―Escuchando lo que te han pedido, no tiene sentido alguno que hayas aceptado algo así, ¿qué pasó por tú cabeza?

―Sabes, ante todo quiero decir que es adorable que te preocupes por mí ―la sonrisa de Emiya hizo que Jeanne abriera los ojos.

― ¡No estoy preocupada! ―la negación al instante hizo que un bufido saliera de Emiya―. Solo no deseo que haya más molestias… no podrían haber revisado tu teléfono sin una orden.

Emiya se sorprendió ante aquel detalle de Jeanne.

―Sabes más de lo que creí.

―Idiota, estuve en la misma situación varias veces.

―Oh, y aquí creyendo que eras inteligente, solo lo aprendiste a la mala.

La sonrisa de Jeanne fue forzada ante aquel último comentario de Emiya. Era obvio que el hombre buscaba enojarla para alejar los temas recientes.

―Oh no, no esta vez, ¿por qué lo hiciste?, las conversaciones con el sujeto sin diente están en tu teléfono.

― ¿De verdad crees que ambos hablamos sin más y enviamos mensajes diciendo cosas estúpidas? ―Emiya miró a Jeanne detenidamente.

―No, pero… no es seguro nada de lo que pueda estar dentro del margen de los héroes.

―Deberías saber que ellos no operan como la policía, especialmente en Japón ―Emiya levantó los dedos del volante y los golpeó con un ligero ritmo.

―No puede que tengan tanto poder.

―Lo tienen, el control es necesario, solo piénsalo, ¿no crees que espiar la residencia de varias familias por el simple hecho de ser sospechosas es algo más allá de lo legal o aceptable?

―…

―No puedo hacer nada, un héroe puede arrestarte y decir que has hecho algo, extorsionar a tú familia para levantar cargos y nadie dudaría de la palabra del héroe.

―En América y Europa no tienen tal poder…

―Por supuesto que no, son lugares donde tomar un poco de los derechos de los ciudadanos causaría una revuelta, no estamos en esos lugares, Japón en especial está más controlada en términos de armas.

― ¿Por qué mantienen entonces este sistema?, los héroes podrían hacer un golpe de estado en el momento en que deseen con todo el poder que se les otorga.

―No les convendría, pueden jugar más, no digo que todos los héroes sean corruptos…

―Pero no te gusta si quiera utilizar el término de héroe ―Jeanne completó antes de llevar su cabeza hacia atrás y acostarse en el asiento―. Usualmente me burlaría en este punto, pero puedo entender porqué estás tan en contra de los héroes si es que los puedes llamar así.

―Valorar la fama y lo material por sobre la salvación de los demás… Incluso en la antigüedad, el héroe más arrogante aún podía sacrificar su vida en caso de necesidad si eso significaba salvar a una o dos personas.

―Oye… ―Jeanne quiso interferir, pero la mirada recta hacia el frente de Emiya junto con su cara libre de emoción era el indicio de que estaba "enojado" sin que él mismo lo supiera.

―Darlo todo por los demás, dar tú vida por los demás, pero… ¿esto puede ser llamado héroe?, el ver la minúscula cantidad de-

― ¡Detente idiota! ―Jeanne se levantó y tomó el volante y lo puso derecho. Emiya abrió los ojos y miró la carretera ante él.

comenzó a frenar de a poco ante la noción de haber llegado a un punto en el cual estaba incluso pasando el límite de velocidad.

Emiya se había acomodado a un lado de la ruta, el camino hacia la capital hasta la ciudad en la que estaban podía ser recortado si iban por la autopista abandonado. Abandonada en los últimos días por la forma en la que los criminales habían comenzado a salir de sus escondites.

La taza de criminales había llegado a un punto en el cual era incluso más factible defender ciertas zonas y no mostrar interés en otras.

Emiya estaba quieto viendo el volante, su mente iba y venía a todos lados, calculando cada resultado y acción que había tomado, pero aun así no pudo discernir en lo que había ocasionado en el desenlace de la situación actual.

― ¡¿Qué demonios te sucede?! ―Jeanne se sentó correctamente y tomó a Emiya por la corbata, ella era consciente que no debía de reaccionar como lo estaba haciendo, pero el mero hecho que Emiya diera tal "falla" fue algo que la quitó de toda tranquilidad.

―Yo… ―Emiya soltó el volante y vio sus manos unos instantes, los guantes estaban ajustados debido a su cuerpo tenso.

No supo qué decir.

―Deberías haberme dicho si no estabas bien idiota ―Jeanne dio un suspiro al ver como Emiya parecía bien lo que se podía decir―. Vamos, deja de verme así.

La mano de Jeanne subió y tocó la frente de Emiya. El rostro serio de Jeanne fue un contraste grande con el de sorpresa del hombre quien no podía creer lo que estaba pasando.

¿Ella estaba preocupada?

Esa fue la pregunta que se formó en la cabeza de Emiya al momento de ver como Jeanne suspiro de alivio poco después.

―No tienes fiebre, pero es raro que nunca enfermes, ¿sabes lo preocupada que estaba?

Fueron unos segundos más antes que Emiya recuperara la tranquilidad y estabilidad una vez. Jeanne vio aquel cambio darse en el rostro del hombre y pudo entender que la hora de mostrar algo humano había pasado.

Por más que fuese solo unos instantes podía verlo, aquella cara que Emiya ni siquiera sabía que existía, un lado más humano que salía cada vez que se reclamaba de los héroes.

―No es necesario que te preocupes, no es como si pudiera enfermar, nunca he estado enfermo ―la sonrisa amable y sin razón volvió al rostro de Emiya poco después de aquellas últimas palabras. Jeanne sabía que había perdido la oportunidad de hablar más con la parte que se asomaba de Emiya que estaba incluso fuera del rango del propio hombre.

Era como si gradualmente Emiya se expresara, pero cada vez le preocupaba más a Jeanne la forma de reaccionar del hombre, porque la forma en la que mostraba emoción no era la que ella atribuiría a una buena, al contrario.

Ella comenzó a temer de la forma en la que se comportaba Emiya, no era de la misma manera en la que hubiera previsto el cambio de Emiya, no fue uno positivo.

Era como si realmente un verdadero peligro se estuviera asomando en las fracturas de la máscara del hombre.

