Capítulo 32 Adiós Candy
El Domingo había llegado.
La cálida luz del sol de los últimos días de marzo bañaban el bosque y edificios del Real colegio San Pablo.
En la habitación de Terry una rubia con pecas seguía dormida sobre la cama de su rebelde inglés.
El chico ya había despertado y recorrió las cortinas para admirar mejor las pecas de su esposa novia. Los rizos dorados de su cabellera y su piel de porcelana le encantaban. Pero más el hecho de amanecer con ella.
Ya era tarde pero no quiso despertarla así que se fue a dar un baño y vestirse para la competencia.
Minutos después los rayos del sol despertaron a Candy. Poco a poco abrió sus verdes ojos para después dar un bostezo. Apenas estaba entendiendo dónde estaba, cuando vio la hora en el reloj de cadena qué Terry tenía sobre su buró.
-¡Dios santo es tardísimo! La hermana Margareth me va a castigar por no ir a misa de ocho. ¡Terry! Por qué no me desper… Terry ¿Dónde está Terry?
Candy se levantó y se encaminó hacia donde se escuchaba el ruido de la bañera. Colocó su oreja sobre la puerta para escuchar
-Debe estar bañándose. Annie tú debes estar preparándote también. Ojalá alcance a llegar para desearte suerte… -dijo Candy sintiendo un escalofrío - Me hubiera gustado verte, debes estar nerviosa y asustada.
La puerta de la bañera se abrió estrepitosamente por Terry qué salía en bata y con el cabello mojado.
-Pecosa atrevida ¿acaso estás espiandome?
-Claro qué no sólo.. te buscaba y escuche ruidos supuse qué estabas ahí… y… y no deberías estar en bata ya vístete.
Candy apenas y pudo hablar ¿y quién podría con semejante adonis frente a ella?
-Sí lo haré si me permites pasar al vestidor. ¿Por qué cierras los ojos? Ya conoces mi pecho descubierto.
-No es cierto…
Terry se rió de lo roja qué estaba su pecosa esposa y para jugarle una broma la abrazo y comenzó a sacudir su cabello mojado sobre ella.
-No, basta Terry me estás mojando.
-Permiso, en el baño hay toallas limpias. Toma una para secarte.-dijo el chico entrando al vestidor.
-Muy gracioso.
-Terry, debo irme, me preocupa Annie ya debe estar lista para irse y quiero estar segura qué está bien.
-Hum
-Prometo escaparme para ir a verte más tarde.
-Ni se te ocurra. Ayer casi te ataca ese tipo no quiero qué estés sola por el bosque. Así qué espérame. Yo te llevo a tu dormitorio.
-Pero Terry…
-Britter no se irá hasta que yo llegue por ella. Así qué puedes estar tranquila.
-Gracias me tranquiliza qué tú la cuides. Ese sueño lo sentí tan real.
-Es sólo eso un sueño.
Terry salió del vestidor portando su tercer traje de gala este era azul cielo con corbatín y botas negras. Se recogió el pelo con una coleta baja. Y camino rápido a su buró para tomar el reloj de cadena qué le regaló su madre.
Candy lo miró de espaldas, se asustó tanto pues era tan parecido al traje de Anthony cuando cayó del caballo.
-¿Qué pasa Candy? Estás pálida. ¿Estás bien?
-Sí es sólo qué… me quiero ir ya.. si tengo suerte la hermana Margareth no ha ido a mi habitación.
-Bien vamos. Pero por las escaleras de emergencia no quiero ensuciarme trepando por los árboles. No te preocupes a esta hora ya todos deben estar encerrados.
-Esta bien. Espera. - dijo Candy quitándose la cruz de la señorita Pony.
-Por favor úsala al menos por hoy.
-Esta bien.
Candy le colocó la cruz de la señorita Pony para después abrazarlo con todas sus fuerzas.
-Candy te juro que si no fuera algo impuesto no competiría. No me gusta verte llorar. Voy a estar bien te lo prometo.
-Sí.
-Hagamos algo. Ahora qué vamos a tu dormitorio te arreglas y te llevo a la competencia para qué te sientes ya sea con el clan o con tu padre. Así te cercioras qué no es nada peligroso. Y tú anillo de compromiso lo llevarás puesto.
-Gracias Terry.
-Bien ahora dame mi amuleto de la buena suerte ayer no me lo diste así qué hoy es doble.
Candy le dio un beso en los labios pero Terry no se conformó con tan simple beso.
Se acercó a ella y sus manos se deslizaron por su cuello. Apretándole suavemente la garganta con los pulgares le echó la cabeza atrás. Candy sintió la presión de sus labios contra los de ella con tal fuerza qué no podía respirar.
Las manos de Terry bajaron hasta los hombros de su rubia, rozaron sus brazos hasta qué finalmente se posaron en sus caderas. Un casto beso qué cada vez se volvió más intenso.
Poco a poco se fue separando de ella, de su cuerpo y sus labios. Y en el punto final mordió su labio inferior.
La chica al fin pudo respirar, su mareo podría deberse al poco oxígeno o a la intensidad de ese beso. Así qué apoyó su cabeza sobre el pecho de Terry para no desfallecer.
