Recordar esos tiempos es difícil, no puedo decir que hice bien las cosas desde el principio, algunos pensarían que si se tiene ese pensamiento es casi un hecho que las cosas fracasaran, pero lo cierto es que no nunca he tendido a pensar demasiado si lo que hago es bueno o malo, es cosa de ver la gran familia que engendre, el dinero nunca fue algo que realmente sobrase y aun así tenía hija tras hija con Rita, era casi un placer morboso, quizás fue lo que termino destruyendo nuestro matrimonio, realmente tampoco puedo culparla, ambos fuimos sinceros en ese momento y antes de hacer algún acto desleal o doloroso, decidimos conversarlo, decidimos ir a terapia, probar nuevas cosas, pero solo lograban enseñarnos que todo se había ido, que nos habíamos apresurado demasiados, que el "felices para siempre" no es algo que todos obtengan.

Aun así, el día que nos separamos, escuchar como nadie dudo de elegir a Rita me rompió el corazón, esperaba que LJ o quizás Luan dijeran mi nombre, con uno solo de toda esa enorme descendencia que me hubiese elegido podría haber dado el siguiente paso, lo admito, soy un cobarde, incluso cuando tenía a Lincoln a mi lado jamás pude acercarme del todo a él pensando que estaría mejor con Rita, su madre preferida, cuando Luan me llamo diciéndome que Lincoln estaba en el hospital culpa de un botellazo en su cabeza me horrorice, peor cuando supe como se dio el caso.

Sentía que era el momento oportuno de ser el padre que tenía, no, que debía ser, pero después de esa promesa, abrazar a Lincoln mientras lloraba porque su madre le odiaba, termino por romper un poco más mi corazón.

Aquel acto de estúpida violencia, el dolor de toda su accidente y aquella visible marca eterna que tendría, la traición por parte de su hermana, pero nada de eso le dolió tanto como el abandono definitivo de Rita a sus responsabilidades de madre.

Cuando finalmente se durmió, yo lloré.

Ni siquiera cuando iba a empezar una nueva vida y podría ser el padre que mi hijo necesitaba, pude dejar de sentir que solo sería la tercera rueda, el premio de consolación, sería un amor artificial creado por el rompimiento de su corazón.

Si el alcohol ya formaba parte de mi día a día, en ese entonces empeoro, cada día intentaba estar todo el tiempo posible en el trabajo, desechaba mis vacaciones por unos dólares adicionales, iba aunque tuviera la peor de las resacas o sintiera que mi cuerpo podría romperse debido a alguna enfermedad, simplemente, no soportaba ver a Lincoln.

Aunque le dije a mi hijo que empezáramos de cero, realmente nunca corte contacto con mis otras hijas, no era algo diario, pero si al menos una vez al mes conversaba con alguna de ellas, más de una vez me preguntaron si podrían venir a visitarnos pero no podía, no cuando sentía que mi vida era un completo desastre, cuando vi que las cosas de valor de la casa comenzaron a desaparecer fue cuando definitivamente supe que algo andaba mal y con mayor razón nadie podría acercarse, tenía mi sospecha, una débil pero desgarradora intuición, por lo que me acerque al cuarto de mi hijo una noche que no apareció e investigue, de hecho, ni siquiera fue difícil encontrar dinero, armas y droga.

Estaba horrorizado, era un chico de, no recuerdo bien, si 14 o 15 años, eso explicaba porque lucía tan nervioso todo el tiempo y las pocas veces que intercambiábamos palabras solo recibía palabras agresivas pidiéndome que me largara, yo creía que era la rebeldía de la edad, pero… snif, eso fue un golpe muy duro para mí.

Fue cuando a le di más fuerte a la bebida, me descuidé a tal punto que subí considerablemente de peso, Lincoln solo se burlaba de mi antes de quitarme el dinero y/o golpearme.

Estaba aterrado de mi propio hijo, pensé muchas veces en llamar a la policía y que lo llevaran a un reformatorio o un centro de desintoxicación, pero luego pensaba que era mi propio castigo por todas mis malas acciones y decisiones, así que lo soporte, los insultos, los golpes, los robos, ni siquiera me molestaba en limpiar, me encerré más en mi trabajo, con los años había logrado algunos ascensos y ganaba más, pero todo ese dinero iba en parte a mis hijas menores de edad y el resto intentaba guardarlo para que Lincoln no lo gastara en más drogas, hasta que un día recibí una llamada desconocida.

