Disclaimer: Harry Potter no me pertenece.


Entre coincidencias y destinos

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Capítulo 22

Entre herederos y pociones

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Draco miró al cielo estrellado sobre Manor desde el balcón de su habitación. Cerró los ojos, sintió la brisa nocturna acariciarlo, y por un momento contuvo la respiración, sintiéndose uno con el mundo. Había pasado años desde que se había sentido así, desde que todo estaba bien y no tenía la sensación de ahogamiento o vacío dentro de él. En cambio, se sentía feliz, completo, como un niño en su escoba volando o tomando por primera vez su varita. Como alguien con esperanza.

Dejó salir el aire en sus pulmones y siguió mirando el horizonte, disfrutando de la vista desde el balcón. Los jardínes de Manor florecían con rosas, lirios y pequeñas flores blancas; y pensó en su madre, y cuánto se había esforzado para que los jardines volvieran a ser lo que eran en aquellos días de su infancia, cuando ella los llevaba a él y a padre a pequeños picnis y fiestas de té. Pensó en su padre, y en el tiempo, considerablemente menor, que faltaba para verlo, y en cómo amaría estar aquí en lugar de una celda fría y vacía en prisión. En su esposa, quien dormía tranquilamente en su cama, segura, relajada. Y en él, parado en su balcón, sin nada urgente que atender, arreglar, o enfrentar.

Sí, era una buena noche, pensó cerrando los ojos.

Cuando unos ligeros pasos se escucharon, no miró atrás, solo se hizo a un lado, invitando a la persona cerca de él a colocarse junto a él. Ella lo hizo, acurrucándose en su hombro.

-¿No puedes dormir?-preguntó Astoria y Draco finalmente volteó para mirarla a la cara. Ella lucía una bata de dormir, que cubría la ligera ropa debajo. Se veía un poco soñolienta y torpe. Lo más hermosa que se había visto nunca antes. Quizá era porque los años habían terminado de desarrollar su cuerpo como mujer, o había dejado su cabello crecer elegantemente a la cintura, pero tenía una mezcla madura e inocente. Quizá era la maternidad que le hacía ver radiante y feliz, o quizá, sólo la veía como la mujer más hermosa del mundo porque la amaba más que a nada.

Sonriendo, Draco giró por completo hacia ella y, sujetándola con delicadeza, la besó. Fue un beso suave, dulce, firme. Su mano en la cadera de ella lo atrajo hacia él y profundizó el beso, sintiéndola temblar levemente. Estuvo tentado, por un momento, a apoyarla contra el barandal, retirar su bata y entrar en ella, hasta que recordó que debía ser suave, para no lastimarla a ella o al bebé.

El bebé.

Sonrió dentro del beso.

-Eres realmente hermosa-susurró cuando se separaron, mirando sus ojos verdes con adoración y ella asintió sonrojada. Deseosa de más.

-Lo sé. Es difícil no saberlo cuando tu esposo lo repite a diario-respondió, humedeciéndo sus labios.- Tu esposo, que no puede ver lo extraordinario de su propia apariencia.

Incapaz de resistirse, Draco volvió a inclinarse y la besó nuevamente, enorgulleciéndose cuando dejó salir un pequeño jadeo.

-Draco...

-¿Si?

-Draco tienes que dejar de jugar conmigo.

-¿Por qué?-Preguntó él, besándola una vez más, esta vez rozando sus pechos antes de colocar sus manos más abajo de las caderas. Dócil, ella lo dejó sentarla en el suelo, donde se besaron por más tiempo.

-Vamos a la cama, Draco. El piso está frío.

-En un momento-respondió él, abrazándola con suavidad.

-¿Qué te tiene despierto? ¿Pasa algo malo?

-No, solo estaba pensando-respondió.-Pensaba en lo agradecido que estoy por esta tranquilidad, por nuestra vida, por ti, por él o ella-respondió extendiendo su mano y acariciando su rostro. Ella sonrió y unió su mano a la de él en respuesta.- Últimamente todo parece perfecto.

Ella tarareó de acuerdo, acomodándose a su lado y admirando el paisaje que él disfrutaba momentos antes. Parecía tranquila, feliz. Risueña. Y su felicidad contagió a Draco aun más.

Así era como debía ser el amor, pensó. Sentirse la persona más afortunada del mundo con solo mirar a esa persona a tu lado. Para alguien que una vez sintió su corazón romperse porque jamás tendría a la persona que deseaba a su lado, que miraba a esa persona avanzar sin él, no había mayor agradecimiento que este.

-Lo es. Manor es un lugar hermoso. Parece un sueño. Han pasado años desde que llegué y el jardín sigue tan hermoso como antaño, como si estuviera congelado en el tiempo. A veces, desearía que lo estuviera. Tú y yo, juntos, mirando el cielo por siempre.

Draco asintió, sabiendo que ella sabía que era lo mismo para él.

-¿Sabes? Cuando era pequeño solía jugar a que era un príncipe y Manor era mi castillo. Papá y mamá eran mis héroes o mis villanos. A veces tenía que rescatarlos de los elfos, salvarlos del castillo del que no podían salir, o era un prófugo, que recorría los pasillos, huyendo de ellos para obtener mi libertad. Los elfos siempre me traían de regreso-rio levemente.

Astoria sonrió al escucharlo.

-Puedo imaginarte jugando. Lo que no puedo es imaginar a tus padres jugando. Narcissa es demasiado elegante para ello y siempre viste tan delicada, y tu padre, bueno, daba un poco de miedo cuando lo veías de lejos. Tan recto y estricto. Y tan impecable. Claro que tu te ves igual.

-Eran terribles jugando. Mamá prefería ser la damisela en apuros y quedarse quieta para no sudar, y yo tenía que enfrentar a los pavo reales para llegar a ella. Solían picotearme sin descanso y solo una orden de padre los haría parar. Papá odiaba jugar. Aun así lo hacía en ocasiones. Lo amaba más por eso. Luego crecí, y todo cambió.

Notando el cambio de ánimo, ella hizo una mueca comprensiva.

-Me pregunto si tú serás igual de terrible con este bebé-comentó acariciando su vientre y alejándolo de los tristes recuerdos.

-Oh, estoy seguro que seré un padre divertido y genial-apostó.

-Por supuesto que sí-respondió amorosamente ella, besando su mejilla.

-¿Te desperté? Es raro verte despierta a estas horas.

-Fui al baño y noté que estaba sola. Luego te vi en el balcón. Me preguntaba por qué no dormías. ¿Me muevo mucho?

Draco negó.

-Supongo que no puedo dormir de la emoción. Mi cabeza está tan activa. Llena de planes y pendientes. Y sueños.

Ella rio.

-¿Ser padre te emociona mucho, o planeas la muerte de alguien y no me has dicho nada?

Draco rio y la besó con energía.

-Es definitivamente lo primero, ya estoy muy acostumbrado a lo segundo. No hay nada emocionante en ello. Aunque quizá un Weasley traería alguna novedad al acto-comentó sin cuidado, ignorante que algún día planería la muerte de uno de forma tan delicada y dedicada que esperaría incluso años para obtenerla. Astoria, indignada de lo fácil que hablaba de matar a alguien, lo golpeó en el hombro y Draco aprovechó para capturar su mano y atraerla hacia él para girarla y acomodarla en su regazo. Ella dejó salir un grito agudo, espantada del repentino movimiento.

-¡Draco, me dejarás caer!-se quejó, sosteniéndose de él con fuerza y un poco de miedo.

-Confía en mí un poco más-rio él.-Es un poco insensible que creas que te dejaré caer. Te amo. Nunca te hare daño o lastimaré a propósito. Lo juro. Eres maravillosa y me estás dando un regalo tan preciado. Te mereces un viaje. Una fiesta. Un día festivo a tu nombre. Desde hoy declaro el día en que Astoria Malfoy aseguró el linaje Malfoy por otra generación. Haré que miles y decenas de Malfoy celebren este día o se preparen para ser repudiados.

Astoria rio abiertamente.

-No exageres-enrojeció tímidamente.-Aún no puedo creer que tendremos un bebé.

-Ni yo. Hemos estado intentándolo por años. Y ahora nacerá el mismo año que el Daphne ¿no es extraño? ¿Le has dicho que estás embarazada a ella o a tu madre?

-No. Aún no. Merlín, este bebé y su primo o prima tendrán apenas meses de diferencia. Espero que todo salga bien y pueda llevarlo a término. ¿Los imaginas juntos? Parecerán gemelos.

-Por supuesto que saldrá bien, tendremos a quien, y lo que necesites.

-Gracias.-Respondió ella apretando su mano.-Solo estoy un poco nerviosa. Espero que sea un niño. Que sea el heredero de Manor. Las hijas de la Casa Greengrass tienen...

Su voz dudó. Draco apretó su mano.

-No te preocupes antes de tiempo, Astri. Los Malfoy suelen tener varones, pero incluso si es una niña, estaremos bien. Encontraremos una forma para evitar la maldición de sangre. Ya lo verás.

-Sé que fue egoísta de mi parte pedirte que estuvieras a mi lado cuando no sé cuándo moriré. Realmente lo siento. Debí decírtelo desde el principio, así no tendrías que lidiar con esto.

Draco la abrazó con cuidado.

-No digas esas cosas. No vas a morir joven, Astri. Seguiremos investigando, Theo, Daphne, Millicent. Incluso si es una niña, ella tendría la sangre Malfoy. La línea Malfoy es longeva y es una magia envidiosa. No permitiría la pérdida del linaje por el capricho de otra línea de sangre. Si es necesario le legaré a ella la magia de Manor. Además, si es una niña... tal vez se parezca a tí-susurró uniendo las frentes de ambos y cerrando los ojos.-Puedo imaginarla usando tus vestidos y poniendo tus tacones solo para fingir ser como tú. A ti, trenzando su cabello, o jugando con muñecas. Puedo verlas, a las dos, tomando el té con mi madre.

-Ojalá podamos tener más de uno-exclamó acariciando su estómago y sonriendo tristemente.-Si tan solo tuviera una mejor salud podríamos tener más.

-Hey, tardamos un poco, pero tendremos este bebé-le dijo Draco arrodillándose y pegando su frente suavemente a su estómago-estoy seguro que tendremos más, pero incluso si no lo hacemos, uno está bien. Es perfecto. Mira a Blaise, dice que solo tendrá uno. Marioh está totalmente de acuerdo. Un heredero, sin problemas de hermanos. Una casa tranquila. Es perfecto a su modo.

-Pero eso es lo que Marioh dijo -ella se quejó.- Nunca sabremos si es cierto hasta que veamos a su hijo, no sé, casarse.

-Bien, quizá tenga más que nosotros, ¿qué más da? Tú y yo estaremos juntos cuando este bebé crezca y decida que es demasiado grande para estar con nosotros y se case y forme su propia familia. Envejeceremos juntos, mirándolo o mirándola crecer. Y algún día tendremos nietos y ellos correrán por toda la mansión. Llenarán el aire de risas y tú gritarás que se comporten mientras yo intento besarte para distraerte. Tú me golpearás como siempre lo haces intentando que no te distraiga y yo reiré y los motivaré a ser más escandalosos para que pueda besarte un poco más.

-Eso sería maravilloso-susurró Astoria casi a punto de llorar, así que Draco la abrazó y besó suavemente y luego la guio de regreso a la cama con la intención de adorarla por completo. Se apresuraron como dos adolescentes jugando, como si estuvieran realizando una pequeña travesura.

Cuando ella tropezó con la cama, golpeando su rodilla y lloriqueando por ello, Draco rio divertido a pesar de intentar dar un masaje al área adolorida. Quería preocuparse, pero ella se veía tan ofendida de pasar de un momento romántico a uno cómico...

-Ya deja de reírte-se quejó ella.

Draco rió un poco más.

Sí, así debía ser el amor.

Algo tan grande que no entrara en tu pecho, que te hiciera sentir tan feliz y afortunado que más que merecerlo, no pudieras estar más que agradecido y rogar que durara para siempre.

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El primer bebé de ambos fue un niño. Rubio, de ojos grises, una pequeña copia de Draco que este, tuvo que admitir, lloró cuando lo abrazó.

No estaba triste, arrepentido o algo así, simplemente las emociones desbordaron cuando lo sostuvo. Sus ojos se humedecieron como si de pronto todo lo atemorizara y a la vez fuera increíble. Era un bebé cálido, sonrojado, y Draco besó suavemente su cabeza, respirando su dulce aroma. Astoria estaba agotada, pero miraba la escena con ternura.

-¿No vas a presentarte?-preguntó.- Es de mala educación estar tan cerca de alguien que no conoces.

Draco rio recordando haber dicho aquello en alguna ocasión, aunque no recordaba exactamente a quién o dónde. Probablemente había sido a ella, porque, incluso si intentaba fingir que no, podía ser muy rencorosa. No había quedado en Slytherin solo por su sangre pura.

-Hey-saludó Draco al infante-Soy Draco Malfoy, soy tu papá, ¿cómo estás?

Tomó la pequeña mano y la sostuvo, y nada fue más importante en el mundo que ese niño. De pronto, comprendió que haría lo que fuera para que nunca sufriera. Para que nada lo lastimara. Lo abrazó cerca de su rostro, con suavidad pero firmeza y murmuró mi pequeño bebé, una y otra vez. No creía que pudiera jamás soltar a ese niño.

Su madre, a su lado, sonrió.

-¿Cómo lo llamarán?-preguntó ella.

-Scorpius-respondió Astoria, sabiendo que Draco estaba perdido en el bebé.-Seguiremos la tradición familiar de los Black de nombrarlo como una constelación.

-Scorpius. ¿Cómo el escorpión que Orión pisó mientras estaba ciego y éste lo picó, y se mataron mutuamente?-preguntó con voz dudosa.

-Más bien como el escorpión que ayudó a la diosa Artemisa a defenderse del gigante Orión cuando éste quiso aprovecharse de ella. Él lo picó mortalmente y la liberó de esa amenaza así que como agradecimiento ella lo colocó en el cielo.-sonrió Astoria.-Un pequeño escorpión que venció a un gigante. Ese es Scorpius.

Narcissa asintió suavemente.

La madre de Astoria, quien la abrazaba de los hombros, a su lado, no parecía tan convencida.

-Es un buen nombre-dijo finalmente y Narcissa miró con diversión la expresión de su suegra.

-Me alegra que te guste, porque Draco lo escogió-comentó, aparentemente casual, Astoria.

-Y tú vas a defender su gusto-rio Narcissa, se sentó a su lado y tomó las manos de Astoria. -Hiciste un gran trabajo, cariño.

-Lo hice, ¿No es así? Es el bebé más bonito del mundo.

-Por supuesto que sí. ¿Quieres cargarlo?

-Sí, claro que me gustaría, pero me temo que mi esposo se le ha pegado y no va a soltarlo.

-Tonterías. Nadie tiene más derecho de cargarlo que tú. Draco, sé que eres feliz, ¿pero tal vez podrías darle a la mujer que cargó a tu bebé por nueve meses al niño, para que ella pueda conocerlo?

Draco asintió, sonriendo culpable.

-Lo siento. Ve con mamá, Scorp.

Astoria alzó los brazos expectante.

-Merlín, ¿no eres dulce?-le preguntó al niño. -No puedo esperar para que la Casa te reconozca, Scorpius. A que juegues en los jardines. A que des tus primeros pasos. Apuesto que serás todo un pequeño Malfoy con el cabello peinado hacia atrás.

Narcissa aprovechó para acariciar al bebé. El niño no reaccionó, simplemente continuó durmiendo y luego de minutos enteros, únicamente viendo al bebé o consintiendo a Astoria de parte de ambas madres, la puerta se abrió y sus amigos pasaron por ella. Blaise se acercó tanto al rostro de Draco, que pudo notar las ligeras gotas de agua en ellos.

-Oh, vamos. ¿Estás llorando, Draco?-se burló.-Es un día alegre. Deberías estar saltando de alegría, no llorando.

Marioh rodó los ojos y se acercó para besar a Draco en la mejilla. De reojo, Draco miró a Daphne ir con su hermana y su madre a mirar a su sobrino. Ella misma estaba punto de dar a luz, pero aún así se las arregló para abrazar al niño en brazos.

-Ignóralo, cariño-lo llamó Marioh.- El mismo estaba pálido cuando nació Damian. Parecía que se desmayaría en cualquier momento.

Draco sonrió levemente, aceptando dócilmente el beso de Marioh. Cuando ella se alejó, Blaise extendió los brazos y Draco se hundió en su abrazo como un niño pequeño, abrazando a su padre.

O padrino, pensó Blaise con tristeza.

-Felicidades, Draco. -Comenzó intentando aligerar el ambiente.-Oficialmente, tienes un bebé. Eres padre, bienvenido al club de los pañales. Estoy muy orgulloso de ti-le susurró y Draco asintió, con un nudo en la garganta.

-Soy padre, ¿puedes creerlo? Nunca creí... no pensé que llegaría a ver un hijo mío.

-Por supuesto que sí. Puedo imaginarlo en Hogwarts con Damian, Alexander y el bebé que Pans no admite tener dentro, como un nuevo cuarteto. Estoy tan orgulloso...

Pansy lo abrazó también, rodando los ojos hacia el comentario de Blaise.

-Felicidades, corazón.-Cantó y caminó directo a Astoria.- Owww, es tan lindo. Mira Theo. Es rubio. Si tu bebé tiene cabello oscuro, será como ustedes jugando de pequeños.

