Capitulo 38 día 6

El carruaje llegó a su destino, el colegio San Pablo estaba frente a AB y Candy.

Sir Mcklahan las ayudó a bajar con Clin en brazos de Candy. Después se adelantó para tocar pues ya pasaban de las 8 de la noche.

-Dios se ve bastante sombrío- dijo Anthony.

-El honorable Real Colegio San Pablo respondió Candy.

-Y yo que me quejaba de la biblioteca de Lakewood.

Una de las monjas llegó para abrir la enorme reja y en cuanto vió al animal de cuatro patas se negó a darles el paso.

-Candy, Annie, la hermana Gray las espera en su oficina. Pero los animales no pueden entrar.

-Sí me permite es una carta del doctor de Annie y también viene un recado del Duque es precisamente para permitir que esté aquí.- Intervino Sir Mcklahan.

-Ya veremos. Adelante.

-Hasta luego señoritas -dijo el padre de Candy a lo que Candy le respondió con una sonrisa.

No podía darle un abrazo pues aún no hacían público su relación padre hija. Así que solo se sonrieron con complicidad.

-Vamos AB es hora de tu mejor actuación.

-Será una gran aventura para mí.

Siguiendo a la monja llegaron a la oficina de la Rectora. Anthony contempló los pasillos por dónde pasaban. Definitivamente era un lugar muy elegante pero a la vez muy sombrío.

-Annie gracias a Dios por este maravilloso milagro.- saludo la rectora dandoles pasa dentro de la oficina.

-Hermana Gray, Annie aún está débil aunqué no lo parezca. Por favor. - dijo Candy entregándole la carta del médico y el mensaje del Duque.

-Tomen asiento.- dijo la hermana Gray para después sentarse tras su escritorio. Tomó sus lentes y se dispuso a leer.

Anthony miraba por la ventana, ya había oscurecido pero se podía apreciar los extensos jardines y el bosque qué lo rodeaba.

-He leído lo que me mandan. Y sí es por la salud de Annie no tengo más qué decir. Ahora entiendo porque lleva un collar con el escudo de Su Excelencia el Duque de Grandchester. Permitiré qué la mascota de Su Excelencia este junto Annie pero no en el comedor.

AB y Candy se miraron extrañadas por aquello de "la mascota del Duque" pero después comprendieron lo qué seguramente escribió el padre de Terry así qué terminaron por sonreír con complicidad.

-Annie si te sientes mal dínoslo de inmediato.

-Daré lo mejor de mi para qué mi salud no afecte mis estudios.

-Ya lo creo qué sí. Siempre haz mostrado ser una alumna excepcional en tus calificaciones.

-Gracias.

-Precisamente por tu situación permitiré que Candy te lleve los trabajos y tareas para que no tengas qué asistir a clases. Yo calculo que tres semanas será suficiente para tu total recuperación. Mientras tanto te quedarás en tu habitación a estudiar. Candy cómo dije te ayudará en todo.

-Gracias Hermana.

-Desafortunadamente ya pasó la hora de la cena así que no queda más qué vayan a la cocina y la señora les prepare algo.

-Gracias hermana Gray, no es necesario tomamos algo en la mansión de Grandchester antes de venir.

-Sí así es. además no queremos importunar a nadie.

-Oh Annie qué considerado de tu parte. Creo qué es todo de mí parte. Ahora vayan a descansar.

-Sí hermana.

-Hermana quisiera hacerle una petición.

-Dime Candy..

-Precisamente por la salud de Annie, podría permitirle dormir en mi habitación. Es bastante amplia así podremos estudiar juntas y yo puedo estar la pendiente por si recae.

-Esta bien pero sólo por el tiempo que ya impuse.

-Gracias Hermana Gray.

Ambas se dirigieron la dormitorio mientras Candy le comentaba a AB qué era cada edificio. La llegar la dormitorio de chicas ya las esperaba la hermana Margareth.

-Oh Annie gracias a Dios estás bien. Todas las hermanas estuvimos orando por tu recuperación.-decía entusiasmada la monja.

-Le creo hermana usted es la más noble ya tiene el cielo ganado… perdón quiero decir todas.- respondió Anthony.

-Dios te oiga.

-Hermana Margareth la hermana Gray autorizó qué durmamos juntas para que yo pueda estar al pendiente. Sólo tomaremos unas cosas de su closet.- dijo la pecosa.

-Muy bien Candy ve por ellos yo llevaré a Annie a tu habitación.

-¿Estas bien Annie? - pregunto la hermana la ver qué AB se paró en seco.

-Sí, sólo qué sentí mucho frío.

-Así pasa, los jardines son fríos por la noche. Será mejor qué mantengan la ventana cerrada aunque es primavera, en las madrugadas el frío se intensifica.

-Ya lo creo que las cerraré.- dijo sin quitar la vista a un punto del jardín.