Juro que creí que en ese momento me dirían que encontraron el cuerpo asesinado de mi hijo en un callejón, tal vez acuchillado o muerto por sobredosis, incluso… una parte de mi lo deseaba, me había pactado que solo viviría lo que durase la vida de Lincoln, creía que finalmente había llegado el día donde sacaría el revolver que guardaba secretamente y me volaría finalmente los sesos para ir al infierno de una buena vez, pero resulto ser algo completamente diferente.

Lori, mi primogénita, había decidido volver de su autoexilio.

Lo intento con Rita, con sus hermanas, las cosas no fueron mal, pero al enterarse de mi propio autoexilio junto a Lincoln se sintió culpable, quería saber de nosotros, de su querido hermanito.

¿Qué podía decirle?

Quizás ni siquiera podría creerme si le dijera el pésimo trabajo de padre que hice.

Solo pude fingir una risa y decirle que todo estaba bien, era un adolescente normal estudiando en la preparatoria, invente una bella historia donde todo había salido bien, yo era una persona responsable, mi hijo era el buen chico que todos creían que se convertiría, no me di cuenta cuando comencé a llorar con mi propia mentira, mi propio delirio sobre una vida que deseaba vivir, una donde podía levantar orgulloso mi cabeza y decir que todo estaba bien, abrazado a mi muchacho, recibiendo con los brazos abiertos a mi hija, quizás por eso termine dándole la dirección, me sumergí tanto en mi propio deseo que olvide que la realidad era tan miserablemente distinta.

Lo siguiente que supe, fue a Lori llamándome horrorizada porque su hermanito, quién acababa de asaltarle, había comenzado a convulsionar en un callejón, algo que tiempo después me enteré de que fue por las sustancia que había consumido, él… realmente debió morir ese día.

Si no hubiera cometido esa estupidez, si no hubiese intentado asesinar a su propia hermana por un teléfono y unos billetes, ese día si hubiese recibido esa llamada que tanto tiempo estuve esperando.

Cuando me reencontré con Lori me dio dos fuertes bofetadas, ni siquiera mis propios padres me habían golpeado tan fuerte en mi niñez, ella con sus ojos completamente enrojecidos me exigió la verdad en el pasillo a pocos metros de su moribundo hermano, temía contar todo ahí y que la policía lo encerrase, le jure que le explicaría todo una vez en casa, pero por el momento quería pedirle disculpas a mi hijo, ella acepto, mucho más madura que yo, viendo lo que era mejor para todos, con varias décadas menos en este mundo y sus decisiones era mucho más acertadas que las mías.

Por primera vez exigí mis vacaciones, por 3 días completos estuve junto a mi hijo, tomando su mano con fuerza, lamentándome porque mis malas decisiones le habían orillado a eso, orando porque finalmente despertara, quizás fue por esa razón que comencé a idealizar todo nuevamente, que esa experiencia cercana a la muerte lo haría recapacitar, que al despertar me pediría perdón y volvería a ser el muchacho que alguna vez fue, que podríamos empezar de cero una vez más, pero al despertar lo primero que hizo fue intentar quitarse lo que tenía conectado estando en completo descontrol, y al verme…

- ¡¿Qué mierda haces aquí?! ¡Aléjate de mí cerdo borracho!

No importaba el tiempo que pasara, las ilusiones que me creara, tal como cuando mi hijo era un niño, sentí me había rechazado nuevamente.

Lincoln tardaría unas semanas más en salir, y yo… ya no quería continuar.

Se que fue mi propia ilusión hablando por mí, pero realmente esperaba que ese fuese el momento donde comenzaríamos a actuar como padre e hijo… otra vez, le ayudaría a desintoxicarse, a alejarse de todo ese oscuro mundo en el que se había sumergido, pero lo único que intente hacer fue el acto de cobardía definitivo, saque el revolver que tan bien había ocultado en mi cuarto, esperando el día que ya no hubiera posibilidad de retorno con mi hijo, si Lori no hubiese llegado en ese momento, si solo hubiese tardado 1 minuto más, una conversación con un vecino, acariciar una mascota, tomar un ingrediente más para la cena, cualquier cosa, hubiera pintado con mi cabeza las paredes del cuarto.

