Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenece.

Es un servicio social

-Que bien se siente recordar los viejos tiempos! – exclamó Kiba con una sonrisa, mientras entraba al hotel con Shino y Hinata.

Hinata sonrió mirando a sus dos viejos compañeros de equipo acercarse al mostrador, no se había dado cuenta de cuanto necesitaba salir de misión con ellos. Había pasado demasiado tiempo en casa cuidando a su familia, no se arrepentía de darse de baja del servicio activo para ser mamá de tiempo completo, pero ahora que Himawari era genin y tenía sus propias misiones, pasaba mucho tiempo sola.

Por ese motivo le había pedido a Naruto, su marido y hokage de Konnoha, que la asignara al servicio activo. Después de varias conversaciones logró convérselo y aprovechando que Shino tenía vacaciones en la academia, su primera misión había sido con sus queridos mejores amigos. Hinata se habría quejado con Naruto de que la misión que les fue asignada era demasiado sencilla para 3 jounins expertos en Reconocimiento y Vigilancia, pero mejor decidió tomarlo como días de esparcimiento con amigos.

La misión había terminado después de 2 días de recopilar información, regresarían a Konoha al siguiente día.

-¿Están seguros de querer pasar la noche aquí? Podemos dormir a la intemperie esta noche también. – Propuso Hinata apenada de que sus compañeros gastaran en alojarse en un lugar tan bonito.

-Para nada, Hinata. Dos noches durmiendo en el suelo es suficiente para mi. – Dijo Kiba sonriéndole. – Además renté estas habitaciones hace varios días, es mi sorpresa para ustedes.

-No te preocupes, Hinata. Ya no somos unos genins, nuestro sueldo ahora es muy bueno. -Dijo Shino tranquilamente.

-Talvez si me dejaran pagar mi parte al menos esta vez… -Empezó a decir la chica tímidamente.

-No. -Dijeron al unísono sus compañeros.

No pudo evitar sonreírles con cariño mientras Kiba preguntaba por las habitaciones a la chica del lobby. A ellos nunca les importo que Hinata fuera miembro del clan más próspero de Konoha, nunca le permitieron pagar nada.

-Sus habitaciones estan listas. Hinata Inuzuka, Kiba Inuzuka, Shino Aburame y una mascota de compañía. Sala con una habitación doble y una suite. Que disfruten su estadía. – Dijo la chica sonriendo- Mi compañero los guiara.

Hinata no pudo evitar sonrojarse mientras el botones los llevaba a sus habitaciones.

-¿Hinata Inuzuka? -le pregunto Hinata en susurro a Kiba poniéndose a su lado mientras caminaban por el pasillo de madera.

-Que predecible, Kiba. -Dijo Shino más para si mismo, adelantándoseles.

Kiba le lanzo una mirada furiosa a la espalda Shino y luego una sonrisa a Hinata mientras se rascaba el cuello nervioso.

-Gomen, Hinata. Los apellidos Hyuga o Uzumaki son demasiado conocidos en el país del fuego, recuerda que queremos pasar desapercibidos. – Le susurro guiñándole un ojo. – Además ¿a que Hinata Inuzuka suena mejor que Hinata Aburame?

Hinata tuvo que contener una risita ante el último comentario. Kiba siempre podía hacerla reír, además tenia razón. La razón principal desde que se dio de baja de las misiones fue porque desposó al actual Hokage, lo cuál la hacia un blanco apetitoso a los enemigos de la aldea. Le dolió recodar el tono con que Naruto le decía "Es peligroso para la aldea" cada que ella le rogaba trabajar. Kiba debió de percibir su tristeza, ya que le puso una mano en la cabeza, un gesto tierno que solía tranquilizarla.

-Esta noche será especial, Hinata. -le aseguro.

Akamaru ladró alegre, como reafirmando las palabras de Kiba.

EL botones por fin se detuvo en la habitación 118 y les abrió la puerta para dejarlos pasar.

Incluso Shino parecía emocionado por las lujosas habitaciones. Frente a la puerta principal estaba una salita de estar y un kotatsu. Sobre la mesa ya se hallaban 2 botellas sumergidas en una cubeta con hielo y varios vasos de vidrio alado.

-Que disfruten su estadía. Buenas noches. – Dijo el botones antes de darle las llaves a Kiba y salir de la sala, cerrando la puerta tras él.

-¡Es hermoso, Kiba! – Dijo Hinata observando los acabados y muebles. Todo era una combinación de moderno con japonés tradicional.

-Espera a que veas tu cuarto! – dijo Kiba.

Las puertas de las habitaciones estaban en lados contrarios de la sala. Kiba abrió la primera puerta encontraron un cuarto espacioso con dos camas matrimoniales y un baño.

-Ups, parece que este es el cuarto que compartiré con Shino. Sigamos.

Continuaron a la puerta de enfrente y dentro encontraron un cuarto igual d3 espacioso que el primero, pero que solo tenia una cama kingsize y un sillón loveseat de dos lugares.

-Wow Kiba, esto es demasiado para mi sola. - Empezó a sonrojarse.

-Pfff claro que no. -Luego bajo la mirada y se rasco la mejilla nerviosamente con una garra.- Recordé que cuando nos quedábamos en hoteles con Kurenai-sensei, siempre te gustaba usar la tina… A-así que pedí que tu cuarto tuviera tina con hidromasaje. Puedes tomar un baño y cuando estés lista nos vemos en la sala.