La pregunta que le hizo hace un tiempo la hizo reflexionar de eso. La pregunta de qué debería hacer una vez que estuviera libre o si realmente debería ser libre de lo que ha hecho.

¿Quién era Jeanne para decirle algo sobre la libertad y la libre elección?, si esto hubiera sido hace años probablemente hubiera tentado al hombre que hiciera algo, pero estaba ahora en otro punto de vista y podía decirlo a ciencia cierta sin que ella misma le gustara el resultado.

Probablemente en este punto si ella decía que alguien la molestaba dudaba si la reacción de Emiya fuese mejor que la suya.

― ¿Estás bien?―Jeanne preguntó viendo el rostro de Emiya, la mirada perdida seguía presente pero aun así no esperó mucho para que el hombre le sonriera a la mujer, esa sonrisa que empezó a aterrar subconscientemente a Jeanne.

Una sonrisa tan apacible que sintió que debía correr.

Algo no estaba bien con Emiya.

―Por supuesto, perdón por mi lamentable acto ―Emiya respiró hondo antes de exhalar. Movió el cuello hacia los lados tronando liberando el sonido de la presión en el cuello antes de volver sus ojos hacia el volante y el camino.

― ¿Estás seguro? ―hubo una duda en la voz de Jeanne, como si no quisiera preguntar sobre ello. Si bien ella misma se reconocía como algo volátil en personalidad, era mucho más predecible en ciertas manera a Emiya.

Jeanne podía enojarse y sabía porque se enojaba, podía sentir lo que pasaba y procesarlo, Emiya no, solo podía mostrar la sonrisa que ella conocía como la muestra de "calma" para ella, más internamente era obvio que el hombre no estaba teniendo el mismo tren de pensamiento.

¿Si quiera Emiya procesaba lo que ocurría?

―Fue un acto patético, pero debo decir que los tontos que se autoproclaman héroes son algo más que molestos en cierta forma, de tal manera en la que a veces me detengo en pensar si realmente podrían salvar a alguien.

― ¿Sí?

― ¿No sientes curiosidad?

― ¿Emiya?―Jeanne vio la ligera sonrisa de lado y la mirada entrecerrada del hombre quien volvió a poner el automóvil en marcha para volver a conducir.

―Oh, divagaciones mías, ¿qué quieres cenar hoy?

―…

Emiya esperó la respuesta de Jeanne por varios segundos. Al no haber respuesta miró hacia un lado y vio como Jeanne estaba viendo su rostro como si esperase algo.

―Lo siento si te preocupé.

―Yo… no estoy preocupada ―Jeanne sabía que sus propias palabras no eran convincentes.

¿Por qué no podía ser todo más fácil como antes?, ella siendo el problema y Emiya aprendiendo algo más de humanidad. ¿Por qué no podía mostrar ese mismo destello que en el pasado?

Incluso con lo que había avanzado la relación de ambos no podía explicar porque ahora se sintió incluso más alejada de Emiya.

Era como si la misma barrera que el hombre había cruzado para estar más cercana a ella había causado que algo se quedara por el camino, no, más que algo se quedara… era como si hubiera tomado más.

― ¿No quieres que conduzca? ―Jeanne preguntó viendo el volante y los vehículos en frente. Al ir en una autopista más abierta y menos regulada la distancia y las personas eran menos, ahora sumado al hecho que los criminales iban en aumento en la zona hacia donde residían, ya no quedaban muchos héroes o policías.

―Está bien, pero volviendo al tema ―Emiya miró de reojo a Jeanne―. No pienses en las legalidades o ilegalidades, los héroes pueden hacer cosas más allá de lo establecido por la ley.

― ¿Por qué ahora?

―Hay un estado de emergencia, los toque de queda son una realidad nuevamente, la policía volvió a tomar armamento y los héroes rondas más formales, ya no se trata de quien hace lo que puede, se trata de quien hace lo que quiere.

―…

―Es por eso que estoy preocupado de que alguien intente encerrarte por la mínima cosa ―Emiya apretó ligeramente sus manos en el volante. Jeanne vio aquello y escuchó el cuero torcerse alrededor del volante.

Ahí estaba otra vez, si era por su seguridad.

Salía esa persona peligrosa.

El verdadero rostro del héroe desinteresado se asomaba cuando algo más personal se presentaba y el rostro de la cosa más codiciosa tomaba forma.

El espíritu heroico se iba conforme más Emiya aparecía.

―Te diste el tiempo dulce, ¿no? ―Dabi miró a Emiya quien estaba llegando en el nuevo centro que había establecido la liga para sus operaciones.

―No es como si tuvieran prisa ―Emiya dejó su gabardina en uno de los percheros de la entrada a la taberna.

― ¿Tu visita a la policía no fue algo con tiempo? ―Emiya miró detenidamente al joven quien estaba apoyando los pies sobre una de las mesas de la nueva taberna en que estaban actualmente.

―Fue algo necesario para limpiar la basura que me tiraron encima.

―Entonces nos culpas.

―Podría estar en casa cocinando para Jeanne, no para ustedes ―Emiya caminó hasta la barra donde vio a Kurogiri quien le cedió el paso poco después de avanzar hasta el frente de la mesa.

―Oh, entonces sí estás molesta.

―Niño, deberías elegir con quien juegas ―Emiya miró de reojo a Dabi quien parecía sonreír ante la obvia amenaza.

―Podría, pero-

No hubo tiempo o alguna forma de reaccionar, ambas manos de Dabi que habían sido elevadas al empezar su discurso se encontraban pegadas en la pared a espadas de este.

La sonrisa de Dabi estaba ahí temblante, pero viendo como el hombre tenía la mano en su dirección. Ahora que pudo ver que lo había golpeado era semejante a clavos largos, no, tenían filo, por el corte era obvio.

Espadas sin mango.

―Le pediré por favor que se tranquilice ―Emiya miró a Kurogiri en silencio.

La luz azul vino del metal que sujetó a Dabi antes de desaparecer haciendo que el joven caiga al suelo, una risa salió de este al momento de alzar las manos y ver los huecos en estas.

