Inuyasha y Hanyou no Yashahime obviamente no me pertenecen, esto es contenido de fans para fans.


Setsuna estaba muerta.

Su cuerpo yacía frio bajo la lluvia y Towa aun con lágrimas en sus ojos miraba la incompleta Tenseiga en sus manos. Sesshomaru vino y se fue tan rápido como llegó, como la sombra desconocida que había sido durante toda la vida de las gemelas, el padre ausente que solo hasta recientemente sabían que existía.

No podía creer que el demonio elegiría aparecer hasta después que Setsuna muriera, para entregar una espada rota y se esfumaría, como si no fuera gran cosa. Tampoco esperaba gran cosa de su padre, pero todavía se sentía enojada y un poco triste al respecto.

-Towa... -escuchó a Moroha. La chica de rojo sonaba dolorida y por lo que Towa oía, estaba luchando por acercarse-Esa espada... Sesshomaru la utilizó para revivir a Zero...

La hanyou entonces detuvo sus pensamientos de desesperación. Un destelló de esa escena apareció en su mente y miró la espada con nuevos ojos. Una espada rota era una espada rota, pero si alguien podía usarla, era ella.

No perdió el tiempo y comenzó a concentrar su youkii en la espada. Inmediatamente chispas azules brotaron y poco a poco formaron una hoja de energía, del mismo modo que Towa hacia con Kikujoumonji.

Pero no esperaba que sería tan difícil.

La hanyou gruñó cuando comenzó a sentir como una parte importante de su poder se estaba escapando literalmente de sus manos, para alimentar la hoja de Tenseiga... pero no desistiría, ¡Esta era la única posibilidad que tenía su hermana de volver!

Su poder rugió y chispeó en todas direcciones alrededor de su cuerpo, y serpenteó mientras la hoja trataba de solidificarse.

-¡Towa ten cuidado! ¡Acabamos de pelar contra Kirinmaru! - Dijo Moroha con angustia, pero sin poder acercarse- ¡Si agotas todo el poder que te queda podrías morir!

La peliblanca entonces sintió como si su cuerpo estuviera bajo una presión extrema, que amenazaba con romper sus huesos. Ella perseveró, pasando de largo las advertencias de Moroha, e inyectó todo lo que le quedaba en la espada. Si no podía traer a Setsuna, no podía entender el punto de seguir con vida.

La visión de Towa se empañó y un destello de dolor la atravesó, siendo peor que todo el sufrimiento anterior junto. Era como si sus venas se frieran, así que, Towa finalmente gritó.

Moroha sintió sus piernas débiles. No sabía que era peor: la muerte de Setsuna o ver a Towa gritar de dolor mientras exprimía lo que le quedaba de youki a su cuerpo, a riesgo de morir también. La chica de carmesí, experimentó un medio real y abrasador, ante la perspectiva de perder a sus primas, quedando sola, a su suerte, otra vez.

Incluso Kirara estaba horrorizada, aunque no pudiera expresarlo mucho, estando en su forma diminuta y solo siendo capaz de mirar.

Entonces todo se detuvo.

Towa colapsó parcialmente, sobre uno de sus brazos, mientras el otro sostenía a Tenseiga, con la hoja azulada completa, brillando orgullosamente. Moroha se quedó petrificada de la impresión, pero reaccionó al notar que la peliblanca no se movía y respiraba como si se ahogara. Rápidamente fue a su encuentro, ahora que era seguro, y trató de estabilizar a la chica, que apenas podía sostenerse.

- ¡Lo hiciste! – felicitó Moroha con una sonrisa enorme, aunque tensa- ¡vamos, no esperes a que tu hoja se deshaga, hazlo ya! No estoy segura de por cuanto tiempo será posible traer a Setsuna de regreso.

Towa gruñó afirmativamente, sonando terriblemente agotada, sin siquiera alzar la mirada del suelo, hasta ese preciso momento.

La primogénita de Sesshomaru reunió toda la fuerza que le quedaba y apoyándose en Moroha miró el cadáver de Setsuna, mientras lentamente sostenía a Tenseiga con ambas manos. Luego de unos segundos fue capaz de ver a unos pequeños demonios alrededor de la hanyou caída. Aunque Towa no sabía mucho sobre el tema, vio a Sesshomaru usar la espada antes, por lo cual sabía que debía cortar algo alrededor de la persona a revivir, así que infirió que debía tratarse de esos seres.

Ella lo hizo.

Los youkais fueron eliminados con un rápido movimiento de la espada y luego, la hoja de energía de Tenseiga simplemente se desintegró. Towa soltó el mango y prácticamente cayó sobre Moroha, quien se encargó de mantenerla con la cabeza en alto, aunque ambas ahora estuvieran echadas en el suelo.

Las nietas de Inu no Taishou que aun vivían aguantaron la respiración, esperando que algo sucediera. Entonces Setsuna frunció el ceño, lo que arrancó jadeos de las otras chicas parte demonio, quienes sin saberlo estuvieron aguantando la respiración todo el rato.

Setsuna entreabrió los ojos.

En menos de medio segundo Towa y Moroha estuvieron sobre ella, llorando, hasta el punto de casi asfixiarse.

La chica de ojos violeta permaneció mirando al cielo confundida, pero no rechazó los afectos de su hermana y su prima, tampoco tenía fuerzas para hacerlo, morir era agotador.

