· CELOS -
Kiba corría preocupado en los pasillos del hospital, rumbo al cuarto donde le habían dicho que se encontraba Hinata. Apenas lo habían dado de alta después de su pelea con Naruto en las Semi-finales del examen chunin, no se sentía recuperado del todo y le costaba no perder el aliento, pero no bajo la velocidad.
Cuando llegó frente a la puerta se congeló. Shino le había dicho que la pelea de Hinata contra Neji había sido brutal para el cuerpo de la Hyuga, tenía miedo de cómo iba a encontrarla. Apretó los puños, él tendría que haber ganado su pelea para darle ánimos a Hinata en lugar de Naruto. En vez de eso había perdido y salido en camilla por heridas mucho más leves que las de Hinata.
Era su compañera de equipo y ya la consideraba una amiga. No había podido estar para ella en su pelea, así que iba a estar para ella en su recuperación, eso sería lo que un amigo haría. Tomó aire y abrió la puerta.
Hinata estaba acostada en la cama, tenía conectado un suero en la muñeca, vendas en los brazos y en el pecho. Los médicos le habían dicho que apenas se había estabilizado, pero aún no recuperaba la conciencia.
Se acercó lentamente a la figura inconsciente de su amiga, se sorprendió pensando en lo bonita que era a pesar de estar convaleciente en el Hospital. Pestañas imposiblemente largas, piel tersa y cara redonda enmarcada por pelo azul. La mirada de Kiba bajo por su cuello hasta su pecho, se sonrojo inmediatamente y retiró la mirada. No era lo primera vez que pensaba que la chica era bonita, pero sí era la primera vez que podía contemplarla tan tranquila… y sin chaqueta.
En un arranque de culpabilidad y vergüenza se quitó la chaqueta y la puso sobre Hinata, de forma que estuviera cubierta hasta el cuello.
Mucho más cómodo, se sentó en una silla alado de la chica. Akamaru saltó a la cama y se hizo un ovillo en el regazo de Hinata.
-Tu la extrañas también, verdad chico? -le dijo Kiba a Akamaru rascándole atrás de la oreja.
Kiba mirando lo lastimada que estaba, trató de apagar la ira en su interior. No dejaría que ese Neji Hyuga se volviera a acercar a Hinata, por muy primos que fueran.
-Hinata… -la llamó el moreno.
La chica continuaba durmiendo impasible.
-Soy Kiba, vine a ver como sigues…
No hubo respuesta. Dudoso tomó la mano de la chica, que estaba muy fría. Instintivamente Kiba comenzó a frotar la mano de la chica con las suyas para calentarla. Al hacerlo notó algo más. Las manos de Hinata no eran las de una heredera mimada de alta cuna, estaban callosas y llenas de cicatrices por el entrenamiento.
-Te esfuerzas demasiado… -dijo el moreno con una sonrisa. Se atrevió a tocarle el pelo y a retirarle un mechón de la cara suavemente. - Cuando te recuperes Akamaru y yo entrenaremos contigo.
Como Kurenai-sensei y Shino estaban haciendo un entrenamiento especial para la siguiente fase del examen, Hinata y él iban a pasar mucho tiempo juntos. Se sentía nervioso y emocionado al mismo tiempo con esa idea.
De pronto Hinata comenzó a mover los labios, como hablando entre sueños. Apenas emitía sonido así que el chico casi pegó su oreja con la boca de la chica para tratar de oír.
-Ruto-kun… Naruto-kun…
¿Naruto? De todas las personas con las que puede soñar, ¿está soñando con Naruto? Sintió una punzada de celos que adjudicó a que ella era su compañera de equipo, si tendría que estar soñando con alguien sería con él, ¿no?
La chica comenzó a moverse y abrió los ojos lentamente.
-¡Hinata! -Exclamó feliz el chico.
Sus adormilados ojos perla voltearon hacia él.
-K-kiba-kun… -dijo la chica dirigiéndole una sonrisa. Luego frunció el seño preocupada.- ¿E-estas bien, Kiba-kun? Saliste m-muy herido de tu pelea…
Kiba casi rio de la ironía. Hinata siendo Hinata, preocupada siempre por los demás. Sintió el instinto de protegerla.
-Yo estoy perfectamente. Tu por otro lado, llevabas una semana inconsciente. ¿Cómo te sientes? – le preguntó el moreno.