―Deberías tratarlo antes de que sea permanente, claro, si lo deseas puedo ayudarte a perder ambos brazos ―Emiya ignoró por completo a Dabi antes de seguir su camino hacia la cocina.

No era idiota.

Sabía que el joven lo estaba provocando para un ataque desde que entró, la única razón por la que reaccionó fue para ver que era lo que quería lograr y entender su objetivo.

Y era la de comprender como funcionaba su "Quirk" Emiya sonrió de lado y negó para sí. Fue evidente, incluso él parecía un mal actor en este punto cuando hizo su movimiento, si Dabi no estuviera tan abiertamente contento con su logro probablemente se daría cuenta de que fue algo actuado.

Antes de entrar en aquel almacén miró a Kurogiri unos segundos.

― ¿Planes de hoy?

―Una reunión más, es para solucionar los problemas de última vez ―Emiya alzó una ceja e inclinó la cabeza―. ¿Ese chico estuvo de acuerdo con eso?

Kurogiri tardó unos segundos en identificar que hablaba de Shigaraki.

―Lo fue, tenía curiosidad de las palabras de-

―Ya es suficiente, bien, agradezco tu información.

―… ―Kurogiri miró a Emiya quien estaba por entrar al almacén, probablemente para cocinar para los miembros―. Recuerde que aún podemos hacer publicas todas las acciones de la señora Jeanne.

La mirada de Emiya fue relajada, pero a diferencia de cuando se amenazaba abiertamente al hombre, la mención de Jeanne D'Arc fue lo que causó un verdadero cambio en este.

―Lo tendré en cuenta.

La puerta se cerró dejando a Kurogiri quieto y sin ganas de seguir con la noche que recién daba comienzo.

Chisaki no esperó mucho al principio. Un grupo de inadaptados que tenían poder de fuego, así fue como pensó de la liga de villanos al principio.

Su suposición fue correcta al ver como la mayoría de estos no pensaba en actuar, mucho menos su líder se notaba capaz, pero, por otro lado, su fuerza era superior a la que consideró en un principio.

El tirador de Japón.

Al principio se creyó que era un francotirador, luego de una investigación se dio a conocer que los tiros no eran posibles como tal, que la persona buscada tenía un Quirk enfocado para el tiro.

Pudo ver que era correcto.

Fue un instante en que ambos miembros de su facción murieron sin que se pudiera reaccionar, un tiro que pasó el concreto armado sin dificultad, probablemente lo suficiente fuerte para atravesar una pared reforzada.

Había mandado investigar y dentro de aquel almacén abandonado en que fue la primera interacción con la liga se dio el resultado. No había munición y no había signos de disparo, solo un tiro dado, eso sumado a que el propio tirador estaba ante ellos fue lo que quitó más posibilidad a entender el funcionamiento del poder de este.

Peligroso, probablemente el más peligroso actualmente en la liga era esa persona, alguien que podía ejecutar un disparo con la potencia de atravesar defensas.

La puerta ante él se abrió.

Era una taberna, las mesas habían sido separadas del centro y ahora estaba una mesa de ajedrez con dos asientos libres a los lados. Chisaki miró a su alrededor, Shigaraki estaba con aquellas extrañas manos puestas.

―Oh, has llegado ―Chisaki entrecerró los ojos ante la forma más natural de actuar del líder de la liga, fue menos rígida que la última vez.

Chisaki no comentó nada, solo caminó hasta uno de los dos asientos y se sentó frente a Shigaraki quien tomó asiento al frente de Chisaki.

― ¿No comerás algo? ―Shigaraki tomó una de las manos en su rostro y la apartó dejando el rostro del líder libre.

Una mesa a su lado fue puesta y vio quien le trajo la comida.

Las venas en el rostro marcando la sonrisa absoluta de burla antes de bajar la comida.

― ¿Crees que comeré algo de ustedes? ―eran bocadillos para entrada, comida gourmet.

Shigaraki miró de manera impasible a Chisaki antes de tomar uno y comerlo de una vez.

―Nadie te está obligando ―la respuesta suelta y sin molestia como había creído Chisaki causó interés.

¿No actuó aquel líder demasiado tranquilo a comparación de la última vez?

Aquella pregunta vino en la cabeza de Chisaki antes de mirar la comida a su lado, y luego como Archer se había parado al lado de Shigaraki, las facciones del hombre ahora no eran visibles más allá de la saliente de la nariz.

Ni siquiera tenía los ojos al descubierto.

― ¿Eres ciego? ―Chisaki le preguntó al hombre al lado de Shigaraki. La sonrisa en las vendas no se hizo esperar.

― ¿Importa?

Chisaki miró con más atención al hombre antes de volver a la comida que se le había servido, lo pensó unos segundos antes de negarse internamente.

No sentía agrado por el mero hecho de comer algo dado por las personas ante él, no cuando podía decir que al menos la higiene no era el fuerte en la liga.

―No, no lo hace ―Chisaki vio como Shigaraki no lo miró con interés, no fue como la primera vez, solo tomó otro bocadillo y lo comió sin más―. Una redada se acerca a nosotros.

Shigaraki detuvo a medio camino la comida, pero poco después siguió y lo llevo a su boca.

― ¡Te está hablando el jefe maldito loco! ―uno de los miembros de Chisaki no pudo evitar gritar al ver el desinterés en la cara de Shigaraki. Emiya miró y notó que fue el mismo enano de la última vez.

Chisaki extendió una mano en señal que se detuviera.

― ¿Y? ―Shigaraki preguntó viendo como para él, Overhaul estaba ahora más serio que la última vez.

―Si queremos una colaboración espero que nos prestes miembros para combatir la redada ―Shigaraki miró a Overhaul en silencio.

―Oh… ―Shigaraki en su cabeza estaba más centrado en dos cosas. El utilizar sus piezas como había mencionado con anterioridad Overhaul y el comer lo que había preparado Archer.

No era como si tuviera mayor interés en la alianza en este momento, Shigaraki había tenido en su cabeza las palabras de que debería mejorar su manejo, que tenía que pensar más antes de usar solo la fuerza para aplastar.

Algo que lo dejó pensando sobre que debería hacer por su cuenta y en base a las fortalezas de los demás. Miró a su lado, Shigaraki vio a Emiya quien estaba parado con las manos en la espada, en lo que tardaría en levantar una mano alguien a corta distancia podría acercársele.

