso ver ello cuando la dinámica solía ser él ignorándole casi todo lo que duro la cuarta guerra. Aunque ciertamente es normal, no hay un acompañante como Irisviel o Maiya con ellos para que sirva de puente entre los dos. De allí Artoria saca la conclusión de que Kiritsugu no tiene otra opción más que obligarse a esto.

En todo caso, si es así, pues mejor hay que darle el gusto a este idiota; este adjetivo atribuido en base a su pensamiento. Le era ofensivo saber que no había otra alternativa más que él le hablara. Mejor deja eso de lado, opta a solo seguir su indicación para evitar más cruces o roces del uno con el otro.

Ella solo toma el atuendo, viendo este de forma detenida. Tiene un diseño femenino, pero no será molestia.

Kiritsugu dio media vuelta después de que Artoria accedió, dándole la espalda y caminando por el círculo de invocación, aproximándose a lo que sirvió como catalizador; Avalon. Se agacho para poder agarrarlo, sosteniéndolo entre su brazo y el abdomen lateral, impidiendo que se caiga. Simplemente vuelve a caminar después de recoger lo que buscaba, dirigiéndose a la puerta por la que antes entro, de ese modo abandonó el lugar. Tomó un poco de consideración con dejar al rey solo para que pueda cambiarse cómodamente.

Por parte de ella, nunca lo dejo de observar hasta que abandonó el lugar. Pudo notar que evidentemente Kiritsugu tenía el Avalon en su posesión, puede sorprenderse, ya que es un objeto de gran poder y que se creía perdido al morir con el en sus manos; pero hasta este punto, ya se ha dado cuenta que el destino siempre le dará sorpresas realmente grandes, desde las más desagradables hasta las más impactantes… Por lo que es mejor optar por dejarlo pasar, al menos por ahora.

⸻ Hah… Maldita sea. — Casi sentía que se iba a derrumbar allí adentro si duraba otro minuto más estando con esa mujer, no era por la presión emocional y psicológica que conllevaba, si no que sentía como su cuerpo se estaba desmoronando. La sensación de opresión en sus músculos le causa un agudo malestar.

Jadeaba por lo bajo, la impresión de que le faltaba el aire era palpable. Su cuerpo se inclinaba ligeramente hacia adelante, apoyando una mano suya sobre su rodilla, como un medio para mantenerse de pie. Tomaba fuerzas para tomar una postura recta, sostenía el Avalon en sus manos frente a su pecho, no queriendo demorarse en hacer el proceso de volver a unirlo a su cuerpo. El brillo dorado emergía mientras hacia la unión, este fue disipándose a medida que la vaina conectaba con su ser.

El proceso no tardo en acabar, toda luminosidad desapareció; y lo más importante, se sentía mucho mejor, nada de cansancio o limitación en sus movimientos. Sus circuitos mágicos atrofiados eran liberados, con ello sus músculos estaban mucho menos afectados. Incluso experimentaba alguna clase de revitalización, cómo si el efecto de Avalon fuese mucho más fuerte ahora. Kiritsugu supo sacar una conclusión rápida, asumió que la razón era por la presencia de Saber, esta influía en el objeto sagrado para un mayor efecto de vitalidad.

Retenía la respiración por algunos minutos por los efectos de la ausencia de Avalon, pero ahora al tenerlo, expulso el oxígeno acumulado en una profunda exhalación.

Lo que fue un pequeño alivio entre tanto acumulado, pronto este fue olvidado por una nueva necesidad que nacía; fumar. Dejo el tabaco en el lapso de diez años, pero ahora sentía unas grandes ganas de consumir cigarro. Necesitaba relajarse de lo anterior con Artoria, y prepararse mentalmente para lo que tenga que lidiar con ella a futuro.

Lamentablemente, no tenía ningún cigarro consigo para saciar la necesidad.

Un ruido agudo suena, arruinando la poca tranquilidad que había aquí fuera, el ruido fue causado por un portazo. Kiritsugu no tuvo reacción espontánea, en cambio giraba su cabeza de manera paulatina hasta mirar por encima de su hombro.

Era Artoria, fue la causante de aquel portazo. Significaba que ya estaba fuera del almacén. Andaba a un paso pausado que iba en dirección a Kiritsugu, se acercó a él, pero manteniendo una distancia considerable.

⸻ ¿Qué sigue ahora, Kiritsugu? — Trato de mantener la monotonía en su voz, casi parecía robótica, solo que ocurrió un detalle, su tono pareció desbordar veneno al mencionar aquel nombre en su pregunta. Hasta había una rotura en su cara que delataba su desagrado. A pesar de querer sostener una clase de neutralidad en su expresión, Kiritsugu alcanza a notar como el entrecejo de la mujer se fruncía, por poco y revelaba en plenitud su enojo.

No hay una respuesta inmediata por parte del hombre, solo miraba a su Servant en el periodo que estuvo callado.

Ya no llevaba aquella armadura o algo vistoso de ese tipo, lo mismo ocurría con su vestido, ahora este era ausente. La vestimenta que ahora porta es una diferente; una camisa blanca de manga larga que tiene el cuello de esta doblado hacia abajo, con un listón azul que envuelve esa parte, y este forma un moño en su pecho. Le sigue una falda del mismo color que el moño, la cual se aprieta por la zona de su cintura, el largo de la prenda llega hasta sus rodillas. Las piernas en su totalidad estaban cubiertas, el atuendo que se encargaba eran unas medias de color negro, culminando en el área del calzado, siendo unas pequeñas botas marrones.

Kiritsugu podía tener opiniones diversas de Artoria, pero debe admitir que se veía bien con su cambio de vestimenta.

⸻ Andando. — Kiritsugu daba la siguiente orden, expresándose de manera distante, algo común de él, y algo que Artoria debía esperarse. Este volteaba al frente para movilizarse con su caminata.

La Servant hace lo mismo, notaba como el hombre iba a un paso rápido, ella de cierta forma le seguía el ritmo, pero siempre manteniendo la distancia entre los dos, de manera que siempre iba detrás de su acompañante.

En todo el camino ambos estaban callados, ningún gesto o sonido salía de ellos. Lo único que predominaba como sonido era que el viento fluía por la zona cuando pasaban por los árboles frondosos que obstruían la luz lunar. Otro era el constante ruido del césped siendo aplastado por los pasos de cada uno. A pesar de la oscuridad e incomodidad del terreno, se maniobraron bien para seguir la ruta a la que Kiritsugu guiaba.

No tardaron en llegar al destino que buscaban, pronto abandonaron la zona de los árboles para encontrarse con una más despejada, solo teniendo una carretera grande. Artoria se detuvo un momento para poder mirar el alrededor de forma detallada, dándose cuenta que había un vehículo estacionado a las orillas de la carretera. También veía como Kiritsugu no se detuvo y siguió adelante, yendo en dirección a ese vehículo.

El pelinegro abrió la puerta, seguidamente se adentra en el vehículo y cierra la puerta en el proceso. Tiene que hacer esto rápido, ya es hora de que partan. Voltea en dirección al asiento del copiloto porque recordó que allí estaban sus cosas, las cuales eran su ¨material para trabajar¨, tomó las bolsas y las echó en la parte trasera del auto; en ese instante recordó que dejo su maletín en el almacén, pero no importaba, no albergaba nada más que su Thompson y la ropa que le dio a Artoria. Por el lado de ella hubo una tardanza al llegar, principalmente porque Kiritsugu llegó primero por apresurado, otro motivo era ver el vehículo le trajo recuerdos; era el Mercedes que condujo con Irisviel.

Finalmente entraba al auto con velocidad, tomando una postura recta mientras se sentaba en el asiento del copiloto. Rápidamente oyó el sonido del motor ser encendido apenas cuando cerró la puerta. Ya percibía que su Master estaba apresurado, pero no tanto.

Kiritsugu buscaba amonestarla por su demora, había visto cómo se quedó quieta detrás del vehículo por algunos segundos, pero mejor decidió no decir nada. Simplemente se enfocó en pisar el acelerador para arrancar, entrando al carril de la calle y por fin avanzar a gran velocidad.

Tal acelerón tomó de sorpresa al rey, siendo empujada hacia atrás por el latigazo que dio el aumento de velocidad, por fortuna el asiento amortiguo el pequeño impacto. Por el rabillo del ojo observo a su acompañante, no gustándole su acción, pero dejándola pasar como él lo hizo con ella.

Poco a poco la chica gira su cabeza para voltear con la ventana de su lado, mirando hacia las afueras del vehículo. No hay mucho que observar ciertamente, solo montones de árboles y montañas que se perdían por el movimiento del vehículo. Por el lado de Kiritsugu, miraba directamente hacia el frente, no apartando sus ojos del camino en ningún momento, queriendo concentrarse lo máximo posible en conducir.

No quisieron mirarse en ningún momento, preferían ¨enfocarse en lo suyo¨ como un pobre intento de distracción.

La actitud distante de ambos hacía que no hubiese más que un silencio incómodo que rodeaba su entorno, y ambos de forma sorprendente lo asimilaban de cierta manera; bueno, esto se veía más del lado de Kiritsugu. Artoria no estaba del todo contenta con esto, siente alguna clase de presión en el ambiente que la intranquiliza, así se ha sentido cuando lo vio por primera vez.

Desde que se subió al auto sus manos estaban posadas sobre su regazo, pero mientras más pasa el tiempo siente como sus manos sujetan con fuerza los pliegues de su falda.

Que, hablando de su ropa, a ella le causa extrañeza la elección de esta, el estilo obviamente es muy diferente a lo que le fue dado en la anterior guerra. De un traje formal pasaba a este conjunto casual. Había una explicación que ella desconocía, y era que Kiritsugu dejo atrás muchas cosas relacionadas a lo que era su ¨trabajo¨, con ello sus diferentes trajes de tallas variadas, solo poseyendo varios de su misma talla, claramente no tendría algo que le quedase Artoria; por lo que de forma apresurada compro algo simple para ella, de hecho, fue una sorpresa que haya acertado en su talla.

Así como tenía una duda tan banal, hay otras que realmente martillan su cabeza de forma constante, llegando al punto que ni siquiera sabe cómo organizarlas mentalmente, siendo una constante asfixia mental para ella. Una de ellas, que puede divisar en ese instante, es… ¿Por qué sigue actuando así?, es consciente de que claramente tuvieron contras muy marcadas, al punto de parecer que querían sabotearse mutuamente, pero ahora que solo son dos, ¿no es lo más sensato por lo menos tener un tipo de comunicación por su situación?, no hay alguien más aparte que ellos, teniéndose meramente a ambos para luchar esta guerra.

Kiritsugu tiene contemplado esto, por supuesto que lo tiene, no dejaría pasar algo tan evidente. No tiene otro aliado más que su Servant, la comunicación ahora es sin duda algo crucial, mucho más si se trata de ganar esto. De cierto modo la barrera que se pone entre los dos le incita a seguir manteniéndose distante a pesar de que es inviable. Cree que lo mejor es manejarlo como dos simples compañeros que se tendrán que comunicar solo cuando haga falta, especialmente si se trata de batallas, como simples máquinas de guerra que su único propósito en común es ganar.

Así, ambos tienen sus perspectivas de cómo serán sus métodos, pensando en cómo lidiar con ellos, y también el cómo llevarlos a cabo.

Entre los constantes pensamientos que llegaban a ser redundantes, repentinamente algo los saco de estos. Como si algo fugaz entrara en su radio mental.

⸻ ¿Sentiste eso? — Kiritsugu preguntó de forma clara, sin tonos distantes o algo por el estilo. De esa forma rompió el silencio abrumador que les rodeaba.