Theo miró al niño en silencio y por minutos enteros.

-Es igual a ti,-confirmó- apuesto que la niña se parecerá a Pansy.

-No estoy embarazada.

-Pans, estas sudorosa y con un cambio de humor terrible. Estás embarazada. Además, no comiste nada el otro día en el restaurante. O estás embarazada o estás a dieta y el hambre te vuelve un pequeño monstruo.

Michael intentó, en vano, esconder una carcajada.

-No estoy embarazada. No puedo estar embarazada ahora, cuando Marioh ya tuvo un hijo, Astoria acaba de dar a luz y Daphne está a punto de darlo. ¡No es contagioso! ¡Y no estoy sudorosa!

Theodore hizo un sonido vago.

-Está embarazada-le murmuró a Draco.-Creéme. Lo presiento.

-Él huele a las embarazadas-rió Daphne-Es un don.

-¡No lo estoy!

-No creo que sea un don-respondió Theo al mismo tiempo.- Se ponen un poco agresivas conmigo.

-Excepto yo-declaró Astoria.

-Excepto ella, pero ella se siente culpable de matar una abeja.

-Gracias a ellas hay plantas-respondió ofendida la nueva madre.

Draco rió y grabó ese momento en su corazón como uno de los más felices de su vida. Cada parte de esa escena fue capturada en sus pupilas. Cada palabra guardada en su alma. Algún día, le contaría esta historia a Scorpius, se la mostraría en un pensadero. Le diría cómo su nacimiento fue uno de los días más maravillosos de su vida, como una nueva esperanza nació en él, y cómo lo amaba aún más por ello.

Le diría como, incluso sin su padre o su padrino ahí, fue un día perfecto, gracias a él.

Le diría que, sin duda, su nacimiento había sido uno de los mayores sueños cumplidos de él y su madre.

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La vida con Scorpius transcurrió tranquila y dulcemente. Draco se sentía cansado, pero satisfecho. Aún había días malos. A veces, en muy raras ocasiones, miraba el diario o se cruzaba en la lejanía con Potter, y un pequeño dolor cruzaba en su corazón, pero con el paso del tiempo incluso ese dolor se volvió leve y casi imperceptible. Aún había acusamientos falsos, aún tenían agresiones, o visitas repentinas de los aurores, pero habían aprendido sobre la marcha a protegerse. Draco creyó que por fin su camino se había enderezado, que sus esfuerzos en todo campo estaba dando frutos.

Y entonces, un día cualquiera, Astoria llegó y se sentó en su escritorio, con una sonrisa traviesa de quien escondía un secreto. Draco dejó el trabajo, sin poder poner una gota de atención en ello, ahora que ella lo había mirado así y la miró, preguntándose qué era lo que la ponía tan emocionada.

-Hey-saludó ella y meció los pies como una niña pequeña mientras tarareaba.

-Hola-devolvió el saludo, pero no dijo más; y la curiosidad invadió profundamente a Draco.

-¿Por qué estás tan feliz?-preguntó sin poder evitarlo.

Astoria sonrió de lado, antes de responderle.

-Te lo diré. Ven conmigo-declaró saltando del escritorio. Se dirigieron al jardín Este, donde Astoria aprovechó para guiarlo al pequeño campo de rosas blancas antes de declarar-Tengo buenas noticias.

-¿Qué tan buenas?

-Excelentes. Maravillosas. Necesitaba decírtelo en un espacio abierto porque vas a alzarme y a girar de emoción al escucharlo, o tal vez saltes de emoción, al igual que yo.

Draco la miró con mayor expectativa.

-¿Entonces?

Astoria irradiaba emoción.

-¿Me dirás algún día?

-Estoy embarazada-dejó salir ella. Su voz fue casi un grito, rápido, al punto. Draco parpadeó totalmente sorprendido.

-¿Qué?-preguntó, tragando saliva.

-Estoy embarazada.

-Embarazada-repitió Draco y luego sonrió enormemente. Scorpius iría a Hogwarts pronto, y habían empezado a sentir su ausencia y a sufrirla, al sentir que tendrían un nido vacío. Es decir, habían pasado poco más de diez años desde la última vez que Astoria estuvo embarazada. Pero lo tendrían. ¡Tendrían un bebé!- ¡Estás embarazada!-gritó y tomó a Astoria, besándola profundamente. -Tendremos un bebé.

-¡Lo sé!

Draco rio y tomó a la mujer de la cadera antes de girarla.

-¡Lo sabía!¡Vas a tirarme!

-Nunca te tiro-gritó Draco. - Merlín, tenemos que decírselo a nuestros padres. Tenemos que buscar un nombre. Tenemos que decírselo a Scorpius. Debemos sacar del almacén la cuna y la ropa. Y las citas médicas, Merlín, debemos prepararnos. Debemos decírselo a los chicos. ¡Tendremos otro bebé!

Ella rio y tomó el rostro de Draco, grabando esa expresión en su memoria.

-Esta vez todo será más fácil. Somos mayores, hemos tenido uno y sigue vivo y sano-declaró ella.

-Sí, esta vez será pan comido.

Ambos rieron y Draco empezó a bailar. Astoria se cubrió el rostro, avergonzada y divertida a la vez.

-Oh vamos, baila conmigo-ofreció Draco extendiendo la mano.

-No hay música.-Declaró ella aceptándola.

-¿Qué importa? Somos solo tú y yo-terminó Draco haciéndola girar.

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El nacimiento de Berenice, a diferencia del de Scorpius, había sido caótico.

No había otra manera de decirlo.

Fue mal desde el momento en que empezó a afectar la salud de Astoria desde el tercer mes, en que aún sin cumplir los nueve meses, Astoria empezó a sentir dolores de parto. En la sangre que no paraba de fluir de su cuerpo a pesar de ya haber sacado al bebé. En el rechazo de magia durante la transfusión.

Draco, envuelto en una sábana blanca que cubría la gran mancha roja en sus túnicas azules que había adquirido al abrazarla mientras gritaba, sentado en el suelo, y mirando a la nada jamás olvidaría ese día. No podría hacerlo porque, a su lado, sobre la cama, el cuerpo de Astoria se enfriaba, bajo una sábana blanca que sólo dejaba ver una de sus manos fuera. Una de sus preciosas y delicadas manos, colgando y fría.

A lo que parecía totalmente lejos, podía escuchar el llanto de Daphne, de los padres de Astoria, de la niña queriendo estar en brazos de su madre, sin comprender por qué ella nunca la sostendría en brazos. Podía escuchas los susurros de Narcissa intentando tranquilizarla, limpiándola y asegurándose que estuviera cómoda, pero el llanto no cesaba.

Draco ni siquiera se preocupó por llegar a ella; en cambio, tomó la mano que sostuvo miles de veces, vacío. Con un nudo pesado en la garganta y el estómago, sintiendo que moría por dentro.

¿Por qué?, pensaba una y otra vez, ¿por qué había pasado esto? Se habían preparado hasta el punto de la exageración, creyó estar listo para todo.

Entonces, ¿por qué?

Apenas ayer ella reía y se quejaba de dolores en sus pies. Apenas ayer miraban el cielo nocturno y hablaban sobre lo que deberían hacer en las siguientes vacaciones de Scorpius, ahora que serían cuatro.

Cuatro.

Ellos jamás serían cuatro, serían tres.

Draco, Scorpius, y un bebé recién nacido. Un bebé que había nacido con la vida de su madre. Que estaba maldita al igual que ella a morir joven porque era una niña. Porque Draco le había prometido a Astoria que no moriría joven, pero lo hizo y no por la maldición, sino por haber tenido a la hija de Draco... y Draco ahora viviría con ese miedo constante de que su hija no viviría por mucho tiempo si él no hacía algo. Si no la cuidaba bien, si alguien queriendo justicia la tocaban por solo ser suya...

La emoción hizo estragos en su estómago y vomitó al lado de la cama, pensando en lo mucho que estaba siendo irrespetuoso con el cuerpo de Astoria y en como ella habría hecho una expresión de asco sin poder evitarlo, antes de contagiarse de las ganas de vomitar. Tenía estómago débil. Solía pedir disculpas luego con un chocolate caliente por no poder ayudar.

No habría chocolate caliente hoy.

Ese conocimiento solo creció el vació en él y las lágrimas fluyeron sin control. Sus amigos lo auxiliaron pronto, lo levantaron, lo llevaron al baño más cercano y aplicaron un hechizo de limpieza.

Draco vomitó a pesar que sentía que no podía respirar.

El funeral vino, y se fue. Pansy se encargó de la mayoría de los arreglos con su madre. La corona de flores fue grande y preciosa, colmada de las flores favoritas de Astoria. Daphne dio un breve discurso sobre cómo extrañarían a Astoria mientras se echaba a llorar junto con su familia. Ellos no culparon a Draco, se culparon a sí mismos, a su sangre. El padre de Astoria sostenía su rostro con las manos ocultando sus lágrimas. La madre de Astoria intentó inútilmente consolar a Draco durante los primeros minutos antes de echarse a llorar. Michael abrazaba a Scorpius, quien lloraba sin parar.

Draco dejó un ramo de flores del jardín de Manor en el ataúd de Astoria, con lágrimas en los ojos, pero como un tercero viendo todo. Sin reaccionar. Sin poder decir nada. Solo observando a varios llorar, poner una expresión triste, sin poder articular una expresión por sí mismo. Quizá fue porque había llorado tanto que sentía que no podía físicamente expulsar más lágrimas. Como fuera, nadie dijo nada por ello, quizá por su cabello desordenado o sus ojos hinchados. Se veía un total desastre. Si no fuera por su ropa, fácilmente podría ser confundido por un vagabundo.

Los gemelos de Luna lloraban fuertemente, abrazados a la falda de su madre, quien lloraba suave mientras les acariciaba la cabeza intentando consolarlos. Cada niño parecía haber tenido noción de la muerte y se aferraba a su propia madre. Fue entonces que Draco notó que no solo sus hijos no tendrían a su madre. Los gemelos habían perdido a su madrina. Cada uno de ellos perdieron una amiga.

Habían sobrevivido a tantas cosas.

Y aquí estaban, en su primer, pero no último funeral.

Esa noche, consoló a su hijo con palabras que no recordaba ni creía. Le permitió quedarse en casa en lugar de estar en Hogwarts y, luego, venir a dormir por las noches en la cama de sus padres después de la escuela. Pansy se encargó de controlar a la prensa. Theo y Daphne se encargaron de abastecer lo necesario para ambos niños. Marioh tomó control de algunas pociones que Draco debía hacer. Blaise se encargó de vigilar que Draco comiera y se duchara. Lo dejaba estar en cama la mayoría del tiempo, y lo alentó para sostener a la niña que Astoria tanto intentó mantener viva, sin éxito.

Draco no podía expresar el rechazo que ella le producía.

No quería cargarla.

No quería escucharla.

Ni siquiera le importaba el hecho de que sus abuelos maternos quisieran llevársela para aligerar su carga, y aliviar su propio dolor.

Él solo quería volver a aquellos días en que ellos reían, y eran felices... quería volver a esos sueños sobre envejecer juntos con sus hijos y nietos. No quería mirar a la niña porque entonces no podría fingir que lo que pasó no pasó.

No podía siquiera respirar sin sentir que lloraría de lo roto que estaba su corazón.

-¡Astoria!-gritó un día al levantarse, antes de recordar que ella no estaba. Fue la mano de Blaise quien lo recibió, tapando sus ojos.

-Lo siento mucho, Draco-murmuró.

-Está muerta... está muerta, Blaise- sollozó.

-Lo sé. Draco. Lo sé-murmuró con voz quebrada. Llorando por él.

Draco sabía que lo que Blaise evitaba que él viera, era la cama vacía a su lado.

-Esto es mi culpa-susurró. La culpa no lo dejaba dormir, y estaba empezando a enloquecer.

-No lo es.

-No debí casarme con ella, no debí enamorarme de ella. Ella estaría viva si yo no...

-Ella sabía a lo que se enfrentaba al ser una Malfoy, al casarse, al dar a luz. Fue su decisión, y fue feliz, Draco. Fue muy feliz. Tú la hiciste feliz.

-Ella no debió morir así-lloró. -Debió envejecer, ver a sus hijos...-Cubrió su rostro con sus manos y lloró.

Blaise lo consoló por un tiempo. Antes de regresar a casa, lo motivó a visitar a Berenice.

Ella también está sola, como tú, quizá podrían consolarse juntos, dijo.

Draco asintió, aunque no hizo afán de moverse. Sabía que era injusto con la niña, lo sabía, pero eso no hacía que cada vez que intentaba ir con ella sus manos temblaran y él llorara nuevamente. Estaba aterrorizado de perderla también, de amarla, de hacer lo que se suponía que haría en equipo con Astoria, totalmente solo.

Era más fácil lidiar con Scorpius, quien tenía su propio dolor para compartir.

Y Scorpius lo sabía, porque nunca juzgó a su padre por su comportamiento. Lo dejó sufrir su duelo, y enfrentó el suyo, a diferencia de Draco, consolándose con la presencia de su hermana.

Una noche, Draco se levantó y notó que Scorpius se había ido. Aterrorizado, no tardó en encontrarlo. Estaba en la habitación a la que Draco se negaba a entrar.

-Papá vendrá un día de estos-escuchó que le decía a la niña. -Él no está enojado contigo o te odia, solo está muy triste. Mamá era la persona que más amaba. Solía decir que ella era la mejor parte de él. Cuando no tenía idea de qué hacer, tomaba su mano o la abrazaba. Mamá decía que lo hacía porque estaba usándola de ancla emocional, como los barcos siguendo el faro. Que así no se perdería en el camino. Ella ya no está, y papá está perdido. Se siente solo, como un barco perdido en la deriva, que no sabe dónde ir. Pronto todo estará bien, Berenice. Papá solo necesita tiempo, encontrar algo nuevo para apoyarse. ¿Debería ser fácil, no? Creer que si mamá no está seríamos tú y yo, pero no lo es. Nadie podrá reemplazar a mamá. Ni tía Pansy, ni tía Daphne, ni la abuela.

Se quedó en silencio por minutos, pero luego volvió a hablar.

-Extraño a mamá, ella era divertida, y amable, y paciente- comenzó Scorpius y Draco podía escuchar la voz llorosa del niño.- Te pareces un poco a ella. Es decir, tus ojos son muy parecidos a los de madre a pesar del color en ellos. Son grandes y brillosos. Ella cantaba todas las noches para mí. Te compró tanta ropa, planeó casi toda tu vida... ojalá la hubieras conocido. Era la mejor mamá del mundo y soñaba tanto contigo... hablaba de las joyas que heredarías, de los lugares a los que te llevaría, los peinados que haría con tu cabello. Mamá, -lloró-mamá... soñaba con lo hermosa que serías y no pudo mirarte.-Sollozó.-No pudo abrazarte. Por eso yo vengo todas las noches, porque alguien, alguien debería hacer lo que ella no pudo.

Draco lloró en el pasillo esa noche, escuchando el llanto de Scorpius. Scorpius durmió con la niña y no regresó a la habitación. Draco, quien casi no se levantaba de la cama y cuando despertaba Scorpius había vuelto al colegio, comprendió que probablemente no era la primera vez que lo hacía.

A la mañana siguiente, respiró profundo y se armó de valor y atravesó la habitación de Berenice. Su madre estaba con ella, alimentándola.

-Draco-susurró al mirarlo, y se puso de pie sorprendida. Draco sonrió con desgana. Sabía cómo se veía. Desalineado, ojeroso... no era la mejor primera impresión para conocer a su hija, pensó recordando el nacimiento de Scorpius en el que se veía... normal, radiante incluso. Aun así respiró profundo, secó sus manos en su ropa, las cuales estaban humedecidas por un ligero sudor, y las extendió negándose a bajarlas, porque no sabía si volvería a poder extenderlas pronto.

-¿Puedo...?-preguntó, mirando a la niña.

Narcissa tardó un momento en reaccionar, pero cuando lo hizo fue rápida.

-Sí, sí, por supuesto.-Respondió, extendiéndola hacia él. Draco la tomó en sus brazos, mirándola con atención. Era rubia, con ojos definitivamente grises, pero como mencionó Scorpius definitivamente más grandes y redondos, parecidos a los de Astoria. Draco no sabía si hubiera sido bueno que fuera más similar a Astoria o no.

Sus labios se curvaron sin poder evitarlo.

Sintió el dolor volver a él, sintió las ganas de correr lejos de ella, sintió el ahogamiento cubrirlo.

Tembló. Todo su cuerpo lo hizo. Sus manos, sus rodillas...

-Draco, está bien, puedes regresarla-llamó Narcissa.

Draco negó y respiró profundo.

-Estoy bien-respondió pero estaba llorando. Las lágrimas caían unas tras otras sin parar.-Estoy bien.

Pero no lo estaba.

Estaba perdido buscando a alguien quien ya no estaba. Buscando una voz en su memoria que ya jamás volvería a escuchar, despertando en las noches para abrazar a alguien que se había ido. Mirando a la nada, esperando mirar esos ojos verdes que tanto había amado. Imaginando una sonrisa que no pudo proteger. Consumiéndose en la culpa por la promesa que hizo y no cumplió.

-Lo siento. Lo siento-sollozó-te amo y eso no cambiará pero yo... siento... siento...

No pudo hablar.

Narcissa empezó a llorar también.

