Capítulo 34 Un cambio de último momento.
Colegio San Pablo.
A media noche la hermana Gray junto con dos hermanas escoltandola, caminaba con paso firme por los pasillos del colegio. Cada una con una lámpara de aceite se alumbraban en medio de la penunbra.
Había esperado hasta la media noche para evitar qué las alumnas se dieran cuenta. Así qué la llegar a la habitación tomó su llave maestra y abrió la puerta tratando de hacer el menor ruido.
La chica poseedora de esa habitación aún estaba despierta aunque ya vestía su pijama pero estaba sentada sobre su cama.
Se extraño de la visita de la hermana Gray, pero la ver la seriedad en el resto de las tres monjas se dió cuenta qué no tenía alternativa.
-Margot Harrison - dijo la hermana Gray con firmeza
-¿Hermana Gray? Yo…
-Silencio. Me acompañaras a mi oficina mientras tu madre llega por tí.
-Pero… no entiendo porque hace esto.
-Sabes de lo qué habló. Y reza porque una inocente no pague por tu corazón rencoroso. Andando.
-¿Y mis cosas?
-La hermana Margareth se encargará. Andando.
Sin más la hermana Gray saludé la habitación con Margot tras ella y la hermana Mónica también la escoltaba. Mientras qué la hermana Margareth se quedaba para reunir sus cosas cómo ordenó la rectora pero también para verificar si pudiera haber algo qué sirviera más cómo prueba.
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Hospital San Jorge.
La habitación seguía empapada de la melancolía de tres jóvenes qué solían sonreír a la vida y soñaban con un verano juntos en Escocia pero ahora sólo había desolación y deseaban regresar el tiempo.
No era fácil decir algo, romper el silencio. Candy sólo quería abrazar a su hermana y dormir. Dormir como aquel día que Anthony murió con la esperanza de que al despertar él estuviera vivo.
Archie de igual manera quería que esa fría noche de primavera fuera una pesadilla. Qué cuando volviera al colegio Annie estaría ahí en la biblioteca estudiando para el siguiente examen o sentada en el jardín tejiendo una bufanda para él. Lo qué fuera pero no estar ahí… no en esa fría habitación.
Terry no soportaba la angustia, la culpa. En su cabeza venían ideas sin sentido. Esas que se hacen presentes cuando crees haber dañado a un ser querido.
-Si yo no hubiera competido, si yo no me hubiera acercado a Annie… si yo … si yo no hubiera conocido a Candy… mi pecosa no estaría sufriendo ahora.
Se llevó las manos al rostro, no soportaba ver a Candy llorar. El corazón se le partía en mil pedazos de creerse el causante de semejante dolor. Se lo había prometido, él cuidaría de Britter pero en vez de eso la bala que era para él atravesó el pecho de Annie.
No soporto más, el aire le faltaba y salió de inmediato al balcón. Ahí afuera era más cálido qué esa fría habitación. Respiraba agitado y un ataque de ansiedad se apoderó de él. Se cuestionaba a sí mismo ¿Qué debía hacer? ¿Alejarse de Candy? Pues estar con ella sólo le traía tragedias. ¿Cómo podría mirarla a los ojos? ¿Cómo podría decirle te amo? Si Amar entre otras cosas es proteger el corazón de quién se ama. Y él no lo estaba haciendo, por su culpa el corazón de Candy estaba roto.
Sentado en él suelo abrazando sus piernas y con su rostro escondido sobre ellas comenzó a llorar desconsoladamente.
En el Mauretania se juró que sería el hombre que la haría feliz pero en lugar de eso le arrebató a su mejor amiga… Aquella a la qué ahora Candy se abrazaba fuertemente. Él y sólo él tuvo la culpa.
-Candy es verdad … yo no seré quien te haga feliz…
Terry no lo notó, mucho menos lo escuchó por el llanto que lo consumía desde el fondo de su corazón, pero un mano rozó las suyas y susurro a su oído.
-Tu eres Esa Persona que siempre la hará feliz.
El olor a violetas que impregnaba la habitación comenzó a mezclarse con un dulce aroma a rosas.
Las velas tiritaban por el aire que entraba por el ventanal abierto que dirigía al balcón. De repente algo las hizo levantar la llama y encender el resto de las 14 (1*velas que estaban en la habitación.
