Nota
Texto entre " ", pensamientos de los personajes.
Texto entre «», consciencia o voces de personajes terciarios.
PVO MAAM
–¡Maam! –Merle apareció en mi campo de visión con una expresión de preocupación en su rostro –¿qué sucede?
–Yo… –apreté la sien de mi frente por un dolor intenso en mi cabeza –… no lo sé.
El fuerte sonido del hechizo de Ruura, nos avisó que Popp había regresado y corrimos hacia donde aterrizó.
–¡Qué bueno que has regresado, Popp! –Merle se lanzó a abrazarlo y él le correspondió con una tierna sonrisa.
–¡Lamento haberte preocupado! –colocó su mano en su cabeza y ella puso la suya en su mejilla.
–No tengas cuidado. Lo importante es que regresaste a salvo.
"¡Maldita!", apenas escuché esas palabras en mi cabeza, cubrí mi boca con mis manos a pesar de que no las dije en voz alta.
Nuevamente los dos me miraron con esa expresión de temor y Popp se apresuró a acercarse a mí.
–Encontré esto en medio del volcán –alzó la mano para entregarme una pulsera de oro con piedras preciosas.
–Esto le debe pertenecer a una mujer, ¿por qué piensas que es algo importante? –"más te vale no contestar que ansías encontrar a su dueña".
–Bueno… lo que pasa es… –sabía que quiere buscar a esa tipa y por eso está nervioso –…en realidad, pienso que si hay un objeto de este tipo en un volcán, es porque hubieron seres vivos cerca de aquí y aunque no encontramos el portal, estoy seguro de que estamos muy cerca de uno de ellos.
De inmediato tomó mi mano y luego de caminar unos minutos, me ayudó a subir a una roca para mostrarme la silueta de otro volcán a unos kilómetros de distancia de donde estamos.
–Puedo sentir un poder enorme en esa dirección… antes no noté la existencia de ese volcán, pero en cuanto sujeté la pulsera, mi mente se abrió y por primera vez logré percibir un aura mágica.
–¿Y si es una trampa? –apreté su mano para que me mirara y él lo hizo sin dejar de sonreír –Popp, debemos ser precavidos. Es extraño que esa pulsera te haya permitido sentir una presencia mágica.
–Sé que no es una trampa, Maam –su voz demostraba su confianza –Dai está cerca, mi corazón lo siente y además, el aura que emite la pulsera no es desconocida para mí.
–¿Cómo que no es desconocida?... ¿sabes quién es la dueña de esto? –mi enojo estaba surgiendo, pero él parece no darse cuenta porque no deja de sonreír.
–No la conozco, pero sé que quiere ayudarme a encontrar a mi amigo.
Su animosidad debería hacerme sentir la misma esperanza que siente él, pero ser consciente de que quiere buscar a una mujer y conociendo lo coqueto que es, el enojo no me permite compartir su alegría. Al contrario, quisiera decirle que nos olvidemos de esa pista y continuemos buscando a Dai en otro lado.
–Popp, escucha… –en un momento de valor iba a decirle lo que pensaba, pero fui envuelta por sus brazos y mi mente colapsó.
–¡Por favor, Maam!, ¡confía en mí! –su petición me conmovió y correspondí a su abrazo.
La calidez que desprende su cuerpo es reconfortante y descubrí que tiene el poder de tranquilizarme inmediatamente.
–¿Eso es un sí? –preguntó sin separarnos y asentí con la cabeza –¡muchas gracias, amiga!
El frío que sentí cuando me soltó, fue igual de terrible que escucharlo llamarme "amiga".
Popp ni siquiera prestó atención a la decepción que me produjeron sus palabras y se echó a correr hacia Merle para ayudarla a llegar a la roca donde estoy.
Una vez que le explicó lo mismo que a mí, trató de utilizar Ruura para trasladarnos al volcán, pero cuando pusimos los pies en el suelo, descubrimos que no llegamos ni a la mitad del camino. Popp intentó varias veces acercarnos al menos a la base, sin embargo, había una fuerza mágica que no le permitía avanzar más, y al final tuvimos que caminar.
