Capítulo 45 Día 21

Stratford Upon Avon.

Eleonor entraba al restaurante y era acompañada por el encargado para llevarla al área reservada para las figuras importantes y que esa noche el Duque de Grandchester había solicitado no dejar entrar a nadie y mucho menos fotógrafos y reporteros.

Richard estaba sentado tomando un poco de vino blanco. Solicitó la mesa con vista a la terraza para admirar la vista que daba al teatro y por supuesto el río que pasaba a un costado.

No quería reconocerlo pero estaba nervioso como un puberto en su primera cita. Ya habían pasado un par de meses desde que se despidió de Eleonor y aunque se molestó al enterarse por su telegrama que adelantaba su viaje, en el fondo estaba feliz de encontrarse con ella otra vez.

Ahora estaba impaciente tanto que terminó por ponerse de pie y acercarse a la terraza para fumar un cigarrillo pero desistió cuando recordó que Elenor no soporta el olor a tabaco. Así que no le quedó más remedio que apagarlo.

Se sacudió las manos para quitarse cualquier indicio de tabaco y después se acomodó la corbata. De pronto percibió un dulce perfume de notas suaves de jazmín. Al darse la vuelta la miró era tan bella, quiso decirle algo pero se quedó mudo, pues la nota del periódico dijo la verdad la belleza de los narcisos estaban opacados por tan hermosa mujer.

La bella actriz al darse cuenta de lo mudo qué estaba el padre de su hijo decidió hablar.

-Richard me da gusto verte - dijo la actriz con una sonrisa que embrutecio más la Duque.

-Buenas noches Eleonor. ..Por favor. … Siéntate, disculpa mi torpeza, estoy algo cansado por el viaje y apenas pude llegar a tiempo -decía el Duque ayudando a Eleonor a sentarse para después sentarse frente a ella - Charles me dijo que vendrías a cenar también. De haberlo sabido antes hubiera venido en el tren más temprano.

-Gracias Richard.

Ambos se quedaron solos deseaban tanto abrazarse pero debían cuidar las apariencias. Así que discretamente solo rosaron sus dedos mientras sus manos estaban sobre la mesa.

-Eleonor ¿Por qué veniste se supone que nos veríamos en Escocia?

-Estoy preocupada por Terry.

-Te dije que él está bien.

-Yo no lo escuché del nada bien. Estaba triste temo que quiera terminar con Candy.

-Ojalá - dijo despectivo el Duque para después dar un sorbo a su copa.

-Richard por Dios tu hijo la ama - dijo sorprendida la mujer.

-No hablemos de eso. Y cómo te dije Terry está bien. Eleonor tal vez estaba desolado por lo que acababa de pasar pero te aseguro que la tristeza se le esfumó.

-¿Hablas en serio?

-¿Incendiar un cabaret te dice algo?

-¡¿Qué dices?!

-Terry ha hecho más locuras en menos de un año que lo que ha hecho desde que inició la adolescencia. Primero se intenta fugar con esa chiquilla a América, después casi acaba con el castillo de Grandchester, acabó con la cocina y el dormitorio de caballeros del colegio, y la cereza del pastel, fué a un cabaret aún sabiendo que estoy a punto de iniciar un juicio por el atentado contra él y remata incendiandolo, bueno él no pero sí sus compañeros de fiesta así que también es responsable.

-Richard, solo tiene 16 años.

-No lo justifiques. Así que no te sorprenda si te digo que deje órdenes de no permitirle venir.

-Pero quiero verlo.

-Pues hubieras ido a Londres.

-Esa era la idea pero, todos hacian preguntas en el barco no me quedó más remedio que venir aquí y fingir que seré jurado. Pero no importa ahora mismo me voy a Londres.

-No. Sabes que no puedes acercarte al colegio - refutó el hombre.

-Tú irás conmigo. Lo sacas y lo llevas a la mansión - reclamó la mujer.

-Eleonor basta. De que sirve que le ponga mano dura si su madre lo consiente demasiado.

-No vine hasta acá para no verlo.

-Y lo verás pero no hoy. Eleonor por favor quiero descansar porque he tenido unas semanas muy pesadas por ese juicio, tengo migraña y quiero tomarme unos días contigo.

-Pues no fueras tan duro.

-¿Escuchaste lo qué hizo? Desde que tiene a su mamá se desató. Claro debe pensar ya tengo a mamá para que interceda por mí. Pero se equivocó.

-¿Tu crees?