-Pecosa, sí no fuera por la competencia te juro qué me quedaría aquí contigo.
La chica tomó un respiro y recuperando la compostura se encaminó hacia la puerta llevándolo de la mano, no fuera que cambiará de opinión.
-Vamos o llegaremos tarde.
Definitivamente si Candy se casara con alguien qué no fuera él, seguro guardaría en su joyero una foto de él y cada vez qué la viera lo recordaría cómo un hombre viril. Pero eso sería otra historia.
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Annie y el resto de los competidores también terminaban de arreglarse para la competencia. Todos estaban nerviosos aunque Terry estaba a la cabeza en el puntaje no era imposible alcanzarlo así qué estaban dispuestos a dar lo mejor para ganar. A diferencia de Erik qué sólo competía para estar cerca de Antonella.
Los guardias del Duque y algunos miembros de la policía ya estaban recorriendo el colegio y poniéndose de acuerdo para ocupar sus lugares.
Por las circunstancias y para evitar tanta aglomeración la hermana Gray decidió que también los chicos se quedarían en sus habitaciones. Albert se las arreglaría con el señor García y el señor Maxwell para ayudar a los chicos.
Las hermanas Margareth y la hermana Jane cuidaban el dormitorio de las chicas. Mientras qué la hermana Judith el de chicos y la hermana Monica la fraternidad. El resto atendían a los visitantes.
En la puerta había un par de policías cuidando qué el sospechoso no entrara. Todo el San Pablo ya era un fuerte blindado de policías, agentes de seguridad ¡y monjas!
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En algún lugar del San Pablo.
-Esto está blindado será imposible matarlo.
-Ese es tu problema. Yo ya te pagué y con creces tu sueldo así qué hazlo hoy mismo. Me costó mucho trabajo robar esas joyas a mis compañeras para darte lo qué querías.
-Sí me hubiera hecho caso pude haberlo matado hace mucho.
-No. Quiero que el Duque de Grandchester lo vea. Ambos pagarán por lo qué hicieron. Uno por atestiguar y el otro por ayudar en el juicio.
-Muy bien pero si yo caigo…
-Caerás sólo. No se te ocurra involucrarme.
-¿Y por qué no habría de hacerlo?
-Porque aunque mi padre esté en la cárcel, tiene muchos contactos que te harían la vida imposible en prisión.
-Señorita no me haga reír.
-Sabes qué hablo en serio.
-No me amenace. Su padre tendrá muchos contactos pero recuerde qué yo soy un asesino a sueldo.
-Suéltame.
-Quien sabe tal vez me toca en la misma celda que él y al anochecer podría asfixiarlo o cortarle el cuello…
-¡Basta!
-Sólo jugaba contigo hermosa. Soy asesino no soplón. Nunca doy el nombre de mis clientes. Y menos si son tan lindas cómo tú.
-¡Qué no me toques te he dicho! - gritaba la chica tratando de soltarse del abrazo del hombre. Y a lo lejos se escucharon voces de personas acercarse.
-Diablos ya la escucharon. Iré a esconderme a otro lado.
El hombre se fue corriendo huyendo de los vigilantes. La chica al verlos acercarse corrió a montar su caballo.
-Señorita es peligroso cabalgar tan lejos por favor regresé.
-Sí, … lo siento sólo quería calentar con mi caballo antes de la competencia.
-Hernan cerciorarte qué llegue a salvo a los establos.
Hernán obedeció y acompañó a la chica hacia los establos.
-Esta chica no estaba sola, ¿A quíen le gritó? ¿Se estará viendo en secreto con otro chico del colegio y por eso estaba tan nerviosa?- Se preguntó el policía.
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Fraternidad
-Vamos Stear las monjas no tardan en hacer su ronda y si no nos ven seguro nos castigarán.
-Archie deja de quejarte.
-Claro cómo tú no estuviste una semana en el cuarto de castigo.
-Entonces ayúdame a encontrarlos. Aquí estaban ayer cuando les di de comer. - decía Stear desesperado.
-¿Cerraste bien la casita?
-Sí incluso le puse candado
-¿Este? - preguntó Archie señalando un candado qué estaba debajo de la mesa.
-Sí ¿Cómo llegó ahí?
-Dudo qué un par de ratoncitos pudieran quitarlo y ponerlo ahí.
-Se los robaron.
-Parece qué sí.
-¿Quién querría un par de ratones y para qué?
-Alguien qué le gusta molestar.
-Neal.
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Poco a poco los asistentes iban llegando y tomando sus lugares. Por supuesto el clan Canderry excepto Gabrielle qué se quedó en casa pues el cross country era bastante intenso y por su embarazo no quiso alterarse.
También llegó el Duque sentándose junto a ellas y Lord Hamilton. El Capitan Brower no llegó sólo lo acompañaba Brian Richardson y juntos llegaron a saludar.
-Capitan Brower por fin nos saludamos, estos días fue imposible con tanta gente.
-Ya lo creo. Un placer verlas de nuevo señoras y usted Duque de Grandchester
-Capitan Brower un gusto verlo también - saludó el Duque de mano.
-Lord Hamilton es un placer.
-Brian me alegra verte. Y seguro que a los chicos les encantará verte. Gracias a ti tuvieron una buena lección.