Desconozco si la herida de la que habló Merle, se le curó o no, pero por lo rápido que caminaba, era lógico pensar que estaba en perfectas condiciones e incluso me costaba alcanzarlo si mantenía un paso normal y corrí varias veces para estar a la par con él, (Merle se mantuvo a distancia porque no quiso correr).
Es evidente que en sus pensamientos solamente existe el deseo de encontrar a Dai, porque no se detuvo ni para comer y tampoco nos preguntó si nosotras queríamos descansar.
Caminamos por horas. El cielo empezó a oscurecerse y de no ser porque Merle se cayó al no poder ver el camino, hubiera continuado hasta llegar a ese volcán.
Su lado caballeroso apareció al verla lastimada y la cargó para llevarla a un lugar sin tantas rocas.
Fue difícil hallar un buen sitio para levantar las tiendas. Todo el terreno era pedregoso y con las mantas que usamos para dormir, sentiríamos mucho dolor en el cuerpo por lo delgadas que son. Para solventar el inconveniente, él decidió usar la tela de las tiendas para ponerlas en el suelo y sobre ellas colocó las tres mantas, (su idea fue que Merle y yo, durmiéramos cómodas y él dormiría recargado en una roca grande).
Como Merle se lastimó la rodilla, me asignó la tarea de curarla.
Él encendió la fogata y preparó un poco de sopa con las verduras que Merle había mantenido guardadas en una bolsa congelada con magia.
Durante la cena, la alegría de Popp se dejó ver nuevamente.
Debe querer demasiado a Dai, porque la sonrisa que yo no pude devolverle en todo el tiempo que estuve con él en Papunika, sí lo hizo esa pista que tiene un su mano. Ese pensamiento me hizo perder el apetito y me retiré a dormir antes que ellos, pero escuchar la emoción con la que le contaba a Merle que pronto vería a su amigo, me mantuvo en vela.
A medianoche el cansancio los venció; Merle se acostó a mi lado y él, a unos metros de nosotras, (sentado en el piso, con su espalda recargada en una roca). Los dos se quedaron dormidos demasiado rápido y como yo no podía cerrar los ojos, me senté para observar si en el cielo había estrellas, pero todo estaba oscuro.
"Si yo hubiera sido la que desapareció en aquella batalla, ¿me buscarías con la misma desesperación que sientes por Dai?".
Mi mente formuló esa pregunta y dirigí la mirada hacia Popp.
«¡Sí lo haría!», la dulce voz que también escuché en el primer sueño en el que apareció la demonio, me contestó con seguridad, «te ama demasiado como para abandonarte, a pesar de que no le correspondes»
–Yo… yo también lo quiero, pero… también quiero a alguien más –le respondí en voz alta.
«Y no es malo que lo hagas… él no te está exigiendo nada»
–Pero sufre –mis lágrimas salieron ante la certeza del dolor que debió sentir por mi respuesta tan ambigua en aquella batalla.
«¿De verdad está sufriendo?», la voz burlona de la demonio se entrometió en la conversación.
No le respondí porque esperaba que la otra voz la contradijera, pero no lo hizo.
"Supongo que lo hace… a mí me dolería si la persona que me gusta ama a otra persona", defendí mi argumento yo sola.
«Te das mucho valor, niña… desde que la batalla terminó, ¿él ha intentado que su relación avance?... recuerda que te dijo que en este momento, sólo puede pensar en encontrar a su amigo… si te amara, tú deberías ser su prioridad y conquistarte, su mayor lucha»
"¡Ya no quiero escucharte!", cubrí mis oídos y me levanté para correr lejos de ahí.
Estaba harta de esas mujeres… ¿por qué me molestan de esa manera?, ¿qué quieren conseguir torturándome?... ¿será que me estoy volviendo loca e imagino que me hablan, cuando en realidad son mis pensamientos?
Sin la luz de la fogata, la oscuridad no me permitió darme cuenta de que adelante había un barranco y hubiera caído de no haber sido porque Popp me sujetó a tiempo.