Hinata se sonrojó nuevamente, pero sonrió y asintió.

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El baño había estado increíble, sobre todo después de 2 días de misión sin acceso a ducha. Limpio el vapor del espejo con la manga de su bata y miro su reflejo pensativa. Nunca se había considerado bonita, pero lo que veía en el espejo últimamente la entristecía. Bolsas bajo los ojos blancos, líneas de expresión en su frente y boca. Incluso había dejado de arrancarse las canas, ya que cada vez sentía que tenia más. Talvez era una mujer adulta joven, pero a sus 32 años a veces se sentía 10 años más vieja.

-¿Será por eso que Naruto…? -Se detuvo, no se creía capaz de decirlo en voz alta.

Dejó caer la bata y se quedo desnuda mirándose al espejo. La maternidad le había pasado factura a su cuerpo. Notaba delgadas estrías un tono más claras que su piel, en sus piernas y abdomen. Se había esmerado micho en regresar a su peso ideal después de sus embarazos, pero esas eran marcas que no podía hacer desaparecer. Claro que nunca se arrepentiría de tener a sus hijos, esos niños eran lo mejor de su vida, pero no podía evitar preguntarse si su cuerpo era la razón por la que Naruto…

Se golpeo las mejillas con las palmas. No podía permitirse llorar esa noche. Ya tendría mucho tiempo para llorar cuando estuviera sola en casa. Esa noche estaba con sus preciados Kiba y Shino. Se apresuro a ponerse ropa interior y una playera floja que le llegaba hasta las rodillas. Kiba le había regalado esa playera hace años, aún seguía siendo su pijama favorita.

-Gracias por esperar. -Dijo Hinata cuando salió de la habitación aún secándose el pelo con una pequeña toalla.

Sus amigos ya estaban sentados en el kotatsu esperándola, en pijama también como era la tradición. Shino llevaba una playera negra con mangas y unos pantalones satinados, mientras Kiba vestía una playera blanca sin mangas y unos pantalones rayados grises. Akamaru dormía plácidamente en el tapete del cuarto de los chicos.

Kiba se levantó rápido a servir las bebidas, dándole la espalda a Hinata.

-¿Todavía usas esa playera? Te la di hace mil años. – Dijo sin voltear a verla.

-Es mi pijama favorita. -Dijo Hinata dulcemente mientras se sentaba frente a Shino.

Escucho a Kiba gruñendo algo, solo pudo entender "Naruto-baka", "tratarte como princesa", "te regalare otra". Cuando por fin llevo las bebidas a la mesa Hinata lo noto nervioso, y un poco sonrojado.

-¿Te sientes bien, Kiba-kun? – Pregunto Hinata preocupada mientras estiraba su mano para ponerla m en la frente de Kiba.

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Shino sonrió un poco mientras veía a Kiba esquivar la palma de Hinata mientras lo perseguía por la habitación.

Para él siempre había sido tan claro que Kiba estaba enamorado de Hinata, así como Hinata estaba enamorada de Naruto. ¿Porqué? Solo había que mirar la forma en la que Kiba la idolatraba, protegía y seguía a todos lados como un cachorrito desde sus días de gennins. Puede que Shino supiera los sentimientos de Kiba antes que él mismo.

-Kiba sino te sientes bien no puedes tomar alcohol. -Decía Hinata mientras perseguía al Inuzuka con paso lento pero decidido.

-No pasa nada, Hinata. Ya no me persigas por favor. – Dijo Kiba mientras trotaba alrededor del cuarto.

El Aburame esbozo otra sonrisa. Hinata siempre había sido así, dulce y tierna como ella sola, pero si sospechaba que enfermabas o no comías bien, podría perseguirte hasta la aldea de la Arena con una cuchara en la mano, podía volverse muy aterradora sin gritar ni fruncir el ceño. No pudo evitar sentir pena por Himawari y Boruto.

De pronto Hinata se abalanzo a los pies de Kiba haciendo que este cayera de bruces al piso. La chica por fin se pudo arrodillar a su lado tiernamente y evaluó su temperatura con la palma de su mano.

-Aceptable, pero te estaré observando. – Concluyo Hinata sentándose nuevamente frente a Shino.

-Sus instintos maternos se han vuelto un poco más agresivos, Hinata. -Observo Shino- Supongo que tuvo que ser así para poder controlar a Boruto.

-Podrías decir que convivir con Kiba me preparó para lidiar con Boruto.

Ambos rieron suavemente, mientras Kiba se acercaba con las bebidas.

-Si ya terminaron de reírse a mis anchas, podemos seguir con la tradición. – Dijo Kiba dignamente para finalizar con un "umph".

Se sentó en uno de los lugares disponibles de la mesa, cerca de Hinata por supuesto, noto Shino.

-Hinata yo sé que el licor no es lo tuyo, así que pedí tu champagne favorito. – Dijo con una risa nerviosa mientras descorchaba la botella.

-Owww Kiba, gracias! – Dijo Hinata mirando a su amigo como si fuera lo mejor que le habían regalado nunca.

-¿Y también recordaste lo que a mi me gusta tomar, Kiba? -Pregunto Shino, para molestar a Kiba.

-Traje sake, si te gusta que bueno. -dijo Kiba fríamente mientras llenaba una copa de champagne para Hinata.