-Lo haré, seré un buen padre, te veré crecer y un día tus hijos nacerán y jugarán en Malfoy Manor, y yo gritaré que dejen de ser ruidosos... yo... -exclamó sintiendo que moría... que se ahogaba... que sus dientes temblaban y golpeaban entre ellos-voy a ser como ella quería ser contigo. Darte lo que ella no pudo. A llevarte donde ella quería. Ella está en ti, y yo, te amaré por ello, por ti. Seré un padre excelente. Solo necesito, necesito un tiempo, así que perdóname si de pronto tu tonto padre solo llora sin cesar al mirarte, a pesar que sabe que tú también la perdiste. Que la llamas todo el tiempo igual que yo y al final ella no vendrá a ti tampoco. No regresará.

Las lágrimas por fin salieron sin control y las limpió tercamente. Lloró en silencio pero con su rostro gritando lo roto que estaba.

Berenice también lo hizo, solo que ella gritó y gritó, y Draco pensó que era bueno oír un llanto desgarrador como el que sentía en su alma. Eventualmente la abrazó con fuerza y se sentó en el suelo, permitiéndose llorar por horas, sintiendo que había encontrado un poco de lo que había perdido.

Con el corazón hundido en la tristeza, Draco grabó ese momento en su corazón como uno de los más importantes de su vida.

Él día que él y su hija lloraron juntos.

Grabó en sus pupilas la escena, la manera en que su madre lloraba por él. En que Berenice lloraba. Draco nunca le contaría que el día de su nacimiento fue uno de los peores días de su vida y lo enojado que estuvo injustamente con ella porque el día de su nacimiento había perdido a Astoria. Tampoco le diría cómo le había pedido a su esposa que se deshicieran del bebé cuando notaron que un nuevo embarazo podría ser demasiado para su cuerpo. O en cómo le había dicho al medimago que entre ella y su madre, salvaran a Astoria.

En cambio, decidió que le contaría cómo estaba agradecido que el día que perdió a la mujer que más amaba, ella se quedara a su lado y no se marchara también. Le contaría cómo tenerla cerca le ayudó a sanar. Cómo tenerla en casa le dio una razón para esforzarse y no dejarse morir.

En cómo mantenerla a salvo y darle su amor, mantuvo cálido el corazón de Draco.

Cuando Scorpius volvió esa noche, encontró a Berenice y a Draco uno junto al otro en la mecedora. Draco estaba cantando una canción de cuna. Se veía cansado, triste, pero sonreía levemente a la bebé en brazos, besándola en ocasiones. Los tres durmieron esa noche en la habitación de Draco, abrazados. Scorpius lloró abiertamente y Draco esta vez le prometió que eventualmente todo estaría bien, que dolería menos con el paso del tiempo. Y esta vez, lo creyó por completo.

Cinco días después, Scorpius dejó de dormir en casa y se quedó en el colegio.

Berenice empezó a dormir con Draco.

.

La primera vez que Draco vio a Harry Potter en persona, luego de la muerte de Astoria, fue, por supuesto, en un arresto injustificado de los aurores.

Pasó horas en el interrogatorio, y estaba exhausto, pero solo podía pensar en el horario de Berenice y como ella podría no querer dormir con su abuela. Entonces Potter entró y dijo que se podía ir a casa.

Siempre que veía a Potter su corazón latía con fuerza. A pesar de los años, Draco podía decir cada cambio que encontraba en él respecto a la versión anterior que vio o a la versión adolescente. Esta vez hizo lo mismo. Notó cómo su cabello estaba más ordenado, como tenía más justo el traje de Jefe de Aurores. Notó que sus lentes habían sido reemplazados por nuevos del mismo estilo.

No había un sentimiento romántico en su reconocimiento, pero sintió un pequeño tirón de nostalgia y una leve emoción de saber que aún podía notar los cambios, en que algo dentro de él no había cambiado a pesar de todo el dolor. Asintió y salió sin decir palabra, pero miró de reojo cómo Potter parecía querer decir algo. Aun así, no se detuvo. Sabía lo que quería decir, iba a ofrecer sus condolencias. Draco no las quería. No de él.

-Malfoy.

Se detuvo. Siempre lo hacía. Lo miró. No sabía que le transmitía su mirada a Potter, pero sabía lo que quería transmitir. Era un no, tú no. No me tengas lástima, no me tengas compasión. Ódiame como siempre. Así yo podré aferrarme a algo.

Potter tardó en hablar de nuevo. Draco sintió que no podía respirar.

-No había pruebas-dijo.

El cambio de tema le permitió respirar de nuevo.

-No suele haberlas-respondió. Volvió a caminar, alejándose de la persona que una vez deseó tener. Sin poder regresar a la mujer que amaba y eligió tener a su lado. Se preguntó si algún día podría amar a alguien y envejecer con esa persona felizmente o si pasaría el resto de sus días, anhelando a personas que nunca podría tener.

Sintiendo rechazo ante su sentimentalismo, avanzó.

Harry solo lo miró marcharse, antes de suspirar.

-Lamento lo de tu esposa- susurró con desgano, queriendo abrazar al hombre que se marchaba con la cabeza en alto. Lo miró alejarse, deseando que pudiera volver a verlo como antaño, orgulloso, con una sonrisa en los labios, caminando como si el mundo fuera suyo, tal como lo hizo en la escuela.

Pero eso era todo, deseos.

Todos los tenían. No solían cumplirse.

Aun así, Harry deseó que Malfoy volviera a recuperarse, porque él era un superviviente. Lo fue durante la guerra, lo fue después de ella. Quizá cuando no le doliera tanto, volvería, de una forma diferente, pero siendo igual.

Harry esperaba poder mirarlo levantarse una vez más.

Probablemente lo haría pero, una vez más, Harry no sabría cómo, pensó mirando a Nott a lo lejos, esperando a Malfoy para por fin marcharse. Nott siempre lo miraba fijamente, listo para defender a Draco de la presencia de Harry. Malfoy llegó hacia él y sus hombros se relajaron. Fue mínimo, pero lo suficiente para demostrar que con él se sentía a salvo.

Harry, internamente, lo envidió.

.

Para ser sinceros, Draco presentía que si Severus y él se habían distanciado, probablemente había sido su propia decisión; después de todo, Severus lo estaba abrazando de una manera similar a cuando Draco lo visitaba en sus habitaciones o lo recibía en Manor. No había una pizca de enojo en él, solo alivio y preocupación.

¿Por qué nos distanciamos? ¿Fingirás que estamos bien?

Draco tenía muchas preguntas en su cabeza, pero no se sintió capaz de exteriorizarlas. Miró a sus padres, a Potter, y como ninguno miraba a Draco como si debiera alejarse, le sonrió, ignorando el pensamiento pesimista que le decía que la única manera en que se hubiera alejado de su padrino era que este lo hiriera o lo hubiera hecho enojar mucho. Draco amaba a este hombre, lo admiraba tanto... Quizá había sido al revés, quizá Draco lo había herido o enfadado, y casi morir dos veces había sido el motivo por el que Severus lo estaba perdonando.

Aún así le quemaba la duda. ¿Por qué no podía recordar cosas de él? ¿Fue la distancia y el tiempo? ¿Estaba relacionado a Greengrass o Potter? ¿Draco también lo amó y olvidó? Quería hablar con él ahora mismo, resolver sus dudas una tras otra, pero supuso que no era el momento.

-Has envejecido-mencionó al mayor, indeciso de si podía hacer esos comentarios. Severus no pareció ofenderse, dejó salir una suave risa, que sonaba igual a la que recordaba. La edad era un poco más notable ahora que sonreía. Las arrugas eran solo un poco más notables que antaño. Draco se preguntó vagamente si había sonreído seguido en estos años o alguien había cuidado de él. Si tenía ahora un pareja. Si tenía un hijo.

-Tú también has crecido-respondió él.- Que tu mente tenga diez años menos no cambia el hecho que el tiempo también te tocó, Draco.

Draco sonrió.

-Sí, he crecido. Sin embargo, no me veo mal. Me ha caído bien los años. Lo sé, me miré en el espejo. Además, logré conseguir a Potter. No creo que le gustara si hubiera sido feo.

Harry rió avergonzado.

Draco le sonrió.

-Deja de halagarte, chico vanidoso-respondió Snape. -Incluso si tu cuerpo está bien, sé que tu mente no lo está. Escuché de tus amigos que tu cerebro está teniendo ciertas dificultades. No que se haya librado de ellos alguna vez-Respondió el profesor con un tono paternal.- Sin embargo, la revisaremos luego de la comida. No has tenido comida decente en un tiempo. Y lo que menos necesito son distracciones fisiológicas.

Draco hizo una mueca insatisfecha, pero asintió.

-Además, deberías pasar tiempo con tu familia, lejos de una cama. Un día de estos les darás un infarto.

Mirando a la gente a su alrededor, asintió.

-Me lo he estado preguntando, pero ¿por qué ustedes no están en el colegio?

Scorpius dejó salir una expresión insatisfecha.

-Estamos de vacaciones, padre. Han aumentado desde hace años por decisión del Consejo Escolar, y debido a nuestros problemas familiares, la directora nos dió permiso de viajar por flú cuando sea necesario. ¿Acaso ya quieres deshacerte de nosotros?

-Es solo... estaban ahí en el Sectusempra, y en el juicio de custodia, ¿no? Son unas vacaciones realmente largas.

Scorpius rio.

-Creo que en realidad has tenido una muy mala suerte en poco tiempo. Pero tienes razón, las cartas de Hogwarts ya han llegado. Estábamos planeando ir a Callejón por los materiales escolares. ¿Irás con nosotros, padre? Todos los años vamos juntos. Será el primer año de Berenice en Callejón Diagon.

Draco miró el brillo emocionado de Scorpius y Albus, y asintió.

-Si, ¿por qué no? Será bueno ver cuánto ha cambiado.

Los chicos festejaron entre ellos.

-Por cierto, tía Luna dice que ya que estás dado de alta debes hablar con ella urgentemente, porque dijo que pronto empezará Hogwarts.

Draco alzó la ceja.

-¿Ella es maestra, no es cierto?

-Sí.

-¿Por qué habría de tener algo urgente antes de Hogwarts? ¿Tienes problemas con su clase, Scorp?

Él se alzó de hombros.

-No lo sé. Le pregunté y ella dijo que lo sabría pronto. También dijo que aunque los torposoplos te han invadido es temporal y no debes preocuparte, porque Harry lo arreglará.

-Mmm, ya veo. ¿Qué es un torposoplo?

-No lo sé . No pregunté.

-Será mejor que hables con ella y Minerva-aconsejó Snape, y Draco lo miró con duda.

-¿Por qué?

-Creo que deberías saber en lo que te metiste. Aunque creo que habrá ningún inconveniente incluso con tu estado mental, te convendría estar enterado.

-¿Enterado de qué?

Severus sonrió.

-No te preocupes mucho por ello, estabas listo desde cuarto año.

-Eso es un alivio-respondió Draco. Sabiendo que su padrino no le diría nada más, miró a Harry, con esperanza.

-¿Tengo asuntos en Hogwarts que te haya informado?

-No, aunque para ser sincero nunca supe bien a qué te dedicabas.

-¿Y aún así te casaste conmigo?

-Mis hijos necesitaban un padre, y le gustaste a Lily desde que te vio por primera vez. Fuiste la opción número uno y la única después de que adoptaste a Albus como pseudo-hijo.

-Pude ser un traficante de pociones.

-Serías uno muy apuesto.

Harry sonrió demostrando que estaba bromeando, y Draco no pudo evitar corresponder la sonrisa, antes de mirar de nuevo a su hijo.

-Le enviaré una lechuza. A las dos-respondió. -Ahora, ¿qué tal si comemos, para que revisen mi cabeza? Quiero algo más que sopa de verduras y carnes blancas no aderezadas.

Todos asintieron.

.

Luego de comer y aclarar algunas dudas de Draco sobre sí mismo y los niños, Draco subió a su habitación, o la que era ahora su habitación, a tomar un baño y una siesta por órdenes de Severus; quien repitió que no necesitaba que estuviera distraído por necesidades fisiológicas como comer o dormir. Draco no había estado satisfecho con ello pero no debatió, ya que luego de comer había bostezado. Estuvo a punto de invitar a Harry a tomar la siesta con él, cuando Harry besó su sien y le informó que debía ir al trabajo a supervisar a su equipo. Incapaz de oponerse a las obligaciones del Jefe de Aurores, Draco lo dejó ir y enfrentó sólo el descubrimiento de su espacio personal.

Resultó ser buena idea, ya que tan pronto como puso un pie en la habitación notó que ésta estaba llena de recuerdos de Astoria.

Aunque ya no había ropa de ella en el armario, Draco podía decir dónde había estado y qué había colocado ella en la habitación. El joyero, el cepillo de cabello, una caja musical... las cosas femeninas que probablemente Draco había dejado de la misma forma en que Astoria las dejó, estaban libres de polvo y acomodados cuidadosamente. Sobre la mesa de noche, había un abanico y un perfume que sin duda era de dama, incluso había una hermosa bufanda que aún llevaba ese aroma.

Y las fotos...

Oh, Merlín, las fotos...

Fotos de Draco, a través de los años, estaba sonriendo enormemente junto a una chica de ojos verdes, esparcidas por las paredes y los muebles. En Hogwarts, en el jardín de Manor, con los niños y sin ellos. Con sus amigos. Junto a su cama, había una foto de ambos en el día de su casamiento, en la cual ambos se miraban y se besaban una y otra vez. En el espejo, Draco había colocado una en un borde, de la chica embarazada junto a Scorpius, ambos saludando a la cámara. También había una de Draco y ella sosteniendo un bebé rubio, el cual creía que era Scorpius, y una de Draco, meciendo a Berenice en sus brazos con una sonrisa y haciendo una señal de silencio al descubrir que tenían compañía.

Ambos parecían felices y enamorados, tener una vida plena y satisfecha. Eventualmente, a medida que los retratos se movían en repetidas escenas, Draco pensó tristemente en la pareja que se veía una y otra vez con pequeñas sonrisas, como un simple lector de un libro. Sintiéndolo por los personajes principales, pero sin poder hacer nada por ellos.

Viéndolos amar lo que tenían, pero sabiendo que lo habían perdido.

Tomando la foto donde ella sostenía a Scorpius, y viéndose a si mismo besar suavemente la frente de la mujer una y otra vez, pensó, por primera vez que él debería recordar este día. Debería recordar a esta mujer, recordar la historia de ambos, su propia historia. Las personas en la foto se lo merecían. Se merecían que su amor no se desvaneciera. Los hijos de ambos se merecían historias de sus padres. De los padres que los esperaron, cuidaron y los amaron. Cuando ella murió y él quedó vivo, Draco había conservado esa historia, pero ahora, de alguna forma, las dos personas de la fotografía estaban muertas y lo único que quedaba de ellos era esto, fotos. Fotos dejadas a alguien que no podía recordar lo que alguna vez le importó más que nada.

No supo cuánto tiempo miró las fotos, pedazos de su vida arrebatados y que hasta hace unos días ni siquiera le importaban, pero debió ser bastante porque se cansó de la postura en que estaba. Miró los colores, la organización del cuarto, y pensó en su anterior habitación y lo diferente que era. Pensó en Scorpius, quien perdió a sus padres. En Potter, quien también tenía su propia historia con él para recordar, obligado a tomar el papel que Draco tuvo al ser el sobreviviente del matrimonio, y se miró a sí mismo en el espejo del tocador, preguntándose lo que el hombre casado con Potter, pensaba cuando miraba esto todos los días, sin cambiar nada, como si esperara el regreso de la mujer de la foto. De pronto, que Potter sintiera que apenas era importante para Draco empezó a tener significado. Que se sintiera celoso, o enojado, empezó a tener sentido, porque el mismo Draco hubiera reaccionado igual al hecho de que sus inseguridades se volvieran reales.

Si ella estuviera viva ni siquiera me mirarías.

Él tenía razón, probablemente Draco no lo hubiera hecho. Estaba seguro que el hombre en las fotos, se hubiera incluso sacrificado para que la mujer de las fotos estuviera aquí.

En un arrebato, Draco tomó las fotos y las guardó en el cajón del tocador, incapaz de verlas.

No supo bien que sentía. Si era vergüenza, ira o tristeza. Solo no quería verlas, no quería que Potter las viera. Era como dejarlo explorar un territorio que Draco mismo no había explorado. No quería preguntarse si hubiera sido mejor no perder esos recuerdos. Si era cierto que él abandonaría a Potter sin dudarlo por ella. No quería que sentirse ansioso por un pasado que no volvería, ni que Potter se sintiera celoso de la pequeña Greengrass o empezara a preguntarse cosas de quien ya no era. No había nada de Potter en esa habitación, ni un momento feliz con él atrapado en un retrato. Si alguien le hubiera borrado la memoria y él no estuviera, Draco ni siquiera hubiera sabido que le había hecho falta.

Quizá eso era lo que querían.

Sin embargo, eso no explicaba porque no había nada visible que le recordara a Potter. Es decir, ¿cómo podías casarte con alguien y no tener nada que te recordara a él si se suponía que estabas tan enamorado? Comprendía que Astoria pasó años con él, y Potter apenas unos meses, pero no había nada que dijera ¡Hey! ¿no te falta alguien?

¡Nada!

Decidido a encontrar los sucios secretos de su versión mayor, exploró cada rincón de la habitación. Quizá periódicos con las fotos de Potter, unos lentes robados. O no. No era un maldito hufflepuff acosador, pero debería haber algo. ¡Algo! Pensó desesperado.