Su fuerte también por lo dicho era su Quirk, el dejarlo al lado frente a tantos enemigos que podrían acercársele antes de que pudiera reaccionar no era lo mejor, pero el mismo "Archer" había insistido que no hacía falta preocuparse por tales cosas, que alguien como él no sufría de la necesidad de espacio para su quirk.

¿Fue eso lo llamado como arrogancia de parte de Kurogiri?, Shigaraki no pensó mucho en ello de momento, si el hombre estaba tan seguro de su capacidad entonces lo dejaría, no era un miembro ordinario después de todo, estaba sujeto bajo correa.

Jeanne D'Arc.

Shigaraki recordaba su trabajo en los demás países y no pudo evitar sonreír al pensar en que alguien así hubiera estado tan cerca de ser miembro, fue una pena, pero tampoco podía denegar todo lo sucedido.

Más cuando había conseguido a uno de los asesinos más buscados, ¿Quién pensaría que un cocinero sin quirk sería uno de los asesinos más buscados del momento?

―Bien, dime tú precio ―Shigaraki se giró para ver a Overhaul.

― ¿Precio? ―Overhaul miró detenidamente a Shigaraki quien parecía ahora sentarse para verlo de cara.

―Por supuesto, la simple alianza no cubre lo que significa ir contra toda la asociación que irá tras ustedes ―Emiya escuchó detenidamente las palabras de Shigaraki y sonrió.

Sonrisa que no pasó de largo para Overhaul quien estaba viendo como el hombre mostró mayor interés a la hora de las negociaciones. Shigaraki alzó una mano y golpeó con dos dedos la mesa ante él de manera repetida.

Overhaul estaba empezando a enojarse por el tiempo que había empezado a transcurrir y solo veía a Shigaraki viéndolo detenidamente.

Casi dos minutos pasaron antes que la sonrisa de Shigaraki cambiara, no fueron las que había visto hasta ahora, era una más apacible. Emiya fue uno de los que se inclinó para ver con más detenimiento al joven de cabello gris quien parecía más relajado.

―Esta vez será una muestra de amabilidad ―Shigaraki alzó la mano y la tendió a Overhaul, era obvio que no la tomaría, pero Shigaraki sonrió un poco al entender las palabras previas de Emiya y la implicación del ajedrez.

Le gustó a Shigaraki esto ahora que podía entenderlo.

Overhaul miró al joven ante él unos segundos antes de ponerse de pie.

―Es un hecho entonces ―Overhaul metió la mano dentro de su abrigo y bajó un teléfono sobre la mesa―. Los contactaremos y espero que nos prestes la ayuda necesaria.

No hubo mayores palabras antes que el grupo visitante se fuera dejando a Shigaraki comiendo una vez más los bocadillos. Había una paz inusual en la cara del joven que hasta hace unas semanas parecía eufórico de todo que Emiya podía recordar.

― ¿Has dado servicio gratuito? ―cuando el llamado de Kurogiri llegó de que era seguro, Emiya tiró las vendas que estaban en su rostro dejando que caigan alrededor de su cuello. Shigaraki miró las piezas unos instantes antes de ver a Emiya a los ojos.

―No.

Emiya esperó la continuación de Shigaraki. Los segundos pasaron antes de que Shigaraki se diera cuenta de lo que Emiya estaba esperando.

―Oh, estuve viendo el juego ante mí ―Emiya miró al joven que ahora tomó un peón con dos dedos y lo puso en el lado rival, en el último del tablero.

―Entonces…

Shigaraki gruño, pero dejó pasar la actitud de Emiya.

―Un peón en el campo enemigo puede ser una pieza más importante ―Emiya sonrió de lado ligeramente.

―Bien, eso es bastante avance a comparación de la última vez ―Shigaraki vio la felicitación del hombre y se quedó viendo a Emiya unos segundos antes de volver al tablero.

―Quieren piezas, entonces, ¿por qué no dárselas?

Emiya sonrió ante las palabras del chico. Incluso si la situación era contra lo que deseaba, estaba bien, podía dejar pasar y ver como el ingenio del que hasta hace poco era alguien bastante emocional comenzó a salir.

Emiya condujo tranquilo devuelta a casa, la situación no fue del todo mala en la liga, tampoco parecía que las cosas fueran a peor en lo que iba la situación.

Fue algo tranquilizador incluso en la situación de la ciudad. Aún iba en reconstrucción, pero los barrios que estaban fuera de prioridad eran bastante obvios. Había comprado en primer lugar el lugar cerca de una zona marginal en primeras instancias, y ahora con el desorden público que se dio en todos lados solo quedó una zona abandonada.

Las cosas solo iban de mal en peor al escuchar que la reconstrucción costaría más del presupuesto de la ciudad y se esperaba una aprobación general.

Un choque entre All Migth y All for One había dejado como saldo desaparecidos y millones en perdidos. Emiya apretó su volante inconscientemente cuando pensó en dejar vivo a aquella persona.

No lo entendía, porque las autoridades ignoraron el hecho del peligro que representaba la persona que estaba ahora a un punto que no daba ni un solo buen movimiento para nadie.

Las leyes de las habilidades en otros países, incluso en china que estaba a un lado ya habían dado lugar a la ejecución en caso de criminales desde minuto uno. No hubo reparo con los que ocasionaron mal y disturbios.

Emiya parpadeó y sacudió aquellos pensamientos de su cabeza al momento en que llegaron por el simple hecho de lo que significaba.

No podía centrarse en la justicia, si lo hacía terminaría yendo contra Jeanne y era lo último que quería de primera instancia. Le gustaba ver a aquella mujer molesta sonreír o reírse de cosas sin sentido, el escucharla quejarse de pequeños detalles y maldecir ante la mínima cosa que no le salía como ella quería.

Y como era algo bastante frecuente debido a la suerte y la actitud torpe de la mujer fue algo bastante frecuente.

Emiya inconscientemente como había apretado el volante del vehículo suavizó su agarre y se relajó más con la situación que llegó en su cabeza, de Jeanne haciendo las cosas más tontas con el objetivo de logar algo, pero al final fracasando por algún incidente menor.