-¡No nos asustes así otra vez!-Gritó Towa apartándose finalmente para mirar a su hermana, pero sin dejar de derramar lágrimas.

-¡No puedo creerlo, la maldita espada realmente lo hizo!-Exclamó Moroha echándose sobre su trasero mientras recuperaba el aire-Ese bastardo de Sesshomaru realmente hizo algo útil, aunque hubiera preferido que apareciera antes.

-Que... por qué... - Gimió Setsuna aun asimilando ser arrancada del camino al Meido.

-Porque no estoy lista para dejarte ir-Dijo Towa limpiándose las lágrimas-Por una vez nuestro padre decidió ayudarnos... aunque como dice Moroha, hubiera sido útil tenerlo aquí antes.

Towa miró el mango de Tenseiga y Setsuna siguió sus ojos hasta la espada. Por unos segundos ninguna habló, incluso parecía que los cielos se sincronizaron con sus sentimientos, porque finalmente, la lluvia se detuvo y el sol poco a poco, comenzó a volver.

-¿Qué hay de Kirinmaru?-Preguntó Setsuna finalmente, mientras tomaba asiento con cuidado, pues aún le dolía todo.

Las otras dos no la miraron, pareciendo un poco enojadas y avergonzadas.

-Perdimos... -Admitió Towa con los hombros caídos.

Setsuna frunció el ceño y un costado de sus labios.

-Pero le dimos tanta pelea que decidió retirarse-Agregó Moroha encarándola con el pecho inflado, tratando de no dejar que el estado de ánimo cayera-Estoy segura que la próxima batalla podría ser diferente.

-Solo dimos batalla por ese extraño poder que nos poseyó después de la muerte de Setsuna...-Dijo Towa y se tornó pensativa-¿Que habrá sido?

-Quizá fue el alma de Inu no Taishou, Myoga dijo algo sobre que fue este el lugar donde murió-Ofreció Moroha-tendría sentido que ayudara a sus nietas.

A menos que fuera un padre como Sesshomaru. Pensó Towa con cierto rencor.

-De todos modos, no creo que debamos desafiar a Kirinmaru en el futuro cercano-Comentó Towa, mirando como Kirara se acercaba a Setsuna, queriendo celebrar también su regreso a la vida-Es demasiado fuerte, incluso luchando con todo nuestro poder, juntas y seguramente ayudadas de nuestro abuelo, no pudimos ganar...

-¿Sugieres que escapemos?-Inquirió Setsuna no sonando contenta con ello.

Towa alzó las manos en su defensa.

-Claro que no, pero por ahora deberíamos evitarlo y concentrarnos en ser más fuertes.

Moroha gruñó.

-No me gusta esconderme, ni perder-Admitió ella-pero creo que Towa tiene razón, no estamos listas para un enemigo así. Ya Zero y los peligros son suficiente problema.

-Hablando de esa mujer, ¿Dónde fue? -Preguntó Setsuna acariciando a Kirara en su regazo.

Sería una escena muy hogareña, si Setsuna no tuviera todavía manchas de sangre cubriendo su armadura y mokomoko, producto de la herida fatal que la mató.

-Desapareció, igual que las perlas-Dijo Towa.

-¿Desaparecer?-Repitió su gemela, consternada.

-No literalmente, se dispersaron... de nuevo -Aclaró Moroha con un suspiro-Espero que ningún demonio demasiado malo las encuentre...

Las gemelas miraron a Moroha, como si solo en ese momento hubieran pensado en las repercusiones.

-Zero seguramente las está buscando-Declaró Towa preocupadamente.-Que ella las encuentre es lo peor que nos podría pasar, no entiendo por qué nos odia tanto, pero claramente hará lo que sea para lastimarnos.

-Entonces debemos encontrar las perlas antes que ella, u otro demonio que pueda crear problemas-Concluyó Setsuna.-Es una mujer peligrosa, pero podemos manejarnos contra ella.

Towa no pudo evitar pensar que eso podría no seguir siendo verdad, en caso de que Zero obtuviera todas las perlas.

-Bien, pongámonos en marcha-Animó Moroha levantándose de un salto, no sin hacer una mueca de dolor-Pero antes de cazar las perlas, nos vendría bien descansar.

Setsuna puso los ojos en blanco y Towa no pudo evitar sonreír.


Los días siguientes los pasaron en la aldea de la anciana Kaede, recuperándose de las heridas y descansado adecuadamente. Setsuna intentó encontrar su naginata, pero Kanemitsu no tomoe había desaparecido por alguna razón... algo que preocupó a las tres princesas, pues eso significaba que Setsuna no tenía ningún medio para sellar su sangre de demonio, si esta se agitaba.

Moroha realmente quería que Myoga mostrar su maldita cara, hubiera sido útil en esos momentos. Pero a los pocos días, poco después del amanecer, Moroha se levantó de un bostezo y pudo ver a Towa aun acurrucada en su lecho, sin Setsuna a la vista.

Setsuna ahora era capaz de dormir nuevamente, pero por lo poco que habían comprobado, parece que naturalmente era una persona mañanera, que se levantaba temprano sin muchas dificultades. Moroha sonrió al recordar la absurda alegría de Towa cuando Setsuna les hizo saber por primera vez que tenía sueño, y ni hablar de cuando finalmente se durmió.

La chica cuarto demonio se levantó y salió de la cabaña, esperando encontrar a Kaede o a Setsuna.

