Cuando todo empezó – El amor férreo entre un hombre y una mujer

[Zooom]

[Iluminar]

La lluvia caía con fuerza, el sonido de las gotas cayendo inundaba el lugar.

Las laderas mantenían la corriente del agua mientras la imponente montaña Yougou se mantenía firme.

Llueve, truene o relampaguee.

Siempre se mantenía imponente.

[Zooom]

Otro rayo ilumino el cielo, la potente luz trajo un amanecer en el lapso de unos segundos.

Tal era el poder puro de este fenómeno.

Mucho más poderoso de lo que debería haber sido.

[Zooom]

Y en lo más alto, yacía el Gran Santuario Narukami, un templo erigido por una antigua raza que apareció años atrás y se mantuvo firme con el paso de los años, hasta el día de hoy.

– Guu... abuela... – Una pequeña y tierna voz resonaba en el lugar, era la pequeña heredera del clan Hakushin, el legendario linaje de los zorros.

La pequeña tenia lagrimas en los ojos mientras se escondía debajo de las colchas de su futón, a su lado estaba una mujer mayor, una anciana por la cual se notaba la gran edad que poseía.

– Tranquila hija mía. – La anciana le respondió. – Son solo luces, no pasara nada. – Ella continuo con un tono maternal y bondadoso mientras observaba el gran bulto que se había formado con la pequeña escondida entre las acogedoras frazadas.

– Dan miedo... abuela – La pequeña lagrimeaba, sus ojitos morados parecían una pequeña represa que luchaba para contener sus lágrimas.

Era normal en una niña pequeña, pues solo tenia la corta edad de 6 años.

Aún era muy temerosa para las cosas que no podía comprender.

La mujer mayor solo sonrió.

– Es normal tener miedo Miko, pero nadie te lastimara, ese juego de luces son solo adornos. – Ella continuo consolando a la pequeña, mientras palmeaba a la niña escondida.

Esta solo alcanzo a sacar su cabeza, su mirada temerosa hacia la mujer mayor.

Ella acarició las mejillas de la niña.

– ¿Qué pensarían los demás al ver a la gran Yae Miko temiendo por unas simples luces? – La anciana comento astutamente mientras vio como las colas ocultas de la chica se erizaban.

– ... – La niña solo frunció sus boca en un puchero molesta, pero aun negándose a salir de su fortaleza improvisada.

La mujer solo sonrió con diversión.

[Zooom]

[Retumbar]

[Explosión]

Un potente rayo, mucho mayor que cualquier otro que haya caído hasta ahora se precipito cerca del santuario.

La potente iluminación se extendió por toda la región de Inazuma.

La poderosa fuerza destruyo el suelo dejando un gran cráter en la tierra, la fuerza del choque hizo un desastre con las pocas cosas que ese encontraban cerca en ese momento.

Parecía como si un poderoso hechizo fuera detonado y amenazara con destruir toda la región.

Un gran temblor azoto la montaña, temblando todo por unos segundos.

La mujer mayor se erizo preocupada, rápidamente llamo a sus sirvientes.

– ¡Revisen rápido el lugar del impacto! – Rápidamente ladro sus instrucciones y en unos segundos estos se retiraron para acatarlas.

La niña bajo las sábanas se estremeció por todo lo que estaba pasando y se oculto aún más, sus pequeñas colas temblaban mientras sus orejitas caídas normalmente se aferraban contra su cabello intentando bloquear todo sonido.

El rayo la había asustado inmensamente.

– Tranquila hija mía. – Dijo la mujer mayor para comenzar a acariciar el cabello de esta. – No pasara nada, la abuela esta aquí. – Ella continuo con una sonrisa. – La abuela es muy fuerte, la abuela te protegerá. – Ella aseguro con confianza, pero su mirada demostraba lo preocupada que se encontraba.

Después de todo, ese rayo fue diferente.

Algo de tal magnitud debió ser detenido por las potentes barreras del Santuario.

Pero había pasado de manera íntegra.

Con la misma fuerza que se formó.

¿Qué estaba pasando?

Los minutos pasaron y un grupo de pasos comenzaron a sonar, la puerta corrediza fue rápidamente abierta.

La mujer mayor se dio la vuelta casi de manera instantánea, un ceño fruncido en su rostro mientras pequeñas chispas comenzaron a aparecer esporádicamente a su alrededor.

Ella se calmó al ver al sirviente que ella había enviado con un pequeño cuerpo.

– Mi señora, encontramos a este niño en el lugar donde impacto el rayo. – El sirviente dijo respetuosamente inclinando la cabeza en señal de sumisión mientras extendió las manos con el niño en sus brazos.

Era un pequeño de cabello negro corto, tenía los ojos cerrados y su respiración era uniforme.

Estaba vestido con un yukata color negro con líneas adornos plateados.

Ella no entendía.

– ¿Abuela? – Una pequeña voz interrumpió la conversación. – ¿Qué esta pasando? –

La pequeña heredera había escuchado todo, los rayos se habían calmado y solo el relajante sonido de la lluvia quedo.

Las palabras de los sirvientes despertaron la curiosidad de la niña, ella al ver a otro niño como ella se emocionó y rápidamente se acercó a los sirvientes.

– ¿Quién es el? ¿Lo acaban de rescatar? – Ella pregunto emocionada mientras veía las facciones del niño con detalle.

Como si se grabara el rostro del pequeño en su mente para siempre.

– Joven señorita... – El sirviente intento hablar pero lo detuvo una mirada de la mujer mayor.

Esta negó la cabeza y el sirviente simplemente asintió.

– Si joven señorita, lo acabamos de rescatar. – El sirviente aseguro con una sonrisa.

– Dejen que se quede con nosotros, el esta solo y necesita ayuda. – La pequeña heredera ordeno instantáneamente, puede que ella sea una niña que aún no entiende las consecuencias de sus propios actos, pero el gran corazón que tenía le impidió dejar que ese niño quede a la intemperie en un clima tan desastroso.

La mujer mayor solo pudo suspirar mientras negaba con la cabeza.

Ella era tan impulsiva.

Pero después de todo era un rasgo de su raza, por lo que no podía culparla.

Además, ella tampoco podía simplemente expulsar al niño y dejarlo en medio de la torrencial lluvia.

Ella no era tonta, el tenía que ver con ese poderoso rayo.

Pero ella no sentía ningún tipo de diferencia en el niño a uno cualquiera.

Ella había utilizado sus poderosas habilidades de detección y sondeo y reviso incluso hasta el alma del infante.

No había encontrado nada.

Nada más que un pequeño hilo rosado que se extendía desde el meñique del niño.

Pero cuando miro más, simplemente este desaparecía en nada.

Ella lo intento, pero no obtuvo nada.

Ella suspiro cansada.

– Esta bien, lleven a este niño a la habitación medicinal y monitoreen su estado. – Ella ordeno siguiendo los deseos de su nieta.

– Si señora. – El sirviente asintió, los demás sirvientes que también estaban detrás de él inclinaron al unísono su cabeza en señal de aceptación. – Joven señorita, llevaremos a este niño a la sala médica, nos despedimos. –

Con dichas palabras, las personas que había entrado hace unos momentos, se habían retirado.

Y así, el guardián había llegado al nido que tenía que proteger.

– Uhh... – Una pequeña voz infantil se quejó, una luz tenue iluminaba el lugar, al lado del futón una pequeña vela ofrecía un atisbo de iluminación.

– ¿Dónde estoy? – El infante se preguntó mientras en la oscuridad veía el perfil de un techo desconocido.

– ¡Agh! – Rápidamente se llevó las manos a su cabeza, un intenso dolor azoto su cerebro.

– ¿Por qué? – Se pregunto el niño mientras se sentaba, la manta se deslizo, el yukata seguía en su lugar, el chico se miró las manos y la ropa extraña que llevaba puesta.

No entendía que pasaba.

Sus recuerdos se hallaban dispersos.

Sentía que debía saber algo, pero parecía que esos recuerdos se alejaban cada vez que intentaba acercarse a ellos.

[Deslizar]

Un sonido se escuchó en la habitación.

El chico rápidamente se giró hacia el ruido y su mano se levantó y se abrió, como si fuera a sostener algo.

– ¡Agh! – El mismo dolor lo azoto de nuevo, no.

Esta vez fue mucho más fuerte, su cerebro sentía como si se fuera a partir en cualquier momento.

¿Es ella?

Se pregunto así mismo, mirando de reojo a la persona que había entrado.

Era una pequeña niña de cabello rosado hasta la espalda, tenía 9 colas esponjosas y un par de orejitas vulpinas caídas.

¿Quién es ella?

La mirada del chico se fijó en la niña.

– ¿Estas bien? – La pequeña heredera se acercó al niño, con pequeños y firmes pasos llego hasta su lado.

Ella traía algunas bolas de masa redondas en sus pequeñas manos y un vaso de té que aun permanecía caliente.

– Te traje esto, la abuela siempre dice que cuando nos encontramos muy mal no podemos comer, te traje esto para que lo hagas, no te preocupes. – Ella sonrió, pequeños colmillos sobresalían. – ¡Es muy suave y delicioso! – Ella continuo, pero luego hizo un puchero. – Aunque no es tan delicioso como el tofu frito, sigue siendo bastante bueno. – Ella termino con una bonita sonrisa.

Esto calmo el furioso corazón del chico que solo pudo asentir.

El niño no dijo nada y acepto con gratitud el platillo que había traído y comenzó a comer.

La pequeña Miko, al verlo sonrió feliz, sus pequeñas colas se mecían demostrando su emoción mientras sus pequeños ojos morados brillaban al verlo.

– ¿Esta rico? – Ella pregunto cuando el niño dio su primer mordisco.

Una explosión de sabor estallo en la boca del chico, el alimento era absolutamente delicioso, la masa era suave y tierna y el sabor era algo que no había sentido hasta ahora.

El niño asintió con su cabeza mientras pequeñas lagrimas caían de sus mejillas.

¿Cuánto había pasado?

El sentía que él no había comido algo así desde hace muchísimo tiempo.

Pero era extraño y contradictorio.

Él no lo entendía, su mente se encontraba muy confundida.

El intento recordar, pero el mismo dolor azoto su mente una vez más.

Las bolas de masa de su mano cayeron de nuevo al plato de madera y la niña asustada se acercó a él.

– ¿Qué pasa? ¿Te sientes bien? – Miko pregunto asustada sin saber que hacer, viendo las muecas de dolor que tenía el niño, este tenía pequeñas lágrimas en los ojos de la poderosa y horrible sensación que estaba experimentando.

Yae Miko no pudo más y ella lo abrazo.

– La abuela siempre me abraza cuando me duele algo, pronto el dolor comienza a irse. – Ella dijo inocentemente, incluso las colas en su espalda se habían aferrado a él.

Era...

Muy cálido.

El corazón del niño latió y lentamente le devolvió el abrazo a la pequeña chibi Miko.

Estaba confundido sí.

Pero la confusión comenzó a desaparecer lentamente y un sentimiento nuevo comenzó a aparecer en su corazón.

Pertenencia.

Gratitud.

Felicidad.

El comenzó a sentir como formaba parte de algo.

– ¿Cómo te sientes? – Miko pregunto, su mirada se fijó en el niño preocupada.

El asintió cuando por fin le dirigió la palabra a la pequeña heredera.

– Me siento mejor... muchas gracias, pero... – El niño detuvo sus palabras viendo a la niña y pregunto algo dudativo. - ¿Quién eres? –

La pequeña heredera se sobresaltó y se alejo del niño, su mirada no podía creerlo.

¿Cómo él no podría saber de ella?

¡Todos la conocían!

Aunque no entendía por qué.

¡Pero siempre sabían quién era ella!

– ¿No sabes quién soy? – Chibi Miko pregunto inclinando tiernamente su cabeza. – Normalmente todos saben quién soy. – Chibi Miko aseguro, el niño siguió negando con la cabeza.

– ¡Yo soy Yae Miko! – La niña respondió de manera energética poniendo sus pequeñas manos en forma de puño en su cintura, nada del aura que debería tener una heredera existía en la pequeña, solo felicidad infantil.

El niño solo vio a la chica con signos de interrogación en su cabeza, sin comprender por qué debería de conocerla.

– Yae Miko... ¿es tu nombre? – El chico pregunto.

– ¡Si! – La niña respondió con una sonrisa alegre. – Y ¿Quién eres tú? – Chibi miko pregunto inclinando levemente su cabeza en señal de duda.

– Yo soy... – El niño intento recordar, pero nada venía a su mente.

En blanco.

Estaba vacío.

Ni una palabra, ni siquiera su nombre podría recordar.

– Yo... no lo se. – El chico respondió con incertidumbre mientras miraba hacia el suelo, sintiéndose extraño y triste.

Él no tenía nada.

No tenía pasado y no pertenecía a ningún lugar.