⸻ Si, proviene desde los árboles… — Saber inmediatamente respondía, confirmando sus sospechas. Ella dejo su posición para comenzar a mirar de forma más atenta, incluso echando vistazos hacia atrás. ⸻ No sé dónde ubicarlo exactamente, a veces disminuye y otras aumenta su maná. —

Han detectado un hilo de maná a la cercanía, como si repentinamente hubiese hecho acto de presencia.

Artoria puede sentirlo de forma más palpable a diferencia de Kiritsugu; el solo podía sentirlo a su alrededor, pero no en lugares exactos. De igual forma parece que Artoria también pasa por complicaciones.

⸻ Va saltando constantemente… Nos está siguiendo. — La Servant sigue informando, dando un hecho de entre todo lo que pudo recabar de la situación. Voltea con Kiritsugu, teniendo una cara de total neutralidad. ⸻ Será riesgoso si sigue así, nos tiene en la mira. —

⸻ Mmh… — Claro que el hombre lo sabe, aun así, no puede evitar sentirse inconforme por la situación, soltando un sutil sonido de exasperación. Miraba por el retrovisor para ver si divisaba algo. No hubo éxito.

Volvió a centrar su vista al frente, las luces de Fuyuki brillaban bastante cerca, significando que faltaba poco para entrar a la ciudad. Ahora tiene un dilema, acelerar con todo lo que pueda para tratar de entrar a Fuyuki, allí sería parcialmente seguro ya que es un lugar público, dando la posibilidad de que aquel perseguidor se retractaría de entrar. Pero si es un Servant… Tan solo le haría falta un segundo para destruir este vehículo, y con ello tener una baja fácil. A Kiritsugu le viene la visión de que estar aquí dentro es riesgoso.

Debe tomar una decisión y debe hacerla ya.

Afortunadamente ya la tomó.

Deja de pisar el acelerador para alternar al freno, pisando este pausadamente, pero de forma abrupta ejerciendo toda la presión en este, lo mismo hizo con la palanca de cambios, echando esta lentamente hacia atrás, pero culminando con agresividad. Esto significo en una reducción violenta de la velocidad del auto, al punto de que frenaba más y más mientras su avance seguía todo lo que podía. Posteriormente dio vuelta al volante, redirigiendo el auto hacia un lateral de la carretera, frenando en su totalidad sobre la orilla de esta.

Artoria paso por toda la turbulencia que sufrió el coche, sin embargo, se mantuvo considerablemente estoica, sujetándose de la parte frontal, evitando gran parte de las contrafuerzas que empujaban por los bruscos movimientos del auto. Poco le molestaba todo esto cuando su principal prioridad era centrar su atención en aquella presencia que todavía no se detiene.

⸻ Baja. — Fue lo que dijo Kiritsugu cuando el coche freno, dejando de sujetar el volante y palanca para dirigir ambas manos hacia la zona trasera del coche, concretamente donde estaban las bolsas negras que echo allí; hurgo en una de ellas activamente hasta sacar un arma. Una clásica suya, tratándose de un Calico M960.

A la par, Saber abrió la puerta para abandonar el vehículo, cerrando la puerta y manteniéndose junto al auto. En todo momento, no importando que movimiento ella hiciese, nunca aparto su mirada y atención del posible peligro. El cual se había quedado atrás al parecer, el vehículo pudo ser demasiado rápido para él, pero ella dudaba mucho de eso.

Le siguió a Kiritsugu en salir del auto, cerrando la puerta con velocidad, haciendo lo mismo que Artoria en mirar hacia atrás para estar atento a cualquier actividad inminente. Mientras tanto agarró la palanca que estaba en el lateral del arma, tirando esta hacia atrás y oyéndose como ahora se encontraba cargada.

Empezó a movilizarse, dando pasos rápidos sin detenerse, tomando una distancia del auto que cada vez se hacía más larga con cada pisada, no movía la mano que sujetaba el arma, estando cerca de su cadera, siendo ocultada de manera plausible por su gabardina.

Del lado de la carretera donde decidieron detenerse se hallaba un terreno similar a una pequeña planicie, solo habiendo césped que la cubría en su gran mayoría. El detalle llegaba cuando a varios metros más allá era rodeada por árboles, teniendo la aparente imagen de un bosque, tanto Kiritsugu como Artoria no estaban seguros de eso, pero si notaban que la oscuridad predominaba de ese lado, era justamente allí donde el intruso se estaba desplazando constantemente.

Curiosamente no se presentaba mucha ausencia de luz, la iluminación de Fuyuki lograba alcanzar este páramo, siendo otro indicio de lo cerca que se quedaron de entrar a la ciudad. Aun así, había la suficiente distancia para que una persona del otro lado no pudiese descifrar con claridad lo que pudiese ocurrir aquí

Saber no se quedó quieta, mantuvo el paso cuando Kiritsugu hizo su caminata, siguiéndole por detrás, pero estando a una distancia cercana, era fundamental hacer eso por la situación actual. Como la situación lo ameritaba, empezó a ponerse más alerta, lo que le hacía estar preparada. Del torso en dirección hacia abajo emitía un brillo blanco que aumentaba de intensidad. No tardo para que este desapareciera, pareciendo como si se dividiese en pequeños cristales que se dispersaban al desprenderse de la chica, revelando su vestido cubierto con placas de armadura. También en su mano derecha manifestó lo más crucial luego del anterior proceso, su espada, la cual era recubierta con su magia de viento, dando la apariencia de como si estuviese sosteniendo algo invisible; tanto Kiritsugu, y evidentemente Artoria sabían que era con fines estratégicos.

Hubo un punto donde ambos dejaron de moverse, quedando quietos a varios metros de distancia de aquella zona repleta de árboles, estando totalmente alertas e intercalando sus miradas de un lugar a otro. La entidad que los acecha demuestra un comportamiento más activo, algo que los pone más preparados.

Artoria dio algunos pasos hacia delante, colocándose frente a Kiritsugu como medio para anticiparse ante un posible ataque hacia su Master. Prosigue al sujetar la empuñadura de su espada con ambas manos, posicionándola frente suya a la altura de su cintura. Aplicaba lo mismo con sus piernas, posicionándolas de tal manera que quedasen parcialmente extendidas, como método para soportar cualquier impacto de mejor forma.

¿Cuál era la estrategia?, ambos ciertamente pensaron lo mismo; ser la presa. Como no conoce la ubicación de su posible enemigo, entonces lo mejor es incitarlo a salir. Nada serviría mejor que mostrarse en campo abierto para dar la idea de que son un objetivo fácil. Es arriesgado, pero es la opción más viable que encontraron.

⸻ Dejó de moverse. — Diría la Servant a manera de murmullo, modulando el volumen para que Kiritsugu la oyese.

Este no respondió, en cambio siguió concentrado, la abrupta ausencia de lo que sea que fue eso no significa algo bueno. Tal evento lo pone más alerta, al punto de dirigir lentamente su dedo al gatillo, pareciendo que casi lo presionaba; fue un experto con las armas, no se preocupa por cualquier desliz, principalmente lo hace por anticipación.

Su alerta inmediatamente cambio a tensión.

Sus propios niveles de maná se dispararon abruptamente.

Finalmente pudo visualizar algo, pero no por donde esperaba.

Logró identificar una figura que se asomaba por el rabillo de su ojo, como si algo repentinamente hubiese salido de los árboles y cayera sobre el césped. Esto fue lo poco que alcanzó a visualizar, posteriormente pareció que el lapso de tiempo fue menos que un parpadeo para que aquello hiciese su siguiente movimiento. Para cuando se dio cuenta, un filo rojo amenazaba con entrar por el lado derecho, el cual apuntaba directamente a su cara.

⸻ (¡Time alter…!) — Como reacción instintiva tiró su cuerpo al lado izquierdo, teniendo lista su habilidad que altera su propio tiempo. Pero el ataque viajo a una velocidad gigantesca, no estaba seguro si lograría activarla a tiempo.

Súbitamente el hombre escucho un fino sonido similar a metales chocando entre sí.

Aterrizó en el suelo sobre su antebrazo, sirviendo como medio para amortiguar su caída. Apenas cuando aterrizo en el suelo miró en dirección a dónde provino el ataque, viendo frente suya la figura de Saber, ella se interpuso entre el ataque, pudo bloquearlo a tiempo.

Artoria lo vio venir desde antes, imagino un ataque sorpresa, solo que lo esperaba desde otro ángulo, aun así, no le fue problema movilizarse para interceptarlo al darse cuenta que fue con intención de atacar a su Master.

A pesar de no poder verse, su Excalibur estaba colocada en posición horizontal, y por encima de esta yacía aquel filo que hace un momento atentó contra la vida de Kiritsugu. El ataque aparte de ser bloqueado, fue desviado.

Pronto con un rápido movimiento ejerció fuerza con su espada sobre el arma del atacante para empujarlo y así abrir espacio entre los dos, fue allí donde aprovecho para dar una estocada directa al abdomen del sujeto.

Este dio un salto hacia atrás al identificar sus intenciones, logrando esquivar el ataque. Aunque en lugar de contraatacar parece que decidió alejarse dando otro gran salto.

Kiritsugu utilizo este lapso para de pie en medio del suceso, mirando directamente a aquel sujeto. Al igual que Artoria, los dos ahora tenían una mejor visión de él.

⸻ Diablos, sabía que no funcionaría… — Exclamaba con un tono casual, pareciendo que tenía la guardia baja, ya que el instrumento que uso para atacar lo tenía apoyado en su hombro. Incluso bajo la guardia, podía verse como tenía sus ojos cerrados. ⸻ Los ataques sorpresa no son lo mío. —

⸻ (Lancer…) — Fue lo que pensó Kiritsugu al verlo de forma detallada.

El atacante había sido un Servant, no era una sorpresa con la velocidad que se manejó hace un momento. Vestimenta azul, cabellera del mismo color; esas eran las características que notó Kiritsugu de primera instancia. Y lo más importante, la cual revelaba su clase como Servant, la lanza de color rojizo que era apoyada en el hombro del sujeto.

Daba unos pequeños golpecitos en su hombro con la lanza, luego pudo verse como abrió un ojo suyo y dio una sonrisa de lado, dando más ese aspecto de despreocupación ante la situación. ⸻ Realmente espere que bloquearas eso. — Maniobro por un breve momento su lanza, sujetándola por ambos extremos de la asta cuando tomó una postura de pelea, con la punta apuntando hacia abajo.

Simultáneamente Kiritsugu evaluaba la situación; en un principio observando a Lancer a detalle. Analizando un poco se percataba de una pequeña característica, el arma que posee aquel Servant es muy parecida a la lanza que tuvo Diarmuid, el lancero de la cuarta guerra. ¿Acaso tendrá alguna clase de maldición por la similitud?

Cuando no pudo sacar otro dato de Lancer, centró su atención nuevamente en los árboles, queriendo hallar un rastro de magia dentro de esa zona, no teniendo éxito al tratar de localizarlo. Su principal objetivo pasaba a ser encontrar el Master de Lancer, si es que se encontraba cerca. A menos que escondiese su posición.

⸻ Es impropio de un Lancer atacar de esa forma. — Señalaba la rubia con desdén, ese intento de ataque realmente no le agrado a la mujer. Aun así, decide permitir bajar su guardia cuando su oponente no mostraba signos de atacar pronto.

⸻ Mhm, no me culpes a mí, mi Master me pidió que lo hiciera. — En un principio se sintió ofendido por las palabras de Saber, después dio una explicación corta al respecto, tampoco revelaría todo. Pronto se mostró neutro al dejar de hablar.

⸻ Eso no quita que sea cobarde. — Declara tajantemente como respuesta, desechando cualquier excusa que pudiese dar aquel Servant. Artoria va alzando su Excalibur hasta colocarla a la par de la parte superior de su torso, sujetándola del mango y pomo. Así es como toma su siguiente postura para luchar de una manera más ofensiva.

