CAPÍTULO 9 – LA FUENTE
-¿Qué…? -Alcé la mirada, y otra vez, ahí estaba la fuente de mis pesadillas, a quien menos necesitaba ver en este momento, subido en la rama de un árbol con un libro en la mano-Malfoy ahora no estoy para tus estupideces, lárgate.
-Técnicamente yo llegué antes, por lo que deberías marcharte tú, pero tranquila compartiré mi espacio.
-¿Siempre estás en los árboles?
-Me ayuda a pensar ¿y tú siempre estás peleando contra monstruos invisibles?
-No eres más que otro sangrepura elitista, tus ancestros se deben retorcer al verte hablar conmigo, así que haznos un favor a los dos y déjame en paz, Malfoy.
-Ser un Malfoy, ese es mi mayor logro. Y tu mayor logro, es haber sido seleccionada por la magia, ¿verdad?
No pude esconder mi reacción ante sus palabras, le miré asqueada.
-¿Te he ofendido? Perdón. Pero eres eso ¿no?
-La magia me eligió, eso es lo importante.
-Pero no a tus padres, lo que te convierte en una elegida para unos y una sangresucia para otros, aún peor que un bastardo, que un traidor a la sangre, déjame darte un consejo, nunca olvides lo que eres, el resto del mundo no lo hará, llévalo como una armadura y nunca lo usarán para herirte.
-¿Qué demonios sabes tú acerca de ser un sangresucia, o siquiera un bastardo?
-Todos los Malfoy somos traidores a ojos de la sociedad, simplemente nos temen, por eso nos respetan y yo soy un error a ojos de mi padre, así que sí, sé lo que me digo.
Me acerqué hasta la fuente, concentrándome en mi reflejo y luchando por no seguir con la conversación, escuché como bajó del árbol de un salto, acercándose a mí, no podía entender como el mismo chico que aseguró que le asqueaba mi presencia, era el mismo que intentaba ponerse en mi lugar y ¿consolarme?
-¿Qué es lo que ves?
-Ni siquiera me reconozco. Veo a alguien distinto, no me veo a mí en estas túnicas.
-O quizás tu verdadero ser ha emergido al fin.
Sacó una moneda de su bolsillo, y pude ver como llevaba guantes de cuero puestos, al igual que una túnica nueva, no había notado ese detalle, como fuese, en cuanto tuvo la moneda la tiró a la fuente, esta pareció cobrar vida y el ángel derramó una lágrima sobre el agua.
-¿Qué tal te adaptas a la vida aquí? Dejando a un lado lo evidente.
No pude evitar que una pequeña risa irónica escapara de mi garganta.
-¿Me preguntas por mi estancia, cuando tu novia se ha dedicado a humillarme?
-No es mi novia, y sí, supongo que eso hago.
-Acaso ahora puedes soportar mi… ¿cómo dijiste? Ah sí, mi maldito olor.
-Lamento que escucharas eso, sólo… fingía ser quien debo ser, mi padrino se encarga de conversar con mi decrépito padre, ¿qué castigo crees que habría sufrido si me hubiera acercado a hablar?
-¿Por qué debería fiarme, cómo saber que no es otra ocasión de burlarte?
-Lo entiendo… deberías irte entonces.
-Sí, eso mismo haré.
Di un par de pasos, pero algo en mi interior me decía que no lo hiciera, era como si algo muy profundo me dijese que no me alejara, así que rogándole a Merlín y todos los dioses que esto no fuera otra horrible broma del destino, volví a acercarme a su lado.
-Transformaciones está bien, runas es una de mis asignaturas preferidas y pociones… creo que va bien, es difícil saberlo con Snape ¿no? Aún más cuando parece que mis intentos por responder a sus preguntas son invisibles.
-Siempre. -Pude ver una pequeña sonrisa, y me acerqué de nuevo junto a la fuente-
-La sala común está bien, nunca antes me habían calentado la cama con magia, me alegra tener a Ginny y a los chicos aquí, eso lo hace más fácil, pero, aun así, no sé si entiendo este destino, sé que es complicado.
-Creo que voy a poder seguirte, Granger, de pequeño, huía y me escondía aquí.
-¿Por qué?
-No es fácil descubrir que descendía del mago vivo más odiado de Inglaterra, un traidor para los sangrepura y un asesino para la Orden, venía aquí, echaba una moneda y pedía un deseo, el mismo deseo una y otra vez. Poder ser cualquier otro, poder volar lejos de aquí…
Su discurso me conmovió, podía ver a través de sus ojos que había más mucho más detrás de esa historia, pero no existía confianza entre nosotros como para preguntar por más, ni siquiera para una chica que le encantaba conocer cada ápice de la historia, así que decidí cambiar el rumbo de la conversación un poco.
Toqué los relieves de la parte baja de la fuente.
-De niña siempre escuchaba historias llenas de fantasía, de princesas guerreras, dragones, criaturas aladas como las del dibujo, y de pronto esas historias son reales.
-La vida en nuestro mundo es más complicada que los libros infantiles.