Era una pizarra en blanco.

– ¿No? – Chibi Miko pregunto, el niño solo negó con la cabeza. – Entonces es simple. – Ella recibió una mirada inquisitiva y ella sonrió. – ¡Solo debemos darte un nuevo nombre! – Ella continuo de manera energética.

El chico al escucharlo la vio con los ojos abiertos.

– ¿Es... esta segura? – El pregunto recibiendo un ¡um! de respuesta. – Ya veo... si es así, estaré a tu cuidado. – Él se inclinó ante ella después de decir esas palabras.

Lo había decidido.

Ella le había dado un lugar al que pertenecer.

Y él lo protegería.

Aunque le cueste su vida.

Ahora él era el guardián de esta niña.

Para toda la eternidad.

– ¡Si! –

– Tu nombre será... –

– ¿De verdad lo crees? – Pregunto una voz, su tono lleno inocencia infantil, una niña que parecía tener 9 años le pregunto a un niño de la misma edad, inclino su cabeza de manera tierna mientras pareciera tener un signo de interrogación encima de su cabeza.

– ¡Por supuesto! – Fue la respuesta entusiasta del chico. – ¡Es una promesa! Ven, dame tu meñique. – El niño extendió su mano, extendiendo el dedo mas pequeño de su mano.

La chica confusa no hizo mas que acceder a la petición del chico.

– ¿Por qué? –

– ¿No lo sabias? –

La niña negó la cabeza.

– ¡Es una promesa! ¡Quien incumpla esta promesa se vera obligado a comer mil agujas! –

La chica se estremeció mientras sus ojos mostraron miedo.

– Tranquila, no pasara nada, después de todo es nuestra promesa. –

La niña sonrió, sus ojos eran media lunas.

Ambos niños irradiaban felicidad.

Una promesa inocente que cambiarían al mudo como todos lo conocen.

– ¡Um! ¡Siempre estaremos juntos! – La niña declaro con determinación sus ojitos morados se encendían con fuerza.

El niño frente a ella se notaba igual de determinado.

Una inocente amistad que escalaria con el pasar del tiempo.

– ¡Niños! –

Una voz cansada los interrumpió.

– Tu mocoso, deja de estar molestando a la joven señorita. –

Una señora bastante mayor se acerco a los infantes, parecía bastante enojada con el pequeño, el se estremeció mientras miraba hacia el suelo tímidamente.

– ¡Abuela! – Exclamo la niña. – ¡No lo trates así, sabes que somos amigos! –

La anciana suspiro mientras miraba todo con tristeza.

– Tarde o temprano aprenderás que no puede acercarse a nadie joven señorita. –

La mujer negó con la cabeza y se retiro del lugar, llevaba un bastón en el cual se apoyaba para caminar, aunque aun en su vejez se mantenía fuerte y el bastón parecía no generar ningún apoyo para la mujer mayor, ella solo caminaba mientras usaba el bastón como apoyo.

La mujer se retiro del lugar, la niña vio expectante a la señora para suspirar y voltearse a ver a su pequeño amigo.

– Tengo irme, es hora de regresar. –

– ¿Nos volvemos a ver mañana? –

– ¡Claro que sí! –

– ¡Bien! –

Así se había pactado otro día para que ambos niños estén juntos.

– ¡Viniste! –

El tiempo había pasado, la pareja había crecido, ahora comenzando el camino a la adolescencia, los rasgos ya comenzaban a acentuarse.

Con 14 años, los pequeños comenzaron a cambiar, atisbos de lo que alguna vez serian comenzaron a aparecer.

– Por supuesto, ¿te lo prometí no? – El chico respondió con una gran sonrisa en sus labios, su mirada resplandecía cada vez que veía a la chica.

Pareciera que ella lo era todo para él.

La chica al notar la intensa mirada del chico sintió como sus mejillas quemaban y tímidamente miro hacia otro lado, jugando con un mechón de su largo cabello rosado.

– Cierto... siempre lo haces. –

– Y siempre lo hare Miko, es mi promesa, recuérdalo. –

Como para demostrar su punto el chico levanto el dedo meñique de su mano.

La chica al verlo solo se avergonzó más, conforme pasaba el tiempo comenzó a considerar que las cosas de las que hablaban cuando eran niños se volvían cada vez más vergonzosas.

Avergonzada la muchacha cubrió el dedo del chico con sus manos, como si deseara esconder la evidencia que se genero hace tantos años atrás.

Pero ella, aunque este avergonzada, tenia una bonita sonrisa en sus labios y sus ojos morados brillaban como amatistas.

– Caray, siempre recordando cosas vergonzosas... –

– Puedo serlo todo Miko, pero mentiroso no soy. – El chico hablo con confianza. – Estaré a tu lado por toda la eternidad, mi lugar esta a tu lado siempre. – El niño apretó con suavidad las manos de la chica.

Ella no escapo, lo acepto.

Ambos tenían sonrisas en sus rostros.

– Si... es verdad, jamás me has mentido. –

– ¿De verdad estaremos juntos? – Pregunto la niña con un tono de voz mas decaído.

– Sip, lo estaremos. ¿Por qué la pregunta? – Pregunto el inclinando ligeramente la cabeza.

– Bueno... – Ella bajo la mirada, su temple había decaído.

– He escuchado que los humanos viven poco en comparación a mi... – Con cada palabra la voz se volvía más y más temblorosa. – Aunque crezcamos juntos... llegará el día en que tu te iras... no quiero eso. – Ella misma tomo con mas fuerza las manos del chico, sus hermosos ojos morados comenzaron a convertirse en agua. – No quiero que te vayas nunca de mi lado. –

La joven levanto la mirada, las lágrimas caían de sus ojos como gotas de lluvia, su respiración era agitada.

A ella le dolía el corazón de solo pensarlo, se conocían desde hace años.

Casi podía decir que ella lo recuerda desde siempre.

El chico no dijo nada por unos segundos y se acercó a la chica.

– No sé si estaré muchos años contigo. – Un par de brazos pequeños pero cálidos envolvieron a la niña, por la diferencia de alturas el niño poso su mentón en la cabeza de la niña. – Hare de esos años los mas felices para ti Miko. – Respondió de manera suave. – Y si mi es posible, volveré para verte de nuevo. – El pequeño cerro los ojos, en realidad ambos lo habían hecho. – Esa es mi promesa. –

– Siempre estaré a tu lado. –

Ambos se perdieron en la cálida sensación.

Lejos de ellos, la mujer mayor solo negó con la cabeza.

– Tonto muchacho, deberías hacer tu propia vida. – La mujer suspiro con tristeza, ella había llegado a querer a ese chico. – Así no tendrías que sufrir, así la joven señorita no tendría que sufrir.

La mujer solo vio como las hojas de los arboles amarillentas comenzaron a caer.

Y así el tiempo paso una vez más.

– Mnnn~ – Una voz ronroneo de placer, la pequeña Yae Miko había crecido un poco más, habían pasado algunos años otra vez.

Ambos tenían la edad de 16 años actualmente.

La pareja se encontraba sentados alrededor de una pequeña mesa de madera, en el centro de ella había un conjunto de platos y un tazón repleto de un tipo de comida especial.

Era la favorita de los kitsune, en especial de la heredera y actual sacerdotisa del Santuario Narukami.

El joven se había dispuesto a prepararle el platillo preferido de la chica, él tenía una gran sonrisa en su rostro.

La kitsune vio la variedad de platillos que le habían preparado, todas eran variaciones de su platillo favorito.

Con emoción se acercó a la mesa, dando pequeños saltitos sin darse cuenta mientras sus colas bailaban en su espalda.

Tenía una gran sonrisa en su rostro y sus amatistas brillaban más que nunca.

Casi parecía que tenía pequeñas estrellitas en sus ojos.

– ¿De verdad todo esto es para mí? – Exclamo emocionada Yae Miko mientras su boca se hacía agua, incluso un pequeño hilo de saliva se escapaba en sus labios.

El joven solo sonrió divertido mientras asentía.

– Claro Miko, adelante, pruébalo. – Él se acerco lentamente a ella y audazmente susurro en sus oídos sensibles. – Después de todo, lo prepare especialmente para ti~ – El soplo suavemente en su apéndice vulpino.

Yae Miko se estremeció complemente, un extraño escalofrió recorrió su cuerpo hasta las puntas de su cola, ella le dio una mirada avergonzada y tímida.

Él siempre fue así con ella...

Buscando avergonzarla siempre.

– Yo... está bien... lo probare... – Ella hablo de manera tímida mientras tomaba asiento en cerca de la mesa y tomo un platillo de tofu frito.

– Disfruta Miko. – Con esas palabras el chico se sentó al lado de ella apoyándose en la mesa, mientras veía con una sonrisa como la kitsune, que el tanto ama, devora su comida con una sonrisa en el rostro.

Yae Miko dio un mordisco al pequeño alimento en forma de cuadrado crujiente y dejo escapar un gemido que realmente sonó bastante sugerente.

Las colas de la chica sufrieron un escalofrió y se erizaron en consecuencias mientras la chica tenía estrellitas en sus ojos.

Ahora sus colas se movían de lado a lado y con gran velocidad.

En vez de parecer un zorro ahora ella parecía un gran cachorro.

– ¿Qué te parece? – El pregunto, con una sonrisa expectante en su rostro, aunque despreocupado, pues sabía que reacción tendría la chica.

Después de todo él se encargó de tomar las recetas que ella tanto amaba y mejorarlas aún más.

Él se tomó el tiempo para aprender a cocinar el platillo preferido de Yae Miko.

Solo por un simple hecho.

El de ver su sonrisa.

Happy kitsune noises.

– ¡Um! – Fue la respuesta corta de Yae Miko, no dijo más palabras mientras se llevó otra pieza de tofu frito y crujiente, con cada mordisco que daba sufría de lo mismo.

Espasmos y gemidos de felicidad.

– Fufufu, estoy sorprendida. – Hablo entre bocados la chica de cabello rosado, su mirada se dirigió al chico. – Con esta sazón atraparías a cualquier chica en un santiamén. – Ella comento con una sonrisa divertida mientras sus ojos morados tenían un ligero atisbo de burla.

El solo levanto una de sus cejas para preguntarle. – ¿Ah sí? –

– Sip. – Ella continuo. – Atraparías a cualquier chica~ oh pobre de mí, tendría que lidiar con las chicas que te persigan~ – Ella continuo burlándose mientras dejaba escapar una pequeña una pequeña risa de burla.

El solo sonrió mientras con una servilleta limpiaba el rostro de la chica.

Ella era particularmente desordenada cuando comía.

– ¿Eso te incluye a ti? – El pregunto astutamente.

¡Flush!

Rápidamente el rostro de la chica estallo en un lio sonrojado y balbuceante mientras alejaba desesperadamente la mirada del chico.

El pequeño corazón de doncella de la chica latió furiosamente, la deliciosa comida y el ambiente, actuaban como una trampa de miel.

Y era muy efectiva en ella.

– Y- Yo... eh... – Yae Miko balbuceaba sin poder formar palabras, su fortaleza mental se había esfumado y se había vuelto en lo que siempre ella había sido junto a él.

Una chica sincera pero bastante tímida con sus verdaderos sentimientos.

– ¡N-No responde-re a eso! – Ella espeto mientras se giraba avergonzada, pero sus colas la habían traicionado pues secretamente una de ellas se había envuelto en una de las piernas del chico.

El solo atino por sonreír feliz, mientras veía como la chica lo veía de reojo.

Pero era demasiado tímida para aceptar sus sentimientos.

– ¿Aun no has conseguido pareja? – Pregunto una voz, era la misma voz de la chica, pero sonaba con más edad.

La joven se había convertido en una hermosa mujer, cabello rosado hasta las caderas amarrado al final con un pequeño lazo.

Al lado de ella, se encontraba un joven, ambos se encontraban comiendo a las afueras de un gran templo, el lugar era muy conocido para ambos, pues era el hogar de la chica y el joven siempre llegaba para ver a la muchacha.

Ambos estaban por terminar su adolescencia, ahora poseían 18 años.

– ¿Cómo podría, si tú siempre las asustas? – El chico puso los ojos en blanco mientras extendía los palillos hacia la chica.

La chica tuvo la decencia de parecer avergonzada mientras alejaba la mirada de él, sus mejillas se habían vuelto rosadas y ella podía sentir como comenzaban a sentirse calientes.

– No es culpa... ellas... ellas me miraban feo. – Se excuso la chica mientras sus labios se fruncían.

– Aja... – El chico solo alcanzo a responder mientras rodaba los ojos, pero no dijo más.

Pues, ¿Cómo podría alguien siquiera dirigir un atisbo de insatisfacción hacia ella?

¿Yae Miko?

Si eso pasara, los cielos se caerían.

Después de todo, todo Inazuma amaba a su sacerdotisa.