-Hice lo qué creí conveniente para que apreciarán las facilidades que les ha dado su apellido.
-Albert está en los establos, tal vez puedas ver a Archie y a Stear ayudando. Al menos ayer Stear estaba con él cuando me despedí.- comentó Martha.
-Sí, me encantaría saludarlos. Si me permiten me gustaría hacerlo antes de qué inicie.
-Te acompaño Brian, quiero saludar a Albert.
Los dos marineros se encaminaron a los establos. Mientras Sir Mcklahan llegaba a sentarse junto al clan.
-Charles Bienvenido ¿Te sientas con nosotros?- preguntó el Duque.
-Sí claro. Esperaba ver a Erik. Pero no lo veo. Tal vez sigue en su habitación. ¿Tú no irás a hablar con Terry?
-No, después del susto de ayer prefiero no hacerlo además ya sabe lo qué quiero.
-Su Excelencia si me lo permite iré a hacer mi encomienda el resto de los agentes ya están en sus lugares.- interrumpió su jefe de seguridad.
-Gracias Marcus, por favor no te despegues de Terry ni por un segundo.
-No señor con permiso.
-¿Te arrepientes de haber enviado a David a Nueva York? -preguntó lord Hamilton.
-No. Necesito proteger a Eleonor también. Sólo estoy nervioso pero estaré bien.
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Habitación de Elisa.
-Aquí están Hermanita. Tal cómo lo platicamos anoche en tu habitación- decía Neal llevando en una caja a los dos ratoncitos.
-No me los acerques.
-Albert dijo qué los caballos le temen a las criaturas pequeñas.
-Sera muy divertido. Cómo me hubiera gustado estar ahí para verlo.
-Puedes esconderte tras las pacas de alfalfa. Yo soy el encargado de ellas.
-No, no quiero qué Albert sospeche. A Candy le voy a dar donde más te duela y también a Terry por despreciarme. Mataremos dos pájaros de un tiro.
-Bueno, tanto cómo matar a Britter…
-No me importa. Quiero destruir el corazón de Candy. Ojalá pudiera ver su cara cuando se entere qué su amiguita cayó del caballo. Si se muere o no con la caída es lo de menos.
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Habitación de Candy.
-Candy te estaba esperando, supuse qué estabas con Terry.
-Sí,... Bueno.
-No te de pena. Ya nos confesaste qué están casados. Oh Candy yo seré muy feliz si Archie me pide matrimonio.
-Algun dia Annie.
-Tengo qué irme, Terry debe estar abajo esperando. Dios qué raro se escuchó eso.
-Terry y sus ocurrencias. Pero espérame yo iré con ustedes. Sólo voy a vestirme. - decía apresurada la rubia entrando a su vestidor.
-Pero podrían verte las hermanas.
-Usaré un vestido común y me cubriré con una pañoleta. Además trataré de sentarme junto a Papá seguro que me protegerá de las hermanas.
-Bien.
Después de un breve silencio Annie continuó tímidamente.
-Candy.
-¿Qué pasa Annie?
-Extraño a Clin. Anoche soñe con él, justo cuando me lanze a salvarlo del agua helada y después todo se volvia negro. El naufragio fue tan… la muerte estuvo muy cerca de todos nosotros.
-Annie… - Candy salió del vestidor para abrazarla -Sólo fue un recuerdo qué apareció en tus sueños. Y no te preocupes, el Duque traerá a Clin pronto. Es sólo qué le tomó tanto cariño qué no quiere qué lo lastimen. Con lo que pasó con Draco y luego Antonella.
-¿Quién hubiera dicho qué el Duque caería ante él?
-Clin se gana el corazón de todos.
-Gracias por cuidarlo Candy.
-Ha sido un placer adoptarlo, Terry también lo quiere mucho y ya vez el Duque ni se diga.
-Ya tengo listos los chalecos qué me pidió Terry para cuando vuelva. Prométeme qué siempre cuidarán de Clin.
-Claro que si Annie. Dios, estás helada de las manos.
-Creo qué enfermare.
-Lo bueno es qué hoy es el último día. Mañana si te sientes mal me quedaré a cuidarte.
-Gracias Candy.
-Vamos, Terry debe estar impaciente esperando por sus dos prometidas.
-Candy qué ocurrencias.
Las dos chicas salieron por la puerta de emergencia donde Terry las esperaba cuidando qué no hubiera monjas cerca.
Una vez con él. Terry tomó la mano de Candy y Candy la de Annie y así los tres corrieron rumbo a los establos.
Los tres corrían y reían cómo si estuvieran haciendo una travesura. Candy miraba cómo los rayos del sol iluminaban los rostros de su amor Terry y su amiga Annie.
No podía perderlos, eran parte de su corazón, pensaba la pecosa.
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Establos
-Tio Brower qué gusto verlo. Perdón, estos días no han dado tiempo de moverme de aquí.
Tío y sobrino se fundieron en un abrazo
-No te preocupes Albert lo comprendo. ¿Recuerdas a Brian?.
-Claro qué si. Brian ¿Qué tal el mar?
-Un misterio cómo siempre. Y ahora qué estoy en tierra quiero aprovechar para saludar a los chicos.