-Los extrañé mucho chicos. -dijo Hinata dulcemente tomando la copa que Kiba le pasaba.

-¡Que bueno estar juntos de nuevo, como en los viejos tiempos! -exclamó Kiba pasándole un vasito con sake a Shino.

-Coincido con ustedes, amigos. -Dijo el Aburame mientras se llevaba la copita a los labios. Como extrañaba esa sensación de familiaridad Que le daban sus antiguos compañeros.

-Juguemos entonces. -Propuso Kiba sacando las cartas para jugar, como dictaba la tradición.

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Después de tres horas jugando y riendo, habian jugado blackjack, poker, viuda, ve a pescar y hasta "patrañas". Había perdido la cuenta de las partidas, solo tenia presente que Hinata había perdido dos veces, Kiba seis y él más de doce. El castigo por perder era terminarse la bebida que tuvieran, por lo tanto Shino estaba ya en sus límites.

-Siempre que jugamos esto acaba igual. – Dijo Shino en un tono más alto del que solía usar.

Kiba rio mientras lo apuntaba con el dedo.

-Talvez deberíamos de dejar ya las cartas, por el bien de Shino. – Dijo Hinata reprimiendo una risita.

-Juguemos a las preguntas entonces. – Propuso Kiba.

Sus amigos asintieron al unísono. Las preguntas se trataba de hacerle una pregunta a un compañero, este tenia que responder o estaba obligado a terminarse su bebida.

-Yo empiezo, yo empiezo!. -Exclamó Kiba. -Pregunta paraaaa.. Shino. ¿Sigues viendo a la chica que me contaste?

-¡Ahh! – Dijo Hinata llevándose una mano a la boca, entre sorprendida y curiosa.

Shino sintió que se ruborizaba un poco, incomodo. Talvez si hubiera estado menos borracho hubiera decidido terminarse su bebida en vez de responder.

-Nos seguimos viendo.

HInata y Kiba seguían viéndolo como si esperaran que su respuesta fuera más larga. Pero ya les había respondido, así que prosiguió.

-Me toca. Kiba, ¿con cuantas chicas has salido este mes? – Pregunto Shino.

-Mmmmm… cinco creo. -Respondió Kiba pensativo.

Hinata abrió mucho los ojos, sorprendida.

-Pero Kiba apenas es día 10 del mes, y hemos estado de misión los últimos 2 dias!

Shino disfruto al ver que Kiba se sonrojaba arrepentido, debió haber tomado.

-Voy yo. Mmmm Kiba… -Empezó la peliazul, mirando al suelo de repente. - ¿Alguna de esas chicas con las que saliste es tu.. tu novia?

-No, no, no… nonononono. -Le aseguro Kiba. – No es nada serio, ellas lo saben. Mmmm es que… puede der que aún no encuentre a alguien para formalizar.

Ahora Hinata miraba a Kiba preocupada.

-Mi turno. Shino, ¿Cuánto tiempo llevas con tu novia? -Pregunto Kiba tratando de cambiar el tema.

-Seis meses. Mi turno. Kiba, ¿Qué prefieres en una chica, busto grande o trasero grande? – Pregunto Shino sonriendo. Shino borracho disfrutaba aún más de molestar a Kiba.

-Pechos grandes. -Dijo Kiba automáticamente, luego se tapo la boca con las manos y volteo a ver a Hinata.

Estaba completamente carmesí, casi podía ver vapor salir de su cabeza. Ok, Shino borracho disfrutaba también de molestar un poco a Hinata, solo un poco. La joven dio un buen trago a su copa antes de seguir, tratando de calmarse.

-Mi turno. -Dijo Hinata tratando de recuperarse. – Kiba, ¿Qué cualidades tiene la chica que estas buscando para formalizar?

Shino dio otro sorbo a su bebida, que interesante pregunta. ¿Cómo responderás Inuzuka?

-Amable… dulce, noble. -Enumeró Kiba aunque Shino había escuchado "Hinata… Hinata, Hinata" -Claro que tiene que ser valiente también, bonita de preferencia.

-Seria bueno que supiera cocinar, no? -Dijo Shino tratando de no cambiar su semblante serio.

-Si Shino, eso seria bueno también. – Le respondió Kiba mirándolo con ira contenida.

Shino sabia que Kiba se vengaría en cuanto pudiera, pero a Shino borracho eso no le importaba.

-Mi turno. -dijo Kiba tratando de volver a tomar el control. Shino, ¿Cuándo fue la última vez que tuviste sexo?

Hinata soltó algo entre gritito y risa, viendo al piso.

-Una semana. Me toca. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste sexo… Hinata?

-Hace… -Empezó a decir Kiba hasta que cayo en cuenta que esa pregunta no iba dirigida a él.

Shino borracho casi se arrepiente de formular la pregunta cuando vio la cara horrorizada y carmesí de Hinata.

-¡Shino! -le grito Kiba, luego trato de tranquilizar a la joven. -¡Hinata no respondas a eso! Obviamente Shino se equivoco de nombre, yo respondo esa.

Lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Hinata.

-No Hinata, no llores por favor. Dejaremos de jugar no pasa nada. -dijo Kiba preocupado, posteriormente tomo aire para empezar a gritarle a Shino. -Shino eres un…

-N-no es culpa de Shino. Tengo que contarles algo. -Dijo Hinata en tono descorazonador.