-En mi mundo se le conoce como el ángel caído.
-¿Qué?
-El ángel de la estatua, se llamaba Asael, portador de la luz, con tanto poder que ni él mismo supo controlarlo, el ángel más cercano al Dios para los muggles, pero el ansia de poder le cegó, eligió el mal y traicionó todo cuanto juró proteger, cuando fue expulsado del paraíso, derramó una única lágrima antes de huir al infierno. Supongo que aquí simboliza la victoria sobre Voldemort. Es hermoso.
-Sólo es una forma de camuflar a un monstruo detrás de una apariencia de ángel. Deberías volver al castillo, te acompaño.
A diferencia de minutos antes, ahora el silencio era realmente tenso, algo había cambiado en su postura corporal, y lamentaba aquello que pude haber dicho, sentía sus nudillos crujir, en cuanto puse un pie sobre el primer escalón dejé que mi descerebrada lengua saliera a flote.
-Empecemos de nuevo.
-¿Qué? -Levanté mi mano y la puse junto a él, alzando la ceja y aun con el ceño fruncido la estrechó, si alguien me juraba que eso sucedería, alegaría haberse dado un buen golpe en la cabeza, en apenas unos segundos noté la suave textura de los guantes de cuero-
-Hermione Granger, nacida de muggles, encantada.
-Draco Lucius Malfoy Black.
-Supongo que en cuanto traspasemos la puerta volverás a tu indiferencia.
-Es lo mejor, para ambos.
-¿Tanto te afecta lo que opinen de ti?
-Pregúntales a tus amigos qué fue lo que le ocurrió al último de mi linaje que se acercó a un nacido de muggles.
-Así que esta es la relación más corta de toda mi vida, un total de veinte minutos.
-Deberías irte, anochecerá pronto.
-Ya…¿quizás mañana a la misma hora en la fuente?
-Quizás.
Iba a rebatir su opinión, pero sabía que no merecía la pena, nada le haría cambiar de opinión, tras darle una última mirada me alejé hacia las puertas del castillo. Sólo quería meterme en la cama y descansar de una buena vez.
-¿Dónde te habías metido?
-Por Merlín Ginny, menudo susto, estaba… estaba dando una vuelta simplemente.
-Con simplemente quieres decir a altas horas de la noche, rompiendo reglas, en el bosque y acompañada del guapo pero siniestro Malfoy, ¿no?
-¿Nos has espiado?
-Me encargué de Parkinson y sus arpías, fui en tu búsqueda, pero te vi mejor acompañada.
-Gracias.
-No tienes que darlas, ahora somos amigas, lo que me recuerda que las amigas no tienen secretos, así que desembucha, ¿qué te traes con Malfoy?
-Nada, en serio, sólo nos cruzamos en el bosque, ¿te importa no decírselo a los chicos? Lo último que necesito es otra charla acerca de por qué no debemos mezclarnos con las serpientes.
-Son unos cabezotas, pero tienen razón, debes tener cuidado, mantente alerta, y si no siempre puedo lanzarle a ese rubio más cuelgamocos, deberíamos ir a dormir, demasiado estrés por un día, te prometo que normalmente los días son más aburridos.
-Ya… descansa Gin.
Tras correr el dosel de la cama, usé mi varita para ponerme el pijama y entrar de una vez a la calidez de mis sabanas, la luz de la luna era hermosa y yo no podía dejar de pensar en él, en que llegara la noche de mañana y comprobar si acudiría al encuentro, ni siquiera tenía un tema de conversación pensado, pero algo dentro de mí quería estar allí de nuevo, noté como algo se posaba en mis piernas, algo peludo y naranja.
-Hola Crooks, ven aquí pequeño, es hora de descansar.
-¡Hey! Escuché a Dumbledore y Snape darle un buen sermón a Parkinson, si esas serpientes obtuvieran su merecido… ¿Tú estás bien, no? Porque si siguen molestándote, te juro que yo-
-Ron, tranquilo, estoy bien.
-¡Sí, claro!
-Ahora… ¿puedes soltarme?
-¿Qué?
Vi como sus ojos se dirigían hacia abajo… en cuanto se dio cuenta que estaba abrazándome fuertemente, se puso rojo de cabeza a pies, me soltó de inmediato y yo no pude evitar morderme el labio al verle tan adorable sonrojado.
-¿Qué te parece si vamos esta tarde por los jardines, hacer algo distinto?
-Sí… claro… pero debo estar temprano en la biblioteca, debo hacer algunas cosas.
-¡Genial!
Una vez bajamos hasta el Gran Comedor mi mirada estaba fija en dos puntos, primero en el asiento libre en la mesa de en frente, y después en la puerta esperando que alguien apareciera, había dejado de seguir la conversación de los chicos acerca de quidditch desde hace más de veinte minutos, de no haberlo hecho, habría notado la mirada de Gin sobre mí.
-Puedes dejar de buscar, no está aquí.
-¿Qué?
-Cada primero de mes, Malfoy desaparece.