Lo primero que Moroha notó fue a su prima, mirando la pared de la estructura de madera, mientras proyectaba una larga sombra debido al sol recién salido. Moroha pensaba que Setsuna quizá fuera sonámbula, pero entonces se dio cuenta que ella estaba efectivamente despierta y no miraba una pared, sino un objeto colocado en el suelo junto a la misma.

Kanemitsu no tomoe.

Moroha se aproximó y vio que había una pequeña etiqueta de madera atada a la naginata, que tenía el nombre de Setsuna escrito.

-¿Vaya, quien se habrá tomado tantas molestias?-preguntó la chica carmesí con cierta sorpresa.

-No lo sé, pero estoy agradecida-dijo Setsuna cuando se dignó a recoger su arma y probar como se sentía en sus manos -Creo que incluso tiene un sello nuevo. Puedo sentir mi sangre youkai tranquilizarse.

-¿Si?-inquirió Moroha mirando más de cerca el arma y a la otra chica-no noto algo diferente en ti, normalmente el sello eliminaría tus garras y colmillos.

Setsuna asintió analizando su arma cuidadosamente.

-Lo prefiero así, era molesto no tener acceso a todo mi poder cuando realmente era necesario-dijo ella trasladando su atención a una de sus manos, concretamente a sus garras y luego a la marca de su látigo venenoso, que terminaba justo en el dorso de la mano.

Una semana después derrotan a un oni que poseía una de las perlas, la plateada de Towa. Acabarlo no fue nada difícil, solo una de ellas habría sido capaz de hacerlo, pero dado que estaban juntas, todas querían tomar parte en la acción. Aunque no encontraron mas perlas prontamente, tuvieron una buena racha exterminando a muchos demonios, a pedido de Jyubei, o simplemente demonios que se encontraban por cualquier motivo y tuvieron la insensatez de creer que fácilmente podrían aplastar a la "escoria híbrida" para tomar la perla que poseían.

Towa sabía que Moroha lo estaba pasando en grande con todas las presas que tenía últimamente, pero una parte suya comenzaba a molestarse, pues meses pasaban y no sentía que la deuda de su prima disminuyera lo suficiente. La estúpida perla atraía demonios, lo que obviamente era un problema, pero para Moroha era como un imán de dinero, así que era quien se quedaba dicho objeto la mayor parte del tiempo, anhelando oportunidades para amasar más patrimonio.

Un año después de la derrota ante Kirinmaru, en un viaje por la costa, donde según Setsuna, Shiori vivió de niña, las princesas encontraron otra perla.

Uno de los hombres murciélago se había hecho con ella y estaba sembrando el terror en las aldeas de su territorio. La batalla fue feroz, pues el demonio tenia junto a él multitud de sus congéneres para ayudarle. El enfrentamiento se movió bosque adentro, instigado por las princesas, ya que el demonio no era muy listo, así que sin percatarse llegó a un terreno donde las hanyou tendrían mayor movilidad.

Mientras luchaban junto a un rio cercano, el murciélago youkai aterrizó, intentando aplastar a Setsuna con su mayor tamaño... pero algo inesperado ocurrió.

Un enorme lagarto youkai negro salió del rio y mordió al murciélago con sus enormes mandíbulas. Ambas bestias lucharon ferozmente ante la mirada impactada de las chicas y los compañeros del murciélago líder.

Tras unos segundos de estupefacción. Moroha reaccionó y le dio un codazo a Towa, para obtener su atención y de Setsuna.

-¡Terminemos con esto!

Entonces lo hicieron.

Cada una hizo su movimiento.

El Sempujin de Setsuna, el Koryouha de Moroha y el Soryouha de Towa.

En la confusión, los youkais no tuvieron oportunidad.

Una vez la tormenta y el polvo se asentó, algo todavía se movía. Para asombro de las nietas de Inu no Taishou, el lagarto negro seguía vivo, aunque muy herido, se retorcía y gruñía.

-¡De que está hecha esa cosa!-exclamó Towa sorprendida.

Setsuna estaba ocupada mirando a los murciélagos supervivientes huir del lugar.

-No importa, con tal de que terminemos con él-dijo ella.

-Baja esa naginata Setsuna.-pidió Moroha sujetando el arma de su prima, dejándola a ella y su hermana bastante confundidas-no quiero que dañes demasiado al youkai...

-Y eso por qué sería...

Moroha sonrió mostrando sus caninos en un gesto un poco malvado.

-Porque tengo planes para él.


Fue un viaje agotador, por ponerlo suavemente... las chicas no sentían sus piernas. Pero viendo ahora como los exterminadores actuaban como si fuera el cumpleaños de todos, las cosas se sentían más llevaderas.

Moroha mató rápidamente al demonio y junto con las hijas de Sesshomaru arrastraron el cadáver hasta la base de Kohaku, quien no cabía en su asombro ante tal botín. Towa creía que el plan de Moroha tenía sentido, traer al youkai para que los exterminadores pudieran usar su cadáver para fabricar armas y armaduras. Dado que los materiales para ello eran poco comunes, valían muchísimo y ciertamente la dureza de las escamas de ese youkai en particular era perfecta para crear armaduras.

Moroha expresó su deseo de tener una armadura echa con las partes de ese youkai. Al principio pensó que tendría que pagarlo, pero Kohaku le aseguró que no era necesario, pues solo con dejarles el resto del youkai para ellos era suficiente compensación, especialmente porque su objetivo principal no era el lucro, sino eliminar youkai peligrosos, por lo que ayudar a Moroha proporcionándole mejores equipos tenía sentido.

