Capítulo único:
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SO HIGH
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Life is a drink and love is a drug.
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En todas sus vidas ella se enamora de él y en todas sus vidas él le rompe el corazón.
Tres vidas:
(1) No llores. Es solo el comienzo.
(2) Y siempre sucede. Se rompe.
(3) El día que volvieron a verse ninguno lo noto.
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Sakura.
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Sakura tiene veintitrés años y es muy bonita, no es la mujer más hermosa que vayas a conocer pero tiene los ojos más verdes que vayas a ver en tu vida y es lo que a él más le gusta de ella.
Sakura tiene un millón de ilusiones rotas, amores olvidados, sueños perdidos y costuras deshechas y ha perdido tantas cosas en su vida; su cordura es una de ellas, su inocencia –esa se la robaron- su virginidad –esa la entrego- su dulzura pero más que nada esa luz que solía caracterizarla, ahora es más gris, más oscura, más vacía, más dolorosa.
Porque cada vez que se vuelven a encontrar, él la rompe un poquito más hasta que un día ya no quedará nada de ella.
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(2) El cielo llora.
Esa mañana despertó muy cansado -más de lo normal- tenía una enormes ojeras color violeta oscuro bajo sus ojos negros y catorce mensajes de su novia.
Sonrió sin ganas observando el cielo encapotado a través de la ventana de su departamento, hacia tanto frío ese día. De seguro esa noche llovería.
El móvil volvió a vibrar sobre la mesita de noche. Sasuke lo ignoro. Luego le contestaría.
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(1) Doce cajas de cartón.
―Sasuke― Susurró sonriendo mientras escribía su nombre en el espejo empañado del baño.
Su móvil volvió a sonar.
Te quiero ver.* Sasuke.
Sakura sonrió al leerlo y acabo encerrando su nombre en un corazón sobre el espejo empañado.
―Sakura ¿Qué haces allí dentro? ― Rodo los ojos fastidiada al oír el grito de su hermana menor desde el otro lado de la puerta―Debo usar el baño―
―Ya salgo, Matsuri―
Suspiro saliendo del baño y Matsuri entró de prisa quejándose en el camino del piso mojado. Sakura sonrió cepillando sus cortos y mojados cabellos color rosa.
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Se habían conocido una fría noche de invierno, sus mejores amigos eran novios hacía tres meses y no tuvieron mejor idea que presentarlos.
―¿Sakura?―
Ella suspira aún dándole la espalda, solo acepto salir con ese chico para que Hinata dejara de insistirle todos los días. Asique se obliga a sonreír, acomoda su corto cabello detrás de sus orejas, da media vuelta y clava sus ojos verdes en él.
―Ah― Exhala al verlo a unos pasos de ella en aquel desolado parque donde coordinaron encontrarse ―Eres tú― Comenta asombrada de lo atractivo que es.
Él sonríe mostrando una blanca y reluciente dentadura, sus ojos negros se clavan en ella como estudiándola y Sakura esta tan acostumbrada a salir con desconocidos que solo finge estar nerviosa o emocionada o las dos cosas al mismo tiempo solo para gustarle.
―Sasuke―
Y a él se le detiene el corazón al oírla susurrar su nombre. Es en ese momento en el que vio sus ojos verdes que supo que ya no tenía escapatoria.
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Sasuke.
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Sasuke tiene veintidós años, casi casi veintitrés y es el hombre más atractivo que vas a ver en tu vida. Y no lo dice Sakura, lo dice cada mujer que ha tenido la suerte de cruzarse con esa perfecta carita de ángel que esconde el mismo demonio detrás.
Él sonríe cada vez que una mujer, niña, adolescente o espécimen femenino lo devora con la mirada.
Y es esa misma sonrisa la que pone cada vez que le rompe el corazón y Sakura daría cualquier cosa para que él le sonriera así toda la vida.
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(3) El festival de los colores.
―¿Nerviosa? ―
Sakura larga una risita baja acabando de cerrar la maleta color rojo y se deja caer sobre la cama de su dormitorio.
―Ansiosa mejor dicho― Murmura con una sonrisa.