La llegar a la habitación de Candy, AB se asombro de tan elegante y enorme habitación. Recordando aquel día qué le enseñaron su habitación en Lakewood.

-Es hermosa.

-Nunca habías entrado Annie.

-Es que hace mucho…

-Listo traje tus uniformes y pijamas y demás cosas qué puedieras necesitar AB. - decía Candy entrando a la habitación.

-¿AB?

-Sí hermana es qué… así me nombraron en el hospital y me gusta.

-Esta bien, te llamaré AB

-Gracias hermana Margareth.

-A dormir. Mañana es sábado pero aún así aprovecha Candy para qué se pongan al día en sus estudios.

-Sí hermana.

-Buenas noches - se despidió la hermana saliendo y cerrando la puerta tras de si.

-El tío abuelo se lució con tu habitación.

-Sí fue muy amable de su parte.

-Ojala pueda verlo antes de irme.

-Me encargaré que así sea. Lo prometo.

-Estoy agotado.

-Yo también, a descansar que mañana toca ver a Archie.

-Dios que nervios.

-Yo estaré contigo no temas.

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A la mañana siguiente un Terry despertaba con la misma duda con la que se durmió. "A. Brower".

-¿Por que Annie firmo así? A. Brower ¿Se le safo un tornillo o Candy se la pasa hablando de Anthony?. Pero ¿acaso Annie lo conoció? Tal vez sí, si conoce a Archie debió conocerlo a él.

En ese momento la Reina Madre llegaba haciendo que Terry se levantará y la recibiera con abrazo.

-Tia abuela.

-Buenos días, que efusiva bienvenida.

-Es qué pensaba pedirte permiso para salir.

-No. Prometiste acompañarme a la ópera está noche. Y quedarte hasta mañana en la mañana.

-Cierto.

-¿Qué tienes por que esa cara?-decía la mujer tomando asiento en uno de los sillones de la enorme y elegante saa de te, mientras Terry hacia lo mismo.

-Sólo… una duda pero nada importante.

-¿Te refieres a si tu tía sigue buscando su florero?.

-No, pero ¿se dieron cuenta?- se burló el chico.

-Terry estás en el palacio de Buckingham hay ojos por todas partes. Además dejaste el florero en tu cuarto la mucama lo encontró ahí.

-Vamos tiene todo un jardín de narcisos y .. rosas.- dijo Terry con una mueca de disgusto la mencionar las rosas.

-¿No te gustan las rosas?

-No, me ponen de malas.

-Pues no hay mujer que no le gusten así qué hazte a la idea de que será lo que deberás regalar en días especiales.

-Pues con Candy no será así.

-Eso me recuerda que ya envié una extensiva carta al padre de Antonella y le hice ver que el Rey está muy molesto por semejante grosería. Bueno yo pero a nombre de mi hijo suena mejor.

-Ya lo creo tía abuela.

-Y está noche seguro la tía de Antonella estará en la ópera así que le haré saber que estás soltero. Será suficiente para dar la estocada. Y tú en díez años te cases con Antonella.

-Tia abuela.

-Ya ya ya. Dijiste qué te gustaba ¿no? Quien sabe y en díez años o menos se te quite esa chiquilla de la cabeza y cambies de opinión. Nunca perderé la esperanza.

-Cómo digas. - respondió el chico después se decía a si mismo con enfado - Lo qué sea con tal de ayudar a Erik. Erik y Antonella no saben cuánto me van a deber por esto.

-Anda ve a dormir traes unas ojeras horribles. Parece que no conciliaste el sueño y quiero que te veas guapo está noche.

-Ya lo estoy.

-Pero más guapo.

-Esta bien te tomaré la palabra. Realmente no pude dormir bien. Permiso.

El chico se retiró con una reverencia dejando a su tía abuela con sus pensamientos.

-¿Qué será eso qué le quitó el sueño? Espero no sea por esa chiquilla del colegio. Como sea primero me encargo de hacer que Antonella vuelva estar soltera y ya después con los años logro que Terry se enamore de ella.

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Colegio San Pablo.

-Buenos días dormilona.

-Oh Anthony te tumbe de la cama. Aunque espera.

-Dormí en el sofá para evitar otra caída como la de ayer.

-Cuanto lo siento.

-No te preocupes además no está bien qué durmamos juntos. Así qué estaré durmiendo en el sofá.

-Cómo digas.

-Esta lindo el despertador.

-Terry me lo regaló en nuestro primer paseo por Londres.

Anthony tomó el pequeño Big Ben y lo contemplaba con una sonrisa de melancolía.

-Iremos Anthony, te lo prometí y así será. Gritaremos a todo pulmón desde la torre de Londres.- dijo la pecosa tratando de animarlo pero fue en vano pues las lágrimas de Anthony comenzaron a salir de sus bellos ojos azules.