Les tomó varios meses completar la armadura nueva, pero Moroha estaba muy satisfecha con el resultado. El único problema es que la armadura estaba pensada para una persona adulta, así que Moroha tendría que esperar un poco para crecer suficiente y encajar adecuadamente en su nueva adquisición.

Por esa misma época, Kaede se encargó de darle formación en el manejo de su reikki. Comentó que todo lo que Moroha había logrado aprendiendo por su cuenta era admirable, igual que su madre, pero necesitaría entrenar si quería explotar al máximo sus habilidades.

Moroha originalmente esperaba solo aprender el manejo de sus poderes espirituales, para poder emplearlos mejor en batalla, no obstante, pronto encontró agradable y útil aprender otro arsenal de habilidades, tales como: encontrar y manipular hiervas medicinales, preparar medicina y atender heridas. Incluso si normalmente no necesitaba usar dichas habilidades, podrían salvar la vida de alguien en algún momento.

De hecho ayudó varias veces a la anciana con pacientes reales, mostrando una presteza y tacto inesperados en el trato de los enfermos y lisiados. Kaede le dijo que si se lo propusiera podría dedicarse a ser sacerdotisa y haría un buen trabajo. Pero la chica carmesí no podía imaginarse ejerciendo tal labor... principalmente porque la mayoría de la gente no querrían ser sanados por una sacerdotisa que es parte demonio.

No era un pensamiento agradable, pero no quería engañarse a sí misma.

Poco después Towa llegó a casa con Kikujoumonji reforjada, cosa que sorprendió a las otras dos chicas. Mientras la chica peliblanca movía su espada para probar su peso y balance, Moroha y Setsuna miraban. Towa explicó cómo le pagó a Jyubei para que hiciera reparar la espada, dejando clara su satisfacción, presumiendo la belleza de su arma.

-¿No pudiste decirle a Myoga? Él pudo llevarle la espada a Totosai para que la arreglara, seguramente sin costo – Comentó Moroha con una mueca.

-¿A quién?-pidió Towa sin detener su exhibición.

-Totosai.

-No recuerdo haber oído a Myoga nombrar a esa persona antes-dijo Setsuna de brazos cruzados.

-Yo nunca lo he conocido personalmente-admitió Moroha-pero es quien forjó a Tenseiga y Tessaiga.

-¿Tessaiga?-expresó Setsuna con interés.

-La espada de mi padre-aclaró Moroha. -Fue encargada originalmente por Inu no Taishou.

-Entonces, si él forjó a Tenseiga, seguramente es capaz de repararla-reflexionó Towa guardando a Kikujoumoji.

-apostaría a que sí, sobre todo teniendo todos los pedazos-Afirmó Moroha.

Después de la batalla, se tomaron la molestia de encontrar la hoja rota de Tenseiga, que había quedado olvidada durante el encuentro.

-Entonces cuando Myoga aparezca, le pediré que nos lleve con ese tal Totosai-Dijo Towa, mirando la funda la mencionada espada colgar de su cintura-realmente me gustaría verla reparada.

Towa no podía evitar tenerle cariño a la espada. después de todo, fue gracias a ella que Setsuna pudo regresar... además, si alguien más moría, todavía tendrían una oportunidad de recuperar a esa persona de las garras de la muerte.

Eventualmente, esa semana la pulga fue a visitar a su ama, encontrando la petición de Towa para conocer al viejo Totosai, a lo que no tenía razones para negarse. Myoga guió a las tres chicas hasta la yerma guarida del extraño anciano herrero.

Towa fue educada como siempre, a lo que Totosai respondió positivamente, pues estaba acostumbrado a ser maltratado tanto por Sesshomaru como por Inuyasha.

Moroha no estaba prestando atención mientras los demás participaban de una conversación. Hacia un tiempo que tenía una idea, pero no sabía si sería descabellada o no, pero si alguien podía llevarla a cabo era aquel demonio senil.

-Por supuesto que repararé a Tenseiga-Dijo el anciano mirando con tristeza los pedazos de la espada ante él-no puedo soportar ver a mi magnifica creación en este estado.

-¿Oye anciano, podrías forjarme una nueva espada a mí? Si quieres dinero te lo pagaré-Dijo Moroha repentinamente.

- ¿A ti, por qué? ¿No tienes ya una espada? -Inquirió Totosai dándole una mirada a Kurikaramaru en su funda-aunque seguramente se podría mejorar.

Moroha puso una mano en el mango de su querida espada, no muy segura de sí sería buena idea dejar que un anciano extraño que acababa de conocer, tocara una de sus posiciones más preciadas.

-Mi espada está bien, pero no quiero una espada youkai cualquiera-Explicó tratando de ser cordial-quisiera una capaz de usar mi reikki en batalla, para no siempre depender de mis flechas.

-mmm eso podría ser complicado, yo hasta ahora solo he forjado espadas que usan youkii-admitió él tocando su barba desaliñada. -Siempre forjo las armas a partir de materiales derivados de youkai, como los colmillos, por ejemplo, y no se me ocurre ningún material que haya usado, capaz de conducir reikki...

Moroha suspiró un poco decepcionada, asumiendo que eso era un no.

-Oh espera, creo que tengo una idea-dijo de pronto el anciano repentinamente animado-ya se dónde conseguir lo que podría funcionar.