-Bien. -respondió inmediatamente Hinata, a lo que Kiba levantó una ceja, escéptico.
Los ojos de la chica bajaron hasta sus manos y al verlas se sonrojó levemente. Kiba de pronto fue consiente que no sólo continuaba sosteniendo la mano de la chica, sino que sus dedos estaban entrelazados.
El chico rápidamente soltó la mano de la Hinata. Desvío la mirada evitando los ojos de la chica. Se sintió raro, él no era de los que se avergonzaban fácilmente.
-T-tu chaqueta… -escuchó a Hinata decir extrañada.
-Tu mano estaba muy fría, así que te la puse. -mintió el moreno.
La chica le dirigió una tierna sonrisa, y él sintió mariposas en el estómago. ¿Qué me está pasando con Hinata? Somos compañeros de equipo, yo no puedo…
Hinata hizo un esfuerzo por incorporarse, lo que lo sacó de sus pensamientos.
-Hinata, es muy pronto no te sobre esfuerces. -dijo Kiba preocupado tomándola por los hombros.
La Hyuga comenzó a toser y a faltarle el aire. Kiba alarmado salió corriendo al pasillo a buscar ayuda, cuando regresó con varios enfermeros olió sangre. Hinata estaba tosiendo sangre.
-Espérenos afuera en lo que la estabilizamos. -le dijo un doctor, antes de sacarlo y cerrar la puerta.
Kiba se apoyó en la pared alado de la puerta y se dejó caer. Akamaru se hizo bolita en su regazo, de apoyo moral.
Después de lo que parecía una eternidad, los doctores salieron de la habitación.
-Hinata Hyuga está fuera de peligro, pero aún delicada. Su recuperación será lenta… -el médico continuó hablando pero Kiba ya no lo escuchaba.
Sólo podía pensar que esa chica era una en un millón, y que él se mantendría a su lado.
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Kiba despertó solo en su cama, la peliazul no estaba por ningún lado. Seguramente se había ido sin hacer ruido en cuanto Kiba se durmió.
A pesar de eso el Inuzuka estaba muy feliz, el día anterior por fin había sentido que Hinata lo veía como algo más que un amigo. Además, había soñado con ella.
Se estiró en la cama y volteo a ver el reloj de su mesita de noche, alado del reloj vio un rollo que estaba muy seguro que no estaba ahí antes.
"Bar del centro, 19:30 hrs.
-S."
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Shino había quedado como un payaso, sus propios y queridos compañeros de equipo lo hicieron quedar como payaso. Los fulminó con los ojos entrecerrados, esperaba que su mirada tuviera la potencia suficiente para que ellos lo notaran aún con su visor.
Hinata se tapaba el rostro con las manos, observándolo de vez en cuando a través de sus dedos del otro lado de la mesa. Kiba sonreía como un idiota sentado a un lado de la chica.
Solo días después de que les había aconsejado a ambos terminar su aventura, volvieron a verse en el departamento de Kiba. Es más, de no haber dejado insectos en la jardinera de la torre del departamento del Inuzuka probablemente ni siquiera le hubieran dicho que su relación seguía.
-Aquí están sus bebidas, muchachos. -dijo una mesera en dejando sake para Kiba y Shino, junto con té verde para Hinata.
Habían elegido una mesa en la esquina del bar más popular para los ninjas de Konoha. Sus compañeros pensaron que no era una buena idea, pero Shino era un firme creyente del "esconderse a plena vista".
-Así que amantes… -dijo Shino impasible en cuanto la mesera se perdió de vista entre los comensales.
Kiba le dedico una sonrisa canina mientras Hinata se hundía en su asiento echando vapor de lo ruborizada que estaba.
-Yo sé que ya probaron que mi opinión les importa poco, -comenzó Shino dignamente.- pero "esto" puede acabar muy mal. Igual ya tomaron su decisión, así que no me queda más remedio que apoyarlos… pero ya saben cuál es mi única condición. Deben de ser cuidadosos, van a ir surgiendo problemas y…
-Deja de preocuparte, Shino. Yo me encargo de todo. -lo interrumpió Kiba con una sonrisa segura.