Pero el decidió no mencionarlo, después de todo su Yae Miko no era sincera.

Y eso era un rasgo adorable para él.

Ambos se encontraban en la hora del almuerzo, el sol estaba en lo más alto, pero no era ningún problema.

El templo siempre estaba a salvo de la luz del sol, incluso los alrededores, puesto que los arboles siempre brindaban una sombra agradable para que en cualquier momento las personas descansen.

Por supuesto, la pareja no era una excepción y mas de una vez descansaron a los pies de los árboles.

– Entonces, ¿ese árbol místico debes cuidarlo? – Pregunto el chico interesado, recordando un tema peculiar que la chica le había estado mencionando.

– Si... al parecer es algo hereditario y se ha hecho desde hace generaciones. – La chica respondió, las colas en su espalda se mecían perezosamente.

La mirada del chico se movió hacia los peculiares apéndices y la chica sonrió al ver la reacción.

– ¿Te distraen? – Pregunto la chica en broma mientras las mecía frente a él.

La mirada del chico se dirigió hacia la chica, ella desvió la mirada.

Siempre había sido débil ante la mirada tan sincera del joven.

– Lo hacen porque son parte de ti. –

¡!

– Qu... que dices... –

La chica avergonzada susurro, las mejillas le quemaban con fuerza.

– Bueno... si eres tú, puedes tocarlas... – Miko hablo en voz baja, su voz sonando como la de un gatito bebe.

El chico no dijo nada y la chica de cabello rosado solo pudo saltar, sus demás colas erizándose locamente al sentir las manos del chico, las orejitas en la cabeza del chico tuvieron ligeros tics y ella exclamo totalmente avergonzada.

– ¡Avísame primero cuando vayas a tocar! – Casi parecía como si le fuera a saltar encima, sus demás colas se erizaron furiosamente mientras las orejitas vulpinas en su cabeza saltaban como locas.

El chico no dijo nada mientras comenzaba a acariciar y la sensación.

Oh, la sensación que sentía Yae Miko hizo que toda su furia se disipará.

– Mmm~ – La chica derrotada solo pudo ronronear, ella se acerco a él, gateando como un gatito, la imagen era tierna y al mismo tiempo bastante seductora viniendo de una mujer bastante hermosa y sensual.

– ¿Te gusta? – El joven pregunto con una sonrisa. – Tal vez ¿aquí? – Cuando dijo esas palabras rasco en un lugar especifico y los ronroneos de la chica solo se acentuaron.

– Si~ un poco mas arriba~ – Ella respondió con la voz ronca pidiendo más caricias.

Ella jamás se comportaría así con alguien mas que no sea él.

Él era el único a quien le había permitido tocarla de esa manera.

Pero ella era feliz así.

Era un privilegio que solo él podía tener.

El único hombre en su corazón y su más grande amigo.

– Bien bien, démosle a la gran Yae Miko su dosis de caricias~ – Con una carcajada y de buen humor el chico continúo acariciando a la chica, muy pronto el paso a darle el mismo tratamiento a las orejitas de zorro que poseía ella.

En esos momentos cayo rendida.

Ahora acostada en su regazo mientras las colas en su espalda se movían como locas, como si fueran la de un perro.

El chico no dijo nada, ningún comentario de burla o condescendencia.

El solo estaba feliz.

Feliz de hacer a esta chica feliz.

Ambos disfrutaron del momento.

– ... –

A lo lejos la misma señora suspiraba, las arrugas de su rostro mostraban la sabiduría, el aire a su alrededor era misterioso.

Un aire melancólico giraba a su alrededor, su mirada estaba en el chico.

– Tu existencia es triste muchacho, ¿Por qué te empeñas en seguir este camino? – Comentó con tristeza. – Una existencia dedicada a una sola persona, yo que amo a mi pequeña con toda mi alma, no seria capaz de hacer lo que tu estas decidido a hacer. – La voz tomo un tono respetuoso, ni ella misma creía lo que le deparaba al chico. – Maldigo mi curiosidad para ver tu futuro y maldigo a quien puso ese destino en tu espalda. –

La mujer suspiro para alejarse de la pareja.

– Niña tonta, has caído completamente en la trampa conocida como amor, solo espero que no termines lastimada en todo esto. –

Antes de retirarse dio una última mirada.

– Pero al menos, algún día estarán juntos, hasta que por fin envejezcan y dejen este mundo para siempre. –

Un atisbo de sonrisa floreció en el rostro de la mujer.

Y así, ella volvió a retirarse.

– ¿No estas cansado? – Pregunto la misma mujer, habían pasado mas años, la belleza en ella a su punto más alto.

Atrás había quedado la adolescente alegre y extrovertida, ahora refinada en una belleza tranquila y con un aire seductor.

Por supuesto, eso era para las masas y los desconocidos.

Ella seguía siendo el mismo pequeño zorro travieso para él.

– No. – Una segunda voz sonó, era el mismo joven, ahora como un hombre, los años no había pasado en vano, el ahora se veía como alguien robusto, de unos treinta años.

Fuerte y lleno de energía.

Sagaz e inteligente.

Astuto e intrépido.

Tales cualidades habrían hecho de el un esplendido aventurero, un gran trotamundos o incluso un héroe muy poderoso.

Pero el jamás se fue de su lado.

Eso había llegado al corazón de la chica.

Ambos se encontraban en los aposentos de la chica, ella sentada en un sillón bastante cómodo, frente a un gran espejo.

El detrás de la chica con un peine especial.

Cepillando el extenso y hermoso cabello de la mujer.

El hombre sonrió mientras negaba su cabeza, su mirada brillante siempre en ella.

Ella una vez mas miro hacia otro lado, avergonzada de tener tanta atención.

Pero, secretamente feliz.

Lastimosamente para ella el estaba al tanto, pues siempre fue delatada por un conjunto de traidoras.

Sus 9 colas esponjosas que se hallaban danzando en su espalda, demostrando lo feliz que estaba Yae Miko.

– No lo estoy, ¿cansarme? – Pregunto retóricamente. – Estaría loco. – Respondió con una sonrisa mientras continuaba ayudando a peinar a la chica.

Ellos ya habían pasado el umbral, tantos años juntos había generado una confianza inquebrantable.

Pero no había dado el siguiente paso.

Él no quería obligarla, ella se sentía demasiado avergonzada para dar siquiera un atisbo de que ella lo deseaba también.

El hombre extendió el peine y lo paso, desde la raíz hasta las puntas, con suavidad y lentitud.

La chica cerro los ojos.

Siempre le gusto estos momentos.

– Mi lugar está a tu lado Miko, desde que te conocí supe que era mi destino. – El aseguro.

– ¿Tu destino? – Pregunto curiosa la chica de cabellos rosados. – ¿A qué te refieres? –

– Estar a tu lado Miko, darte felicidad. – El respondió.

– ¿Crees que, si no estuvieras, no lo fuera? – Ella pregunto, su voz gano un tinte de molestia y enojo.

El chico negó con la cabeza.

– No es eso, entendiste mal. – El aseguro. – Yo quiero hacerte feliz, es diferente. – El continuo mientras dejo el peine aun lado y se acercó a ella.

Ella al darse cuenta del giro de las cosas se avergonzó y rápidamente quiso huir, lastima que esta vez no pudo.

El joven arrincono a la chica contra el sillón, ambas manos apoyadas en los brazales mientras se acercaban a la chica.

Ella solo pudo tomar ambas manos mientras se sentía tímida ante la audacia del joven.

– ¿No puedo yo aspirar a hacerte feliz? – El respondió mientras tomaba un mechón del cabello de la chica y lo acomodaba en sus mejillas, pues sus orejas vulpinas impedían colocar sus mechones de otra manera.

La mano del chico acarició suavemente la mejilla de la chica mientras mantenía la distancia.

El deseaba hacer más, pero sentía la renuencia de ella.

Él se retiró.

– Este es mi deseo Miko, desde que te conocí he querido estar a tu lado. – El sonrió y tomo otro cepillo de la mesita de la chica, donde ponía los diferentes artículos que usaba para cuidar su cabello.

– Ya veo... – Yae Miko no dijo más, su mirada tímida rehuía del joven, pero su corazón se sentía muy dulce y cálido.

Ella estaba feliz.

Pronto el cepillo comenzó a pasarse por sus esponjosas colas, a ella no le importo y cayo rápidamente, derrotada por la satisfacción que sentía.

Con suavidad la chica se apoyo en el chico, que se había sentado en uno de los brazales del sillón.

La cabeza de Yae Miko descansaba en los muslos del hombre que había estado a su lado desde la niñez.

Ambos pasaron otro momento cálido.

La vida era hermosa para la pareja.

– ... –

– Me pregunto... –

– ¿Cuánto durara esta felicidad? – Pregunto la voz mayor, la luna estaba en su punto mas alto, su resplandor cayendo por la ventana de la habitación.

– ¿Cuándo se mostrará que no pueden estar juntos? – Con melancolía dio un ultimo vistazo y se retiró del lugar.

– Espero puedan mantenerse juntos al final. –

A estas alturas ya se había dado por hecho que la sacerdotisa del Gran Santuario Narukami tenía pareja.

Ellos eran conocidos por todos en la región de Inazuma.

Una pareja que iba de aquí para allá, siempre juntos.

Eran un ejemplo para las parejas jóvenes, pues se cuenta que nacieron para estar juntos.

Inseparables desde pequeños, su fuerte amor los había mantenido juntos e inseparables por años.

Fue tan alta su aceptación que todos apoyaban ese amor.

Después de todo era mutuo y notorio.

El hombre de aspecto refinado y actitud refrescante era demasiado juguetón para la mujer.

La belleza de aspecto hechizante y tímida, contrario a lo que aparentaba esta, siempre fue débil hacia quien amaba.

Siempre se los veía bromeando mutuamente cuando salían del templo.

Siempre juntos.

Ellos eran felices.

Pero aún no habían dado el siguiente paso.

Se tomaron las cosas de manera tranquila, disfrutando del tiempo.

Disfrutando de la tranquilidad.

La oscuridad que acecha la felicidad

El tiempo paso una vez más.

Yae Miko decidió por fin dar el primer paso, el tiempo había pasado, se encontraban en el pico de la adultes.

Ya había pasado mas de 20 años desde que se conocieron y siempre habían estado juntos.

Siempre armoniosos.

Ella estaba feliz, pero quería dar el siguiente paso en su relación.

Ella estaba agradecida con él, puesto que el siempre respeto su decisión.

Siempre espero hasta que ella este lista.

Ella ahora lo estaba.

– Mmm me pregunto, ¿Dónde estará? – Se pregunto mentalmente la kitsune, mientras buscaba al objetivo de sus afectos por todo el templo, no lo encontraba.

– Extraño.

Yae Miko frunció el ceño mientras tomo a uno de los sirvientes que pasaba cerca y le preguntaba por él.

– No señorita, no lo hemos visto. – Fue la respuesta del sirviente. – Quizá se encuentre en el bosque, el suele estar ahí practicando su técnica con la espada. – Proporciono el sirviente amablemente.

La chica vulpina asintió y se retiró, sus colas se mecían en el viento.

Ella se perdió como un aura oscura emano del sirviente hasta que desaparece del lugar.

Ella jamás se dio cuenta, como el antiguo y poderoso Santuario había perecido ante la poderosa oscuridad que había estado acechando desde la sombras.

Una batalla que había iniciado mucho tiempo atrás.

Y una que una vez más volvería a suceder.

[Jadeo][Jadeo][Jadeo]

La respiración acelerada se escuchaba.

[Corte][Golpe][Sacudida]

Los sonidos del metal chocando con el metal se escuchaba alrededor de los árboles.

Una batalla había comenzado.

Dos figuras danzaban en medio del oscuro bosque.

El miasma se perdía en los árboles, la oscuridad impregnaba cada lugar.

Una sombra humanoide enfrentaba a un hombre vestido con un kimono, el hombre portaba una hermosa katana plateada.

Las chispas se veían en la oscuridad con cada impacto, la sombra indistinguible poseía una gran agilidad para ser solo un constructo de energías malignas.

– ¡Maldita sea! – El hombre chasqueo la lengua con fuerza mientras levantaba su katana para detener un sai que se dirigía hacia su rostro.

Rápidamente pateo de vuelta la sombra que lo estaba atacando.

Es tarde, no podrás salvarla. – De la sombra emano una voz escalofriante, era gruesa y rasposa, estaba llena de intenciones malignas. Esta vez no podrás salvarla guardián, tal y como lo hicimos en el pasado, la oscuridad tomara este mundo, lograron repelernos en el pasado, pero esto no volverá a pasar.

La sombra empujaba hacia el hombre mientras este se mantenía firme, las chispas salían entre el rose de los metales, iluminando ambos rostros.

Ojos cafés oscuro reflejando odio mientras ojos rojos reflejaban desdén.