-Anthony no. No llores por favor. Yo estaré bien. -dijo Candy abrazandose a él.

-Lo siento solo que, si yo hubiera sabido que ese día en el campanario era nuestro último día juntos. Yo …

-¿Qué hubieras hecho?

-Te hubiera abrazado con todas mís fuerzas y … Creeme que Terry no hubiera sido el primero en besarte.

-¡Oh Anthony! Hubiera jurado que dirías otra cosa.- dijo Candy alejándose de él y roja de pena, ¡más que mil tomates juntos!

-Perdoname no quise incomodarte.- dijo AB con una sonrisa.

-Esta bien. Mejor te ayudo a arreglar. Hoy es tu primer día en el colegio.

Candy tomó de la mano a AB y la llevó hasta su tocador la sento y comenzó a peinar su larga cabellera negra.

-Hoy es tu gran estreno como Annie Britter y a Annie no le gusta verse desarreglada. Así que trataré de hacer que te veas como la chica más bella del San Pablo.

Una hora después ambas ya estaban listas para la entrada triunfal de Anthony como Annie Britter.

-Creo que me veo linda.- se burló AB.

-Anthony.

-Lo hiciste bien Candy tú también te ves linda.

-Vamos a desayunar me muero de hambre.

-Sí vamos.

Las dos chicas salieron rumbo al comedor topándose en el pasillo con varias chicas que también se dirigen a desayunar.

Al ver a Annie de inmediato todas se arremolinaron hacia ella. Y por supuesto Eliza empujó a Candy para acercarse a Annie.

Anthony se molestó y quiso defender a Candy pero esta le hizo una seña recordandole sus palabras de como ser Annie "A Annie no le gustan las confrontaciones"

AB apretó los puños tragandose su enojo mientras escuchaba a todas las chicas preguntando casi al mismo tiempo ¿cómo se sentía?

-Basta están abrumando a Annie. -decía Paty

-Exageras Paty. Annie no sabes cuánto nos alegra tenerte de vuelta- decía Eliza intentando abrazar a AB pero este dió un paso hacia atrás dejando su mirada fija en el suelo.

-Eliza ahora entiendo porque eres tan mezquina -pensó AB que definitivamente sentía una mala vibra de Eliza y su aura era muy densa y oscura.

-Annie te aseguro que yo no tuve nada que ver con lo que hizo mi hermano. Te quiero pedir disculpas por ello. Pero no me odies a mi.

-¿Disculpas? casi la mata.- insistió Paty.

-Basta ¿que hacen hablando en el pasillo? Vayan a almorzar todas.- regaño una de las hermanas.

-AB ¿estás bien?

AB sólo asintió mientras Paty se acercaba a abrazarla.

-Annie me alegra tanto que estés bien.

-Si Paty AB está recuperandose con éxito.- Intervino Candy.

-¿AB?

-Sí así le decían en el hospital y le gustó.

-Esta bien te llamaré AB.

-Vamos a comer me muero de hambre.- propuso Candy.

En el comedor Anthony se dió cuenta de como algunas chicas discriminaban a Candy. Como la miraban de arriba a abajo, algunas con envidia pues era muy hermosa pero otras no toleraban su cuna de orfanato que hasta se negaban a tocar el mismo lugar donde ella estuvo sentada o simplemente paso.

Pero a Candy no le importaba de hecho no lo tomaba en cuenta o ni siquiera se percataba. Todo el tiempo tenía un sonrisa en su bello y pecoso rostro.

-Candy, sigues siendo tan linda y alegre como en Lakewood. Pero al mismo tiempo eres fuerte pues no te doblegas ante las groserías de tus compañeras. -pensó Anthony.

Durante todo el almuerzo estuvo serio escuchando como Candy le contaba a Paty todo lo sucedido en el hospital. No fue extraño para nadie que Annie no habríera la boca pues era conocida por ser una chica de pocas palabras.

Entre escuchar la conversación de sus acompañantes y tomar el almuerzo no perdía detalle de su alrededor.

Lo qué si les pareció muy extraño a sus compañeras de mesa es qué repitió plato y comió con mucha rapidez.

-Lo siento es que perdí mucha energía con la operación y debo recuperarla.- se disculpó AB.

-Ire a avisarle a Stear que nos e vernos en la colina.

-Gracias Paty. AB y yo nos adelantamos. Allá los vemos.

AB y Candy apenas estaban por perderse entre los extensos jardines cuando la hermana Mónica las detuvo.

-Candy White Ardley.

-Hermana Mónica.

-Acompañame a la biblioteca. Voy a entregarte todas la lecciones y tareas para que te pongas la día junto con Annie.

-Pero…

-Andando.

-Esta bien. Annie no tardó. -dijo cabisbaja la pecosa siguiendo a su celadora perdón a la monja.