Al final, lo único que encontró fue una pequeña caja fuerte en el fondo del ropero, sellada con varios hechizos protectores. No estaba a simple vista, pero apenas Draco acercó la mano, apareció. Emocionado ante el nuevo misterio, tomó la caja y la sacó del ropero. La mayoría de los hechizos se liberaron cuando la tocó, así que la abrió fácilmente. Dentro, había una caja aún más pequeña con seis botellas de pociones, y otra con dos pociones más, separadas de las otras. Confundido, las sacó solo para descubrir una libreta negra. La revisó. Parecía que había estado trabajando en estas fórmulas por años, a juzgar por los tachones y los comentarios.

Colocó las dos botellas en su mano primero, y examinó ambas. Su instinto le dijo que eran veneno y antídoto. Indeciso de qué hacer con ellas, volvió a guardarlas.

Si Potter encuentra esto, podría encontrarme culpable de algo.

Aún así, aunque lo ideal sería deshacerse de ellas, se dijo a sí mismo que debía haber una razón para conservarlas. Su decisión se reforzó cuando leyó superficialmente sus propios apuntes y descubrió de que pociones se trataban.

Suspiros de Muerte fue diseñada para matar a la víctima envenenando la sangre, lo cual tenía sentido, ya que la sangre del cuerpo era repartida por todos los órganos, los cuales eventualmente fallarían, colapsando el cuerpo. Era como una serpiente, arrastrándose cautelosamente en el cuerpo del receptor. Creando un efecto dominó que empezaría y terminaría tan rápido que incluso San Mungo no podría hacer nada.

O probar nada.

Alguien hizo algo que hizo enojar a alguien.

Suspiros de Vida era un antídoto, aunque más que curar detenía el proceso. No devolvía el tiempo perdido. Solo desvanecía a Suspiros de Muerte de los órganos.

Pasando a la otra caja, la de seis pociones, sacó una de las botellas y la puso a contraluz, pero no la pudo identificar. Tampoco dedujo si era veneno u antídoto como las otras dos. No tenía un color que recordara haber visto. No podía recordar de qué era, lo cual no tenía sentido; porque, después de todo. reconocía pociones que había visto después de graduarse, conservando sus recuerdos como pocionista.

Si no podía identificar ninguna de estas pociones, probablemente tenía que ver con Astoria, o Potter.

Había estado deprimido un tiempo, ¿no? Quizá creo una forma de morir sin dolor, pensó leyendo su libreta rápidamente. La poción no tenía nombre, por lo que no había pista de su uso, sin embargo, los ingredientes escritos parecían brindar resistencia, energía y renovación mágica; por lo que no había sido creada para morir, sino para vivir. El color no parecía diferente a una poción de regeneración de sangre, y según esto cada botella la primera botella estaba ideada para ser tomada al inicio, las siguientes cada dos meses, y la sexta botella apenas un mes después de la quinta. Nueve meses de tratamiento.

Un número curioso.

Lo ideal hubiera sido tres. Siete. Quizá doce.

¿Tenía algo que ver con los Greengrass? Theodore aun intentaba averiguar sobre la maldición de sangre de Daphne, y probablemente Draco también, ya que le quedaba una hija. ¿Era un intento de poción milagrosa?

Curioso, abrió el recipiente. El olor se esparció a su alrededor, como un perfume abierto. Draco la olfateó. Olía a túnicas nuevas, a los jardines de Manor, al perfume que Potter había estado usando últimamente y que había olido muy de cerca cuando intimaron en el hospital.

¿Esto era amortentia?, se preguntó, ligeramente avergonzado del último olor.

No imposible. No era brillosa. No tenía el color adecuado. Olía a ella, pero no lo era. Revisó la libreta con rapidez, repasando los ingredientes. ¿Una amortentia mejorada? Si era así, ¿éstas botellas en particular tenían algún destinatario?

¿Existía la posibilidad de que Potter haya bebido esto?

No quería desconfiar de sí mismo, pero si le quería desde cuarto grado... A Draco no le gustaban los no y Potter había sido un no seguro.

Intentando no entrar en pánico por la posibilidad de haber hechizado al niño que vivió, al Jefe de Aurores, recapituló su historia y se dijo que incluso si fuera así al inicio ya no podría estarle administrando la poción. Quizá, si llevara la poción a Severus, él podría decirle de qué se perdía. Y si fuera algo malo, Draco simplemente suplicaría que no le dijera a nadie.

Bien, momento de guardar, se dijo y colocó la libreta donde estaba, pero seguía curioso por la poción. No pudo evitarlo, tocó un poco de líquido con la punta de sus dedos. La consistencia era ligera, seguro la había afinado más de cinco veces. Si estaba afinada, era porque debía ser un producto de alta calidad. Amortentia era bebible, ¿ésta lo sería? Una gota no podía durar mucho... Indeciso, se la llevó a la boca. Sabía que no debía probar sustancias desconocidas, pero él había creado esto y su instinto le decía que no era mala idea. Que fue hecha para algo bueno.

Solo suplicó que nadie entrara a su habitación pronto.

La poción sabía a menta, y luego de treinta minutos no se sentía diferente.

Bien, era un total fracaso.

Lavó sus manos y regresó a la habitación.

El resto de la exploración no dio más frutos. Lo único que podría decirse que encontró fue una chapa de Potter apesta de cuarto año. La lanzó y atrapó riendo. Merlín, era como si la hubiera hecho apenas semanas. ¿Por qué la guardaría por tantos años?

Observarla en su mano le hizo ver el anillo, y pensó tontamente que sí había algo en la habitación que pertenecía a Potter, y era él.

Avergonzado de tal pensamiento, finalmente escogió un pijama y decidió ducharse. Se acostó en la cama pensando en lo tonto que era tomar una siesta, en lo extraño que se sentía en su propia habitación, y en por qué tendría una poción escondida o porqué mezclaría tales ingredientes, pero eventualmente se durmió, pensando en cuánto desearía que Potter estuviera aquí, a su lado.

.

Cuando despertó, una desesperada sensación de estar solo lo invadió y, aunque desconocida en este momento, Draco sintió que su cuerpo estaba familiarizado. Despertó sintiéndose incómodo y miró en los alrededores. A su lado, estaba Berenice durmiendo.

-Hey-escuchó una voz y Draco miró hacia donde provenía. Harry estaba ahí. Inmediatamente el cuerpo de Draco se relajó, sabiendo que si él estaba ahí, estaba a salvo- ¿Te encuentras bien?-preguntó él- Tienes mala cara.

-Harry-suspiró, y el nombre significaba muchas cosas y nada en particular.

-¿Una pesadilla?-preguntó él.

Draco tragó saliva y negó.

-Creí que estabas en el trabajo.

Harry sonrió y se acercó a él, besando suavemente su mejilla. El corazón de Draco se aceleró con el suave toque. Merlín, estaba tan hundido.

-Lo estaba. Quería regresar rápido, pero hubo papeles y asuntos que atender. Espero no estar invadiendo tu espacio personal al entrar en tu habitación, solo quería verte. Sabía que tenías que dormir, pero realmente no imaginé que lo hicieras. Parecías rebotar de energía en la mañana así que... como sea, creo que me he acostumbrado a mirarte dormir a estas alturas.

-Eso es un poco escalofriante.

-Lo es. A veces. Especialmente cuando pienso que no despertarás.

-Te he dejado traumado, ahora tú eres la víctima y no yo, quien dormía tranquilamente mientras era observado. Genial.

Harry sonrió levemente.

-Tu habitación es diferente a lo que imaginaba.

-¿Lo es? ¿Verdad? Pero tiene una buena vista.

-¿De verdad no te molesta que haya entrado?

-Está bien. No hay nada que ocultar, y si lo hay no lo recuerdo-bromeó.

Harry sonrió, y miró a la niña a su lado. Acarició suavemente sus cabellos.

-Es tan linda... es muy parecida a ti.

-Eso he escuchado, ¿Tú la trajiste?

-No, quizá Narcissa. Yo acabo de llegar, tomé una ducha y tomé prestado un poco de tu ropa. No husmeé ni nada. Le pedí a tu elfo que me diera una túnica similar a la que me prestaste el día de quidditch.

Oh, la historia del campo de quiddich. Draco parpadeó y sonrió al recordarla.

-Te ves bien. Te ves, elegantemente casual.

Harry sonrió.

-Lo sé. Sé que te gusta cómo me veo en túnicas formales. Me miras como si quisieras quitármelas o morderme. Podría dejarte. Te dejaría hacer lo que quisieras.

Draco rio y lo atrajo hacia él.

-Quizá la parte de morderte es cierta. Una serpiente siempre es una serpiente-susurró.

Harry lo miró con travesura.

-Es una suerte que pueda hablar con las serpientes y entenderlas. Aunque, en realidad, prefiero los dragones-declaró sintiendo un dejavú de su cuarto año.

Draco rio.

-Siempre te ha gustado meterte en problemas, diría yo.

Se inclinó hacia él y lo besó. Fue increíble como su cuerpo cantó cuando tuvo contacto con Harry. Como si necesitara y quemara por más. Como si su magia saliera intentando amarrar la de Harry a él. Se inclinó aún más hacia él, aumentando el contacto. Prácticamente estaba de rodillas sobre el colchón para poder alcanzarlo. Harry sonrió presumido y tomó su cadera, atrapándolo con cuidado y pegando sus bocas, llevándolo poco a poco más cerca de él, sin que tuviera que estirarse. Luchando por invadir más y más la boca del otro, colocó una mano en la nuca de Draco y apretó suavemente su cabello. Era posesivo, sucio, una lucha entre ambos.

A Draco le encantó. Se derritió prácticamente en los brazos de Harry, dejando que él hiciera todo el trabajo.

-Cuidado, Draco. No querrás aplastar a nuestra bebé-mencionó el auror cuando Draco perdió el equilibrio y casi cayó sobre Berenice. Lo atrajo a su regazo y Draco pasó sus manos alrededor del cuello, antes de volver a besarlo. Luego de un tiempo, Potter dejó la boca de Draco para besar su cuello, y lamer, lamer y lamer, cerrando su boca alrededor de algunas áreas y succionando suavemente.

Iba a dejar marcas.

No podía hacer más que gemir.

-Potter-suspiró el rubio, moviendo sus caderas para aumentar la intensidad del intercambio, mientras que intentaba abrir la túnica del hombre.

-Mantenlo inocente, Malfoy-respondió Harry, usando su apellido tal como él uso el de su pareja-hay niños presentes.

Draco casi lloriqueo, pero detuvo lo que hacía. Miró a Harry con cara insatisfecha, con un puchero que probablemente jamás hubiera dejado salir de no haber perdido la memoria.

-Eres una persona muy cruel. Es tu culpa que yo quiera... después de lo del hospital-exclamó respirando agitadamente. Se sentía caliente, urgido de tocar y ser tocado.

Harry rio.

-Ahora sabes lo que se siente querer saltar sobre alguien y éste diga que no. No te desanimes, Draco,-le susurró al oído, haciendo a Draco temblar cuando lo mordió- dije que no frente a Berenice, pero hay decenas de habitaciones en la Mansión, por lo que escuché.

-Otra habitación, sí-declaró triunfalmente Draco y bajó de Harry, arrastrándolo fuera del lugar. Llamó a un elfo y le dijo que vigile a la niña, y luego llevó a Harry a una habitación que parecía desocupada y lo tiró a la cama.

Harry rio.

-¿Estamos ansiosos?

-Cierra la boca, es como si no pudiera hacer nada más que tocarte cuando estás cerca.-Exclamó besándolo.

-Bueno, es mutuo-declaró y soltó un pequeño gemido cuando Draco se sentó en su regazo y empezó a moverse, apoyando sus manos sobre su pecho.

-Estás muy entusiasta.

-Estoy muy caliente-jadeó él, pensando que debía ser normal querer acostarse con su esposo una vez empezada su vida sexual, sin cuestionarse que el calor en su cuerpo podría ser diferente al del día anterior. - Hazme sentir bien una vez más, por favor. Tócame como la última vez.

La confianza en sus habilidades enorgulleció a Harry. Lo atrajo hacia él y lo besó mientras retiraba su ropa, recostándolo al slytherin sobre la cama. Sus movimientos fueron un poco torpes, pero Draco agradeció que jamás dejara de besarlo.

-Harry, tu ropa...-se quejó al verse sin ella, pero con Harry completamente vestido. Aunque era sexy, lo que Draco quería era sentir la piel de Harry. Devorarla. Besó el cuello del hombre, acariciando el pecho del auror, moviéndola poco a poco hacia abajo- Deja que yo...

-No, dragón, esto es para ti, ¿recuerdas? Querías estar arriba de mí. Voy a cumplir ese deseo.

Draco iba a cuestionarlo, cuando Harry los rodó y terminó sobre sus codos y rodillas, con la espalda de Harry pegada al colchón.

-Ahora puedes sentarte-declaró Harry y, sonrojado, Draco obedeció torpemente, notando como su esposo, aun acostado, colocó sus manos en los lados de su cadera, sin dejar de mirarlo.

-Aún tienes tus pantalones-susurró.

Harry sonrió de lado y movió su mano, la ropa apareció en el suelo.

-Estoy seguro que la ropa te incomodaría mientras te retuerces sobre mi.

-Un Malfoy no se retuerce.

-Un Malfoy lo hará pronto-se burló Harry.

Draco rodó los ojos.

-Si podías desvanecer la ropa, ¿por qué esperé tanto?

-Me encanta retirarte la ropa, y aunque me gustaría que te tomaras tu tiempo para quitarme la mía, y te divirtieras un poco mientras tanto, Berenice está con un elfo y se hace tarde para tu revisión con el profesor Snape.

-¿Cómo aprendiste a quitar la ropa sin varita?

-Oh, bueno...-empezó Harry un poco avergonzado y Draco lo detuvo, consciente de su pregunta.

-No, no me digas. Olvídalo, no necesito saber qué aprendiste con Weaselette, es obvio que fue cuando tuvieron sexo. No quiero saber de tí y la comadrejilla juntos. No lo necesito y no necesito esa imagen en mi cabeza.

Harry lo miró con diversión.

-¿Oh, estás molesto?¿Celoso?-preguntó besando su hombro y Draco se removió separándose.

-Sí, de pronto ya no te ves tan atractivo ahora que sé dónde ha estado tu...

-Draco, cállate-rio el moreno.-Tú también estuviste casado, y tienes hijos. Sin embargo, voy a ser el primero dentro de ti y puedes ser el primero dentro de mí más tarde. A pesar de saber dónde has metido tu...

Sonrojado, Draco le tapó la boca.

-Si yo no puedo hablar de Weaselette, tu no puedes hablar de Astoria.

-En realidad, no quiero hablar de ninguna de las dos. No quiero hablar. Quiero meterme en ti. Quiero besarte hasta que duela tus labios o chupar tu piel hasta dejarte marcas. Quiero apretar tan fuerte mis manos que mis dedos dejen huellas en tu piel. Vamos, Draco... vamos a satisfacer nuestra necesidad. No necesitamos que estés inquieto y duro mientras te revisan.

Sin esperar, Harry colocó sus manos en su trasero, empezando a acercar sus dedos a su entrada y susurrando algo que hizo sentirse a Draco húmedo y resbaloso. Cuando entendió que era lubricante, dejó salir un sonido ahogado.

-Deberías... avisarme.

-Difícil, cuando solo quiero meter mis dedos y jugar contigo. Sigue moviéndote, lo hacías muy bien hace minutos- ordenó. -Vamos bonito, úsame. Muéstrame cuánto me quieres. Vamos a llenarte un poco con mi semilla. Quizá le demos un hermanito a Berenice.

Los ojos de Draco y sus mejillas no pudieron ocultar su reacción.

-No me digas bonito, y no puedo darle un hermanito a nadie. Los hombres no se embarazan. Además, ¿cómo puedes hablarme así? ¿Le hablabas así a Ginevra mientras te montaba?

-Draco... puedo hacer contigo todo y más de lo que le hacía con ella, pero si sigues así no voy a estar listo para entrar en tí y quizá quiera dejarlo para otro día. Hablar de mi exesposa, que te cortó a la mitad y llevó a un grupo de asesinos con mis hijos no es muy estimulante, por muy bien que te veas sobre mí. Y sobre las palabras, sé que te gustan los halagos-sonrió. -Te derrites en ellos como un pequeño príncipe mimado. También te gusta el poder. En este momento tienes ambos. Puedes complacerte como te de la gana. Mirarme adorarte desde arriba. Puedes marcar el ritmo. ¿Me equivoco al decir que eso te gusta?

Draco no respondió aunque su expresión dijo que era cierto. Ante el silencio y la quietud de Draco, Harry lo miró confundido.

-Hey, mira, sé que es difícil para ti que haya tenido a...

-Weasley, en tu cama, primero.

-¿Esa es tu objeción, que no fuiste tú antes?-preguntó.

-Que sea Weasley no es fácil de aceptar precisamente-agregó Draco.-Al menos tu te comparas con una elegante dama de la sociedad a la que no recuerdo. A mi me toca Weaselette, quien tenía un poco de fama en Hogwarts y con la que tuviste tres hijos.

Harry rodó los ojos y se levantó lo más que pudo, tomando en cuenta que Draco estaba sobre él y era pesado.