– Saigou podrá habernos repelido, era la mas poderosa de su época, pero ahora, este pequeño cachorro no es lo suficientemente fuerte para detenernos, Yae Miko perecerá y nos haremos con el control de este mundo, destruiremos el cerezo sagrado, con sus raíces destruidas será fácil consumir este planeta.

Con cada palabra el éxtasis sube en la voz de la sombra maligna, los ojos brillaban mas y la oscuridad amenazaba con consumir al hombre.

¡No podrás detenernos guardián! ¡No pudiste en el pasado! ¡No podrás ahora!

¡Hya hya hya!

Una risa histérica sonó en el lugar, una sola sombra fue enviada hacia el hombre, no buscaban destruirlo, solo detenerlo.

– ¡Cállate! – El rugió con ira, su katana comenzó a brillar de un blanco puro. – ¡No lo permitiré!

¡!

¡¿Qué?! ¡Imposible!

La sombra no pudo detenerlo, el brillo puro devoro rápidamente el arma corrupta partiéndola a la mitad.

– ¡Desaparece! –

En un instante la katana atravesó la sombra, una estela de luz blanca lo siguió purificando todo a su paso.

La oscuridad cercana comenzó a desaparecer por las potentes energías divinas.

Pero el ente era muy insistente, tomo la mano por la cual era sostenida la katana y la apretó, el no hizo ningún ruido, el agarre había perdido toda su fuerza, pues el dueño de las corruptas manos estaba al borde de desaparecer.

¡Aun con mi muerte, nunca lo conseguirás!

¡GUAAAARDIAAAANN!

La sombra hasta el ultimo momento grito, siempre maldiciendo al hombre que lo mato, su alma reducida a cenizas y purificada por el puro poder sagrado.

El guardián suspiro, sus músculos relajándose por un momento.

– No puedo perder el tiempo. – El murmuro y rápidamente se alejó del lugar, continuando su búsqueda.

Con su katana rápidamente enfundada corrió hacia el bosque.

Un miasma había envuelto a la montaña donde residía el templo sagrado.

El no sabia como paso esto, el lugar era impenetrable.

Durante años las barreras mas poderosas se habían mantenido alrededor de Inazuma para evitar que la oscuridad entre en la región, el templo era la piedra angular de todo el complejo sistema de barreras, él siempre las revisaba.

Se encontraban en perfecto estado.

¿Qué fue lo que paso?

No importaba.

No permitiría que la lastimen.

[Destello]

El poder sagrado rápidamente lo rodeo, su forma fluctuó, como si fuera luz liquida y a velocidad desapareció del lugar perdiéndose en la oscuridad del bosque.

[Explosión][Electricidad][Estática]

En lo profundo del bosque los arboles explotaban uno tras otro.

Una batalla había estallado, la heredera del clan Hakushin se vio rápidamente asaltada por una multitud de sombras que buscaban una sola cosa.

El reclamar la vida de la sacerdotisa, protectora del Cerezo Sagrado.

Los árboles corroídos por el miasma eran destruidos con cada arco de electricidad.

Los cuerpos volaban lejos uno a otros, desintegrándose cuando perdían la vida.

Una ágil kitsune luchaba por su vida.

Se encontraba rodeada de sombras incorpóreas que amenazaban su vida.

Todas armadas, todas dispuestas a acabarla.

Ella no pudo pensar en que pasaba cuando se vio a la defensiva.

En un instante había sido atacada por un par de cuchillos que salieron de la nada.

Sus instintos zorrunos le advirtieron rápidamente del peligro y ella salto aun lado, las hojas pasaron volando a milímetros de su rostro y se incrustaron en un árbol cercano.

El árbol rápidamente comenzó a marchitarse y a ser consumido por el miasma oscuro.

Sacerdotisa Miko del clan Hakushin – Una de las sombras se acerco a la mujer. Aun eres muy débil para enfrentarnos, no podrás salvarte, nadie vendrá a salvarte. – Exclamo con burla la sombra.

Yae Miko frunció el ceño, mientras invocaba su arma, un poderoso catalizador creado específicamente para ella.

– ¿Quién eres y que buscas de mí? – La kitsune gruño, sus colas se erizaron y se movían alrededor, todas apuntando a diferentes lugares, como serpientes, esperando a que su presa se acerque.

Aunque no nos conoces y nuestra historia no haya empezado contigo, si poseemos un vínculo más profundo de lo que crees, pero nuestro vinculo es aún más profundo con tu guardián. – La sombra no se molestó en ocultar la verdad, estaba seguro de que la sombra que envió detendría a esa cosa, era sombra poderosa, peor una de las muchas que tenía a su disposición.

Daemon, un avatar de un atisbo de oscuridad primordial.

Suficiente para detenerlo y causar un gran daño.

Sabía que no podían matarlo, pero eso no era importante, no cuando podrían matar a la sacerdotisa que mantenía vivo el Cerezo Sagrado, el árbol que separa los mundos.

– ¿Guardian? – Pregunto Yae Miko mientras mantenía su postura cautelosa, las sombras se habían detenido cuando esta sombra en especial comenzó a monologar.

El que siempre está a tu lado, aquel que ha cuidado de ti desde tu infancia, el guardián, el protector de la heredera del linaje Hakushin.La sombra respondió a la pregunta de Yae Miko, sin importarle si quiera de revelar la verdad, era tan grande la confianza en sí mismo que sería capaz de detener cualquier intento de la chica.

Al darse cuenta de que la mujer no respondió vio con curiosidad la reacción de la sacerdotisa, para después sonreír con diversión.

¿No lo sabias verdad?Pregunto con burla la oscuridad. El siempre te lo oculto, nunca fue sincero contigo, su único objetivo fue el de estar a tu lado, cuidarte y protegerte, eres solo un jarrón que se debe evitar romper, el siempre lo hace. –

Yae Miko se estremeció, sus pupilas se dilataron.

No podía ser cierto.

De seguro era una mentira.

Mi lugar esta a tu lado Miko... desde que te conocí, supe que era mi destino. –

Las palabras llegaron a la mente de la joven kitsune, ella no podía evitarlo, podía ser una mentira, pero ¿por qué?, ¿Por qué tenían que venir esas palabras?

¿Su destino?

¿Eso era todo?

¡No!

Una voz en su mente aseguro, era su propia razón, su consciencia.

¡No te dejes engañar Yae Miko! ¡Él está a tu lado porque te ama!

En cualquier otro momento ella se hubiera sonrojado de esas palabras, pero ahora no podía hacerlo, ni siquiera había registrado el sentimiento de vergüenza.

Solo una sólida confianza.

Además, si así fuera.

No importaba.

El había llegado a su lado y le daba felicidad.

Una vez el cumpla su objetivo se ira, desaparecerá y te abandonara. – La oscuridad seguía burlándose y esta vez se ira pronto, hoy el objetivo que tiene que proteger morirá.

La sombra levanto su arma, era otra katana, corrupta e impura, un arma antiguamente elegante y hermosa reducida a una astilla de su antigua gloria, corrompida por la oscuridad.

Es hora de morir, heredera Hakushin.La sombra apunto a la kitsune mientras las demás preparaban sus armas. – ¡Mátenla!

Esas palabras inicio el apocalipsis.

Y un océano de oscuridad y muerte se precipito hacia Yae Miko.

– ¡Maldición! –

Llevaba corriendo sin parar varios minutos y no la encontraba, podía sentirla, podía sentir su calidez, podía sentir su poder, podía sentir como estaba luchando por su vida.

Pero estaba aun lejos y con cada paso que daba se veía rodeado de enemigos.

No pudo hacer más que gastar su energía bendita para abrir el camino.

Las sombras se partían en dos y la luz llenaba el oscuro lugar mientras aquel guardián atravesaba la marea corrupta en busca de una mujer.

– ¡No lo permitiré! ¡No a ella!

– ¡Espérame!

[Gruñido]

Yae Miko dejo escapar un gruñido de advertencia, sus características vulpinas se volvieron salvajes cuando comenzó la batalla.

Cientos de sombras humanoides se abalanzaron hacia ella.

Rápidamente se impulso hacia atrás, sus colas se dispararon en todas las direcciones atravesando varios cuerpos que se habían acercado.

En un instante nueve sombras murieron y se desintegraron con electricidad.

De las 9 colas rosadas emano electricidad, destruyendo los órganos de las criaturas que osaran acercarse a ella.

Los colmillos se alargaron mientras los hermosos ojos morados mostraron una rendija, la kitsune que jamás había mostrado esta faceta ahora yacía protegiendo su vida de manera agresiva.

Pero eso no detuvo al resto de sombras, que continuaron atacándola.

Yae Miko era ágil.

Esquivaba milimétricamente los ataques y su agilidad, sumando sus grandes instintos le facilitaban el ver la trayectoria de estos.

Era difícil tomarla con la guardia baja.

Un ataque al cuello.

Un corte diagonal.

Un golpe a las piernas.

Todo fue eludido.

[Corte][Crepitar]

La electricidad era tan poderosa que partía en dos a las sombras.

[Golpe][Aplastar][Quebrar]

Sus colas tan poderosas que destruían todo.

Era muy poderosa.

Pero ella era mucho más débil que la legendaria Saigou.

Lentamente tuvo que ir mas y más a la defensiva.

Tu fuerza estaba en los rangos estimados Yae Miko.La sombra principal no se había movido, detrás de ella estaba un portal gigantesco donde se podría ver una infinidad de ojos rojos, todos esperando para salir.

No podían, no todos al mismo tiempo.

Debian entrar poco a poco, el mismo mundo no lo permitía.

Aun.

Pero no importaba, la sombra solo se estaba tomando su tiempo.

Disfrutando el momento, deleitándose como la sangre de la escoria que impidió su conquista sea derramada hoy.

Demasiado débil para ir en contra de nosotros, incluso las sombras mas débiles, que son carne de cañón te están comenzando a abrumar.La oscuridad comento con desdén, pero aun así, la heredera Hakushin no caería, él lo sabía por supuesto, pero le encantaba jugar con su presa. Aun así, es divertido ver como te aferras a tu patética existencia, pero me pregunto, cuanto podrás aguantar.Con esas palabras mas y mas oscuridad se filtró del portal, las sombras comenzaron a llegar.

Mas grandes, más robustas y grotescas.

Monstruos deformes y sin características comenzaron a atacarlas.

Eran grandes, pero muy rápidos.

Aun así, no eran nada para la agilidad de la kitsune.

[Golpe]

– ¡Agh!

[Impulso][Impacto]

Una gigantesca sombra alcanzo a la ágil mujer, la fuerza fue tan que la envió volando al lado contrario, con fuerza atravesó arboles hasta girar en el aire y caer ágil como un gato.

– Eso... dolió... – Se quejo con dolor la chica, mientras se arrodillaba y escupía unas gotas de sangre.

Pero la sombra no sobrevivió al mismo impacto.

Sus colas, como autómatas inteligentes, se clavaron en la gigantesca sombra destruyéndola por dentro y volviéndola cenizas con la electricidad.

No quedo nada de ella, nada incluso decenas de metros alrededor.

Algunas docenas de sombras habían sido reducidas a cenizas con ese ataque

Yae Miko sonrió ante eso.

– Hará falta mas que eso para matarme. – Dio un gran respiro mientras sus ojos morados comenzaron a brillar, un pequeño arco eléctrico bailaba en ellos. – Tendré que pedirles ayuda unos momentos, mami necesita de ustedes. – La kitsune susurro mientras a su alrededor la forma espectral de tres pequeños zorros comenzaba a asomar.

La sombra se dio cuenta y frunció su inexistente ceño al darse cuenta de la situación en la que estaba la mujer.

Chasqueando la lengua murmuro para si mismo. Ella también tiene ese linaje, el mismo del Saigou Kitsune que tantos problemas nos dio en el pasado.

Los pequeños zorros espectrales flotaron alrededor de Yae Miko, todos ellos confundidos al inicio hasta ver la situación correctamente.

Kyu~ kyu~ kyuuu~ –Uno de ellos dio unos pequeños ladridos hacia Yae Miko, ella solo pudo asentir cansada.

¡Kyu!Los tres pequeños zorros espirituales dieron pequeños ladridos y se llenaron de electricidad, sus figuras rampantes comenzaron a brillar.

Su poder aun es muy inmaduro, su ancestro podría crear un ejercito de esos espíritus, al parecer es nueva con este poder y no esta acostumbrada.La sombra analizaba a la sacerdotisa, el no había atacado aun, prefería saber a que se enfrentaba para atacar, después de todo, hasta la presa con el peor destino puede defenderse desesperadamente

La batalla subió de nivel, los tres pequeños zorros espirituales comenzaron a causar estragos en las filas enemigas, golpeando, atacando con sus pequeñas garras, mordiendo y destruyendo a las sombras, eran pequeños, pero muy agiles y fuertes.