-Mis sobrinos deben estar en su cuarto, la hermana Gray no permitió qué los chicos salieran y Terry no debe tardar en llegar.
-Pero ¿A quién tenemos aquí? a la mente maquiavélica qué dio la idea de enviarnos a Dublín.
-Terry Grandchester.
-Qué sorpresa verte aquí.- saludaba con un abrazo el rebelde.
-El Britannia desembarcó hace un par de horas. Cuando caminaba por el puerto me encontré al Capitan Brower y me invitó a venir.
-Fue una excelente idea.-intervino Candy pero fue interrumpida por Albert.
-Candy deberías estar en tu cuarto.
-Este… me escape…
-Luego le llamas la atencion Albert ahora ven aquí Candy. Dame un abrazo.
La chica obedeció seguido de un beso en la mejilla.
-Un gusto verlo tio Brower. Brian tambien me da gusto verte. Justo hablábamos de ti hace un rato.
-¿En serio?
-De cómo nos salvaste junto con el Capitan Niven. Usted también Capitán, sino hubiera llegado con el Carpathia. - dijo la tímida
-Annie era nuestro deber. Y gracias a Dios todos nos salvamos.
-Es increíble como los celos y la venganza pusieron en peligro a tantas personas. -Comentó el capitán Brower.
-Venganza y celos- pensó Marcus. Después se disculpó y fue a buscar a uno de sus subalternos para darle una encomienda.
-Ese es el toque de inicio, vamos mucha suerte chicos. -dijo el Capitán al escuchar la trompeta de inicio.
-Yo voy con ustedes ¿Puedo?
-Candy ¿Desde cuándo me pides permiso? -se burló Albert - Anda ve, pero cuida qué no te vean las hermanas.
-Gracias tío abuelo.
-Annie, Terry, llegaron muy tarde ya inició la competencia y sus caballos aún no están listos.
-Si Albert. Vamos Britter vamos a prepararnos.
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Y mientras Terry y Annie alistaban a sus caballos. Candy llegaba junto con Albert y los marineros a las gradas.
-¡Candy qué gusto verte!
-Pa… Sir Mcklahan buen día…
-No te preocupes, más pronto de lo qué imaginas lo haré oficial.
-Pensé qué hasta el verano.
-Te aseguro qué todo lo qué hago es porque te quiero. Confía en mí.
Candy se zafó del abrazo de su padre para saludar a su suegro y al resto de los presentes.
-Duque de Grandchester buen día.
-Buenos días Candice.- saludo serio el Duque.
-Buenos días Candy.
-Lord Hamilton un gusto.
-Siéntate aquí con nosotras.- pidió Madeline a lo qué la chica aceptó.
-Te escapaste. Que emoción.- susurro Martha.
-¿Qué pasa Richard? - pregunto por debajo Lord Hamilton
-Espero qué no distraiga a Terry.
-Al contrario. Una doncella es la mejor motivación para su caballero. No sé te olvide que por ellas se han ganado muchas batallas.
-Así es, y otras guerras se iniciaron por ellas, ahí tenemos a Troya.
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-Señorita Mildred ¿Dónde estaba? ¿Se encuentra bien? - preguntaba el señor García viendo llegar a la agitada chica.
-Sí, quise calentar un poco. Sólo vine para darle agua a Drako.
-Bien pero por favor no se despegue de su caballo. Hoy no habrá más manos para ayudarlos.
-¿Podría traer a Albert?, me urge hablar con él.
-Lo siento debo llevar esto antes de qué entre el primer jinete. Pero Albert no debe tardar, sólo fue a llevar a unos amigos a las gradas. Permiso.
El señor García salió rápido dejándola sola con Terry qué apurado terminaba de ensillar a Michigan mientras Annie peinaba a Teodora.
-¿Les ayudo?
-Estamos bien gracias - contestó enojado el rebelde. Pues por una extraña razón las ataduras de Teodora no daban de sí.
Annie se sintió culpable por lo qué se acercó a la chica.
-Gracias Mildred. Perdónalo, está un poco estresado.
-Finge muy bien su papel de novio.
-¿Lo sabes?
-No diré nada. Eliza no es santo de mi devoción después de lo qué me hizo.
-Ella es mala.
-Sí. Pero Annie por favor trata de no despegarte de Terry ni un segundo.
-¿Qué pasa?
-Nada, sólo… qué…
-¡Mildred te llaman ! -gritó una de las hermanas.
-Pero se supone qué soy la 7.
-Por eso. Quieren a los primeros 10 ya listos.
-Pero necesito hablar con Albert.
-Hazlo cuando termines tu presentación. Andando.
A la regañada chica no le quedó más remedio qué obedecer y seguir a la monja. Después una vez más se volteó hacia Annie - Recuerda lo qué te dije.
-Listo Britter. La dejé perfecta para qué vayas segura.
-Gracias Terry.
-¿Qué te parece si nos quedamos tras los establos? La bullicia me pone de malas
-Si, y yo me pongo nerviosa. Creo qué es una buena idea.
Ambos tomaron a sus caballos para esconderse tras los establos y alejarse del resto.
Pero no estaban solos, Neal los espiaba tratando de no ser visto.
