Este capítulo lo dedico a todos aquellos qué cómo yo, perdieron a un ser amado en el mes de Enero.
Capítulo 33 Una fría noche de primavera.
Un segundo disparo se escuchó antes de qué Marcus logrará quitarle el arma junto con sus agentes.
Dichos disparos hicieron qué los presentes asustados se protegieran y se resguardarán. Excepto Candy qué pese a las súplicas de su padre se quedó de pie con sus ojos exorbitados por lo qué veía.
Annie, su dulce amiga Annie. Michigan parándose en dos patas asustado por el ruido de los disparos.
Su corazón se detuvo y un escalofrío intenso recorrió todo su cuerpo inmovil. El recuerdo de Anthony cayendo del caballo. Pero ahora era Annie. Un flash de imágenes interpuestas recorrían su mente. Anthony cayendo, Annie cayendo. Una y otra vez el pasado y el presente se interponen uno contra otro.
Pero había algo nuevo en la escena qué ahora le carcomía el alma. Uno de los disparos logró darle en el pecho de Annie. La chica intentó aferrarse a las riendas de Michigan pero el dolor era tan fuerte qué no pudo más y se soltó murmurando un par de palabras con su último aliento "Adiós Candy".
Candy estaba inmóvil y aterrorizada. Al mismo tiempo qué la veía caer, su voz temblorosa gritó desde el fondo de su alma.
-¡Annie!
Candy terminó por desfallecer al ver cómo el cuerpo de Annie golpeó el suelo.
El grito de Candy no fue el único en pronunciar el nombre de Annie, también lo hizo Archie.
Se paró de inmediato y corrió hacia ella gritando su nombre.
-¡Annie! ¡Annie! ¡Annie!
Estaba desesperado, le pareció una eternidad llegar hasta ella, quien yacía sobre el suelo inmóvil y con un disparo en el pecho.
No lo podía creer, era inaudito como podría ser posible, su amada Annie estaba herida cuando ella nunca había lastimado a nadie. La tomó en sus brazos y comenzó a llorar.
Stear lo alcanzó y ahora estaba parado junto a él, no sabía qué decir ni qué hacer. Su pequeño hermano estaba sufriendo. Archie se volteó a mirarlo con la cara empapada en lágrimas y con la voz entrecortada apenas pudo decir.
-Stear… ayúdame… haz algo para despertarla… por favor…
El tipo ya estaba siendo arrestado por la policía y era llevado a la comisaría para interrogarlo. Marcus aprovecho para ir hacia Terry qué seguía inconsciente en el suelo.
-¡Terry, Terry estás bien! -le gritaba Erik mientras lo sacudía pero no despertaba.
El rebelde poco a poco abrió los ojos. Con un fuerte dolor y la cabeza sangrando.
-Lo siento Terry sólo quería evitar qué te lastimaran.
-Creo qué me golpeé la cabeza con una roca.
-Vamos te llevaré a la enfermería. Espera te pondré esto- Erik sacó un pañuelo y lo usó para presionar la herida de Terry y evitar qué siguiera sangrando.
Poco a poco y con ayuda de Erik el rebelde se levantaba pero volvió a desfallecer por el mareo.
-¿Qué le pasó? -preguntó asustado Marcus - déjame revisar.
-Creo qué se golpeó con esa roca.
Marcus lo revisaba para descartar un posible roce de bala pero afortunadamente Erik tenía razón.
-Vamos ayúdame a llevarlo a la enfermería.
Mientras Terry era llevado a la enfermería, el padre de Candy hacía lo mismo con ella. El pobre hombre estaba desesperado y sin preguntar solo la llevaba cargando para asombró del clan.
-Calmate Charles. Enseguida encontraremos la enfermería.- suplicaba Madeline un poco extrañada por el comportamiento del hombre.
-¡No! la llevaré al hospital.
-No, espera Albert es su tutor. Iré por él.- intervino Martha.
-Charles entiende no puedes llevártela así nada más.
-Claro qué puedo. ¡Es mi hija!
Enojado y desesperado salió del con Candy en sus brazos.
-Arthur ¿qué le pasa …?
-Duquesa Madeline…Tiene razón es su padre, lo se es una larga historia. Pero por ahora no está de más avisarle a Albert. Yo iré a buscar a Richard.