Shino y Kiba se quedaron sentados expectantes.

-Na-naruto-kun y yo… Mmmmm…. No hemos hecho el amor en 3 meses.

Shino se sentía mal por Hinata, hasta evito reírse de ver como la quijada de Kiba se había desencajado por la sorpresa.

-No soy experto en el tema del matrimonio. – empezó Shino sintiéndose mareado. – Pero eso parece mucho tiempo, sobre todo cuando duermen juntos todas las noches.

Hinata se llevo las manos a la cara de nuevo.

-Es que Naruto-kun no llegaba dormir a casa varias veces a la semana… - Confesó.

Shino sintió una punzada en el pecho. Que Naruto no llegara a dormir a casa no podía ser bueno, además 3 meses sin acostarse con su esposa…

-Hinata, ¿Crees que Naruto pueda tener una a…? -Empezó Shino.

Escucho vidrio romperse. Se volvió al sonido y vio que Kiba había apretado demasiado su vasito de sake y se había roto. Definitivamente eso no podía ser bueno, así que apresuró su propio sake para que Shino borracho se encargara de esta situación.

-¿Te lastimaste, Kiba? -Lo miro preocupada Hinata, limpiando primero su mano y luego el suelo con la toalla con la que se seco el cabello.

-No me paso nada. Mejor cuéntanos más por favor. -Dijo Kiba seriamente.

Hinata suspiró.

-Desde que Naruto-kun se volvió Hokage las cosas se fueron enfriando. Luego nacieron los niños y supongo que nos alejamos. Yo trato de no ser egoísta y entender, todos mis esfuerzos eran para cuidar de mi familia, mientras que Naruto-kun cuidaba a toda la aldea.

Se notaba que esa confesión era difícil para Hinata, al parecer su matrimonio no era tan feliz como uno podría suponer.

-Creo que el problema es que mis hijos ya no me necesitan, mientras la aldea siempre va a necesitar a Naruto-kun. Puede que antes no me importara tanto que estuviéramos distantes. -Dijo Hinata mirando su copa. -Por eso quería regresar al servicio activo…

A pesar de que Hinata no lloraba la tristeza se respiraba en el ambiente. Kiba seguía espeluznantemente serio, pensativo. Shino le acerco otro vasito con sake a su amigo y aprovecho para servirse otro él. Habia pasado su limite de alcohol hace dos vasos, pero no podía parar viendo a sus amiga tan triste.

-¿Has hablado esto con Naruto? -Preguntó Kiba.

Hinata asintió con la cabeza varias veces.

-Pero siento como sino me escuchara… Aunque es entendible, los problemas de una ama de casa aburrida son demasiado triviales para el Hokage.

-Claro que no, Hinata. Eres su esposa, debería de hacer tiempo para ti, para ustedes. -Dijo Kiba.

Continuaron hablando un rato más de la indiferencia de Naruto, Kiba lucia cada ves más preocupado y frustrado. Hinata trataba de minimizar sus acciones pero era obvio que estaba muy herida. Shino borracho empezó a sentía los párpados muy pesados, pensó que no pasaría nada si los cerraba un poco. Cuando volvió a abrirlos sus compañeros seguian platicando.

-Hinata… mmmm…. Algunas de las chica con las que salgo son casadas. -Confesó Kiba con pena- He escuchado de varias que el problema es que se sienten ignoradas por sus esposos.

HInata se llevo las manos a la boca sorprendida.

-Pero Kiba, eso no esta bien. -Dijo Hinata en tono preocupado, no de regaño.

-Es como una labor social, Hinata. Ellas nunca dejarían a sus maridos, pero les falta sexo. Así que yo cumplo esa función y ellas son más felices, por lo tanto su marido también. -Dijo Kiba encogiéndose de hombros. – Solo es sexo, algo físico.

Shino volvió a cerrar los párpados por un momento, o eso le pareció a él. Sin embargo cuando los abrió sintió que se había perdido mucha conversación.

-Hinata… ¡Ahhh que difícil es preguntarte esto! Mmmmm…. ¿Cuando fue la última vez que tu… umm… tuviste un orgasmo teniendo sexo con Naruto?

Hinata guardo silencio unos segundos, mirando al piso.

-No me acuerdo. -Confesó por fin. -Al principio estoy segura que si, pero como fueron pasando los años y nos separamos…

Todos guardaron silencio unos minutos. Talvez Shino no fuera el ninja más romántico de Konoha, pero él no se podía imaginar no tratar de satisfacer a su novia. Observo a sus compañeros con tristeza. Recordó sus años de chunin, cuando Hinata comenzaba a superar sus miedos y Kiba la seguía fielmente apoyándola. Luego recordó cuando años después Hinata les informo su decisión de retirarse para casarse con Naruto, esa fue la decisión que desintegró al Equipo 8. A pesar de que la boda de Hinata había destrozado a Kiba, confiaba en que lo superaría y que Hinata seria feliz con Naruto.

Rio por lo bajo por la ironía de la vida. Ahora con 32 años, ni Kiba había encontrado otra chica a la que amara como a Hinata, ni Hinata había sido feliz casada con "el amor de su vida". Un sentimiento de culpabilidad lo invadió, de haber estado sobrio hubiera callado, pero Shino borracho hablaría.

-Yo tengo una confesión que hacerles también. -Empezó aclarando su garganta. -Desde que éramos Gennis sabia que ustedes eran perfectos juntos.