Toma de la mesita de noche aquella pulserita fluorescente que le envío Temari hace unos días y que funciona como entrada a aquel festival de los colores que se realizaría ese fin de semana en Sunagakure, la ciudad vecina. Su madre sonríe acercándose a ella.
―Prométeme que vas a llamar todos los días― Le dice acomodando el largo cabello de sus hija detrás de aquella diadema color roja.
―Si, mamá― Rueda los ojos ―Solo son tres días― Dice restándole importancia, no es la primera vez que sale de Konohagakure.
Su madre la abraza con fuerza para despedirse. Tiene veintitrés años pero para ella sigue siendo su niña
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(2) El cielo llora.
Metió las manos en los bolsillos de su chaqueta de cuero color negro, ese día hacía demasiado frío y un extraño sentimiento albergaba su pecho desde la mañana, como si algo importante fuera a suceder hoy.
Era sábado a media tarde había salido temprano de su trabajo y decidió caminar por las atestadas calles de Konohagakure de regreso a su departamento. Sasuke suspiró al viento mientras ignoraba a todo aquel que se le atravesaba por el camino. Su móvil continúo vibrando en el bolsillo de su chaqueta, de seguro sería su noviecita a la cual no podía sacarse de encima.
¿Qué quería ahora? Ya le había confirmado que se verían esa noche en la fiesta de la Universidad.
―Que molestia―
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(1) Doce cajas de cartón.
Siete días después de conocerlo aquella noche de invierno Sakura terminó de nuevo en la cama con un casi desconocido.
―Ah, Sasuke―
Y se besan y se tocan y se siente bien y Sakura olvida todo lo que la lastima, todo lo que le duele porque Sasuke la anestesia y lo conoce hace solo una semana pero parece que lo conoce de toda la vida.
―Me encantas― Le susurra al oído mientras la embiste.
Ella tiembla de nervios, de ganas, de miedo, de placer y Sasuke la abraza y se queda allí con ella, en la cama de aquel viejo hotel que encontraron a mitad de camino porque a ella le dolían los pies con aquellas botas de tacón y no quería caminar más.
―Sasuke― Susurra acariciando sus labios con las yemas de sus dedos.
―Molesta― Le dice con una sonrisa de lado.
Ella infla las mejillas fingiendo enojo y él toma su mano entre la suya y besa sus dedos.
―Me gustas―
Otros siete días después se hicieron novios.
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(3) El festival de los colores.
―Cambia esa cara de amargado― Se queja Suigetsu a su lado.
Sasuke sonríe de lado, apretando el acelerador de su coche, un lujoso BMW del año color negro y a lo lejos divisa la entrada de la ciudad de Sunagakure. Suigetsu chilla emocionado pasando aquella pulserita fluorescente de tela y plástico por su muñeca y comienza a parlotear de lo bien que van a pasar esos tres días en ese festival.
―Esto será genial―
Y Sasuke lo fulmina con la mirada cuando el albino le intenta colocar en la muñeca aquella pulsera que funciona como entrada al festival de los colores. Suigetsu hace una mueca y se voltea al asiento trasero pasando la pulsera por la muñeca izquierda de Juugo quien se ha mantenido en silencio todo el camino.
―Tu móvil esta vibrando― Comentó Suigetsu acomodándose nuevamente en su asiento del copiloto y Sasuke observa el móvil apoyado a un lado de la palanca de cambios y su nombre aparece en la pantalla ―¿No le vas a contestar? ―
Sasuke sonríe de lado y voltea el móvil para dejar de ver su nombre en la pantalla. Suigetsu larga una carcajada burlona.
―Pobre chica―
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(1) Doce cajas de cartón.
―Tengo frío― Se queja.
Él la abraza sobre aquella fría roca en la que están sentados. La noche los rodea y el aroma al mar los envuelve. Están sentados en una de las rocas de la playa, es de noche y hace tanto frío. Ella se acurruca entre sus brazos cuando una ráfaga de viento despeina sus cortos cabellos y la hace temblar.
―¿Cómo sé que no vas a lastimarme?― Le pregunta cautelosa.
―No lo sabes, Sakura― Murmura él besando su frente, ella cierra los ojos ante el contacto y se acurruca entre su abrigo de lana y los brazos del chico ―Vas a tener que arriesgarte―
Ella ríe por lo bajo.