Mientras el caos seguía en la competencia el Duque de Grandchester y la rectora alcanzaron a escuchar los dos disparos.
-Esos son disparos.- dijo el Duque asustado y de inmediato salió corriendo a buscar a Terry.
-Su Excelencia espere es peligroso. - dijo la hermana tratando de detenerlo pero fue inútil. -Toby quédate aquí. Esconde todo eso y encierrate con llave.
-Sí hermana.
El chico obedeció cerró la puerta con llave y fue a sentarse. Dió un largo respiro, estaba preocupado. ¿Acaso su jefecito Terry estaba en peligro?
Albert de igual manera al escuchar los disparos salió de los establos.
-Mildred quédate aquí y resguardate.
-Sí está bien. - contestó la chica temblando de miedo. Y de inmediato corrió a abrazar a su querido Drako.
Albert de igual manera qué el tío Brower y Brian llegó hasta donde estaban sus sobrinos.
El personal médico ya está llegando también para llevarse a Annie pero Archie no quería desprenderse de ella.
-Archie por favor necesitan llevarla al hospital es urgente.- pedía el tío abuelo.
-Yo quiero ir con ella.- lloraba y lloraba el pobre Archie
-Sí, y yo te acompaño. Pero deja que se la lleven. - insisto Albert.
Archie acepto afirmando con la cabeza. Se puso de pie y miraba cómo los enfermeros hacían su trabajo. Escuchaba lo que dicen pero no entendía nada. El sólo quería escuchar qué alguien le dijera qué Annie estaba bien.
-Ve Albert, acompaña a Archie. Yo cuidaré a los chicos. -propuso el tío Brower.
Al fin los camilleros llevaron a la chica al hospital con Albert y Archie tras ellos en un carruaje.
Mientras tanto el Duque llegaba con Terry qué era llevado a la enfermería. Al ver la camisa de Erik y el cuello de Terry ensangrentados se asustó muchísimo.
-¡¿Marcus qué le sucede?! Se suponía qué lo cuidarias.
-Lo hizo. Atraparon al tipo. Pero yo avente a Terry para evitar qué la bala le diera y pues… se golpeó con una roca. Lo siento - decía Erik sumamente avergonzado
-Papá…
-No. Se ve muy mal. Quiero llevarlo al hospital. Vamos ayúdenme a subirlo al coche.
Subieron a Terry y lo recostaron en la parte de atrás del auto. Erik iba con él cuidandolo. Mientras el Duque iba de copiloto y Marcus manejaba.
-Erik, ¿por:que lloraba Archie… Annie…? ¿Está bien? -preguntaba Terry qué se sentía sumamente mareado.
-Lo siento Terry … la bala le hirió.
-No … yo debí cuidarla
-No te levantes.
-Le falle, le falle a los dos.
-No te culpes Terry. No fue tu culpa, ella estará bien.
-Candy… Candy debe estar… - una vez más Terry se desmayó.
Los tres eran llevados al hospital más cercano y los asistentes asustados e incrédulos eran invitados a mantener la calma en lo qué se decía qué hacer por parte del jurado.
La hermana Gray platicaba con ellos para ponerse al tanto de lo sucedido. Algunos asistentes empezaron a irse pero otros sin escrúpulos querían que la competencia continuará.
-Axel debes ganar ese trofeo.- insistía su padre.
-Estás loco papá. Una chica salió herida y Terry también.- dijo enojado el chico mientras terminaba de subir a su caballo al remolque con ayuda del señor García.
-Eso qué importa. Debes llevar ese trofeo a Hannover.
-No. Sólo vine para competir contra Terry si él no está aquí no tiene caso. Me voy.
-Axel ven aquí no puedes desertar te expulsaran.
-Soy el mejor de Europa, está competencia no significa nada si Terry no compite. Adiós.
Sin decir más Axel subió a su auto junto con su chófer para irse y no volver.
-Supongo qué esto se canceló. Vámonos también.-dijeron otros chicos qué participaban incluyendo Michael.
-Hermana Gray dadas las circunstancias lo mejor será dar por terminada la competencia. - dijo uno de los jurados.
-Es cierto, sólo faltaban cuatro, uno de ellos está herido, el otro se fue con él y el príncipe Axel se ha ido. Sólo queda Michael pero supongo qué podemos verlo otro día a puerta cerrada. -apoyo otro.