Kiba y Hinata lo miraron extrañados, pero guardaron silencio.

-¿Porqué? Sus cualidades y debilidades se complementan, su carácter también. Si ustedes dos hubieran tenido una relación, yo los habría apoyado amigos.

Se levanto dejando a sus compañeros boquiabiertos y sonrojados.

-Ahora si me disculpan… -Dijo por último Shino mientras entraba a su cuarto y cerraba la puerta tras él.

Posterior a eso se dejo caer boca abajo en la cama y durmió profundamente.

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Kiba suspiró aliviado cuando Shino se metió en el cuarto. Acababa de pasar momentos de terror pensando que Shino revelaría su secreto. Volteo a ver a Hinata, quien se había llevado un dedo a los labios pensativa.

Comenzó a sentirse furioso de nuevo. Sabia que algo no estaba bien, había pasado meses viéndola apagada y distraída cada vez que se la topaba. Por eso había puesto tanto empeño en que esa noche fuera especial para ella. Hasta ese momento pensaba que su tristeza se debía puramente a que Himawari y Boruto eran ninjas independientes ahora. Nunca habría sospechado que era infeliz con el imbécil de Naruto.

-Buscaremos una forma de resolverlo, Hinata. -Le aseguro Kiba poniéndole una mano sobre la cabeza. No tenia ni idea de como iba a hacerlo, pero no quería que Hinata se siguiera preocupando.

De repente Hinata se puso de pie con las manos agarrándose la cara. Kiba podía ver que ésta tenia un hermoso color carmesí, no pudo evitar sonreír.

-Creo que ya sé cómo. -Dijo Hinata sin quitarse las manos de la cara.

-¿Ah si? ¿Cómo?

-No te puedo decir. -Dijo Hinata.

Kiba la miro curioso.

-¿Entonces como voy a ayudarte?

-Primero promete que vas a ayudarme. -Dijo la peliazul asomando los ojos entre sus dedos.

-Lo prometo. -Aseguro Kiba.

Por fin Hinata se quito las manos de la cara, miro un instante a Kiba y luego se termino su copa de champagne.

-Entonces….

-Aja….

-Acuéstate conmigo. -Dijo Hinata muy rápido.

Kiba se quedo congelado, incluso estaba conteniendo la respiración. Varios segundos después soltó una carcajada.

-Lo siento, Hinata. Creo que estoy más borracho de lo que pensaba. ¡Jajajajajajaja! Dime otra vez que estoy imaginando cosas.

-Acuéstate conmigo. -Repitió Hinata, mirándolo fijamente, muy ruborizada.

-¿ES ENSERIO? – Grito Kiba agarrándose la cabeza con las manos.

Hinata se limitó a asentir varias veces, muy seria.

-¡Pe-pero Hinata! Estas muy borracha, no sabes lo que dices.

-No Kiba, soy la más sobria de los tres. Esta es mi tercera copa en cuatro horas.

-Entonces es que estas mu-muy herida. ¡No puedes estar pensando eso! -Kiba sentía que su corazón iba a salírsele del pecho. Mataría por estar con Hinata, pero tenia la certeza de que ella se arrepentiría luego. -Si tu y yo aham… dormi-mimos juntos, no podrás volverme a ver a la cara nunca.

-Yo si podré, Kiba. Porque eres tu. -Le aseguro la peliazul, acercándose un poco a él.

Kiba trato de tranquilizarse. "Porque eres tu". Quería que ella se explicara antes de decir algo, así que se quedo callado esperando a que ella hablara. Y así lo hizo.

-Shino y tu son mis mejores amigos, ahora ustedes saben todo de mi y aún así me aceptan. Los adoro y creo que ustedes a mi. Sé que nada podría separarnos, además tu ya lo dijiste antes, es solo sexo…

Kiba no sabia que hacer. Por un lado siempre había deseado a Hinata, pero también la amaba. No sabia que pasaría con él si se acostaba con ella. Nunca la superaría.

-Perdón Hinata, pero no puedo hacer lo que me pides. Pídeme otra cosa, lo que sea. -Rogo Kiba.

La Hyuga se llevo las rodillas al pecho y las abrazó con tristeza. Sus ojos brillosos tratando de contener las lágrimas.

-Esta bien, Kiba-kun… T-te entiendo. -puso una sonrisa que Kiba sabia que era falsa se levanto y se dio la vuelta. -No sé que pasaba por mi mente cuando te pedí eso… Las chicas con las que sales deben de ser muy lindas, en cambio yo… nunca fui muy atractiva y ya tampoco soy joven.

Kiba se puso de pie y la abrazó por detrás, por encima de los hombros ya que no se atrevía a tomarla por la cintura. Apoyo su mentón en la cabeza de Hinata, saboreando el olor de su cabello.

-Creo que por alguna loca razón piensas que no te deseo... -dijo Kiba casi en el oído de Hinata, notó como ésta se estremecía, pero no hizo nada para zafarse del abrazo. -El problema es que te deseo demasiado, siempre ha sido así.

El Inuzuka percibió que Hinata respiraba con mayor rapidez, y puso dos manos temblorosas el brazo de Kiba. Este tragó saliva.

-Solo en pensar en acostarme contigo me excita. -dijo Kiba sintiendo como se endurecía su miembro, tan cerca del trasero de Hinata. -Tienes que estar segura… si empezamos no creo poder parar.