-Por supuesto.

-Mira estoy de acuerdo que lo que ha hecho no es correcto pero tú tienes mucha culpa.

-¿De qué hablas?

-Acaso no lo presionas con la fraternidad y además excelentes notas, ganar la competencia.

-Por supuesto es un Grandchester no lo educó para ser un mediocre él debe ser un líder.

-Lo presionas demasiado. Sí, es un Grandchester y lo sabe se lo recuerdas todo el tiempo, pero a ti se te olvida que también es un jovencito de 16.

-Eres demasiado condecendiete con él.

-El ha cumplido con tus exigencias. Mantiene excelentes notas, su liderazgo en la fraternidad y no lo dudo hubiera ganado la competencia de no ser por lo ocurrido. Así que más bien tú eres demasiado duro con él. No tenías por qué impedirle venir, le hubieras puesto otro castigo. Sabes que él ama este festival.

-Ya lo decidí. Y no cambiaré de opinión.

-Bien.- dijo Eleonor poniéndose de pie y con voz amenazante continuó- Yo también he tomado una decisión, cumpliré mi compromiso aquí y después iré a Londres a ver a Terry. Mientras esté aquí no pienso dirigirle la palabra Su Excelencia. Con permiso.

-Eleonor espera.

- Adiós por lo visto no será necesario que nos veamos en verano - terminó diciendo la actriz saliendo de prisa del lugar.

-¡Lo que me faltaba!- gritó el Duque lanzado la servilleta.

-Su Excelencia, permiso.

-¡¿Qué sucede?!

-Lamento molestar. Le dejaron este mensaje por teléfono. No quiso dar su nombre, dijo que usted sabrá quién es por sus iniciales. Permiso.

-Gracias - dijo el Duque tomando la hoja.

"Te alcanzaré en Stratford mañana a primera hora. M. M."

-Richard disculpa por mi tardanza. Acabo de ver subir a Eleonor a un carruaje y por tu cara creo algo paso - decía Sir Mcklahan llegando a la mesa.

-Nos peleamos pero eso no es lo peor, mira - dijo el Duque entregándole la nota.

-Se te juntaron - se burló Sir Mcklahan pero la ver la cara de su amigo la borde del hartazgo continuó con empatía -Debiste terminar con ella.

-¿Cómo voy a terminar algo que nunca inicio?

-Pero tampoco lo negaste.

-Ay por favor.

-Vamos Richard ¿es cierto o no?

-Está bien, reconozco que dije amarla. Pero nunca me casaría con ella. Sabía perfectamente que estaba casado.

-Pero enviudaste. ¿Qué crees qué iba a pensar? Será mejor que lo arregles antes de que Eleonor se enteré.

-Te juro que estoy harto, el juicio, las locuras de Terry y ahora esto.

-Pues arregla una por una. Empezando por Marlene, después contentas a Eleonor, luego el juicio y al final las locuras de Terry, pero hazte a la idea que apenas tiene 16 años aún te queda mucho por soportar.

-¿Sabes que fue lo último que hizo junto con Erik y el resto del comité?

-No tengo idea. No he recibido ninguna queja de la hermana Gray.

-Tal vez por qué estás aquí pero seguro que llegando a Londres encontrarás una carta de la Rectora.

-¿Tan grave?

-Fueron a un cabaret y terminaron incendiandolo.

-¿El Big Bang del qué hablaron en los periódicos?

-El mismo.

-Vaya, Erik me dijo que deseaba una gran fiesta pero veo que se superó.

-¿No piensas castigarlo?

-¿Acaso Erik está aquí? - preguntó con sarcasmo Sir Mcklahan - Mira como te dije haz una cosa a la vez o terminarás loco. Como sabes soy el organizador de este evento así que me enfocaré en que todo salga bien y llegando a Londres hablaré con Erik. Pero primero voy a cenar. Mesero por favor.

-A la orden caballero se acercó el mesero con una carta.

-Richard en serio sigue mi consejo o terminarás loco como tú tatarabuelo el Rey Jorge III. Tienes demasiadas cosas en la cabeza. Aprovecha que estás aquí y toma un descanso.

-Supongo que tienes razón.

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Dia 21 por la mañana.

Sin ningún inconveniente Candy, AB, Terry y Albert llegaron a Stratford Upon Avon.

El rebelde estaba con una sonrisa de oreja a oreja imposible de borrar pues tal cómo él dijo había decoraciones con referencia a Shakespeare por todos lados y narcisos muchos narcisos.