Lori se dio cuenta que ambos éramos un completo desastre, me prometió que esta vez no huiría como lo hizo años atrás, que se arrepentía de no habernos ayudado antes, mi propia hija, una buena chica, se culpaba por mis propias terribles decisiones y cobardía, solamente verla me provocaban ganas de llorar al pensar como alguien así podría haber nacido de una basura como yo.

Me sumergí nuevamente en mi trabajo, era mi excusa para alejarme de ella y no encarar ni sus esfuerzos ni el hecho de que ese carácter no pude habérselo enseñado yo, tampoco podía pensar en ver a Lincoln, realmente no sentía deseos de volver a ese departamento o siquiera de contestar las llamadas de Lori, pero ella, casi como si hubiese descifrado perfectamente mi mente, me conversaba cada día sobre sus acercamientos a Lincoln, como si no hubiese notado mi claro intento de alejarme avergonzado de ella, estaba asustado, preocupado también, si Lincoln no había dudado en levantarme la mano en el pasado y robarme, ¿Qué le detendría de hacerle lo mismo a Lori?

Una parte de mi quería rogarle a mi hija que huyera, que el muchacho era un caso perdido, pero también rogaba que ella si lograse hacer bajar la guardia a mi hijo y volviésemos a ser una familia, de hecho por momentos también fui optimista, llegue a pensar que todo radicaba en que era un cobarde y mal padre, pero Lori siendo la buena y funcional mujer que era no tendría los mismos problemas y tal como cuando eran niños, no le costaría imponerse sobre Lincoln.

Por lo que la primera vez que vi un moretón en su bello rostro pude sentir como mi sangre hervía, nuevamente con aquel irracional sentimiento, mis deseos creando escenarios imposibles para luego enojarme como si fuera un niño pequeño, recuerdo que sentí deseos de asesinar a Lincoln, incluso había tomado el revolver con el que iba a acabar con mi propia vida para terminar la de él, algo ridículo, tan superficial, realmente mi hija era mucho más madura que yo cuando me dijo que esa jamás sería la solución.

Unas semanas pasaron y no parecía haber avance, recuerdo una noche en la que llegue especialmente cansado, pero vi a Lori sentada junto a la mesa con un vaso servido de una de mis botellas de vodka, ¿Podía recriminárselo cuando ambos éramos conscientes de mi problema con la bebida? Vi como temblaba pese a las altas temperaturas del verano, claramente no era frío, temí lo peor y estuve a punto de retirarme ya que no quería saberlo, no quería los detalles, pero diría que ese fue mi primer acto de paternidad en años y me quede, al menos debía escucharla.

Me hablo sobre sus intentos fallidos con su hermano, como su resolución comenzaba a titubear y descubrió uno de sus brazos, mostrándome como este había sido cubierto por vendaje mientras me explicaba como al intentar detener a Lincoln en esa ocasión estaba completamente descontrolado, no atendía a razones, de la nada había dado varios puñetazos a la pared y comenzó a dar cortes al aire, teniendo la desgracia de uno de ellos hacerle un corte, por suerte, leve, pero que el miedo que se había generado en su interior le había hecho dudar por completo si podría seguir resistiendo.

Me mantuve en silencio, no me queje ni la interrumpí, me enteré de parte de lo que hizo el día que se marchó, se fue con su novio y tenía deseos de pasar un tiempo allí hasta calmar su mente y volver a acercarse al hogar, pero no contaba con que se mudarían a Great Lakes, en un momento de debilidad se dejo llevar por las dulces palabras de su novio y termino marchándose con ellos, aquella convivencia no funciono.

Avergonzada por huir, por no resistir, intento sobrevivir en aquella ciudad por su cuenta, lejos de su ahora ex-novio, demasiado asustada para volver a su hogar y dar la cara ante lo que hizo, como pudo sobrevivió hasta que meses atrás no soporto más y volvió a casa, sus hermanas se mostraron felices, habían logrado reestructurar sus vidas y las vivían tranquilamente… pero hubo algo que no soporto, cuando intento saludar a Lily y está pregunto quién era ella.