–¡Por Dios, Maam!, ¿qué te pasa? –su voz temblaba y supe que lo había asustado, pero no pude contestarle porque aunque su preocupación se debió a mi imprudencia, me alegró que viniera por mí y me abracé a él con todas mis fuerzas.
Como yo no decía nada, decidió que no era buena idea quedarse ahí, y como tampoco quería caminar, me cargó en sus brazos para regresar a nuestro improvisado campamento.
Iba a dejarme en la manta, pero negué con la cabeza.
–Necesitas descansar –susurró para no despertar a Merle.
–¿Me dejas dormir en tu regazo?
Su silencio fue como una respuesta negativa.
Derrotada, traté de que bajar de sus brazos, pero me sujetó más fuerte y después se encaminó a la roca donde había estado dormido.
Pude sentir como se tensaron sus músculos al momento de sentarnos. La posición en la que quedé me hizo sonrojar, porque me encontraba en medio de sus piernas, aun así, no intentó acomodarnos de otra manera y más bien, me ayudó a acostarme en su pecho.
Estar así debería causarme incomodidad, pero estaba empezando a ser consciente de que a su lado no existe esa clase de sentimiento.
–¡Duerme, Maam! –me acarició tiernamente la cabeza y cerré los ojos para disfrutar su toque –yo voy a cuidar que nada perturbe tu sueño.
El masaje que me da es inocente, cuida mucho de no tocar mi cara; solamente masajea mi cabeza como mi madre lo hacía cuando era una niña.
"Esto no tiene nada de pervertido… es realmente muy amable y piensa en los sentimientos de los demás", giré un poco para quedar de lado y recargué mi cabeza en su hombro.
–No he sido más que una molestia para ti, ¿verdad? –pregunté en tono bajo y esperé paciente su respuesta.
–Tú nunca serás una molestia, Maam, aunque… –guardó silencio y levanté la cara para verlo.
–Aunque, ¿qué?
–Me preocupa ver que casi no duermes… a veces te escucho quejarte y también lloras –su mirada y la mía se conectaron y por primera vez fui consciente del hermoso color dorado de sus ojos –¿qué tipo de sueños tienes?... ¿son pesadillas?
–Sí, pero… no quiero hablar de ellas –aparté la mirada y volví a recostarme en su hombro –lo único que te pido es que me brindes un poco de tu valentía para enfrentarlas… confío en que a tu lado, esos terribles sueños no me atacaran.
–Sabes que puedes contar conmigo siempre que lo necesites, pero creo que lo mejor sería que regresaras a la villa de Nayle. Tal vez tienes pesadillas por culpa del estrés al que te he estado sometiendo en este viaje.
–¡Tú no tienes la culpa! –alcé la voz y volví a mirarlo a los ojos –si nos separamos, estaré más preocupada y el miedo que sentiré si no te veo con bien, será mil veces peor que las pesadillas.
–No soy un niño, Maam –hizo un intento de sonrisa, pero apenas fue una mueca –me gustaría que me tuvieras más confianza.
–¡Confío en ti! –con mi mano temblorosa toqué su mejilla y mis dedos sintieron la elevación de su temperatura que dio paso a un tierno sonrojo –eres muy importante para mí y quiero protegerte de todo mal.
–También eres muy importante para mí –ahora yo tenía las mejillas sonrojadas y sonreí por su declaración –gracias a ti, estoy conociendo lo que es tener una hermana.
Popp amplió su sonrisa y apretó mi nariz juguetonamente, pero todo mi cuerpo quedó paralizado después de escucharlo y no pude moverme.
"Hermana, hermana, hermana", mi mente repetía una y otra vez la misma palabra, "ya estoy cansada de oírlo llamarme así… ¿acaso busca castigarme para siempre, por haber dicho que lo quería como hermano?".
–Es divertida esta faceta –él continuó hablando felizmente –soy hijo único, pero contigo y con Dai, estoy experimentando lo que significa tener hermanos… Dai es nuestro pequeño hermanito, que tiene un corazón puro que nos da esperanza, tú eres la hermana mayor sobre protectora, y yo, el hermano de en medio que disfruta ser rebelde y que no deja de meterse en problemas.