-¿Donde?-Dijo Setsuna arqueando una ceja.

-Moroha, abre la boca.-le pidió el youkai.


Maldito viejo bastardo y senil... ahora las tres princesas sabían porque sus respectivos padres eran un par de "mocosos irrespetuosos" con el viejo Totosai. Era difícil no ser irrespetuoso con alguien que ni siquiera avisaba antes de arrancarle los colmillos a sus clientes. Towa solo estaba algo dolorida y avergonzada por su dramática reacción al perder un colmillo, aunque ella por lo menos recibió un aviso antes de sentir el dolor... por otro lado Moroha, que no tuvo tal suerte, estaba tan furiosa, que la única razón por que Totosai aún vivía, era porque necesitaban sus habilidades como herrero...

Un par de semanas después Towa disfrutó de tener a Tenseiga completa, en sus manos, mientras Moroha esgrimía su nueva espada "Kamigami no kiba" probando su balance y filo con amplios movimientos. Setsuna le ofreció probarla en un combate amistoso, el cual resultó bastante satisfactorio, pese a que claramente Moroha se contenía, evitando cargar su espada con reikki, debido al riesgo de herir accidentalmente a su prima con energía espiritual.

A altas horas de la tarde, la chica carmesí se echó a tomar una siesta bajo un árbol, mientras Towa y Setsuna descansaban contra el tronco de dicho árbol, contemplando el cielo azul.

-Setsuna, estaba pensando en algo-Comentó Towa, ganándose una mirada de su hermana-creo que... deberíamos encontrar nuestro propio lugar.

-¿No te gusta la aldea?-Quiso saber Setsuna un poco desconcertada.

-No, no, es un buen lugar y la anciana Kaede es muy buena con nosotras-Aclaró la hanyou de cabello platinado-pero... la cabaña es pequeña y no se siente bien ocupar un espacio ajeno, especialmente ahora que casi somos adultas.

Setsuna se mostró pensativa por varios segundos antes de decir:

-¿Qué hay de los exterminadores? El jefe Kohaku nos puede alojar.

-Me agradan los exterminadores, pero no me veo viviendo acinada con ellos y creo que a Moroha tampoco le haría gracia la idea-Contestó.

Si bien Moroha era una chica un tanto descarada y enérgica, con el tiempo Towa y Setsuna comenzaron a notar que su prima era un notablemente reservada con sus sentimientos más íntimos y con la gente en general. Aunque Moroha hacia una excepción con las hijas de Sesshomaru, prefería no tener que jugársela confiando en los demás, ni con su dinero ni con su vida.

Towa tuvo que aprender por las malas que tal desconfianza estaba bien justificada dado el tiempo y lugar donde residian... ya unos pobladores las habían traicionado y enviado a unos monjes para tratar de exorcizarlas, con poco éxito obviamente; ya que Moroha era invulnerable al reikki, no obstante, el episodio causó mucha impresión en Towa.

-Pensaré en algo-Anunció la hanyou azabache.

La conversación no continuó, pero Setsuna le siguió dando vueltas al asunto durante un largo tiempo.


Semanas después, Setsuna regresó a la aldea, tras hacer algunas comprobaciones, cuando volvió encontró a sus compañeras amontonando los pedazos de varios demonios muertos, a las afueras de la aldea. Moroha parecía enfurecida mientras leía algo en uno de esos extraños pergaminos del futuro que trajo Towa.

-¡Maldito Jyubei! ¡A este paso morirá de vejez antes que consiga pagarle! -Exclamó indignada.

-Déjame ver eso...-Pidió Towa soltando un trozo del demonio muerto para mirar en el cuaderno-quizá seas tu quien cometió errores de cálculo, no has tenido muchos años de práctica.

-Me gustaría creer eso-Admitió la mitad hanyou, con un suspiró frustrado.

Setsuna ya podía adivinar que ese viejo bastardo estaba haciéndolo a propósito, prolongando la deuda de su empleada/esclava. Aunque Moroha recién aprendió a leer y escribir recientemente gracias principalmente a Towa, había demostrado habilidad en dichas materias, así que seguramente sus cálculos no estaban lejos de la verdad.

Pero eso era tema para otro momento.

-Ustedes dos-Llamó la azabache-vengan conmigo, hay algo que quiero mostrarles.

Ambas chicas notaron la presencia de Setsuna entonces, que se había situado a un par de metros de ellas.

-¿dónde estabas?-Preguntó Moroha, medio indignada por la ausencia.

-Vengan y lo sabrán-Expresó la chica seria, se dio la vuelta y comenzó a alejarse.

-¡Espera!-Pidió la peliblanca.

-¡Mas vale que sea bueno!-Exclamó la joven cuarto demonio, mientras ella y Towa alcanzaban a Setsuna.

Pronto las tres se internaron en el bosque.


-Setsuna, no me digas que vamos a...-Iba a decir Towa sorprendida, a lo que Setsuna le interrumpió con un asentimiento.

-¿A dónde?-Inquirió Moroha mirando los alrededores rodeados de montañas.

-La aldea de Shiori-san, el lugar donde crecí-aclaró la hanyou azabache.

Antes de que Moroha pudiera preguntar Towa retomó la palabra.

-Pensé que este lugar era secreto.

