En el anterior capítulo dí una pequeña pista de lo que sucedería en este, ¿alguien se dio cuenta?. La pista era que a Izuna se le humedecían los ojos de ver a sus hijos caminando. Tobirama encontraba algo extraño esa muestra de emoción algo intensa en alguien como su pareja... Aquí veremos el porque le ocurría eso a Izuna.

Recordad que Madara, Hashirama y Mito son los de DE PROFESIÓN: VOYEUR, otro de mis fics.

31- FELIZ CUMPLEAÑOS

Hajime y Kano cumplían un añito y, aunque no eran muy fans de fiestas del estilo, después de todo ellos jamás habían celebrado algo así, ahora ya no estaban en esos tiempos pasados donde lo único que importaba era ser fuerte, eliminar a tus enemigos y no morir en la batalla. Así que habían decidido que sus bebés tendrían lo que ellos no tuvieron jamás y por eso mismo iban a hacerles una comida de celebración de su primer año de vida.

–No, ese no… Es odioso.

–Tobirama… Es mi hermano.– Se cruzó de brazos tercamente.

Si os lo estáis preguntando, si… Estaban discutiendo sobre si invitar a Madara a esa comida. Como es evidente Tobirama no quería su presencia e Izuna si, era su hermano mayor y tenían una relación muy estrecha.

–Que sea tu hermano no significa que no sea alguien odioso.

–Va a venir si o si. Y es mi última palabra.

–Son mis hijos y no lo quiero cerca de ellos, tampoco cerca de mí. Ya viste lo que consiguió que dijeran Hajime y Kano sobre mi.

–Vamos, estaban aprendiendo a hablar y ya sabes que sólo estaban repitiendo lo que oían. Además ahora ya te llaman papá.– le quitó importancia, eso había sido muy divertido... Menudas risas se metían con Dara cada vez que lo recordaban.

–Claro, como a ti desde un principio te dijeron mamá…

–Ya… Por si no te has fijado soy hombre también y en cambio no me molesta que me llamen mamá en vez de papi.–Si es que los varones eran obtusos, que un doncel pudiera engendrar no significaba que les gustase ser comparados con una mujer.–Yo no le doy importancia a eso…

–Los pariste y…– Aunque por la mirada que le dedicó Izuna levantó las manos y decidió cambiar lo que iba a decir.– Vale, vale… Entiendo que quieres decir. Pero me has de reconocer que es mejor ser llamado mamá que rata.

Izuna en eso le dio la razón.

–Es igual Tobi, Madara va a venir a la comida. Los niños le adoran y no quiero hablar más de eso.– Se frotó la frente, sentía un ligero dolor de cabeza. Rotó su cuello y suspiró para si.– Igual que yo no me quejo porque venga tu hermano.

–Hashirama te adora Izuna. Vale que es algo histriónico y exagerado, pero te quiere mucho y se que en el fondo tú también le aprecias.– Se acercó a su pareja y le puso las manos en el hombro, masajeándoselos. Había notado que Izuna se quejaba un poco de cierto malestar.– ¿Estás bien?

–Si, solo estoy algo cansado… He dormido poco hoy.– Sonrió suavemente por el beso de su pareja en la cabeza.– A lo que íbamos, mi hermano también vendrá… Es mi familia te guste o no.

–De acuerdo, invita a quien quieras.– No iba a molestar más a Izuna, bastante tenso le notaba.– Descansa un poco mientras puedas. Ven más tarde a la oficina, yo te cubriré.

–No, te preocupes, hoy creo que va a ser un día tranquilo… Siempre que no vengan los problemas a llamar a la puerta.– Agradecía la preocupación de su esposo.– Pero si que te tomo la palabra, debo ir a encargar el postre para la comida.

– Que no sea algo muy dulce…

Se inclinó para besar a su gatito, Izuna todo y ese leve malestar al que se refería estaba igual de bello que siempre, ningún mal le restaba belleza a su azabache… De echo lo encontraba resplandeciente y todo, esa piel tersa, esas mejillas levemente sonrosadas, esos ojos profundamente negros y brillantes, su pelo tan negro que parecía absorber la luz que incidía en él… Era perfecto. Y aunque iba a ser un beso suave terminó siendo algo más intenso, le costaba controlarse con su amado e Izuna tampoco ayudaba a su autocontrol. Lo presionó contra le mesa de la cocina mientras le abrazaba con fuerza.