-Sí claro. Yo también creo qué será lo mejor. -Acepto la rectora qué seguía desconcertada por lo sucedido.
-Hermana Gray. En cuánto tengamos el resultado le haremos llegar el premio al ganador. Permiso.
El maestro de ceremonias pidió disculpas por lo sucedido para después anunciar el término de la esto el público aún desconcertado se retiraba. Igual qué los competidores.
Antonella hizo lo mismo pero ella no estaba asustada estaba enojada encaminandose a la habitación de Eliza. Pensaba qué si no fuera por su tonto hermano Terry nunca se hubiera acercado a la pista y obvio el disparo nunca hubiera llegado a Annie.
Llegando al edificio se encontró con los pasillos llenos de chicas hablando de lo qué escucharon y de lo poco qué sabían.
Antonella se convirtió en el centro de atención pues todas incluyendo Paty deseaban pregúntarle qué había sucedido. Pero la parisina descendiente del Rey Luis XV simplemente las ignoró y siguió su camino.
-Antonella no nos ignores, ¿qué pasa? ¿Por qué vienes tan molesta?
Las chicas sorprendidas por su indiferencia la siguieron. Se sorprendieron más al ver cómo sin tocar abrió estrepitosamente la puerta del cuarto de Eliza. Al entrar miró a todos lados y cuando la encontró se acercó a ella y sin avisar le dió dos fuertes cachetadas una en cada mejilla.
-¡Eres una maldita! Seguro tu y tu estupido hermano tramaron hacer caer a Annie.
-Alejate… ayuda… llamen a la hermana Margareth. - chillaba la chica por el dolor en sus mejillas.
-No me iré hasta darte tu merecido.
Antonella enfurecida se lanzó contra Eliza tomándola de los cabellos. Pero Paty de inmediato junto con otras chicas las separaron.
-Antonella no, te podrían expulsar y tendrías qué volver a París. - suplicaba Paty abrazándola para evitar qué se lanzará otra vez.
Pero Antonella no dejaba de maldecir, estaba realmente furiosa.
-Eres una maldita. Lo vi todo, Erik y los Cornwell también, así qué seguro los expulsados serán tu y tu hermano.
-Antonella ¿Por favor qué pasó?
-Paty… no sé cómo decírtelo… pero los disparos iban contra Terry pero una bala hirió a Annie…
-¡Annie! - dijeron todas las presentes al unísono.
-La llevaron al hospital, vi cómo se la llevaban y Archie iba tras ella.
-¿Y qué tiene qué ver Eliza?- preguntaba otra de las chicas.
-Qué seguramente pensaban lanzar a los ratones a la pista para asustar al caballo de Annie. Terry por buscarlos se acercó demasiado y el asesino le disparó dos veces. La primera bala Erik logró salvarlo pero la segunda le dió a Annie. Si Terry no hubiera estado ahí esa bala… no hubiera lastimado a Annie. - del enojo Antonella soltó en llanto.
-Annie… no ¿por que ella…?- dijo Paty echando a llorar.
-¿Qué están haciendo afuera de sus cuartos? - regañaba a la hermana Mónica.
-Hermana Antonella me golpeó.
-Basta. Su compañera Annie necesita nuestras oraciones. Vuelvan a sus cuartos y a rezar.
Las chicas sin más remedio se fueron a sus cuartos. Aunque Annie no era la más popular si llamaba la atención por su timidez. Nadie podía creerlo, la chica más tranquila del colegio y qué nunca molestaba a nadie ahora estaba entre la vida y la muerte.
Algunas comenzaron a rezar en sus habitaciones. Antonella no dejaba de llorar. Paty también pero ella tomo valor y fue en busca de Stear para saber más sobre Annie.
Pero Eliza cómo toda arpía estaba feliz por la tragedia ajena.
-Esto es increíble. Resultó mejor de lo qué esperaba. La estúpida Annie herida de bala. Lo qué hubiera dado por ver la cara de Candy.
Mientras tanto en la pista seguían Stear, Neal y el tío Brower.
-Tranquilo Stear no es tu culpa.
-Sí yo no hubiera traído esos ratones.
-Tonterías. Cada quien debe tomar su responsabilidad. Y empezaré contigo - dijo el capitán mirando a Neal - Así quél vete a tu cuarto, qué me encargaré de enviar una extensiva carta a la Tía Elroy sobre tu conducta el día de hoy.