Candy y Archie al quedarse dormidos de tanto llorar no notaron que ahora toda la habitación estaba completamente iluminada.
El rubio de cálidos ojos azules acarició sutilmente la mejilla de Candy. Al verla ahí tendida, exhausta de tanto llorar le recordó esa imagen de aquel día en que él murió.
Como él veía y escuchaba a Candy suplicarle qué despertara, pero por más que lo intentó su alma no pudo volver a su cuerpo.
-Candy, lo qué hubiera dado con tal de que no sufrieras. Por darte un último abrazo ese día. - decía Anthony con un tono plagado de tristeza - Está noche… haría lo qué fuera por abrazarte.
¿Acaso los ángeles también lloran? ¿Pueden derramar una lágrima? Si es así, seguro la sutil llovizna que comenzaba a caer en ese momento eran las lágrimas de los ángeles al ver a Anthony tan triste deseando consolar a su primer y único amor Candy.
Daniel el mayordomo del Duque de Grandchester llegaba al hospital fingiendo cargar un bebé. Qué no era otro que el pequeño Clin vestido con un mameluco y cubierto por una manta.
Miraba a todos lados caminando de prisa y muy nervioso pues temía que lo descubrieran.
-¿Disculpe ha visto al Duque de Grandchester? -preguntaba el sexagenario hombre pero nadie le contestaba.
Al saberse ignorado decidió entrar por urgencias y dirigirse a la sala de espera, tal vez ahí tendría suerte. Para su sorpresa reconoció a Erik, después a Stear y al capitán Brower.
-¿Daniel?¿ Qué haces aquí con un bebé?- preguntó Erik acercandose al mayordomo de los Grandchester.
-Oh gracias a Dios que los encuentro. He estado buscando al Duque por todos lados. Fui al colegio, luego a su despacho y de tanto preguntar me dijeron qué podría estar aquí ya qué alguien quiere verlo - decía el anciano y después descubrió un poco la manta.
-¡Clin! - se sorprendieron los tres.
-Bajen la voz por favor o me descubrirán.
-Nos agrada verlo pero no puede estar aquí.- dijo Stear.
-Lo sé, pero toda la tarde estuvo muy inquieto. Después de las ocho se sienta en las escaleras a esperar a Su Excelencia pero hoy no dejaba de rasgar la puerta. Empezó a correr de la habitación de Terry a la oficina del Duque y luego quería salirse. Me preocupé, y no dejé qué saliera al jardín, me daba miedo que pudiera saltar la reja.
- Y vaya que sería capaz - se burló Stear.
-Nos gruñía para que le abrieramos, y él no es así. Hasta qué supuse que tal vez quería que lo llevará la colegio. Entonces le prometí llevarlo y con eso se calmó.
-Supongo qué presentiste lo que sucedió.- dijo Stear con melancolía y acariciando la cabeza de Clin.
-¿Terry está bien?- pregunto preocupado el mayordomo. A lo que el tío Brower respondió.
-Sí, pero Annie… recibió un disparo en el pecho.
De un inmediato Clin se soltó del abrazo de Daniel y corrió escaleras arriba. Su querida Annie, la misma que lo rescató cuando era un cachorro y estaba sólo en medio del bosque ahora estaba herida, debía encontrarla.
-Clin, no, no hagas eso. -gritó Erik
-¡Clin! - exclamó Stear jalandose los cabellos.
-El Duque me va a matar.- dijo asustado el mayordomo.
-Hay que atraparlo antes de que alguien más lo haga y lo lastime.
-Debe buscar a Annie. No sé si sea como los perritos pero tal vez con su olfato lo logre.
-Como sea, busquemoslo. Quédese aquí señor Daniel por si regresa o ve a alguien sacarlo.- dijo el capitán Brower para después junto con Erik y Stear correr tras Clin.
Clin corría escaleras arriba siguiendo su olfato. Quería estar con Annie lo más pronto posible. Se metió también por un par de pasillos y aunque ya era de noche y no había gente en los pasillos se topó con un par de enfermeras.
¡Un animal ! ¡Una rata gigante llamen a seguridad! -gritaron.
-Diablos ya lo vieron.-dijo preocupado Será a lo qué Erik respondió.
-Perfecto seguro con los gritos de las enfermeras daremos con él.
Gracias a que Archie dejó la puerta de la habitación entreabierta el aroma a rosas se esparcía por los pasillos y las escaleras de servicio guiando al pequeño Clin.