-¿Cuántas veces he escuchado eso durante las misiones? Siempre seguido de una catástrofe por cierto.-dijo el Aburame poniendo los ojos en blanco detrás de su visor.
-Mmm no se me ocurre ni una vez que eso haya pasado.
El Aburame miro fijamente a Kiba, no le dijo nada pero su vena del enojo se marcó en la frente.
Hinata comenzó a reír suavemente tapándose la boca con el dorso de la mano, como sólo las herederas de alta cuna podían hacer.
-Hinata es toda una dama y tu eres un vago, más te vale que la trates bien. -dijo Shino en un tono más serio.- Y Hinata… cuida a Kiba por favor.
Posteriormente inclinó la cabeza y tocó la mesa con la frente y las palmas de las manos.
-Oh Shino, no tienes que preocuparte. -dijo Hinata en modo tranquilizador.- Kiba es mi mejor amigo, nunca haría nada para herirlo. Mi mejor amigo junto contigo por supuesto.
Shino no sabía si reír o llorar por la mueca que puso Kiba después de esa afirmación. Le lanzó una mirada al moreno que esperaba que dijera "Te lo dije" a través del visor.
Kiba apenas abrió la boca para responder cuando se escucho un grito de emoción desde la pista de baile.
-¡Kiba-kuuuun! -dijo una chica alegremente. Era más joven que ellos aunque no por mucho, tenia una larga melena negra, una cara bonita, minifalda y los labios pintados de rosa.
Shino suspiró y se tomó todo el sake de su vaso. Había aparecido el primer problema y no se sentía capaz de observar como se desarrollaban las cosas sobrio.
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Hinata pensó que la chica era hermosa, además de joven. Le dirigió una pequeña sonrisa, pero la chica apenas les dedicó unos segundos a Shino y a ella antes de centrar su atención en Kiba.
-Hola Tomoe, ¿cómo has estado? -dijo Kiba con una sonrisa nerviosa.
-Muy triste desde que dejaste de pasarte por aquí. -dijo la chica haciendo un puchero.
La Huyuga trato de centrar toda su atención en su té verde para no entrometerse en la plática de Kiba y su amiga, pero cuando estaba dando el primer sorbo la recién llegada se sentó en el regazo del Inuzuka. Hinata se atragantó con el té y empezó a toser, mientras Shino se tomaba de fondo otro vasito de sake.
Cuando pasó la sensación de ahogamiento, miró a Kiba. El moreno había levantado las manos al aire y las mantenía alejadas de la chica.
-Tomoe, ¿qué estas haciendo? -dijo mirándola con incredulidad.
-Parece que hoy no estas de humor, ¿eh Kiba-kun? -dijo la chica continuando el puchero.
Por fin Tomoe se levanto, pero al parecer aún no se daba por vencida.
-Baila conmigo. -le dijo la chica a Kiba jalándolo del brazo.- Una canción y te dejaré en paz.
Hinata levantó las cejas, no necesitaba activar su Byakugan para saber que esa tal Tomoe no iba a quitarle las manos de encima a Kiba así de fácil. Se mordió el labio, repentinamente disgustada.
-Solo una canción, ¿si? Por favor, por favor, por favor… -pidió Tomoe con una sonrisa inocente.
Hinata se encontró respirando más rápidamente, le dieron ganas de llamar a la mesera y pedir algo de vino, pero se negaba a dejar de observar a esta "amiga" de Kiba.
-¿Es porqué vienen juntos? -dijo la chica dirigiéndose a Kiba y a Hinata, ambos se sobresaltaron. Luego miró fijamente a la Hyuga, cayendo en cuenta de quien era.- ¿Acaso no eres la esposa del Séptimo, Hinata-sama?
De pronto Hinata se sintió muy pequeña y observada. El jaleo ya había llamado la curiosidad de algunas personas de mesas cercanas, al escuchar el nombre del Séptimo habían dejado lo que estaban haciendo para tratar de escuchar lo que pasaba.
-Así es, Hinata-san fue nuestra compañera de equipo al salir de la academia. Esta es una reunión de amigos brindando por los viejos tiempos. -dijo Shino impasible levantando su vaso a las otras mesas.
Los otros comensales brindaron con él y volvieron a disfrutar su noche. Gracias a Kami por Shino.