-Vaya que son estrictos en este colegio. Deberían ser condecendientes, Candy faltó a clases porque estaba cuidandodome. Qué malos.

Pensaba Anthony cuando de pronto escucho ruidos en los arbustos. Se acercó a ellos topándose con una agradable sorpresa.

-¡Clin! Por fin apareces en la mañana no estabas en la habitación. Supongo que saliste a revisar tu espacio. Toma te aparte un panqué de nueces. ¿Sabes dónde es la segunda colonia de Pony? ¿podrías llevarme?

Clin asintió y comenzó a correr, AB le siguió el paso. Pero para su sorpresa no llego a una colina sino a un viejo invernadero.

-¡Oh Clin me trajiste al invernadero!. Sabes que adoro las rosas y la jardinería.

AB estaba emocionado pero se desilusionó al ver los descuidado que estaba.

- Pero…¿ qué es esto? Candy me platico… casi están muriendo. Aunque no puedo culpar a las chicas no tengo ni medio día y ya me di cuenta qué no las dejan tener tiempo libre. Bueno la hermana Gray dijo que podía estar tres semanas más descansando en mi cuarto. Pero en lugar de estar ahí encerrada estaré aquí cuidando y ayudando a estás flores a recuperarse. ¿ Lo sabías verdad? Clin por eso me trajiste aquí para qué las ayude.

El animalito asiento y recibió un mimo por su buena obra.

-Manos a la obra que solo serán tres semanas. Las mismas que faltan para luna llena.

Anthony comenzó primero por regar cada una de las plantas. Acomodarlas según su tamaño y a algunas las replanto en los espacios más grandes. Salió un momento para traer más tierra, en ese momento escuchó alguien acercarse al invernadero. Pensó que sería Eliza o Neal espiando pero no sentía esa mala vibra. Para su sorpresa era una linda chica qué al verle apresuró el paso para llegar hasta ella.

Anthony estaba impresionado por tan bella chica pues como dijo Terry una vez, estaba muy bien desarrollada para sus cortos quince años.

-Es más bella qué cualquier obra de Miguel Angel.- pensó AB

-Annie, Annie estás de vuelta. -dijo Antonella dándole un fuerte abrazo - Estoy tan feliz de verte. Oh mírate estás cómo nueva.

-Gracias, … -AB no tenía idea de quién era. Y no quería equivocarse así qué cambio el tema. -Quise aprovechar que estaré libre tres semanas para arreglar las flores del invernadero.

-Te ayudo en lo qué llega Erik. Ya sabes que este es nuestro escondite para poder vernos.

"Erik" era la palabra clave para poder saber quién era la chica. Pues Candy le platico de su hermano y que este tenía un noviazgo con Antonella qué anteriormente fue la prometida de Terry.

-Vaya que Terry tiene suerte.

-¿Cómo dices?

-Digo… Por la bala afortunadamente ninguna le dió.

-Sí gracias a Dios. Y también gracias a Dios tu estás bien. ¿Gustas qué te ayude en algo?

-Pues de hecho ya casi termino pero igual…

-¡Aquí estás Annie! - interrumpió Erik entrando la invernadero. - te he estado buscando por todo el colegio.

-Este es Erik sin duda, el hermano de Candy vaya que si tienen los mismos rizos - pensó AB

-Stear recibio el mensaje de Paty y ya está con ella y Archie esperando por ti en la colina. Por cierto ¿dónde está Candy?

-La hermana Mónica se la llevó a la biblioteca para ponerla al día por los días que faltó.

-Hum que mala suerte. En fin vamos, Archie te espera. Creeme toda la semana estuvo insoportable pero ya estás aquí. Por favor dile que tú no estás interesada en Terry para evitar una guerra.- decía Erik tomandola de la mano y encaminandose rumbo a la segunda colina de Pony.

-Erik obvio que no le interesa Terry.- dijo Antonella.

-Claro vamos a aclarar lo qué sea.

-Annie estás nerviosa.- decía Erik la notar la extraña renuencia de Annie.

-Podrian hacerme dos favores por favor. Llamarme AB me gusta más

-Ok ¿y cuál es el otro favor?

-Por favor Antonella ve por Candy.

-Claro seguro te pone nerviosa quedarte a solas con Archie.

-¿A solas? - dijo AB pasando saliva.

-Claro vamos a darles su espacio - se burló Erik

-Ay Dios.

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-Neal…Neal.

-¿Qué pasa chicos?

-¿Adivina quién llegó? O mejor dicho quienes llegaron.

-Terry.

-No. Annie Britter y Candy Ardley. Los dos amores de Terry.

-Hum, qué bien. Pero por ahora no puedo molestar a Archie. Albert me tiene amenazado.

-Pero a nosotros no.

-Ya lo creo.