-Draco, vamos-exclamó besando ligeramente su cuello una y otra vez, intentando reanimar el ambiente.-Si hubiera sido por mí habrías sido el único. Y lo de la manera en que hablo, jamás traté a Ginny así. Todo era suave, o divertido, No suelo ser así, pero tú me enciendes la sangre y tu pequeña adicción a los halagos hace que no pueda evitar molestarte un poco. Me gusta que te sometas voluntariamente. Quiero apoderarme de cada sonido que haces, quiero hacerte gritar, quiero que no puedas mirar nada más que a mí Soy un poco posesivo, como habrás visto.

-¿Un poco?-se quejó Draco.

-Un poco. Te diré que puedo ser peor.

Draco rió y Harry sonrió, feliz de superar el pequeño desastre. Era un poco nuevo, emocionante, ser quien fuera la razón de los celos. El Draco de hace meses nunca dio señal de tenerlos. Mostró preocupación, cariño, enojo cuando pensó que apoyó a Ginny en su lugar. Pero esto, esto eran celos puros. Insatisfacción. Deseo de ser más amado.

Le quedaban muy bien a Draco.

-Te ves tan adorable, cariñito. No tienes nada de que preocuparte, eres mi favorito-confesó, mitad en burla y mitad en serio y aunque Draco hizo una mueca, Harry pudo sentir como empezaba a apretar.

-No me pongas apodos tontos-replicó avergonzado.

-Oh, pero tú eres mi cariñito, mi bebé. No tienes que estar celoso de nadie.

El slytherin jaló la almohada más cercana y la puso sobre el rostro de Harry.

-Cierra la boca. Sé que es inmaduro, que nuestros hijos están en Hogwarts, y no somos precisamente jóvenes. Sé que los dos hemos estado casados-se quejó Draco- es solo que me molesta mucho y no estoy seguro de por qué. Quizá porque he olvidado a Astoria y entonces solo se siente como si me hubieran arrebatado lo que era mío. Como si durante años te hubieran llevado lejos y yo hubiera estado solo.

-Oh, Draco. Eso no es verdad, siempre me tuviste-respondió lo mejor que pudo bajo la almohada. Ante su voz ahogada, Draco retiró la almohada y lo miró. Por un momento tragó saliva y guardó silencio, pero finalmente habló.

-Esto es horrible, Harry. Me siento vacío, perdido, enojado. Como si no pudiera encontrar quién soy o qué debo hacer, como si tú fueras el faro con el que debo guiarme, pero sin poder recordarte. Es frustrante. Sin ti o Astoria, no sé por qué soy yo.

Las lágrimas empezaron a acumularse en los ojos grises con rapidez. Harry se sentó junto a él, y cuando Draco se bajó de encima, lo ayudó a colocarse a su lado.

-Solía sentirme perdido hace un tiempo, también-respondió, acomodando el cabello de Draco. -Que todo lo que amaba se escurría entre mis manos. Solía desear que hubieras sido mío primero, que nunca te hubieras casado. Cuando te casaste, incluso pensé en que debía haber una manera de secuestrarte aunque al final no lo hice. A veces odio tanto a Astoria, lo que es injusto porque no tienes nada que reclamarle, ni yo. Fue una madre amable, Scorpius la ama, tú la amabas, tus amigos la amaban. A diferencia de Ginny y yo, su matrimonio solo mejoraba, y si ella estuviera viva, incluso siendo almas gemelas probablemente estarías con ella. Así que a veces pienso en eso, en cuánto estarías mejor a su lado, en lo inalcanzable que ella parece y eso me hace tan infeliz. Desearía haber sido más valiente, decirte mis sentimientos el día que escuché que ella lo hacía, interrumpirlos para que no le prometieras nada. Hubiera deseado pasar más tiempo contigo en Hogwarts, haber visto quienes éramos antes... pero un hombre sabio me dijo que no me enfocara en el pasado, sino en el futuro. Así que creo que es lo que deberíamos hacer, solo avanzar. No necesitas llenar tus propios zapatos o los de alguien más. Solo, créeme cuando te digo que te amo. Eso no va a cambiar. No te pido que olvides el hecho que estuve casado, o tú, pero quienes estamos aquí ahora somos nosotros. Solo tú y yo. Y yo soy sólo tuyo.

-Solo mío...-repitió Draco.

-Solo tuyo-repitió Harry.-¿Me crees?

-Sí. -Respondió Draco, y subiendo de nuevo en su regazo, se acomodó avergonzado. Harry lo besó e instintivamente Draco empezó a moverse, sin dejar de mirar a Harry. Había más que el hecho de tener sexo, era un nuevo comienzo, una nueva esperanza. Harry se concentró en sujetarlo y empujar hacia arriba, Draco en la sensación de tenerlo debajo, mirándolo como si fuera lo único en el mundo, sintiendo cada empuje como si estuviera siendo tentado a dejarlo entrar. Siendo cortejado para permitirle a Harry tomarlo. Cerró los ojos, disfrutando del beso, del toque, de ese calor dentro de él.

-Draco, te ves...-empezó Harry luego de minutos. Se sentía duro y pesado bajo el rubio, resbaloso, respiraba con una leve dificultad. Ante la voz del mago, Malfoy abrió los ojos y lo miró.

-Si dices color rojo te voy a matar, luego, luego de que termine contigo-gruñó.

-Te ves increíble, iba a decir, pero sí, también estás sonrojado y sudado. Cosa que he descubierto es realmente atractiva-respondió, empezando a empujar más fuerte.

-Harry...-gimió Draco.

-Si Draco, dime qué deseas-se esforzó en contestar.

-Todo, quiero llegar hasta el final. Quiero tenerte dentro. Métemela.

Harry gimió y los rodó de nuevo.

-¡Tienes que dejar de hacer eso! Sé que ser auror te poner en forma y todo pero puede que vomite y arruine el momento.

Harry solo lo miró fijamente. Sus ojos verdes lo miraban como si fuera una presa capturada.

-No puedes, nunca, irte lejos y acostarte con otra persona-respondió Harry en su lugar, colocando la pierna de Draco en su cadera y empezando a entrar- ¿Entendiste? Nadie puede verte así, jamás. Eres mío ahora y no te dejaré ir.

-¿De qué hablas? Ah... ¿Por qué habría de irme con otra persona?- gimió, enterrando sus uñas en la espalda de Harry.- Somos una pareja destinada, estamos casados, y acabas de darme un sermón sobre estar juntos.-Declaró Draco sintiendo su cuerpo amoldarse a Potter. Cuando Harry empezó a empujar, lo abrazó y gimió sin estar seguro si era dolor, o placer, tal vez ambos. Era tan bueno que sentía que podría morir de solo esto. Los movimientos de Harry eran firmes, fuertes, seguros, anhelosos... Su cuerpo, un cuerpo de auror entrenado, musculoso, fuerte lo encerró bajo él... Y su magia, tan activa y poderosa, invadía toda la habitación, la cama, a Draco... se sentía increíble; tanto que podría desmayarse de placer en cualquier momento. Merlín, se sentía tan bien...

-Debes saber que puedo ser aún más celoso y posesivo y que tú, y eso no va a cambiar. Eres mío ahora-declaró sin dejar de moverse. Draco no se quejó o lo negó. En cambio asintió, encerrando más a Harry entre sus piernas, apretando involuntariamente, intentando alargar el momento.

-Sí, si soy tuyo-lloriqueó. -Merlín, Harry...

Todo fue increíble, especialmente el final, cuando perdió el control de su cuerpo y llegó al orgasmo. Aún no se había recuperado de él cuando Harry lo llenó tanto que el líquido corrió entre sus piernas.

El corazón de Draco latía como loco, sus pulmones quemaban, su trasero dolía y sus huesos se sentían completamente sacudidos, pero Potter estaba sobre él sudado, tocándolo, empujando incluso luego de terminar,y besando su piel como si quisiera chupar cada gota de sudor... así que Malfoy atrapó su rostro y lo besó profundamente, a pesar de que no podía hacerlo correctamente por la falta de aire, a pesar de que aún seguían moviéndose intentando no parar, hasta que por fin se detuvieron.

En cuanto pudo respirar correctamente, Draco rio, contento, como si no pudiera creer lo que habían hecho.

Potter, en respuesta, sonrió antes de hacerse un lado y jalarlo sobre su pecho. Draco estaba desnudo, sobre él y estaba seguro que su pareja podía ver el desastre que había hecho.

No importó, se recostó cómodamente y cerró los ojos.

.

Más tarde, el slytherin se estiró deliciosamente, mirando a Potter dormitar. Si bien creía que era incómodo para la parte observada, podía ver el deleite en ser quien miraba. No tenía sueño debido a la siesta anterior, pero se sentía satisfecho y perezoso. Se acomodó sobre el brazo de Potter, un atractivo Potter cubierto por una sábana y sonrió.

-Dijiste que mirar era espeluznante-Harry habló, sintiendo los pequeños besos que Draco repartía sobre él.

-Aún lo creo, pero he descubierto que me gusta mirarte.

-Siéntete libre de hacer más.

-¿Me está seduciendo, señor Potter? Porque podría intentar averiguar cómo es tomar el otro rol.

-Podría ser persuadido-admitió Harry juguetón.-Tú pareces muy contento por el que tomaste esta vez, también parece menos trabajo. Mi espalda me lo agradecería.

Draco rodó los ojos, a pesar que sonreía.

-Creo que puedes mejorar, pero fue una muy buena primera vez, anciano. No queremos romper tu espalda, ¿seguro que estás bien?

Harry golpeó su hombro, Draco rio y se levantó para ir a tomar una ducha.

-Voy a regresar a ver cómo y dónde está Berenice- declaró, -pero primero voy a tomar un baño. Siento que apesto a sudor y estoy pegajoso-se quejó.

Harry sonrió y se apresuró a seguirlo.

-¿Quieres compañía?

-Siempre que prometas portarte bien.

El Jefe de Aurores rodó los ojos. La ducha fue tranquila, suave. Rieron, se besaron y ayudaron al otro a asearse. Harry lavó el cabello de Draco con esmero, y Draco se tomó más tiempo del necesario en enjabonar la espalda del auror. Cuando terminaron, Draco pidió ropa para ambos y luego estuvieron listos para salir al mundo una vez más.

Cuando volvieron a la habitación de Draco, Berenice no estaba ahí.

-Trinity-llamó Draco, y la elfa a la que le encargó a su hija apareció de nuevo.-¿Dónde está la niña?

-¿La niña?-alzó la ceja, Harry.

-Mi hija, el sol de mis días, mi bebé preciosa, mi constelación de larga cabellera-recalcó Draco. Harry rio quedito.- La mujercita que más amo.

-Está con los señores, amo Draco. Les dije que estaba con el amo Potter. Ama dijo que comprendía.

-¿Y Severus?

-Con ellos también, amo.

Draco asintió.

-Gracias.

Caminó hacia las escaleras de la mano de Harry y empezó a bajarlas cuando notó que Potter estaba parado mirándolo.

-¿Hay algún trauma extra con las escaleras?-preguntó.- ¿Me caí y nadie me dijo nada? Porque son bastantes escalones.

Harry sonrió.

-No. Ninguno, es solo que es... no sabes lo aliviado que estoy de que estemos de nuevo en Manor. De verte como siempre caminando por tu hogar. Aun así, no puedo evitar sentirme ansioso.

Draco negó con una sonrisa suave.

-Estás demasiado preocupado.

-Y tú demasiado despreocupado.

-Creo que gasté mucha energía mental los últimos días, solo estoy, feliz y satisfecho. Realmente estoy mejor.

-Te creería si no hubiera visto lo del baño del hospital.

-Bien, no estoy completamente bien. Lo estaré. Lo prometo.-Declaró dejando un suave beso en sus labios. -Siento haber sido tan insensible sobre nuestro matrimonio. Supongo que no puedo negar que funciona.

-Te lo dije. Además, está bien. Siempre supe que eras un bastardo y solo aprendiste a ocultarlo. Te perdono por todo lo que me hiciste sufrir.

Draco hizo un jadeo ofendido.

-¿Tú me perdonas? Porque creo que era muy justo que yo me sintiera un poco incrédulo respecto a mi matrimonio con mi némesis de la infancia. Además, te di una grandiosa reconciliación.

Harry rio y lo besó de nuevo. Esta vez fue un beso suave, leve, casi un juego.

Unos susurros sonaron cerca, al igual que unas risitas y Draco dejó de mirar a Harry y miró a un lado.

-No son para nada disimulados-mencionó en voz alta, antes de que los niños salieran detrás de una gran maceta. Lily salió de inmediato a abrazarlos. Cariñoso, Harry la alzó en sus brazos. Ahora que estaba cerca, Draco podía ver aún más el parecido de ella con Berenice. Como si fuera un molde parecido, en otros colores.

Bueno, Weasley no era fea, pensó Draco, pero los Malfoy tenían el je ne sais quoi que la niña tenía ahora también. Fue extraño, pensar que ella era literalmente su primera hija con Potter. Es decir, su única hija, realmente de Potter.

-¿Estaban besándose? ¿Se han reconciliado?-preguntó Lily, observando lo cercanos que estaban. Draco intercambió miradas con Harry.

-Sí-respondió Draco.-Nos hemos reconciliado.

Lily hizo un sonido emocionado.

-Y sí, se estaban besando-escuchó el susurro de Al a Scorp, mientras James arrugaba la nariz.

Harry rio ante la cara de los tres niños restantes.

-No pongan esa cara, ustedes nacieron de cosas peores que besarse y platicar- le dijo a sus hijos y Al y Scorpius hicieron una mueca.

-Es obvio que ellos saben cómo se hacen los bebés, Potter.

-¿Así que, querían algo o solo les gusta observar desde las esquinas a los demás? Porque podría creerles a los Potter que lo heredaron en sus genes o algo, pero tú Scorpius, me decepcionas. ¿Una maceta? ¿Sin hechizo de ocultamiento?

Scorpius rio.

-Íbamos camino a decirte que el profesor Snape dijo que en cuanto dejaras de platicar con el señor Potter era hora de revisar tu mente.

-Oh, termine de platicar, bajaré enseguida. ¿Dónde está?

-En tu despacho, el que era el despacho del abuelo.

-Recuerdo dónde está mi despacho.

-¿Nosotros podemos ir? El profesor Snape dijo que revisaría tu memoria.

-¿Y dejar que vean los recuerdos de mi adolescencia? Ni en un millón de años.

-Pero padre-lloriqueó Scorpius-Yo quiero ser medimago en el área Sala Janus Thickey, si pudiese observar...

-Si Snape dice que sí, puedes quedarte. Si no te sales.

-Bien.

-¿Qué hay de mí?-preguntó Albus.

-¿Y yo?-preguntó Lily.-¡Yo también quiero ir!

-¿Quieren ser medimagos de la Sala Janus también?

-Podría considerarlo-respondió Al.

-¿Qué es eso?-preguntó Lily.

-No, la respuesta es no.

Ambos Potter hicieron un puchero.

-Y respecto a ti, Scorpius-le dijo a su hijo cuando se alejaron de los dos Potter.-Esa sí fue una mentira creíble, pequeño slytherin.

Harry alzó la ceja.

-Él no...

-Potter, ¿no conviviste con él en estos días? Es más fácil que ponga a alguien ahí, que lo saque de ahí. Crees que es un ángel porque es lindo y adorable, pero no dejes que te engañe, tiene la sangre Malfoy también.

Scorpius rió quedito.

-Bueno, creí que sería más fácil engañarte ahora que no recuerdas muchas cosas.

-Eso no me volvió estúpido. Reconozco una serpiente cuando la veo.

.

-No-respondió firmemente Snape, a la petición de Scorpius, y Draco miró a Scorpius como si hubiera sabido desde el principio que así sería, solo que no quería ser el que negara el permiso.

-Has escuchado-le señaló el pasillo a Scorpius.-Ve y juega con Bere.

Insatisfecho, Scorpius obedeció, así que Draco y Harry entraron al lugar. Sus padres estaban ahí. Harry observó, casi con cautela, como Draco se colocaba frente a Snape, sin necesidad de instrucciones. De pronto, supo lo que iban a hacer o creía que harían, y se dijo que era obvio.

Oclumancia.

No pudo evitar recordar su entrenamiento con el pocionista y se tensó. Draco pareció notarlo, porque lo miró confundido.

-¿Estás bien?-preguntó.

-Sí, solo recordando mis clases con Snape de oclumancia.

-¿Severus es excelente, no?-se animó Draco.-¿Él te enseñó oclumancia? Que envidia.

-¿Él no te enseñó?-preguntó Harry.

-Oh, no me acuerdo. No, espera, definitivamente estuvo tía Bella y madre, pero sigo sin poder recordar cosas de Severus. Me pregunto si me enamoré de él.

Harry se sorprendió tanto que se atragantó.

-Es posible, ¿no? En fin, ha revisado mi mente con anterioridad. En primer año, cuando fuimos al bosque. No te preocupes, estoy seguro que será cuidadoso.

Harry no parecía seguro al respecto, así que Draco tomó su mano y la apretó con suavidad.

-En todo caso estaré bien, solo hazme olvidar. No frente a mis padres-aclaró.

Asintiendo con la cabeza, el moreno lo dejó ir.

-Potter debería retirarse. Sería lo mejor. -Exclamó Snape, mirando al Jefe de Aurores y Harry miró a Draco, como solicitando su permiso para insistir quedarse. Después de todo, Draco no le había permitido entrar con él a decenas de consultas.

-¿Por qué no puede quedarse?-preguntó él.-Mis padres están aquí.