Fue realmente divertido verla en todas las facetas y acciones que hacía, como Jeanne pasó de ser quien era a intentar hacerse con la vuelta voluntad nula que tenía.

Fue entretenido.

Un giro más y Emiya estaba camino a casa, la línea de vehículos había estado bastante escasa el día de hoy debido a las construcciones en las zonas vecinas, la mudanza general por los robos era algo bastante frecuente después de todo, nadie quería terminar encerrado en una situación que no deseaba.

Al momento en que giró para el camino a casa lo notó.

Luces secuenciales y vehículos que no deberían estar ahí. Una ambulancia y dos patrullas frente a su casa.

El buen humor de Emiya se fue al momento en que vio aquello y su expresión volvió a una plana al ver a los policías hablar con Jeanne quien parecía realmente nerviosa y alterada.

Viendo las personas que estaban siendo llevadas dentro de la ambulancia y como la puerta de su hogar estaba fuera era obvio que fue lo que pasó.

Hubo un idiota lo suficientemente grande para entrar a robar en su hogar.

Condujo con cuidado hasta estacionarse lo más cerca que pudo sin alertar a la policía para que lo detengan. Bajó del vehículo y lo cerró antes de comenzar a caminar hacia la puerta donde los oficiales estaban interrogando a Jeanne quien realmente estaba alterada.

Era obvio que no controló su fuerza con los insensatos que entraron por un poco de dinero extra. La frustración de Jeanne pasó a sorpresa y luego vergüenza cuando vio como Emiya estaba parado ante ella y cerca de los policías.

Uno de ellos se había acercado para detenerlo y esperar que diera media vuelta, pero al escuchar el llamado de los oficiales interrogando a la mujer fue obvio que la persona estaba involucrada de alguna forma.

Emiya estaba sonriendo, era lo único que podía hacer.

No le gusta ver a Jeanne alterada, más cuando había otras personas a su alrededor.

Emiya se quedó viendo la escena unos segundos con la sonrisa más amable que pudo dar, miró la expresión de Jeanne y los oficiales. El rostro de Jeanne era lo que llamó a Emiya, las expresiones y emociones de Jeanne… esas eran emociones que solo él podía ver.

Los pies de Emiya se detuvieron ante los oficiales.

― ¿Puedo ayudarles? ―hubo una pregunta simple fue dada por Emiya―. Oh lo siento por la introducción tardía, soy Emiya Shirou.

Caminó y puso sus manos en los hombros de Jeanne quien dejó salir un pequeño sobresalto, por la forma en la que ella estaba apurada era obvio que deseaba que todo esto hubiera quedado ajeno de Emiya.

― ¿Y es…?

―El esposo de Jeanne ―la sonrisa y los ojos cerrados antes de sacar una leve risa hizo que Emiya pareciera realmente amable y tranquilo. Los oficiales cambiaron de actitud también.

Estaban tratando con un japonés y no con la extrajera después de todo.

―Se ha dado el llamado de una ambulancia de parte de su esposa ―el primer oficial tomó el anotador en su cintura y levantó un par de hojas antes de seguir―. Se llamó ante la alerta de dos hombres heridos, uno de gravedad y el otro solo con lesiones menores, la policía está obligada a seguir a las ambulancias en zonas designadas, su esposa llamó y era obvia la situación.

―Veo, entonces es en defensa propia, ¿no? ―Emiya comentó riendo un poco palmeando un par de veces los hombros de Jeanne.

El hombre aún no había abierto los ojos, solo quedó detrás de Jeanne sonriente.

―Sí… ―los ojos de Jeanne se abrieron ante el cambio de actitud del oficial ante ella―, la alerta fue dada y me temo que su esposa empleó el uso de su peculiaridad, lo cual está sancionado.

―Veo, ¿más no fue dentro de nuestra residencia?, además su peculiaridad es en parte mutación, por más que ella deseara contenerse no podría.

Jeanne casi gruñó al ver como los oficiales comenzaron a hablar entre sí al momento en que Emiya intervino, no es que el hombre estuviera usando algún tipo de magecraft, no simplemente los idiotas ante ella la interrogaron porque no era japonesa.

―Hay muchos casos de autodefensa en estos días, ¿no podrían dejarlo de lado?, no es como si quisiéramos quitarles más tiempo ―Emiya se rió un poco más y miró a su alrededor―. No es muy seguro, como pueden ver por lo que sucedió, he escuchado que incluso van contra las patrullas de policía en estos días, ya está anocheciendo, preferiría que no se corran peligro.

Ambos guardias se miraron unos instantes como si decidieran en que deberían hacer antes de asentir para dar una despedida corta. Fue solo una charla de minutos para que las cosas se resolvieran. Emiya se giró y vio la puerta de la entrada trasera a la casa. Estaba en el suelo y lo suficiente rota para dar a relucir que no era posible que se volviera a utilizar.

Jeanne había estado en silencio cuando vio como poco a poco los oficiales se retiraron y la ambulancia se llevó al que estaba mal herido. No hubo palabras de Emiya más allá de las que había dado a los oficiales en el tiempo en que se fueron, no hubo ni un solo comentario o algo parecido.

Solo silencio.

― ¿Estás enojado? ―la pregunta de Jeanne vino de la nada. Emiya no respondió caminó hasta la puerta y la alzó. Jeanne no dijo nada más cuando se dio cuenta que no hubo respuestas de Emiya.

Pasaron los minutos y ella se limitó a seguir a Emiya en silencio hasta el patio trasero donde dejó la puerta en el taller de atrás. Emiya no dijo nada incluso cuando se paró frente a Jeanne y la miró en silencio.

―No fue algo que hubiera querido hacer, solo entraron y golpee al primero… el segundo solo voló con el primero y-

―No estoy enojado.

Jeanne parpadeó un par de veces por la reacción de Emiya. No era la habitual, no con la mirada mucho más tranquila y…

Jeanne abrió la boca para desconcierto de Emiya. El hombre no entendió porque la mujer de la nada empezó a reír como si estuviera loca, o al menos en la mente de Emiya más de lo que ya estaba para él.

Emiya no estaba en guardia ante ella.

La risa de Jeanne siguió con el sentimiento de triunfo ante lo que logró y la satisfacción de que por fin había logrado que aquel hombre dejara de verla como una potencial amenaza.