Popp, siguió enlistando las cualidades de los tres, pero como no tuve ganas de continuar la conversación, me recargué nuevamente en su hombro. Al ver que ya no le respondí, dejó de hablar y se quitó su capa para cubrirme del frío que empezó a sentirse en el lugar; con su mano continuó acariciando mi cabeza. Después de que pasó tiempo sin que me moviera, pensó que me había dormido y por fin pudo dejarse llevar por su propio cansancio y su leve ronquido me indicó que él sí se durmió.
Mi insomnio ahora se debía a la manera en que insistía en convertir nuestra relación a una de hermandad.
Mi mente me decía que eso era bueno, porque así dejaría de preocuparme de no lastimarlo en caso de que ame a Hyunckel, pero desde que terminó la batalla contra Vearn, mis sentimientos siempre se dirigen hacia Popp y no a mi otro compañero y aunque no estoy segura de que esto sea amor, sí sé que es algo muy fuerte.
Una prueba de que lo que pienso es verdad, se dio cuando miré su mano sobre su pierna y sin haberlo planeado, se la sujeté con la mía para entrelazar nuestros dedos.
El vació que me invadió al no recibir ninguna reacción de su parte, fue suficiente para aceptar que me duele darme cuenta de que incluso mi toque le es indiferente.
"Yo puedo sentir tu presencia, aunque te encuentres a metros de distancia", con mi pulgar acaricie su dorso, "tu mano es cálida, pero tu falta de respuesta es más fría que el hielo".
A pesar de esa cruel revelación, mantuve mi mano unida a la suya incluso después de quedarme dormida.
"Otra vez me encuentro soñando.
En esta ocasión aparecí afuera de una casa similar a las de la villa de Nayle.
Por un momento pensé que era en la que vivo con mi madre, pero el color blanco con pinturas de flores rosas que tiene en las esquinas, me indica que no es la misma.
Me sobresalto al escuchar la puerta abriéndose, pero recuerdo que en mis sueños sólo mi espíritu es testigo invisible de lo que acontece y mi tranquilidad se reafirma cuando la Maam adulta me traspasa.
La sigo de cerca y lo que sí me sorprendió, fue verla regando unas hermosas flores, que debido los rayos del sol, sus pétalos parecen emitir un brillo plateado que deslumbra.
Mi oído logra percibir unos pasos sigilosos y al voltear, mi corazón empieza a latir al mirar al Popp adulto acercándose a mí.
Su sonrisa es la que tenía antes de la batalla contra Vearn, y me alegró saber que al menos aquí es el mismo joven animoso que tanto me gusta.
"Dije ¿me gusta?", en serio me estoy volviendo loca. Estas peleas con mi mente no son buena señal.
Mi atención regresó a los protagonistas de mi sueño, al escuchar la risa de felicidad que emitió mi otro yo, y observé que fue porque Popp la abrazó por la espalda.
–¡Ya basta, Popp! –ella le pidió sin dejar de reír por las cosquillas que le estaba haciendo –¿estás vengándote por no esperar a que te despertaras?
–¡Exactamente!, sabes que me encanta despertar contigo en mis brazos y con tu huida, me quitaste el placer de darte el beso de buenos días –le besó el cuello y la temperatura de mi espíritu subió varios centígrados, (si eso es posible).
–¡Lo siento!, pero nuestro símbolo de amor necesita regarse para mantenerse viva.
Popp la soltó y dirigió su mirada hacia las flores.
–¿Por qué les dices símbolo de amor? –se agachó para acariciar sus pétalos –recuerdo que un día me pediste que te ayudara a plantar unas semillas e insististe en que los dos teníamos que hacer todo al mismo tiempo, pero jamás me explicaste la razón.
–Ahora que lo mencionas, no puedo recordar de dónde saqué esas semillas –se hincó junto a él y su expresión cambio a una de seriedad –lo único que tengo claro, es que es nuestro símbolo de amor… bueno, otro de nuestros símbolos.