–Grr… Tienes suerte de que hoy estés cansado… Sino te lo haría aquí mismo gatito.

–Bueno… Tampoco estoy tan cansado como para impedírtelo, ¿sabes?– Y le sonrió de forma ladeada a su hombre.

Maldita sea… Era un maldito provocador. Calculó como iba de tiempo y si tenía algún compromiso urgente para atend… Observó como su amado se bajaba los pantalones y le daba la espalda, contoneando ese delicioso trasero que poseía. ¡A la mierda si tenía algo urgente que atender! ¡Que le esperaran o se fueran, le importaba una mierda! Se bajó los pantalones, liberando su necesitado miembro y cubrió a su esposo con su cuerpo.

–Eres un Uchiha demasiado tentador como para que no me lo devore…– Besando su nuca con sensualidad antes de morder su cuello.– ¿Me vas a saciar, amado esposo? Sino lo haces no podré rendir bien en el trabajo hoy… De ti depende que Konoha siga estando bien.

–Haré mi mayor esfuerzo, Niidaime-sama. Un anbu está para servir a su Hokage y yo pondré todo mi empeño en ello.

–Muy bien… Enséñame que tienes para mi.– Mientras se separaba un paso del delicioso cuerpo delgado, pero fuerte, de Izuna.

Tobirama observó como Izuna llevaba sus manos hacía sus glúteos y separaba sus mejillas mostrando el sonrosado agujero. Se le hizo la boca agua y sin esperar más se arrodilló y enterró la cabeza entre esas nalgas. El aroma del lubricante inundó sus fosas nasales antes de sacar su lengua y lamer ese agujerito que se frunció ansioso ante su contacto.

–Mmmm, delicioso…– Murmuró antes de usar su lengua para rodear esa entrada y finalmente colarla en ese mojado interior.

Jadeó satisfecho por la estimulación que recibía de su esposo, Tobirama siempre se empleaba a fondo y esta vez no fue diferente. Torturándole hasta dejarle en el borde, que era cuando se detenía, haciéndole gruñir frustrado. Movió su cadera necesitando más, pero fue sujetado por los fuertes brazos de su amado y obligado a quedarse quieto.

–Tobirama…– Puchereo. Lo necesitaba… Necesitaba llegar al orgasmo, estaba tan cerca, tan sensible.

–¿Qué le sucede a mi pequeño esposo? ¿Hay algo que quieras?– Izuna estaba muy sensible, desde hacía días notaba que su interior respondía muy rápido a los estímulos y no necesitaba mucho para llegar a alcanzar fuertes orgasmos. Y él estaba encantado de la fuerte respuesta de su doncel a cualquier contacto.

–Te quiero dentro… ¡Lo quiero ya!– Demandó mirándole.– No me hagas esperar más…

–Como ordene mi caprichoso Uchiha.– Tampoco es que tuviera mucho tiempo más, ambos tenían cosas a realizar y compromisos que cumplir… Ya tendría tiempo por la noche de hacer enloquecer a su pelinegro cuando sus hijos se fueran a dormir…

Se incorporó besando y mordisqueando la espalda de su amado que se curveaba ante sus toques. Posicionó su pene en esa entrada y lo penetró, chocando sus pieles sonoramente, al enterrarse profundamente en ese acogedor y húmedo interior. Izuna soltó un grito de placer ante la profunda embestida.

–Agárrate fuerte a la mesa, esto va a ser rápido.– Él tampoco tardaría demasiado en correrse, contemplar la respuesta de Izuna ante sus toques, escucharle gemir y saborearle le había excitado demasiado…

Esa mañana cuando ambos salieron de su hogar lo hacían portando un rostro satisfecho y feliz. Sintiéndose relajados tras la actividad compartida y sabiéndose amados por su contraparte. Nada estropeó lo conseguido por ese sexo mañanero, ni siquiera tener que llegar a casa y preparar las cosas para la comida de celebración del primer aniversario de sus queridos bebés.

A la mañana siguiente aun debían hacer algunas cosas más para tener listo todo, no es que fueran a ser muchas personas: sus hermanos con su familia y Kagami y Torifu, pues ellos habían sido y eran cuidadores de Hajime y Kano. Así que no serían muchos.

