- ¿Cómo pudiste hacer esto papá? ¿Eh? ¿Cómo pudiste tomar lo que más amaba en esto mundo y convertirla en cenizas? ¿Acaso ella no gritó por tu ayuda? ¿Ella no gritó por la mía? ¿Siempre dijiste que me amabas, pero cuándo grito por mí no la pudiste salvar?-
-Lady Melissandre…-
-Maldita sea esa puta, siempre te quejaste del Tío Robert por pensar con su polla y en cuánto una te dejó entrar en su coño, actuaste peor que él… ¡No te atrevas a ponerme una mano encima! muchos hombres lo han intentado y han perdido su vida por ello, no importa que hayas ayudado a darme vida, así que no creas que no te cortaré la cabeza por lo que hiciste… ¡MATASTE A MI SHIREEN! ¡Mataste a mi hermanita! ¡Y sé que también mataste al tío Renly!-
- ¡Él trató de tomar lo que era mío por derecho! -
- ¡Maldita sea! La gente no se arrodilla solo porque si, debiste hablar con él. Darle más que solo insultos. ¿Acaso pensaste en qué habría hecho yo en tu lugar? No, no lo hiciste. -
- ¿Por qué un padre debería consultar con su hija sobre lo que tiene que hacer? –
- ¡Porque tú siempre lo hiciste antes! Porque era lo correcto. ¡Quizás porque condenaste tu maldita alma al matar a tu hermano y a tu hija! Los dioses existen, sean los nuevos o los viejos, o cualquier loca criatura a la que le recen los Essosi, pero yo no quería que Shireen viviera sola en el Paraíso. ¡Esperaba que tu pudieras llegar a cuidarla! ¡La única razón por la que no morí durante estos años, es porque sabía que la cuidarías y protegerías! -
-Debo cumplir con mi deber-
- ¿Tu deber? ¿Qué maldito deber? ¿Sentarte en una silla maldita? ¡Bueno! ¡Yo también tengo un deber para con los inocentes! Stannis Baratheon, Primero con el nombre, Rey de los Ándalos, los Rhoynar y los Primeros Hombres, Protector del Reino… Yo, Cassandra de la Casa Baratheon, Princesa de los Siete Reinos, Princesa de Dragonston… te juzgo culpable de los asesinatos de Renly Baratheon, Príncipe de los siete reinos y Shireen Baratheon, princesa de los siete reinos… por lo tanto… purgarás tu condena sirviendo en el muro desde este día hasta tú último día-
Antes de que los hombres del norte se pudieran acercar a él, se clavó una pequeña daga en el corazón. Sus últimas palabras. Eran algo que jamás esperé que dijera. Es mi padre después de todo.
-La justicia de la princesa ha hablado… Solo recuerda… que he sido el primer hombre que te ha amado-
De dónde vino la tormenta, nadie lo sabe. Pasarán los siglos, la importancia de ese día marcado en la historia, a diferencia de muchos otros relatos, este no perderá su veracidad. Una tormenta de 10 días arrasó con todo Westeros, retrasando la llegada del invierno, por un giro del sol completo.
Solo los dioses antiguos sabían que lo ocasionó, o, mejor dicho, quien. Al igual que su antepasado Durran Pesardedioses, Primer Rey Tormenta.
Después de la Segunda Batalla por el Amanecer, los hombres no tan tontos, aprendieron a no desafiar a un Baratheon.
La Princesa Cassandra de la Casa Baratheon, Princesa de Dragonstone, vengó a todos los inocentes muertos en la Batalla de King's Landing, matando no solo a Daenerys Targaryen, sino también a su montura Drogon. Antes de que algún inmaculado la pudiera matar, huyó al puerto, donde se lanzó al mar según todos los hombres del ejercito del norte. Jamás se recuperó su cuerpo.
Nadie volvió a dudar del poder de ningún Baratheon, lo que le permitió a Gendry Baratheon ser el señor de Storm's End, a pesar de ser un bastardo. Aunque también la gente recordaba el amor que la princesa le tenía a su primo.
Y si había algo, que nadie podía hacer, era no amar a Cassandra Baratheon, la Última Tormenta, la Asesina de Dragones, la Justicia del Reino.