-Durante la comida, parece qué se fue con Stear a la fraternidad. Salieron de almorzar muy rápido.

-Seguro haciendo sus inventos clandestinos.

-Iremos a verlos y molestarlos. Te contaremos qué tal nos fue.

-Cómo digan pero ya veré cómo hacer para hacerles la vida pesada otra vez.

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Biblioteca

-Candy

-Antonella que suerte ¿Has visto a Annie? La hermana me dejó aquí sin poder salir.

-Sí, está con Archie ya sabes seguro aclarando cuánto lo ama.

-Dios no.

-¿Qué pasa?

-Annie no le gusta quedarse a solas con él.

-Con razón me pidió qué te llevará con ella a cómo diera lugar.

-Vamos rápido.

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Segunda Colina.

Anthony llegó a la segunda colina de Pony. De tener nervios en el camino por la reacción de Archie llegó a sentir alegría de poder estar en el mismo plano que sus primos hermanos los Cornwell.

-Annie bienvenida, perdón no sabía qué llegarías hoy así qué no pude arreglar mi lanzador de serpentinas de bienvenida.

-¡Stear! No te preocupes Stear… estar con ustedes es más que suficiente para mí.

Sin avisar AB se lanzó a los brazos de Stear quien al igual que todos se sorprendió.

-Oh Annie qué lindo de tu parte.-;dijo el mayor de los Cornwell un poco sonrojado.

-Stear, ¿por qué tengo este fuerte presentimiento que no tardaras en estar conmigo? -pensó Anthony con gran melancolía mientras lo abrazaba.

-Annie gracias a Dios todos seguimos vivos alégrate.

-Sí claro. Lo siento no debí abrazarte.

-Descuida. Ahora te dejaremos a solas con Archie.

Archie seguía parado recargado sobre el árbol. Miraba a Annie con extrañeza pero no decía nada, de hecho no había sentido nada por tan efusivo abrazo para Stear. Había algo en Annie qué lo intrigaba.

-Archie… yo… quería disculparme por…

-¿Para mí no hay un abrazo?

Anthony tenía tantas ganas de abrazar a su primo Archie que sin pensarlo dos veces se lanzó a sus brazos.

-¡Por supuesto!

Un alma reconoce su alma gemela. Y el cuerpo que ahora abrazaba Archie era tan extraño para él. No sentía esa conexión que solía sentir por Annie, era como abrazar a una hermana pero no despertaba en él amor ni deseo.

Archie tomó el rostro de Annie como otras veces para darle un beso pero AB se alejó. Tal vez se hubiera molestado pero ahora por alguna extraña razón no sintió molestia. Esos ojos que miraba no le trasmitian el amor de su tímida y amada Annie.

De hecho reconoció esa mirada pero no era de Annie era de alguien más … su mirada lo regreso a Lakewood por unos segundos, era una locura. Así que volteo la mirada.

-Perdoname Annie no me siento bien.

-Archie yo prefirieia portarme bien por ahora… quiero estar bien con mi yo del futuro… pero te aseguro que te amo con todo mi corazón… solo que prometí no besarte a cambio de recuperarme pronto. Solo de aquí a la luna llena después todo será cómo antes lo prometo. - pedía AB con tono nervioso.

-Entiendo.

-Te amo pero para evitar tentaciones preferiría evitar muestras de afecto. Por favor creeme.

-Por supuesto que te creo.

-¿Podemos volver con los demás?

-No es necesario. Te aseguro que nunca estuvimos solos.- le dijo Archie a AB después gritó a los demás- ¡Ya salgan ya se que nunca se movieron de ahí!

-Yo solo fumaba mi cigarro. - dijo Erik levantándose detrás de un arbusto.

-Y nosotros nos cerciorabamos que todo fuera bien.- dijo Stear saliendo detrás de un árbol junto con Paty.

-¡Annie! - gritaba Candy mientras corría junto a Antonella hacia ella.

-Dios es cómo ver un par de angeles. - dijo AB

Archie lo alcanzó a escuchar quedandose extrañado. Después regreso a sentarse junto la árbol abrazando a Clin.

-Candy, todo salió bien Archie me cree.

-Me alegra mucho AB. Además tú lo conoces mejor que nadie supiste como convencerlo.

-Supongo. Pero mira no lo notó siquiera enojado más bien pensativo.

-Ya están listos mis lanzadores de bienvenida vamos a lanzar serpentinas.

-Stear estás seguro que no incendiaras el San Pablo.- dijo Paty.

-Stear yo creo que mejor los probamos en Escocia.- dijo Archie

-Stear no pienso volver a Dublín. - dijo Erik.

-AB dile que San Pedro no es buena onda- dijo Candy.

-¿AB?

-Es qué así me llamaban en el hospital y me gustó. Les agradecería si hacen lo mismo.- pidió Anthony.