–Son demasiadas cosas las que demuestran que nos amamos.
–Son por mi causa… para ayudarme a comprender lo que siento, tuvieron que otorgarme todo tipo de pruebas que me abrieron los ojos –la vi apretar su ropa con los puños y su voz sonó melancólica –no deberían llamarme discípula del amor… no fui capaz de entender a mi corazón y por ese error, ocasioné una gran tragedia.
–¿De qué tragedia hablas? –acarició su mejilla, pero ella no lo miró –Maam, ¿qué te pasa?
–Fui egoísta en aquél entonces, pero, no me arrepiento –por fin lo miró y con sus dos manos sujetó su cara para acercarlo a ella –¡te amo! y siempre voy a elegirte a ti, por sobre cualquiera, inclusive sobre este mundo.
–¡También te amo, Maam!, y siempre lucharé por estar a tu lado hasta mi último aliento.
Él la abrazó para luego besarla y ella le correspondió con gran pasión.
La manera en que demostraban su amor era algo nuevo para mí. Jamás vi una pareja de enamorados expresar lo que sienten sin avergonzarse al proclamar su amor con palabras cursis, y lo más increíble, es que no me producía ninguna incomodidad mirar a esa Maam entregada por completo a un simple beso.
También empecé a darme cuenta de que me hace feliz ver la faceta de este Popp amoroso y comprensivo, que a diferencia del que se encuentra en el mundo real, se ve que sólo le importa la felicidad de la mujer que ama.
"Si yo intento ser más amable y cariñosa, ¿le daré a Popp la confianza de volver a hablarme de los sentimientos que tenía por mí?".
Aunque no obtuve respuesta de esa mujer amable que siempre me alienta en mis dudas de amor, sé bien que fui la culpable de que Popp esté tratando de dejar de quererme y tengo miedo de perderlo hasta como amigo.
"Debo esforzarme en descubrir lo que en realidad siento por él".
Con ese pensamiento, decidí que haría hasta lo imposible para entender a mi corazón, por Popp, por Hyunckel, y por mí, y si al final este sueño se convierte en realidad, lucharé por mantenerlo a salvo de cualquiera que intente destruirlo."
En esta ocasión nada me previno de que el sueño había terminado. Solamente me desperté por los rayos del sol.
El cuerpo cálido en el que seguía recostada trajo el recuerdo del beso que compartió mi yo de ese sueño con él y no pude evitar que mis mejillas se colorearan de nuevo.
"¿No prometiste que descubrirías lo que sientes por tu compañero de aventuras?", esa fue mi mente recriminándome.
"Lo haré, pero no quiero que Merle nos vea de esta manera".
Me levanté rápidamente al escuchar un ruido y en segundos me acosté a lado de ella.
Merle duró otro poco dormida y mientras esperaba a que alguno de ellos despertara, me dediqué a mirar el cielo.
Los minutos pasaban y nada que hicieran algún movimiento. Disimuladamente dirigí la vista hacia Popp y me fijé que en mi prisa por levantarme, dejé tirada su capa, pero cuando quise levantarme para colocársela, Merle se estiró y me dio los buenos días.
–¡Vaya! –miró hacia el cielo –creo que dormimos demasiadas horas. El sol está muy fuerte –se puso de pie y lo primero que hizo fue caminar hacia Popp para despertarlo.
–¿Qué… –su cara dibujó confusión al ver quién lo había despertado –¿Merle?
–Buenos días –le sonrió y pasó su mano por su frente para retirar un mechón de su cabello –¿quieres desayunar?
–Sí, pero hoy me toca a mí cocinar para ustedes –le sonrió cálidamente.
Como estaba más atenta en la interacción relajada que tienen entre ellos, no me fijé que la mirada de Popp enfocó su capa y aunque sus facciones no cambiaron demasiado, sí pude notar que frunció el ceño y luego de levantarse, se la puso con brusquedad.