A Lancer no pareció gustarle la respuesta que dio la mujer, haciendo una tenue mueca por la zona de sus labios y entrecerrando sus ojos de forma inquisitiva. ⸻ Me llamas cobarde cuando tu ocultas el arma con la que luchas. — Era el turno del lancero señalar aquel aspecto de Saber, centrándose en sus manos que, desde su punto de vista, parecía sostener nada. ⸻ Responde, ¿qué tipo de arma es tu Noble Phantasm? — Demandaba una respuesta por parte de ella, precisamente su tono dejaba ver su ansia de saberlo.

⸻ Quién sabe. Puede ser un hacha, una lanza. Hasta podría ser un arco. — Responde aquella pregunta gustosa, el detalle recaía que se asomaba la ironía en su respuesta; claramente no le iba a brindar tal información. ⸻ ¿Qué esperas?, si no atacas tú, entonces lo haré yo. — Se apreciaba como su postura demostraba que estaba más que preparada para luchar. En aquellas palabras pudo notarse con creces su seriedad, junto a ello, su aire desafiante que quería incitarlo a hacer esto.

⸻ Ja… Muy graciosa, chica. — Al oír lo dicho por Artoria le generó una tenue carcajada, a la vez que una pequeña sonrisa se filtraba en la comisura de sus labios. Aunque por el lado de sus ojos era otra historia, pudo verse como este afilaba su mirada en dirección hacia ella. ⸻ ¡Hagamos esto entonces! —

Apenas cuando grito la oración que anunciaba su combate, este salió disparado en dirección hacia Artoria con un salto totalmente horizontal. La contraria no se quedó atrás, no dejaría que su contrincante ganase terreno; por lo que ella hizo el mismo salto que la ayudaría a desplazarse hacia Lancer.

Los movimientos tan abruptos de ambos generaron fuertes ventiscas de viento, además de alzar momentáneamente la tierra en la que hace un instante estaban parados. Lo siguiente que se aprecio fue como Saber tenía la intención de dar un corte diagonal que iba de abajo hacia arriba que apuntaba hacia el pecho de Lancer, mientras que el portador de la lanza parecía querer efectuar un ataque de forma más directa; sosteniendo su lanza con una sola mano y dirigiendo esta de forma recta contra Saber, el arma apuntaba directamente a la cabeza de la chica, yendo directamente a matar.

La velocidad y dirección de ambos ataques hizo que estos impactaran contra el otro de forma estruendosa, haciendo que ambos Noble Phantasm chocasen de forma frontal. El poder del encuentro fue liberado de manera que una onda expansiva fue desatada, con la suficiente fuerza para arrojar a ambos contrincantes hacia atrás. No tardaron en cerrar distancias de nuevo, solo que esta vez efectuando ataques más precavidos.

Kiritsugu aprovecho la batalla que se estaba desatando para querer comprobar la teoría de si había un Master cerca. Hubiese gustado apoyar a Artoria en su batalla, pero no encontró una abertura para brindar apoyo actualmente, así que opto por trabajar como mejor se le da, desde las sombras y centrándose en otros aspectos de la batalla.

Empezó a movilizarse hacia aquellos árboles, acelerando su paso hasta el punto de correr. El Calico que sostenía en su mano ahora lo mantenía lo más estable posible mientras corría, principalmente para estar preparado ante cualquier cosa.

No sabía que su enemigo estaba al tanto sobre sus movimientos.

⸻ Ya te oí carajo, lo estoy intentando. — Exclamaba Lancer entre el intercambio de ataques que daba con Saber, a manera de un murmuro que iba más para sí mismo, como si hablase con otra persona que no estaba allí. El entusiasmo que dejaba ver su expresión hace momentos se desvaneció de un instante.

Utilizo una abertura que dejo Artoria a su favor, sujetando su lanza de su parte superior, con esa acción provoco una pequeña confusión en la espadachina, fue allí donde dio un ágil golpe con la parte inferior de la asta; no solo fue ágil, sino que también concentró una gran cantidad de fuerza en este.

La anti naturalidad del ataque causó sorpresa en Artoria, haciendo que recibiese aquel ataque de lleno en su pecho, provocando un considerable retroceso por la fuerza del mismo.

Inmediatamente Lancer saco ventaja de esto, pero no en contra de Saber, ahora hacia un movimiento que nuevamente era extraño. Hizo un desplazamiento a gran velocidad de forma diagonal, ignorando totalmente a Saber. Al establecerse en un punto específico del suelo, ejerció un movimiento mucho más fugaz, por la violencia de este incluso desprendió porciones de tierra del propio suelo.

Dando un parámetro más amplio, Lancer se estaba dirigiendo a Kiritsugu.

Cargaba contra él, eran evidentes sus intenciones de volverlo a atacar; el ataque que uso antes contra Saber esta vez iba dirigido contra su nuevo objetivo. El mismo era aquel de sostener con una sola mano su lanza y dar una estocada en un punto concreto, y este iba directamente a la cabeza del hombre.

A diferencia de antes, Kiritsugu pudo percatarse del ataque que venía hacia su persona. Por lo directo que era el ataque, podía tener alguna idea de cómo evadirlo. Ya no lo veía tan fugaz como lo fue antes.

Mientras sucede tal cumulo de acontecimientos, Artoria se recompone, viendo lo evidente que eran las intenciones de Lancer, haciendo que se centrara en formular una manera de detener lo que tenía pensado hacer. Apenas cuando sus pies tocaron el suelo salió disparada con un salto, yendo en dirección hacia Lancer, pero tomando una trayectoria más vertical.

⸻ (¡Time alter: Triple Accel!) — Su magia era activada con antelación, generando un aumento brusco a su velocidad, observando por el rabillo del ojo como aquella punta roja estaba a punto de perforar su cabeza.

Por el repentino aumento de velocidad en sus movimientos, principalmente en su acción de correr, hizo que el ataque pasara de largo, casi rozando la nuca. Pero al parecer hubo un cambio de trayectoria en el ataque del Servant, amenazando nuevamente su cabeza.

⸻ (¡Square Accel!) — El nivel de su velocidad sube aún más de forma considerable, a diferencia del Triple Accel este subió a una intensidad gigantesca. Solo lo uso por una brevedad y en un movimiento, el cual fue inclinarse hacia adelante lo suficiente para efectuar un movimiento similar a agacharse. Con ello la lanza fue esquivada de nueva cuenta, esta vez de forma más plausible.

⸻ ¡Tú oponente soy yo! — Como si pareciera venir del cielo, Artoria cae violentamente con velocidad sobre el Servant mencionado, dando la impresión de dar un giro mientras estaba arriba para ejercer fuerza centrípeta en el ataque que estaba por dar.

El espadazo no cayó sobre Lancer, específicamente el que recibió el ataque fue la asta de la lanza, con el objetivo de salvaguardar a Kiritsugu de otro intento de daño hacia él. La fuerza de Artoria en ese ataque fue tal que apenas al impactar, el arma de su contrincante directamente se estampo sobre el suelo, la potencia fue tanta que levanto una gran cantidad de tierra, la cual fue esparcida por lados aleatorios.

En medio de ese suceso, el hombre utiliza estos factores a su favor para concretar su intención de adentrarse a los árboles, escapando de la escena y perdiéndose de vista al pasar por estos y huyendo de la batalla que se seguía concretando entre los dos Servants. La capacidad de su habilidad la disminuyo a ¨Double Accel¨ para evitar seguir haciendo daños a su cuerpo, pero a su vez queriendo mantener esa agilidad constante.

Esa intervención de Saber dejaba a Lancer en una situación complicada, su lanza estaba hundida sobre la tierra, todavía era sujetada con una mano por su portador, claramente la recupero luego del acontecimiento; todo esto en cuestión de fugaces segundos, pero los suficientes para que Artoria sacara ventaja en el combate.

Ella inmediatamente arremetió con distintos tajos que amenazaban el torso y cabeza del lancero, y este no iba a dejar que estos acertaran sobre él. Rápidamente al sacar su lanza del suelo prosigue con usar principalmente la zona de la asta como defensa, bloqueando los inminentes ataques que llegaban de su rival, moviendo con constancia su arma para bloquear lo que podía, dependiendo de donde viniesen aquellos espadazos.

Aunque pudo bloquear cada ataque que llegaba, no podía hallar una abertura de contrataque contra la mujer entre tantos cortes que trataba a acertar; era tan rápida que cuando veía una oportunidad de tornar las cosas a su favor percibía otro ataque que venía de distinta dirección, provocando que se limitase a seguir bloqueando sin parar. El principal problema era que no podía visualizar su espada, tenía que basarse en intuición y percepciones de donde iría cada ataque por su capacidad de percibir el maná.

Artoria limitaba de forma constante a Lancer, lo que significaba una ventaja más considerable para ella; era bastante opresiva con cada ataque dado ya que su intención era no darle otra abertura de la cual su enemigo pueda aprovecharse. Con ello, el lancero no ve otras alternativas más que retroceder, su intención de atacar al Master de la Servant fallo, y ella parecía determinada ni siquiera dejar que se acerque a él.

Las chispas saltaban cada vez que sus respectivas armas chocaban, provenían mayormente del filo de la espada impactando contra la lanza. Solo que en algún punto el lancero pudo dar un paso largo hacia atrás para abrir distancia, Artoria quiso evitar esto, pero Lancer fue más ágil en este intercambio de movimientos. El hombre de pelo azul uso el filo de su arma para dar un contrataque, algo que la espada de Saber bloqueo; pero esto fue suficiente para que Lancer volviera a tomar las riendas de la situación.

Este se plantó bien en el suelo para no retroceder más, tomando una postura firme mientras ejerce algunos ataques directos, los cuales Artoria aparte de bloquear, los evade con pequeños movimientos laterales. Puede que ella no sea superada por su enemigo, pero este se encargó de equilibrar las cosas en el sentido de que ambos estaban peleando, pareciendo que esta vez ninguno iba a ceder.

A su vez Kiritsugu sigue centrado en aquel objetivo de hallar a alguien a las cercanías, principalmente si había indicios de algún Master. Corría entre los frondosos árboles con su habilidad ¨Double Accel¨ aun activada, queriendo hacer esto lo más rápido que puede permitirse sin que conlleve dañarse a sí mismo.

Intentaba percibir magia en sus alrededores, agudizando sus sentidos todo lo que podía para encontrar por lo menos un mínimo de esta, pareciendo que no estaba teniendo éxito. Por ello daba vueltas más abruptas, revisando cada espacio que creía no haber verificado, y aun así, nada.

Le parece realmente extraño que la situación fuese así, parecía como si aquel Servant simplemente se desplego para luchar y nada más. La idea de que su Master estuviese en las sombras para analizar, o incluso esperar a atacar de forma sorpresiva era la que estaba en la cabeza de Kiritsugu, por eso su prioridad de cazarlo como anticipación a sus movimientos; solo que como ya se ha mencionado, o no está teniendo éxito o no hay rastro de ello.

Tal hecho lo redirige a la idea de que Lancer fue enviado sin algún tipo de ayuda externa. Pero está seguro de que hay ojos en algún lado, algo que puede verlos, principalmente a su Servant si es que está combatiendo. En el caso de que sea un mago experimentado, algún tipo de hechizo que sirva como instrumento para comunicar la información que pasa en tiempo real.

Ya que se encuentra en una situación que podría considerarse en un callejón sin salida, por lo menos en el aspecto de seguir indagando acerca de esto, decide centrarse por un momento en la batalla que está sucediendo a considerables metros de distancia desde su posición.