Ninguna de sus hermanas, ni Rita, ni yo con quién ha conversado un par de meses y al menos sabe de mi existencia, nadie le comento sobre Lori, ni siquiera se le podría considerar una tía lejana, simplemente no existía en su mente, a penas sabía que existía Lincoln ya que "vivía conmigo", pero eso era todo, se sintió enferma, por lo que le recomendaron que hablase conmigo y viviese con nosotros.

Y nuevamente, yo me di cuenta de que era la segunda opción, la reserva, Lori no había venido realmente por mi o Lincoln, sino porque no tenía un techo sobre su cabeza y por lo visto, era más fácil sobrevivir a mi mierda que intentar crear un lazo con su hermana menor.

- ¿No hubiese sido más fácil quedarte con Lily?

- Ellas… me sonreían de forma artificial, esa niña… no estaba feliz de tenerme cerca, mamá… perdió la batalla por el poder, las chicas mandaban, ¿Me hubieran respetado? Lo dudo, solo hubiera estado peleando y peleando con ellas, no quería que eso fuese lo que Lily supiese de mi.

- Pero ¿No es peor con Lincoln? Él está completamente desquiciado. - No puedo evitar tener deseos de querer golpearme a mi mismo en ese tiempo.

- En el fondo, se que nos quiere, cuando no tiene esa mierda en su cuerpo, puedo notar que me mira con arrepentimiento, estoy segura… que mi hermanito sigue ahí, dudé cuando vine, pero en ese tiempo me dije a mi misma "quizás el destino me guío aquí por esta razón", - Su melancólica mirada se centro en su vaso, meciendo el poco contenido que le quedaba. - Pero ya no estoy segura, lo mejor podría ser simplemente huir otra vez… como decías, si lo sigo intentando, puede que descubra que allí ya no esta el tierno niño al que me aferro en mi mente todos los días.

Mi mente pensó que ese era el momento ideal, ambos estábamos cansados, honestamente en ese periodo de mi vida sentí que muchas cosas no tenían solución y quería, tal como lo hice al huir de Royal Woods, buscar empezar de nuevo, era el momento… pero ver el rostro lastimado de mi hija detuvo mi voz, pensé en ella, en mi muchacho, en ambos, y me cuestioné a mí mismo.

¿Alguien como yo merecería que le tuvieran fe?

No recuerdo que palabras le dije a mi hija luego de eso, pero se que ambos terminamos abrazándonos, me dijo que pondría lo que le quedaba de esperanza en un último intento, el cercano cumpleaños de mi hijo, una fecha que ni siquiera recordaba que estaba cerca.

Ese día intente prepararme, pero mi mente no logro concentrarse lo suficiente y para el medio día, debo admitir que ya había olvidado que tenía que regresar rápido a casa, se lo había prometido a mi hija, fue un estúpido que ni siquiera eso pudo cumplir y cuando llegue a casa solo pude ver a mi muchacho casi perdido y a mi hija claramente afectada, pero esta vez no me dejo huir… y yo tampoco quise hacerlo.

Confese mi más profundo dolor, algo que antes nunca pude decirle, incluso pude notar que Lori se notaba sorprendida… y finalmente lo vi.

Aunque estaba ligeramente desnutrido, posiblemente culpa de invertir todo su dinero en esas malditas drogas, aunque su rostro había dejado hace tiempo cualquier ternura o suavidad infantil, siendo reemplazada por una expresión severa, unos ojos enrojecidos y un poco de vello facial mal cortado, pude verlo, allí, a mi pequeño, mi campeón, sufriendo, más que yo, más que cualquiera, toda esa fachada era el escudo en el que escondió sus miedos y dolores, tal como yo con la bebida y mi lejanía, él había usado la violencia y las drogas. Ahí estaba mi pequeño quien gritaba entre insultos por ayuda, luchando contra Lori para poder apretar mi cuello con violencia aunque sus ojos dijesen lo contrario.

Ni siquiera sabría explicarlo, pero mientras más parecía esforzarse en insultarme, más sentí que podía ver la fragilidad de su corazón, realmente podría decir que desde que nos habíamos mudado a este basurero era la primera vez que conversábamos de nuestros problemas y, aunque me arriesgase a terminar con una cuchilla clavada en mi pecho, realmente sentí el deseo de abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien, pero mi cuerpo me traiciono una vez más, pues cobardemente termine ocultándome detrás de mi hija quien tuvo la sobrehumana tarea de detener a ese descontrolado muchacho.