Ambos caminaron hacia la fogata y al pasar cerca de mí, apenas y me miró.
"Ya no te reconozco", me dije internamente, "se supone que con el tiempo que tenemos de conocernos, nuestro trato era más amigable, pero últimamente siento que nos estamos alejando".
Cerré los ojos al sentir un fuerte dolor de cabeza. Con mis manos traté de apaciguar las palpitaciones de mi sien, pero nada las disminuía, al contrario, se estaban intensificando.
Un toque suave en mi mejilla fue suficiente para calmar mi malestar y no era para menos. La mano que me acariciaba era la de mi mejor amigo y como no traía puesto su guante, la sensación era más cálida.
–¿Te encuentras bien, Maam? –sus ojos nuevamente me miraban con preocupación.
–Estoy bien… ¡perdón por preocuparte! –iba a alejar su mano, pero se la sujeté –¿cómo te diste cuenta de que algo me estaba pasando?
Era una duda razonable porque en ningún momento me quejé y de reojo pude ver a Merle observándonos con la misma preocupación plasmada en su rostro.
Los dos se dedicaron una extraña mirada y con un asentimiento de parte de ella, Popp me sonrió y apretó mi mano levemente.
–Creo que empiezo a sentir energías vitales y en tu caso, pude sentir que la tuya disminuyó.
–¿Un dolor puede disminuir mi energía?
–Si es muy fuerte sí –respondió Merle –Maam, lo más sano es que regreses a…
–¡No me iré! –sentí hervir mi sangre por la ira que me provocó su intento de deshacerse de mí.
–Nadie dijo que te fueras –Popp trató de aligerar el tenso ambiente con un tono risueño –¡ven!, busquemos frutos para desayunar –se puso de pie y me ofreció su mano.
De inmediato lo sujeté con fuerza y sin soltarnos nos encaminamos a unos árboles para revisar si sus frutos son comestibles.
Fue algo difícil encontrarlos porque siempre estuvimos unidos por nuestras manos.
Popp hizo varias bromas de algunas plantas con figuras de monstruos y jugaba pasándomelas por la cara cuando hallaba unas suaves para hacerme cosquillas.
En un pequeño rosal vimos una flor con pétalos en forma de corazón. Su color rojo era similar a mi aura y en el centro tenía una especie de cresta de color verde, (igual al color del alma de Popp).
–¡Es preciosa! –quise tocarla, pero él me jaló hacia su izquierda.
–¡Esta es más bonita!
Alzó otra flor, pero en lugar de que su cresta fuera verde, era morada.
–¿Verdad que es más hermosa? –congeló la mitad del tallo para cortarla y me la ofreció –¡regresemos!… tenemos tantos frutos, que no será necesario preparar nada más porque nos llenaremos con ellos.
Como me había soltado para invocar su hechizo, no me ayudó a ponerme de pie y se alejó unos pasos.
Yo mantuve la mirada en la flor y al final decidí dejarla en ese lugar.
Conocía a la perfección el motivo por el que me la dio. Si tenía dudas de que está tratando de dirigir mis sentimientos hacia Hyunckel, con esto quedó demostrado que he dejado de importarle.
–¿Volví a hacer algo que te lastimó? –su pregunta me sorprendió y lo miré dudosa –¡perdóname!, a veces me aumenta lo idiota y no me doy cuenta de que hago cosas que te hieren.
Caminó hacia la flor que tiré en el suelo y la recogió. Luego regresó conmigo para colocármela cuidadosamente al lado de mi oreja.
–¡Te ves muy bonita! –su eterna sonrisa surgió con sinceridad, pero eso es lo que más me dolió –¿por qué no…
Guardó silencio y me observó con demasiada insistencia.
Mi mente pensó varios insultos que se merecía por ser tan desconsiderado con mis sentimientos, pero no quise comenzar una pelea innecesaria, así que me limité a quitarme la flor para volver a tirarla al suelo y me puse en marcha hacia donde dejamos a Merle.
Por unos minutos no escuché que me siguiera, pero antes de llegar con la adivina, me gritó que lo esperara.