Logrando esquivar un par de enfermeras y un médico, el pequeño Clin llegó a la habitación de Annie.
Entró dudoso pero ahora no sólo percibía el aroma a rosas sino también el perfume de Candy y el de Terry. Por lo que se sintió confiado al entrar.
En la cama noto a Candy y Archie dormidos abrazando a alguien. Y a un costado de la cama le pareció familiar el chico rubio. Estaba de espaldas hacia él así que no podía ver su rostro pero le causaba buena impresión. De cualquier forma le daba igual pues en un rincón en el otro extremo de la habitación estaba a quien tanto quería ver.
Se paró en dos patas y sonrió inclinando su cabeza hacia un lado. Estaba muy emocionado al saber qué ella estaba bien aunque se veía diferente. La chica le sonrió, esto para Clin fue una bienvenida y sin pensarlo más corrió hacia ella.
La colita de Clin se movía sin cesar. La chica lo acariciaba haciendo que se recostara de pancita hacia arriba. Clin feliz se dejaba tocar y acariciar por esas delicadas y tímidas manos.
Terry en el balcón al sentir la llovizna no le quedó más remedio que entrar a la habitación. Ya no lloraba, estaba agotado. Tan agotado que pese a que no quería entrar para no ver a Candy llorar se animó a hacerlo con tal de echarse en un sillón y quedarse dormido también.
Entró y cerró el ventanal tras de sí. Para su sorpresa la habitación estaba completamente iluminada. Miro hacia la cama pensando que tal vez uno de ellos prendió todas las velas, pero notó que tanto Archie como Candy ya estaban dormidos.
De pronto escucho a Clin, frunció el ceño con extrañeza al ver lo feliz que estaba recostado boca arriba. Juraría qué alguien jugueteaba con él.
Lo que fuera que lo estuviera acariciando de pronto se detuvo y Clin satisfecho corrió a los brazos de Terry.
Estaba tan emocionado que hasta dió dos lengüetazos a las mejillas de Terry. El chico qué estaba triste, de alguna manera sintió un alivio con todo ese amor incondicional que Clin le brindaba.
-Clin, ¿Acaso Britter está contigo? Si es así dile que regrese… por favor - decía Terry abrazando a Clin con tanta tristeza que el animalito lo percibió.
Nuevamente lamió su rostro pero está vez para borrar las lágrimas que corrían por el rostro de Terry. El chico se recostó en el sofá cama que estaba frente a la cama y junto a la chimenea. Después cerró los ojos esperando quedarse dormido. No sin antes decir
-Britter si estás aquí… deberías volver ¿Acaso no te duele verlos así?
Clin se recostó y colocó su cabecita sobre el pecho de Terry. No entendía porque estaba triste pero deseaba ayudarlo a calmarse. El chico le dió dos palmaditas en su cabecita, pero estaba tan agotado de tanto llorar que se quedó dormido de inmediato.
-Terry…- decía con tristeza Annie parada frente a él quería que la escuchará pero era imposible, después volvió a los brazos de su madre.
-Mamá…
-Annie no llores.
-Te quiero mucho pero… no quiero dejarlos. Son mi todo.
-Lo sé. Nada me ha hecho más feliz que saber que tienes amigos que te cuidan y te aman con todo su corazón.
-Quiero quedarme… por favor…- suplicaba la chica.
-Dios sabe cuánto te he extrañado. Por eso me permitió venir a estar contigo. Y ahora que te tengo aquí en mis brazos no puedo alejarme de ti otra vez.
-Tengo curiosidad por saber… ¿por qué no estuviste conmigo?
-Es una larga historia que no puedo contarte en tan poco tiempo. Tal vez… en otra ocasión en que nos podamos volver a ver.
-Pero… no entiendo.
- Si no quieres que te extrañen debes volver ya.
-Entonces ¿cómo es qué estoy aquí y te veo? Yo pensé que estaba ...
-No. Tu cuerpo está inmóvil porque no tiene un alma. Al sentir mi presencia no dudaste en venir hacia mi. Y por eso estás aquí conmigo. Pero no es tu momento, al menos no está noche. (2*)
-Sí, al escuchar tu voz, sentí tan hermoso. Sabía qué te conocía pero no de donde.