Esto le dio un respiro a Yae Miko, quien intentaba recuperar su aliento.

¡Idiotas, no dejen que se recupere!

Pero ella no pudo obtener ni una pizca descanso, pues un nuevo grupo de atacantes llego a ella, pero esta vez no fue tan complicado con las sombras ayudándola.

– ¿Dónde? –

El pregunto con desesperación, había llegado al lugar donde sintió la energía de ella, pero no se encontraba.

En su lugar encontró otra sombra, esta era diferente.

Un perro de tres cabezas, sus miradas demoniacas, su mirada hambrienta.

Era gigantesco, media tres metros de largo y dos de alto, rezumando un aura oscura de gran poder.

Yo, Orthros soy tu oponente, no dejare que llegues a mi señor, tu destino se detiene aquí guardián y el destino de la sacerdotisa, la protectora del Cerezo Sagrado llegara a su fin. – El perro de tres cabeza hablo, su voz sonaba demoniaca, como si tres voces diferentes se hubieran unido. No se nos negara el derecho que nos pertenece, tomaremos a todos y cada uno de estos seres y consumiremos sus almas, tal como debió pasar, esta escrito en el destino.

¡Groaaaarggg!

El perro de tres cabezas rugió mientras todo temblaba alrededor por la fuerza del rugido, una potente onda expansiva se generó con solo dejar escapar un rugido.

¡Fallaras una vez mas guardián!

El gigantesco perro se abalanzo ante el guardián y este se abalanzo hacia el animal demoniaco.

Ambos chocaron entre sí, la poderosa katana bañada en energía divina detuvo al guardián del inframundo, este intento morderlo con sus tres cabezas, pero fue imposible, la cantidad de energía divina impedía acercarse, solo sus patas cubiertas de miasma puro eran capaces de aguantar.

Grrr...

La sombra demoniaca no volvió a hablar y las tres fauces comenzaron a brillar de color amarillo.

¡Groaar!

Tres potentes chorros de fuego salieron del osico, el hombre se vio obligado a impulsarse lejos, pues el fuego corrupto lleno de miasma infernal era peligroso incluso para él, no podía tomar riesgos innecesarios y debía acabar rápido.

– No tengo tiempo para ti... lo siento, pero esto acaba aquí.

El enfundo su katana, partículas de energía divina comenzó a rodearlo y a extenderse en los alrededores.

El cerbero sabía que pasaría y comenzó a escupir mas llamas hacia el hombre, pero de nada sirvió.

Las partículas divinas disolvían el miasma entrante y se expandía aún más.

– Adiós.

Con esas palabras el desenfundo la espada y apareció detrás del can, como si el mismo espacio se fragmentara, miles de cortes gigantescos de energía bendita cortaron al animal hasta convertirlo en pedazos.

El cerbero fue consumido por la energía divina instantes después.

[Respiración pesada]

– Ya voy...

El continuo con su viaje.

El jamás se dio cuenta de que las cosas estaban cambiando en él.

Su inmenso poder comenzó a devorarlo por dentro.

Se podía ver como una media luna de pura energía divina comenzaba a formarse encima de su cabeza.

Su aura se volvía más pura que antes.

Sus ojos oscuros totalmente normales también comenzaron a cambiar lentamente.

Y aun no se había dado cuenta.

Se encontraba muy ocupado buscando el llegar a ella.

[Choque][Estruendo][Electricidad]

La batalla había aumentado de nivel y la ferocidad se había hecho aún más grande.

Las sombras humanoides habían cambiado, el vestigio de diversos animales comenzó a entrar en la batalla.

Mujeres aladas.

Hombres con apariencia de cerdo.

Serpientes gigantes.

Perros demoniacos.

Todo tipo de monstruos sombra comenzaron a llegar desde la oscuridad del bosque.

Los zorros espirituales y la kitsune continuaron batallando.

Destruyendo más y más sombras.

Los pequeños como centinelas eléctricos freían a todo lo que se acerque.

La ágil Yae Miko esquivaba todo lo que se acerque, los volvía cenizas con su poderosa electricidad y sus colas aplastaban lo que su electricidad no dañaba.

Pero estaba agotada.

La cantidad era infinita y los enemigos seguían llegando.

Por cada monstruo que destruía dos tomaban su lugar.

Por cada mota de luz que ilimitaba, el doble intentaba ahogarla en el miasma.

– Ahh... Ah... – Yae Miko respiraba agotada, la energía en su cuerpo comenzaba a menguar.

Ella poseía una gran cantidad de poder mágico, ella era la heredera de un linaje ancestral, también era un kitsune, un ser de gran poder y control de su energía.

Y, aun así, el gasto de magia que había estado llevando la estaba acercando al límite cada vez.

Los arcos de electricidad que convocaba la protegían cada vez que una sombra débil se acercaba, pero con las más fuertes ella debía activamente atacarlas con más poder.

Aun así, aun en una situación tan precaria tenía el corazón lleno de incertidumbre.

– ¿Dónde estás? – Ella se preguntaba preocupada. – ¿Estas bien? – Pero, aun así, ella no lo culpo de nada, ella estaba ansiosa, rogando que el se encuentre sano, que no se haya lastimado, pues conocía lo protector que era con ella.

El era capaz de dar su vida por ella.

Ella no quería que el se sacrifique por ella.

Una mujer con cola de serpiente se acercó rápidamente a ella, ella se alejó en el último momento y desato un poderoso hechizo, un potente haz eléctrico apareció y como un cañón exploto hacia la mujer aniquilándola en el acto.

Con las cenizas desvaneciéndose Yae Miko se dio cuenta de que ella podía hacerlo.

Ella siempre lo tenía a su lado, era el momento de demostrarle que ella puede hacerlo.

Y cuando se encuentren de nuevo, ella por fin podrá decirle sus verdaderos sentimientos.

Ella podía hacerlo.

Ella puede salir de esto.

Ella es fuerte.

Si no es fuerte, debe serlo aún más.

Ella debe volver a él.

Fue una promesa.

Una que jamás romperán.

Su psique fortalecida trajo poder a su corazón, su espíritu como si fuera un interruptor comenzó a brillar.

Los ojos de la chica brillaban como soles, sus ojos morados eran gemas fluorescentes.

Las sombras de repente se detuvieron y se alejaron cautelosamente de Yae Miko, la energía comenzaba a reunirse alrededor de la poderosa usuaria mágica, detrás de ella partículas mágicas comenzaron a brillar, formando la figura fantasmal de un enorme zorro de electricidad.

Las grandes patas del zorro se impulsaron frente a la chica, protegiéndola de cualquier enemigo que se acerque.

Las nueve colas eléctricas se ampliaron y atacaron todo dentro de un rango de 100 metros, los pequeños zorros que estaban agotados ya tomaron un breve respiro.

Yo soy tú y tu eres yo... –

El espíritu hablo, la voz era femenina y hermosa, rebosaba elegancia y autoridad.

Del mar de tu alma vengo. –

Yae Miko camino alejándose un poco de la figura fantasmal y la vio con atención, su corazón latiendo con fuerza, su alma resonando con la imagen espectral.

Se sentían como uno solo, ella no lo entendía, pero sentía que podía confiar en ella.

Un poderoso y gran zorro de nueve colas había aparecido, azul como cielo y de un poder tan grande como el firmamento.

Soy las fauces que destruirán tu destino, las cadenas que te atan las consumiré, los enemigos que te asechen los destruiré.

Con dichas palabras un rugido salió del zorro gigante, la electricidad se concentró en la figura gigantesca y como un faro comenzó a brillar.

La electricidad se concentró más y más, tomando un color plateado acuoso, girando a gran velocidad alrededor de Miko y los pequeños zorros.

Una cúpula de plasma puro que se expandió a velocidades imposibles de percibir, arrasando con todas las sombras en kilómetros.

Pero, aun así, no fue capaz de destruir a la sombra que había comenzado todo.

El causante de todo se hallaba en su posición, destellos de una cúpula oscura lo rodeaban, se había protegido con su energía o algo más.

Yae Miko no lo sabía, pero sea lo que sea que hizo lo mantuvo ileso en todo momento.

Bravo.La sombra se acerco lentamente aplaudiendo ruidosamente, su voz sonaba extasiada e impresionado. – ¡Bravo! ¡Me has sorprendido!Comento eufóricamente, Yae Miko se encontraba en guardia.

Ese monstruo no había caído, ella sintió el poder puro que expulso hace un momento y la magnitud de la destrucción que podía causar.

Y no fue suficiente para acabarlo.

Parece que ni siquiera logro lastimarlo.

Lentamente una gota de sudor frio bajo por su frente.

Pero no es suficiente, aun no podrás vencerme, ni a mi... –

Extendiendo sus brazos el portal que tenía atrás comenzó a expenderse y figuras que resonaban en poder comenzaron a entrar a este mundo.

Ni a mis sombras. –

Se vio rodeada nuevamente por el enemigo, esta vez parecía que no existía salvación.

El enemigo era demasiado poderoso, incluso ella con el poder que recién adquirió no podría hacerle frente.

Intenta sobrevivir, ancla del mundo, intenta detener el consumo de nuestra insaciable hambre, intenta salvarlos a todos.

GROOAAAARRRRR

Las sombras rugieron y saltaron a la kitsune quien se preparó para la continua lucha.

La verdad

Con cada batalla su cuerpo se perdía más y más.

Su cuerpo fue cambiando gradualmente debido a la necesidad que tenia de usar más de su poder.

Su cuerpo humano y mortal le impedía usar más poder, en circunstancias normales no sería difícil para el acabar con los enemigos.

Pero estas no eran circunstancias normales.

Debía mantener activo el poder divino en sus venas o seria consumido por el miasma corrupto de este lugar.

Pero por esto su cuerpo humano comenzó a destruirse y su verdadera esencia amenazaba con aparecer en el mundo.

Él no podía permitir que eso pasara.

Si su verdadero ser se presenta en este mundo será obligado a abandonarla.

Aun cuando el este salvando a este mundo no podría permanecer aquí una vez su verdadero yo aparezca.

Después de todo, son las reglas.

Sus esperanzas se vieron renovadas cuando a lo lejos una inmensa cúpula de poder puro apareció, al inicio se horrorizo al sentir la cantidad de poder, era impresionante para un mundo como este, pero cuando sintió a quien pertenecía la tranquilidad volvió a su ser.

Intento enfundar la katana en su funda, pero esto se había vuelto imposible, la antigua espada perteneciente a estas regiones había cambiado.

Había sufrido una transformación parcial, la mitad había ganado un filo recto.

Lentamente con la manifestación de su poder había cambiado de manera inconsciente su arma.

Se estaba transformando en su verdadera espada.

– Maldición... – El masculló con molestia mientras tiraba lejos la funda de la katana, no le quedaba de otra que llevarla en su mano.

– No te preocupes... estoy cerca. – El dijo en voz alta mientras tomo camino hacia la gigantesca cúpula que había comenzado a desvanecer.

[Golpe]

Cuando intento caminar fue detenido por una barrera translucida, el frunció el ceño con molestia al sentir como había sido restringido.

¿No crees que es muy pronto para retirarte?Una voz femenina lo detuvo, seductora y hermosa, pero manchada de corrupción como todas las demás, pero esta tenia poder en sus palabras.

– Tu... ¿Cómo estas aquí? – El pregunto con los dientes apretados mientras se daba la vuelta, sabia a que se enfrentaba, un ser de gran poder y antiguo como el universo mismo.

Frente a él, una hermosa sombra hizo aparición, tenía la apariencia de una mujer esbelta, llevaba un vestido negro de una pieza, con una especie de armadura que la protegía, era una mezcla elegante que no excluía de ninguna manera su feminidad.

Tenía una gran espada en su mano y un gran halo oscuro en su cabeza.

– Nyx... –

¿Oh? ¿Me recuerdas guardián? – La sombra pregunto, parecía curiosa de la situación, juguetonamente llevo levanto la espada y comenzó a jugar con ella con la punta de sus dedos. Es tiempo para que recuperemos nuestro tiempo perdido, esta vez no lo terminemos tan abruptamente como el pasado ¿Sí?

Con voz coqueta la mujer continua sus palabras, mientras una ráfaga de viento y poder puro estallo de la mujer.

El viento era tan fuerte que él tuvo que cubrirse la cara, apenas podía ver por la cantidad de viento que había.

Aww vamos, sé que esto no es nada para ti, ¿Por qué te restringes? – Pregunto la sombra al ver la transformación parcial que tenía el hombre.

La media luna de luz divina flotaba encima de su cabeza, el yukata que llevaba hacia comenzado a sufrir transformaciones ligeras, convirtiéndose poco a poco en una armadura de placas doradas.

El chasqueo la lengua al darse cuenta del estado en que se encontraba.

– Si no utilizas más poder no podrás vencerme guardián y si no me vences ella morirá a manos del oscuro.