-Mas o menos, pero se supone que sea un refugio seguro para los seres mitad demonio-dijo Setsuna mientras ascendían por la montaña.-Towa y yo somos hanyou, y dudo que a alguien le importe si estrictamente hablando Moroha no lo es, ya que sigue siendo una híbrida humano/youkai. Shiori-san nos ha permitido establecernos aquí.

La última frase dejó sin aliento a las otras dos chicas.

-¿No dijo Shiori-san que una vez que los niños crecieran deberían irse?

-Desde la última vez que la vi ha cambiado de idea-Alegó encogiéndose de hombros.-los ataques aquí son poco comunes, y ella solo pierde sus poderes durante los eclipses, pero todavía sucede y lo más seguro para la comunidad es que al menos algunos hanyou fuertes permanezcamos alrededor.

-¿Entonces... esta es básicamente una aldea de hanyou y nos dieron permiso para vivir aquí?-Resumió Moroha con intenso interés y una gran sonrisa, acercándose demasiado a Setsuna para el gusto de esta.

-Exactamente.

-Me gustaría hablar con Shiori-san entonces, solo para estar segura que estará bien...-Dijo Towa, aunque también tenía curiosidad por conocer a la mujer que cuidó de Setsuna.

-Tan pronto lleguemos quiero que me muestres el lugar-demandó Moroha mientras Setsuna reestablecía la distancia entre ambas.-Quiero encontrar una ubicación adecuada para comenzar la construcción.

-¿Construcción?-Repitió Towa confundida.

-De una cabaña por supuesto-dijo la chica carmesí con obviedad, gesticulando con sus manos.-no creo que quieras vivir sin techo. Sé que somos parte demonio, pero hasta a los youkai les molesta quedarse bajo la lluvia o la nieve.

-Poniéndolo así, cuentas conmigo-Le concedió la hanyou peliblanca.

Setsuna sonrió complacida ante la idea de poder unir ambas piezas de su vida, después de todo Shiori y sus niños eran tanto su familia, como lo eran Moroha y Towa.


Towa llega a acostumbrarse a la vida en la aldea de los hanyou rápidamente. Había muchos niños y algunos no tan jóvenes también. Shiori resultó ser una persona muy agradable y generosa, al ofrecerles vivir en tal santuario, Towa nunca podría agradecerle lo suficiente. Por su parte la hanyou murciélago les dijo que no era problema, incluso afirmó que se lo debía a Moroha, a quien rápidamente reconoció como la hija de Inuyasha, su salvador y héroe de la infancia.

No les tomó mucho tiempo construir la cabaña, más grande que la de Kaede y mucho más ajustada a los gustos de cada una. Moroha en particular disfrutaba llenando "su rincón" con mullidas pieles de animales y tesoros varios... el amor retorcido de la medio hanyou por las cosas valiosas y cómodas quedó muy claro a sus primas; poderes youkai aparte, Towa casi no podía creer que alguien así pudiera ser una sacerdotisa, menos aún una sacerdotisa de gran talento, no importando quien fuera su madre.

Un día, Futa y Raita, los amigos de infancia de Setsuna llegaron a la casa de las princesas, con unos paquetes desconocidos. Cuando las chicas lo revisaron, descubrieron que cada uno venia marcado con una pequeña tablilla que llevaba escrito el nombre de la destinataria.

Con ciertas reservas, ellas abrieron las envolturas de sus paquetes, encontrando hermosas piezas de ropa.

Setsuna comentó que no estaba sorprendida, varias veces en el pasado había recibido regalos costosos de destinatario desconocido. Moroha comentó que probablemente era de Sesshomaru, tratando de ser un buen padre a su manera, a lo que sus primas no se animaron a comentar, pues tenían sentimientos complicados hacia su progenitor.

Towa fue quien más sacó partido del regalo, pues después de tanto tiempo, la ropa que había traído del futuro, estaba desgastada y llena de manchas, así que no dudó en cambiarse a un nuevo atuendo. La vestimenta parecía de seda, con patrones rojos y azules sobre una tela blanca, similar a la del propio Sesshomaru, incluso tenía venia con una pequeña armadura color lila.

Setsuna recibió algo similar a su uniforme de exterminadora, pero con una armadura un poco diferente. El cambio no fue tan dramático, pues ya su ropa era muy funcional y estaba en buenas condiciones.

La sorpresa fue Moroha, porque ninguna esperó que recibiría algo, presuntamente de Sesshomaru de todas las personas, incluso si era su tío. La hija de Inuyasha recibió una túnica roja y corta con bellos detalles en negro, acompañada de algunas piezas de armadura de cuero a juego. Moroha ya tenía una armadura propia de la que estaba orgullosa, pero su nuevo atuendo era perfecto para cuando no estuviera de caza.


Unos meses después Moroha anunció que tomaría el trabajo de exorcizar a un demonio en una aldea próxima, a petición de la anciana Kaede, quien convenció a los jefes de dicha aldea, de permitir que Moroha se hiciera cargo. Towa no rechistó cuando su prima le dijo a ella y Setsuna que deberían quedarse, pues la presencia de más hanyou podría poner más nerviosos a los ya desconfiados aldeanos.

Lo que ni Towa, ni Setsuna esperaban es que después de varios días fuera, Moroha regresaría tambaleándose y despidiendo una extraña aura, como si su youkii estuviera inquieto. Setsuna no comentó al respecto y se ocupó de que Moroha llegara a casa, donde se arrojó a su futón lleno de pieles, y durmió como un tronco hasta el día siguiente, gruñendo de forma extraña de vez en cuando.