- La mayoría de los procedimientos de legemerancia se realizan solo con el mago lanzador y el receptor, Draco. Lo sabes. Esto será similar. Una pequeña distracción podría hacer que te lastime. Necesito que te concentres y yo también. Tus padres necesitan saber qué pasa.

-Al igual que Potter. Es mi pareja.-Concluyó Draco. -¿Realmente no puede quedarse?-preguntó con súplica y Severus suspiró con fuerza- Me haría sentir más seguro.-Insistió Draco.

-Bien, si eso quieres, pero ni una palabra, Potter. Tú no eres realmente bueno con la magia de la mente. Solo quédate en una esquina y observa sin moverte. Ni hablar. Incluso si Draco se queja.

Harry asintió, y Severus alzó la mano con la varita antes de apuntar a Draco. Sea lo que hiciera, un hilo blanco y luminoso salió de la cabeza de Draco, y Severus lo colocó alrededor de su cabeza, antes de que se volviera varios hilos más finos entrelazados que simulaban conexiones de una gran red. Cautelosamente, Severus examinó los hilos de cerca, y mientras lo hacía, Draco miraba ligeramente hacia arriba, curioso, aunque probablemente no podía ver mucho.

-¿Qué es...- empezó Harry, acercándose, y tanto Draco como Severus lo miraron con reprimenda.

-Harry-se quejó Draco.

-Draco, no te muevas-le llamó la atención su padre.

-Respondiendo a la pregunta de Potter,-habló el pocionista- estos son hilos de memoria. Los hilos forman una red en común y cada uno de ellos están unidos a emociones, conocimientos y memorias. Desde que supimos que tu memoria estaba así, tu padre y yo estuvimos practicando para verlos. Tengo entendido que las sesiones de San Mungo no funcionaron. ¿Ellos hicieron esto?

-No.

-¿Por qué no lo habrán hecho?-preguntó Harry, su mano alzándose brevemente con la intención de tocar a Draco o los hilos, él no sabía. Severus le pegó la mano.

-Probablemente porque sus memorias e ideas están aquí. Es algo completamente delicado y requiere potencial mágico, pero sobre todo habilidad. Merlín sabe que sucederá si uno lo daña. Quizá quede como los padres de Longbottom o Lockhart.

Draco miró hacia arriba y tragó saliva.

Harry se alejó.

Poco a poco, Severus movió los hilos de la memoria de Draco con destreza. Uno a uno con su varita. Draco se moría por preguntar qué buscaba exactamente, pero esperó pacientemente por la conclusión de Snape.

-Aquí hay un bloqueo en la conexión.

Harry se asomó de inmediato. Sus padres también. Los tres miraron sobre su cabeza, y Draco se revolvió un poco incómodo por la invasión a su espacio personal

-¿Pueden verlo?-preguntó Snape. Lucius y Narcissa asintieron. Harry se esforzó, pero no entendía qué buscaban.

-¿Qué es?-preguntó afortunadamente Draco y Harry agradeció su intervención.

-Podemos ver toda la fluidez de magia e información entre hilos excepto por este. Aquí no hay nada de comunicación.

-¿Cómo lo sabes? -cuando Severus lo miró irritado, Draco rodó los ojos- Vamos, ustedes tienen todo el show, yo solo veo mis cejas.

-Los hilos brillan como un río de luz entre ellos. Hay unos opacos. Debe ser por ellos que le duele. Como intentar servir agua en un vaso roto o por un drenaje obstruido. En uno hay pérdida de agua, en el otro por mucho que se intente el agua no pasa. Ahora, creo que la clave está en saber qué sucede mientras te da un dolor de cabeza. Intenta recordar algo, Draco.

-¿Cómo qué?

-¿Qué te da dolor de cabeza usualmente?

-Potter.

Severus dejó salir un atisbo de sonrisa.

-¿Algo en particular sobre Potter?

-Después de la segunda prueba del Torneo de los Tres Magos.-Respondió Harry.

-Ah, el rescate de Ron Weasley. Recuerdo eso, tú y tus amigos no se quedaron hasta el final, pero en la cena parecían estar como siempre. Dijiste que no había nada que preocuparse. Parece que sí lo hubo.

Draco no hizo ningún comentario. No podía, porque no lo recordaba; pero estaba seguro que no apreció el hecho de que Weasley fuera lo más preciado para Potter. Así que podría haber tenido un berrinche, o haber pasado la tarde burlándose de lo más preciado de Potter.

Ningún comentario al respecto era buena idea.

Pero hubo algo, una vaga sensación. Draco alzó la vista hacia las personas frente a él y los miró. Sentía que había algo, que algo se le escapaba de las manos.

-Los chicos creen que es porque ese fue el momento en que de alguna manera lo herí profundamente o se enamoró de mí.- Continuó Harry- Tal vez ambas cosas.

Severus miró a Draco, quien se alzó de hombros.

-Ni idea. Aunque recientemente hubo un recuerdo que me dejó inmovilizado y sólo podía sentir dolor.

-Casi lo mata el dolor de cabeza, cayó al suelo del baño y no podía ni arrastrarse- intervino Harry,-si no fuera por mí, podría haber estado inmóvil en una cama de nuevo.

-¿Qué sucedió?-preguntó Narcissa y Harry les narró cómo despertó con el ruido en el baño. Ignorando la reprimenda de su madre, Draco miró a Potter con traición.

-Piensa en lo que detonó ese dolor-ordenó Severus, y Harry negó.

-¿Qué pasa si vuelve a caer al suelo sin poder caminar?

-Entonces, lo levantarás de nuevo. No puedo diagnosticar lo que no entiendo, lo que parece ser el dilema de San Mungo. ¿Draco, qué despertó tan particular dolor?

Draco respiró profundamente.

-Fue cuando vi mi foto en el periódico con Albus Potter. Ver la foto fue similar a ver a Potter cuando teníamos once años en Madame Malkin y yo solo, de alguna manera puede ver el recuerdo de cuando reconocí a Albus en Madame Malkin, fue una pequeña escena, pero lo recordé por mí mismo. Sin embargo, ahora estoy pensando en ello y todo está bien.

-¿Estás pensando en ello?

Draco asintió.

-Parece que una vez desbloqueado no duele.

-A veces sueño cosas, eso también está ayudándome a recuperar recuerdos simples.

-Necesitamos un recuerdo nuevo. Que impacte. Que le importe.

-¿Qué tal el día que nos casamos? -intentó Harry.

-No puedo recordar lo que no tengo en la cabeza. Sé que firmamos porque lo vi en la memoria de Pansy, pero pues solo fue la firma de un contrato.

-Esa fue tu boda, Draco.-Comentó suavemente su madre.

-No, piensa en más. Querías un bebé, estuvimos en el pasillo antes que llegara el ministro. Dijiste, Harry, quiero que me des a tus bebés. Yo te dije que nuestra bebé estaba durmiendo y debíamos ser silenciosos.

-No hice tal cosa- se escandalizó Draco, enrojeciendo y mirando a Snape de reojo.-No lo hice, nosotros no habíamos, apenas... -balbuceó.

-Eso no hizo nada- dijo Severus secamente.-Deja de jugar con él. Necesito recuerdos reales e impactantes, que me muestren qué pasa en sus hilos mientras se provoca la jaqueca. Draco, háblame del día en que conociste a Potter en Madame Malkin.

Draco lo hizo.

-Pero eso lo recuerdo con claridad, fue antes de cuarto año.

Severus frunció el ceño.

-Háblame del fuego maldito. Perseguiste a Potter a la Sala de los Menesteres. ¿Cómo saliste de ahí?

Draco frunció el ceño.

-No recuerdo haber hecho eso, y nadie me lo mostró.

-Porque no dejaste que yo te muestre recuerdos-se quejó Harry.

Draco respiró profundo.

-No vamos a discutir aquí lo que no vi. Si lo hubiera visto no sería una posibilidad de recuerdo impactante. ¿Por qué no mejor me cuentas lo que se supone que debo recordar?

-Espera, antes que hables, deja que busque en tu mente, Draco. Quiero ver si realmente no hay nada ahí.

Draco asintió.

Severus movió con destreza su varita y recitó el hechizo. Luego se retiró.

-De acuerdo. No hay un recuerdo en sí, solo imágenes que tratan de llenar el vacío, pero no tienen sentido, parecen ser tomadas al azar entre sus memorias. Continúa, Potter.

-Bien. Estábamos buscando algo en la Sala de los Menesteres, Ron, Hermione y yo.-Empezó a contar Harry, intentando ubicar a Draco en el escenario.- Cuando nos dimos cuenta, Crabbe, Goyle y tú estaban siguiéndonos. Crabbe dijo que me detuvieras y que si no lo hacías él lo haría. Le pediste que no lo hiciera, pero lanzó el fuego maldito. Todo empezó a quemarse. Ron, Hermione y yo invocamos unas escobas e intentamos volar lejos de las llamas. Crabbe, Goyle y tú treparon sobre una cima de cosas. El fuego empezó a alcanzarlos.

El slytherin sintió más que un dolor de cabeza, su corazón latiendo con prisa al darse cuenta que ésta era la muerte de Crabbe. Ni Pansy, ni Theo, ni Blaise podían contárselo con detalle porque no estaban ahí. Solo Greg, quien estaba en Azkabán a diferencia de Draco.

Y está en Azkabán, porque a diferencia de ti, él disfrutó golpeando sangre sucias, a veces hasta la muerte. Porque no dudó en alzar su varita cuando se le ordenó matar. Porque obedecía ciegamente a tus órdenes, o a las de cualquier mortífago. Está en Azkabán y te odia por permitir que Vincent se matara a sí mismo, por haber abierto Hogwarts y seguir libre, sabiendo que fuiste un monstruo mucho peor.

Draco tragó saliva.

Él no recordaba haber estado en el fuego, pero sabía lo que pasó después. El momento en que la muerte de Vincent rompió la relación entre los dos slytherins vivos. El momento en que Greg lloró y dijo que debían vengar a Vincent, vencer con el Lord por él, y Draco no se movió. Recordaba la manera en que Greg lo miró preguntando si no iría y Draco dijo lo siento.

Recordaba el puñetazo que recibió por ello.

-Draco-lo llamó Severus y tomó su hombro. - ¿Puedes recordar algo?

-No recuerdo estar en el fuego maldito, recuerdo a Greg, diciendo que Vincent estaba muerto.

-Lo estuviste-respondió su madre, pero él la escuchaba como un susurro-Durante un tiempo tuviste terapia. El fuego te daba escalofríos. Incluso en ocasiones al despertar de tus pesadillas no querías encender una lámpara o la chimenea. Usabas un lumus y cómo mientras duraban los juicios no podías usar tu varita usabas una lámpara de polvo de estrellas.

-Sigue hablando, Potter-ordenó Snape, notando que Draco no respondía. Harry dudó.-Sigue.

-Volamos intentando alejarnos de las llamas. Escuchamos tu grito, vimos a Crabbe caer y yo... decidí volver por tí. No podía dejarte ahí.

Draco no dijo más, pero miró a Potter a los ojos por minutos enteros. Escuchando con atención.

-Te tomé de la mano y te ayudé a subir. Me agarraste tan fuerte que mis moretones estuvieron por días enteros donde colocaste tus dedos. Podía sentir aún tus manos temblando. Las sentí por días.

Harry dejó de hablar y tomó su mano.

-Draco.

La sensación de la mano de Harry despertó algo en Draco y lo miró con espanto. De pronto, recordó esa misma mano sujetándolo mientras las cosas caían bajo él, ayudándolo a subir a la escoba. Tomando la misma mano que se extendió en el vacío, sin poder sostener a Vincent pero sintiendo el calor cerca de ella. La cara de Vincent cuando cayó al fuego, éste haciendo un torbellino de fuego en forma de serpiente que no solo lo rodeó sino que lo devoró, como una boa estrangulando a su presa. Como una serpiente tragando a su criador.

El grito que salió de su garganta.

Y luego, la sensación del derrumbe bajo sus pies. Sus pies moviéndose lo más rápido posible para no caer.

La desesperanza de saber que Greg y él eran los siguientes.

Y entonces, su apellido, gritado en el cielo, su mirada alzándose para mirar a Potter, iluminado por la luz de las llamas, ofreciendo la mano que nunca ofreció en primer año.

La migraña por fin llegó.

-¡Ahí está!- Exclamó Lucius cuando Draco se sujetó la cabeza. Los hilos temblaban mientras las conexiones luchaban por generarse. Draco gritó y empezó a intentar pararse.

-Mantenlo quieto, Potter. Necesitamos ver.

Harry lo hizo. Se sintió fatal por ello, porque Draco se revolvió en sus brazos, y gritaba.

-¡Suéltame! ¡Suéltenme!

-¡Hay algo ahí!-gritó Narcissa-¡Ahí está! Magia de un tercero.

Harry quiso ver, de hecho, más tarde Narcissa le mostraría la manera en que el brillo de los hilos parpadeaban, según ella porque la magia de Draco luchaba por abrir lo que la magia de un tercero luchaba por cerrar. Harry nunca lo habría notado, si Narcissa no le señalara que era apenas unos cuantos y como se diferenciaba de los otros. Si uno se fijaba bien, pequeños remolinos de magia de un color oscuro parecían amarrar los extremos, como hilos haciendo un nudo.

-Es suficiente, Severus-determinó Lucius-desmáyalo.

-No podemos desmayarlo, no sabemos qué pasaría.

-Si sigue así enloquecerá.

-Potter, relájalo.

Las manos de Harry, sujetadas por las de Draco en un intento de librarse de él, vacilaron.

Snape finalizó su hechizo, Harry abrazó a Draco.

-Draco, estoy aquí-exclamó.-Estoy bien, estás bien.

Draco negó con la cabeza, las lágrimas brotaban en sus ojos.

-No puedo, no puedo...

-Respira, por favor.

-Las llamas, Vincent cayó en ellas-jadeó Draco.

-Potter, haz lo que hiciste en el hospital-ordenó el pocionista.

Harry enrojeció y luego asintió. Tomó el rostro de Draco y lo besó fuerte. Draco intentó seguir el beso, pero terminó separándose.

-Harry... me duele.

Harry sabía, lo sentía. Ron había dicho una vez que las parejas destinadas podían sentir las emociones del otro. Harry no sentía el dolor per se, pero sabía que Draco estaba sufriendo. Fue diferente al dolor que sintió cuando intentaba mantener viva a Lily. No sentía que iba a morir, pero de alguna manera sentía que lo perdía, que se le escapaba de las manos. Empezó a desesperarse por no poder detenerlo, y decidió que tenía que intentar distraerlo de forma física, rápido.

-Vamos, Draco, ven conmigo. Tenemos que salir de aquí.

Draco negó.

-No puedo caminar.

-¿Por qué no haces nada?-preguntó Lucius alzando su varita.

-¡No! Una magia más en él y su cuerpo podría entrar en shock.

Harry suspiró.

-Deben salir.

-¿Qué?

-¡Que deben salir! No voy a hacer nada frente a ustedes. ¡Váyanse!

Draco se dobló de dolor apoyándose en Harry.

El hombre mayor pareció comprender.

-Salgamos.

-¿Qué hay de Draco?-preguntó Narcissa.

-Estará bien, vamos Narcissa-llamó Lucius y arrastró a su esposa fuera. Snape los siguió. Apenas se cerró la puerta, Harry lanzó un hechizo de silencio y cargó a Draco en el sofá más cercano, besándolo de nuevo. No se molestó en sacar su ropa. Simplemente abrió los pantalones de Draco y se agachó. La primera lamida tomó a Draco de sorpresa.

-¿Harry?

Harry no respondió. Lamió y lamió, y pronto su mano se unió a su boca. Tardó unos minutos, pero finalmente Draco gimió y echó el rostro hacia atrás. Cerró los ojos, el dolor estaba ahí pero Draco intentó concentrarse en el hombre entre sus piernas. En la lengua sobre él.

Y entonces, Harry lo absorbió en su boca.

Soltó un gemido de placer y su mano se movió hacia el cabello de Potter. Potter quien estaba soltando magia sin parar, que estaba chupando a Draco, en su sofá, con sus padres fuera, probablemente sabiendo que ellos estaban...

-Harry... Harry...-sollozó, empujando sus caderas hacia la boca. Disfrutando de la humedad y el calor. Empujó fuerte, sin pensarlo, apretando el cabello oscuro con fuerza. Probablemente a Potter le estaba doliendo, y el cerebro de Draco lo registró por un segundo, pero él estaba comiendo a Draco y los pensamientos se fueron. Solo podía sentir como Potter luchaba por no ahogarse, como apretaba y sus dientes lo rozaban. Como su lengua se movía, chupándolo.

Draco lo observó, prestando atención a la manera en que nada le importaba al hombre más que hacer sentir placer a Draco. No miraba nada más que al miembro de Draco. No parecía importarle la brusca manera en que Draco jalaba sus cabellos o le importaba poco la respiración de Harry.

No tardó mucho, se corrió en la boca del auror.

Su respiración agitada solo le permitió enfocarse en respirar y calmar su corazón.

-¿Mejor?-preguntó Harry luego de unos minutos, limpiando su boca.

Joder, se veía tan bien, pensó Draco sin poder evitarlo y pensó que en otro momento se sentiría excitado, pero justo ahora se sentía cansado. Derrotado en alguna forma.

El dolor seguía ahí pero era más tolerable.

-No creo que funcione una tercera vez. No estoy seguro si funcionó ahora-susurró cerrando los ojos.

-¿Qué cosa?