-Estuviste 9 meses en mi vientre y …
-Mamá… te quiero mucho… prometo ser buena para ir contigo cuando…
-Vuelve o alguien más podría ocupar tu lugar y aquí sobra quien quiera hacerlo recuerda que estamos en un hospital.
-¿Te recordare?
-Tal vez si, o tal vez este momento sólo será como un sueño y nada más.
-¿Eres un ángel para qué puedas quedarte conmigo aunque no pueda verte?
-No, pero él sí. Murió muy joven, es un alma pura.
Decía la madre de Annie apuntando a Anthony. Annie se acercó a él. Le pareció haberlo visto antes hasta que su memoria logró recordarlo.
-Lo recuerdo, lo conocí en una fiesta cuando conocí a Archie.
-Annie, los estás haciendo sufrir será mejor qué vuelvas.
-No fue mi intención… yo…deseaba abrazar a mi mamá. No pensé qué…
-Lo sé. -dijo Anthony con una sonrisa sin dejar de acariciar los rizos de Candy. Pero esa sonrisa se quebró cuando cerró sus ojos y pareciera qué lloraba.
-¿Los ángeles lloran?
-Es qué verla así me recordó cuando la ví por última vez en Lakewood… hubiera dado todo por abrazarla. Pero ya nunca podré hacerlo.
-Lo siento tanto.
-Aunque podría meterme en tu cuerpo y tomar tu lugar… Sería bastante divertido ver la cara que pondría Terry si se enterará. Pero eso sería una locura.
-¿Y por qué no lo haces?- intervino la Madre.
-¿Qué quieres decir Grisell? - respondió Anthony algo sorprendido.
-Eres un ángel lo sabes. Yo quiero pasar un rato más con Annie pero ella debe volver a su cuerpo o habrá un grave problema. Sabes a lo qué me refiero. Pero por otro lado tú quisieras abrazar a Candy. ¿Qué tal si no es sólo un abrazo sino pasar un día o mejor aún hasta la siguiente luna nueva?
-Creo qué mejor regreso…
-Espera Annie.
-Anthony….- se sorprendió Annie al ver qué Anthony se interponía entre su cuerpo.
-Tu eres un ángel,. ¿Qué podría pasar? Dios nos quiere ver feliz.- insisto Grisell.
-Y curiosamente a ti te permite estar aquí con Annie también.
-¿Diosidencias?. -dijo con una sonrisa que fue correspondida por Anthony. Después se dirigió a su hija - Tú decides amor.
-Pero es qué ni siquiera sé de qué hablan.
-Annie tú y tu madre quieren estar un tiempo más juntas pero tú cuerpo necesita un alma o podríamos tener un grave problema que no te puedo decir cuál sería porque eres un mortal. Pero … yo podría tomar tu lugar
-¡¿Qué?!
-Claro si tu quieres. Sólo hasta la siguiente luna llena.
-Pero ¿por qué hasta la luna llena?
-Porque las almas no tenemos noción del tiempo. Y la única manera de saber cuánto tiempo pasa es con el calendario lunar. -explicaba Anthony señalando la luna que se veía tras el ventanal.
-Annie decide rápido o ocurrirá algo que no queremos. - insistió la madre.
-¡Acepto!
-Señora Grisell. No olvide traerla conmigo en la próxima luna llena.
-Prometido. Vamos Annie conozco un lugar donde estaremos a salvó y podré contarte todo de principio a fin.
-Sí mamá.
Madre e hija desaparecieron de la vista de Clin quien después miró hacia la cama. Estaba desconcertado. ¿A dónde fue Annie? ¿Y por qué Anthony estaba entrando al cuerpo de Annie? Asustado saltó hacia la cama para evitarlo pero terminó despertando a Candy y Archie.
-Clin…¿ viniste a despedirte de Annie?. - dijo Archie con voz apenas perceptible.
-No te preocupes, yo te cuidaré cómo hasta ahora, se lo prometí a Annie.- dijo Candy atrayéndolo hacia ella para abrazarlo fuertemente.
Candy y Archie cabizbajos no lo notaron pero Terry que se despertó por el ruido, extrañado veía cómo Clin miraba asustado a Annie o mejor dicho el cuerpo de Annie.
No creía en fantasmas pero la conducta de Clin lo incómodo.
-Candy… creo qué el golpe me afectó voy por una pastilla.- dijo Terry poniéndose de pie.