Tobirama salió a buscar el pastel encargado mientras Izuna terminaba de acomodar la mesa, ayudado por los demás que ya habían llegado.

–Sensei, ¿qué podemos hacer para ayudar?– Preguntó Kagami dejando un pequeño obsequio para los bebés en la mesa junto a otros regalos.

–¿Podéis ir a vestir a Hajime y Kano y entretenerlos un poco mientras no llega Tobirama?

–No se preocupe, Taichou.– Aseguró el Akimichi mientras iban con el joven Uchiha al cuarto de los niños. Hanna y Taichi fueron con los dos adolescentes para ver a sus primos.

–Mito, tú mejor siéntate.– La Uzuamki estaba pronta a dar a luz y mejor que no hiciera demasiados esfuerzos.

–¿Tú también Izuna?– Se quejó la mujer. Pues en su hogar no la dejaban hacer nada entre sus parejas y sus hijos.– Estoy embarazada, no enferma…

Pero Mito hizo caso y fue a sentarse mientras observaba a sus dos hombres e Izuna poner todo en la mesa. Pero frunció su ceño preocupada… Izuna estaba cada vez más pálido, aunque ya era de por si bastante pálido.

–¡Izuna!– Se alarmó Madara al ver como su hermano se mareó y fue gracias a Hashirama que le aguantó, que no se golpeó con nada.

–Traedlo aquí.– Pidió Mito tocando el asiento a su lado.

–Estoy bien… Sólo ha sido un pequeño colapso… Me he mareado al moverme rápido.

–No Izuna, esto se debe mirar correctamente. –Sabían lo reacio que era el doncel Uchiha con todo el tema médico y hospitales.

Y ahora era rodeado por su hermano, su cuñado y su cuñada.

–Estáis haciendo una montaña de un grano de arena… Sólo es que llevo unos días algo cansado y no he podido dormir bien. Debe ser por el cambio de temperatura, estuve en el desierto por mi última misión aguantando ese maldito calor sofocante y quedando algo deshidratado, al quedarnos casi sin agua con mi escuadrón y al volver a Konoha encuentro que hace fresco y lluvias.

Hashirama observó las pupilas de Izuna y su estado general mientras escuchaba esa historia. Era cierto que hacía apenas dos días había vuelto de esa misión algo extrema y que eso podía afectar a un shinobi, pero igualmente deseaba hacerle una revisión para asegurarse de que sólo fuera cansancio. Su pequeño cuñado no tenía fiebre, quizás si que el golpe de calor que sufrieron todos los shinobis de la Hoja en el desierto aun le afectaba. Un golpe de calor no era tema de mofa y encima Izuna no había acudido al centro médico a revisarse tras terminar dicha misión.

–Tendrías que haber acudido al Hospital, tal como dicta el protocolo hermano.– regañó Madara. Había aprendido a no tomarse la salud en broma, prefería ser previsor y hacerse una revisión a tiempo que no esperar a que algo malo ocurriera.

–Oh, cállate Dara… Hablas como Hashirama ya.– No le gustaban demasiado los hospitales.

–Porque me enseñó que es importante cuidarnos y cuidar a los que nos importan, tonto.– Que terco era Izuna. Siempre tenían que estar peleando con él para que pusiera un pie en el centro médico.

–Ya, silencio. Izuna, Madara tiene razón y Madara, a Izuna no le gustan los Hospitales.– Medió Mito.

–Shh. Lo haré ahora y así no deberás acudir allí, se que no te agrada. ¿Me permites?– Mientras le mostraba las manos que empezaron a brillar en un resplandor verdoso para poder analizar a su cuñado y de paso ayudarle a sentirse mejor si aun estaba afectado por el golpe de calor sufrido.

E Izuna asintió, confiaba en Hashirama, aunque siempre hacía ver que no le soportaba. Y se tumbó en el sofá mientras el Senju hacía su trabajo. Madara por su parte fue a terminar de prepararlo todo.

–¿Qué sucede?– Tobirama había entrado y había visto el panorama. Madara poniendo la mesa y Hashirama revisando a su pareja que estaba en el sofá tumbado al lado de Mito, no veía la cara de su hermano pero algo debía pasar porque Mito mostraba cierta preocupación en sus facciones. Dejó el postre en la mesa y acudió al lado de su pareja.