-Vengan vamos hasta el último tramo del bosque así nada ni nadie nos molestará.

Fue así cómo la pandilla del San Pablo a excepción de Terry pasaron la tarde lanzando serpentinas patentadas por Stear. Desafortunadamente Erik lo desánimo diciendo que ya había algo parecido llamado serpentinas.

Entre risas y persiguiendose unos a otros para lanzarse dichas serpentinas los chicos y las chicas se divirtieron. Pero sin duda AB era el más entusiasmado.

Después de un rato Archie subió a uno de los árboles para esconderse y descansar, desde ahí no le quitó la vista a AB, la miraba extrañado. Los objetivos para lanzarles las serpentinas siempre eran Candy y Stear. Y esa risa triunfal cuando lo lograba lo hacían pensar que esa no era su Annie.

-Acaso el estar tan cerca de la muerte cambio su escencia -pensó Archie.

Si bien Annie le gustaba pues sin duda era muy linda, refinada y muy elegante. Fue su timidez y dulzura lo que le hizo enamorarse de ella. Pero esta nueva Annie no le inspiraba ninguna de ambas.

Empezando porque no se intimidaba ante las persecuciones de los que seguían jugando. Si bien era delicada para evitar ensuciarse no sé inibia para enfrentarlos.

Annie o la Annie de antaño se hubiera negado a jugar pero está al contrario fue la primera en aceptar.

De pronto llegaba casi sin aliento a esconderse tras el árbol donde está Archie. Este la observó más de cerca y decidió bajar para una última revisión.

-¡Archie me asustas!... Lo siento no quise gritar. ¿Ya no vas a jugar?

Archie no dijo nada solo se limitó a mirarla. Esos ojos azules eran cálidos y hasta angelicales pero… no, no encontraba el amor con el que Annie solía mirarlo.

-Supongo que estar tan cerca de la muerte te ha echo valorar más la vida.

-Sin duda … digo creo que no.- decía AB agitado por la falta de aire de tanto correr.

-Me alegra que te diviertas. Supongo que solo será cuestión de tiempo para que vuelvas a ser la misma de antes

-¿Cómo?

Archie se acercó y le dió un beso en la frente para después darse la media vuelta e irse. -Despideme de los demás me iré a descansar.

Sin decir más Archie se fue sin mirar atrás.

-¡Diablos!… perdón quiero decir ¡Angeles!, soy un pésimo actor Archie no me percibe como su querida Annie. - dijo AB qué del coraje mejor se sentó y se cruzó de manos - Al menos piensa que seré la misma de antes y pues si,... en la próxima luna llena.

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Habitación de Candy.

Después de un largo día AB y Candy ya estaban en su habitación listas para dormir.

-Me divertí como enano.

-Ya lo creo no paraste de correr y reír. Y ni hablar en la biblioteca pobre Eliza.

-Se lo merece por molestar. En Lakewood siempre quise hacerlo pero como es mujer obviamente no podía tocarla pero ahora ya estamos iguales.

-Pero Annie no es así. No estás actuando como Annie.

-Lo siento se me olvida. Estoy tan emocionado con esta oportunidad de vivir que no puedo evitar ser yo ser Anthony.

-Claro tanto que casi firmas las notas de préstamo de los libros que nos trajimos con Brower en lugar de Britter.

-Sí fue muy despistado de mi parte.

-Y también estás muy distraído con Antonella. Te la vas a acabar con la mirada.

-Lo siento. Pero es que es tan …

-¿Tan qué?- pregunto la pecosa con tono imperativo.

-Linda - respondió Anthony con una sonrisa traviesa.

-Anthony eres un ángel comportate.

-No hecho nada malo. Ni lo haré, sino lo hice en vida para que arriesgarme ahora a no volver la cielo.

-Sí claro.

-Pero de que es linda es muy linda. Erik es un suertudo. Pero sin duda Terry es el más afortunado por tenerte todos los días.

-Anthony…

-Estoy bien, no estoy celoso tu lo has dicho soy angel. Solo que, ahora que estoy aquí me preguntó que hubiera sido de nosotros si no hubiera muerto.

-Anthony no hables de muerte.

-No me quejo. Es sólo que… me hubiera gustado disfrutar más mi adolescencia.

-Dios sabe porqué hace las cosas

-Lo sé respeto los planes de Dios, pero tú te volviste mi razon de vivir.

-Y tu te convertiste en mi angel guardián desde qué te conocí. Y mírate… aún lo eres.

Ambos se dieron un beso en la mejilla seguido de un abrazo.

-Gracias Candy.

-Vamos a dormir que mañana debemos estar puntuales en la misa de ocho o la hermana Gray nos retará.

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Royal Ópera House

Tal cómo lo prometió y porque es un caballero Terry acompañó a su tía abuela a la ópera en el recinto más importante de Londres el Royal Opera House.

