Su mirada lapislázuli estaba perdida en la hoja de color palida en la cual había estado escribiendo por varias horas seguidas sobre aquel escritorio de madera oscura, se encontraba extrañamente mareado y algo cansado, sentía que su cabeza iba a explotar en cualquier momento y aquel sentimiento de soledad que jamás le había agradado estaba sobre él, estaba casi seguro que era por la ausencia de Bowser y los koopalings los cuales habían salido de Brooklyn hace un par de días atrás pues necesitaban regresar al castillo, aun asi trataba de no caer en la locura por la falta de compañia.
Despeinando sus cabellos castaños una vez más, sintiéndose algo aturdido hasta que el sonido del timbre lo saco de su trance que, para ese momento, parecían un tornado incontrolable.
Sus manos pasaron por su rostro y su cabello tratando de peinarlo evitando de cierto modo parecer un zombie, jamás se le pasó por la cabeza quien podría ser, ni siquiera estaba muy seguro de la hora que era.
Soltando un bostezo se levantó de la silla y se encaminó hacia la puerta para finalmente abrirla, una expresión de sorpresa se instalo en su rostro al ver a su ex jefe, este parecía bastante vulnerable y lastimado, sus ropas se veían algo fuera de lugar lo cual hacía que inevitablemente se preocupara por él.
—¿Spike? ¿Que estas haciendo aquí? ¿Estás bien?
Pregunto rápidamente dejando ver un poco de preocupación en su tono de voz esperando pacientemente la respuesta del contrario mientras lo examinaba mejor con la mirada.
—Luigi...—Spike dió una pequeña pausa mientras entraba a la casa del fontanero y cerraba la puerta detrás suyo.—Escucha... tuve una pequeña discusión con mi esposa, lamento molestarte, es solo que, nuestra relación está muy mal, ella me golpea, me desprecia y también me engaña.
Las palabras del contrario lo desconcertó más de lo que esperaba, el castaño no sabía la relación que tenía su ex-jefe con su esposa, y aunque su relación en su matrimonio fuera mala, su pareja no tenía derecho a tratarlo de esa manera, la simple idea de tratar mal a alguien que amas lo hacia sentir disgusto e incluso asco.
Estaba tan concentrado en procesar todo en su cansado cerebro que ni siquiera se percato que su contrario había cerrado la puerta detrás de él.
—Esta bien, puedes quedarte aquí... Tranquilo. ¿Te hizo daño?—Habló Luigi bastante alterado, luego de cortos segundos, suspiro suavemente y sin pensarlo mucho tomó el mentón de Spike, levantando su rostro para poder mirarlo mejor y examinar que no tuviera ningún golpe, herida o moretón en su rostro.—Dime, ¿Qué puedo hacer por ti?
—Podrías... Llevarme a casa?—Preguntó Spike mientras se acomodaba la ropa, estaba bastante apenado—. Espero que no sea mucha molestia para ti. Mi casa no queda tan lejos, son solo dos cuadras, entiendo si no quieres acompañarme.
La mano del contrario tomando la suya le hizo sentir escalofríos por lo fría que estaba, soltó un pequeño suspiro de alivio al escuchar que su esposa no lo habia lastimado, apartó su mano del mentón del con lentitud.
—Tranquilo yo te acompaño, no es ninguna molestia y como dices puede ser algo peligroso, quisiera evitar que te pase algo malo.—Murmuró suavemente, aún estaba un poco aturdido pero por su falta de sueño pero cuando estuviera de vuelta en casa iba a descansar—.
Antes de que pudiera decir algo más Luigi vió a su acompañante tomar el pomo de la puerta, lo detuvo rápidamente poniendo su mano sobre la del contrario deteniendo su acción.
—Espera, es de madrugada, hace frío afuera déjame traer un abrigo para ti, espérame aquí.—El castaño se fue rápidamente a su habitación, tomó de su closet un abrigo suyo y luego volvió a donde estaba Spike, le extendió con una sonrisa reconfortante el abrigo para que se lo pusiera.—Toma, pontelo y podremos irnos.
Expresó acomodando un poco su cabello y su ropa, no tenía idea de que tan presentable estaba aún así era de noche y casi nadie deambulaba por las calles a estas horas.
—Gracias.—Le respondió Spike mientras tomaba el abrigo, y subía la cremallera—Listo, vámonos.—Sin perder mucho tiempo abrió la puerta y dejó que Luigi saliera primero—.
Spike esperó a qué el castaño le pusiera llave a su puerta y comenzó a caminar junto con él, en silencio, solo se escuchaba el cantar de los grillos.
Después de unos minutos llegaron a la casa del mayor, está era enorme, Spike sacó sus llaves del bolsillo y dirigió su mirada hacia el fontanero, en forma de agradecimiento.
—Bueno... Yo, debo irme.—Luigi se encogió de hombros, dió media vuelta y se dispuso a regresar a su casa, pues tenía asuntos pendientes y aún no había terminado, sintió como Spike lo tomaba de la mano y volteó a verlo—. Spike? Que haces?
El mayor no le dió tiempo a Luigi de negarse o irse, entró con el a su casa y se dirigió a su habitación, lentamente subían las escaleras y sus pasos eran lo único que se escuchaba,
Spike entró juntó con el plomero a la habitación, caminó de espaldas hacia la cama y se sentó en la orilla mientras abría sus piernas.
—No debería estar aquí.—Dijo Luigi mientras veía a Spike, cada detalle de su cuerpo, cada músculo, un pequeño sonrojo apareció en las mejillas del fontanero, quería salir de ahí, comenzó a rezar un poco, necesitaba ayuda ya que no sabía cómo decirle "no" a esta situación...
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Y hasta aquí dejo este capítulo, el próximo estará interesante. ¿Acaso Luigi podrá salir de ahí?
También muy pronto tendremos interacción entre Bowser y Luigi, solo sean pacientes.