Ambos Servants se encontraban en el centro de aquel paramo donde solo había pasto, siguiendo chocando las hojas de cada arma, dejando la impresión de que Artoria está teniendo ventaja. Fue hábil al evitar que Lancer arremetiese en su contra y además hacerlo retroceder para evitar que algo así se repitiera, más si es persistente en seguir atacando. Kiritsugu lo sabe, su Servant es alguien bastante capaz, tanto en batalla como en estrategia.

Kiritsugu al ver todo ese panorama concluye que Artoria no está teniendo muchas complicaciones contra Lancer, por lo que alguna clase de apoyo no será muy indispensable para ella. Así que, retomando su tarea, otra vez activa su ¨Double Accel¨ para correr y perderse más entre los árboles, alejándose para seguir con su búsqueda.

Luego de un constante intercambio de tajos y cortes que chocaban entre sí o eran esquivados por cada adversario, Saber da una estocada que apuntaba hacia la cabeza de Lancer, lo hizo cuando golpeo con su espada aquella lanza lo suficientemente fuerte para dar la abertura que utilizó para dar tal estocada. No solo aquel ataque fue el único movimiento que hizo, si no que se acercó lo suficiente su cuerpo al del lancero para que no tuviese una oportunidad para hacer un contrataque con su arma, más si es de una longitud larga.

Lo único que pudo hacer Lancer ante esta situación fue echar su cabeza hacia un lado con toda la velocidad que se permitió, logrando por lo menos esquivar el ataque en el sentido crítico, pero la hoja logro alcanzar su mejilla de forma palpable, dejando un considerable corte en esa parte. Sangre brotaba inmediatamente después de la herida causada.

Pronto la respuesta de su contrincante no se hizo esperar, ella estaba dispuesta a soltar otro corte que igualmente amenazaba la cabeza del hombre, ahora no se repitieron los sucesos, si no que fue parada en seco cuando sintió un impacto contra su abdomen, al igual sentía como era alzada del suelo por el poder del golpe. Lancer no utilizo su arma para ello, aprovechó la cercanía que la propia Artoria tomó para ejercer el cuerpo a cuerpo. Había dado un rodillazo potente en la parte anteriormente especificada, junto al factor de haber saltado para darle más potencia a su golpe.

Ambos estaban a considerables metros arriba del suelo. Lancer no dudo en efectuar otro ataque en contra de la Servant enemiga, sabia lo veloz que era y lo fácil que puede recomponerse de algo así, por lo que hace un ataque que supere la velocidad de ella en ese aspecto. En un movimiento algo cerrado nuevamente utiliza la asta para ejercer daño; usando el extremo inferior de esta para impactarla directamente en la cara de Saber a manera de un estruendoso golpe, acertando con efectividad.

Artoria al instante salió disparada en dirección horizontal después de recibir tal ataque, recorriendo cierta distancia por los aires gracias al impacto recibido. Cuando cayó sobre el suelo no se detuvo, arrastrándose sobre este un breve momento; precisamente allí fue donde se recompuso, dando una voltereta hacia atrás a modo de aprovechar la inercia. Al estar de pie, rápidamente retoma su postura de combate.

⸻ Tch… — Escapaba un pequeño quejido de dolor de sus labios, el golpe que le fue dado llego hasta aturdirla por un breve momento, sin duda alguna fue bien acertado, podía sentirlo. Su mejilla también era prueba de ello, estando totalmente rojiza y con la piel raspada en el centro de esta.

Lancer aterrizaba en el suelo por la obvia gravedad, solo que a diferencia de Artoria, este lo hizo de forma mucho menos turbulenta. Ella podía ver como una sonrisa se formaba en el rostro del lancero, extendiendo su postura mientras sostiene la lanza con una mano, teniendo el filo apuntando hacia Saber.

⸻ Lo que sí es lo mío es siempre ingeniármelas en una batalla. — Decía eso con un aire de suficiencia, estando satisfecho con haber deducido correctamente los movimientos de Artoria para por lo menos mantenerse al nivel.

⸻ Debo admitirlo Lancer, eso no estuvo nada mal. — Artoria responde la confianza que tomaba el lancero, estando de acuerdo de que lo hizo bien allí. A pesar de su halago, su expresión sigue igual de firme, queriendo estar centrada en la lucha. Solo se tomó un instante para palpar con su mano izquierda si había sangre en su mejilla. Al notar que no era así, simplemente vuelve a sujetar con firmeza la Excalibur.

⸻ Tú tampoco peleas mal. — De igual forma da un cumplido, bajando su aire de grandeza luego de decirlo. Tensaba un poco su postura. En el ocurría un detalle que Artoria inmediatamente detecto.

Se dio cuenta de cómo no la veía, si no que su cabeza estaba girada para ver hacia otra parte, directamente a los arboles de donde él salió, y donde también Kiritsugu se adentró.

Artoria inmediatamente tomó más atención a cada acción de Lancer de forma meticulosa, ya que asumía que tenía intenciones de otra vez atacar a Kiritsugu como lo intento antes. Estaba más alerta cuando esta vez no estaba cerca para protegerlo, no sabía si podría volver a evitar otro ataque de Lancer hacia él. Aunque podría confiar en su capacidad como mago para que pueda ingeniárselas.

Ahora que Artoria lo piensa, simplemente se fue sin informarle cuál sería su intención al retirarse hacia aquellos árboles. Ciertamente… No le sorprende, era de esperarse de alguien como él. Claramente no cree que haya huido, para nada, ya conoce sus métodos de lucha. Hasta se hacía la idea de que fue por el Master de Lancer al igual como lo hizo en la cuarta guerra… Vaya similitud.

⸻ En un principio no entendí por qué mi Master me hizo cambiar de objetivo, más si ya tenía en la mira a otro Master. — Comentaba casualmente Lancer, aún sin apartar la mirada de aquellos árboles, ni siquiera movía su cabeza hacia ella como precaución por si decidiese atacar, parecía lo suficientemente despreocupado para ignorar ese hecho.

⸻ Pensé que era precipitado y no tenía sentido… — Lo que es su esbozo en los labios, paulatinamente era borrado para abrir paso a un rostro que dejaba ver desconcierto, como si esa despreocupación no existiese ahora, haciendo un contraste con la personalidad que antes mostraba. ⸻ Creo que ahora lo comprendo. —

La rubia no comentaba nada al respecto, de hecho, todavía no caía en cuenta a lo que se refería Lancer con aquellas palabras como para responderle algo. En vez de eso, surgía la duda de cuál era el motivo para que ignorara otro objetivo y fuera directamente por ellos a las afueras de la ciudad.

⸻ Hay algo que no me gusta de ese hombre. — A pesar del silencio de Saber, el lancero no para de confesar su pensamiento con respecto al Master de la chica. Todavía seguía sin hacer otro movimiento.

⸻ Como si algo recorriese su interior. Algo que por alguna extraña razón se me hace familiar. — Parecía como si agudizara su mirada mientras sigue observando a la misma dirección, queriendo descifrar más de lo que pudo haber identificado. En algún punto demostraba que logro hallar algo más, solo que el resultado no le gusto. ⸻ Como una clase de pestilencia. Algo como… Maldad. —

Tales palabras generan cierto desconcierto en Artoria, no sabiendo que responderle luego de todo lo dicho por su enemigo. Llegando al punto de desconcentrarse de la batalla al igual que él, inconscientemente bajando su mirada de forma leve. Tenía un desconcierto del tipo que la dejaba pensando, analizando lo dicho, y dándose cuenta de varias cosas. Ella no era la única que podía sentir esa singularidad proveniente de Kiritsugu, si no que otro Servant igual; entonces no era algo delirante que su mente exaltada producía como sugestión por tener ese sentimiento de aversión hacia su Master, era algo real.

Es algo que el hombre no portaba en la cuarta guerra, ella hace comparaciones y concluye que las diferencias con el estado de su cuerpo son muy distintas.

Al darle su respectivo análisis, gracias al vínculo que tiene con el cómo Master-Servant puede sentir de forma más plausible aquello que envuelve a Kiritsugu. Algo que fluye constantemente sobre su cuerpo, algo que oprime cada fibra de su ser. Hasta ella lo sabe, es claramente maldad, pero por alguna razón… Siente que es algo ajeno a él, no generado por su propio ser o maná.

⸻ Bueno, no pestilente de forma literal, claro.

Artoria sale del flujo de incógnitas que se estaban generando luego de pensarlo detenidamente. Las palabras de Lancer fueron causantes de ello, pudo oír un tono irónico en ellas.

La mujer vuelve a centrarse en Lancer al alzar su mirada y verle, notando que, a pesar de la ironía de sus palabras, este no mostraba signos de despreocupación como lo hacía antes. Incluso puede ver como su rostro se tensa.

⸻ No sé qué planean hacer ustedes en esta guerra… — Lo decía como si los acusara de algo, solo que no dejaba verlo muy explícito. Dirigía la mano que tenía libre hacia la mejilla que estaba cortada por el ataque de Saber hace momentos, pasando un par de dedos rápidamente por la herida, quitando la sangre que se quedó impregnada. Logro quitar una buena cantidad, pero todavía sobraba algo de sangre ya seca.

Artoria procura estar precavida, no queriendo permitirse otro momento de distracción como se dio antes. Más si parece que ahora Lancer va totalmente enserio, sabía que encontró algo que no le gusto y le motivo a ir con más ganas de batallar.

⸻ Pero me encargare de frenarlos ahora. — Todo indicio de que parecía tomárselo a la ligera ya no estaba, al punto de mostrar una cara de total seriedad cuando volteaba para mirar fijamente a Saber.

Sujetaba la lanza con sus dos manos, haciéndola girar con algunas maniobras hasta detenerse de manera que cada mano sostenía cada extremo del asta, haciendo que el filo de su lanza apuntara hacia el suelo. A la vez que parecía como si su cuerpo giraba un poco hacia el lado.

⸻ Me doy cuenta de que no puedo llegar a tu Master tan fácil. — Exclamaba, viendo ahora que Saber estaría bastante centrada en proteger a su Master cada vez que intente algo contra él. Por lo que ahora es mejor cambiar de objetivo. ⸻ Así que primero me desharé de ti. —

Lancer abre totalmente sus ojos, tensando todo lo que es la parte de sus parpados y los alrededores de este; pareciendo como si la parte superior de su rostro formase algunas líneas similares a arrugas cuando el ceño se frunce.

Repentinamente Artoria siente una masiva cantidad de maná proveniente por parte de su enemigo.

En punta de la lanza lograba apreciarse como se manifestaba un gran fuego, pareciendo como si de la nada se encendiera; un fuego rojo tan fuerte que parecía de carmesí. El fuego fue abriéndose paso desde el filo hasta la asta, envolviendo casi en su totalidad a la lanza junto a las manos de su portador. Con el ello el fuego se va haciendo más intenso, además del evidente hecho de que el maná aumentaba constantemente.

Artoria identifica que todo ese maná se está acumulando en la lanza, deduciendo que está cargando un ataque, teniendo la hipótesis de que va a liberar su Noble Phantasm en breves.

Tal idea se va haciendo más evidente a medida que va dándose cuenta de que el maná no deja de acumularse; al punto de que no solo ve ese fuego carmesí, si no que comienza a emitir un destello de la misma tonalidad que va bailando alrededor de Lancer.

⸻ ¡Me quedaré con tu corazón! — Vociferaba al exclamar la oración, pareciendo una persona totalmente distinta a lo que fue a primera instancia. En ese preciso instante tanto como el brillo y fuego de su lanza hacían movimientos más descentralizados.