-Pero tío Brower… yo no hice nada.
-Basta. Yo sé lo qué ví. ¡A tu habitación!
Neal sin más qué hacer obedeció a su tío y se dirigió a su cuarto.
-Archie está con Albert pero si lo deseas puedo llevarte con él.
-Sí, por favor.
El capitán Brower y Stear se dirigieron al hospital, al mismo tiempo qué Mildred en la dirección le contaba a la hermana Gray lo mismo qué le había comentado a Albert.
Cómo encontró y escuchó a su compañera de clase ponerse de acuerdo con el maleante para acabar con Terry. Con su confesión y lo encontrado por Toby no había más dudas de quién fue la mente maestra.
Por su lado Brian por petición de la hermana Gray acudió a cerciorarse qué la evidencia fuera suficiente y no hubiera errores.
-¿Tú eres Toby? Yo soy Brian Richardson, fui segundo al mando del Mauretania y ahora de Britannia. La hermana Gray me envió contigo. Dice qué tienes algo muy interesante qué podría ayudar.
-Sí adelante.
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Hospital San Jorge
Annie estaba en el quirófano siendo atendida con urgencia, había perdido mucha sangre. En la sala de espera Albert no se separaba de Archie qué cabizbajo no dejaba de llorar en silencio y abrazándose a sí mismo. En otro rincón estaba Sir Mcklahan sentado esperando saber de su hija.
En ese momento el Duque llegaba con su hijo. De inmediato fue recibido y fue puesto en una camilla para atenderlo según el protocolo pues se trataba de un miembro de la familia Real.
Así qué en la misma área de urgencias pero en un cuarto exclusivo empezó a ser atendido por una doctora y una enfermera.
El Duque se quedó afuera del cuarto esperando noticias. Al ver pasar a la jefa de turno se acercó a ella.
-Señorita enfermera, creo qué la señorita Annie Britter ha sido traída aquí, por una herida de bala.
-Si tenemos una jovencita con herida de bala.
-Por favor, ponga todos los gastos a mi cuenta soy el Duque de Grandchester y… si Dios lo permite y puede salvarse por favor denle la mejor habitación para su recuperación.
-Así lo haremos Su Excelencia. Permiso.
-Su Excelencia, si me permite iré a cerciorarme cómo van las cosas en el colegio.
-Si claro, adelante.
Mientras el Duque esperaba Erik prefirió ir con su padre y saber qué hacía ahí.
-Papá ¿qué haces aquí?
-Candy se desmayó y no logré despertarla. Ahora la están revisando.
-No es para menos. El mismo trauma dos veces.
En ese momento el jefe de guardia llegaba preguntando por los familiares de Candy
-Buenas tardes, ¿Quienes son los familiares de Candice White Ardley?
-Doctor, ¿cómo sigue mi hija? - se acercó desesperado Sir Mcklahan.
-¿Es usted el señor Ardley?
-No, soy Sir Charles Mcklahan. Pregunte cómo está mi hija.- insistió con tono enérgico.
-Papá calmate.
-Yo soy el señor Ardley. Padre adoptivo de Candy por eso lleva mi apellido.- intervino Albert para evitar una discusión.
-Que lio..-dijo por debajo y alzó la ceja el médico- La señorita no deja de preguntar por alguien llamado Annie. Se descontroló y tuve qué sedarla de nuevo. Es necesario qué un familiar esté con ella para cuando vuelva a despertar la tranquilice.
-Yo puedo estar con ella.- dijo enérgico Sir Mcklahan.
-Señor Ardley. Usted decide.
-Soy su padre.¿ Qué mejor derecho tengo?.
-Doctor, le permitiré a su padre biológico estar con ella.
-Permiso.
El padre molestó por tener qué pedir permiso para estar con su hija y fue escoltado por el médico a la habitación de Candy.
-Albert, prepárate. Me hubiera gustado decírtelo en otro momento pero dadas las circunstancias.
-Erik después de lo de hoy ya nada puede ser peor.
-Papá te reclamará la custodia de Candy.
-No tengo problema con cederla. Es su padre tiene derecho a que Candy sea reconocida cómo su hija y lleve su apelli… Ah diablos más problemas. - terminó dando un resoplido de hartazgo- En este caso sólo tú y Candy pueden evitarlo. Ya lo viste hace un momento.