-¿Hace novillos?
-No… según el director, se va junto a Snape a mejorar sus habilidades, la realidad es bien distinta, ya sabes que mi padre trabaja en el ministerio.
-¿Qué tiene eso que ver?
-Su madre paga una cuantiosa suma, con la que les permiten tener minutos a solas junto a su padre, llevaba un par de meses sin irse, pero parece que ha vuelto a visitarlo, quien sabe, quizás ha ido a despedirse, cuentan que está pasando sus últimos días.
-Entiendo… ¿y suele tardar en volver?
-Nunca es exacto, ha habido veces que ha tardado horas, otras días, la última vez que regresó, lo hizo y acabó internado unos días en la enfermería, incluso pudo finalizar el curso antes de tiempo, mis hermanos y yo lo intentamos pero no funcionó, ya sabes, privilegios de la clase alta.
-Ron y yo iremos a dar un paseo después, ¿por qué no os apuntáis?
-Me encantaría, pero también lo hace mantener mi relación familiar, si nos unimos Harry y yo al plan, acabaré hecha puré, mi hermano realmente quiere pasar ese tiempo a solas contigo, realmente le gustas ¿sabes?
-Él también a mí, si lo dices por eso.
-Si realmente lo hace, te aconsejo que despejes tu cabeza de rubios platinados, esos tipos de chicos solo traen problemas, ahora deberíamos irnos, la clase de Sprout empezará en breves.
-Ejsstos pashteless zzon delissjdiosos.
Una pequeña sonrisa escapó de mis labios, al ver toda su boca manchada con los pasteles que envió mi madre, realmente Ron era de esos chicos de los que merecía la pena enamorarse, era noble, protector y realmente fiel, Gin tenía razón, debía dejar las fantasías a un lado.
-Me alegro de que realmente te gusten los pasteles, se lo haré saber a mi madre, seguro que te manda una caja llena, ella no los manda a cualquiera.
-Eso me encantaría, gracias por haber aceptado este paseo, lo he pasado genial.
-Yo también.
-Me preguntaba si… -A cada palabra que pronunciaba, su cabeza se acercaba más a la mía, sabía perfectamente en lo que terminaría esta situación, y por qué no…
-¿Si?
-Si yo…
Justo cuando sus labios rozaban los míos se escuchó un gran estruendo que nos hizo separarnos inmediatamente.
-Maldición…
-¿Qué ha sido eso?
-Nada, seguro que cualquier criatura del bosque, Hermione yo… antes intentaba b-
-Deberíamos volver.
-Ehh… sí claro.
-El plan ha estado genial, en serio- me acerqué a dejar un beso en su mejilla, sintiendo cada poro de su piel calentarse, al igual que los míos.-Ahora debo pasar por la biblioteca, ¿te importa?
-No… no, ¿irás sola?
-Sí tranquilo, esta vez me defenderé si algo ocurre.
-Bien…
En cuanto desapareció por las escaleras, di media vuelta, una parte de mí sentía que le había utilizado, que le di ese beso para dejarle desconcentrado, pero fue lo primero que pensé para poder escapar, en cuanto la luz de su varita desapareció, hui hacia el lugar donde sonó el estruendo, sin saber que esperar, avanzando entre sombras comencé a escuchar algunas voces, en cuanto vi los cabellos platinos me escondí tras un árbol y conjuré un hechizo desilusionador.
-Gracias por estar junto a mí, y por permitir que sus restos descansen cerca de mí.
-Si lo he hecho es por ti madre.
-Ahora eres el nuevo Lord, esto te pertenece.
Vi como dejó el anillo con el emblema de los Malfoy en el centro de su mano, una sensación de nostalgia me embargó, llevé mi mano hacia mi boca, tapando un quejido de sorpresa.
-Le hice una promesa, afirmé que nunca me casaría, que nunca engendraría hijos, el apellido Malfoy morirá conmigo.
-Podrías… ¿podrías respetarme al menos hoy? Acabo de enterrar a mi esposo, no quiero oír como mi único hijo, la razón de mi existencia, habla de sus planes sin ningún ápice de dolor.
-Lo lamento, te prometo que no volveré a sacar el tema, te espero para el almuerzo, he de arreglar todo el papeleo.
-No… debes estar aquí… los abogados se encargarán, he de irme, el traslador se activará en breve, cuídate hijo.
-Sí…
Apenas un segundo después la figura apagada de su madre desapareció, dudé si acercarme, pero era realmente un momento incómodo, ni siquiera debería haber escuchado la conversación, pero para cuando puse un pie hacia atrás y se escuchó el crujido de una rama, supe que estaba perdida, así que quité el hechizo que me ocultaba y me mostré.
GRACIAS UNA VEZ MÁS A AQUELLOS QUE AUN SEGUÍS APOSTANDO POR ESTA HISTORIA, OS DEJO UN NUEVO CAPÍTULO CON MÁS INTERACCIÓN ENTRE NUESTROS PROTAGONISTAS FAVORITOS. OS LEO!