La Servant está totalmente preparada para lo que se venga, es evidente que el ataque venidero será la liberación del Noble Phantasm de Lancer; y ella desconoce como será este, lo que la pone en cierta desventaja, la única idea que puede hacerse es que podría ser uno de impacto certero, por lo cual extiende su espada y hace una postura con la misma que la deja frente suya como defensa. Aun así, no descarta la idea de que las palabras del contrincante son un mero engaño, todavía contempla la posibilidad de que irá por su Master en cualquier momento.

⸻ (No hay nada… ¿Cómo es posible eso?)

A pesar de su profunda determinación de querer encontrar algo, no tiene la dicha de tener la seguridad de que pudo hacerlo, ni siquiera tener la mínima pista de algo. Tuvo que detenerse de nueva cuenta al no saber dónde dirigirse esta vez, limitándose a mirar activamente a todos sus alrededores, desde los suelos, siguiendo con los troncos de los árboles y acabando sobre las copas de los mismos. No importa que tanto intente, no llega a percibir algo, como con su vista o a la hora de percibir maná.

Todas las teorías que Kiritsugu pudo organizar en todo este tiempo eran desechadas, la anomalía de lo que se está presentando sale de sus precedentes, ¿Tal vez es un Servant que reniega las ordenes de su Master?, o un Master no experimentado que pensó que sería buena opción mandar a su Servant sin apoyo. No importa que tanto piense, la identidad del Master de Lancer le seguirá siendo una incógnita.

Se daba cuenta que ya tomó mucha distancia desde el punto de partida, lo mejor es reunirse con su Servant ahora mismo, desde esta distancia no tiene una idea clara de cómo fluye la batalla que hay entre Saber y Lancer. Así que considera lo más óptimo volver para ayudarle, no tiene muy claro que intentará, pero puede intentar una idea.

Algo capta su atención, algo que al instante hizo girar su cabeza para voltear en dirección desde el punto que partió, donde dejo a los dos Servant luchando. Una gigante cantidad de maná había surgido desde allá, la cual incrementa cada segundo que pasa; está seguro que no es de Artoria, lo que lo pone más alerta.

Lo que es el tema del Master de Lancer pasa a segundo plano para Kiritsugu, lo importante es que algo peligroso que se puede avecinar, ya que pensó lo mismo que Artoria sin saberlo, deducir que el Noble Phantasm de su enemigo va a ser liberado.

⸻ (¡Time Alter: Triple Accel!)

Quiere llegar rápido, por lo que activa su habilidad para poder desplazarse a una gran velocidad, cortando grandes tramos que tomó en cuestión de segundos. A medida que avanzaba, la manera de ver a los Servants se va tornando más clara, pudiendo visualizar de mejor manera la luz que emanaba Lancer. Ya iba a efectuar su ataque y Kiritsugu lo sabía.

El Calico que sostenía lo dirige dentro de la gabardina, guardándolo porque esta no será la arma que utilizará para la situación de ahora. En cambio, lo que saco fue su Thompson Contender, accionando el cerrojo con la intención de tenerlo listo para disparar.

Estaba bastante cerca de llegar, pudiendo ver de manera más clara la posición de Lancer, significando que tiene a su objetivo localizado. También con darle un vistazo se daba cuenta que su atención era orientada hacia Saber, algo que puede aprovechar, rápidamente entra en sus planes hacer el disparo de forma sorpresiva.

⸻ ¡Gae…! — Lancer entona la primera parte del recital para liberar su ataque, pasando su lanza a sostenerla a una mano y tirarla hacia atrás. Todo lo que era fuego y luz se concentra en la lanza para dar la apariencia de rayo carmesí que deja una tenue estela en cada movimiento que hacía el lancero.

A su vez daba un paso en dirección frontal. Un paso que parecía un gran pisotón, porque apenas cuando el pie toco el suelo este se hundió con vigor, levantando el terreno alrededor de la zona pisada.

Prosiguió con finalmente extender su cuerpo hacia adelante, amenazando con lo inminentemente esperado.

En medio de ese lapso sucede un par de cosas; Artoria identifica el veloz regreso de su Master precisamente en el momento que considera más peligroso para estar aquí, lo que la hace sentir disgustada en el pequeño lapso, considerando su cometido imprudente. Eso provoca que cambie sus planes, centrándose en acercase a él para al menos tratar de evitar lo peor.

No solo eso, también se presenta el hecho de que Kiritsugu sale de entre los arboles a una velocidad anormal, teniendo su brazo extendido, con su Thompson apuntando directamente hacia Lancer, específicamente a la zona de su cabeza.

Lo primero que se escucho fue el fuerte sonido de un disparo, el Thompson fue disparado con Kiritsugu aun manteniendo la velocidad del ¨Triple Accel¨.

La bala viajo sin que nada la detuviera, un tiro limpio que era contundente para Lancer, algo que directamente amenazaba con generar un efecto considerable en él.

Luego del ruido que se hizo en el ambiente, se supone que debió haber más, ¿no?, hace un instante un ataque de un poder inmenso iba a ser liberado, pero al final ni siquiera hubo algo similar, como si se hubiese detenido abruptamente.

Artoria se da cuenta de ello, es muy evidente de hecho, claramente por alerta voltea en dirección a lo que es el Servant enemigo, extrañada por como lo que era un gran peligro se detuvo de forma tan repentina.

Podía ver a Lancer aun de pie, con la diferencia que todo indicio de cualquier luminiscencia carmesí se había ido, siendo sustituido por un humo que surgía de la lanza en su totalidad, y parte de este saliendo del mismo cuerpo del lancero. Saber tuvo la idea de que ese fenómeno fue causado por detener una habilidad de tal capacidad de manera muy abrupta, esa energía debió ser liberada por alguna parte.

No puede apreciarse bien el rostro de Lancer, ya que rápidamente puede notarse como su lanza era sostenida de manera que la asta cubría parte de este, precisamente en la zona donde la bala que disparo Kiritsugu iba dirigida.

Kiritsugu al ver eso bajo su arma, abriendo la recamara rápidamente, haciendo volar el casquillo de bala, cayendo en una parte aleatoria del césped. Al quedar vacía, inmediatamente otra bala es introducida en la recamara para posteriormente cerrarla con un movimiento brusco hacia arriba del arma. Acababa el proceso con el accionamiento del cerrojo, el detalle es que esta vez no alzo el arma para volver a apuntar, solo se quedó quieto mientras observaba con cautela a Lancer.

⸻ Maldito. — Una voz áspera emergía entre todo el silencio que se había generado, siendo el causante el Servant Lancer, el cual bajaba paulatinamente su lanza hasta tenerla al lado de su cadera, así mostrando su rostro, manejando una expresión que acompañaba la amargura con la que se expresó.

⸻ ¿Acaso…? — Artoria musitaba para sí misma, sintiéndose realmente sorprendida, no dándose cuenta de que su cuestionamiento casi salía de su boca, logrando guardárselo, este iba a ser preguntar al aire si Lancer detuvo el Noble Phantasm. Ella estaba incrédula ante esto, de todos los casos no esperaba que algo así se suscitara.

⸻ ¿Qué demonios fue eso? — Lancer siseaba a modo de pregunta, entrecerrando sus ojos con disgusto en dirección a Kiritsugu, sabiendo que él fue el que le disparo. Con un violento movimiento de su lanza fue suficiente para generar una ola de viento que sirvió para dispersar todo el humo que le rodeaba. Después bajaba su mirada para observar su arma, hallando un detalle que era perfectamente identificable.

Tenía un considerable orificio en la asta de su lanza.

Sabe claramente porque fue causado. Pudo percibir la bala apenas cuando estaba a varios metros de distancia, estando a un rango realmente riesgoso. Lo que lo puso realmente alerta fue identificar la antinaturalidad de esa bala, no siendo nada común a las conocidas. Manejaba un maná que era atípico para el Servant, pero dándose cuenta de que si llegase a impactar iba a tener consecuencias considerables, y sorprendentemente, incluso en su condición de Servant.

Por lo que, ante considerable riesgo, no tuvo de otra más que detener en seco su Noble Phantasm al apenas darse cuenta y detener la bala con su lanza, logrando esto con efectividad, pero no esperaba que su arma saliese afectada por ello. Aunque el daño fuera mínimo, le sigue pareciendo ilógico que su Noble Phantasm fuese afectado por algo que no pertenecía a un Servant.

Le genera incredulidad que un Master tiene la posibilidad de hacer algo de tal magnitud, de allí deriva el enojo de saber que por un descuido puede causarle un gran problema.

⸻ ¡Responde, maldita sea!, ¡¿De qué demonios estaba hecha esa bala?! — Levantaba la mano que sostiene la lanza para apuntar con esta directamente hacia Kiritsugu, señalándolo con la punta de la misma. Alzaba la voz como signo de su molestia, demandando fervientemente una respuesta a esa incógnita. Llegando al punto de ahora ignorar a Saber, estando más centrado con su Master.

Kiritsugu se mantiene estoico ante la demanda de Lancer, ni siquiera respondiendo para darle la respuesta que tanto anhelaba, tampoco ejercía movimiento alguno; todo su ser estaba estático, limitándose a seguir mirando meticulosamente, analizando cada movimiento del Servant enemigo.

Obviamente es consciente de que le disparó, pero no se lo iba revelar.

Fue una de sus Origin Bullets.

⸻ Voy a destrozarte… — Como no recibía respuesta, le era claro saber que no se la daría luego, así que no pierde el tiempo esperando algo que no va a llegar. Además, necesita saciar ese enorme disgusto que siente hacia el hombre, queriendo hacerle pagar por lo que hizo. Con una gran velocidad gira su lanza hasta finalmente tomar una posición para pelear, estando dispuesto a luchar contra los dos si es necesario.

Artoria que se limitó a tampoco hacer acción alguna, inmediatamente se moviliza al notar las nuevas intenciones de pelear del lancero, corriendo hacia Kiritsugu para colocarse a pocos metros de él, lista para intervenir por si va directamente por su Master, que parece que es lo que más busca.

Mientras que Kiritsugu, a pesar de no mostrar signo de tomar una posición defensiva, está bastante preparado para la arremetida que pueda hacer Lancer, incluso anticipando algunos movimientos que puede hacer en base a los breves momentos que pudo ver del combate entre él y Artoria.

Lancer ya estaba listo para lanzarse hacia ellos, incluso tomando una postura para hacerlo. Solo que cuando hizo el ademán para ejercer tal movimiento, se quedó quieto, girando su cabeza hacia el lado, dejando ver una combinación de sorpresa y molestia en su rostro.

⸻ ¡¿Lo dices enserio?!, los tengo justo aquí. — Parecía que más que estar meramente hablando, discutía con alguien. Alguien que no estaba presente en el lugar, Kiritsugu con su exploración anterior tiene la idea de que al menos es así. ⸻ ¿Primero dices que vaya por ellos y ahora quieres que los deje?, No me jodas. — Aunque intente mantener el volumen de su voz, simplemente no lo puede controlar gracias a lo que sea que estuviera diciendo con su Master.

Pareciera que quiere seguir discutiendo, dando algunas palabras más, en su mayoría quejas y preguntas en torno al mismo tema, no queriendo dejarlo pasar. Kiritsugu estaba a punto de aprovechar esto, levantando su Thompson y apuntando directamente hacia Lancer. El Servant se da cuenta rápidamente de ello, volteando directamente con una expresión de total hostilidad, dejándole en claro sin la necesidad de usar palabras que si lo intenta no tendrá éxito.

Pronto lo que es una cara de mera molestia, cambia a una de resignación, aunque manteniendo el entrecejo fruncido. Daba un pesado suspiro mientras intercala la mirada con Kiritsugu y Artoria, tomando una postura recta y colocando la parte inferior de su lanza sobre el pasto.