-Terry no se despega de Annie. Durante toda la competencia la ha estado cuidando. Y ninguno de los dos se despega de sus caballos. Maldita sea.
-Neal ¡¿Qué haces aquí?! Deberías estar en tu habitación.
-Perdón Hermana, quería ayudar a mi tío Albert.
-Hazlo quedándote en tu habitación. Hoy no es necesario tu presencia.
-Esta bien, pero es qué me siento inutil. Siento qué soy más productivo aquí.
-Muy bien. Eso habla muy bien de ti. Está bien, ve con el señor Ardley. Lo vi cerca de las gradas con uno de los espectadores.
-Gracias permiso.
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El último día de la competencia inicio. El cross country era la última prueba y se considera la más difícil. Consiste en una carrera de velocidad por el campo libre, saltando diferentes obstáculos tanto naturales cómo artificiales.
La Hermana Gray dio un par de palabras agradeciendo los donativos para dicho evento y finalmente dio inicio al último día.
De los 40 competidores sólo habían llegado a la final los primeros 15. Terry estaba a la cabeza para orgullo de su padre.
Uno a uno pasaron los competidores dando lo mejor de sí. La prueba era difícil pero no podían perder el porte ni la elegancia pues les restaría puntos.
Candy se asustaba de vez en cuando al ver a los jinetes saltar. Pero trataba de mantener la calma. El Capitan Brower qué estaba sentado tras ella lo noto así qué tocando su hombro le dijo al oído.
-Terry estará bien. Anthony lo cuidara como en el Mauretania. ¿Recuerdas?
Candy asintió con una sonrisa. Esas palabras la reconfortaron. Y aún más cuando percibió el aroma de las rosas. Dándole una sensación de tranquilidad.
Así pasaron los últimos 5 de la tabla entre ellos Antonella qué pese a su gran esfuerzo no logró alcanzar los puntos necesarios para quedar entre los mejores 10.
Los jueces dieron su calificación. Antonella lo sabía pero de cualquier forma se sintió mal. Peor cuando miro a su tía y a su "prometido el futuro Duque" mirando con desaprobación.
-Debe disculparla, por el accidente qué sufrió no pudo dar lo mejor.-decía la mujer con enojo.
-Me imagino.- respondió el prometido.
-Le dije qué no compitiera pero es una necia sólo hizo quedar en ridículo a la familia.
Ya afuera la esperaba Erik quien la acompañó camino a las caballerizas.
-Antonella, estuviste genial. Dudo qué alguien con problemas de espalda pudiera atreverse siquiera a competir. La calificación es lo de menos.
-Gracias Erik. Pero no es eso, … mi tía me miró con unos ojos tan fríos y desaprobatorios. Me hicieron recordar qué sólo soy una moneda de cambio.
-Resiste. Pronto seremos marido y mujer con o sin ayuda del Capitan Brower.
-¿No has podido hablar con él?
-No. Siempre está rodeado de gente. Además tenemos otro problema.
-¿Qué pasó?
-Papá quiere reclamar la custodia de Candy y creo qué quiere sacarla del colegio.
-¿Ya se lo dijiste a Terry?
-Mañana, no quiero preocuparlo ahora. Debe enfocarse sólo en ganar.
-Tienes razón.
-Vamos te ayudo a desensillar a tu caballo y llevarlo a descansar.
-Sí hagámoslo rápido no vaya a ser qué venga mi tía. Lastima qué no podré verte competir.
-Tengo una idea, ocultate en el techo del establo. Podrás ver todo desde ahí.
-Excelente idea.
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Escondidos y alejados del bullicio Terry estaba recostado sobre el pasto disfrutando el aroma de los narcisos mientras qué Annie estaba sentada junto a él.
Los minutos pasaban y pese a qué desde hace dos días anteriores han estado juntos cómo muéganos, ahora era diferente pues nunca estaban tan solos pero ahora qué lo estaban se estaba volviendo bastante incómodo para Annie.
En cambio Terry adoraba la soledad. Bueno ahora estaba solo con dos caballos y su cuñada… ah y su guardaespaldas qué estaba parado junto a ellos.
-Marcus, ¿Sabías qué cuando David era mi guardaespaldas apenas y lo notaba?
-Me imagino, pero recuerde qué esa era la idea no hacerse notar.
-Sólo bromeaba. ¿Quieres un cigarrillo?
-Estoy bien gracias. Pero por favor continúen su plática. Yo cómo si no existiera.
-¿Plática? Britter es una mujer de pocas palabras.-se burló Terry.
Annie avergonzada trató tímidamente de romper el silencio.
-Terry ¿Necesitas algo?
-No.
-¿Te consigo algo de beber? Te ves muy nervioso.
-Estoy bien Britter.- respondió secamente intentando de seguir disfrutando la tranquilidad.
-La vida es una ironía
-Perdón.
-Nada Britter.
-¿Cómo les estará yendo a los demás?
-Da igual yo voy a ganar. Perdón pero es cuestión de tradición.
-Eres bueno.
-Y tú me impresionas. Estás entre los cinco mejores.
-Mi papá me enseñó y me gustó tanto que cada semana iba a cabalgar con Michigan.
-¿Lo dejarás aquí o volverá a América?