A mitad de la obra y en el descanso del segundo acto ya estaba fastidiado y no porque se aburriera (al contrario le encantaba el teatro y la ópera por obvias razones) sino porque su tía abuela no lo soltaba ni un segundo y no dejaba de presentarlo con cuánta dama se acercaba a saludarla.

Por si fuera poco había estado interpretando su papel de damiselo encantado de su acompañante Lady Beatriz. Todo fuera como dijo la tía abuela para hacer que rompieran el compromiso de Antonella.

Sino fuera por Erik ya se hubiera largado desde hace mucho. Pero el saber que estaba ayudando a su mejor amigo y hermano de su pecosa le animaba a seguir con la farza.

Afortunadamente Lady Beatriz tampoco le interesaba Terry así que no lo hostigaba solo lo hacía por tener a la Reina Madre feliz.

Pero eso no quitaba que se aún así se sentía como muñeco de porcelana a la venta y su tía era la vendedora. Pues la reina Madre estaba dispuesta a hacer lo que fuera con tal de conseguir qué Antonella fuera soltera de nuevo.

Tal como pensó la tia de Antonella estaba ahí y al darse cuenta que el heredero de los Grandchester y consentido de la reina Madre estaba soltero de nuevo sintió que la sangre le hervía.

-Creo que tu hermano se apresuro demasiado en comprometer de nuevo a tu sobrina mira el heredero de los Grandchester sigue soltero- dijo su acompañante.

-Te dije qué esa niña americana solo fue un capricho de adolescentes.-dijo otra.

-Solo a ti se te ocurre pensar que con solo dieciséis años se iba a comprometer.-Apoyo una más.

-Maldita sea. Pero tengo que hacer algo. - dijo la tía de Antonella para después ir hacia la Reina Madre

Las damas presentes notaban que la noticia de la semana sería que Terry volvía a la lista de solteros del Reino.

-Su alteza real todo está viento en popa. Madame está preocupada.- dijo el asistente a la Reina Madre mire ahí viene.

-Eso le pasa por idiotas, mira que comprometer a mi favorita con un españolete habiendo tantos ingleses. No lo voy a permitir desago ese compromiso o me dejo de llamar Reina Madre.

-Seguro que no tarda en venir a hablar con usted.

-Ya lo creo, ¿dónde está Terry? necesito que siga con su parte del plan.

-Esta afuera en la terraza con Lady Beatriz.

-Ve a buscarlos aquí es donde deben estar para qué los vean.

-Terry deberíamos volver. Tu tía quiere qyué nos vean juntos que piensen que estás soltero y te intereso.

-¿No crees qué ya ha sido suficiente?. Su Majestad se ha encargado de decírselo a cuánto mono pasa a su lado y la saluda.

-No creo qué les guste qué los llames monos -se burló la chica.

-¿Y por qué no? Son monos que hacen lo qué el Rey les ordene.

-Entonces yo soy un mono también.

-Esta bien, tu eres la excepción solo porque lo haces por una buena causa, y a mí me conviene que Antonella vuelva a ser mi prometida.

-Entonces si te gusta Antonella, por que tú padre cancelo el compromiso.

-No lo canceló solo nunca se hizo oficial.

-Claro porque tú padre te conciente demasiado y seguro quiso darte gusto con tu capricho americano.

-¿Capricho americano? Candy es lo mejor que me ha pasado. Si amarla es un capricho pues entonces soy el heredero más consentido del Reino.

-Será mejor que entremos ya no tardan en iniciar el último acto. Vamos también será el nuestro hagamos nuestra mejor actuación.

-Dime la verdad ¿Quieres quedar bien con mi tía?

-Mas bien quiero darle celos a mi ex. Qué sufra por dejarme por una bailarina cualquiera y que vea qué me codeo con el soltero más cotizado de la noche.

-Vaya chica. Dime ¿por qué no estás en el San Pablo? Te llevarías bien con Candy.

-Ya no había cupo. Al parecer todas las niñas se inscribieron para estar cerca del soltero americano más guapo Alistear Cornwell.

Terry soltó a reír cómo nunca antes - Debes estar bromeando.

-No, es verdad. Fue lo que más se habló hace unos meses en el club de damas. Vi su foto en la reseña de tu cumpleaños que salió en el periódico y si qué es guapo y muy elegante. Pero sin duda mi novio es más guapo.

-Bien por ti.

-¿Volvemos?

-Te diré una cosa, - dijo Terry después dió una bocanada a su cigarro y exhaló el humo hacia arriba - Ve tu sola.

-Pero…

-Creeme que ya he tenido suficiente de la crema y nata de Londres. Y ni hablar de la burguesía. Está gente usa las más caras joyas, las mejores ropas, se deleitan de haber estado en los mejores lugares de Europa y codearse con la familia real. Pero te dire una cosa apuesto a que ninguno de ellos a tenido un verdadero amigo o ha tenido la dicha de casarse con la persona que realmente ama. Y honestamente siento pena por ellos.