Al girar hacia él, abrí los ojos porque en su mano llevaba la flor con la cresta verde.
Sus mejillas estaban levemente sonrojadas y cuando me puso la flor en el mismo lugar en la que estuvo la otra, percibí que sus dedos estaban fríos y temblorosos.
–Este… tú… ¡te ves más hermosa con esa flor! –no me miró y se colocó sus guantes con rapidez.
No esperó a que le respondiera y se fue corriendo hacia el improvisado campamento.
Aunque sus palabras sonaron como si las hubiera recitado y no me miró a los ojos, su gesto amable fue suficiente para que mi ira por lo de hace rato se esfumara y una sonrisa boba apareció en mi rostro por el bonito detalle que tuvo al darme la flor que me gustó.
Gracias a eso, el resto del día mi ánimo fue idéntico al que siempre tiene él; hasta hice bromas durante el camino de lo avergonzado que estaba por lo de la flor, (incluso me colgué de su brazo y le hablaba al oído). Entre más cercanía teníamos, más se ponía nervioso y erró la ruta varias veces.
Sé que lo estaba llevando al límite de su paciencia, pero su actitud me daba esperanzas de que aún me quería.
Desafortunadamente mi suerte nunca dura demasiado.
Cuando llegó la noche descubrimos que entre más caminábamos hacia el volcán, más parecía alejarse y esto continuó sucediendo los siguientes días.
En común acuerdo, decidimos no dormir dos noches para saber si se trataba de un hechizo, (lanzado cuando no estamos alertas). Merle nos aseguró que no percibía poderes malignos, pero teníamos que descartar cualquier teoría.
Por culpa de este nuevo impedimento para encontrar a Dai, la desesperación de Popp volvió a surgir, pero a pesar de estar sufriendo por su amigo, trataba de que nosotras estuviéramos tranquilas y mantuvo su actitud jovial en todo momento.
Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses.
En un abrir y cerrar de ojos, vagamos por mesetas, bosques y montañas, alrededor de tres meses.
Popp debía sentir desesperanza en su corazón, sin embargo, nos daba ánimos para continuar e incluso se forzó a reducir las jornadas de búsqueda para que nosotras descansáramos.
Desde la vez que me regaló la flor, empezó a ser atento, bromista y más amigable, únicamente conmigo.
Gracias a su amabilidad de permitirme dormir junto a él, dejé de tener pesadillas.
Cada noche esperaba a que Merle se durmiera e inmediatamente iba a buscarlo para recostarme en sus piernas.
La vergüenza que tenía al principio fue desapareciendo y comencé a desear que anocheciera cuanto antes, para poder disfrutar de su lado protector y bondadoso.
El Popp de antaño que se mostró egoísta cuando nos conocimos, había desaparecido y en su lugar estaba un amigo que me ayuda a alejar los malos sueños con tiernas caricias en mi cabello, conversaciones de su vida con sus padres, de sus viajes con el maestro Aván y de su deseo de volver a ver a Dai.
Hubo muchas ocasiones en los que no quería dormir. Me agrada tanto escucharlo hablar con alegría de sus vivencias, que me obligaba a mantenerme despierta, pero es tanta la tranquilidad que me transmite, que mi cuerpo se relaja y me duermo sin poder evitarlo. Lo bueno es que mientras esta conmigo, las pesadillas nunca me atacan y en su lugar, los hermosos sueños en los que nos veo como una pareja de enamorados, son los que inundan mi mente y la confianza que siempre le he tenido se está haciendo más y más grande.
"Popp… creo que… creo que me estás gustando demasiado".
Lo único que me detenía para permitirme expresar lo que estaba sintiendo, era Merle.
Seguramente lo sigue amando y no quiero lastimarla, por eso cuidaba de que no se diera cuenta de que pasaba las noches en compañía de Popp.
Antes del amanecer me apresuraba a meterme en mi tienda y aunque quería agradecerle a mi amigo por su apoyo, mejor fingía que nada había pasado y lo ignoraba para que ella no notara el sonrojo que aparecía en mi rostro, cada que recordaba que eran las piernas del hombre que ama, las que me cobijan cuando ella está dormida.