Hashirama estaba revisando al doncel Uchiha cuando encontró algo que no esperaba, frunció su ceño y se concentró más para asegurarse de que no se equivocaba. Sintió a su hermano menor unirse a ellos, escuchó la preocupación en su voz y como Izuna se tensaba bajó su tacto… Seguro que la cara que había puesto al examinarle había preocupado a los presentes. Se los miró y soltó el aire lentamente.

–Eh… No se como decir esto…– Se rascó la nuca y rió queriendo quitar la tensión que se había formado. Madara mismo se había vuelto a acercar a ellos.– Mmmm… Izuna… Estas embarazado.

–¡¿Qué?! ¡No puede ser!– Saltó Tobirama. Se habían cuidado para evitar eso mismo… Negó sumido en sus pensamientos, preocupado… No podía evitar recordar en lo que ocurrió durante el parto de Hajime y Kano. Casi pierde a su amado… Se juró que Izuna no volvería a pasar por algo así, que sus primogénitos serían los únicos hijos que tendrían. Izuna no volvería a sufrir si estaba en su mano evitarlo y eso, esa situación, era completamente evitable.– Vas a abortar.

Sentenció mirando con seriedad a su compañero. La preocupación y el miedo filtrándose a través de sus ojos. No iba a perder a su amado por complicaciones en un nuevo parto…

–¿Cómo te atreves a ordenarle algo a Izuna, rata?– Intervino Madara al que no le gustó el tono empleado por su cuñado. ¿De que iba ese?– Izuna abortara si quiere hacerlo y tu aceptaras lo que él desee hacer.

–¡Tu no te metas, cabrón!

Izuna estaba que no se lo creía… ¿Pasar de nuevo por todo eso? Cerró los ojos y a su mente vinieron sus bebés y como les llegaba a amar. Si que había sido algo estresante y había momentos que tenía ganas de gritar y golpear a todos los idiotas con los que se cruzase pero lo vivido al lado de sus pequeños y junto a Tobirama, como familia, todos esos momentos eran mejores que cualquier pelea o momento vivido como shinobi. Escuchó la orden de Tobirama y le miró, le sonrió con ternura al ver ese miedo de su amado. Notaba la ansiedad de su pareja y sabía el motivo de porque se ponía así, él también estaría en ese estado si las cosas fueran al revés. Así que miró a su hermano y le frunció el ceño.

–Calla Madara. Tobirama lo dice por un buen motivo, no está ordenándome por capricho, está preocupado…

–Pero no tiene derecho a hablarte de esa forma por una simple preocupación… ¿Qué le ocurre, tiene miedo de no tener tiempo para él o su amada aldea si llega un tercer niño?– Soltó con ironía.

–No sabes nada Madara, no te permito que le juzgues.– Le gruñó cabreado a su mayor.– Mi corazón se detuvo en el parto de Hajime y Kano, no respondía al masaje cardiaco… Pero mi corazón empezó a latir de nuevo cuando me pusieron a mis bebés en el pecho.

Era algo que habían decidido no contar a nadie, Hashirama prometió guardar el secreto… Y parecía que lo había hecho realmente, pues las caras de asombro de Madara y Mito así lo expresaban.

–¿Por qu…?– Estaba sin palabras. Casi pierde a su hermanito menor, eso sería demasiado doloroso…– Vas a abortar, Izuna. Estoy de acuerdo con la rata. Es demasiado arriesgado.

No quería perder a su hermano menor, es lo único que le quedaba… Tenía a sus hijos y les amaba, igual que amaba a Hashirama y Mito, pero Izuna había estado a su lado desde que eran niños. Había visto nacer y crecer a su hermano, había sido su apoyo siempre y quien estaba a su lado para cubrirle las espaldas, ser su soporte, ayudarle y escucharle. Tenían una relación muy estrecha con Izuna, le quería muchísimo.