-Pues lo importante es tener un vida sin preocupaciones y… además no puedes renegar de tu sangre.

-Sí, mi sangre y mi apellido me tienen mi futuro perfectamente asegurado. Con la herencia de mi padre y mi tía abuela nunca tendre preocupaciones económicas. Pero nunca valdrán mas qué mi deseo de estar con Candy, prefiero estar con quién realmente amo y me ama.

-Tu capricho de América. Dios lo que daría por qué mi ex me amara cómo tú a Candy.

-Despideme de la tía abuela.

-Su Alteza Real debes decir.

-No, mi tía abuela y punto yo la llamo cómo me plazca.

-Dejate de cosas debemos volver.

-Esta bien.

Ambos chicos volvieron al balcón Real donde ya estaba la Reina Madre a unos minutos de que iniciará el último acto.

-Por fin vuelven. Oh Terry todo va de acuerdo al plan. La tía de Antonella acaba de hablar conmigo y según ella fue un malentendido y mañana viajará a París para asegurar que no casarán a Antonella con ese Duque español.

-Tia abuela prométeme que Antonella solo será para mí o para Erik.

-A Erik lo aprecio porque su familia es de Dinamarca como yo pero no tendrá título y yo quiero qué Antonella sea Duquesa junto contigo.

-Esta bien. Pero solo conmigo de aquí a diez años me caso con ella.

-No sabes lo feliz que me haces. Sabía qué codearte con el mundo al qué perteneces te haría entrar en razón. - decía la mujer pellizcando la mejilla del chico.

-Tia abuela, ya estoy cansado y quiero volver hoy mismo la colegio.

-Terry prometiste.

-Lo sé pero créame soy actor no hipócrita y esto me rebasa me hacer dsear más estar con mis amigos.

-Tienes la mirada de tu abuela y eres joven, está bien vuelve al colegio y diviértete que yo me encargo de que el padre de Antonella me confirme que ya disolvió el compromiso.

-Cómo digas tía abuela, si es necesarioe me la robó y me la llevo a América.

-¡Terry qué ideas! … Aunque no suena tan mal.

-Tia abuela no hablaba en serio.

-Ya vete que se hace tarde, dile al chófer que te lleve y luego vuelva por mi.

-Gracias.

-No olvides visitarme en tu vacaciones.

-Lo haré.- se despidió con una reverencia y besando la mano de la Reina Madre.

Al subir la carruaje pidió ir la hospital cuando llegó supo qué Candy y Annie habían regresado la colegio.

Se sintió feliz así que con mayor entusiasmo llegó la colegio, aunque no querían dejarlo entrar por ya pasaban de las 10 p.m. al ver qué llegó en el carruaje del Palacio Buckingham le dieron el paso.

Se fue directo a su habitación pues ya todos estaban dormidos. Todo estaba completamente a oscuras.

Entró a su habitación y estaba tal cual la había dejado el pasado domingo antes de la carrera. La ventana estaba abierta por lo qué vio hacia el balcón de su Julieta. Su habitación ya estaba a oscuras señal de que ya dormía.

Había pasado una semana sin verla, sin abrazarla sin besarla. No, definitivamente la noche no sería impedimento para estar con ella. Así que fue directo a su habitación.

Se fue por el jardín y después subió por un árbol para brincar desde su rama hasta el balcón. Una vez ahí abrió cuidadosamente la ventana que daba a su alcoba en vez de entrar por la que daba a su sala.

Se dio cuenta que Clin dormía en los pies de su Julieta que estaba completamente cubierta por las sábanas de pies a cabeza.

Estaba oscuro apenas podía ver por la luz de la luna que entraba por el ventanal. No quiso despertarla así qué solo se recostó y la abrazo.

Quiso darle un beso pero temió qué la descubrirle la sabana la despertaría. Así que se guardo el beso sería mejor darle la sorpresa cuando despertara junto a él.

Cerró los ojos, estaba tan cansado que se quedó dormido abrazando a su pecosa que extrañamente ahora tenía un aroma a rosas.

Continuará…

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Una disculpa por el retraso pero he tenido mucho trabajo últimamente.

Por eso agradezco su paciencia y fiel seguimiento a mi historia, gracias por leerme y por hacerme saber sus halagos y emociones. Australia77, Pequeña Pecosa, Cecilia Rodríguez, Daniel Mendoza de Grand, Mía Brower Graham de Andrew, Ferrer G, EveStru1213, Edith Grandchester, Gladys, Palasatenea2018, Paty de Sazo y todos los guest.

Un abrazo fuerte y excelente inicio de semana mis queridos canderrys