⸻ Tienen suerte, idiotas, mi Master me ordena dejarlos ir por alguna razón. — Con decir eso pareciese que el enojo del lancero nuevamente surgiría, pero se controla dando una exhalación por su nariz, dando media vuelta y dándoles la espalda. ⸻ Si se atreven a seguirme, entonces no dudaré en desobedecer a mi Master y matarlos. Están advertidos. — Giraba ligeramente su cabeza para observarles por encima del hombro, dando esa amenaza mientras afilaba su mirada.

Después de su advertencia, prosigue dando un gran salto horizontal que lo acerca a los frondosos árboles, posteriormente sigue con dar otro en vertical para saltar sobre las copas de cada árbol en el que aterriza, haciendo esto de forma repetida, alejándose con cada salto.

⸻ ¡Espera, no te atrevas a huir! — Artoria gritaba hacia el hijo del Dios Irlandés de la luz. Por fin pudo descifrar la identidad del lancero luego de pensarlo por un buen rato, basándose en su estilo de lucha y lo poco que pudo ver de su Noble Phantasm, ese factor principal fue lo que más se interpuso a la hora de escoger la identidad entre los héroes lanceros.

Primero corrió cierta distancia, alejándose de Kiritsugu con la intención de colocarse cerca de los arboles como lo hizo Lancer, queriendo hacer lo mismo de saltar las copas de los arboles con el objetivo de seguirle, no quería permitir que las cosas se quedasen así.

⸻ No lo sigas. — Kiritsugu da una orden directa apenas cuando ve sus intenciones de querer seguir al Servant, diciéndola en un tono casi robótico. Lo dijo a la vez que miraba directamente con ella y guardaba su arma dentro de la gabardina en un punto ciego de su cintura.

⸻ ¡Pero!- — Por su código de Servant inconscientemente obedece, deteniéndose y volteando con él, con la intención de reclamarle de manera directa, no estando conforme con esa decisión. Estaba a punto de hacerlo, pero al ver la seriedad de su Master junto a aquellos ojos muertos que intensificaban aquella visión de autoridad se calló por reflejo, sintiendo una clase de presión que caía sobre ella por la contundencia de esa orden.

Su silencio no significaba que el fuego que estaba surgiendo en ella por esto cesara, sucede totalmente lo opuesto, aumenta gradualmente hasta el punto donde su Master lo nota, pero no demuestra que siquiera reconsidere dejarla ir por él, con su rostro inexpresivo siendo suficiente indicio de ello. Tanto como la mirada gélida del Master y la ferviente del Servan chocaban, cada uno teniendo su tipo de intensidad; un choque que, si se pudieran permitirse, durarían rato así.

Pero, Artoria es la que otra vez cede ante esto, apenas inclinando su postura y bajando su cabeza hasta que su mirada se halle en el suelo. No encuentra sentido en postergar algo así si cuando el que tiene los hechizos de comando es aquel hombre.

⸻ ¿Por qué demonios dejas ir al enemigo?... — Es lo único que pudo decir la rubia luego de su periodo silencioso, creyendo que no lo dijo lo suficientemente alto para que él la escuchase, sintiéndose derrotada por un breve instante, solo que la chispa de la rabia no desaparece, persiste; siempre ha persistido desde que concluyo la cuarta guerra.

Viendo su ¨accesibilidad¨ ante el hecho de que acatara lo dicho y no va a seguir enemigo que ya partió, Kiritsugu comienza a caminar con la intención de no estar más tiempo en este lugar. A donde se dirigía era directamente al auto que dejaron estacionado cerca de la carretera.

⸻ Hay que encontrar un lugar donde establecerse primero. — Kiritsugu respondía a la pregunta que dio Artoria en el momento que paso al lado de ella mientras caminaba, dejando ver que perfectamente la escucho. Aunque ni siquiera se tomó el momento de detenerse y voltear a verla, solo paso de largo, manteniendo su dirección hacia el vehículo.

Ella recibió la respuesta que quería y aun así el sentimiento de inconformidad rodea su ser. Tal vez pudo ser más expresivo, dar razones más claras del porque retirarse de pelear cuando normalmente se caracterizaban por ser contundentes en la cuarta guerra. Solo más expresividad.

Algo tan simple que siempre busco de él y nunca la dio.

Apenas reacciono cuando ya su Master estaba alejado a cierta distancia, dándose cuenta al voltear para verle cuando pudo recuperar parte de su compostura. El ver esto casi enciende las chispas que podrían avivar su enojo. Otra vez dejada de lado, otra vez siendo tratada como menos de lo que vale.

Blande su espada un poco hasta culminar en que su espada apunte hacia el suelo, dejando un profundo, pero no largo corte en el terreno. Caminaba para finalmente seguirle, aunque la brecha entre ambos fuese gigante, no le importaba, lo demostraba al caminar con una velocidad para nada apresurada. En algún punto su Excalibur desaparecía de sus manos, posteriormente le seguía su armadura, la cual parecía como si se fragmentase para finalmente disolverse en el aire en forma de cristales blancos. Cuando acabo, revelaba la vestimenta que le dio Kiritsugu.

Durante el tiempo que tomaba Artoria para que siguiese el mismo camino que Kiritsugu, este entraba al auto para encenderlo, dejando escapar el sonido del motor y bajando su intensidad en un corto lapso. Después de ello Kiritsugu hurga en el interior de su gabardina para sacar su Calico, dirigiendo este a la parte trasera para guardarlo en una de las varias bolsas negras. Al acabar solo se apoya en el respaldo del asiento, dejando reposar su antebrazo sobre el volante y su mano sobre la palanca de cambios; quedaba esperar luego de esto, esperar por su Servant.

Aunque pareciera que su cabeza estuviera volteando hacia el frente, sus ojos observaban por el rabillo en dirección hacia ella, notando que ya estaba a punto de llegar. Otra cosa de la que se daba cuenta era su cabeza baja y algo distinto en su mirada, no ve una de enojo… Ve una mirada sombría, esas de las que él conoce bien; una mirada apagada.

Se mantuvo firme para no dejar salir cualquier indicio de pesadez. Ni un suspiro, movimiento corporal, expresión, nada. Pero no a manera de que estuviera harto de verla comportándose así, si no que la sensación de pena aumento exponencialmente al ver eso. A pesar de que la culpa lo golpee, cree que no puede hacer nada ante remediar la situación entre los dos.

Artoria entraba al auto sin hacer ruido alguno además del de la puerta siendo abierta y cerrada, también a la hora de acomodarse en el asiento; en cada acción suya no miraba en ningún instante a Kiritsugu, solo centraba su mirada a la ventana que tenía a su lado.

Silencio de nuevo, no hubo reclamo alguno ahora. Debería de estar tranquilo.

Para nada es así. Esto es realmente tenso, puede sentirse hasta un aire sofocante.

Y lo mejor es no fijarse en ello según Kiritsugu, queriendo mejor ignorar cualquier indicio de malestar que pudiese estar sufriendo su Servant.

Ambos estando listos en el auto finalmente parten, Kiritsugu mueve la palanca y pisa el acelerador, haciendo que el vehículo abandone la zona y pasase por el puente, concluyendo finalmente con su premisa de entrar a la ciudad.

Por lo menos ya no tendrán problemas en esta noche luego de esto.


Ciertamente la cuenta del tiempo ya se ha perdido hasta este punto, desde que el séptimo Servant fue invocado cualquier cuenta regresiva que pudiese ser impuesta ya no importaba. Todos los Servants estaban invocados, iniciando lo ansiado por los demás Masters.

Entre estos está Kiritsugu que más que ansiarlo, siente cierto alivio ante el hecho de que su Servant fue invocado, no tiene una carrera contra el tiempo ahora. El alivio incrementa cuando está en Fuyuki, más si no encuentra presencias mágicas por donde pase; esto le abre la posibilidad de transitar más tranquilo en busca de un lugar para ¨fortificarse¨. Teniendo diversos motivos para hacerlo.

Uno de ellos es hacer de cebo, claramente no puede ir a su residencia porque significaría poner en un gran riesgo a su familia, por lo que decide establecerse en un lugar muy lejos de aquel hogar, queriendo dar esa idea de que solo está él y su Servant, nada más, no quiere involucrar a terceros.

Por ello se tomó el tiempo para pensar en dónde. Un pequeño hogar para rentar, un lugar menos sanitario, la calle misma… Al final decidió recapitular una de las ideas que tuvo hace ya tiempo en la cuarta guerra; un cuarto de hotel, de preferencia que albergase cierta cantidad de personas. Haría esto para evitar que los Masters se atrevan a atacarlo cuando descubran el lugar por el simple hecho de que hay gente, y la guerra tiene que manejarse en las sombras. También por si esos mismos Masters tienen la osadía para hacerlo, no buscaba una gran cantidad de pérdidas humanas en el caso de que algo así se encarnase. Esas razones son sus motivos para tomar un término medio.

El lugar escogido es un edificio de no muy gran tamaño que cuenta con diversos pisos, solo con ver la cima de este es visible las letras que pronunciaban la palabra ¨Hotel¨.

Con solo ver esas palabras junto a la infraestructura del edificio, toma la decisión de que será el lugar donde ¨habitarán¨ en todo lo que dure la guerra. Consideraba que era el lugar correcto. Daba un giro con su auto para entrar a la calle donde estaba ubicado el hotel, bajando la velocidad de forma progresiva hasta dar otro giro, esta vez para adentrarse a la zona de estacionamiento que estaba a la parte frontal del hotel. Las zonas para estacionarse estaban casi en su totalidad vacías, por lo que no importa si escoge una al azar.

Su vehículo frenaba, quedando totalmente detenido en un lugar de estacionamiento. Apenas cuando frena escucha una de las puertas del auto siendo abiertas; era Artoria, se estaba adelantando para salir aparentemente. Kiritsugu oía el portazo que fue dado, decidiendo ignorarlo, pensaba que esto era algo de esperarse. Veía como ella miraba a cualquier dirección que no fuese hacia el auto, prácticamente estaba evitando mirarlo, sí que está enojada.

Realmente necesitaba aprovechar la oportunidad que le estaba dando para liberar por lo menos un poco de lo que estaba acumulando. Simplemente dejaba caer su cabeza para quedar volteando completamente hacia abajo, teniendo sus ojos cerrados y culminando con soltar un gran y profundo suspiro.

En serio, necesita un cigarro.

Ya con darse ese pequeño respiro, siente la capacidad de seguir. Gira su cuerpo para estar con la pequeña zona trasera del vehículo, utilizando sus dos manos para agarrar todas las bolsas que estaban allí, primero dejándolas sobre sus piernas después de moverlas, quiere tener una mano libre para abrir la puerta. Al hacerlo, sale del auto con las bolsas siendo sostenidas totalmente por sus manos.

Hizo falta un simple movimiento de su antebrazo para cerrar la puerta, sonando el portazo de forma estruendosa, era normal cuando solo había mero silencio. Sin más empieza a caminar, alejándose del auto. En medio de su acto dio un vistazo a Artoria de manera discreta, logrando ver parte de su rostro, parecía que, a diferencia de antes, su rostro se veía mucho más calmado. Probablemente el tiempo que pasaron en el auto fue suficiente para calmar parte de su enojo.

No sabe cómo sentirse al respecto… Tal vez, ¿aliviado por ella?

Aun así, desea prestarle la menor atención posible a ese hecho, volvía a mirar hacia el frente mientras caminaba, su destino era evidente, siendo hacia la puerta que desde su interior dejaba salir las luces de aquel lugar, dando el indicio de que daban servicio a estas horas, por lo que era mejor aprovechar.

Justo como Kiritsugu esperaba, Artoria caminaba detrás suya, siguiendo su paso pero siempre manteniendo su distancia de él. Lo hizo cuando se dio cuenta que Kiritsugu se movilizaba.