Cuando finalmente aquel terrible evento acabo, Lincoln se encamino hacía la salida y sentí que iría a hacer más de lo mismo que llevaba haciendo, pero peor, definitivamente peor, aquella salida no acabaría bien, sentía que si se marchaba sería su sentencia final, aunque me había dado la espalda me encamine en su dirección, Lori apenas podía respirar del esfuerzo y no podría ir detrás de él, no entendía como alguien tan delgado podría tener tanta resistencia y rogaba que al menos por agotamiento se quedara, pero… mi mal presentimiento ocurrió solo a 3 pasos de la puerta abierta.

Lincoln, mi muchacho, sufrió nuevamente un ataque en ese momento.

Su corazón ya había sufrido demasiado castigo para su corta edad, y en su 17vo cumpleaños, se rindió.

Esa fue la segunda noche que se me hizo eterna, recordar el mismo sufrimiento que el día que apareció Lori en nuestras vidas, peor todavía después de conversar con los médicos del hospital.

Bajo las condiciones en las que llego, ni siquiera nos dieron garantía de que sobreviviría, la noche donde parecía que podríamos reconstruir nuestra destruida relación se convirtió en una horrible pesadilla de la cual no podíamos despertar.

Pasaron varios días antes que siquiera nos permitieran verlo, Lori y yo lloramos cuando nos dijeron que sobrevivió la noche, en estado crítico, pero al menos estaba vivo, no pedíamos más, yo… yo no podía pedir más, intente beber por desesperación pero termine destruyendo cada botella de mi hogar, escupiendo todo mi odio hacia mi mismo en cada envase al que culpabilizaba de las horribles decisiones que me habían llevado a esa incertidumbre de no saber si mi hijo seguiría respirando al día siguiente, Lori era quién iba todos los días al hospital, me hablaba de como estaba mi muchacho, pero aunque ambos estábamos cansados, por retorcido que suene, nos llenamos de convicción.

Nos prometimos que lo veríamos una vez más, nos apoyamos mutuamente, prácticamente se convirtió en nuestro mantra el que, aunque Lincoln nos odiase, lo sacaríamos de ese horrible mundo, ya no valdrían excusas, ni esfuerzos ni pesares, solo tuve que ver como mi hijo casi se muere por segunda vez para reaccionar como padre, ¿Todo un ejemplo de paternidad no creen?

Hasta que unos días después, finalmente nos llamaron diciéndonos que Lincoln había despertado, ese día lo recuerdo bien por 3 cosas jejeje: la primera, le lance mi teléfono en la cara a mi jefe y salí corriendo del trabajo, agradezco que fuese alguien comprensivo y no me despidiera en el acto, la segunda que gracias a ese día termine comprando un vehículo y la tercera, que ha sido el día donde más he llorado en mi vida.

- ¿Por… qué… tengo que… verte… a ti… viejo… de mierda?

Era el mismo odio y asco de siempre, pero esa vez no me retire, no podía, aunque me miraba con odio no pude evitar acercar mi mano a su rostro mientras una sonrisa se dibujaba en el mío y las lágrimas simplemente caían, acariciando con delicadeza su áspera mejilla.

- No… te… quiero… ver… lár..gate…

Nunca espere haber estado tan feliz en mi vida porque me insultasen, aunque eran palabras de odio las recibí con felicidad, demonios, podría haberme escupido en la cara y yo solo hubiera llorado aun más de alegría… si tenía las fuerzas para odiarme, es porque incluso el sabía que ese no era su final.

- No sabes lo feliz que estoy de verte hijo, no sabes… cuanto quería escuchar tu voz.

- Jo… dete…

Los primeros días fueron similares, le costaba hablar y moverse, incluso tuvieron que sedarlo ya que estaba sufriendo de síntomas de abstinencia y no podían arriesgarse a que se complicase más, pero con los días y conversando con él, ayudábamos a mantenerlo un poco distraído pese a que casi siempre terminásemos siendo insultados, en algún punto con Lori creamos un juego sobre contar cuantas veces repetiría cierto insulto hacia nosotros, era curioso como su odio ya no nos afectaba, verlo hablar fluidamente, poder mover su cuerpo, sentía que era como el tiempo donde era un bebé y lentamente comenzaba a aprender a caminar y hablar, como si hubiese tenido un 12vo hijo, y sin darnos cuenta, llegamos al día donde finalmente le dieron el alta del hospital.