No sabía que cambió, pero no le importaba, ella estaba de buen humor.

― ¿Has perdido por completo la cabeza? ―la risa de Jeanne no dejó de salir al momento de la pregunta de Emiya. Aquel trozo de metal que usualmente estaba rígido en casi todo momento había dejado caer aquel estado ahora que estaba a solas con ella.

― ¡Más que tú no lo creo! ―la risa de Jeanne y la reacción hizo que Emiya arrugara el rostro y viera a Jeanne como si por fin hubiera perdido la cabeza y ahora el pequeño atisbo de cordura remanente se hubiera ido.

― ¿Qué te pasa? ―Emiya alzó una mano y le pellizcó la mejilla a Jeanne, acción que usualmente era recibida con un gruñido o una amenaza.

―Simplemente quería reír ―Emiya vio como Jeanne en vez de apartar su mano la tomó con una gran sonrisa.

Emiya esperó todo tipo de reacción, pero aquella no era la que había anticipado, era como ver a otra persona en el lugar de Jeanne.

Del lado de la albina, Jeanne estaba feliz, no le importó mucho que fuese en su propia mente un logro tonto y una acción que no ameritaba la felicidad que estaba sintiendo, pero ahora estaba más feliz que nunca.

―De verdad que has enloquecido ―Emiya no se disgustó en lo absoluto, el ver a Jeanne sonreír así y mostrar esa cara que no mostró a nadie más que él…

Le gustó más de lo que debería.

¿Gusto?

Emiya se preguntó internamente viendo a Jeanne retomar su compostura.

Para Emiya ver a Jeanne había comenzado como un entretenimiento, el verla hacer las cosas tontas, peleas estúpidas y acciones idiotas, en síntesis de todo, Emiya clasificó a Jeanne como una idiota de sangre caliente con problemas de ira.

Al menos eso fue cuando recién habían llegado en este mundo. La mujer que se negaba a muchas cosas, una de ellas era el contacto con otros, Emiya lo había visto en Chaldea y en los primeros años viviendo con los humanos.

Jeanne no odiaba en primeras instancias el ser tocada o que alguien tuviera contacto con ella, lo que Jeanne sintió fue miedo, algo que se enteró de labios de la propia mujer un tiempo después y que era mejor olvidar.

Ella había renacido de las cenizas y ahora la misma doncella santa que alguna vez había sido, pero la marca no había sido física, mentalmente a la imagen de Guilles fue una mujer rota.

Emiya sintió el tirón de Jeanne cuando señaló para subir.

Aún tenía que arreglar la puerta del acceso… si bien había una puerta antes de entrar a la galería, aún había ese extraño aspecto de abierto en un lugar que no debería.

Emiya no pudo hacer nada cuando Jeanne lo tiró y lo obligó a subir. Se notaba de muy buen humor, no pudo evitar sentirse relajado al verla tan alegre, tan feliz tan…

Humana.

Emiya vio como Jeanne mostró la mesa, una cena que ella misma había cocinado, una cocina carente para el gusto de Emiya, pero aún así no protestó y escuchó las divagaciones sin parar de la mujer quien sonreía con verdadera tranquilidad. Era raro encontrar a Jeanne de buen humor, más la situación anterior no pudo identificar porqué ahora de todos los momentos estaba con tanta paz.

Jeanne vio como Emiya parecía más perdido que nunca, más que ver a su alrededor la miraba a ella y solo a ella, un pequeño escalofrío surcó su espalda al ver como el hombre no dejaba de mirar y atender a todo lo que decía. Acataba todo y solo asentía a todo, fue uno de esos extraños momentos en los que el hombre dejó de lado su actitud molesta y pasó al estado pensativo. Jeanne ya sabía como era Emiya cuando este estaba perdido en sus pensamientos, no era usual verlo así, pero dado que estaba con la guardia baja ahora ante ella fue algo aún más extraño.

No pudo evitar contar detalle por detalle lo que había pasado cuando aquellos idiotas entraron en la casa para intentar robar, ella a primeras instancias estaba en el baño, se estaba aseando y tuvo que salir desnuda cuando los hombres entraron y patearon la puerta de baño. Ella guiaba a Emiya y le mostró la puerta que se había roto en el cerrojo.

Fue en ese instante en que vio la misma sonrisa una vez más del hombre, aquella sonrisa vacía pero no iba para ella, no entendió de la reacción de Emiya, pero se limitó a llevarlo de vuelta a la cocina y presentarle lo que había cocinado.

Usualmente no lo hacía, pero Emiya no parecía volver y cocinó, lo que sería para ella sola terminó siendo un poco más de lo que esperó. Emiya no parecía molestarle el desperdicio como usualmente lo hacía, a diferencia de las otras veces, caminó y tomó un plato. La sorpresa de Jeanne solo pudo crecer una vez más cuando vio como el hombre se sirvió lo que ella preparó a voluntad.

―Pensé que nunca más comerías lo que preparaba ―Jeanne miró a Emiya quien estaba con un plato antes de sentarse frente a ella. se había quitado el saco y la corbata dejando la camisa desabotonada en la parte de arriba, eso con el cabello caído hacia abajo le daba aquella apariencia que Jeanne no iba a admitirlo, pero le gustaba.

―Supongo que es algo que puedo dejarlo pasar dadas las circunstancias ―Jeanne ladeó la cabeza y vio como Emiya tomó un tenedor antes de comer, era un plato sencillo, uno que hasta un niño podría preparar―. Sabe horrible como siempre.

El buen ánimo de Jeanne se fue cuando escuchó aquello, pero antes de que pudiera mencionar algo más vio como el hombre siguió comiendo de igual manera.

― ¿No has mencionado que sabe horrible? ―Jeanne se cruzó de brazos y vio a Emiya quien alzó la mirada para verse a los ojos.

―No lo odio.

Jeanne miró detenidamente a Emiya comer una vez más en silencio. Aquellas palabras dadas no eran poco debido a que Emiya ya había dejado sin más lo que ella había preparado.

Fue sorprendente el que el hombre siguiera sin más.

Jeanne bufó y sonrió de lado. Apoyó su codo en la mesa y descansó su mentón en su palma viendo a Emiya con diversión.