De esa forma los dos entraban al hotel, pasando por un ancho pasillo que era agradable a la vista, fue poco tiempo que tomaron para llegar a la recepción, la cual era aún más acogedora. Cuando vieron esto no tardaron en darse cuenta de otra cosa, había solo una persona aquí, una mujer que estaba en el mostrador, tecleando algunas cosas en una computadora. Algo así no era extraño a las horas tardías que eran ahora.

Kiritsugu se dirigía al mostrador, quedando frente a este para llamar la atención de la mujer, esta al darse cuenta rápidamente su atención estaba con él.

⸻ ¡Oh!, hola, muy buenas noches a ustedes. — Giraba el eje de la silla en donde estaba sentada para estar atenta a sus palabras, sonriendo con cortesía. ⸻ Agradecemos su visita, dígame, ¿tienen pensado hospedarse en una habitación? — Ofrecía los servicios como protocolo de su trabajo.

⸻ Si, ¿hay habitaciones disponibles? — Como corresponde, el hombre da una tenue sonrisa como parte de su acto de cortesía, siendo uno completamente falso. Lo mismo ocurría con su voz, siendo una menos profunda en el momento que hizo esa pregunta.

⸻ ¡Claro!, mire, tenemos… — La recepcionista parecía muy dispuesta de brindarles el servicio, ahora ambos platicaban el tema de que habitación será escogida.

Artoria era totalmente ajena a esto, siempre manteniendo la distancia de aquellos, parecía más centrada en mirar al alrededor con cierta cautela, principalmente viendo la decoración del lugar, le parecía linda. Otro aspecto en el que se centraba era si había flujos de magia o cualquier indicio de esta en el lugar, queriendo estar precavida por si había indicios de que un mago que pudiese ser un Master, afortunadamente no hallaba nada, el lugar estaba limpio.

En medio de todo este lapso tanto Kiritsugu y la recepcionista seguían platicando, con Artoria todavía no teniendo la certeza de que oraciones exactas decían, pero si sabiendo que su Master se encargaba de sacar una habitación para hospedaje. Solo hubo un detalle que le llamo la atención y el cual alcanzó a escuchar, viniendo de la boca de Kiritsugu.

⸻ Hisau Maiya.

Un nombre totalmente distinto que cree haber escuchado antes, por lo menos un recuerdo así lo dice; y por lo que está segura, ese nombre era muy ajeno al suyo o al de aquel pelinegro. Lo único que llega a su mente es la idea de que no es nadie de los dos… Entonces, está brindando un nombre falso; es normal para él, es caracterizado por querer pasar desapercibido, por lo que Artoria no le presta demasiada importancia.

Observaba como la recepcionista teclea apenas aquel nombre fuese pronunciado, teniendo su visión sobre la computadora a la cual ejercía esa acción.

⸻ ¿Y cuál es el nombre de usted, señorita? — Apenas acabando de escribir, aclara aún más su voz para preguntarle directamente a Artoria, siendo lo suficientemente clara para que ella le oyese. Apartaba su vista del monitor para verle, esperando pacientemente con una sonrisa amable.

La rubia por un momento estaba sorprendida, de alguna forma no lo esperaba, pero limito su expresividad lo suficiente, únicamente mostrando unos ojos que dejaban ver que aquella pregunta no la esperaba.

Kiritsugu estaba en parte absorto, queriendo hallar una respuesta rápida para que él la diga en vez de ella. Había olvidado totalmente ese detalle de que su Servant tiene un nombre completamente distinto a la época de la actualidad, lo cual causaría extrañeza a quien quiera que lo escuchase. El motivo de estar absorto era inventar cualquier nombre para ahorrarse algo así, buscando no querer levantar sospecha alguna.

En el momento que pudo inventar alguno miro hacia la recepcionista para comunicárselo, abriendo su boca para ello incluso.

⸻ Altria Harvey. — Tanto firme como pacífico, aquella pregunta era respondida por Artoria, adelantándose a Kiritsugu. Una expresión normal era lo que reflejaba ahora, sonriendo con amabilidad a la recepcionista en el mismo instante que respondió.

Si su Master lo hizo, entonces ella también lo haría. Identificó perfectamente la situación de que sí decía su nombre, puede generar una reacción de extrañeza sobre aquella mujer, así que inventó uno más acorde para la época actual.

⸻ Que lindo nombre. Justo como lo imaginaba de alguien extranjero. — Su atención nuevamente recae sobre su monitor, tecleando el nombre que le fue dado. Posteriormente se aleja del computador para hurgar debajo del mostrador, buscando algo aparentemente.

Luego de lo ocurrido solo hubo silencio total, nadie hablo ante lo ocurrido, ni siquiera Saber respondió el cumplido que le dio la recepcionista. La recepcionista tenía sus motivos para no hablar, el detalle recaía en las otras dos personas presentes que no hacían nada más que mirar a lugares fijos sin hacer otra cosa.

Kiritsugu en algún punto movió su cabeza de forma discreta, mirando por el rabillo del ojo hacia Artoria, viendo su postura recta y como sus brazos estaban colocados frente a su cuerpo, con ambas manos apoyadas sobre su regazo, una sosteniendo la muñeca de la otra. Sin duda era una postura elegante, al igual que emanaba un aire de sofisticación.

Analizándolo, él reconoce que ella realmente lo hizo bien esta vez; dijo un nombre falso en base a su nacionalidad tanto como su ¨etnia¨. Es claramente alguien extranjera; piel caucásica, unos brillantes ojos verdes y un cabello rubio que era llamativo. Europea en toda la regla, más si es alguien de un pasado donde los altos mandos se caracterizaban por ser así.

Artoria pudo percatarse de la mirada que le daba Kiritsugu, dirigiendo aquellos iris verdes tan llamativos en dirección a donde percibía la gran atención que le era dada, sabiendo perfectamente que era su Master. Preside el contacto visual apenas cuando ambos pares de ojos se observan mutuamente, ya saben que sus miradas son realmente penetrantes, el hecho de verse varias veces les da tal idea.

Otra cosa que nota Kiritsugu es que, a diferencia de antes, su expresión era una bastante neutral, incluso hasta para verle, esto le deja en claro que al igual que él, sabe guardar las apariencias cuando se debe. De igual forma no dura mucho así, al ser ¨descubierto¨ viéndole le incita a apartar la mirada abruptamente, redirigiendo esta hacia el suelo, lo mismo pasaba con su cabeza, apuntando hacia la recepcionista.

⸻ ¡Bien!, aquí están sus llaves para que pueda dirigirse hacia su habitación. — Diría la recepcionista después de que todo estuviese callado, llamando la atención de los otros dos presentes. Tenía una llave con un número en la parte superior de esta, la cual era extendida hacia Kiritsugu. ⸻ Seguro están cansados, así que no quiero quitarles mucho de su tiempo. Sin más que decirles, ¡Disfruten de su estancia! —

Kiritsugu elevaba sus ojos para ver a aquella mujer apenas cuando hablo acerca de las llaves, notando que ya le eran extendidas. Flexionaba ligeramente sus piernas para poder bajar su cuerpo, de esa forma colocaba varias bolsas sobre el suelo de forma cuidadosa, queriendo evitar cualquier sonido que pudiera salir de ellas. Con esta acción su mano quedaba libre, por lo que ahora toma la llave con aquella mano para mantenerla presionada contra su palma utilizando uno de sus dedos, seguidamente vuelve a agacharse para tomar aquellas bolsas, pero siempre procurando tener aquella llave contra su palma.

⸻ Muchas gracias. — No tenía nada más que hacer o pedir, por lo que llanamente respondió con agradecimiento, manteniendo su voz modulada al hacerlo.

Se alejaba del mostrador para caminar a el elevador que estaba a cierta distancia de la propia recepción, parándose frente a este para presionar el botón que da la indicación de que venga.

Artoria no se queda atrás, le seguía a medida que el avanzaba, no sin antes voltear con la recepcionista para inclinar su postura, aun manteniendo sus manos sobre su regazo, sabía que hacer esto era una costumbre de aquí, por lo que lo replica como modo de agradecimiento. ⸻ Gracias por su tiempo. —

⸻ ¡No es nada! — Inmediatamente responde al agradecimiento de Artoria, levantando su mano para dar un ademan de despedida con esta, sonriendo hacia la Servant.

Ahora con Artoria tampoco teniendo algo que hacer aquí, coloca sus brazos a cada lado suyo para caminar, siguiendo el mismo camino que su Master, quedando parada detrás de él, pero con la diferencia de que la distancia entre los dos era más corta.

Un sonido emergía, siendo el anunciante de la llegada del elevador, en el cual sus puertas se abren para revelar el interior vacío. Kiritsugu directamente entra a este, apoyándose en una de las paredes laterales, la cual estaba cerca de los botones para indicar a que piso subir. Artoria siguió después, no haciendo mucho más que apoyarse en la pared contraria, limitándose a solo mirar el frente.

Un botón era presionado, uno que indicaba subir a los pisos superiores. Apenas es presionado, el elevador se cierra para ejercer su función, comenzando a subir, no emitiendo ruido alguno.

Fue un trayecto callado, no hubo una actividad destacable, hasta el punto de no mirarse, era increíble que tan lejos podían llegar con un comportamiento así. Ciertamente, la persona quien lo encuentra sorprendente es Artoria. ¿Hasta tal punto quiere llegar su Master?, su propia mente está atravesando signos de hartazgo, pero del que directamente deja una sensación de desgano, mientras que él parece que simplemente le da igual, siéndole de poca importancia.

El elevador llega al piso esperado, emitiendo otro sonido que indica el destino ya abordado. Prosigue con abrirse sus puertas, mostrando un pasillo iluminado con una alfombra debajo. Apenas cuando se abre, Kiritsugu camina para salir, siguiéndole Artoria, pareciendo una costumbre.

No había más que el tenue ruido de los zapatos de cada uno aterrizando en el suelo, pareciendo ser ahogado por la alfombra que se extendía en el pasillo. La situación estuvo así hasta que Kiritsugu se detuvo frente una puerta, era la que daba paso a la habitación que escogió.

Dejaba las bolsas sobre el suelo ya sin miedo de que se escuchase el sonido metálico que estas dejaron oír. Sujeta la llave entre sus dedos para abrir la cerradura, al acabar su uso la guarda en el bolsillo de su gabardina. Así la puerta es abierta, con Kiritsugu entrando después de volver a agarrar lo dejado en el suelo.

Se había hecho a un lado luego de entrar, quedándose parado cerca de la puerta, esperando que su acompañante pasara, estando enfocado en solo observarla por la comisura de sus ojos. Artoria capta la intención, por lo que simplemente pasa hacia adentro, esta vez con un paso más lento, teniendo su mirada siempre enfocada hacia el frente.

La puerta era cerrada ya con los dos en el cuarto, no generando un ruido molesto en el momento que se cerró. Ya después Kiritsugu la cerrará bajo llave, por ahora no quiere centrarse en eso.

Artoria como iba al frente, fue la primera en pasar por el pequeño paso hasta llegar a la zona más grande, siendo lo primero que capto su atención dos camas, después de explorar más con la mirada ve ventanas de gran tamaño, dándose cuenta que eran ventanas corredizas por el balcón que vio por fuera de estas. También notaba que el lugar era oscuro, todavía las luces no eran encendidas.

Kiritsugu era el que llegaba después, dejando las bolsas suavemente sobre alguna de las camas. No tuvo necesidad de examinar el área porque conocía el diseño de las mismas, siempre siguen un patrón cuando se trata de hoteles en Fuyuki.

Ahora, ¿Qué sigue?

Por fin habían llegado, el lugar para establecerse que le dijo a su Servant hace rato. No había actividad alguna más que el sonido del viento que ocasionalmente golpeteaba las ventanas, ventanas las cuales Artoria únicamente observaba, estando de pie cerca de estas, viendo hacia las afueras.