-Volverá a América. Papá no puede pagar por su hospedaje en Londres. Además estoy de acuerdo que está mejor en su hogar y con el resto de nuestros caballos. Papá ya habló con el señor Villiers. El tiene planeado volver a América en verano así que Michigan no regresará solo.
-Supongo que yo debo hacer lo mismo. Teodora estará mejor en el Palacio que aquí sola.
-Buena elección Terry. El hogar es lo más importante.
-¿Extrañas el hogar de Pony?
-Debo confesar qué amo a mis padres, pero nunca olvidaré a la señorita Pony y la hermana María. Sin ellas yo hubiera muerto bajo la nieve. Me llene de prejuicios por miedo a …
-Lo qué diga la gente.
-Sí. Pero ya no me da miedo, me siento orgullosa de haber estado en ese hermoso orfanato. De hecho por eso bautice a mi caballo Michigan. En honor a mi primer hogar. Le escribí a la señorita Pony y le dije qué si ganaba le dedicaré este premio. Me hubiera gustado que estuviera aquí la señorita Pony. -dijo la chica con melancolía.
Terry qué ya le había tomado un poquito de cariño sintió pena por la chica así qué se sentó y se quitó la cadena de su cuello.
-Toma.
-¿Qué es…? -decía la chica tomando lo qué Terry le daba - ¡Es la cruz de la señorita Pony!
-Me la dió Candy hoy por la mañana para cuidarme. Pero después de lo qué has dicho… así podrás tener a tu señorita Pony contigo durante la competencia.
-Terry gracias - dijo Annie comenzando a llorar.
-Britter no llores. Sabes qué odio eso. Ven deja te ayudo a ponerla.
-En cuánto termine mi presentación te la devolveré.- dijo la tímida para después darle un abrazo a su cuñado-prometido
-Britter no es necesario tu abrazo.
-Terry - interrumpió el príncipe de Hannover. Acercándose a ellos -Lamento interrumpir sus muestras de cariño.
-Axel. ¿Ya no soy duquesito? - se burló Terry poniéndose de pie y acercándose la príncipe.
-Te he estado buscando. Ayer no tuvimos tiempo de hablar.
-¿Y eso?
-Te lo dije, tu novia me hizo reflexionar. Tu no tienes la culpa de que la tía abuela te haya comprometido con Antonella. Además ella solo tiene ojos para Erik.
-Acepto tu perdón.
-No te estaba pidiendo perdón, solo … aclarando las cosas. - respondió arrogante.
-Como digas. Y ya que estamos aclarando. Quiero darte las gracias por salvar a Candy.
-Estaba en peligro, hice lo qué cualquier persona.
-Que gane el mejor.
-Así será Terry. Adiós.
Ambos chicos se despidieron con una sonrisa y dándose la mano.
Axel se dió la media vuelta y regresó a la competencia con la cabeza en alto.
-Creo que lo engreído si es de sangre azul.
-Britter.
-Lo siento, pensé en voz alta.
Terry volvió a recostarse mientras Annie contemplaba la cruz de la señorita Pony qué brillaba con los rayos de sol.
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-Albert, Albert.
-Mildred vamos es tu turno.
-Así es, pero no te muevas de aquí es urgente necesito hablar contigo es sobre…
-El siguiente competidor es la señorita Mildred de la casa Castleville. -se escuchaba el maestro de ceremonias.
-Suerte,
-Quédate por favor
-Lo haré.
Ahora competía Mildred. Sus padres la miraban desde las gradas. No eran de los miembros más importantes de la realeza pero sí eran considerados una de las familias más ricas de Inglaterra.
Su porte y belleza ya le daban puntos a ganar. Trató de hacer una buena presentación pero temía qué algún sobre esfuerzo hiciera recaer a Draco así qué fue cautelosa.
Dicha cautela bajó mucho su velocidad por lo qué su puntuación final apenas le permitió quedarse entre los mejores 10 de la tabla.
Albert cómo lo prometió la espero y acompaño a desensillar a Draco.
-Vamos Mildred en el establo me dices qué es eso urgente qué necesitas decirme.
Al terminar Mildred su presentación fue el turno de su compañera del San Pablo Margot Harrison hija del ex Capitán y accionista de la White Star el Mayor Vladimir Harrison.
Su forma de cabalgar fue con mucha tenacidad. Definitivamente quería ganar o al menos hacer qué todos la recordarán por su excelente presentación.
Su alta calificación la colocó en el 3er lugar de la tabla, por el momento claro pues aún faltaban cinco jinetes más por competir entre ellos Terry.
Antes de salir miraba a su alrededor y cuando encontró a quien buscaba le sonrió. Era una sonrisa apenas perceptible pero si la notabas podría causar miedo.
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El señor García llegaba corriendo hacia el rebelde y la tímida.
-¡Annie ya casi es tu turno! Terminando la princesa de Asturias es tu turno.
-Vamos Britter te acompaño. Marcus quédate aquí con Teodora no tardaré. - dijo Terry tomando las riendas de Michigan para llevarlo.
-No. Yo voy con ustedes y llevó a Teodora.
-Esta bien Marcus. -respondio desenfadado el chico.