-Entonces no hay excusa. Una cancioncita y te dejo de molestar, Kiba-kun. -dijo Tomoe con una sonrisa. Al parecer no iba a irse hasta conseguir lo que quería.
Kiba volteo a ver a Hinata, como esperando indicaciones. La peliazul le devolvió la mirada sorprendida.
-Kiba no hagas esperar a tu amiga. -se obligó a decir Hinata.
Por fin la chica prácticamente arrastro a Kiba a la pista de baile. Hinata trató de volver a concentrarse en su té.
-Qué incómodo. -dijo Shino aclarándose la garganta.
-¿Verdad que si? -se desahogo la Hyuga.- ¿Así son los jóvenes hoy en día? ¿Cómo se le sienta en las piernas aquí en medio del bar?
-Mmm yo me refería a que incómodo que apenas llevan unos días siendo amantes y ya van a iniciar los chismes en la aldea. -dijo Shino con una media sonrisa.
Hinata se llevó las manos a la cara por la vergüenza. Se atrevió a mirar donde creía que estaban Kiba y la chica, eran realmente buenos. Ahora entendía porqué la chica había insistido tanto, Kiba la guiaba y le daba vueltas por la pista con movimientos sueltos y… sexys. Se descubrió así misma sonrojándose por el pensamiento. Sin embargo, su admiración desapareció cuando vio que la chica se acercaba al oído del moreno y le susurraba algo.
-Tengo que irme. -dijo Hinata levantándose.
-Pero si no tiene ni media hora que llegamos. -observó Shino.
-Si, pero ya es tarde.
-Son las 8 de la noche. -dijo Shino levantando una ceja.
-Muy tarde para una vieja ama de casa como yo. -dijo Hinata, sólo sabía que quería irse del lugar.- Perdón Shino, nos vemos luego.
Se acercó al Aburame y le dio un pequeño abrazo antes de salir rápidamente del bar.
El aire fresco de la noche la hizo recapacitar un poco, estaba disgustada. Sabía que no quería llegar a casa aún, sus hijos estaban de misión y Naruto probablemente no llegaría a casa hasta más tarde. Así que corrió hasta uno de sus lugares seguros, el campo de entrenamiento del Equipo 8.
El trayecto fue bastante corto a velocidad ninja. Se acercó al árbol con el que entrenaba cuando era genin, no pudo reprimir una sonrisa. Tantas tardes golpeando aquel árbol deseando hacerse más fuerte, tantas horas pensando sólo en ser como Naruto.
Pensar en su esposo hizo que sintiera más presión en el pecho. Pensó en usar su Byakugan para ver a su marido, pero se resistió. Esa noche no se sentía bien, si Naruto en verdad estaba donde ella pensaba que estaba, iba a terminar llorando ahí mismo.
Se recargó de espaldas en su árbol y cerró los ojos, respirando profundamente aire de bosque para tratar de calmarse.
-¿Hinata?
La joven abrió lo ojos y se encontró a un preocupado Kiba frente a ella. Perfecto, ahora tenia que irse de aquel lugar también.
-Oi, Hinata. ¿Porqué te fuiste así de repente? Shino me dijo que prácticamente saliste corriendo del bar. Ni siquiera te despediste de mi. -dijo Kiba, luego señaló su nariz- Salí a buscarte, pero tu rastro no iba a tu casa así que me preocupé. ¿Estás bien?
-Todo esta bien. Solo quería tomar un poco de aire fresco antes de llegar a casa. -dijo la joven bajando la mirada.- Ya lo hice, así que mejor me voy.
Hinata pasó alado de Kiba sin mirarlo, se sentía nerviosa.
-¿Porqué huyes? -preguntó el moreno cuando ella se había alejado unos pasos apenas.
Hinata se detuvo, pero se rehusó a volverse para quedar frente a Kiba.
-No estoy huyendo, sólo estoy cansada. Todo esta bien. -dicho esto trató de ponerse en marcha una vez más, pero las manos de Kiba la tomaron por los hombros y la hicieron darse vuelta gentilmente.
-¿Es por Tomoe? -Preguntó preocupado.
-No. -dijo Hinata automáticamente.
Kiba la miró levantando una ceja, incrédulo. Hinata se apretó los labios.
-No tenias porque dejar a tu amiga para venir a ver cómo estaba yo. -dijo Hinata retrocediendo un paso, zafándose fácilmente del agarre de Kiba.- Todo esta perfecto.