La mujer termino su monologo y su expresión se volvió seria, los ojos rojos de la mujer brillaron y se inclinó ligeramente.

Divirtámonos guardián.

Con una sonrisa Nyx se impulsó, una onda de choque se extendió detrás de ella destruyendo todo lo que alguna vez hubo en su espalda y de manera casi instantánea llego al hombre que solo pudo levantar su katana/espada, justo para detener un potente corte de la espada obsidiana que tenía la mujer.

– ¡Agh! – El no pudo detenerla, no era rival, por esto fue impulsado hacia atrás producto del choque, este impulso fue tan fuerte que creo una estela de destrucción a su paso, los árboles no pudieron detenerlo y él fue atravesándolos uno a uno durante varios metros.

– ¡Puaj! –

El quedo tirado en el suelo boja abajo, escupió sangre y mancho la tierra bajo de él, intento levantarse hasta quedar arrodillado en el suelo.

Su cuerpo estaba llegando a su límite.

¿Por qué te niegas a usar tu poder guardián?Pregunto la poderosa representación de una diosa primordial. ¿Es por ella? – Pregunto una vez más con genuina curiosidad. – Tenemos muchas de su raza en nuestro mundo guardián, ¿Por esto abandonaste nuestro mundo? ¿Todo por una vida efímera? ¿Todo por proteger esta raza tan débil? La sombra continua con su interrogatorio mientras observaba como el hombre intentaba ponerse de pie.Ella no podrá acompañarte, ella no es eterna como nosotros.La sombra termino mientras se acercaba paso a paso a él.

– No permitiré que destruyas este mundo Nyx, tampoco permitiré que la lastimen. – El tono de voz en el había cambiado, una nueva resolución llego a él. – No importa lo que digas, no me interesan tus palabrerías, ahora mismo mi deber es salvarla y estar a su lado.

La mujer abrió los ojos impresionada por las palabras, su mirada se tomó un mayor interés.

¿Amor? ¿Amor es lo que te mantiene anclado a este mundo? ¿Tu?Casi con incredulidad pregunto la mujer. El que nos extermino y condeno nuestras almas a la eternidad cuando traicionamos a Padre, ¿se enamoró?

La mujer no pudo mas y dejo escapar una gran carcajada, la situación le había parecido demasiado hilarante.

La mano derecha de Dios, abandono su puesto y bajo a un mundo mortal porque se enamoró de una mujer. La mujer suspiro decepcionada. – Jamás me esperaría eso. –

Aun así, aunque estaba muy cerca, aún estaba equivocada.

Después de todo el no bajo voluntariamente.

No importa. – Ella negó la cabeza. Ella morirá y la puerta se abrirá una vez más. – Levanto la gran espada, apuntando al hombre que ya se había levantado, las evidencias de que alguna vez fue golpeado desapareció. Te detendré aquí guardián.

La mujer se impulsó una vez más hacia él y la batalla comenzó.

[Clank]

Pero esta vez fue diferente.

Ella no logro hacer lo mismo que antes, ella había sido detenida.

Esta vez la espada corrupta fue detenida por otra espada.

Hermosa, rodeada de poder divino e inquebrantable.

Nyx sonrió emocionada mientras sentía su sangre hervir en la lujuria de la batalla.

¡Eso es! ¡Demuestra lo que puede hacer la mano derecha de Dios y su ejecutor!Grito con emoción al ver como aquel que una vez fue un ser capaz de causar el miedo en los corazones de hasta el demonio más poderoso había resurgido con fuerza.

Un impotente ángel con una armadura dorada e imponentes alas en su espalda había aparecido.

Su hermoso rostro manchado por la mueca de ira que sentía en ese momento.

Su hermosa espada dorada envuelta en una llamarada de poder divino.

Ella tendría la batalla de su vida.

– Esto no es una batalla Nyx. – El ángel alado empujo, lentamente la mujer era enviada hacia atrás, su sonrisa solo se volvió más amplia. – Esto es una ejecución.

Y la sentencia había sido dada.

El ejecutor una vez más haría su trabajo.

– Aahh... ahh... –

La respiración pesada de Yae Miko era lo único que se escuchaba, ella se encontraba actualmente retrocediendo.

La sombra más poderosa había dejado de lado a sus secuaces y entro a la batalla.

Lenta y perezosamente, con una espada oscura como la noche comenzó a atacarla.

Ella sabía que esa arma es poderosa y uso todo para matarlo antes de que pueda lastimarla.

No puedo.

Debo admitir.Comenzó la sombra, quien había traído todo este caos. – No me espere tanta fuerza de voluntad. – La sombra había elogiado sinceramente. – Enfrentaste oleadas tras oleadas de mis sombras y hasta ahora no has caído... dime, ¿Qué es lo que te impulsa a seguir?

– No puedo decepcionarlo. – Respondió Yae Miko.

¿Por qué lo hacía?

Porque este enemigo era muy hablador, le encantaba explicar sobre sus planes y el razonamiento detrás de ello, gracias a esto ella podía tener momentos para descansar.

Y había vuelto a pasar.

La sombra se detuvo y comenzó a hablar.

¿Qué significaba esto?

¿Era idiotez?

¿O era arrogancia?

De todas maneras, la sombra comenzó a hablar.

¿El guardián? La sombra pregunto. Me sorprende que ese tonto amante a la rectitud se haya enamorado. – Como si hablara para sí mismo la sombra se detuvo para contemplar aquellas palabras.

Después de todo, el jamás hizo eso en su pasado.

Siempre de guerra tras guerra.

Ejecutando y cumpliendo la voluntad de Dios.

Y ahora.

¿Había abandonado todo por amor?

Era una imagen demasiado divertida para pensar.

Y una bastante perturbadora también.

Perturbador... – La sombra se estremeció al imaginar a ese idiota de manera melosa y actuando como un idiota enamorado.

La sombra dejo por fin su monologo, en todo este tiempo habían ido entre pequeñas escaramuzas, el atacando a la chica y ella manteniéndose a la defensiva. Con interés incluso recibió a propósito varios ataques de aquella figura fantasmal, la representación del alma de Yae Miko.

Él incluso debía admitir que si no hubiera sido el mismo quien reciba el ataque, cualquiera de sus generales habían muerto sin posibilidad de salvación.

Aunque el tenía sus almas seguras en el mundo que habitan, eso no había cambiado.

¿Ummm? – La sombra murmuro al sentir como una de las almas en su dominio había desaparecido.

Desintegrada totalmente, un aspecto primordial había sido destruido.

Vaya... así que has vuelto...

Hermano.

Sin prisas, la sombra convoco un trono rojizo bastante que se veía realmente cómodo y se sentó a esperar.

Después de todo, su plan ya había fracasado, el no había matado a Yae Miko.

Bueno, podría hacerlo en unos instantes si él hubiera querido.

Pero.

¿Dónde estaba la diversión en eso?

Después de todo, tanto el cómo su hermano era perpetuos.

Su pequeño juego seguiría hasta el fin de los tiempos.

Y él era muy paciente.

– ¿No vas a atacar? – Una voz confundida y cautelosa lo saco de sus pensamientos, la chica que hace unos momentos luchaba por su vida ahora yacía confundida, el enfoco su vista en ella haciendo que se estremezca.

No es necesario, nuestro juego se acabó, he perdido. – La sombra respondió con un tono exagerado mientras invocaba una copa de vino y comenzaba a beberla. – Mi objetivo era matarte y luego conquistar este mundo, pero me distraje hablando demasiado, buena estrategia, por cierto.El elogio de manera sincera a la kitsune quien no sabia como responder, ella solo podía seguir escuchando. – Pero no me espere que el realmente lo dejara todo para salvarte, incluso la posibilidad de estar contigo. El continuo con una sonrisa y esta se amplio al ver como la mirada en shock llegaba a la chica. ¿Oh? ¿Tu no conoces la verdad de mi hermano? El no pudo mas y termino revelando toda la verdad.

Yae Miko estaba en shock.

– Miko... lo siento. – Hablo mentalmente el zorro gigante, este se hecho y tomo una forma más física.

Se había convertido en un zorro gigante muy esponjoso.

Yae Miko solo pudo caer temblando en dirección hacia la representación de su alma, mientras intentaba digerir las palabras que había escuchado.

– No pude defenderte... – El zorro gigante cubrió con sus grandes colas a la pequeña kitsune en comparación, mientras gotas brillantes caían de sus ojos.

Después de todo, ella era la representación del corazón de Yae Miko.

A ella también le había afectado lo que habían escuchado.

– Por favor... vuelve con nosotras y no te alejes. – Es lo único que pudieron pensar ambas en sintonía, rogando para que las palabras que dijo la sombra no sean realidad.

Después de todo... no soy rival para el ejecutor de Dios... – La antigua y poderosa Nyx ahora yacía ante los pies del ángel, su espada llameante atravesando el corazón de la sombra quien comenzaba a desvanecerse. – Fue una gran batalla guardián, pero al final no pude compararme a ti... siempre fuiste imparable, demasiado poderoso.Un gorgojeo escapo de los labios de la sombra mientras de sus labios comenzó a gotear sangre oscura. Haz hecho lo mismo que hiciste con muchos en el pasado, destruir almas, mi alma pronto se esfumara y otra Nyx tomara mi lugar.La mirada de la sombra se nublaba. – Gracias por pelear conmigo con todo tu poder Guardian, ve y salva a tu amada.

El poderoso ángel retiro su espada, la antigua y todopoderosa diosa cayo lentamente a la tierra, en la sostuvo con su mano antes de que cayera, propinándole un último gesto de respeto.

Adiós... señor Michael.

Con esas palabras, Nyx desapareció lentamente, el poder divino de la mano derecha de Dios la había desintegrado sin posibilidad de reencarnación.

– ...

El ángel no dijo nada, el halo en su cabeza giraba a velocidad.

[Aleteo]

Sus alas se movieron y en un instante se impulsó en el aire.

Instantes después desapareció.

No creo ninguna perturbación a su alrededor, como si fuera el viento había volado lejos.

El ángel y la mano derecha de Dios se alejaba, buscando salvar lo que una vez tuvo a su lado.

La pelea entre el bien y el mal

Un aleteo hizo eco en el lugar.

Por fin llego el favorito, el hijo de Dios, la mano derecha del todo poderoso. – Comento la voz burlona de la sombra. – Bienvenido hermano. – Continuo con una sonrisa al verlo llegar.

Rápidamente la sombra invoco otro trono y una copa de vino que flotaba inofensivamente frente al ángel.

Pareces cansado hermano, ¿No desearías tomar una copa con tu viejo hermano Lucy? – Comento el rey del infierno en forma cordial, no eran mentiras, el deseaba tomar una copa con su antiguo hermano.

Pero era imposible.

– ¿Por qué has hecho esto Lucifer? – Pregunto directamente el ángel de armadura dorada, interponiéndose entre su hermano y su amada.

Ah... ya sabes, es muy aburrido estar confinados a una dimensión por toda la eternidad. – Respondió Lucifer de forma aburrida. – Tu nos quitas la diversión siempre, la última vez fue este mismo mundo, aunque bueno, estuvimos tan cerca, habíamos tomado a esa mujer como catalizador para poder entrar, aunque la idiota se sacrificó entrando a nuestro mundo para sellar la entrada, lo único que había hecho era darnos una existencia nativa de su mundo. – Continúo hablando Lucifer, parecía bastante divertido con la idea de lo que intento la mujer en el pasado. – Pero entonces, llegaste tu y destruiste su alma, eres bastante extremista, pudiste salvarla y traerla de regreso, pero no.

La mataste, sin posibilidad de reencarnación. –

– Ella había sido tocada por el miasma del infierno. – Respondió el ángel.

Ella no había sido contaminada, una exposición mínima no produce nada y lo sabes. – Refuto Lucifer.

El no respondió mientras con su espada destruyo la ofrenda de quien estaba a cargo de tanto la invasión, como la dimensión demoniaca que busca constante expansión.

Grosero. – Se quejo Lucifer.

El ángel se apartó del demonio y se alejó de él, camino lentamente hacia la chica que estaba agotada, ella, producto del cansancio había caído dormida, protegida por las colas espirituales de su propia alma.

El zorro espiritual, al sentir que alguien se acercaba dejo escapar un gruñido, pero luego después de olfatear por unos segundos se detuvo confundida.

Él se acercó ignorando al zorro gigante hasta llegar donde la chica y suavemente la acuno en sus brazos.

– ¿Me vas a ignorar hermano? – Pregunto Lucifer con algo de molestia. – Michael... ¿acaso me ignoras?El tono amigable en la voz de Lucifer desapareció mientras el fuego demoniaco lentamente comenzó a surgir, pronto una llamara de fuego lo envolvió y apareció en toda su gloria.

La oscuridad de la sombra se había ido.

Un hombre con alas tan grandes como las del mismo Michael habían aparecido de su espalda, pero este no llevaba ninguna armadura.