Llegando a la casa de Sir Mcklahan en Stratford Upon Avon Candy se percató de los botes que daban paseos por el Río Avon por lo que quedó sumamente asombrada.

-Terry es hermoso y mira un río.

-¿Te gustaría conocer el pueblo en uno?

-Sí me encantaría.

-Yo quiero ir también - pidió AB también.

-Ok vamos sé dónde aparca los botes tu padre - dijo Terry corriendo la cobertizo de Sir Mcklahan con toda la confianza. Se notaba qué no era la primera vez qué estaba ahí.

-Vamos - dijo entusiasmado AB.

-Hey hay qué llegar, saludar y subir sus maletas…. Ok supongo que les da igual. Claro, aquí está el tío abuelo.

-Lo ayudo caballero - dijo el mayordomo.

-Gracias.

-Buen día… bonito atuendo -dijo Albert al ver al mayordomo disfrazado acordé al festival.

-El festival de Shakespeare lo amerita.

-Ya lo creo. Verá Sir Charles Mcklahan nos invitó soy Albert Ardley y acompaño a la señorita Candice White y Annie Britter

-Sí justo los esperábamos además reconocí a Lord Terruce, si me lo permite voy a avisar a Sir Mcklahan. Por favor pase a la sala, ¿Gusto tomar algo? El viaje debió ser pesado.

-Oh créame qué con tres adolescentes es una locura. Pero estoy bien gracias. Espero a Sir Mcklahan.

-Muy bien permiso

Albert entró y se quedó en la sala de espera y miro tras la ventana - Vaya que es hermoso este lugar Shakespeare por todos lados y rodeado de un río y la naturaleza en todo su esplendor. Definitivamente este sería el hogar perfecto para los rebeldes del San Pablo (1*)

-Albert qué gusto verte aquí - decía Sir Mcklahan entrando la lugar.

-Sir Mcklahan también es un gusto para mí.

-Perdoname no haber ido por ustedes pero estuve hasta tarde con los preparativos que apenas cuando pedí mi almuerzo leí tu recado avisando que tú traerías a las chicas.

-No se preocupe Sir Mcklahan entiendo y por lo que apenas he visto sin duda es un gran evento.

-Uno de los más importantes del Reino Unido. Es una pena que mi hijo y Terry se metan en problemas y no pudiera venir aunque si te soy sincero es mejor así. El año pasado mi hijo armó un revuelo por conocer a una de las actrices. Por ser mi hijo la mujer no levantó cargos pero me hizo pasar la peor noche.

-Hablando de travesuras le entrego esto. La hermana Gray me pidió hacerlo para tenerlo al tanto - dijo Albert entregándole una carta.

Sir Mcklahan la tomó y leía con los ojos abiertos de par en par y al finalizar comentó -Mi hijo debe querer mucho a Tery y Antonella para soportar tanto castigo. Porque bien sabe que no me gustan los internados. Solo lo matricule por su deseo de estar con Terry.

-Seguro tiene mucho cariño por Terry, pero seguro también por las locuras que hacen juntos. Sin duda son un par de rebeldes.

-Y hablando de rebeldes. ¿Dónde están Candy y Annie?

-En cuanto vieron el Río corrieron a buscar un bote con Terry. Sí Terry…digamos qué se las ingenio para venir.

-Supongo que tendré que esperar hasta la inauguración para saludarlos. Ahora tengo qué ir al teatro a ultimar detalles y no sé a qué hora me desocupe.

-Adelante yo iré a conocer el pueblo.

-Perfecto recupera el tiempo perdido que te negaron de niño. Nos vemos más tarde. Dile a Candy que haré lo posible por desocuparme temprano.

-Gracias hasta luego.

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En el teatro ya se estaba preparando para la inauguración.

Estaría toda la compañía de teatro del Shakespeare Theater, los invitados especiales de todo el Reino Unido y por supuesto los actores y actrices más reconocidos de Inglaterra y Broadway.

La inauguración abriría con un discurso de Sir Mcklahan quien es presidente de la Asociación de Actores del Reino Unido y otro discurso del representante del Rey, un par de números musicales y finalmente la obra de la noche.

Durante los 6 días se presentaría una obra. De esas seis obras el jurado elegirá al mejor actor y la mejor actriz del festival y por supuesto el mejor director.

El premio se entregará en la clausura nada menos que por el representante del Rey y ¿Adivinen quién es? Efectivamente el honorable Duque de Grandchester. Y es que desde que se enteró que Eleonor volvería se las ingenio para serlo.