-El sexo. Fuiste maravilloso, aún así me duele la cabeza.

-Creo que aún necesitas un poco de tiempo-mencionó Harry, abrazándolo. Draco se dejó hacer, empezando a dormitar.

-Gracias, se sintió increíble. Lo haces genial.

Harry sonrió, preocupado. Echó algunos hechizos de limpieza sobre él y le acomodó la ropa.

-No creo poder ayudarte, estoy muy cansado-murmuró Draco.

-No necesito ayuda.

-Estás duro- mencionó el hombre y Harry notó que incluso con el estrés se había perdido en el placer también.

-Estoy bien. No te preocupes.

-Eres realmente mentiroso. No estás bien. Yo no estoy bien.

Harry no respondió.

-¿Harry?

-¿Sí?-se obligó a responder.

-Gracias por volver ese día. Creí que iba a morir. Creo que si no me hubiera enamorado de ti antes, me hubiera enamorado estúpidamente de tí en ese momento. Te veías increíble, como un dios, rodeado de llamas... Un héroe. Mi héroe.

El corazón de Harry dolió.

-No podía dejarte, Draco. No puedo dejarte. Nunca te desharás de mí-exclamó con más seriedad de la que quiso.

Draco sonrió levemente.

-Hablo en serio. Estás en mi magia, en mis venas. Eres mi todo. Así que vamos a solucionarlo, lo prometo.

Draco asintió soñoliento.

-Desearía recordarte. Lamento no haber podido proteger los recuerdos que creamos. Siento que tengas que lidiar con esto.

Harry sintió sus ojos humedecerse.

Draco finalmente se durmió.

Abrazando a su inconsciente esposo, el auror lloró. Intentó no hacer ruido para no despertarlo, pero las lágrimas corrieron pesadas y abundantes. Temblaba y abrazaba a Draco. Se limpiaba el rostro, respiraba profundo y comenzaba de nuevo.

Cuando pudo controlarse y estuvo seguro de que no había rastros de sus actividades anteriores, dejó que la puerta se abriera. Los tres adultos mayores entraron. Estaban serios.

-¿Esto lo está matando?-preguntó Harry, sin poder evitarlo. Sus voz llorosa hizo a Narcissa abrazarlo.

-No lo sé-respondió ella.

-¿Si yo me alejara, se sentiría mejor?

-No lo sé tampoco. Solo quien lanzó el hechizo lo sabe.

Harry asintió, pero estaba desanimado. En sus brazos, Draco yacía dormido.

-¿Cuánto tiempo lleva así?

-No lo sé. Media hora, quizá.

El pocionista asintió.

-Voy a abrir sus hilos de memoria. Está en un sueño profundo.

-¿No va a dañarlo?

-No si no los tocamos. Solo quiero ver la diferencia con la vez anterior.

Snape no dudó en apuntar su varita. La agitó y la red apareció.

-Se ve igual para mí.

-Eso parece. Voy a revisar su mente. Mantente quieto, Potter. Legeremens.

Harry lo miró parpadear confundido.

-¡Legeremens!-repitió. Sorprendentemente pareció aplicar más fuerza al hechizo. Antes que Harry pudiera preguntar, Snape salió volando del otro lado

-¡Severus!-gritaron los Malfoy.

Snape se levantó enfurecido.

-¿Qué pasó?

-Yo sé que es esto. Es Potter.-Gruñó.-Ya me ha hecho esto antes. No defiende la mente per se, pero un empujón mágico sin duda evita que quieran leer tu cabeza.

-¿Potter?

-¿Yo?

-Es tu magia. Protegiendo tu cabeza.- Exclamó malhumorado el pocionista, poniéndose de pie. -Nunca podría olvidarla. Es agresiva, impulsiva, fuera de control.

-No estoy haciendo nada-replicó Harry.

-No necesitas. Tu magia está en él. Él no confía en que alguien entre a su cabeza. Así que está defendiéndola. Sus barreras están altas y en cuanto las forcé salí volando.

-¿Cómo pueden hacer eso? ¿Draco puede usar la magia de Harry inconscientemente?

-No lo sé y, por su cara, Potter tampoco. Inténtalo tú, Lucius. Draco confía en tí.

-Bien.

Lucius asintió. Alzó la varita. La bajó.

-No voy a presionar. No estoy leyendo nada y no creo recuperarme rápido de salir volando contra la pared.

-¿Qué tal Narcissa?

Ella lo intentó, y también negó.

-Lo dejaremos aquí por hoy.-Declaró Snape y ellos asintieron. Harry levantó a Draco entre sus brazos y lo puso en el sofá.

-Te dejaremos con él, Harry. Estoy segura que podremos resolverlo después de pensarlo-lo consoló Narcissa.- Por el momento sabemos que no pueden volver a hechizarlo.

Harry asintió y tomó la mano de Draco.

Se sintió enfermo. Sintió que esta vez perdía a Draco de una forma diferente. De una forma que no podría curar.

.

Draco abrió los ojos unas horas después.

-¿Harry?-preguntó pero en la habitación solo había un niño, que lo veía con cautela.

-Papá no había comido nada así que le dije que podría cuidarlo, mientras comía.-Habló primero el adolescente.-Lily está inquieta, así que la enviaron a los jardínes, y Albus está con Scorpius.

Draco asintió y se sentó sobre el sofá. Se sentía como si tuviera resaca. No se apresuró a ponerse de pie, en cambio frotó sus sienes intentando disminuir el eco del dolor.

-¿Necesita ayuda?

-Estoy bien, te lo agradezco.- Respondió.

-¿Realmente no recuerda a papá?-preguntó el chico.

Las palabras hicieron a Draco mirar fijamente a James, como preguntándose si esperaba que de pronto él saltara y dijera No, en realidad es una broma. He estado planeándola por años, tú sabes, casarme con él y luego fingir que no lo recuerdo, ¿No es divertido?

-Es cierto-respondió, después de meditar. - ¿Algún elfo disponible?-preguntó en voz alta.

Una bonita elfa apareció.

-¿Dónde están mis padres?-preguntó, sin poder recordar su nombre. Por tanto, debió ser un elfo relacionado a Potter o Greengrass. Que estupidez. Había olvidado incluso el nombre de uno de sus elfos.

-En la Sala Jade, amo. Ellos están con el señor Snape, amo.

-Bien, puedes retirarte.

-Sí, amo. Joven Potter-se despidió el elfo, pero miró a James con cautela, como si no pudiera ocultar su desagrado.

En respuesta, James murmuró un suave y apenado adiós, y Draco se preguntó si todos los elfos eran así con él. Cuando se quedaron solos, Draco decidió despedirse y unirse a sus padres, o a Potter, quien encontrara primero.

-Señor Malfoy-llamó nuevamente el niño.

-Dime, James.

-¿Ha pensado en mirarse en el espejo hermano de Oesed? ¿No podría ayudarle?

Draco se tensó.

-¿Cómo sabes de el espejo? ¿Has estado husmeando en mi propiedad?

Aterrorizado, James retrocedió. Si bien la pregunta no fue dicha en voz alta, ni los ojos se mostraron agresivos, pudo sentir cómo cualquier respuesta sería la respuesta equivocada.

-Scorpius...-tartamudeó.-Él, me contó su historia. Me dijo lo que vio en él. No dejó que me reflejara-aclaró.

Draco no desvió la mirada de él.

-Eso es inteligente de su parte, saciar tu curiosidad para evitar más invasiones de privacidad. No deberías recorrer una propiedad que no conoces. Mucho menos sólo. No deberías reflejarte en un espejo misterioso en un lugar escondido, cubierto por una manta. ¿No te han enseñado sobre los objetos malditos? No eres exactamente un niño pequeño para no saber que un objeto escondido, es un objeto que no debe ser visto por cualquiera.

James enrojeció, pensando en la historia de su padre con el espejo de Oesed, y cómo nadie le había enseñado a él esa lección hasta Dumbledore, pero a él sí.

-Usted dijo que podía recorrer el sótano-se justificó.

-Estoy seguro que jamás aprobé una visita aleatoria sin supervisión. A menos que seas de la familia, estés con el Líder, el heredero o algún familiar, no estás libre de riesgo. Deberías considerarlo cuando visites una casa sangre pura y transites por ella. Lo cual parece que sucederá con mayor frecuencia de ahora en adelante. Aún no eres familia James, no te he presentado a Manor como tal, creo que deberías considerar eso; pero incluso si te presentara, no eres el Heredero, ni posees mi sangre o magia, no te corresponde saber lo que pertenece sólo a nuestro linaje o lo que está en nuestra Mansión.

La mirada gris de Draco era una advertencia, y James asintió, sabiendo que para advertir, debía haber algo que esconder. Podría ser una tontería, o un gran asunto; pero tal vez debido a la enemistad que habían sentido por años, o por el hecho que podría haber algo que Harry no sabía y tenía derecho a saber, James sintió que tenía que averiguarlo.

-¿De verdad puede sentir que Albus es el heredero?-preguntó al hombre, dejando el tema anterior olvidarse.

-Realmente tiendes a cuestionar cada declaración mía a pesar que, de hecho, es demostrable que no recuerdo a tu padre o no conocía a Albus y pude reconocerlo como heredero. No puedes entenderlo porque no tienes la magia familiar en ti, usándote como pilar, pero está ahí. Sé que incluso tu padre puede sentirla, aunque no lo entiende del todo al igual que los niños. Albus tiene esa magia en él. Cada magia tiene sus características, y por supuesto, un heredero ideal. Cuando lo tienen, cuando el heredero cumplen las expectativas, ellos relucen. Al lo hace. No sé si él puede entender la conexión de su magia con su Casa, si es heredero de la Casa Black o únicamente de los Potter, pero es un heredero fuerte.

-¿Y yo, puede ver algo alrededor de mí?-casi susurró James y Draco negó con la cabeza, sintiéndose mal por el muchacho.

-A diferencia de Lily, no posees mi sangre o mi magia. Puedo sentir tu lazo con Potter, porque es mi esposo, pero es todo. Quizá cuando eras el heredero podría haber visto algo a pesar de no estar relacionado.

Pero no eres el heredero, era lo que completaba esa oración.

James respiró profundo, como si perder el título le hubiera quitado valía frente a este hombre. Eso no le gustó. Se preguntó si se sentiría así de ahora en adelante, a pesar que siempre se burló de esas cosas como el título de heredero o líder. Podía escuchar lo que dirían los slytherin de la escuela cuando se hiciera pública la información. La burla al murmurar que había sido repudiado o superado por su hermano.

-¿Alguna vez un heredero fue reemplazado y ha ocupado nuevamente su lugar?-preguntó sin poder evitarlo y Draco iba a decir que no en su conocimiento cuando el adolescente continuó- es decir, si Albus pide que usted lo adopte...

Draco frunció el ceño entendiendo a dónde se dirigía. Y aunque era usual que los hermanos debatieran el título de líder, la manera en que lo hacían solía ser demostrando que eran mejores.

O matándose entre ellos.

Pero este niño era un Potter.

¿No sería capaz, correcto?

-¿Eso le retiraría el derecho a los Potter o los Black? ¿Eso quieres preguntar?-preguntó cuidadosamente.- Porque no, no lo haría, seguiría siendo un Potter, y podría ser incluso un mejor heredero Black. Podría tener el título y la magia, y unir nuevamente ambos aspectos. Después de todo, hoy en día el heredero de la casa familiar y el heredero del linaje no son el mismo. Por tanto, no podrías quitarle el derecho de sucesión.

James se avergonzó, atrapado en el hilo de sus pensamientos. Cansado, Draco decidió que no estaba listo para asumir el papel de dar consejos paternales. No con este niño. De algún modo, creía que daría la respuesta equivocada y entonces Potter le reclamaría por ello.

-¿Por qué te importa tanto quién es el heredero?-preguntó.- Creí que a ti y a tu padre realmente no le importaban cosas como el linaje o el status. A menos que lo que quieras sea la herencia-se rio, incrédulo a creer que un hijo de Potter pudiera ser materialista. James lo miró como si Draco estuviera loco, se ofendiera, o se sintiera avergonzado a la vez. Fue un poco contradictorio, pero eso no detuvo el presentimiento en Draco de que lo que al chico lo que le importaba era eso.

Incluso si él no fue un ejemplo de modestia y humildad en su adolescencia, se sintió molesto con James. Había escuchado que le dio la espalda a su hermano por su Casa en Hogwarts, y aunque no era el primero ni el último heredero en tener una rivalidad con su hermano, a veces todo se solucionaba al graduarse o estar fuera de la escuela. No parecía ser así en este par de hermanos, ya que podía ver cómo empezaba la idea de derrocar al heredero en este niño.

Mierda, pensó. Anteriormente, la familia de su madre avivó la rivalidad entre ellos. ¿Qué debería decir, Draco?

¿Y por qué no llegaba Potter?

-James Potter,-declaró con voz firme- antes de intentar recuperar la posición del heredero de tu Casa, averigua lo que estás pidiendo. Más que la posición, el favoritismo, ser el principal heredero de los bienes de la familia, la posición de Heredero conlleva obligaciones que no son simples. Ninguno de ustedes está siendo preparado para nada, a excepción de Albus que está recibiendo las lecciones de Scorpius. A este paso ustedes solo se volverán otros Weasley. Linaje puro, diluido con mestizos e hijos de muggles, perdiendo sus tradiciones y al final su dinero, hasta que uno de sus descendientes los alce de nuevo o los pierda por completo. Apuesto qué crees que es fácil porque tu padre lo hace ver así, tiene los títulos y no hace nada al respecto, pero él tiene un gran nombre y acciones que lo respaldan. Tú no podrás triunfar en sociedad solo siendo El Hijo de Harry Potter. Si quieres ser el heredero debes demostrar que puedes serlo. La adopción o la falta de ella no solucionará tus problemas. Lily también es mi hija y la de Potter, y está siendo educada por mi madre, quien podría volverla una perfecta heredera. Ella está en edad de comenzar a ser pulida como una. ¿Me pedirás que no la convierta en Heredera para que tengas más probabilidad de serlo?

-Realmente preferiría que sea uno de ellos dos, ¿no es cierto? Ya que usted los quiere, y ahora mi padre se respalda en usted y no en los Weasley ¿yo no puedo querer ser el heredero? ¿Tengo que hacer que usted me quiera para tener una posibilidad?

Draco lo miró por minutos con la ceja levemente alzada. Luego suspiró.

-Ciertamente no aprecio que me utilicen, pero para aclarar tu duda, es asunto de Potter lo que le pase a su casa y quien la herede.

Por él la Casa Potter podía caer si la suya perduraba, Draco ya tenía suficientes problemas con su persona como para preocuparse sobre herederos ajenos.

-Papá ama más a Albus desde que es el heredero. Si usted lo apoya, él lo mantendrá.

-No creo que lo ame más por ello. Es Potter. Y aún si Albus me agrada más, Potter es el único que tiene voz sobre su casa.

-Pero es cierto, ¿no? Los padres aman más al heredero. Todas estas cosas sangre puras...

Esas cosas sangre puras, por Merlín, pensó Draco intentando no rodar los ojos.

-Si bien depende de los padres si dan preferencia o aman más al heredero, lo cierto es que lo cuidan y educan diferente. Mientras los no herederos pueden vivir de lo que amen y gusten, el heredero se convertirá en líder y debe ser preparado para ello. Los líderes dan alianzas, guían a la familia. Le dan soporte, pueden mejorarla o destruirla por completo. Cada Casa tiene un nivel de complejidad diferente y el heredero debe estar preparado para lidiar con ella cuando no esté el Líder. Si bien al principio los herederos solo son niños pequeños con el título, eventualmente serán parte de algo más grande. A los niños les gusta probar una muestra de su futuro, fingir que han empezado su reinado, pero no es su posición lo importante en esa etapa. Lo importante es que conocen personas, generan conexiones, empiezan a relacionarse con los otros futuros líderes y miembros de las familias. Deciden quien puede fortalecer a la familia, a sí mismos. Por supuesto, no todo es tan calculado. A veces la amistad, el amor, es sincero; como habrás visto con tu hermano y Scorpius, quienes pudieron seguir la enemistad de las familias. Entonces, vienen las elecciones. Ser heredero aporta una gran ventaja, pero puede volverse una pesada carga que no todos pueden soportar. Decenas de herederos tiraron el puesto y se lo dejaron a alguien más, alguien que tuvo que aprender rápidamente a serlo. Cada elección es un reto, es una duda. Por ejemplo, ¿debo recorrer solo una Mansión que fue el sede de un viejo mago oscuro?, o ¿realmente voy a robar a una persona de la Casa donde me hospedo solo porque es mi madre? ¿Soportaré las consecuencias? ¿La que los demás tendrán que soportar por mis decisiones?

James tragó saliva.

-¿Usted sabe...?

Draco sonrió, y su sonrisa le dijo a James que el hombre era más que una cara bonita. Era peligroso. Estaba ubicando a James, quien estaba perdido sobre su lugar. Era una versión de mi casa, mis reglas dicha a alguien que no parecía estar comprendiendo.

-Esta es mi mansión. Aquí están mis elfos. Aquí reside mi magia familiar. Todo lo relacionado a la casa se me informa. Tal vez no cuando desperté, pero eventualmente todo lo que pasa en la mansión, lo que debo saber, se me dice. Fuiste demasiado impulsivo. Te dejaste llevar por la compasión y el amor a tu madre. Dejaste que te manipulara...

-¡Ella no me manipuló!