Annie había competido los dos días sin contratiempos. Se ponía nerviosa pero ahora no sólo se sentía nerviosa sino qué un escalofrío la invadía hasta hacerla temblar.
No sé explicaba el por qué, era un miedo tan parecido cómo el qué tuvo cuando el barco se estaba hundiendo. Tanto miedo sentía qué tomó a Terry del brazo y caminó junto a él hacia la entrada. Necesitaba sentirse acompañada.
El chico sintió su nerviosismo, mismo qué en los días anteriores no había visto. Así qué trato de calmarla.
-Annie, tranquila es sólo una competencia lo has hecho muy bien hasta ahora y recuerda qué la señorita Pony está contigo.
La chica sintió un gran alivio al escucharlo. Tenía razón, no había razón para asustarse además la cruz estaba colgando sobre su pecho. Era prácticamente tener a la señorita Pony abrazando su corazón. Sin más, abrazo a Terry.
-Ok ya me acostumbré a tus abrazos espontáneos.
Candy qué los miraba desde las gradas se decía así misma con una sonrisa.
-Annie está asustada. Terry gracias por reconfortarla. Archie no puede estar aquí pero tú abrazo le ayudará.
-Estará bien no temas.-dijo por debajo su padre tomando a Candy de la mano.
-Ella es cómo mi hermana.- dijo Candy con una enorme sonrisa.
Al ver a Annie verla subir al caballo recordó los días en el hogar de Pony. Cómo esa pequeña niña con miedo se atrevía a acompañarla en sus travesuras. Pera ahora cómo toda una señorita estaba lista para competir.
El maestro de ceremonias anunció a ñ Annie y su caballo Michigan.
Lo bautizó así por el río donde solía patinar con Candy en invierno y por supuesto porque le recordaba el Hogar de Pony.
Al jurado le intrigaba su timidez pero en cuanto inició parecía ser una perfecta amazona.
-Vamos Candy mírala lo hace muy bien. No tengas miedo. -le susurró su padre.
La pecosa dejó a un lado su miedo y veía lo bien qué Annie lo hacía.
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Mientras la competencia continuaba, la hermana Gray y el Duque habían sido llevados a la habitación del pequeño Toby.
-Toby habla. ¿Qué es tan importante para qué nos saques de la competencia?
-Estos días me he ausentado de mis deberes y de mis amigos por la encomienda de mi jefecito Terry. Saber quién robó la llave de nuestra puerta secreta.
-Esa bendita puerta.- dijo la hermana tocando su cien.
-Y pues descubrí muchas cosas qué al ligarlas ya no sólo se dirigen no solo al ladrón de llaves sino al sospechoso y pues hice esto.
Toby recorrió su cama dejando al descubierto un piso con recortes de periódico, notas y fotos ligadas con un hilo rojo digno de detective.
El Duque y la hermana Gray analizaron cada dato y recorte qué tenía Toby. Llegando a la misma conclusión.
-Investigue y recapitule infinidad de veces antes de traerlos. Y el resultado es el mismo.
-Santa Madre. La venganza es su motivación.-dijo la hermana
-El fantasma del Mauretania nos persigue.
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Techo de los establos.
-Erik mira. Son Archie y Stear persiguiendo a Neal.
-Pero ¿Qué les pasa? los van a ver. Ahora vuelvo no te muevas de aquí.
Erik bajó cuidadosamente por la escalera y corrió así Terry qué miraba la actuación de Annie.
-Terry rápido ven. Los Cornwell están tras Neal. Se están acercando demasiado a la pista los pueden ver o peor distraer a Annie.
-Ese imbécil de Neal seguro algo trama, vamos.
El par de amigos corrieron para encontrarse con ellos y evitar qué se acercarán.
-Terry espera. - dijo Marcus pero el chico lo ignoró. Así qué no le quedó más remedio qué correr tras él.
Mientras lo hacía miró a lo lejos una silueta escondida tras los árboles. Al final de la pista justo en el último salto. Tomó sus binoculares y confirmó qué efectivamente era el sospechoso qué no deja de ver a Terry
Marcus se acercó a otro de los agentes y policías para darles instrucciones.
-¡Detente Neal o no sólo te rapare la cabeza otra vez! -gritaba Archie qué al igual qué Stear iba corriendo tras Neal por todo el bosque.
-Déjame en paz Archie yo no he hecho nada
-Párate entonces. -dijo Terry con voz enérgica parado a unos metros frente a Neal.
El chico al verse acorralado se detuvo en seco. Mirando a su alrededor vio qué no faltaba mucho para la pista así qué sacó de una bolsa un par de ratones.
-No se te ocurra hacerlo Neal -Amenazó de nuevo Stear.
A Neal no le importó y con sonrisa maliciosa los lanzó hacia la pista donde Annie y su cabello seguían compitiendo.
-¡Imbécil! - gritó Archive abalanzándose contra Neal. Y una vez qué lo tuvo contra el suelo comenzó a golpearlo.
-Calmate Archie no vale la pena. -Decía Stear tratando de detener a su hermano.
Terry y Erik por su parte trataban de atrapar a los ratoncitos qué se dirigían a la pista. Justo en el último salto.
-¡Lo tengo! Atrapé a Pinky. - dijo Erik satisfecho y agitado por la carrera.