Aunque no le costó mucho trabajo considerando que es primo del Rey y amigo de Sir Mcklahan.

Pero si hubiera sabido que su ex amiguita Marlene estaría ahí ni por un segundo hubiera asistido. Pero ya se había comprometido y él mismo pidió representar al Rey así que no había forma de huir de Stratford.

-Eleonor basta. No me ignores - decía el Duque intentando detener a Eleonor quien se dirigía al lobby del hotel.

-Ya te dije ayer o veo a Terry o alejate de mí -contestó la actriz sin dignarse a voltear.

Esto enfureció a Richard que sin importar que estaban en público la tomó del brazo atrayendola hacía él.

-No me chantajes.

-No es ningún chantaje. Es mi decisión. Quiero ver a mi hijo.

-Justo es lo qué quiero decirte.

-¿Vendra?

-No. Lo pensé bien y puedes y ir a Londres pediré a David que saque a Terry del colegio para que pasen juntos el fin de semana -dijo tratando de convencerla para sacarla de Stratford y evitar que Marlene se acercará a ella

-No puedo. Ya di mi palabra de ser parte del jurado y debo quedarme.

-Me lleva.

-¿Cómo?

-No nada.

-Trae a Terry y hablamos ahora si me disculpa su Excelencia me están esperando - dijo Eleonor señalando a su acompañante qué ya la esperaba afuera.

-Espera ¿Quién es esa jovencita que tanto te espera? - preguntó molesto el Duque mirando con desprecio a la chica.

-Es de la compañía de estudiantes de Robert. Y me pidió ayudarles con sus líneas. Ellos darán la obra de apertura.

-Con razón se ve tan nerviosa o mejor dicho rara.

-Richard no seas grosero.

-No estoy siendo irrespetuoso, es la verdad me da mala espina.

-Permiso no tengo tiempo. - dijo Eleonor alejándose rápidamente.

-Su Excelencia.

-David. ¿Qué descubriste?

-Malas noticias, la señorita Marlene ya llegó y está en aquí en el mismo hotel qué la señorita Eleonor

-Vamos rápido. Hablaré con Marlene ahora mismo en lo qué Eleonor está el teatro.

-No está.

-Pero me has dicho qué llegó.

-Sí está mañana pero después de desayunar salió a dar un paseo en bote. Le dejo esto. Al parecer sabía que preguntaría por ella.

"Hola amor te espero a las 7 para ir juntos a la inauguración. Un beso M.M."

Richard hizo cara de pocos amigos mientras rompía la nota.

-Vamonos hablaré con ella después. La conozco, tarde o temprano ella vendrá a mi. Regresa con Eleonor y por nada del mundo permitas que Marlene se le acerque.

-A la orden Su Excelencia. Me retiro entonces.

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Stratford Upon Avon 7pm

Después de una cálida tarde en casa de la señora Mary junto con Marlene y Trinidad, los tres rebeldes del San Pablo llegaron apresurados a la casa para arreglarse y estar listos y puntales.

Candy y AB se llevaron una sorpresa al ver los vestidos qué Sir Mcklahan les obsequió para dicho evento.

Candy estaba emocionada por tan bello vestido era rosado de talle largo con corte de princesa y una tiara de oro con incrustaciones de rubíes. Dicho regalo venía con una nota

"Candy esta tiara te la envía tu abuela. Se muere por conocerte. Espero qué a Annie también le guste su vestido y pulsera. Espero verlas en la inauguración ya que no llegaron a la comida. Con amor tu papá Sir Mcklahan."

-Oh Anthony es preciosa pero no sé es demasiado para mí.

-No digas eso. Tu mereces lo mejor - dijo AB con una sonrisa y colocándole la tiara.

-Gracias. ¿Te gusta tu vestido?

-Candy - contestó AB rodando los ojos.

-Lo siento. Olvidé qué obviamente los odias - dijo la pecosa con una risilla

-Usaré el vestido que traje de Londres. Mejor dejaré que este hermoso vestido lo estrene Annie en el festival de Mayo. Me cambiaré rápido.

-Sí adelante - apenas murmuró la pecosa con sus ojos desilusionados la recordar qué ya casi es Luna llena.

Se había acostumbrado tanto a Anthony que perderlo otra vez le carcomía el corazón. Desganada se terminó de arreglar en su vestidor.