Kiritsugu miraba a otra dirección distinta, teniendo su visión fija sobre las bolsas que hace momentos colocó. Tomó una variación en su actuar cuando paulatinamente levanta su cabeza, mirando directamente hacia la pared.

⸻ Saber.

Repentinamente la clase de su Servant es pronunciada, queriendo llamar la atención de esta. Al punto de tomarse una pausa de algunos segundos para esperar que ella este atenta. Ella ni se inmuta, no voltea a pesar del llamado, pero lo que si hace es estar atenta a sus palabras, aunque no lo demuestre, lo certero es que no hay cambio alguno en sus acciones.

⸻ Encárgate de vigilar afuera.

… Vaya.

Ni siquiera sabe por qué espero más de él. De un gran insensible.

Sin saberlo, el puño del rey estaba totalmente cerrado, con sus dedos presionándose entre sí con fervor. Tanta era la fuerza ejercida que su mano temblaba, no solo eso, su cabeza estaba baja, quien sabe que cara hubiese puesto mientras pasaba por esto. Algo es claro, no le gustó nada lo que le dijo Kiritsugu. Una simple orden y nada más.

Parece que se recompone, su postura se hace recta y la presión sobre su mano es liberada; solo le hizo falta dar algunos pasos para estar cerca de la ventana corrediza, colocando su mano y moviéndola hacia un lado. Ya con esa zona abierta, simplemente sale, a la vez que una luz de color blanco la envuelve, una que se disipa para revelar su brillante armadura de combate. Hacía todo esto sin siquiera voltear con su Master, siempre procuraba darle la espalda.

Cuando su armadura de batalla es mostrada, desaparece del lugar con un salto hacia arriba. Uno que va repitiendo constantemente en cada balcón que aterriza, siempre yendo de forma ascendente para alcanzar un lugar al que quería llegar. Solo le tomo un par de segundos para concretar todo el tramo.

Finalmente alcanzaba el lugar buscado, siendo el techo del hotel, colocándose en la orilla sin atisbo alguno de miedo, estando totalmente apoyada sobre sus talones, sobresaliendo lo sobrante hacia afuera. Sostenía su Excalibur cubierta con la magia de viento, teniéndola a la mano siempre por si algo pasara. Fuera de eso, no hacía nada más, solo dejaba que la luz de la luna la envolviese, dando una gran entonación a las placas metálicas de su armadura.

La luna, la única acompañante que tendrá esta noche.

A la par, Kiritsugu empieza a padecer las consecuencias de esto.

El sonido rechinante de la cama inundo la habitación cuando se dejó caer, quedando completamente sentado en el momento de hacerlo. Apoyaba ambos antebrazsos sobre sus muslos, teniendo la cabeza completamente caída. Se sentía tremendamente cansado, no físicamente, el esfuerzo de la batalla que hizo contra Lancer no fue nada. Si no que, fatigado mentalmente.

Lo reconsidera seriamente, ¿Cómo es que va a sobrellevar esto?, solo lleva un día ¨interactuando¨ con ella y se siente totalmente consumido. Es como si la culpa, abrumo y muchos factores más lo estuviesen consumiendo, constantemente arrastrándolo a un pozo de desesperación.

Pero no halla otra manera que esa para lidiar con esto, cree firmemente que es lo mejor; hubo una comunicación asertiva cuando tuvieron el conflicto con Lancer, ese hecho lo lleva a la idea de que las únicas veces que se comunicaran de forma activa será en momentos de conflicto o batalla. Es consciente de mantener el contacto cuando se trata de pelear en equipo, pero nada más que eso. Cuando estén fuera de batalla, no habrá más, como simples máquinas de guerra que se dedicaran a pelear.

Una mano era alzada para colocarla sobre su rostro, pasando de forma activa este, como si sintiera algo en su cara, enfocado en tallar sus ojos. A tal punto había llegado la pesadez de todo esto, este extraño cansancio le sigue golpeando como ladrillos cayendo constantemente sobre su cuerpo.

Aun así, no hay que detenerse por esto.

Kiritsugu siempre fue así, queriendo dejar todo sentimiento de lado cuando trabaja. Solo que esta vez le pasa factura, siente que se ha ablandado con el tiempo.

El detalle es que algo así no lo hace cambiar de opinión, tiene que seguir adelante.

No importa que tan abrumante sea.


Como se sabe, no solo los Servants y Master ya vistos son los únicos que participan en la guerra, es claro el hecho de que hay más parejas de Master y Servant rondando por allí en Fuyuki. El detalle es que en vez de saltar directamente a la batalla o emboscar a sus enemigos, un equipo prefiere meramente patrullar por la ciudad, esperando pacientemente.

Era el tercer día que lo hacían, ciertamente era de sorprenderse la paciencia con la que se manejaban. Siendo más la del Master que la del propio Servant, siempre procurando establecer su autoridad cuando su Servant le proponía manejarse de manera más activa.

Han seguido la misma táctica en el lapso de días que fue mencionado, la cual se trataba de esperar. Siempre optando por los mismos lugares para esperar. Este patrón lo repetían igualmente el día de hoy.

¿De qué se trataba?, bueno, hacían lo mismo que una Saber que estaba a kilómetros de distancia de ellos. El manejarse principalmente por tejados, procurando vigilar y tener la ventaja de altura, más si la clase del Servant puede beneficiarse de esto.

Esta vez era sobre un gran edificio, ninguno de los dos temía la altura en la que estaban, posicionados con confianza sobre la orilla de aquel lugar. La figura autoritaria era la que estaba colocada más cerca de dicha zona, teniendo sus brazos cruzados y procurando siempre mirar hacia abajo. Puede parecer contraproducente por la tremenda distancia de aquí al suelo, pero su capacidad de magia puede perfectamente permitirle alcanzar a mirar grandes distancias.

⸻ Mmm. — Alguien del dúo emitía un pequeño sonido, como si de algo se hubiese percatado. Su vista parecía centrarse en algún lugar, muy a las lejanías de aquí. Perfectamente lo pudo identificar a distancias lejanas.

⸻ ¿Qué has encontrado? — Como si conociera su actuar, su acompañante directamente pregunta como si nada, tratándose de aquel que tenía los brazos cruzados. Volteaba su cuerpo para dirigirse con él, esperando a que su duda fuese respondida.

⸻ Muy lejos de acá. Había actividad Servant junto a otros flujos de magia. — Responde sin precipitarse, casi al punto de la indiferencia o desgano. Aún sigue enfocado en mirar hacia el mismo punto.

⸻ ¿Precisamente en dónde? — Sigue con preguntar, no quedando conforme con aquella respuesta que la llego a encontrar algo ambigua. Incluso la mueca en su rostro mostraba su verdadero sentir al respecto.

⸻ No sabría donde decirte exactamente, solo que a las afueras de la ciudad. — Es más específico ahora que le era preguntado saber una ubicación exacta. Aunque a pesar de decir las afueras de la ciudad, dice mucho cuando señala con la mirada que zona, resaltando aquel gran puente que conectaba a una zona boscosa, el cual desde donde estaban abarcaba una distancia bastante grande.

El cuerpo de la persona que demandaba esa respuesta específica volteaba, viendo el evidente puente que resaltaba entre las tantas luces que inundaban la ciudad, captando rápidamente a que zona quería referirse. Su respuesta fue un pequeño sonido de comprensión, asintiendo mientras dirigía una mano a su barbilla, teniendo un momento pensativo.

⸻ ¿Planeas ir a investigar? — Ahora era el que hizo el descubrimiento era cuestionador de la persona con la que estaba, manteniendo el mismo tono indiferente a pesar de hablar con esta persona que era la autoridad aquí. Caminaba hasta pararse a su lado, teniendo que bajar su cabeza para verle.

⸻ No, si es fuera de la ciudad, entonces no me interesa. — Diría dictaminando su decisión, volviendo a cruzarse de brazos con más firmeza, caminando con la intención de volver a asomarse por encima del tejado. Cuando concreta su acción, sigue hablando. ⸻ Vaya, debo admitir que eso es sorprendente. Pensaba que la clase Archer se caracterizaba por solo lanzar flechas. — A manera de broma lo dice, con una sonrisa traviesa filtrándose en sus labios, sabiendo que eso molestaría a su Servant. Incluso abandonó el tono mandatario que venía manejando.

⸻ Podemos hacer mucho más que eso, nos subestimas bastante. Además, pensaba lo mismo de ti cuando te vi por primera vez, solo una simple niña que se cree Master. — No le gustó nada esa broma que dijo su Master, respondiendo de forma contundente con ese comentario. Cruzaba sus brazos y cerraba sus ojos en medio del acto, dejando un ceño fruncido en su cara. ⸻ De todas maneras, ¿no crees que la táctica pasiva ya fue suficiente, Rin?, llevamos días así. — Prefiere dejar de lado lo anterior antes de que se moleste más, cambiando de tema al método de su Master para manejarse en esta guerra. Es cierto que su clase trata de siempre mantener distancias, el detalle era que hasta para él esto es demasiado.

⸻ Ya ya, solo fue una broma, tranquilo. — Reía ligeramente con la respuesta que le daba Archer, no mostrando signos de molestia ante su duro comentario a diferencia del Servant. Deja el tema de lado al igual que él, centrándose en la pregunta que le fue hecha. ⸻ Sé que quieres ir allá para ver qué ocurre. Pero lo mejor es quedarse, voy a ahorrarme el riesgo de salir de la ciudad, más si no hay peligro cuando los asuntos de ellos son afuera. — Toma una actitud más seria a la hora de responder las ansias de Archer, estando firme ante cualquier cosa que él pudiese demandar. No importa si no le gusta, se quedarán aquí.

⸻ No me refería a eso, hablaba más en general. — Contesta Archer con una voz más tranquila, dejando de lado su hostilidad al percatarse de que estaba siendo muy insensible con su Master. Abría un ojo suyo para observarle, demandando aún más una respuesta específica.

⸻ No te precipites. Hoy era el último día para que el séptimo Servant apareciera; si no hay error con que se haga, entonces mañana comenzaremos con movilizarnos más. — Decide saciar la curiosidad de Archer, revelando su futuro plan para mañana; hasta ella misma es consciente de que usaba una táctica muy pasiva, pero era cuestión de esperar. ⸻ Solo esperaba que todas las piezas estuvieran puestas en el tablero para poder jugar. — Aclaraba finalmente, solo esperaba la aparición de Saber para entrar en modo de ataque. Ahora dada su respuesta, miraba por encima del hombro en dirección a su Servant, teniendo una sonrisa confiada en su boca.

⸻ Ja, ya se me hacía raro de ti. Con que ese era tu plan. — Fuera de los comentarios duros de Archer, realmente pensaba que su Master era alguien competente a pesar de su edad, pensando que era una estratega decente y demostrándolo ahora mismo. Se limitaba a sonreír al igual que ella, solo que de forma mucho más tenue.

Comenzaba a movilizarse hasta nuevamente colocarse a su lado, con ambos estando a las orillas del techo, inclinándose un poco por su altura para poder ver hacia abajo.

⸻ Entonces será como ordenes, Master. — Estaba de acuerdo con la idea de Rin, poniéndose en el papel de un Servant dispuesto a cumplir su voluntad, complementando con un tono de voz profundo y serio.

Ambos estaban tensos por ver qué papel tomarían en la guerra, una cuestión a la cual tendrán que esperar.

Sus ansias fueron escuchadas, el primer atisbo de conflicto ya había sido identificado.

La señal para mover sus respectivas fichas fue dada, solo que esta vez serán cuidadosos.

De lo que sí están seguros es que la guerra por fin ha comenzado.