De pronto el cuerpo de Annie dió una fuerte inhalación que asustó a los tres chicos.
-¿Escucharon eso ? -dijo Terry sorprendido.
-Annie, Annie. -decía Archie tratando de tomar su pulso.
-¡Annie … despertaste!.- gritó feliz la pecosa
La chica, bueno el chico poco a poco despertaba rodeado de tres incrédulos adolescentes y Clin.
-¡Iré por un doctor!
Archie salió corriendo de la habitación topándose en la entrada con Erik, el capitán Brower y Stear.
-Archie ¿qué pasa?
-Tio Brower, Annie desperto, voy por un médico.
-No te preocupes ahí vienen varios. - dijo Erik señalando un par de enfermeras, un médico y una escolta que también se acercaban por el pasillo a toda prisa.
-¿Y eso?
-¿Clin está con ustedes?
-Sí.
-Pues por eso.
-¡Ahi están! - gritó una de las enfermeras.
Así qué de inmediato los chicos y el tío Brower se metieron a la habitación.
-Escondan a Clin.
Terry tomó a Clin y salió al balcón. Archie salió con ellos y cerró el ventanal.
Anthony no podía creerlo, había resultado y ahora Candy lo tomaba de la mano. Podía sentirla otra vez.
-Candy, Candy. Puedo tomar tu mano.- decía entusiasmado.
-Annie, no hagas ningún esfuerzo… pensé qué habías muerto.
-¿Por qué me dices Ann…? ah cierto.
-¿Por que hay tanta gente aquí?. La señorita necesita tranquilidad. - decía el médico entrando a la habitación seguido del resto.
-Hay una rata gigante deambulando por los pasillos no dejen la puerta abierta.- regañaba la enfermera.
-Será mejor que nos vayamos y esperamos abajo- dijo el Capitán.
-Yo quiero quedarme con Annie.- pidió Candy.
-No puede.- dijo enojada la enojona enfermera qué tenía cara de enojada.
-Usted lo dijo está delicada y usted no estará con ella toda la noche ¿o si? De hecho dónde estaba hace un rato cuando… como sea. Usted no estará con ella 24 /7 ¿o si? - retó la pecosa
-Baje la voz.- regañó el médico.
-Calma. Candy tiene razón además ella es una excelente enfermera estuvo conmigo en el Carpathia ayudando en la enfermería.- apoyó el Capitán Brower
-Esta bien sí usted da fe de eso. Le permitiré cuidarla está noche. El resto de ustedes fuera de aquí.
-Vamos chicos obedezcan.
Erik y Stear obedecieron y salieron de la habitación junto con el capitán.
-Archie seguro se quedará con Terry y Clin. Y Annie se ve bien. Así qué no veo necesario seguir aquí, los llevaré a ustedes al colegio. Mañana temprano vendré por Archie.
-Gracias tío.
-Gracias Capitán.
En la habitación el doctor revisaba a Annie y no daba crédito a lo qué veía.
-Esto es una locura. Lo veo y no lo creo.
-Sucede algo doctor.
-Acabamos de operarla con un alto riesgo, debería estar casi en agonía, pero su pulso está perfecto. No tiene fiebre. Ni siquiera está pálida. Anote enfermera.
-Sí doctor estoy tomando nota de su pulso y temperatura.
-Me preguntó si es por el tipo de sangre qué se le transfirió ¿será qué?. No, necesito hacer pruebas. A primera hora le haré otra revisión. Enfermera avisé al cardiólogo que lo necesito aquí a las 8 de la mañana
-Por supuesto doctor.
-Y usted señorita…
-Candy.
-Bien Candy no dudes en llamarnos si ves algo… diferente. Cambio brusco de temperatura o su pulso se eleve, etc. En la otra habitación está el timbre de emergencia.
-Sí doctor.
-Ahora duerman. Les hará bien a ambas.
El doctor salió de la habitación seguido de la enfermera y cerrando la puerta.
-Anthony ni caso le hizo al doctor, en todo momento no dejaba de mirar a Candy.
-Ya escuchaste al doctor debes descansar. Voy a ver si en el ropero hay cobertores.
Candy fue a la salita contigua y abrió el closet donde efectivamente había ropa de cama. Tomó un par de cobijas y una almohada. Después regresó con Annie… bueno ahora Anthony.