- ¿Por qué haces esto?

En ese momento ambos estábamos parados en la entrada del hospital, Lincoln miraba hacía el estacionamiento, como si evitase que conectáramos miradas.

- Es algo que debí haber hecho hace mucho, ser tu padre.

- ¿Crees que me voy a tragar ese cuento? Eres basura Lynn, ambos lo sabemos, es tarde para todos.

- Apenas tienes 17 años, tienes toda tu vida por delante.

- Ja, como si me importara una mierda mi vida.

- Lincoln, lo que te paso…

- ¿Qué? ¿Algún problema? Lo mío es sencillo, ni me importa continuar, debiste dejar que me muriera ese día, es mejor que terminar en una cárcel.

- ¿Eso es lo único que ves de ti? Eres mejor que eso.

- ¿Y qué? ¿Acaso me conoces como para decir que no soy una mierda de persona? No te tomes atribuciones que no tienes maldito borracho.

- Realmente no me importa que me insultes, me lo tengo bastante ganado después de ser un padre tan horrible, pero aunque me odies, no voy a permitir que sigas tirando tu vida así.

- No me vas a dar órdenes anciano.

- ¿Entonces por qué no te fuiste de la casa? Si no te importaba morir tirado en una calle pudiste quedarte donde quisieras, con cualquiera que te soportara o con quienes podrías haberte drogado todo el día sin importar nada, pero no, volvías a casa, - Me antepuse a él, no iba a dudar más, aunque no pude evitar que mi voz sonase triste. - Yo creo que en el fondo, tú también querías que todo fuera como antes.

- ¿Cómo antes? Ese tiempo ya no importa.

- A mi tampoco, no me importa nada de eso, quiero que pensemos desde hoy en adelante.

- Pero…

Nunca supe que quiso decir en ese momento, posiblemente Lincoln también lo olvido, pero en ese momento agacho la cabeza, quizás… o al menos me gusta pensar que aunque él me odiaba en ese momento, también se odiaba a si mismo, era la parte dentro de él que entendía que lo que hacía estaba mal, el buen chico que siempre fue y que todo por lo que tuvo que pasar encerró dentro de su interior para protegerse con violencia ante el daño que estaba recibiendo, unos momentos después llego Lori con el taxi y nos marchamos a casa, fue un viaje silencioso, pero lo que más me importó fue que tome la mano de mi hijo… y este no me rechazo.

¿Quién diría que solo me tomo 6 años comenzar a ser un padre para Lincoln? Sigh, soy un desastre.

Los primeros días fueron complicados, Lincoln aun no estaba lo suficientemente recompuesto para poder sobrepasar a Lori por lo que no podía huir, la abstinencia fue algo con lo que tuvimos que lidiar durante mucho tiempo y vivíamos con el constante miedo de que algún conocido de Lincoln pudiese venir y asaltarnos o cualquier cosa, nunca nos conto todo lo que hizo, pero tampoco vino nadie a "ajustar cuentas", cuando lo pensamos, nos dimos cuenta que en el fondo Lincoln deseaba ser detenido, quizás nunca se interno tanto en aquel turbio mundo de forma inconsciente, pero al menos durante el primer mes no estuvimos tranquilos.

De vez en cuando salía, su nivel de violencia hacía nosotros había disminuido con el paso del tiempo y, sorprendentemente, comenzó a obedecer a Lori, ¡La obedecía! ¡¿Puedes creerlo?! A mi aun me miraba con recelo, pero saber que respetaba alguna autoridad era algo que me relajo bastante, hasta que llego esa noche.

Era ya de madrugada y me levanté a orinar, nada extraño había pasado durante el día, todo parecía ir bien, pero al acercarme al baño, pude notar que había alguien dentro, podía escuchar fuertes resoplidos pese a que no veía ninguna luz y al girar mi cabeza hacía la habitación de mi hijo pude notar que estaba abierta su puerta.

Pensé lo peor, pensé que tal vez se había calmado porque había encontrado como seguir consiguiendo esa mierda, era una mezcla de decepción y tristeza que invadió mi cuerpo, ¿Acaso nuestro avance no había servido de nada? Termine dándome una fuerte cachetada, me había prometido que dejaría de actuar así y abrí la puerta además de encender la luz, esperándome lo peor, y no negaré que lo que vi si me impacto.