Estaba vestido con un elegante terno color negro.

El hombre tenia el cabello corto de color rubio, ambos eran muy similares entre sí.

Eran hermanos después de todo.

La diferencia más notoria entre ellos fueron los ojos.

Lucifer poseía ojos rojos y Michael poseía ojos azules.

– Mi nombre no es Michael. – Respondió el ángel blindado mientras devolvía a la kitsune a la sombra de su alma.

– Te protegeré Miko. – El susurro mientras conjuraba una poderosa barrera.

La más poderosa existente.

El muro de Dios, el hechizo defensivo más fuerte que posee.

Uno que ni siquiera el mismo Lucifer podría destruir, no sin esforzarse de verdad.

Realmente la amas... – Menciono el ángel de la traición al ver el cuidado que tenía la mano derecha de Dios. – Has cambiado hermano.

– Lo he hecho, no pienso perderla. –

¿Sabes que padre pronto aparecerá verdad? – Pregunto Lucifer. – Él te querrá de vuelta.

– Aunque él me quiera de regreso, solo volveré después de regresarla salva y sana y... – El ángel en armadura apunto su espada llameante al traidor. – Cuando tu jures no volver a atacarla.

Primero deberás vencerme hermano. – Respondió Lucifer mientras aparecía su espada.

Libre de miasma mostro su belleza, hecha en obsidiana era una contraparte de la espada del ángel en armadura.

Pero liberando una presión asfixiante y llena de muerte.

Eran los polos opuestos.

Entonces, tendrá que ser a la antigua hermano. – La voz había cambiado, el había tomado todo su poder angelical de vuelta.

El ángel del juicio había regresado.

Así es hermano... ven, demuéstrame el amor que le tienes a esa mortal, demuestra lo que es capaz de hacer un ángel que ha caído en el amor. – Respondió Lucifer.

Y así, ambos se lanzaron a la batalla.

.

.

.

[Clank]

El sonido del metal chocando golpeo al mundo, la realidad misma se agrieto cuando marcas de telaraña se expandió rápidamente alrededor.

Tal era el poder de los seres que estaban solo por debajo del creador.

Seres capaz de destruir mundos y realidades, batallando en un mundo de bajo nivel.

Por suerte, este mundo poseía dioses, aunque en un nombre diferente a lo habitual.

Los arcontes, gracias a la presencia divina de estos seres esta realidad pudo soportar la embestida de dos de los seres más poderosos en la existencia.

¡No has perdido ni una pizca de poder hermano! – Comento Lucifer con emoción, sus ojos rojos brillaban extasiados.

Ambos se detuvieron en un punto muerto, empujando la espada del otro.

Ambos al parecer con la misma fuerza física.

Lentamente un surco se comenzó a formar en la tierra, la misma montaña amenazaba con partirse a la mitad.

El Cerezo Divino luchaba con todo para que esto no suceda.

– Mi resolución es mi fuerza Lucifer, no vencerás. –

¡Ya lo veremos! –

Michael pateo a Lucifer en su estómago expulsándolo con fuerza, pero la ropa que tenía era en realidad su armadura.

La armadura de los ángeles se moldea a lo que desea su usuario.

Lucifer siempre fue alguien que elegia siempre la elegancia, incluso en contra todo lo demás.

Pero eso no significaba que estaba falto de protección.

Su poderosa armadura angelical se había moldeado a sus necesidades.

Era elegante y a la par de difícil de cortar.

Un ataque sucio, pero no invalido, bien hecho hermano. – Felicito el ángel de la traición mientras su espada brillaba. – ¡Ahora, esquiva esto! – Dicho esto, dio un tajo con su espada oscura que creo una onda de energía negativa que iba distorsionando todo lo que tocaba.

Michael rápidamente corto la onda energía con su propia espada, la energía siendo devorada por su divinidad de manera rápida.

– No utilices esos ataques, destruirás aún más este mundo. – Michael gruño con ira mientras Lucifer solo se rascaba la cabeza.

Lo siento hermano... había olvidado ese detalle. – Era una pésima excusa, pues Lucifer sabía que estaba haciendo, pero solo buscaba molestar a su hermano mayor.

Un aleteo y ambos desaparecieron.

Las ondas se escuchaban en todo el bosque.

Explosiones y ondas de inmersa energía comenzó a sentirse en el mundo.

Tanto Michael como Lucifer soltaron su poder.

Los pobres dioses de este mundo se encontraban aterrados de la feroz batalla que estaba ocurriendo, pues a lo lejos, desde las otras regiones se podía ver como dos inmensas estelas, una blanca y pura, luchaba contra otra oscura y corrupta.

Todos pensaron que el fin de su planeta llegaría.

Y comenzaron a orar a quien estaba al mando de la luz en aquella batalla.

¡Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que luchamos! – Exclamo Lucifer con diversión, se notaba como estaba disfrutando de la batalla.

Michael no respondió, solo continuaba la lucha.

Esquivando, loqueando, golpeando.

Un golpe, otro y otro.

Dos estelas saltando por todo el planeta, trayendo destrucción a su paso.

Quien sabe cuántas muertes habrán causado por la destrucción.

[Clank]

[Clank]

[Clank]

[Clank]

Las espadas chocaban entre sí, las auras negándose a sí mismas, mientras intentaban asesinarse con todo lo que tenían.

Cada golpe era como un trueno que se escuchaba a kilómetros.

Cada golpe traía una honda expansiva que generaba tornados.

Donde quiera que pasasen había destrucción.

En un punto Lucifer había traído a su hermano y lo había esquivado en un instante, logrando que este se estrelle en lo más profundo del océano.

Luego, tomo el control del agua y quiso confinarlo en el fondo marino.

Tragándolo cada vez más.

Pronto, toneladas de peso en agua presionaban al poderoso ángel.

Pero esto no era nada.

Como si fuera aire el salió del mar, sus ojos dorados brillando mientras su espada se encendió aún más.

Jejeje ¿te gusto el baño hermano? – Lucifer comento con burla.

Pero esa burla se acabó rápidamente cuando sintió el puño enguantado de su hermano y rodeado de su aura divina.

Esta vez había dolido.

Alguien se enojó... –

Lucifer también había fruncido el ceño.

Subamos las cosas aún más hermano. –

El miasma oscuro envolvió al hermano menor, el halo en su cabeza se oscureció, sus alas blancas se oscurecieron y su espada fue envuelta en un potente miasma.

No tardo mucho hasta que el hermano mayor haga lo mismo, su armadura dorada se encendió en fuego divino, sus alas y su halo ahora eran de fuego.

– Ven hermano, es hora de enseñarte a no meterte con los demás mundos. – Comento el hermano mayor mientras la batalla una vez más se había reanudado.

En la montaña Yougou, la bella durmiente estaba despertando aturdida, llamando la atención a la representación de su alma.

– ¡Miko! ¡Estas despierta! – Escucho la voz del zorro gigante, sonaba aliviada ahora.

Yae Miko pregunto un poco aturdida. – ¿Qué paso? –

El está peleando Miko, ahora mismo se juegan la destrucción de este planeta. –

– Ya veo... espero él pueda ganar. – Ella comento con tristeza, su mirada solo podía ver hacia el cielo.

La oscuridad y el miasma habían sido limpiadas antes por el aura pura de Michael, el cielo se podía ver y a lo lejos las dos estelas se enfrentaban entre sí.

Yae Miko solo veía con el corazón en la mano como ambas energías luchaban.

– Por favor... gana... –

Yae Miko solo podía rezar para que quien amaba volviera a su lado.

El fin de la batalla – Una amarga separación

[Flushh]

Michael se retiró rápidamente y una estocada paso al lado de su cabeza, ambos se encontraban intercambiando tajos seguidos uno tras otro.

La pelea ya no estaba pareja.

Habían comenzado a lastimarse.

Tanto Lucifer como Michael tenían cortes en su cuerpo, la armadura del ángel dorado tenía cortes profundos mientras el traje elegante de Lucifer se estaba destruyendo poco a poco.

Ambos respiraban cansados.

Eran muy poderosos, pero estaban peleando al máximo desde el principio y contra un oponente de su misma liga.

Si fueran con todo con seres más débiles nunca se cansarían.

Pero ambos eran la contraparte del otro, destinados a controlarse mutuamente.

Ah... Ah... ¿estas listo para rendirte hermano? – Lucifer pregunto, pero tuvo que retirarse apresuradamente cuando un infierno de fuego divino estallo frente a él, con una sonrisa cansada solo pudo negar con diversión. – Veo que no es así.

– Es hora de acabar con esto Lucifer, esto se ha extendido por mucho tiempo. – Hablo Michael.

El ángel traidor se mantuvo en silencio y sorprendentemente asintió.

Por más que me gustaría negarme ya hemos de haber llamado la atención de padre y si él nos encuentra nos dará una paliza a ambos... aunque bueno, tu estarás rindiendo cuentas con el más temprano que tarde Michael.

El ultimo no dijo nada, pero sabía que sería así.

Su destino se selló cuando entro en su verdadera forma.

¿Cómo siempre? – Pregunto Lucifer.

– ... Como siempre. – Respondió Michael.

Ambos bajaron lentamente volviendo a donde todo había empezado.

[Clank]

Ambas espadas se clavaron en el suelo.

Yae Miko por fin pudo ver a Michael.

Ella tenia lágrimas en los ojos por la preocupación y vio con horror como él estaba deshecho.

Su armadura estaba a punto de romperse, sus alas estaban marchitas y el halo en su cabeza resplandecía con una luz moribunda.

En realidad, Lucifer estaba en un peor estado, pero a ella jamás le importo si este último moría o no.

Es más, deseaba que muera.

Pues él fue el causante de todo lo que había pasado.

Prepárate hermano. –

Con esas palabras ambos se abalanzaron entre sí.

[¡Bam!]

Un golpe en la mandíbula para Lucifer, un golpe en el pecho para Michael.

[¡Bam!]

Un golpe de gancho para el estómago de Lucifer, un cabezazo para Michael.

[¡Bam!]

Ambos se golpearon en el pecho y retrocedieron varios metros.

Cada vez estaban más cansados.

[¡Bam!]

[¡Bam!]

[¡Bam!]

[¡Bam!]

Los golpes sonaban sin parar.

Las ondas de choque se producían, al principio furiosas y poderosas, pero menguaban con cada golpe.

[¡Bam!]

Un puñetazo a la cara de Lucifer.

[¡Bam!]

Uno a la de Michael.

Ambos ya habían llegado al final.

Ya no podían más.

Lentamente Michael se acercó a Lucifer y levanto su mano.

N... no hermano... – Exclamo el cansado Lucifer.

– Esto termina aquí. – Dijo Michael mientras empujaba su mano cerrada en un puño en la cara de Lucifer y empujaba.

No fue un golpe, solo un empujón suave.

[Plaf]

Y así Lucifer había caído.

El mundo se había salvado.

[Quebrar]

La poderosa barrera había sido levantada y la kitsune corrió rápidamente hacia el hombre.

– ¿Estas bien? – Ella pregunto frenéticamente revisándolo, el hombre estaba lleno de heridas. – ¡Hay que llevarte a la sala medica! – Dijo ella con urgencia.

El negó la cabeza.

No es necesario pequeña kitsune. – Respondió Lucifer por su hermano. – El está a punto de irse, padre lo llamara pronto y nunca más lo volverás a ver. –

– No te creo. – Respondió Yae Miko a la defensiva, pero su amado solo asintió.

– Por eso jamás te conté la verdad después de recuperar mis recuerdos, si hago uso, aunque sea un mínimo de mi poder mi padre me llamara de nuevo y deberé servirle. – El respondió pesadamente. – Al final ganaste Lucifer. – Dijo el con la ira filtrándose en su voz. –

Esa no fue mi intención hermano, solo una pelea divertida, había olvidado lo radical que es padre. –Lucifer respondió mientras su forma comenzaba a parpadear.

¿Ya es tiempo eh? –

– Que está pasando? – Pregunto Yae Miko cuando vio como ese monstruo comenzaba a desaparecer. – ¿Lo mataste? – Pregunto con esperanzas.

El negó con la cabeza. – No, si lo deseara muerto tendría que haber usado mi espada y aun así, no podría hacerlo, es el castigo de padre, vivir eternamente en el infierno. – Respondió.

El cuerpo de Lucifer ya estaba desapareciendo.

Lo siento hermano... al menos disfruta de tus últimos momentos con ella – Fue lo último que dijo este antes de desaparecer.

La mirada de la chica se dirigió hacia el hombre, ahora ella podía verlo fijamente.

Era un ángel...

Alas grandes como las de una paloma y blancas como la luz, un halo de energía en su cabeza, cabello dorado y ojos azules.

Era diferente al hombre que había conocido.

– ¿Este es tu verdadero yo? – Pregunto Miko, no se sentía enojada por el engaño, solo ahora podía entenderlo.