Su nariz percibió de repente un aroma que lo volvió loco, podía oler que Hinata se había mojado. ¿Seria por él? Cerro los ojos tratando de controlarse. Unos segundos mas tarde Hinata se dio la vuelta para estar frente a él, sin salirse de su abrazo.

Se miraron largo rato. Los ojos de Kiba iban de los ojos de Hinata, a su boca, cabello y cuello. Su perfume empezaba a volverlo loco.

-¿Estas segura? -Repitió Kiba, apenas dándose cuenta que acercaba lentamente su boca a la de Hinata.

Miro como Hinata cerraba sus ojos y acabo por tocar sus labios con los de Kiba.

Kiba sintió el instante una explosión de mariposas en su pecho, podría describirlo también como fuegos artificiales.

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Fuegos artificiales y música. De eso se lleno el pecho de Hinata en el primer beso con Kiba.

Cuando se separaron, Hinata pudo ver la cara ruborizada de Kiba. Ambos sonrieron al mismo tiempo. Tuvo la sensación de que Kiba iba a volver a preguntarle si estaba segura, así que le tomo la cara con las manos y lo atrajo suavemente hacia ella para otro beso. Sintió que Kiba descansaba sus manos en sus hombros, mientras los besos eran lentos y superficiales.

¿Qué estaban haciendo? Se sentía tan irreal, ¡se estaba besando con Kiba! Además sentía que su pecho iba a explotar por la sensación de calidez que la invadía.

Hinata abrió su boca, buscando la lengua de Kiba y esta llego. Inmediatamente sintió que se mojaba más, el roce de su lengua con la de Kiba era intoxicante. Subió sus manos para acariciar el pelo del moreno y presionó su cuerpo con el de él. La hizo feliz escucharlo dejar escapar un gemido, mientras bajaba las manos por su espalda hasta su cintura.

Cada caricia del moreno hacia que la temperatura de su cuerpo aumentara, lo necesitaba, así que cuando sintió la erección de éste a través de la ropa fue el turno de ella de lanzar un gemido. Pudo sentir que en los labios de Kiba se dibujaba una sonrisa mientras la besaba.

La joven disfrutó pasando sus manos por los brazos y el pecho robusto de Kiba. Se estremeció cuando el joven bajó sus manos por sus piernas y empezaba a levantar su playera/camisón.

-Espera, Kiba. -Dijo Hinata sin separarse, en medio de besos. -Aquí no, Shino podría salir…

Kiba empezó a besar y mordisquear su cuello mientras agarraba sus piernas para levantarla. Hinata se sorprendió y soltó una risita, rodeando con sus piernas la cintura de Kiba para no caerse. El moreno la cargaba hasta su cama torpemente, pues se negaba a dejar de besarla mientras caminaba.

Antes de depositar a Hinata en la cama, Kiba se aseguro de rozar varias veces su erección contra su sexo, todavía vestidos.

-Kiba… -Susurró Hinata, su voz llena de deseo.

Hinata sintió que el moreno se estremecía mientras la depositaba en la cama kingsize sin separarse de ella. Los besos ahora eran profundos, roce de lenguas, labios y colmillos. Mientras con caricias curiosas exploraba el cuerpo de su compañero. Las manos de él acariciaron sus senos por encima de la playera, primero tímidamente, ahora los apretaban.

-No sabes cómo deseaba hacer esto.- Le dijo Kiba al oído, algo en su tono de voz le hizo saber que estaba sonriendo.

Hinata no pudo evitar sonreír también, volvió a sentir fuegos artificiales en su pecho. Había temido que la experiencia fuera incómoda, sin embargo se sentía natural.

Kiba detuvo el jugueteo de sus manos y las apoyo en la cama, a los lados del cuerpo de Hinata. La peliazul coloco sus manos en el pecho de Kiba, y lo miró expectante. Disfrutó ver la cara ruborizada de Kiba.

-Hinata… todavía no ha pasado nada demasiado grave. Si quieres parar aquí y olvidar todo esto, te juro que yo nunca diré nada. -Dijo Kiba serio, respiraba pesadamente.

Hinata sintió que su cariño hacia Kiba crecía, aún en esa situación su amigo siempre trataba de protegerla. Levantó su mano para tocar el rostro del moreno, comenzó a definir su frente y cejas cariñosamente con su índice, luego acarició la línea de su fuerte mandíbula.

-Seria correcto parar ahora… -Dijo Hinata. Kiba hizo el amago de levantarse resignado, ella lo detuvo. -Pero te necesito… No quiero parar ¿Tu quieres parar?

Kiba le respondió besándola otra vez, con más fuerza, más profundamente, con hambre. Las manos de Hinata bailaban por el abdomen del moreno, tratando de levantar su playera. Éste retiro su playera rápidamente dejando sus abdominales al descubierto.

Hinata no pudo evitar ruborizarse al ver el pecho musculoso de su compañero, recordó que durante la adolescencia se había sentido culpable por mirarlo por el rabillo del ojo cuando se quitaba la playera después de los entrenamientos. ¿Entonces siempre había deseado tocarlos, verdad?

El Inuzuka levantó la pierna izquierda de Hinata, comenzó a besar y dar pequeños mordiscos en su pantorrilla, pasando por su rodilla al interior de su muslo. La joven tuvo miedo cuando posiciono tu cara cada vez más cerca de su sexo. ¿Hace cuanto tiempo que no le hacia Naruto sexo oral? ¿Años quizá?