La cara del Inuzuka se iluminó de repente.
-Estás celosa. -Concluyó con una sonrisa de triunfo.
-¿Qué? -chilló Hinata sonrojándose.
-Hinata Hyuga celando a un Inuzuka… Pero si solo bailé con ella. -dijo Kiba picándola.
-Literalmente se te sentó en las piernas. -le reclamó la chica, acto seguido se cubrió la boca con las manos. No debería de haber dicho eso, estaba perdiendo su temple.
Kiba la miró un momento pensativo, luego suspiró.
-Tomoe es una de las chicas con las que me veía regularmente. -confesó.- Nunca fue nada serio, solo nos la pasábamos bien juntos.
Hinata se mordió los labios entendiendo qué era lo que le decía la chica cuando le hablo al oído.
-No tienes que preocuparte por mi… yo entiendo. -dijo la joven- Gracias por venir y a asegurarte que estaba bien… pero ya puedes regresar con tu cita. Yo me iré a casa, de verdad.
Kiba la miró risueño.
-¿Quién dijo que es mi cita? Yo llegué al bar contigo… -dijo Kiba, luego se rascó la nuca y miró a otro lado- En todo caso mi cita serias tu.
Ambos se sonrojaron.
-P-pero… Tomoe… -empezó a decir Hinata.
-No volverá a molestarme, créeme. -dijo el moreno- Le dije que estaba saliendo seriamente con alguien.
Hinata quedó boquiabierta. La hacia feliz que Kiba solo estuviera con ella. Podía tratar de convencerse a sí misma que sólo eran celos de amiga, pero ver a esa chica coquetear con el moreno la había lastimado. Sin embargo aquello no era justo para Kiba.
-No debiste haber hecho eso… -dijo Hinata juntando las cejas preocupada.- Si solo lo dijiste para quitártela de encima esta bien, pero si fue por mi…
-Claro que fue por ti. -le soltó Kiba.
-¿Fue porque me viste enojada y huir? -pregunto la joven con culpabilidad.
Su berrinche había obligado a Kiba a hacer algo que obviamente no quería hacer. De pronto se sintió al borde del llanto.
-¡Oi, oi, Hinata! No llores por favor. -dijo preocupado.
-Es que… n-no es justo… para ti. -trató de decir la peliazul, aún aguantándose las lágrimas.
-No te sientas mal. Ahuyenté a Tomoe antes de ver que saliste corriendo de hecho. Mira yo entiendo que tu estas… estas casada con otro hombre. -dijo Kiba muy serio.- Y que probablemente ustedes dos ya arreglaron las cosas…
Hinata negó con la cabeza energéticamente, lo que ocasiono una sonrisa de alivio en Kiba.
-Supongo que lo que quiero decir es… -empezó el moreno.- Lo que quiero decir es que mientras esté contigo no necesito estar con nadie más. No quiero estar con nadie más.
La Huyga se quedo sin palabras, lo miró con los ojos muy abiertos. Había una pregunta que le daba vueltas en la cabeza.
-¿Porqué? -preguntó la chica mordiéndose los labios.
El chico empezó a moverse nervioso, la miraba a los ojos y luego desviaba la mirada, como tomando valor. Luego se aclaró la garganta.
-Hinata… yo siempre… yo siempre te… -empezó a decir Kiba.
-Oh, ¿escabulléndose de mí de nuevo, eh? -dijo la voz de Shino.
Kiba y Hinata se sobresaltaron al escucharlo, voltearon hacia donde venia la voz. El Aburame entró al claro con una expresión seria.
-Shino, estábamos aclarando algo importante… -le reclamó Kiba.
-Lo sé, lo escuche todo escondido a una distancia corta. Contra el viento para que no me olieras, Kiba. -dijo Shino solemne- Y lamento decirles que si yo los escuché cualquier otro ninja de mi nivel o superior también hubiera podido hacerlo.
Hinata se sintió avergonzada y preocupada. ¿Y si alguien los había oído?
Shino se les acercó.
-Sugiero que arreglen estas cosas en el departamento o en mi casa si lo necesitan… otro día. -les susurró.
Hinata miró al Inuzuka apretar los puños.