Ella hubiera deseado que nada de lo que paso hubiera sucedido, entonces, estarían como normalmente.

Disfrutando de la compañía mutua.

De quien amas.

– Si... es mi verdadero yo, cuando caí a este mundo obtuve un alma y un cuerpo humano pero... me vi obligado a usar mi verdadero poder, pero mi cuerpo mortal no pudo soportarlo. – El respondió, su voz era melancólica.

– Miko... – El la llamo.

– ¿Sí? – Ella pregunto.

– Te amo Miko. – Él dijo esas palabras.

Palabras que tanto había esperado.

– Lo sé tonto... – Ella respondió.

Su voz comenzó a escucharse ahogada.

– ¿Lo haces tu también? – El pregunto.

– Con todo mi corazón. – La chica de cabellos rosados respondió, ella no supo cuándo, pero lo rodeo entre sus brazos, sus colas lo habían envuelto también.

Como si quisiera impedir que él se vaya.

– Debí decírtelo antes, pero no quería obligarte, no estabas lista. – El continuo, ella solo acepto.

El comenzó a sentir como su cabello comenzaba a sentirse húmedo y cálido.

Eran las lágrimas de su amada.

– Fui una tonta, debí aceptarte hace mucho tiempo. – Ella hablo, la tristeza ya no se podía ocultar, la hermosa voz temblaba.

– No lo eres, jamás lo serás. – El aseguro. – Miko mírame. – Él le llamo, ella se retiró un poco para mirarlo.

– Te amo Yae Miko y mi lugar siempre estará a tu lado... es mi destino. – El sonrió, dientes como perlas soleadas nacieron en el mundo.

Ella sonrió con lágrimas cayendo de sus ojos.

– Lo has hecho, has estado a mi lado, pero... – Ella vio con horror como el también comenzaba a desvanecerse.

Lenta pero continuamente.

– Si... tu destino siempre estuvo en mis manos. – Ahora ella lo entendió, el jamás mintió.

Su destino era desaparecer en sus manos.

– Y lo cumpliste... pero no tenías que dejarme... tonto... –

Las lágrimas ya no podían parar.

La misma pequeña kitsune había vuelto, como cuando ella tenía 6 años, como cuando ella lo había conocido.

Llorando con fuerza y sin poder parar, Yae Miko solo pudo abrazar al hombre que había llegado a amar.

– Te amo... tonto... ¡tonto tonto tonto! –

El la tomo de las mejillas y lentamente se acercó.

Un suave beso fue depositado, ella lloro aún más y lo abrazo del cuello.

Ambos se perdieron en ese beso.

Era desesperado, lleno de pasión, necesidad.

Lleno de amor.

– Te amo también Rei. – Ella susurro su nombre, el nombre que le había dado cuando se conocieron por primera vez.

Los ojos de Rei brillaron como gemas, eran como medias lunas que sonreían de felicidad.

El siempre amo su nombre.

Significaba rayo en el idioma de Miko.

Pues el había llegado a su vida como un rayo.

Así que ese se convirtió en su nombre.

El rayo que llego a su vida y le trajo felicidad.

El rayo que ahora se extingue en sus brazos.

– Si... este es mi verdadero nombre Miko, ninguno otro, es el nombre que tú me diste, la identidad que tu me diste... el hogar que me brindaste. – El acaricio las mejillas de la chica, lenta y delicadamente. Como si ella se fuera a romper.

– Siempre seré tuyo Miko... volveré a ti... te lo prometo. –

Yae Miko apenas podía sentir el tacto del ángel.

El pronto desaparecería.

– Gracias por darle sentido a mi existencia Yae Miko. –

– Espérame, algún día volveré por ti. –

Ella lo abrazo.

Sus brazos de la fuerza que tenían se cerraron entre sí.

El había desaparecido.

Lo último que ella vio, fue la hermosa y sincera sonrisa de Rei.

Yae Miko lloro.

.

.

.

Rumores

– ¿Has escuchado lo nuevo que paso sobre la señorita Yae? –

Murmuro una voz en medio de la ciudad, como siempre tan concurrido.

Habían pasado 500 años desde la última catástrofe.

– ¿La señorita Yae? ¿Dueña de la editorial Yae? –

– ¡Si! ¡Acaba de sacar un nuevo libro! – La otra voz sonó emocionada.

– ¿Sí? ¿De qué trata? – Pregunto la primera voz con curiosidad, ambas voces eran femeninas.

– El libro se llama Guardian y trata sobre la historia de un poderoso ángel que cayo de los cielos enamorado, lástima que fuese descubierto por Dios y tuvo que dejarla. – Comento la voz sonando melancólica.

– Pero ¡qué triste! ¡Como podría la señorita Yae escribir algo así! – Comento con asombro la voz. – Aunque bueno, ella es una experta para jugar con los sentimientos de sus lectores. – Añadió la voz.

La otra persona asintió.

– Así es, esta novela fue aclamada en toda Inazuma, es hermosa y tiene un final agridulce pero lindo. – Continuo la chica.

– ¿Ya lo has leído? – La voz pregunto.

– ¡Si! ¡Aquí lo tengo! Pude conseguir una copia rápidamente ya que la había separado con antelación. –

– ¡Cuenta cuenta! –

– Bueno... pues después de que el ángel regrese a los cielos el... –

.

.

.

El reencuentro

– Señorita Yae – Una voz servicial sonó en un lugar, en un gran templo, en lo más alto de una montaña.

Se veía a lo lejos un enorme árbol que rebosaba con luz divina.

La mujer no respondió, solo levanto una ceja mientras tenía un pincel en su mano y un libro apoyado en una mesita, se encontraba escribiendo.

– ¿Sí? – Pregunto desinteresada la mujer.

Era hermosa, la sacerdotisa de este templo.

Poseía un cabello rosado vibrante hasta las caderas, vestía un kimono tradicional, sus ojos morados eran hechizantes.

Era una belleza misteriosa.

– Es un viajero, el desea verla. – La sirvienta respondió de manera dócil y sumisa, inclinando la cabeza.

Yae Miko frunció el ceño sin importarle.

– Dile que se vaya, no me interesa. – Respondió cortante apartando la mirada de la sirvienta.

Esta entro en pánico, pues estaba intentando informarle a su maestra que aquella persona ya se encontraba aquí.

Pero fue demasiado tarde.

– ¿No me aceptaras ni siquiera con un platillo de tofu frito? –

[Plack]

El pincel cayo de sus manos, manchando el libro que estaba escribiendo.

No le importo.

– ¿R-Rei? – Yae Miko pregunto esperanzada, temiendo que solo sea su imaginación, que solo sea un sueño y ella despierte llorando.

Había pasado tantas veces.

– Regrese Miko. – Era él.

Como lo recordaba.

Con su yukata, su cabello corto de color negro y sus ojos cafés.

Llenos de afecto hacia ella.

Ella no pudo más, sus hermosas amatistas se llenaron de agua.

Su voz temblaba.

– V-o-olviste... –

– Tal como te lo prometí Miko. –

– ¿Lo recuerdas? Yo jamás te mentiré. –

El había vuelto.

El ángel había regresado a los brazos de su amante zorro.

– Regrese para estar a tu lado Miko. –

Rei camino hacia la mujer emocional, pasando por la mesita y depositando el tofu frito que había cocinado.

La chica aun se encontraba en shock, no le importo.

La acuno en sus brazos y limpio sus lágrimas con sus pulgares.

Suave, como si ella en cualquier momento se fuera a romper.

– Regrese Miko... –

Ella rápidamente se enterró en sus brazos, sus 9 esponjosas colas que se habían ocultado hace tantos años florecieron y aparecieron, solo para rodearlo.

Eran como serpientes, aferrándose y envolviéndose en él.

– Rei... Rei... – Ella continúo mencionando su nombre.

– Guuu~ Rei... – Yae Miko no pudo más.

Y volvió a llorar como una niña pequeña.

En los brazos del hombre a quien amaba.

– Si Miko. –

– Volviste, volviste a mi... – Ella se apoyó en el pecho amplio del hombre, sintiendo después de tantos años el mismo calor reconfortante.

Calmándola, como hace tanto tiempo.

– Si Miko, volví a casa a tu lado. –

Rei levanto con suavidad el rostro de la chica, que estaba cubierta de lágrimas, ella intento alejarse avergonzada, él se lo impidió.

– Esper... –

El no dejo que ella continue, porque rápidamente selló sus labios, fundiéndose en un suave beso.

Rei había vuelto a casa.

Por fin estaba en casa, junto a la mujer que amaba.

Él estaba feliz.

Y su futura esposa también.

El dulce final se había vuelto realidad.

.

.

.

Epílogo – Una familia feliz

– ¡Mami mami, cuéntame ese cuento otra vez, mami! – Una voz infantil sonaba en aquel mismo Templo, cuya historia hermosa jamás terminaría.

Una mujer hermosa se acercó, no había cambiado en nada.

Su belleza era eterna, aunque sus activos se habían vuelto mucho mas grandes desde que quedó embarazada de su primer hijo con su amado.

Algo que el había disfrutado descaradamente.

Ella siempre se lo reprocho, pero ella era una descarada seductora, así que siempre caía bajo sus encantos.

La mujer se hallaba con una gran barriga, producto de un segundo embarazo.

– Mami te contara mi pequeño Hikari. – La voz de un hombre sonaba en la habitación, sostenía suavemente a la mujer de su cintura.

Su esposa se volvía muy torpe en la época de embarazo.

– ¡Si papi! ¡Cuéntame la historia cuando conociste a mama!

Ambos padres se miraron a los ojos con expresiones divertidas, su mirada se derretía cada vez que veían a su pequeño hijo.

Un pequeño kitsune de nueve colas y un pequeño halo eléctrico en su cabeza.

Yae Miko y Rei habían conseguido lo que anhelaban.

Una familia feliz.

El destino solo les traería felicidad.

Pues así está escrito en el libro del destino.

Mi hijo... por fin aprendiste el significado de amar, el significado de vivir. –

La voz ancestral resonó, mientras contemplaba el libro en su mano.

Un libro llamado...

"Guardian"

Hijo mío, estoy orgulloso. Expulsarte fue la mejor decisión que tome, ojala hubiera actuado de la misma manera con tu hermano menor... –

No te preocupes padre, Lucifer entenderá. –

Una segunda voz hablo, era melodiosa y hermosa.

¿Así lo crees hijo mío? –

Si padre. –

Entiendo Uriel, hijo... puede que necesites una pequeña ayuda, tal y como lo hice con tu hermano mayor. –

El hombre de barba blanca y expresión amable tomo un libro del escaparate que se encontraba aun lado de él.

En este yacía la imagen de dos alas negras cruzadas.

¿El titulo?

No se podía leer.

Quizás, algún día sepamos de su historia.

Por ahora es tiempo que descanses hijo mío, disfruta de tu vida. Pues el libro de tu vida aún se está desarrollando –

Vive bien hijo mío. –

Yo siempre estaré cuidándote en las sombras, a ti hijo. –

El hombre por un momento parpadeo, su voz sonando diferente, amable y maternal.

Y a ti, mi pequeña.

El siempre había cuidado de Miko... desde su nacimiento y se él se aseguraría que la pareja continue junta hasta el fin de sus días.

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Esta historia ha llegado a su fin.

Siendo sincero, no me espere la evolución de esto.

Esto comenzó con un pequeño one shot, de tal vez 3mil palabras como máximo.

El primer prototipo empezó con un mercader que llegaba al templo de Yae Miko y charlando él pudo acariciar a la chica, ella nunca se había dejado tocar por alguien antes, eso la puso en un problema grande. Pues prácticamente el hombre se había vuelto su esposo.

Si, lo sé, muy tu love ru, así que lo descarte.

La segunda versión trataba de un hombre maldito, un hombre que estaba condenado a revivir eternamente, el se enamoro de Yae Miko y ella se vería obligada a vivir con él, cada vez viéndolo morir en sus manos, pues era inmortal.

No me gusto, muy melancólico.

Y pues mientras escribía acabo así.

Espero no haberlos aburrido.

Y sinceramente, sinceramente quiero que apoyen esta historia.

No saben cuando costo hacerla, pase muchísimo tiempo escribiéndola.

Coméntenla ¿sí?, porque si no lo hacen realmente me pondré triste y es en serio. Puse demasiado empeño en esto como para que no sea apoyada.

Ustedes no saben lo mucho que amo leer sus comentarios, son divertidos, me gusta interactuar con mis lectores, espero se mantenga así.

Ya no tengo mas que decir, solo espero que les guste tanto esta historia, como a mí me gusto escribirla.

Nos vemos en lo que sea que traiga.

Y no se olviden de darme sus opiniones, me entretengo así.

¡Hasta la próxima!


Esta historia viene de mi cuenta de wttp, espero les guste.