-Candy, Candy. Te extrañe tanto.
-Annie, pero si no me he separado de ti. Sólo fue por las cobijas.
-¿Puedo abrazarte?
-Claro qué si.
Anthony la abrazo con todas su fuérzas. Pero Candy se soltó en cuanto pudo pues la estaba apretando muy fuerte y tenía qué se lastimara.
-Annie con cuidado tu herida puede abrirse.
-Es qué hace tanto qué te abrace, ¿recuerdas? En Lake,. Digo…
-Ya descansa no abuses de la energía que tienes. Seguro fue la transfusión que te hicieron.
Mientras Candy arropaba a quien ella creía era Annie en el balcón Archie y Terry seguían escondidos.
-¿Ya se fueron?
-Parece qué sí. - respondió el elegante asomándose cuidadosamente para volver a entrar.
-Archie espera quiero pedirte…perdón por esto. Sí yo no me hubiera acercado…
-No Terry antes de qué sigas. No acepto tus disculpas porque no fue tu culpa.
-Pero.
-No es tu culpa qué alguien esté mal de la cabeza.
-Supongo.
-Pero estarás de acuerdo que debemos terminar con esa tontería de qué Annie es tu prometida. Tal vez la bala no era contra ella, pero si cabe la posibilidad qué alguien más podría hacerle daño sólo por lastimarte o desquitarse contigo. Lo mejor es qué ya no la relacionen contigo. Ya viste lo qué hizo Neal.
-Estoy de acuerdo. No te preocupes me encargaré de eso.
-Gracias, la amo con todo mi corazón y no quiero qué la lastimen.
Archie entró a la habitación y al ver a Annie quedó sorprendido con su semblante. Estaba llena de vida.
-¡Archie! Me alegro tanto de verte.-Dijo Anthony alzando los brazos para pedirle un abrazo.
Archie lo aceptó y se apresuró a responder el abrazo, pero también quiso darle un beso a lo qué Anthony se negó y lo aventó. Fue tanta la fuerza que lo tumbó al suelo.
Terry y Candy quedaron bastante sorprendidos mirándose el uno al otro.
-Annie. ¿Por qué lo hiciste?
-Lo siento Archie pero ¿Cómo crees? Quiero decir…. Los besos no son buenos.
-Disculpame Annie tienes razón no debí.- decía el pobre Archie que no sabía qué le dolía más si el rechazo o la caída.
-Yo creo que tal vez fue la transfusión. La sangre que le donaron tal vez era de una persona muy fuerte.- dijo Candy.
-Si de hecho Albert le donó sangre.-dijo Archie
A lo qué Terry comentó con sarcasmo -Pobre Britter.
-Terry Grandchester - dijo Anthony con una sonrisa traviesa. - Me alegro de que estemos en el mismo lugar… quiero decir… me da gusto verte.
-Me alegra que estés bien. Sólo no me abraces que aunque me acostumbré a tus abrazos espontáneos no significa que los tolero. Pero supongo que Clin se aceptaría abrazarte.
Terry intentó acercarlo a la cama pero Clin saltó a los brazos de Candy.
-Clin ¿Qué pasa?- preguntaba Candy al sentir que Clin no dejaba de temblar.
-Será mejor qué lo lleve a la mansión. Tal vez esté asustado por la gente que lo venía siguiendo. Además seguro el Duque debe estar buscándolo.
-No Terry. Quédate por favor.- dijo la pecosa hacia Terry.
-Pero Clin no puede estar aquí. No te ofendas Clin, aunque estés perfumado tus pelitos pueden no ser bienvenidos en esta habitación.
-Esta bien llévalo pero… vuelve… por favor.
-Esta bien. Estaré aquí a primera hora.
Candy quiso besarlo para despedirse pero Terry sutilmente se negó y siguió su camino.
Archie se extrañó haciendo que se preguntara a sí mismo - Primero Annie se negó a besarme y ahora Terry se negó a besar a Candy. ¿Acaso tanto tiempo juntos durante la competencia los hizo reconsiderar su relación?
-Candy. Hoy más que nunca he aprendido que debo valorar cada momento contigo.
-Estoy de acuerdo Annie.
-Candy, yo puedo dormir en la silla. Tu descansa en el sofá cama.
-Gracias Archie. Descansa. Tu también Annie.