También tenía que controlar mi deseo de tomarlo de la mano, o hacer referencia a nuestras conversaciones nocturnas.
No sé si a Popp le molesta mi actitud, pero no da muestra de ello y para mí es como si entendiera el motivo de mi frialdad durante el día.
Todos esos momentos de compañerismo terminaron una noche en que Popp se alejó de nosotras para intentar percibir algún flujo mágico que le permitiera hallar el camino correcto hacia el volcán.
Merle miraba las llamas de la fogata y yo me senté a su lado después de que acepté que no podría ver a mi amigo entre la bruma de la noche.
–Me alegra tener tiempo a solas contigo –de pronto dijo y me sobresalté –Maam, no voy a mentirte… amo y amaré a Popp, quizás toda mi vida, pero sé que estás enterada de lo que dije en el desierto.
Hice memoria y recordé las palabras que le dijo a Popp.
"Mi habilidad de ver el futuro es lo único que no compartimos y desde que iniciamos el viaje, he visto en mis sueños a una mujer muy bella a tu lado… En algún momento la conocerás y es con ella con la que unirás tu vida para siempre".
–Esa mujer, no eres tú –el saberlo de antes, no aminoró el dolor que sentí en mi pecho –sin embargo, debo aclararte que unir tu vida con alguien, no es lo mismo que unir tu alma por medio del amor… Incluso tú podrías unir tu vida con la del guerrero inmortal y eso no significaría que lo ames con tu alma.
–No puede haber varias formas de unir tu vida a la de otra persona –respondí seriamente –si aceptas a alguien por medio de un compromiso, tienes que olvidarte de los demás.
–Estás analizando las cosas con las reglas humanas, no con las espirituales –la miré interrogante –desconozco la forma en que Popp y esa mujer se van a unir, pero sé que no es por amor.
–Si él ya tiene ese destino, entonces no tiene caso que yo… –mis ojos se humedecieron y me forcé a no llorar.
–Deja de preocuparte por mí. Yo no lucharé una batalla perdida porque Popp no me ama como mujer y tampoco amará a esa persona y es porque quién tiene cautivo su corazón, eres tú, pero si no haces nada, perderás la oportunidad de ser feliz… ella está cerca y su enojo hacia ti se está haciendo más grande. Si piensa que no lo mereces, jamás te dejará estar a su lado.
–¿A quién te refieres?
–No puedo competir con los poderes divinos, así que no puedo ayudarte más, porque es todo lo que logré percibir –no le respondí y se acercó a mí para sujetar mi mano –la cualidad de tu alma es el deseo de querer que todos sean felices… Quieres que yo no sufra y evitas demostrar lo que empiezas a sentir por él… Llegado el momento también querrás evitar que el guerrero inmortal sufra si te ve a su lado, y aunque no haya sido tu intención, terminarás por lastimar a Popp… Él te preocupa menos porque su alma es más fuerte y tienes la confianza de que soportará el dolor mejor de lo que lo tolera Hyunckel, pero al igual que sucede con las piezas de un vaso roto cuando las vuelves a unir, las grietas que quedan jamás desaparecerán... El corazón de Popp es como ese vaso.
–Es que no estoy segura de lo que siento –mis lágrimas resbalaron por mi rostro –es lógico que esté más unida a Popp en este viaje… Como Hyunckel no está, no tengo la necesidad de correr a sus brazos, pero cada que lo vuelvo a ver, lo primero que deseo es tocarlo y desaparecer su dolor.
–Cuando se ama, se extraña –apretó mis manos con más fuerza –en algún momento entenderás la diferencia. Sólo espero que no sea muy tarde. Por lo pronto olvídate de mí. En mi corazón no habrá dolor si te veo con Popp… amar de verdad, es desear que la otra persona sea feliz, aunque no sea a nuestro lado.
Merle me sonrió y luego soltó mis manos para irse a dormir.
Nos leemos en la siguiente parte.