―Te amo, Sasuke―
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Creo que nuestros caminos han estado unidos desde el comienzo.
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(2) El cielo llora.
Sakura suspira mientras se acomoda aquel corto vestido rojo que Ino la obligo a usar. Tiembla de frío, el cielo esta encapotado pronto lloverá. Acaba el cigarrillo lanzándolo al suelo y lo aplasta con la punta de su bota color negra y Sakura se obliga a ingresar al salón de fiestas de la Universidad donde festejan la bienvenida a clases.
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Sasuke ya la había visto desde que llegó hace unos veinte minutos y se marcho a fumar a la entrada.
―Te mande más de catorce mensajes hoy―
Rueda los ojos al oír el reclamo de su novia pero no despega sus ojos negros de Sakura pero ella no lo nota, ni repara en él.
―¿Me estas escuchando?―
Y Sasuke clava sus ojos en Karin, su actual novia y deja de ver a Sakura besarse con aquel pelirrojo en el medio del salón de fiestas.
―Lo siento― Murmura dándole un gran trago a su cerveza.
Karin sonríe.
―Vamos a bailar, Sasuke―
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(1) Doce cajas de cartón.
―Más despacio― Se queja observando el marcador de velocidad por sobre el hombro de su novio.
Sasuke acaba de comprarse una motocicleta nueva. Hace ya dos años que están juntos, no hay día que no peleen y se aman como locos. Ese año se irían a vivir juntos.
―Tranquila― Asegura y frena de golpe en la casa de la chica.
Sakura se quita el casco despeinando aún más sus cortos cabellos y sonríe acercándose a besarlo.
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(3) El festival de los colores.
―Sakura― Chilla Temari al verla bajar del autobús.
Sakura sonríe abrazando a su amiga y Temari le quita la maleta de la mano y se encaminan al coche de la rubia.
―Tenemos dos horas para estar listas― Dice la rubia poniendo el vehículo en marcha a su casa.
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Serian cerca de las cuatro de la tarde cuando llegaron a aquel festival.
El festival de los colores.
Sakura tiene el cabello largo hasta la cintura, brillitos y piedritas adornando sus ojos y parte de su frente, siente la arena en sus pies desnudos. Hace tanto calor, lleva esa ajustada y diminuta blusa blanca semi transparente y la falda suelta y larga hasta los tobillos color roja, Temari se la levanto y arrolló en el costado derecho para que pudiera enseñar sus bonitas piernas.
―La vamos a pasar genial― Chilla la rubia tomándola de la mano.
Sakura pasa la pulsera de tela por su muñeca derecha y la otra por la de su amiga y ambas chicas ingresan al predio junto con los dos hermanos menores de la rubia. La música ya se siente por todo el lugar.
Sasuke también acaba de llegar con sus amigos.
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(1) Doce cajas de cartón.
―Cambia la cara― Comentó Sasuke al ver el puchero en los labios de su novia.
Ella acabo de cerrar aquella caja de cartón, en dos semanas se irían a vivir juntos.
―No quiero ir― Se quejó.
Sasuke bufo por lo bajo y observó su dormitorio casi vacío. Toda su vida cabía en esas doce cajas de cartón.
―¿Y si nos quedamos y hacemos el amor todo el día?― Lo tentó con una sonrisa acercándose a él.
Sakura realmente no quería ir a almorzar con los amigos de su novio. Sasuke lo pensó.
―No― Respondió divertido y la tomó de la cintura para acercarla mas a él ―Es Naruto. Él te cae bien― Comentó y Sakura rodó los ojos caprichosa ―Vamos solo un rato a saludar y nos volvemos― La convenció y deposito un beso en su frente.
―Bien― Acabó aceptando.
―No te pongas el casco― Murmuro Sasuke al verla tomarlo de encima del escritorio, él también dejo el suyo ―Son solo unas calles― Comentó con simpleza.
Sakura asintió dejando el casco sobre el escritorio junto al de su novio y bajaron las escaleras de la casa despidiéndose de la familia del pelinegro y encaminándose a la motocicleta.
―Sube molesta― Ordeno con una sonrisa.