–¿Existen los mismos riesgos, cariño?– Preguntó la pelirroja preocupada por lo contado y porque se repitiera la situación mientras sujetaba la mano de su cuñado para darle su soporte. Ella no se metería, era decisión de Izuna el querer pasar por un parto de nuevo o no. En su caso, sus partos habían sido dolorosos, pero cada vez más rápidos. Hanna fue la que más le costó de parir, Taichi tardó la mitad y según le dijo su esposo, con ese tercero aun sería más rápido. Además sus partos fueron bastante sencillos y sin problemas a diferencia de lo que le había sucedido a Izuna.

–Es tu decisión Izuna… Como tu médico decirte que no siempre tienen que suceder los mismo resultados en un parto, aunque si que es arriesgado dar a luz sobretodo para un doncel, no significa que suceda lo mismo que con Hajime y Kano. Además esta vez es uno… Estoy totalmente seguro, he perfeccionado la técnica y ya no hay margen de error.– Añadió antes de que le sacaran a la cara que la anterior vez también decía ser uno.

–No, ni lo pienses Izuna… Mejor ni pensar en ello. Te prometí que nunca jamás permitiría que sufrieras si estaba en mi mano evitarlo.

–Escucha a tu rata. – Apoyó Madara al Senju albino.

–¿De cuanto estoy?– Preguntó con curiosidad ignorando a los dos varones.

–Estas en el segundo trimestre, calculo que en la 15 semana de embarazo aproximadamente. Es increíble que no hayas sentido nauseas ni ninguno de los síntomas que indicaran que estabas en espera…

Izuna abrió sus ojos sorprendido… Eso fue más o menos cuando volvió de esa misión con esos dos ninjas que no recomendó como anbus… Cuando lo hicieron en el despacho de su esposo… Fue muy satisfactorio pero con terribles resultados pues ambos terminaron en urgencias por sus heridas y siendo descubiertos por Hashirama.

–¿Qué? ¿De tanto?– Era terrible… No había notado que su pareja estuviera en estado e Izuna había acudido a todas esas peligrosas y extenuantes misiones estando preñado… Aunque tampoco importaba mucho porque iba a someterse a un aborto.

Izuna frunció su ceño… Entendía que su marido estuviera preocupado y que quisiera que se sometiera a un legrado, él tampoco quería morir por dar a luz un bebé y dejarles… Pero si ese niño se había agarrado a su vientre con esa fuerza como para acudir a todas esas misiones donde peleó a muerte con fuertes rivales, donde gastó tanto chakra para salir airoso, donde sufrió quemaduras, heridas graves, aguantó explosiones, se deshidrató, sufrió un importante golpe de calor, pasó frío… Y todo y eso ese pequeño seguía ahí, luchando por vivir y salir adelante… ¿Quién era él para ahora arrebatarle la vida? Pensó en Hajime y Kano, si fuera de ellos de quien estuviera embarazado y se sometiera a un aborto, no habría podido vivir todos esos bonitos momentos al lado de sus bebés y su esposo. No les habría alimentado, ni arropado por las noches, no les habría cantado nanas, ni acunado con amor hasta hacerlos dormir en sus brazos, no habría reído con ellos cuando soltaban esas inocentes carcajadas, ni les habría escuchado decir "mamá" y "papá", ni les habría visto andar y que estos, emocionados por haber conseguido caminar, se lanzaran a sus brazos esperando ser alzados por él.. Todos esos momentos no existirían en su corazón y seguiría siendo ese ser egoísta que vivía en un mundo oscuro y horrible. Sus hijos y Tobirama habían llenado su mundo de sonidos y de color, en definitiva de vida.

–Mamá… Papá…– Dos pequeños corretearon hacía ellos para que les aupasen.

Se inclinó y cargó a Hajime, subiéndolo a su regazo y besando la regordeta mejilla de su bebé, mientras Kano era cargado por Tobirama que estaba sentado a su lado.

–O tam-be mamá– Reclamaba Kano su beso. Y sonriendo se lo dio.– Mamá… Ud bebe.

Miró a su hijo asombrado. Kano era muy despierto para su edad y se comunicaba algo más que Hajime. Parecía que sus hijos habían escuchado algo. Le sonrió con ternura.

–Si pequeño, hay un bebé aquí.– Mientras se tocaba el vientre con suavidad.– Vuestro hermanito.

Hajime tocó el lugar que él estaba tocando.

–Be-be.– Mientras sonreía animado.

–Izuna… No.– Advirtió Tobirama.