-Esta bien me encargaré.
-Necesitamos donadores de sangre O positivo urgentemente. La señorita Annie Britter está perdiendo mucha sangre. - llegó una enfermera.
-Yo soy.- contestó uno de tantos familiares qué también estaban en la sala de espera por su paciente.
-Y yo - dijo Albert después se dirigió a Erk. - Ahora quién importa es Annie, luego veremos lo del apellido. Quédate con Archie ya vuelvo.
-Sí.
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Habitación especial
-Su excelencia puede pasar ya terminamos.- dijo la enfermera.
El Duque entró agradecido a la habitación viendo cómo su primogénito no dejaba de quejarse.
-¿Ya puedo ir a ver a mi prometida?
-Un momento sólo un momento. No se mueva por favor o se abrirá la herida.
-Aggg.
-Basta. Deje de moverse cómo un niño malcriado.
-Prefiero a mi pecosa enfermera…
-Tomelas le ayudará para el dolor. - dijo la doctora dándole un par de pastillas.
-Gracias. - dijo el chico para después tragarlas -Papá…. Llegaste.
-¿Estará bien doctora?
-Ya sature la herida quedará sin dos mechones en su cabellera pero le crecerá de nuevo. Fuera de eso estará bien. En quince días necesito qué lo traigan para remover las puntadas.
-¿Alguna recomendación?
-Sólo su medicamento para el dolor. Créame Su Excelencia su heredero está bien. La herida se le quitará pero lo engreído no.
-Oiga.
-Gracias doctora ha hecho un gran trabajo.
- Gran labor es la qué están haciendo mis compañeros con la chica qué ingresó con herida de bala.
-¿Se salvará?
-No lo sé. No es fácil la operación qué están realizando. Pero en un par de horas puede qué ya salgan a decirnos. Permiso.
La doctora se despidió para dejar solos a padre e hijo. Terry ya se sentía mejor gracias al medicamento. Pero el Duque se sentía preocupado por Annie igual qué el rebelde.
La idea de qué si no hubiera estado ahí, Annie estaría bien,. Eso le carcomía el corazón.
-¿Aún quieres tu trofeo?
-Terry por Dios no me culpes ni te culpes a ti mismo.
Sabes perfectamente qué… no podemos controlar los sentimientos de las personas y menos si nos guardan rencor por alguna de nuestras acciones. Y desafortunadamente el hacer el bien en el pasado nos consiguió un alma despechada.
-¿Qué quieres decir?
-En tu afán por descubrir quién te robó la llave de la puerta secreta tu amigo Toby descubrió quién robó e joyas a las chicas del colegio. De ahí busco la razón de porqué una niña de alta sociedad lo haría. Investigó sus orígenes, su familia. Y todo la conectaba a
-Quien detuvo sin pruebas a Brian y el capitán Niven.
-Su odio hacia ti nació porque atestiguaste a favor de Brian y el Capitán Niven y cómo yo ayude a las investigaciones se resumió en lo qué ya sabemos. Cárcel para los culpables del naufragio y para quienes fabricaron pruebas para evadir la verdad.
-Pero es tan ruin.
-El tipo sólo es un asesino a sueldo qué sólo lo hizo por dinero y la chica es una señorita qué por su inmadurez culpa a otros por la desgracia de sus padres. No acepta porque su padre ahora está en prisión.
-Nunca imágene qué la hija de ese hombre estudiará en el San Pablo.
-Nadie. Porque todos recordamos a quienes provocaron el naufragio, la prensa no puso atención en el restó. Mucho menos en sus familiares.
-Y aunque así fuera no era razón para correrla del colegio.
-El colegio ha quedado manchado por esto y seguramente muchos padres querrán sacar a sus hijos y matricularlos en otro lado. Se vienen días difíciles para la hermana Gray.
-¿La apoyaras?
-Tengo qué. Ella ha hecho un gran trabajo. Y además con lo sucedido será difícil qué te acepten en otro colegio.
-Yo no quiero otro colegio.
-Debo irme. Comprenderás qué tú padrino y yo tenemos mucho por hacer en el juzgado contra ese hombre. Supongo qué te querrás quedar aquí.
-Sí. Quiero saber cómo están Candy y Annie.
-Dios quiera se salve. Ya pedí qué le den la mejor habitación para su recuperación. Me voy y por favor llámame si ocurre algo.