― ¿Qué es?

―Me recordó antes, en Chaldea.

―Oh, no recuerdo comer en ese momento… ―Emiya frunció el ceño intentando recordar eso.

―Fue cuando Jack entró a la cocina de noche para prepararse una hamburguesa, terminando llorando porque pensó que lo arruinó ―Emiya miró a Jeanne quien sonreía de lado contando aquella anécdota.

― ¿Cómo sabes eso? ―no fue una pregunta acusatoria, fue curiosidad.

―Estaba ahí junto con otros sirvientes más, el verte a ti de entre todos comer algo hecho a perder fue algo que no esperé ver, creí que la regañarías y le dirías que es asqueroso ―Jeanne cerró brevemente los ojos antes de mirar a Emiya una vez más.

―No lo haría.

―Eres blando con los niños, lo sé, pero al mismo tiempo eres un bastardo, pensé que era posible ―Jeanne suspiró para reclinarse en su silla y alzar las piernas en el asiento de esta.

―Tu tampoco eres tan cruel como crees.

―Oh, interesante, pensé que había dejado en claro el asco que me daban ustedes ―Jeanne se cruzó de piernas en la silla y miró a Emiya con una sonrisa.

―Lo hiciste, pero al mismo tiempo tratabas a los niños con bastante tacto ―Emiya sonrió antes de llevar una porción más a su boca.

Jeanne frunció el ceño.

―Momentos puntuales.

―Fue en esa misión de los niños si mal no recuerdo, usualmente cruzabas para burlarte de mí en cada que nos encontrábamos ―Jeanne recordó lo que el hombre estaba diciendo y quería quitarlo de su cabeza.

―No eres cruel como crees.

―No lo soy porque-

―Emiya es el idiota cocinero que no sabe lo que es bueno para él ―Jeanne interrumpió a Emiya quien parpadeó sorprendido―. Solo yo tengo derecho a insultarte, así que ni siquiera creas que puedes degradarte sin mi permiso.

Un bufido salió de la boca de Emiya para asombro de Jeanne.

Fue uno que mostró genuina diversión. Quizá el hombre no riera, pero aun así ese gesto y el que no estuviera en guardia ante ella como en todo momento anterior…

― ¿Qué te pasa de la nada? ―Jeanne se cruzó de brazos y miró el suelo―. Has llegado actuando extraño, estás mucho más relajado que antes.

Emiya cerró los ojos y alzó la cabeza hacia arriba para volver a abrir los ojos y ver el techo.

―Supongo que verte intentando hacer todo lo posible para actuar como una ciudadana más me dejó algo tranquilo ―Emiya bajó lentamente y vio como Jeanne estaba frunciendo el ceño―. Si las cosas hubieran sido así desde un principio podría estar enfocándome en la tienda y estar contigo en vez de ir cumpliendo pedidos.

Jeanne bufó al saber lo que se refería Emiya.

Para vivir como humanos tenían que estar adaptados como humanos, por ende, debían obedecer a todo lo que se llevaba en todo ámbito. Jeanne miró al suelo con algo de culpa, ella se había ablandado con los años, incluso si su apariencia no hubiera envejecido un solo día no significaba que ella seguía siendo igual a cuando cayeron en este mundo.

―Debí ser insoportable al principio…

―Sigues siendo insoportable.

Cualquier rastro de culpa se esfumó de Jeanne y la ira volvió ante las palabras de Emiya.

―Idiota, maldito desconsiderado cabeza hueca, ¿no ves que intento ser amable barra de metal con patas?, por un maldito segundo intenté dar una asquerosa respuesta sincera y te burlas como la maldita perra bastarda que eres ―Jeanne vio a Emiya quien sonrió una vez más con naturalidad y paz.

Al final Jeanne bufó y miró a otro lado.

―Lo siento, eres adorable cuando intentas insultar de tal manera ―Jeanne volvió la mirada Emiya con lentitud y la vergüenza llegando en ella.

― ¿Ahora de que hablas? ―Jeanne no quería seguir con ello por el hecho de que Emiya estaba esperando que responda para burlarse una vez más.

―Has cambiado, o quizá es mejor decir que has vuelto a como eras en un principio ―Emiya se levantó con el plato vacío en manos. Jeanne abrió los ojos por eso.

―Realmente te lo comiste todo…

―Estaba asqueroso, por favor, no vuelvas a cocinar.

Jeanne gruñó al momento en que Emiya dio esas palabras, pero se detuvo cuando este continuó.

―Al menos si lo haces de vuelta… estaré ahí para guiarte.

Los ojos de Jeanne se abrieron ante eso último y vio como Emiya simplemente pasó a su lado.

No fue simplemente ser considerador, Emiya estaba… ¿queriendo comer algo hecho por ella?

Jeanne se rió de sí misma ante la idea.

No podía ser que ese hombre terco quisiera algo así de ella, no cuando mostró poco o nulo interés en la mayoría de las cosas que eran de parte de ella.

La noche ya había caído hace un rato. Emiya estaba en la sala viendo como Jeanne estaba durmiendo en su regazo sin más. Una sonrisa que la mujer dormida no pudo presenciar se asomó cuando ordenó con cuidado los cabellos de la cara de Jeanne.

Emiya sonrió de lado y vio como la película que Jeanne había dicho para ver terminó. Era impresionante como esa mujer podía exigirle ver algo y quedarse dormida sin más.

Emiya movió una mano y buscó un número.

Giran.

El número marcando sonó antes de que Emiya se pusiera el teléfono en el oído, las letras de los créditos y la música de fondo hicieron que ruido fuera mejor para Jeanne.

¿Hola?

Giran saludó, era raro para él que Archer llamara, eso solo significaba una cosa…

― ¿Puedes ver a esas dos personas que vinieron a robarme? ―Emiya preguntó directamente y Giran parpadeó. Si bien estaba en un teléfono libre dado por la liga, aún así fue raro escuchar al hombre hablar de manera directa y no en código.

No estoy al corriente de lo que pasa… ―Giran no mintió en ello, estaba algo desconcertado por lo pasaba.

―Oh, ¿te parece reunirnos en cuarenta minutos?, tengo que llevar a Jeanne a dormir y luego saldré.