–Shht, luego hablamos. Ahora toca celebrar el cumpleaños de mis hombrecitos.– Mientras se levantaba con Hajime en brazos y se sentaba a la mesa, colocando a su hijo en una sillita para que también comiera. Tobirama, con el ceño fruncido por no estar muy de acuerdo a lo dicho por Izuna, le siguió y colocó a Kano en otra sillita, para luego sentarse él también. Igual que el resto de invitados que también ocuparon sus puestos alrededor de esa mesa repleta de alimentos.

–Muchas gracias por venir todos a celebrar el cumpleaños de dos de las personitas más importantes en mi vida.– Dijo el doncel, lanzando una advertencia a su hermano para que no dijera nada sobre lo anterior.– Y ahora, buen provecho.

La comida transcurrió con normalidad, fue una celebración feliz pues los mellizos estuvieron encantados de recibir tanta atención de esas personas que tanto les querían. Faltaron las peleas entre Tobirama y Madara para acabar de convertir la velada en las típicas reuniones familiares, pero ninguno de los dos estaba centrado en pelear con el otro en esos momentos. Pero a cambio hubo otra cosa que causó las risas de los asistentes y es que los pequeños cumpleañeros tiraron algo de comida… En realidad fue sólo Kano el que tiró algún trozo de comida a su padre, que era el que intentaba hacerle comer, y a su tío Madara… Eso hasta que Izuna miró al bebé levantándole una ceja, ahí Kano dejó de usar la comida como un juego y se portó igual de bien que Hajime, que al estar sentado al lado de Izuna y que éste le diera la comida, mostró unos modales impecables. Era mejor no hacer enfadar a mamá y ambos niños lo sabían bien.

Al terminar la comida, con un postre delicioso y que todos disfrutaron pues no era algo demasiado dulce, todos ayudaron a recoger la mesa mientras Izuna y Tobirama iban a acostar a su hijos, que terminaron agotados tras tantas risas y diversión, tanto jugar con sus primos y desenvolver los regalos recibidos. Cuando los invitados terminaron se marcharon sin hacer ruido, aunque Madara quería ir a ayudar a la rata a convencer al terco de su hermanito. Pero Mito y Hashirama no se lo permitieron.

– Es algo en lo que tu no debes meterte. Es decisión de Izuna y son ellos dos los que deben hablarlo, Madara.– Se mostró firme la mujer pelirroja.

–Pero princesita…

–De peros nada, sabes que tengo razón. Yo he pasado por dos partos y voy a por el tercero, y no todos mis partos han sido iguales y en ningún caso serán iguales. Puede que el primer parto de un doncel o mujer vaya perfecto y en el segundo o en un tercero ocurra la desgracia, o ser todo el contrario, puede que ese primer parto fuera de riesgo y el segundo vaya rodado. Nunca se sabe Madara, parir es arriesgado siempre… Pero sea como sea, no es algo en lo que puedas intevenir.

Soltó el aire lentamente, sabía que la Uzumaki tenía razón. Su princesita mismo podía sufrir algún incidente dando a luz o morir el bebé durante el parto.

–Madara, el anterior parto de Izuna fue mal porque sufrió varias importantes hemorragias… Eran dos bebés, ambos demasiado grandes y él era primerizo… Esta vez sabemos que es uno y, si desea seguir adelante, lo controlaré semana a semana.– Y le pondría una dieta más exigente para controlar el crecimiento de ese bebé si decidían tenerlo.

Y así fue como los invitados terminaron partiendo en silencio, dejando que la pareja tuviera su intimidad.

Acostaron a sus bebés en silencio, tras ponerles el pijama y dejar un beso en sus cabezas. Y se fueron cerrando la luz para que pudieran descansar.

–Izuna… No estarás pensando en serio tener a ese bebé.– Al verle aparecer en el cuarto tras terminar del baño.

–Así es Tobi.– Se tumbó en la cama, tras lavarse y quitarse la ropa. Quedando cara a cara con su marido.

–No, gatito… Es demasiado arriesgado. No soportaría que nada te sucediera.

–Y no tiene porque ser igual… Ya has oído a tu hermano.