-Kiba y yo te acompañaremos a casa Hinata, creo que ya llamaron mucho la atención por hoy. -dijo Shino.
Hinata de pronto se dio cuenta de todos sus errores del día. Era increíble el súper poder de Shino de regresar a la gente a comportarse adecuadamente, a pesar de tener aliento alcohólico conservaba toda su autoridad. Definitivamente maestro de academia era su llamado.
Caminaron haciendo plática tranquila del clima y el trabajo. Cuando llegaron a su casa Hinata le dio un abrazo a Shino y prosiguió a abrazar rápidamente a Kiba, pero este le dio un beso fugaz en la mejilla y en la orilla de los labios.
La chica se sonrojó y se tocó con los dedos donde había recibido el beso.
Shino negó con la cabeza desaprobatoriamente, tomó al moreno por la oreja y lo jaló hasta dar vuelta al final de la calle.
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Kiba estaba de malas, era cumpleaños del gran Séptimo Hokage. Shikamaru había organizado una reunión con todos los amigos hombres de Naruto, en un bar donde las meseras llevaban ropa diminuta. No era un lugar que solieran frecuentar, pero para el cumpleaños número 33 del Séptimo se había decidido hacer algo diferente.
Al Inuzuka no le producía emoción ir a esos lugares, los consideraba divertidos antes. Pero por el momento a la única mujer que le gustaría ver vestida así era a Hinata.
Estaban todos los antiguos rookies: Shikamaru, Rock Lee, Chouji, Sasuke, Shino y él.
Se encontraba sentado en la mesa entre Shino y Chouji, sorbiendo su cerveza mirando directamente a Naruto. El rubio se veía muy feliz contando una historia a toda la mesa, visiblemente borracho. A pesar de ser el Hokage era pésimo para controlar el alcohol, todas las veces que habían salido así, terminaba dormido en su asiento.
-… y entonces Sasuke atrapó al gato y pudimos acabar la misión. ¿Recuerdas, teme? -decia Naruto con entusiasmo.
-Mhm, recuerdo que terminaste todo arañado. -lo molestó el Uchiha.
Rieron todos en la mesa, todos menos Kiba. Sufría pensando en que en esos momentos podría estar con Hinata viendo una película en su sala, aprovechando que el rubio estaba ocupado. Pero Shino lo había obligado a ir, diciendo algo como que debía guardar las apariencias.
Kiba fulminó a Shino semiborracho con la mirada. El Inuzuka no podía ver a través del visor, pero estaba seguro que su mejor amigo estaba poniendo los ojos en blanco.
-¿Todo bien, chicos? -preguntó una mesera acercándose a rellenar la copa de sake de Naruto.
Para la sorpresa de Kiba, el rubio le dirigió una mirada rápida a la chica y luego volteó a ver a sus amigos. Al menos parecía serle fiel a Hinata, ¿pero entonces porqué no se acostaba con ella?
Estaba pensando en la posibilidad de que el rubio fuera gay o asexual, cuando Chouji llamó su atención.
-Hey Kiba, no parece que estés de buen humor. ¿Todo va bien? -preguntó Chouji amigablemente.
-Si, Chouji. Todo bien. -se obligó a esbozar una sonrisa.
-Mmmm, ¿como vas las cosas con Tamaki? -preguntó Chouji.
Shino desvió su atención de la charla general a la de Chouji y Kiba con muy poca discreción.
-Intentamos un rato tener una relación a distancia, pero es complicado. Pero las cosas no acabaron mal, así que seguimos siendo amigos. -respondió sinceramente el Inuzuka.
-Que pena escuchar eso, Tamaki y tu se veían bien juntos.. -dijo Chouji- ¿Entonces vas a conquistar a alguna de las meseras? Aprovecha tu soltería.
Kiba rió.
-No Chouji, creo que me iré directo a casa solo esta noche. -dijo el moreno con amargura.
La noche transcurrió tranquila. Las chicas se acercaban a servirles, pero como todos menos él estaban casados o mantenían una relación, ninguno se comportó fuera de lugar.
Cuando salieron a la calle todos estaban algo tomados, unos más que otros. El más borracho era sin duda Naruto, que era llevado de las axilas por Sasuke y Shikamaru.
-Fue muy divertido, chicos. ¡Hagamos esto más seguido! ¡HIP!-dijo Rock Lee hipando arrastrando las palabras.