Sin decir más el Duque se dió la media vuelta y se fue.
Terry sintió un vuelco la escuchar "algo"y ver la mirada de preocupación de su padre. Era un hecho aunque le pedía no culparse su padre tampoco podía evitar sentirse así.
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Sala de espera
Stear había llegado al hospital junto con el capitán Brower. De inmediato se sentó a abrazar a su hermano.
Stear y el tío Brower, ahora ambos estaban con Archie apoyándolo y esperando noticias de Annie.
-Si me disculpan ahora qué Archie no está sólo, iré a ver a Candy, me gustaría saber cómo está.
-Adelante Erik. Gracias por cuidar de a Archie- respondió el capitán Brower
Erik sólo sonrió y se encaminó a buscar a su hermana mientras el tío abuelo volvía de donar sangre y se sentaba para recuperarse.
-Albert vete a casa. Yo me encargo. Cómo pariente de los Ardley soy tutor de ellos y de Candy. Cualquier cosa qué pase puedo tomar la decisión. De cualquier forma mandé llamar al señor Villiers. No debe tardar.
-Gracias Tío Brower de verdad. Creo qué done más de lo debido y me siento muy débil.
-Eso pasa porque no comes carne.
-Nunca lo haré.
-Vamos, vete a casa y vuelve mañana. Has trabajado demasiado estos días. Seguro tu cuerpo te está cobrando factura. Anda ve, o terminarás internado también en este hospital.
-Esta bien le tomaré la palabra pero en cuanto me sienta mejor volveré. -Además me gustaría ir al colegio para estar al tanto de todo.
-No. Irás a tu casa y punto.
-Cómo ordene capitán. Pero por favor avíseme cualquier cosa.
Albert tomó un taxi y volvió a su departamento en Londres. Una vez qué llegó lo recibió Puppet y George qué iba de salida la hospital. Quien le ayudó a preparar para dormir y una taza de té.
-Descansa Albert. Yo iré al hospital, cualquier cosa te avisaré. -decía George arropandolo cómo a un niño.
-Gracias George. Te juro qué estoy agotado… si pudiera…
Albert se quedó completamente dormido estaba agotado y Puppet se dormía junto a él para cuidarlo.
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Habitación de Candy
La pecosa estaba sedada pero su corazón latía a mil por hora por Annie. Su cuerpo estába dormido pero su mente soñaba en sus días en el hogar de Pony junto a Annie.
Los días nevados haciendo muñecos de nieve. En primavera corriendo por la pradera, nadando en el río. En otoño recolectando víveres para el invierno y en verano subiendo a la colina de Pony tomadas de la mano.
-Annie… Annie
Apenas podían pronunciar el nombre de su hermana. Su padre le tomó la mano, la llamó pero Candy no respondió ella seguía en su sueño.
Un sueño donde aún estaban juntas y nadie podía separarlas. Mucho menos hacerles daño.
La puerta de la habitación se abrió por Terry qué cuidadosamente y tratando de no molestar entraba a ver a su pecosa.
El chico cerró la puerta tras de si bajando la mirada al verla tendida con la respiración agitada. No hacía falta preguntar a su padre como seguía.
Tomó una silla y la acercó junto a la cama para sentarse junto a ella. Al tomar su mano de inmediato sintió cómo Candy la apretaba y su corazón se tranquilizaba. Comenzó a respirar más tranquila.
Cuando toco su frente, para sorpresa de su padre Candy dejó de llamar a Annie y ahora murmuraba el nombre de Terry.
-Terry, Terry…
-Aquí estoy. Me quedaré aquí contigo. - le dijo Terry la oído.
Sin decir más el chico recostó su cabeza sobre el regazo de su esposa para quedarse junto a ella toda la noche esperando que despertara.
Sir Mcklahan se sintió relegado pero reconoció qué aún era una persona nueva en la vida de su hija. Así qué con todo el dolor de su corazón salió de la habitación.
Debía reconocer que Terry era esa persona qué le brindaba seguridad a su hija.
Al salir de la habitación se topó con Erik qué de inmediato lo cuestionó.
-¿Aún sigues pensando separarla de él?
-Jamás volveré a hacer algo que la lastime. Quédate, yo no tengo nada qué hacer aquí.
Avergonzado y cabizbajo Sir Mcklahan se fue del hospital.
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Quirófano.