La chica carmesí estaba un poco golpeada, pero no parecía nada grave; claramente la armadura que ahora usaba cuando salía a trabajar, era soberbia protegiendo sus partes vulnerables. Incluso se reparaba sola, igual que la capa de rata de fuego.

Al día siguiente, mientras desayunaban en torno a la fogata de su cabaña compartida, Moroha contó su nueva hazaña:

-El bakeneko se comió a la hija del jefe, por eso actuaba tan extraño-Contó ella dando un sorbo a su té-ese youkai estúpido creía que podría ocultarse de mí, probablemente por ser parte demonio, creyó que mis poderes espirituales no lo detectarían, cuando ni siquiera me hicieron falta. Solo con ver el comportamiento extraño de la "chica" y su olor sospechoso, fue muy obvio que era un impostor. No importa cuanto se esforzara por disimular su esencia o dar una mejor actuación.

-¿Entonces porque tardaste tanto, si era tan... fácil?-Inquirió Setsuna entornando los ojos.

Moroha se quedó en silencio un largo rato, mientras las otras dos comían y esperaban con atención a que continuara.

-el bastardo me tomó por sorpresa y casi me mata-Admitió la shihanyou como si fuera nada, para horror de sus primas, especialmente de Towa-Pero conseguí escapar y contraatacar, estaba realmente enojada, no podía creer que una sabandija así estuviera tan cerca de tomar mi vida.

Moroha apretó los dientes y los palillos con los que estaba comiendo.

-¿Si lo mataste, porque no volviste enseguida?-Dijo Towa con preocupación-ya estaba pensando en ir a buscarte.

-cuando lo destruí usando a Kamigami no kiba, empecé a desquitarme con el cadáver, estaba absolutamente furiosa, creo que me rompió un par de costillas...-Contestó ella con una pequeño gesto de dolor- y no sé qué sucedió después, pero creo que consumí su youkii, porque el cadáver del bakeneko se empezó a... ¿degradar?

Towa no sabía mucho del tema, pero no le gustaba como sonaba eso.

-¿Y qué ocurrió después?-Instó Setsuna.

-Mi sangre ardió, como cuando soy Beniyasha-Moroha miró una de sus manos con garras, como si de algún modo la pudiera hacer entender mejor su fisionomía-Sentí que quería seguir… matando, a pesar del sello que me puso mi madre, según me dijeron, debería reprimir mi poder.

Setsuna y Towa se pusieron tensas. Siempre que hablaban de sus problemas con la sangre youkai no podían dejar de sentirse incomodas, pues les traía recuerdos particularmente desagradables y en el caso de Setsuna, miedos muy justificados.

-¿Te desmayaste después? Como casi siempre pasa con Beniyasha-Preguntó la peliblanca.

Moroha negó con la cabeza.

-hui-Dijo con una amarga expresión-me escondí en el bosque por un tiempo hasta calmarme. No podía correr el riesgo de hacer daño a nadie por perder el control...

El silencio tenso se alargó por un rato que para las tres pareció eterno.

-eventualmente me recuperé y pude volver. Los aldeanos estaban desconcertados por mi huida, pero me agradecieron, siendo tan educados como podrían con una "aberración" como yo.

-Moroha...-Masculló Towa con un poco de dolor en su tono.

Moroha soltó un suspiro ahogado.

-Déjalo, Towa-Pidió Setsuna, quien pese a su porte tranquilo también se sintió cabizbaja por las amargas palabras de la otra joven-¿Exactamente que sentiste cuando mataste al demonio?

-Sentí como si algo bajo mi piel quisiera salir... fue aterrador-Explicó ella pensativa.-ardía, pero de alguna manera, entre la confusión, se sentía bien. Lo que me da miedo, es que me gustaría volver a hacerlo.

-perder el control de tu sangre youkai, no lo definiría como sentirse bien, Moroha-Opinó Setsuna con desconcierto-¿por qué querrías repetir?

-Porque sentí que mi poder aumentaba-Declaró la princesa de rojo crujiendo las articulaciones de una de sus manos-sentí que con una mano podía hacer pedazos la cabeza de cualquier hombre casi sin esfuerzo... e incluso ahora me siento mas fuerte. Creo que lo que sea que hice resultó permanente. Además, no perdí el control, solo necesitaba calmarme.

La forma en que Moroha hablaba era increíblemente apasionada, como si hubiera hecho un descubrimiento capaz de cambiar para siempre su mundo. Una parte de Towa sentía que nada seria igual a partir de entonces, ella no estaba segura si eso seria para bien o para mal.

-No me gusta cómo suena esto-Dijo ella compartiendo una mirada inquieta con Setsuna.-espero que no vayas a...

-Lo haré de nuevo.

Towa rezó a todos los dioses que conocía, por su prima.


Poco cambió en los meses siguientes, salvo que Moroha comprobó que efectivamente, el poder de absorber de forma permanente el youkii de los demonios, era una habilidad que no conocían de Kamigami no kiba. Desde entonces la medio hanyou tomó el poder de los demonios más poderosos que mataba, pasando por un desagradable proceso de adaptación cada vez.

Setsuna y Towa padecieron una angustia enorme cada vez que su prima necesitaba internarse a algún rincón oscuro para calmarse, cuando su propio youkii se volvía salvaje al obtener nuevo poder, causando en Moroha deseos de matar y dificultades para pensar.

Pero entonces llegaron beneficios.