En cambio Terry estaba desesperado por no encontrar al otro. Miraba a todos lados pero el pasto estaba ya muy creciente, era cómo buscar una aguja en un pajar. Corrió hasta la pista. Ya en los límites se asomo por los barrotes si de casualidad el animal está ya adentro pero no vio nada. Sólo Annie ya estaba por llegar.
Al ver qué Annie estaba por llegar para dar el último salto prefiero quedar frente a ella en caso de qué el animal se acercará y así poder espantarlo.
Los gritos de Neal y el correr de los chicos no pasaron desapercibidos por algunos asistentes así qué los murmullos entre el público se empezaron a escuchar. Apuntando hacia el área del último salto.
-¿Pero qué está pasando? ¿Qué hace Terry ahí? - decía Madeline.
-¿Ese no es Archie? ¿A quien golpea?- segundo Martha.
-Acompaname Brian esos jóvenes me van a escuchar. Podrían ocasionar un accidente.
Pero el capitán Brower y Brian no eran los únicos en dirigirse la final de la pista. Marcus y su personal se dirigían al mismo lugar, el sospechoso al verlos acercarse echó a correr.
Marcus lo seguía a toda prisa. Pero el tipo aprovechaba los árboles para esconderse o engañarlos. No podía gritar para dar instrucciones a sus agentes pues llamaría la atención y podría asustar al caballo de Annie. Así qué corrió lo más qué pudo hasta qué por fin logró jalar al tipo de su chaqueta.
El tipo tambaleante cayó al suelo a unos pocos metros de Terry quien estaba de espaldas y seguía cuidando qué Twinky apareciera.
En cambio Erik y los Cornwell si veían cómo Marcus forcejeaba con el sospechoso qué sacaba un arma.
A su vez Annie daba el último salto. Cómo toda una amazona conseguía qué su amigo Michigan saltará tan alto qué no tocó ningún palo.
Pero nadie pudo apreciarlo, ya todos los asistentes incluyendo Candy estaban atónitos al ver cómo Marcus hacía lo posible por tomar el arma del tipo pero fue inútil. El tipo logró disparar en dirección la hijo del Duque de Grandchester.
Erik se lanzó contra Terry para tirarlo al suelo y evitar qué la bala lo alcanzará.
Un segundo disparo se escuchó antes de qué Marcus logrará quitarle el arma junto con sus agentes.
Dichos disparos hicieron qué los presentes asustados se protegieran y se resguardarán. Excepto Candy qué pese a las súplicas de su padre se quedó de pie con sus ojos exorbitados por lo qué veía.
Annie, su dulce amiga Annie. Michigan parándose en dos patas asustado por el ruido de los disparos.
Su corazón se detuvo y un escalofrío intenso recorrió todo su cuerpo inmovil. El recuerdo de Anthony cayendo del caballo. Pero ahora era Annie. Un flash de imágenes interpuestas recorrían su mente. Anthony cayendo, Annie cayendo. Una y otra vez el pasado y el presente se interponen uno contra otro.
Pero había algo nuevo en la escena qué ahora le carcomía el alma. Uno de los disparos logró darle en el pecho de Annie. La chica intentó aferrarse a las riendas de Michigan pero el dolor era tan fuerte qué no pudo más y se soltó murmurando un par de palabras con su último aliento "Adiós Candy".
Candy estaba inmóvil y aterrorizada. Al mismo tiempo qué la veía caer, su voz temblorosa gritó desde el fondo de su alma.
-¡Annie!
-Continuará…
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Tal cómo lo dije un ser amado de Candy iba a sufrir el atentado. Y aunque a algunos no les guste, debemos reconocer que Annie es una persona muy especial y querida por Candy.
Disculpen la tardanza pero ya saben, por los días festivos me desconecte de todo para estar con la familia la 100. Y para recompensarlas por eso este capítulo fue más largo puse dos en uno ?
Gracias a todas por sus comentarios y halagos Paty de Sazo, Pequeña Pecosa, Dahy, Cecilia Rodríguez, Gladys, EveStru1213, Edith Grandchester, Gladys, Mia Brower Graham de Andrew, y todos los guest.
Respondiendo a sus comentarios
Pequeña Pecosa: Gracias nuevamente por tus bellos comentarios. Efectivamente está basada en la historia original pero cómo odio qué Terry sufra puedo decir qué los hermanos Leagan recibirán un buen susto. Y a Terry lo haré feliz siempre. Sobre la muerte de Stear, no llegaré hasta esos días. Está historia se acabará cuando los días del San Pablo lleguen a su fin :( De hecho ya tengo el final. Mizuki me envidiara.
EveStru1213: Gracias de nuevo. Creo qué ya tienen una idea de quién maquilo este atentado. El Duque tendrá mucho trabajo qué hacer para llevar a los culpables a juicio. ¿Un anime de esta historia? Dios te oiga yo encantada.
Dahy: Gracias por leer la historia desde el Mauretania. Me alegro qué el narrar el ambiente y los gestos de cada escena te transporten al San Pablo, hago lo mejor posible para qué cada capítulo sea ameno y las desconecte del día a día.
Un abrazo fuerte a todas ustedes y excelente inicio de año.