-No quiero dormir. Quiero contemplarte toda la noche.
-Annie que cosas dices.
-Annie, Candy tiene razón descansa. Dejaré sólo dos velas para qué puedan dormir. Me quedaré despierto para cuidarlas.
Candy se recostó en el sofá cama para después dormir. Archie apagó las velas después se sentó en la silla pero no pudo contenerse y terminó por quedarse dormido.
Anthony se quedó mirándolos un rato más en lo qué el sueño se apoderaba de él también. Estaba emocionado de tener una oportunidad para estar con Candy y claro también con Archie y Stear. Pero también tenía claro qué sólo serían unos días.
-Archie tendré que ponerte límites. Creo qué lo mejor será mantenerme alejado de ti. En cambio tu Candy, no sé cómo haré para soportar verte besar a Terry. En el Carpathia me alejaba pero ahora. Tendré que idear algo también. Auch está herida si duele. Será mejor qué duerma ahora que soy mortal otra vez debo cuidarme.
Anthony se recostó con cuidado evitando hacer algún esfuerzo qué pudiera abrirle la herida. Nuevamente miró a la pecosa y con una sonrisa le dió las buenas noches.
- Buenas noches mi dulce Candy.
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Sala de espera.
-Señorito Terry, gracias a Dios. Los muchachos me dijeron qué Clin estaba con usted. Ya estaba por subir.
-Gracias. Vamos a la mansión. Tal vez el Duque ya llegó.
-Sí.
Cuando llegaron a la mansión el Duque seguía en su despacho a media luz con la puerta abierta y fumando. Por el cenicero se podría deducir qué ya llevaba mínimo 10 cigarros.
-Su Excelencia.- dijo Daniel desde el umbral de la puerta.
-Daniel. Me alegra qué volvieras, estaba por enviar a Marcus a buscarlos.
-Lo siento. Clin se puso muy inquieto. Pero tuve la suerte de encontrar a Erik en el hospital y bueno así fue cómo encontró a Terry.
-Si algo me mencionó una de las mucamas.
-Hola padre.-saludaba el chico entrando al despacho.
-Terry siéntate. ¿Cómo sigue Annie?
-Nos dió un susto, cuando llegamos estaba … no sé parecía qué se había ido y de pronto despertó …cómo sea Annie ya está mejor.
Clin la escuchar el nombre de Annie volvió a inquietarse y corrió a los brazos del Duque.
-Clin tranquilo.
-Desean ¿qué les traiga algo?
-No, ¿Terry? -dijo el Duque que al ver la negativa de su hijo se dirigió a su mayordomo - Puedes irte a descansar Daniel gracias.
-Hasta mañana entonces. Permiso.- dijo el mayordomo saliendo del despacho y cerrando la puerta.
-¿Hablaste con la policía?
-Mañana tengo cita con el fiscal. Su alteza real y tu tía abuela ya lo saben también. Será un escándalo. Y hay qué evitarlo.
-¿Qué?
-No me mal interpretes. Me refiero a qué intentaron matar a mi hijo, qué es miembro de la familia real. Una guerra podría estallar. Cualquier excusa es perfecta para poder hacer estallar una guerra.
-Entiendo.
-Terry. Somos parte de la familia Real nos guste o no. Siempre habrá alguien qué nos odie sólo por eso. Atentados siempre ha habido pero lo qué esa chiquilla hizo fué… Nunca imaginé qué una chiquilla fuera la mente maestra de esto - decía el Duque sobándose la sien - Hubiera jurado que eran las sufragistas o los antimonárquicos. ¿Quién hubiera imaginado a una chiquilla y en el mismo colegio?
-Papá… ¿Quiero hablar con mamá?
-Esta bien, de cualquier forma ya lo sabe.
-Pensé qué no lo harías.
-Te lo acabo de decir, esto será un escándalo. Así que mañana estarás en primera plana. Y no quiero qué tú madre se entere de esa forma. Por eso preferí decírselo yo. De hecho el señor Villiers ya mandó avisar a los Britter qué se comuniquen conmigo. También por eso estaba aquí pero seguro no han recibido el telegrama.
El Duque se puso de pie dirigiéndose a la puerta.
-Trata de no tardar, como te dije en cualquier momento podría llamar de América el señor Britter.
-Sí papá.
Una vez sólo Terry llamó a su madre.