Sintió que un relámpago traspasaba su cuerpo cuando Kiba lamió su sexo a través de la delgada tela de sus panties. Bajo la mirada y vio al moreno que la miraba divertido, luego dio otra lamida sin quitarle los ojos de encima. Hinata se cubrió la cara con las manos con vergüenza.

-Tu olor me esta volviendo loco. -Dijo Kiba antes de empezar a lamerla de nuevo.

Hinata pensaba que no podía excitarse más, pensando en que la tela de sus panties estaba ya empapada de la mezcla de sus fluidos y la saliva de Kiba. El morbo y la lengua de Kiba hizo que rápidamente tuviera su primer orgasmo en meses. Una mano agarrando la sábana y otra mano tapando su boca, tratando de ahogar su grito de orgasmo.

Entonces Kiba la dejó descansar un minuto. Hinata apenas estaba recuperándose cuando sintió que Kiba rasgaba sus panties con una garra, cuando levanto su cabeza para verlo tocar sus labios menores desnudos con su lengua. Ella sintió que volvía a excitarse mientras Kiba la lamia primero lentamente, luego más rápido. Pocos minutos después estaba al borde del orgasmo de nuevo, no pudo evitar acariciar el pelo de Kiba con las dos manos.

-Me voy a… -Alcanzó a decir Hinata antes de gritar su orgasmo.

Se quedo inmóvil sintiendo las últimas oleadas de placer recorrer su cuerpo, le temblaban las piernas. Hinata nunca había experimentado dos orgasmos seguidos antes, no sabia que se podía. El segundo había sido aún más intenso.

Sintió los labios de Kiba en los suyos, ella no dudó en besarlo y dejar que él le metiera la lengua en su boca. Hinata saboreo sus propios fluidos en el beso, eso también era nuevo. Kiba entonces la ayudo a quitarse la playera y luego el sostén, dejando sus pechos expuestos.

Kiba no dejaba de verla mientras él terminaba de desvestirse. Hinata no pudo evitar ruborizarse al máximo cuando el pene erecto de Kiba quedó al descubierto. Se sintió tonta de sentir vergüenza en ese momento después de que Kiba le había hecho sexo oral, esto hizo que se ruborizara aún más.

Trato de ponerse en posición para hacerle sexo oral a Kiba, pero éste la detuvo.

-Hinata no puedo aguantar más, necesito cogerte ya. -Le dijo el moreno con mirada hambrienta.

Hinata empezó a mojarse de nuevo al escuchar eso. Kiba se posiciono para penetrarla, ella miraba con curiosidad su pene, era… muy grande.

Sintió que el glande caliente de Kiba se apoyaba en la entrada de su vagina, luego el moreno empezó a besarla nuevamente, muy excitado. Ella se dejó llevar por sus besos mientras acariciaba su espalda, luego sintió una gran presión en su vagina mientras la penetraba. Hinata soltó un grito ahogado cuando Kiba estaba completamente dentro de ella.

Kiba lo notó, así que empezó a darle besitos en el cuello y pechos en lo que ella se acostumbraba a su tamaño. Cuando Hinata dejo de tensarse comenzó a salir de ella lentamente, antes de salir por completo la penetró nuevamente.

Hinata gimió cuando el dolor cada penetración se volvió en placer. Kiba se había acomodado para que en cada embestida aplastara también su clítoris con su cuerpo. Era indescriptiblemente bueno, ella no quería quedarse atrás, así que empezó a contraer sus músculos perineales para apretar el pene de Kiba.

Ahora fue el turno de Kiba para gemir. Ella le agarro la cara para acercarlo a la suya, no quería que dejara de besarla.

No supo cuanto tiempo duraron así, solo sabia que el placer y el cariño se adueñaron de ella. Cuando sintió que llegaba un nuevo orgasmo mordió el labio de Kiba, como pidiéndole que aumentara la velocidad de las embestidas. Y así lo hizo Kiba, cuidando en presionar con su cuerpo el clítoris de Hinata en cada penetración.

-Ahhh Kiba! -Alcanzó a gritar Hinata mientras se venía sobre el pene de Kiba.

Sintió como Kiba se derramaba dentro de ella, lo cual hizo más delicioso el final de su orgasmo. El moreno dejó caer todo su peso sobre el cuerpo de Hinata, ella abrazó su cuerpo sudoroso y caliente, sonriendo.

-Eres mía, Hinata. -Dijo de pronto Kiba en el hombro de la joven. -Eres mía y yo soy tuyo.

Hinata se sorprendió, pero siguió sonriendo.

-Si, Kiba. -Dijo dulcemente en el oído del moreno.

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Cuando Shino abrió los ojos, ya había amanecido, se estiró en la cama notando que se había dormido con ropa y gafas. Se incorporó de la cama y pudo ver a Akamaru dormido en el mullido tapete de la habitación, la cama de Kiba seguía tendida y no veía al moreno

Era una bendición que no importaba cuanto alcohol bebiera la noche anterior, nunca experimentaba cruda/resaca. Se sentía genial de hecho, calculaba que había dormido al menos 9 horas.