Era leve, pero Setsuna notó que cada vez que Moroha tomaba youkii nuevo, sus capacidades demoniacas aumentaban. Su fuerza y resistencia es mayor, incluso sus heridas se recuperaban más rápidamente que antes.

Towa y Setsuna una noche escucharon a Moroha discutir con Myoga fuera de su cabaña. La chica parecía tan concentrada en la conversación que no se percató que estaba siendo escuchada.

-Moroha-sama, no estoy segura que esto sea buena idea, se que quiere ser más fuerte, pero...-Intentó decir la pulga.

-¿Dudas de mi capacidad para controlarme, Myoga?-Preguntó ella muy irritada.

-¡No, no! Al contrario, estoy impresionado con cómo ha llegado a controlar tan bien los nuevos poderes que tomó-Rectificó la pulga.

-¿Entonces?

-Kagome-sama puso el sello teniendo sus razones-Argumentó la pulga-si libera el poder de la nada, no sé qué podría pasar a su cuerpo.

-No importa cuales hayan sido las intenciones de mi madre-Expresó Moroha con tono indiferente-pero este sello siento que ha sido mas una limitante que otra cosa... si hubiera lidiado con mi poder, tal como era desde el principio, seguro estaría mejor controlándolo.

-¿Que la hace pensar que su madre se equivocó?-La pregunta parecía genuina, no un vano intento de disuadir los planes de su ama.

-Mi padre solo contaba con el sello de su espada y durante los siglos que vivió sin ella, estuvo bien... -Afirmó con rotundidad-y también está Towa, quien ha vivido siempre sin sello alguno.

-veo que ha estado reflexionando al respecto-Comentó el anciano con sorpresa.

-¿¡Que dignifica eso!?-Gruñó Moroha-¡Claro que lo he pensado!

-¡Nada, nada, no quise ofenderla ama!-Se apuró a disculparse.

Moroha lo dejó pasar.

-Creo que exponiéndome a esto poco a poco, he mejorado en controlar mi youkii-Dijo aun con voz tosca, molesta por ser cuestionada-y últimamente he entrenado con el monje Miroku para aumentar el poder de mi concentración. Se que esto tiene riesgos, pero estoy tratando de hacerlo tan seguro como pueda.

-Oh Moroha-sama realmente también es hija de su madre-Dijo Myoga con orgullo.

-¿A qué te refieres? ¿Cuándo no lo he sido?

-Nada importante, de mi boca a veces salen tonterías.

-Como sea. Solo te estoy haciendo saber lo que pretendo-Finalizó ella con rotundidad-sé lo que estoy haciendo, pero igualmente deséame suerte.

¿Suerte? ¿Que pretendía Moroha? Se preguntaron las gemelas. Ambas tenían una idea clara, pero trataron de no pensar en eso, o no dormirían.


Setsuna creía saber lo que era estar preocupada… ella estaba equivocada, lo supo hasta que Moroha les comunicó lo que pretendía.

-Si al cuarto día no consigo volver-Dijo la princesa de rojo con decisión-quiero que ustedes mismas acaben conmigo. No viviré para ser solo un monstruo peligroso y sediento de sangre.

Entonces se marchó.

Setsuna y Towa miraron sentadas desde afuera de la cueva, sellada empleando pergaminos con escrituras sagradas, que bloqueaban la entrada o salida de cualquier ser con youkii, salvo los que Moroha hubiera dejado entrar, mejor dicho, les hubiera dado el amuleto apropiado para poder pasar sin ser lastimados.

Como era el caso de las hijas de Sesshomaru.

Con un grito desgarrador y una enorme oleada de youkii en el ambiente, las gemelas lo supieron:

Moroha rompió su propio sello.

Setsuna pasó horas mirando la cueva, turnándose con su hermana para vigilar, temiendo los peores escenarios, pero tratando de mantener fe en Moroha. La hanyou azabache recordaba sus propias malas experiencias al convertirse en demonio y no quería pensar en tener que pasar por lo mismo que Towa y Moroha pasaron para detenerla...

Especialmente no quería pensar en lo que habría que hacer si Moroha fallaba en su cometido.

Si la fuerza de voluntad y poderes espirituales de la chica no triunfaban sobre el demonio.

Setsuna tuvo muchos amigos en la aldea de Shiori, eran su familia. Sin embargo, desde que se encontró con Moroha, hace años... encontró también un inesperado nuevo vinculo, pues ella era su igual, del mismo modo que Towa. Moroha no era solo alguien más a quien proteger, era alguien que demostró tener la voluntad, lealtad y fuerza para apoyarla contra cualquier cosa que el mundo les lanzara. La sola idea de perder a la vivaz chica de capa roja, que se volvió tan importante para ella, era aterradora.

Cada día las gemelas entraron a la cueva, donde dejaron alimentos y agua para Moroha, quien gruñía agazapada en una esquina.

De esa forma, apenas durmiendo, pasó un día.

Y otro.

Y otro.

Las hijas de Sesshomaru se temieron lo peor, cuando algo ocurrió.

El youki desenfrenado se detuvo. Pero las dos chicas no se atrevieron a entrar de inmediato a la cueva para comprobar que había pasado.

Y una sombra emergió de la oscuridad, al amanecer.

Con una gran sonrisa la mujer envuelta en su capa roja las miró.

Sus ojos eran diferentes, ya no eran de color avellana.

Ahora eran dorados.

Como los ojos de Inuyasha.