-Mamá
Eleonor sintió un gran alivio al escuchar a su hijo. Desde qué Richard la llamó no había podido estar tranquila, de hecho estuvo a punto de cancelar la obra y viajar de regreso a Inglaterra pero se contuvo por la insistencia del Duque.
-Terry mi amor, gracias a Dios estás bien. Tu padre habló conmigo hace unas horas. Te juro qué apenas y pude concentrarme en la presentación de hoy. ¿Dime cómo estás? Te escucho muy triste.
-Estoy bien mamá.
-Terry tu tono de voz me dice otra cosa.
Eleonor tenía razón, la voz de su hijo se escuchaba triste y cortante.
-No es nada, sólo… estoy cansado. Y Annie está bien.
-Gracias a Dios ella está bien. Me alegro por ella y por ti. Si algo le hubiera pasado estoy seguro que te hubieras sentido culpable.
-Mamá si yo no me hubiera acercado a ella, …se supone que debía cuidarla.
-Oh Terry mi amor no me equivoqué entonces. Sabía qué no estarías bien. Tu padre insiste qué me quedé en Broadway pero, aunque se niegue, ya hablé con Robert. En cuánto amanezca tomaré un barco a Londres.
-No hagas eso… no es necesario…
El chico no pudo fingir más y comenzó a llorar. Era obvio que la voz de su madre lo desarmó por completo.
-Terry mi amor. Dios lo qué daría por estar contigo ahora.
-Amo a Candy.
-Lo sé.
-Y no quiero hacerle daño, quiero que sea feliz. Ahorar me di cuenta que estar conmigo sólo la pone en peligro.
-Terry no eres …
-La hubieras visto llorándole a Annie. Yo … no podría perdonarme que por mi culpa una bala la hubiera matado y Candy sufriera de esa manera.
-Terry por favor no te culpes. Tu eres una víctima también de las locuras de una pobre muchacha rencorosa.
-Sí hubiera sido a Candy a quien lastiman. Me muero mamá.
-Terry… tranquilo ya tengo todo listo así sea en tercera clase me iré a Londres a primera hora.
-No mamá. Yo seré quien dejará Londres.
-¿Qué quieres decir?
-Papá lo dijo. Ser parte de la familia Real hace qué tengamos muchos adversarios. Harán todo para lastimarnos o a quienes nos rodean. Si Candy sigue conmigo solo le traerá desgracias.
-Terry claro qué no. No digas eso.
-¿Acaso el Duque no te envío un guardaespaldas para cuidarte?
-Pero son ideas de tu papá. Yo estoy bien.
-No mamá. Ya lo decidí… Me divorciaré de ella y me iré a Nueva York.
-Continuará….
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(1*Decidí 14 velas porque es la edad que tenía Anthony cuando murió.
(2*) Annie nunca murió, su alma sólo se escabulle pero yo nunca mencioné la palabra muerte ¿o si? :P
Muchas gracias por leerme Australia77, Pequeña Pecosa, Gladys, EveStru1213, Edith Grandchester, Gladys, Palasatenea2018, Luna, Palasatenea2018, Gladys, Mia Brower Graham de Andrew, Paty de Sazo, y todos los guest.
Respondiendo a sus comentarios:
Pequeña Pecosa lamento mucho tus pérdidas y de todo corazón espero que tu corazón esté sanando y vivas la vida siempre con una sonrisa y convirtiéndote en una mejor versión de ti. Pues así es cómo nuestros seres queridos que ya se adelantaron querrán vernos desde donde quiera qué esté abrazo.
Perdóneme por causarles tristeza, de hecho el capítulo original no era tan triste pero debo confesar que siempre que voy a subir un capítulo a veces le doy una última revisión y pues el día que subí el anterior era un día muy triste para mi así que… ahí el resultado :'(
Spoiler time: Como saben odioooooooo que Terry sufra no lo soporto ¡ Ya con Broadway tuve suficiente ! y si Annie muere Candy sufriría mucho y si Candy sufre, Terry sufre. Entonces esto se convertirá en un drama y a mi no me gustan los dramas. Y como esto es un bromance entre Terry, Erik y los Cornwell… y ahora también con Anthony jajaja entonces esperen más aventuras de este cuarteto ahora quinteto del San Pablo.
Un gran abrazo a todas ustedes mis queridas canderrys y excelente inicio de semana.