Los doctores habían terminado de hacer lo mejor qué pudieron con las herramientas de aquellos años. Ahora todo dependía de la chica.
Debido a la trayectoria de la bala, y qué Annie estaba de lado y por su inclinación la bala entró por el lado izquierdo del pecho pero salió por la espalda. El corazón estaba intacto pero alcanzó a rosar su pulmón.
Inconsciente y con una respiración apenas perceptible fue llevada a su habitación.Sólo un milagro podría salvarla. Tal vez no pasaría la noche.
Le suministraron todo lo qué creyeron nescerario para qué al menos logrará pasar la noche sin dolor y por supuesto bajarle la fiebre. Sólo un milagro podría salvarla.
Estába sedada aún con los efectos de la anestesia. La colocaron sobre la cama ya vestida con una bata. Una de las enfermeras la arropó y acomodó sus almohadas. Y en su cabecera colocó el crucifijo de la señorita Pony y un relicario.
Al momento de intervenirla le quitaron todos sus objetos qué llevaba en el pecho. La enfermera suposo qué era algo importante para ella así qué los guardó.
Eran la cruz de la señorita Pony y un relicario con la foto de sus padres. Ambos estaban intactos y sin rasguños.
Al terminar de arroparla tomó su pulso qué seguía bajo. Tomó un par de notas para después retirarse y seguir su ronda con el resto de sus pacientes.
La ventana estaba cerrada pero aún así un viento helado se apoderó de la habitación. El cuerpo de Annie sintió el escalofrío. Era tan frío cómo aquella noche de invierno en qué con apenas unos meses de nacida fue dejada a las puertas del hogar de Pony.
Su mente lo recordó cómo si fuera ayer. Tal vez era el efecto de la anestesia o qué la muerte estaba cerca pero los recuerdos de su corta vida empezaban a pasar por su mente.
El último recuerdo era borroso pero la voz qué escuchaba era perfectamente clara. Una mujer hablándole con dulzura mientras la tenía en su regazo.
-Eres mi más grande tesoro, te voy amar siempre mi dulce Annie - decía aquella mujer a su bebé para después darle un beso en la frente y seguir meciéndola entre sus brazos.
El recordar el abrazo de esa mujer la hizo sentir protegida y amada con un inmenso amor. Un amor incondicional. Un amor de madre.
De inmediato el frío de la habitación desapareció. Y una esencia de luz con la silueta de una mujer se acercó a su cama. Extrañamente es voz de su recuerdo ahora le hablaba al oído.
-Annie. Mi dulce niña- dijo y beso su frente.
Annie no podía despertar, estába tan débil. Pero ese beso, esa voz. Lo sintió tan real qué ya no sentía miedo. Quiso tocar a esa persona pero no pudo, apenas y podía respirar.
Esa esencia la tomó de la mano y susurrandole dijo- Aquí estaré para acompañarte. No tengas miedo.
Annie confió. Sabía qué conocía a la persona qué le hablaba pero no podía recordar su rostro.
Poco a poco su débil cuerpo se relajaba y su corazón palpitaba cada vez menos. Hasta qué finalmente… Annie comprendió que era hora y así su corazón dió su último latido.
Cuando abrió los ojos ya no sentía su cuerpo pues ya no estaba en él. Por un momento se asustó ¿Acaso seguía soñando?
Vio su cuerpo tendido en la cama. Miró al frente y ahí estaba esa mujer tan hermosa. Su cabello castaño y sus ojos azules cómo los de ella.
-Mi Annie, mi dulce Annie -decía la mujer alzando los brazos para recibirla. La chica sin dudarlo más corrió hacia la mujer.
-¡Mamá!
Dos almas, madre e hija se fundían en un abrazo después de casi quince años.
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-¡Annie!
Candy despertó súbitamente y su corazón palpitaba a mil por hora. Intentaba ponerse de pie pero Terry lo impedía no quería qué se lastimara.
-Annie ¿dónde está Annie? Terry por favor dime… dime qué está bien.
-Sí, estaba siendo atendida en el quirófano a esta hora ya debió salir.
-Llevame con ella.
-Candy no estoy seguro… tal vez.
-¿Qué? Dime.
-Tal vez sigue en quirófano…
-Mientes mientes eres malo.
-Candy estoy aquí desde hace un par de horas cuidándote.