No es necesario, solo di que necesitas, puedes quedarte con la princesa ―la risa de Giran sonó del fondo de la línea.

―Dos personas vinieron a robarme, pagaré, necesito información y saber si serán llevados a algún lugar ―la mano de Emiya estaba pasando tranquilamente el cabello de Jeanne viéndola dormir con tanta tranquilidad.

No pudo evitar sonreír al verla tan tranquila.

¿Robaron algo importante? ―Giran preguntó en duda. No creía que el hombre dejara algo que fuera importante a la vista para robar.

Emiya se quedó unos segundos viendo a Jeanne antes de pensar en que responder.

―Solo vieron algo que no tienen derecho ―Emiya pensó en lo que mencionó Jeanne y del como la habían visto desnuda. Emiya no entendió porque aquello le resultó extraño, molesto en todo caso, una mancha en su consciencia que no dejaba de marcarse.

¿Es así? ―Giran no entendió del todo―. Buscaré y te daré lo necesario, ¿o quieres que lo tratemos nosotros?

―Pagaré.

Giran abrió los ojos y vio su teléfono con duda. Era sumamente raro el escuchar al hombre reclamar por algo o molestarse en otra cosa que no fuera lo necesario, si de verdad quería muerto a dos sujetos al azar, entonces había sido algo que de verdad había molestado a esa cosa que no parecía enfocado en nada más que proteger a Jeanne D'Arc.

Los ojos de Giran se abrieron cuando cayó en comprensión que podría ser lo que habían visto que no debería y no pudo evitar reírse con nerviosismo. Era conocido para él que Emiya era algo posesivo con Jeanne, pero esto…

Está bien, nos encargaremos, me sorprende que quieras algo así cuando buscas salir de todo lo relacionado a lo criminal ―Giran esperó alguna respuesta, pero solo escuchó la línea colgarse.

Alejó su teléfono y luego de unos segundos un mensaje llegó. Era una transferencia.

Y eran muchos ceros a comparación de lo que sería un trabajo como este.

El agua del grifo no dejó de salir, Emiya estaba contemplando el aguara correr sin más y en silencio. Subió la cabeza antes de verse al espejo, cerró el grifo y se centró en su rostro, miró sus ojos y su labios, su nariz y cada pequeño detalle que pudiera encontrar.

No había nada.

¿Por qué se molestó e hizo aquello?

No había razón para estar molesto, Jeanne había sido acosada antes, ella era más que fuerte y alguien capaz de defenderse de cualquier cosa, no entendía.

¿Por qué se sentía tan molesto?, no es como si él tuviera el único derecho de verla, pero al mismo tiempo… era como si quisiera tener aquel derecho. La sensación fue rara, algo que no esperó y al mismo tiempo le molestó.

¿Qué estaba haciendo?

Extendió la mano y tocó el espejo intentando alcanzarse. Las acciones que estaba haciendo y todo lo que hacía en general por Jeanne.

No podía reconocerse a sí mismo.

No intervenía en la justicia, tampoco la buscaba, no quería molestarse por ello más no podía alejarlo de su cabeza.

¿Qué era eso?

Molestia.

Un latido más fuerte de lo usual hizo que llevara su mano extendida a su pecho desnudo y tocara en donde estaba el corazón. Ahora estaba únicamente vestido con unos pantalones de dormir largos.

Emiya miró su pecho y luego su mano, había duda general extendiéndose si se estaba viendo a sí mismo.

Él no pensaba y actuaba como lo hacía. Buscaba la justicia, el salvar a los demás, entonces… ¿por qué condenar a alguien sin más?

Algo estaba mal con él y Jeanne tenia que ver con ello, pero no podía entender el porqué, lo que fue una acción a buenas para ella había cambiado con los años, fue algo que él mismo lo sintió antes de que Jeanne saliera a viajar por el mundo, un apego o una molestia un poco más allá de la que deseaba, pero no escaló a mayores cuando Jeanne salió de viaje y pudo volver a la monotonía previa.

Ahora con Jeanne una vez más cerca no pudo identificar la realidad de lo que sentía o porque estaba actuando como lo hacía.

Era raro para él sentirse así, no debería…

No…

Los ojos de Emiya se agudizaron y miraron por la puerta entreabierta a la cama en su habitación, Jeanne estaba acostada y durmiendo. Si acababa con ella sería el primer paso para llevar la justicia en este mundo y salvarlo.

No.

Una vez más se repitió antes de negar para sí de manera frenética. Emiya dio un gran suspiro antes de sujetarse del lavabo frente a él, se sintió raro todo lo que estaba pasando y aconteciendo.

No era usual que algo así se llevara.

Respiró hondo antes de abrir el grifo y volver a lavarse la cara una vez más.

Intentando quitar la imagen de la sonrisa alegre de Jeanne de su cabeza.

Tomó su tiempo, ¿verdad?, es la primera vez en mucho tiempo que al escribir no me siento que escribo tan… artificial o de fábrica, porque sí, llegado un punto antes con lo de los one-shot y comisiones así me sentí, que hacía por hacer, pero al menos la comisión que viene y este capítulo me siento más suelto.

Entonces… Emiya y Jalter.

Emiya en duda que carajos siente por la pirómana y Jeanne contante, bien, toca ver como va esto, pero intento que las interacciones se mantengan.

Como siempre estoy en algo de duda del resultado porque esta es una historia que le tengo un aprecio enorme, quiero llevarlo tan bien como pueda y no sé si el resultado va a ello.

Es la primera vez en mucho tiempo que me siento despierto, casi siempre siento que estoy dormido, que no he despertado, ahora después de mucho siento que estoy despierto, una pena que duró poco, pero se sintió bien estar consciente en su totalidad.

Bien, como siempre si quieren apoyarme está mi pa treon en mi perfil para las donaciones, sí, desactivé las comisiones porque aún estoy manejándolas, odio dar un resultado mediocre y por ello no quiero dar algo vacío.

Pat reon. Com (barra)reydepicas todo junto y con la barra.

Esto es solo para donar si desean una cosa que una vez preguntaron es que si alguna vez iba a privatizar las historias para que las lean solo los que pagan y la respuesta es no, no rotundo.

Rey de picas fuera.