Sakura le hizo caso y un extraño sentimiento de miedo albergó su pecho al subir a esa motocicleta.
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(2) El cielo llora.
―Sakura―
La pelirrosa tembló al oír su voz detrás de ella.
―¿Ahora fumas? ― Le preguntó y era como el noveno cigarro en la noche que la veía fumar.
Serian cerca de las tres de la mañana y Sasuke la había visto salir unas siete veces del salón de fiestas de la Universidad. Ella sonrió sin ganas arrojando el cigarro a medio terminar al suelo y volteó a verlo. Las primeras gotas de lluvia empezaron a caer.
―No es asunto tuyo― Respondió de mala gana pasando de él para volver al salón de fiestas.
Sasuke bufo fastidiado y la tomó con fuerza del brazo. La apretó contra la pared con su cuerpo y la sintió temblar cuando se inclinó hacia ella haciendo rozar sus narices.
―Sasuke, no― Lo reto en voz muy baja apoyando sus manos en el pecho del Uchiha.
Sakura se maldijo por ser tan débil ante él pero había pasado más de un año desde que él la dejo y lo había extrañado tanto. Sasuke la apretó con más fuerza contra la pared cuando la lluvia se intensificó y sintió como su espalda se mojaba, tembló de frío y Sakura pasos sus manos por su espalda en un vano intento de acercarlo aún más a la pared para que no se mojara.
―No te vayas―
Y la beso y por supuesto que Sakura le correspondió. Porque lo amaba y porque lo había extrañado demasiado.
―Por favor, no me pidas eso― Rogó ella cerrando los ojos ―Tu me dejaste―
Sasuke la apretó con más fuerza por la cintura sintiendo ese aroma a cerezas y deseo que el tiempo se detuviera en ese momento.
Pero no lo hizo y ella se alejo de él y volvió a ingresar al salón de fiesta. Sasori sonrió al verla acercarse.
―Te extrañe, muñequita―
Sakura sonrió al abrazarlo y por sobre su hombro vio a Sasuke -al amor de su vida- ingresar al salón y besarse con otra. Con su actual novia en realidad.
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(1) Doce cajas de cartón.
Su cuerpo convulsionó sobre el pavimento, sus ojos verdes lo buscaron desesperada, la motocicleta estaba estrellada a unos metros de ella, su pecho subía y bajaba con lentitud, podía sentir a la gente rodearla pero los sonidos no llegaban a sus oídos, su cuerpo ya no dolía, su vista se nublaba pero solo quería verlo a él. Solo quería saber que estaba bien.
―¡Sakura!―
Y entonces los sonidos volvieron. Los recuerdos. El camión que se pasó el rojo. La motocicleta estrellándose contra el suelo. Su cuerpo impactando contra el asfalto.
Sasuke
―Sakura― Ella sonrió con la vista nublada cuando él se aproximó a ella y observó su bonito rostro lleno de raspones y sangre ―Sakura, por favor― Rogo arrodillado a su lado y evito moverla.
De lejos escuchó las sirenas de la ambulancia. Sakura sonrió media desmayada en el charco de sangre que rodeaba su cabeza.
―Por favor, Sakura― Lloró ―No me dejes―
―Te amo―
Y sus ojos –los que él tanto amaba- dejaron de tener ese brillo.
Ya no se irían a vivir juntos en dos semanas.
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(3) El festival de los colores.
Sasuke escucho la música cada vez mas fuerte, el sol sobre su cabeza, la arena en sus pies desnudos. Llevaba aquel pantalón azul oscuro y la remera blanca ya manchada con aquella tierra de colores que estaban tirando hacía el cielo.
―Sasuke― Lo llamo Suigetsu alcanzándole aquella bolsita de tierra de color azul.
El pelinegro se ensucio las manos con ella, varias chicas que pasaron a su lado clavaron sus ojos en él y una de ellas se le acercó a colocarle aquellos collares de colores alrededor del cuello. Suigetsu levanto las cejas divertido, Juugo los seguía en silencio pero no fue hasta que vio aquella hermosa chica de cabello rosa que Sasuke cayó en cuanta de lo drogado que estaba.