–Tampoco tendría que haber ocurrido nada malo en el parto de los mellizos y mira…

– Tobirama, se que estás asustado y se que fue terrible para ti vivir ese momento, yo tampoco estoy preparado para dejaros, pero… Si hubiera abortado a Hajime y Kano porque Hashirama nos hubiera hablado de lo que sucedería en el parto no los tendríamos con nosotros… Imagina una vida sin ellos, sin haberles visto crecer y con ellos nuestro amor… Yo no puedo, Tobi. Si pienso en estar sin ellos, sin haberles conocido, me siento tan triste… Les amo tanto y… Este bebé ha luchado mucho a mi lado, se ha mantenido con vida con todo lo que he afrontado en estos meses. Es todo un luchador y no creo que tengamos derecho a quitarlo de nuestras vidas con todo lo que ha peleado para aferrarse a mi y a la vida.

El Senju frunció el ceño y cerró los ojos. Lo que decía su amado era cierto. No podía entender la vida sin Hajime y Kano, intentar apenas pensarlo era demasiado doloroso. Suspiró antes de volver a abrir los ojos.

–¿Desde cuando te has vuelto tan buen orador, Uchiha? Podría usarte para convencer al consejo cuando se ponen tercos en llevarme la contraria…– Sonrió con suavidad a su amado pelinegro y le besó.– Esta bien, pero debes prometerme que iremos a revisión con mi hermano cada semana. Y que si nos dice que algo va mal, tu serás lo primero... Antes que él.

No iba a hacerle prometer otras cosas como con Hajime y Kano, donde quiso sobreproteger demasiado a Izuna y se entrometió de más en todo lo referente a cuidados.

–Lo haré. Soy el primer interesado en que todo salga bien, hay tres hombres en mi vida que me necesitan demasiado.– Y él les necesitaba a su vez en su vida, no quería perderles ni que sus hijos crecieran sin él.

–Y tanto que lo hacemos. E Izuna, prométeme que no vas a hacer actividades demasiado arriesgadas.

–Lo haré, aunque creo que a este bebé le va el riesgo y ama hacer misiones anbu.– Comentó divertido.

–¿Así que tenemos a un amante de las sensaciones fuertes aquí?– Mientras tocaba esa zona donde crecía ese tercer hijo que iban a tener.– Todo un futuro anbu, ¿eh, hijo?

–Me gustaría llamarle Senshi*, tanto si es niño como niña.

–Es un buen nombre, digno de él y de ser hijo del poderoso Izuna Uchiha.– Observó a su valiente doncel con admiración. – Te amo, gatito caprichoso y manipulador.

–Lo se.– Soltó creído y arrogante.

–¿No vas a decirme que me amas?– Parpadeó incrédulo. Él poniéndose dulce con ese Uchiha y le respondía "lo se".

–¿Para que decirte algo que ya sabes, tonto?– La mueca de su amado le causó gracia pero en vez de burlarse se inclinó para besarle.– ¿Quién es ahora el caprichoso? Te amo, Tobirama Senju, te amo como no tienes ni idea.

–Lo sé.– Imitó las anteriores palabras del azabache con el mismo tono empleado por el doncel. Ambos rieron.

(…)

4 meses y medio después, día arriba-día abajo…

Un llanto rompió la tensión en la habitación e Izuna desvió los ojos de forma ansiosa hacía la fuente del sonido. Quería, no, deseaba poder tener a su bebé en brazos. Su tercer hijo, un bebé luchador que fue toda una sorpresa para ellos.

Tobirama respiró tranquilo en ese momento: su esposo estaba bien, aunque agotado tras el parto, pero estaba atento, sus pulsaciones eran estables y su corazón latía con fuerza tras el esfuerzo de dar a luz. No había una hemorragia excesiva; según su hermano era el sangrado normal en un parto de doncel con lo cual no había porque preocuparse. Y por otro lado su hijo había nacido bien, tenía unos buenos pulmones y su tamaño era el correcto, con lo cual el cuerpo de Izuna no había sufrido de más al traerle al mundo… A diferencia de lo que pasó con Hajime y Kano, donde el primero de los mellizos poseía un tamaño algo grande para el caso. Y por eso, viendo que tanto su esposo como su hijo estaban bien, y además su hermano le había dicho que todo estaba correcto, era que podía respirar con calma y relajar esa tensión que se había apoderado de él desde que empezaron las contracciones.