-... y no pensaste más allá de sacarla. Ella no pensó en nada más que salir. Ninguno tenía un plan. Verás, una guerra es una guerra. No hay honor, solo supervivencia. Uno piensa rápido, y lidia con lo demás, con las consecuencias. Empezar una guerra, es otra cosa. Y eso es lo que hizo Ginevra. Palabras, insultos, golpes... nimiedades. Intento de asesinato por otro lado... Al fue un poco más inteligente que tú al respecto. Si ya había iniciado una batalla, ¿Por qué todos tendrían que pagar cuando quien cometió el error fue ella? Él eligió. Eligió parar el daño, antes de que hubiera más heridos. Eligió conservar su buena relación con mi familia que sacar a la madre que lo llenó de inseguridades y dudas. Que lo hizo sentir que no valía nada. Que según él empezó a hacer lo mismo contigo.

James frunció el ceño.

-Ella no lo hacía.

-Incluso si no era así, y probablemente Al no valoraba lo suficientemente a su madre para cumplir su petición, te aseguro que, de querer, hubiera planeado sólo sacarla luego de prepararse, a pesar que instintivamente, él sabía que sacarla era un error.

-Yo la hubiera sacado. Si hubiera sido el heredero...

-¿La hubieras podido esconder con éxito?

James abrió la boca, indignado.

-Creo que debes entender algo, antes de que empieces gritar. Puedes ser un Potter, tener el linaje del héroe. Eso no te hace invencible. Tú no sobreviviste a lo que tu padre sobrevivió y lo que aprendió de ello. No tienes el potencial o cantidad de magia de tu padre. Tu familia materna ni siquiera estaba enterada de que debería rescatarte, si es que lo harían. Tus hermanos no apoyaron tu idea. Tu ego puede costarte tu cabeza o el de quienes te rodean. Ese es el costo de ser un heredero, de ser el Líder. No hay nada peor que enemistarse con la gente incorrecta, por las razones incorrectas.

-Era mi madre, encerrada. Usted se dejó marcar para salvar a sus padres, Scorpius lo dijo. Estoy seguro que comprende.

-Aún pago las consecuencias de ello, ¿no? Mírate, intentando justificar algo que no hiciste pero crees que debiste hacer. Te voy a decir lo que hubiera pasado, para que dejes de torturarte. Si hubieras sido el heredero y hubieras usado un elfo para sacar a Ginevra de la Mansión, hubiera podido pasar lo siguiente. Los elfos de la Mansión hubieran tenido que matar a tu elfo. Pero digamos que logra sacarla a ella, sin cobrar. La magia se hubiera enredado como cadenas en su cuello y extremidades, hasta que regresara a la mansión, pero él no la regresaría porque fue orden de su amo que la sacara, por lo tanto estaría muerta. Digamos que lograste escapar con ella y notas lo que le pasa ¿qué deberías hacer? Probablemente hubieras ido a San Mungo, y les cuentas todo. Digamos que intentan atenderla, porque, sinceramente, solo el que cobra la deuda puede liberarla, pero lo intentan. Y fallan. O no, tal vez decides llevarla a casa, los Weasley la observan morir con dignidad, o la regresan a Manor, para ser juzgada pero viva. Ella estaría muerta o confinada a la mansión de por vida. O tal vez, no la llevas a ningún lado, intentando salvarla por ti mismo. Después de todo, Granger igual está hospitalizada y no puede ayudar, o de ayudar, no tiene ni idea de lo que pasa, porque es hija de muggles. Ginevra muere. Otra vez. Te la llevas, la encontramos, la traemos y a ti con ella. Después de todo, los elfos pueden ver la magia de Manor que la apresa. Ahora que ya no eres un invitado grato en la Mansión probablemente irías a las Mazmorras. Tus hermanos te visitan. Deciden sacarte, y lo logran. O piden que te dejemos libre... ¿Qué sigue en nuestra relación con los Potter? Nada. Es un mundo de posibilidades, pero te diré la más probable. Te la llevas, y ves lo que pasa, regresas y te arrodillas, suplicando que todo se detenga. Cobramos. No importa. Cualquiera de los caminos de tu rápido pensar lleva a lo mismo. Ella no sería libre y tú y tu familia ya no serían dignos de nuestra confianza. Nuestra enemistad se vuelve más real, más tangible, más razonable. Después de todo, tú representas a tu Casa. Eres el Heredero. Empezamos a dañarnos entre nosotros o simplemente nos separamos por completo, por respeto a tu padre y hermanos. Manor se hubiera vuelto en contra de cada Potter habido y por haber, hasta que otro heredero o líder diga lo contrario, cosa que te aseguro, no iba a pasar pronto. Independientemente de que yo hubiera muerto o vivido, con una deuda de vida o no, ninguno podría jugar a la casita feliz de nuevo ¿cierto? Al y Scorp te aseguro que ya no serían amigos, de vivir, tu padre y yo ya no cruzaríamos palabras, Lily ya no podría venir con mi madre, Al no solo sería excluido de casa, sino de los círculos sociales de los Slytherin. Y tu madre, tu madre estaría muerta, encerrada en Manor de por vida o prófuga. Ninguna es una buena opción, pero habría sido tu decisión.

James lo miró aterrorizado.

-Eso es... es... no es cierto-lo interrumpió.

-¿Dime, cómo habría sido entonces? Porque en mi opinión, Al hizo lo correcto. Compró tiempo para ella, estuvo junto a Scorpius recordándole, con solo estar que ella era la madre de su mejor amigo. Eso dejó a Potter lo suficientemente tranquilo para cuidarme. Y a mí lo suficientemente agradecido para no cobrar. La dejó vivir y te aseguro que es mucho más de lo que habrías logrado tú.

James no respondió pero su rostro parecía frustrado.

Draco suspiró.

-Eres demasiado impulsivo, igual que tu familia pelirroja, igual que lo fue una vez tu padre. Oyes, pero no escuchas. No entiendes. No te tomas tiempo para pensar. Los sangre puras mantienen el equilibrio, el poder de la magia, el conocimiento. La sangre pura dentro los Potter, los Weasley, está dentro de tí, gritando; pero tu mente, tu crianza decididamente amigable con los muggles no escucha. Tu rebeldía a creerte mejor que los anticuados sangre puras grita más alto. ¿Quieres ser amigable con los muggles? Hazlo. ¿Quieres abandonar la rigidez de tu linaje?. Adelante, pero cuando todo el conocimiento de tu dinastía, cuando toda la magia familiar te abandone, no podrás retroceder, solo continuar y aceptar tu decisión.

-¡Sus creencias fue lo que los hundió!-enrojeció James.-Creyéndose superiores y decidiendo eliminar al resto, la gente no merece morir por la sangre que tienen. Los muggles no tienen su estúpida magia de sangre pura y viven bien.

Draco rio, pensando que no fue la creencia, fue el líder tras ellas. La manera en que se abordó las ideas, pero como fuera...

-Oh, James. Mi magia familiar, de sangre pura como la llamas, me mantuvo vivo y mantuvo viva a tu hermana. Cuidó de tu hermano, de ti. Mi conocimiento de lo que podía hacer con ella, fue lo que evitó que murieras en la trampa que tu madre creó para ustedes, aun a costa de mi propia sangre y magia. De mi conocimiento. Mi sangre y el hecho que yo permita que Potter habite Grimmauld es lo único que hace que la casa no los aniquile.

-Eso es... es... una estupidez. Es nuestra casa. Se la heredaron a papá.

-Por un hombre que no tenía ningún derecho a ella excepto por ser el último varón de la línea Black. La casa misma, su elfo, no le obedecía. Un elfo que prefirió obedecer a un descendiente políticamente parte de otra familia. Eso es lo que le heredaron a tu padre. Una casa medianamente aceptable, que debería resplandecer ante el hecho de tener al líder y sus herederos, pero no lo hace. Solo se mantiene.

-Mi padre no necesitaba que lo heredaran. Él era rico por sí mismo. Pudimos ir al Valle de Godric, comprar una casa para nosotros.

-Por supuesto, pero eligió vivir en Grimmauld. Aún sin padres, aún si heredó lo que los Potter generaron, Valle de Godric fue destruida. Tu abuelo decidió casarse con una hija de muggles. Nunca sabremos lo que habría hecho con los Potter, simplemente no tuvo oportunidad. Pero te diré lo que escogió. Escogió defender el linaje de su esposa, participar en una guerra contra un mago oscuro que deseaba eliminarlos. La defendió, defendió a su hijo, y sus decisiones lo llevaron a morir, dejando a su hijo solo. Todo son decisiones, James. Ser miembro de una Casa de antiguo linaje es un peso, ser un heredero de una es una profunda carga, ser un líder es pararse en lo alto de una torre alta intentando no caer. Es por eso que la mayoría renuncia a ello. Instintivamente todas las familias lo saben. Pueden mezclar su sangre todo lo que quieran, por amor, por rebeldía, por superioridad, pueden mantenerlas puras por amor, tradición, esnobismo, arrogancia... todos y cada uno pagaremos por ello. La magia es un arma de doble filo, y no hay peor arma que la que está en manos que no la saben utilizar. ¿Quieres saber lo que te aconsejo? Mi consejo es que dejes a Albus ser el heredero y sigas viviendo la vida relajada que has llevado por años, ya que todo lo que nos representa y creemos te parece tan indignante.

James lo miró retador.

-¿Me está diciendo que no debo preocuparme por perder el título de heredero? ¿Que no puedo tomar el papel? ¿Qué Albus es mejor que yo?

-¿Puedes tomarlo?-preguntó él.- En tiempos de paz puede sonar encantador, vivir y disfrutar de la vida. Pero cuando lleguen los inconvenientes, ¿podrás soportarlo o huirás y le dejarás el problema a alguien más? ¿Podrás enseñar a tu descendiente? ¿Él podrá enseñarle al suyo? Cada persona puede ser el tipo de líder que quiera ser. Si tanto envidias a tu hermano, tu padre tiene dos títulos a su cargo. Pide uno- añadió con reto.- Demuestra que puedes jugar el papel.

James no respondió, pero Draco pudo ver la consideración y el miedo de no estar a la altura de su hermano menor.

Se puso de pie.

-Incluso si habla de esa forma, usted es peligroso. Ahora que ha perdido la memoria es como si hubiera algo que no estaba ahí. Papá no puede verlo, pero hablaré con él, haré que se dé cuenta de que no es quien cree que es.

Draco rio.

-Oh, James. Como dije, eres impulsivo. Tu padre sabe cómo fui y sabe que mi mente ha retrocedido en madurez. Le he dicho incluso peores cosas a él. Estás molesto porque no te he dado la razón y ahora correrás a acusarme con papá. Dile lo que quieras. Esperaré aquí y tendré un enfrentamiento con él de ser necesario. No eres tonto, tampoco muy inteligente, pero ve y habla con él. Descubre si me volví una mejor persona o simplemente miento mejor. Y sobre tu padre, descubre si él no puede verlo o decidió fingir que no puede verlo.

James apretó los puños y estaba a punto de hablar cuando la puerta se abrió.

-James, he vuelto-declaró Harry, apareciendo oportunamente, y miró a Draco. Draco le devolvió la mirada, y por instantes ninguno habló. Luego ambos miraron a James. Repentinamente alerta, James se preguntó cuánto había escuchado su padre de la conversación, si lo había hecho y si le preguntaría a él y su esposo, o solo a su esposo.

-Deberías irte, James-pronunció Draco.- Piensa en lo que te dije.

James obedeció con una mirada ofendida.

-¿Discutías con James?-preguntó Harry viendo a su malhumorado hijo salir.

-Algo así. Tu hijo es un dolor de cabeza. Debió hablar contigo si quería ser mimado. En cambio, decidió pelear conmigo.

-¿Pelear? ¿Sobre qué?

-Bueno, sobre el hecho de que soy malo y peligroso, y cómo va a demostrarlo.

Harry frunció el ceño.

-¿Por qué, qué pasó?

Draco se dejó caer en el sofá.

-Está resentido por la pérdida de su título de Heredero. Le dije que se lo dejara a Albus y se fuera a la mierda.

-¡Draco!

-No sé para qué pregunta, si no quiere oír la respuesta. Ve y habla con él tú. Llena su cabeza de sueños y esperanzas, y luego llévalo a Granger y que le ponga un poco de sentido común.

-James solo se siente un poco perdido. Extraña a Ginny, y se ha dado cuenta que ya no es exactamente un hermano mayor para Al. Sus hermanos han cambiado de un modo que no comprende. Tampoco parece encontrar su lugar en esta casa. El título del heredero es algo a lo que aferrarse.

-No parece el caso de los dos menores.

-No. Ellos han tenido su tiempo para desapegarse a Ginny y pegarse a ti. De adaptarse la rutina de Malfoy Manor.

-Es porque son más listos.

-¿Me contarás más de esa pelea?

-No. Merlín, pídele a él que te muestre sus recuerdos. Solo quiero descansar y si tienes algo que reclamar espera a que no esté bostezando o te enviaré a la mierda también.

Harry se sentó junto a él y besó su frente.

-Me asustaste.

-Lo sé. Lo siento. ¿Pudieron descubrir algo nuevo?

-Solo que la magia está directamente en tu memoria y aunque te liberas de algunos bloqueos, son demasiados para que puedas superarlo de esta manera.

Draco asintió y guardó silencio.

-Es extraño-rio cortamente.-No recordar tanto debería ser libertador, al contrario, es una pesadilla.

Harry tomó su mano.

-Encontraremos la forma. ¿Quieres ir con tus padres?

-No-suspiró- quiero quedarme aquí. Contigo.

Harry sonrió.

-¿Y qué haremos mientras estamos aquí?

-Podrías consentirme-susurró Draco.-Eso me haría sentir mejor. Merlín, tengo tanto sueño...

Harry frunció el ceño.

-Acabas de despertar.

-Lo sé.

-Creo que deberíamos volver a San Mungo.

-Más tarde. Tengo que escribirle a Lovegood y McGonagall.

Harry no alcanzó a responder cuando se dio cuenta que estaba dormido.

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-¿Son preciosas no? Las estrellas.

Harry volteó de inmediato cuando reconoció la voz de Draco, especialmente porque su voz sonaba completamente diferente al de la mañana. Estaba apoyado en el balcón de la habitación de Draco, admirando los jardínes, esperando que Draco despertara. Narcissa y los demás dijeron que estaba bien físicamente, pero por mucho que Harry lo había llamado no había despertado, así que tenía demasiado pánico para alejarse. Ahora todos dormían, todos excepto Harry.

-Draco...

Draco lo miró fijamente, como si no pudiera entender por qué estaba ahí, y Harry reconoció la mirada, porque así lo había visto Draco aquel día en el hospital después de despertarse.

-Draco, ¿estás bien?

-Solía mirar las estrellas con Madre, cuando era pequeño. Manor está lo suficientemente aislada para que las estrellas se vean claramente.

-¿Te sientes mejor?

-Siento que fui cortado en pedazos.

Harry jadeó.

-Lo siento, es, se volvió una referencia del grado de dolor que sentí cuando me lanzaste... -se quedó mirando a Harry.-Perdón, yo solo, es increíble verte aquí, aunque no entiendo por qué, recuerdo por qué. Debería ser Astoria, ella es mi prometida. Pero está muerta porque dio a luz a una hija y murió.

Los ojos de Harry se abrieron enormemente.

-¿Qué?

-Recuerdo... No estoy seguro de qué es real. Ni qué pasó primero. Estoy confundido.

-¿Recuerdas?

-Algo así, tú estás iniciando la academia de Aurores, te vi ayer en el periódico. Astoria y yo estabamos planeando... Sé que estamos casados y ella está muerta. Sé que me lo explicaste hace un tiempo, pero no ha pasado. Y he conocido por segunda vez a todos mis sobrinos e hijos, a tus hijos, pero no han nacido. ¿Tiene sentido?

Harry abrió la boca.

La cerró.

-Debo, debo buscar a Snape-exclamó alejándose.

-Potter...

-¿Si?-respondió con voz entre cortada.

Draco lo miró y de alguna manera el corazón de Harry dolió, porque a través de esos ojos grises podía ver esa mirada que Draco tenía cuando dijo hace unas horas que se sentía vacío. Sin embargo, tan pronto como su mirada lo expresó, Draco recompuso su expresión y sonrió suavemente, de una manera similar a la que hacía ahora que era mayor. Eso fue peor, porque le dijo a Harry que tras cada sonrisa de Draco podía haber un torbellino de confusión, ira o tristeza bien escondida.

-Está bien. No es nada. Lo siento. Ve, esperaré aquí.

Oh.

Harry caminó hacia él, sabiendo que probablemente Draco estaba asustado. Lo abrazó fuertemente y luego se separó.

-Todo estará bien. Sigues siendo tú y yo sigo siendo yo. No hay nada que temer.

Besó sus labios suavemente, apretó su mano con suavidad y sonrió.

-Iré por tus padres. Volveré.

Draco asintió y lo miró alejarse. Apenas se quedó solo acarició sus labios.

Sabía que había hecho mucho más con él, pero justo ahora, el solo saber que el hombre que había amado y que se supone que no podía corresponderlo lo había besado, lo hacía sentir bien.

No obstante, miró preocupado su ropero.

Suspiros de muerte y suspiros de vida estaban ahí.

Junto a la poción que había probado.

Tiempos de esperanza.

Había probado una versión mejorada de la que había iniciado en sus últimos años escolares, y la había puesto a prueba, sin tener idea de si funcionaba.