Sakura estaba a sólo unos metros de él bailando rodeada de personas. El largo cabello color rosa enredado, las mejillas sonrojadas, los labios rojos.
―Sasuke ¿A dónde vas? ―
Ignoro a Suigetsu avanzando unos pasos entre la multitud de personas, Sakura tenía aquella pequeña blusa blanca toda llena de ese polvo de colores y las manos sucias de tierra rosa.
Sonrió. Y clavo sus ojos verdes en él.
―Hola― Lo saludo.
Y paso sus manos llenas de tierra rosa por el perfecto rostro del chico. Sasuke sonrió entre molesto y divertido y se acercó aún más a ella.
― Molesta―
Y la beso. No tenía idea quién era o como se llamaba pero necesitaba besarla desde el momento en que esos ojos verdes se posaron en él.
Jamás se habían visto en su vida.
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(2) El cielo llora.
―Sasuke― Susurró su nombre muy bajito pero él logró oírla y se volteo de prisa para encararla, para que no se fuera.
La fiesta había acabado. Estaban ambos parados en el umbral de la puerta de salida del salón de fiestas de la Universidad, la lluvia seguía cayendo y hacia tanto frío. Sakura se acurrucó aún más en el abrigo color negro metiendo las manos en los bolsillos. Sasori había ido a buscar el coche y Sakura aprovecho esos minutos para acercarse a él. Había visto a Karin ir al baño asique podría al menos hablar con Sasuke a solas unos minutos.
―¿Por qué? ―
Él sabía a que se refería. Clavo sus ojos negros en ella aproximándose los pocos pasos que los separaban y Sakura tembló de frío, de nervios. Sintió las gotas de lluvia salpicar sus piernas desnudas.
―¿Por qué me dejaste? ―
Sasuke sonrió sin ganas.
―Porque te amo demasiado― Eso solo la rompió más, realmente esperaba que le dijera que tenia otra o que no sentía nada por ella pero no eso ―Y no puedo con tanto― Y volvió a retroceder los pocos pasos qué había avanzado hacia ella ―Perdón, Sakura―
Sakura sintió más frío cuando él se alejo y observó a Karin aproximarse a ellos de reojo.
―Solo puedo pedirte una cosa― Él asintió, quería ser egoísta solo por una vez ―Por favor― Rogó en voz baja y escucho el claxon del coche de Sasori que se detuvo a unos metros de ellos en la entrada de la Universidad ―No la quieras más que a mí―
Sasuke asintió y la vio alejarse corriendo bajo la lluvia hasta ingresar a aquel coche color rojo.
― Molesta―
Él jamás podría amar a alguien como la ama a ella.
―Sasuke― Lo llamo la pelirroja acercándose a él ―¿Nos vamos?―
Sasuke asintió, observando el coche alejarse. Ya no iban a volver.
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Y de repente te había olvidado, ya no recordaba tu aroma, ya no recordaba tus besos, ya no recordaba el sonido de tu voz. Ya no me dolías, ya no me desvelabas, ya no me atormentabas. Ya eras pasado.
Ya te había olvidado.
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(3) El festival de los colores.
―Sakura― Se presentó con una sonrisa y escucho el chillido emocionado de Temari a unos metros de ellos.
Sasuke no la soltó, dejo la huella de sus manos en la blusa blanca de la chica marcadas con aquella tierra de color azul pero no importaba porque ella dejó sus manos marcadas en color rosa en la espalda de su remera blanca.
―Sasuke― Se presentó.
Sakura frunció el ceño, ese chico se le hacía tan familiar.
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Cuando nos conocimos. ¿Lo recuerdas? Creo que fue la primera vez que me enamore de ti.
Ah no, espera. Yo ya te conocía.
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―¿Te conozco, Sasuke?―
―De otra vida quizás―
Sakura lo besa esperando que no sea solo un amor de festival y Sasuke sonríe entre sus labios y pone el móvil en modo avión para evitar que su novia le escriba y Sakura se entere que no esta soltero. Es un festival en otra ciudad después de todo. Y probablemente nunca más se vuelvan a ver.
O quizás si. Cuando ambos regresen a Konohagakure.
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Los recuerdos a veces se distorsionan con el tiempo.
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Got me feeling drunk and high. So high.
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The end.
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