Cortaron el cordón de Senshi, su pequeño bebé luchador y lo colocaron en el pecho de Izuna, y ahí fue cuando su amado calmó esa necesidad de tener con él a su hijo. Se acercó a ambos y les abrazó, igual que había hecho cuando nacieron Hajime y Kano. Reconfortando a Izuna que lloraba de la emoción y de felicidad, sabía lo que podría estar sintiendo… Esa vez había podido estar en todo el proceso para su bebé, sin perderse ese primer sonido que emitió el pequeño cuando respiró por primera vez y se encontró en un lugar que no reconocía, un lugar donde hacía frío y no estaba resguardado por el cuerpo de su madre. Y también pudo abrazar con amor a su hijo en cuanto se lo pusieron contra el pecho piel con piel. Ese bebé con pelusilla negra en su cabeza.

–Será igual que tu, gatito. Poseerá tu bonito y brillante pelo negro.– Besando la frente de su amado esposo.– ¿Quieres que Senshi lleve tu apellido o el mío?

–Mmm, Senshi Senju o Senshi Uchiha… Si lleva el tuyo sabes que terminaran llamándole SenSen.

–No me desagrada, pero como tu prefieras gatito.– Izuna era quien debía decidir según su opinión, pues era el que había aguantado todo el proceso y sufrido el parto.

–Me gusta SenSen, tiene cierta musicalidad.– Aportó Hashirama sin ser preguntado.

–Entonces mejor que sea Senshi Uchiha.– Con tal de molestar un poco a su cuñado…

–Que malo eres Izu, con lo que yo te aprecio…– Se quejó de forma dramática Hashirama, aunque al final sonrió de forma animada.– Pero si eres capaz de querer molestarme, es que te encuentras muy bien y eso me pone muy feliz.

–¿Y cuando dices que podremos irnos a casa?– Mientras rodaba los ojos, aunque realmente no le cayera mal su cuñado le gustaba hacer ver que si.

–Izuna… Que te encuentres bien no significa que no necesites estar en observación.– Intervino Tobirama.

–Si, al menos hasta mañana al mediodía. Prefiero asegurarme.

–De acuerdo par de exagerados… Pero quiero tener conmigo a Hajime y Kano y que conozcan a su hermanito.

–Esta bien gatito caprichoso… Iré a buscarlos.

–Os haré preparar una habitación con un par de camas, así podréis descansar todos juntos. Pero primero, déjanos lavarte y curar ese leve desgarro que has sufrido.

Izuna rechistó, pero no hizo nada más. Entendía que era necesario y después de haber estado abierto de piernas pariendo, ya poco le importaba tener la cabeza de su cuñado mirándole ahí abajo y sanando las heridas causadas por el parto de su hijo.

Cuando fue trasladado al cuarto llevando en brazos a Senshi, los mellizos junto a Tobirama ya le esperaban allí. Hajime y Kano estaban muy felices de conocer a su hermanito pequeño, al que observaron llenos de curiosidad y tocaron sus manitas y cabeza siendo muy cuidadosos. Cuando el cansancio les superó, madre e hijos durmieron juntos en una misma cama, dejando al nuevo miembro en una cuna y a Tobirama ocupando esa segunda cama de la habitación al no caber todos en la misma.

Estaba feliz de haber sido capaz de superar ese odio que tenía anteriormente por los del clan del abanico, pues sino jamás se habría permitido tener una oportunidad con Izuna Uchiha. Jamás habrían formado esa familia de la que estaba muy satisfecho… Tres hermosos niños al lado del doncel más guerrero, atractivo, fiero, amoroso, divertido, valiente, sensual y peligroso que había conocido jamás.

FIN.

Hijos de Izuna y Tobirama:

Hajime: Principio, comenzando, el primero.

Kano: La sexta runa, se vincula con el conocimiento, la inteligencia. Kano simboliza una antorcha, una luz que disipa la ignorancia o falta de ideas y proporciona sabiduría.

· En japonés: Poder masculino, capacidad.

Senshi: Soldado, guerrero, luchador, combatiente.

GRACIAS POR ACOMPAÑARME HASTA EL FINAL DE ESTA HISTORIA. ¡OS LO AGRADEZCO MUCHO! ESPERO QUE LA HAYÁIS DISFRUTADO.