Mi mayor temor si se había cumplido, pude ver una bolsa con polvo blanco en las manos de Lincoln, pero este estaba casi abrazado al retrete, sosteniendo esa mierda como si estuviese luchando por tirarla al agua y permitir que se fuera mientras lloraba, aquellos resoplidos no eran más que sollozos mal contenidos que se dirigieron a mi con un rosto roto, claramente luchando para que su brazo no retrocediera y abriera el contenido, sino que luchaba por soltarlo y despedirse de él.

Y lo peor de todo…

- Papá… ayúdame…

Su voz estaba completamente rota, no hubo odio, asco, furia, nada de eso, era puro dolor, la voz de una persona que esta cansada y solo le queda pedir auxilio, su cuerpo temblaba violentamente, mientras seguían cayendo lágrimas de sus ojos. Cualquier fragmento de decepción o tristeza en mi interior se esfumo, me acerque lentamente y forcé a abrirse su mano, permitiendo que la bolsa cayese y luego tire de la palanca, ambos observamos como el agua y el envase se fueron, en silencio, solo el constante sollozo de mi hijo acompaño al sonido del estanque llenándose mientras me arrodillaba y lo abrazaba, momento que él aprovecho para aferrarse a mí y llorar, simplemente llorar, sin contenerse, sin dejar de temblar.

- Quiero vivir… perdón… perdón… yo si… quiero vivir…

No tenía palabras, solo hubiesen sobrado, deje que se desahogara y llorase en mi pecho como si fuese un niño pequeño, yo solo pude abrazarle y darle todo el calor que pudiese entregarle.

Los siguientes días estuvo algo distante, un poco errático, pero dejo de insultarme.

Lori noto esto, su animo mejoro considerablemente, había estado dedicada en cuerpo y alma durante ese tiempo a cuidar de la casa y esforzarse en que su hermanito se alejase de todo ese oscuro mundo, durante ese tiempo le pedía a Lincoln que le ayudase con los quehaceres, lavar ropa, barrer, ayudarle a cocinar o ir ambos a comprar la despensa, tal como si fuese un niño pequeño, como si estuviese enseñándole todo desde cero, casi como si fuese su madre y Lincoln obedecía, fue curioso un día verle regañar a Lincoln, realmente me recordó el tiempo donde eran niños y Lori se imponía a sus hermanos, pero después de todo lo ocurrido con mi muchacho la idea de plantarme imponente y recriminarle algo ni siquiera se me había pasado por la cabeza debido al miedo, pero allí lo vi, bajar la cabeza y disculparse obedientemente, algo curioso considerando que apenas era un poco más bajo que ella, pero al mismo tiempo… se sintió tan… nostálgico.

Ese día, realmente fue la primera vez que me sentí en familia con mis dos hijos desde que toda esa pesadilla comenzó.

Tomaría tiempo, aun existía algo de incomodidad entre nosotros, pero al menos, podía decir que había recuperado a mi hijo.


Hi su

Debo admitir que este pequeño fic cortado en 2 partes es entre un gusto, una idea pasajera y un experimento, pues debo admitir que me encanta jugar con los narradores ya que eso te permite jugar con la información y los sentimientos, pero realmente nunca me había enfocado tanto en ser una narración personal, lo más cercano fue un one-shot antiguo llamado "veamos las estrellas", además, tenía ganas de hacer algo con un final algo abierto... aunque no negaré que me gusto el pequeño universo que plantee jajaja.

No creo que vaya a expandirlo más, o tal vez haga una tercera parte desde la perspectiva de Lori para rematar al trio principal xD

Así que aprovechando la ocasión.

Luis Carlos: Gracias por la review compa, respecto a Rita decidí dejar un poco apartada la información sobre esa parte de la familia ya que, al ser una historia narrada desde Lincoln y, en este cap, desde Lynn sr, preferí centrarme en lo que a ellos más les importaba en esos momentos, recalcando las situaciones que más les impactaron y les llevaron a actuar como lo hicieron, ya que, en efecto, el ser una familia disfuncional les calo muy fuerte.

En fin, espero les haya gustado.

Ika fuera :D