-No me cuides y llévame con Annie por favor. Tengo un mal presentimiento. -suplicaba.
Terry no quería tenía qué Annie no estuviera bien pero la cara y súplica de su pecosa lo hicieron aceptar.
-Esta bien, creo saber dónde está.
En la sala de espera estaban siendo enterados de la situación de Annie.
Dado qué ninguno era familiar directo el doctor no les permitió entrar a verla pese a las súplicas del capitán Brower para qué dejarán pasar a su sobrino.
Pero claro qué esto no fue impedimento para Archie qué con ayuda de su hermano y Erik consiguieron saber a qué habitación la habían llevado.
Para evitar llamar la atención Archie aceptó ir sólo y pasar la noche junto a su amada Annie.
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Habitación de Annie.
Cuidando de no ser vistos los rebeldes llegaron a la habitación especial para altos Royals. La más cara de todas. Suposo qué ahí estaría por órdenes del Duque.
Al ver el nombre del paciente en la puerta supo qué no se equivocó.
Terry abrió la puerta de la inmensa habitación. Entraron a una especie de cuarto de espera dónde había una alacena llena de medicamentos e insumos para curación. Un par de sillones y una silla y escritorio. Seguramente para la enfermera en turno o las visitas.
Caminaron y abrió otra puerta qué los condujo al dormitorio. Era muy elegante pero qué más daba si no hay salud no hay nada.
Era muy amplia y muy bien decorada pero aún así el frío era insoportable. Al igual qué ese aroma a violetas. Estaba casi a oscuras pues la habitación sólo se iluminaba con un par de velas
Terry intentó saber de dónde venía ese aire frío pero se percató qué las ventanas estaban cerradas.
En cambio Candy sólo tenía ojos para su amiga qué estaba acostada e inmóvil. Temblorosa se acercó a ella para tocar su rostro.
Esa frialdad qué sintió en su cuerpo le partió el corazón en mil pedazos. No gritó ni dijo nada sólo se recostó junto a ella, la abrazó y comenzó a llorar.
Terry sólo miro, no eran necesarias las palabras para darse cuenta qué Annie, o Britter como él la llamaba, se había ido.
Intentó acercarse a su pecosa pero se arrepintió, no debía intervenir debía darle su espacio su momento y dejarla abrazarla, despedirse de su mejor amiga. Así qué sólo se quedó ahí de pie frente a la cama esperando a qué Candy lo llamará.
También Terry lloraba en silencio, ver a Candy desconsolada le partió el corazón, cómo deseaba qué no sufriera pero no podía hacer nada. Además también a él le dolía la pérdida de su tímida cuñada.
La oscura habitación apenas iluminada por un par de velas era testigo de una gran tristeza. Esa qué se siente cuando se pierde a un ser amado, porque ya no estarán juntos y por la melancolía de las promesas y sueños que ya no se cumplirán.
Agitado por la carrera y de estar evitando ser visto por alguna enfermera o médico Archie llegaba a la habitación.
También sintió la frialdad de dicha habitación, pero ver a Terry y Candy embriagados por la tristeza lo hizo darse cuenta de la cruel verdad.
-Annie… - apenas pudo decir.
Lentamente se acercó a la cama donde Candy seguía abrazándola y lloraba. Un llanto en silencio qué trataba de apagar el dolor de su corazón.
Su amada Annie, esa niña tímida y de dulce sonrisa qué conoció mientras tocaba el piano, se había ido.
Con un nudo en la garganta se recostó al otro lado de la cama y al igual qué Candy se abrazó al cuerpo de Annie para después romper en llanto.
A Terry le dolía el alma. Les prometió a ambos qué la cuidaría pero no pudo hacer nada. Con lágrimas en sus ojos se acercó a la ventana. Trató de encontrar una estrella en ese cielo nublado y al encontrar la más brillante se dirigió a ella mientras una lágrima cae por su mejilla.
-Annie… ¿por qué te fuiste, si decías amarlos tanto?
Continuará…
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Debo confesar qué este capítulo lo escribí escuchando "Drugs don't work " de The Verve y "Say Something " de A great Big world.
Gracias a todas por sus comentarios y halagos Australia77, Pequeña Pecosa, Gladys, EveStru1213, Edith Grandchester, Gladys, Palasatenea2018, y todos los guest.
Excelente inicio de semana mis queridos canderry