Salió de la habitación esperando ver a Hinata hacer el desayuno mientras Kiba movía la cola tratando de ayudarla en la cocina, pero encontró la sala de la misma forma que estaba anoche. Vasos y copas vacías únicamente.

Trato de buscar signos de Kiba en la sala o en el baño, pero no encontró nada. Temiendo lo peor volteo a ver la puerta del cuarto de Hinata. "Oh kami no.." Haciendo el mínimo ruido posible se acercó lentamente y pegó una oreja a la puerta. Escuchaba respiraciones pausadas, respiraciones de dos personas. Abrió con cuidado la puerta y se asomó, lo que vio lo paralizo.

Kiba estaba dormido boca arriba roncando tranquilamente, con un brazo estirado, el cual era la almohada sobre la que Hinata dormía plácidamente. Los dos parecían muy desnudos debajo de las sábanas. La mandíbula de Shino se desencajo, empezó a recodar la noche anterior.

Entonces la furia lo invadió. Tomo a Kiba del brazo y lo jaló para sacarlo de la cama, lo sostuvo a una altura conveniente y mando a volar al otro lado de la cama de un puñetazo en la cara.

-¡Nunca pensé que fueras capaz de hacer esto, Kiba! -Dijo Shino, sus palabras cargadas de ira. -¿Cómo pudiste aprovecharte de Hinata en un momento de debilidad?

-Shino espera… -Dijo el Inuzuka poniéndose de pie, cuando otro puño de Shino lo golpeó con fuerza justo en la boca del estómago.

Kiba cayó de rodillas agarrándose el abdomen con las dos manos. Akamaru se posiciono gruñendo frente a Kiba para defenderlo, Shino pensó que la única razón por la que el perro no lo había atacado ya era porque era él.

Hinata corrió junto a Kiba también, envuelta con la sábana para tapar su desnudes.

-¡No es lo que piensas, Shino! ¡Por favor para! -Dijo mientras ayudaba a Kiba a levantarse.

-Entonces explíquenme que pasó. -Exigió Shino.

Observo como sus compañeros se ruborizaban mientras Hinata ayudaba a Kiba a sentarse en la cama.

Shino levantó una ceja mientras esperaba su explicación, como si fueran sus alumnos en la academia.

Kiba iba a empezar a hablar, pero al parecer aún no recobraba el aliento.

-Es sólo sexo… -Dijo Hinata en voz muy baja, con vergüenza.

El Aburame cruzó los brazos sobre su pecho.

-Contexto. -Pidió Shino.

-Yo estaba muy triste ayer por… por lo de Naruto-kun, así que Kiba me dijo que él hacia un "servicio social" con las esposas infelices. Dijo que tenia sexo con ellas para satisfacerlas, así todos eran más felices. -Trato de resumir Hinata.

Tanto Shino como Kiba miraron a la joven con la boca abierta sorprendidos.

-¡Maldito Kiba aprovechado! ¿Es que no puedes mantener el pene en tus pantalones? -Le gritó Shino furico.

-No Shino espera, ¡tampoco fue así como paso! A grandes rasgos talvez… Pero.. pero.. -Dijo Kiba pensativo, luego se llevo las manos a la cabeza- ¡Maldita sea si pasó así, soy un infeliz!

-No Kiba, yo te lo pedí. -Le dijo Hinata tomándole las manos con las suyas. -No hiciste nada mal… Yo no me arrepiento de lo que pasó anoche, lo necesitaba y tu me ayudaste. Todavía tengo que pensar que voy a hacer desde ahora. Pero no me arrepiento. -Aseguró Hinata con voz firme.

Shino se llevo las manos a las sienes para pensar, se había salvado de la resaca pero ahora este asunto le estaba produciendo jaqueca.

-Supongo que estaban borrachos. -Dijo Shino.

-Yo no. -Dijo Hinata sinceramente.

-Yo empezaba a emborracharme. -Dijo Kiba.

-Así que ambos eran consientes de lo que hacían. -Dijo Shino severamente.

Sus amigos asintieron en silencio.

-¿Es algo de una vez? ¿O planean seguir… "ayudándose"? -Pregunto Shino.

No hubo respuesta. Hinata miraba el piso con tristeza mientras Kiba la miraba a ella. Shino suspiró resignado.

-Shino borracho dijo que nos apoyaría si decidíamos tener una relación. -Aventuró Kiba.

-¡Obviamente hablaba en tiempo pasado, no si tuvieran una relación ahora! Además, Shino borracho es un imbécil, nunca le hagas caso a Shino borracho. -Dijo Shino.

Por alguna razón ahora sus compañeros parecían más tranquilos y sonreían.

-Esta bien, guardaré su secreto. En lo que descifran qué es "esto" y cuanto va a durar -Dijo Shino. -Con una condición… Tienen que prometer que vamos a seguir siendo amigos, pase lo que pase.

Hinata se acerco a abrazar a Shino, tenia que admitir que su sonrisa estaba radiante como no la veía en meses. Aunque el más feliz era Kiba, casi saltaba de felicidad. Tuvo que darle otro golpe en la cara cuando trató de abrazarlo también.

-No me abrazaras mientras sigas desnudo. -Sentencio Shino saliendo del cuarto con Akamaru.

Lo último que vio al salir del cuarto fue a sus compañeros riendo juntos mientras Hinata levantaba a un desnudo Kiba del piso otra vez.

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Gracias por leer! uwu

Será multicapitulos, saludos!