Todos se despidieron y tomaron caminos separados, menos Sasuke y Shikamaru que arrastraban a Naruto a su casa. Kiba los siguió sin pensarlo, quería ver a Hinata aunque fuera un momento antes de irse a casa. Shino lanzó un suspiro y los siguió también.
Cuando llegaron a la casa Uzumaki, Hinata abrió la puerta vestida con una bata encima de su pijama. Kiba sonrió estúpidamente.
Amor mío
Estoy debajo del vaivén de tus piernas
Si estoy hundido en un vaivén de caderas
Esto es el cielo, es mi cielo
La chica le dirigió una pequeña sonrisa antes de ver a su marido que luchaba por no dormirse de pie. Entonces preocupada se acercó a él.
Amor fugado
Me tomas, me dejas, me exprimes y me tiras a un lado
Te vas a otros cielos y regresas como los colibrís
Me tienes como un perro a tus pies.
-¿Naruto-kun? -lo llamó su esposa.
Naruto no pareció escuchar su voz, seguía dormitando.
-Discúlpanos, Hinata. No es nuestra intención siempre devolvértelo en este estado. -dijo Shikamaru incómodo- Qué problemático…
Entonces Naruto despertó, miró a Hinata con ojos desorbitados. Se soltó de Sasuke y Shikamaru y fue a abrazarla, tambaleante. Se aferró a ella para no caerse y la besó en la boca apasionadamente. La Hyuga estaba sorprendida, al parecer sin saber cómo reaccionar.
La sangre de Kiba se heló.
Amor mutante
Amigos con derecho y sin derecho de tenerte siempre
Y siempre tengo que esperar paciente
El pedazo que me toca de ti
-Bueno supongo que nosotros nos vamos. -dijo Shikamaru más incómodo que antes, aclarándose la garganta. Se dio la vuelta para irse.
-Mhm -gruñó Sasuke en afirmación.
-Na-naruto-kun… -dijo Hinata tratando de alejarse un poco de su marido.
Relámpagos de alcohol
Las voces solas lloran en el sol, eh
Mi boca en llamas torturada
Te desnudas angelada, luego te vas
Hinata con vergüenza metió a su esposo a la casa y cerró la puerta, el rubio continuaba tratando de besarla.
-Bueno supongo que el Hokage tendrá algo de acción hoy. -comentó Shikamaru en broma.
Labios compartidos, labios divididos, mi amor
Yo no puedo compartir tus labios
Que comparto el engaño y comparto mis días y el dolor
Ya no puedo compartir tus labios
Al no escuchar ninguna respuesta volteó hacia sus amigos. Sasuke estaba mirando con una ceja levantada directamente a Kiba, mientras que el Inuzuka estaba en su modo bestia, con los ojos muy abiertos mirando fijamente a la puerta. Shino mantenía a raya al moreno con una nube de insectos a su alrededor.
-¿Qué esta pasando aquí? -preguntó Shikamaru.
-Cuando Kiba está borracho le pasa esto a veces. -Mintió el Aburame impasible- No puede controlar el modo bestia.
Que me parta un rayo
Que me entierre el olvido, mi amor
Pero no puedo más compartir tus labios, compartir tus besos
Labios compartidos
El Inuzuka no podía pensar en nada más que en entrar a la casa y quitar a Naruto de encima de Hinata. Luego un pensamiento horrible pasó por su cabeza. Para lo borracho que estaba Naruto, la Hyuga podía alejarlo de ella si quisiera… pero Hinata no querría alejarlo, ¿verdad?.
Te amo con toda mi fe, sin medida
Te amo aunque estés compartida
Tus labios tienen el control
Kiba dio dos pasos hacia atrás y los insectos dejaron de aprisionarlo. No dijo nada y se alejó dando saltos por los rejados.
Los ojos de Sasuke lo siguieron hasta que se perdió de vista.
Te amo con toda mi fe, sin medida
Te amo aunque estés compartida
Tus labios tienen el control
Y sigues tú con el control
Cuando llegó a su departamento abrió el refrigerador de un portazo, sacó una lata de cerveza, la abrió y la tomó de fondo sintiendo que le ardía la garganta. Luego sacó otra e hizo lo mismo. Esa noche se negaba a pensar.
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