Se peinó su rizada cabellera dejándola suelta sólo usando un par de pasadores para sostener la tiara. Y le dió color a sus mejillas con un poco de polvo marrón y sus labios los pintó de rosa tenue.

Al salir AB ya estaba sentado balanceando sus pies esperando que como todos los días Candy lo peinara.

-Candy te ves hermosa. Toda una princesa danesa. ¿Por qué esa cara? Ya te dije qué tú mereces lo mejor.

-No es eso, sólo qué… En una semana será… Luna llena.

-Lo sé. Pero si somos honestos yo no debería estar aquí así qué el poco o mucho tiempo qué esté aquí quiero disfrutarlo al máximo.

-Tienes razón.

-Regalame tu sonrisa me hace saber qué eres feliz.

-Claro qué soy feliz.

-Entonces peiname rápido para ya bajar, me muero de ganas de ver la cara de bobo que pondrá Terry cuando te vea

-Anthony no digas eso.

-Asi nos llevamos.

-Lo sé, se llevan tan pesado que para el colegio ya eres el tercer rebelde del San Pablo.

-No te preocupes cuando Annie vuelva todo volverá a la normalidad.

- ¿Te pondré un poco de labial?

-Candy es demasiado. Terry se burlara de mí y no pienso darle gusto.

-Eres Annie y Annie ama verse linda.

AB rodó los ojos, pero terminó por aceptar. Pues Candy tenía razón debía ser Annie ante los demás. Mientras la pecosa le pintaba los labios notó el anillo de compromiso.

-Te pusiste tu anillo, siempre lo traes colgado con la cadena de oro qué te regaló tu papá. Ya qué yo tengo la cruz de la señorita Pony.

-Sí, hoy quiero lucirlo. No sé, sentí el deseo de hacerlo. Es raro como si sintiera celos.

-Buena elección. Debes cuidar lo qué es tuyo Candy nunca lo cedas.

-Listo, vamos Terry y Albert ya deben estar abajo esperando.

Efectivamente los dos caballeros ya esperaban. AB saludó a Albert y a Terry. Este último se quedó embobado por semejante belleza de su pecosa.

-Te lo dije, pondría cara de bobo - se burló AB

-Vamos qué ya es tarde. AB tu quédate conmigo. - dijo Albert encaminandose la carruaje.

El cuarteto llegó finalmente al teatro. Ya casi no había personas afuera salvo unos cuantos reporteros y transeúntes.

La función estaba por comenzar así qué

fueron escoltados hacia su palco. Para su mala suerte cuando estaban por entrar se dieron cuenta qué era el mismo que el del Duque.

-Diablos - maldijo el rebelde negándose a entrar.

-¿Terry qué vamos a hacer?

-Voy a entrar para distraerlo- dijo Albert.

-Quedense. Yo buscaré lugar en las gradas no te preocupes.

-Pero…

-Los veo a la salida. Adiós - dijo Terry alejándose lo más pronto posible

A Candy no le quedó más remedio qué entrar al palco donde ya la esperaba su padre.

-Papá - saludó la rubia con un abrazo.

-Candy me alegra saber qué pude verte antes de la función. Luces hermosa tu abuela me pidió una foto tuya así qué antes de irnos debes dejarte fotografíar.

-Sí papá lo qué tú digas.

-Buenas noches. - interrumpió el padre de Terry.

-Duque de Grandchester.- dijo Candy qué se sentía intimidada.

-Gusto de verlas de nuevo señoritas. Annie luces mejor.

-Buenas noches Su Excelencia gracias - respondió AB.

-Albert gustó verte.

-Un placer Duque - contestó Albert con un saludo de mano.

-Permiso debo bajar al escenario a dar un discurso, vuelvo enseguida.

-Voy contigo. Yo también debo dar el mío, permiso.

-Sentémonos qué ya van a empezar - comentó Albert

-Yo quisiera ir ..

-Vamos Candy, Terry estará bien.

-Esta bien.

Acepto la pecosa cabizbaja. A lo qué AB tomó su mano en señal de apoyo.

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Terry intentó encontrar un lugar en las gradas pero estaba lleno. Así qué decidió ver la obra debajo de las candilejas.

Siguió deambulando para llegar a su última opción cuando escuchó a uno de los empleados decir que Eleonor estaba en los camerinos. Así que sin pensarlo fue hacia allá. Vería a su madre y seguro ella le ayudaría a conseguir un asiento.

Al caminar tras bambalinas se dió cuenta del monstruo qué era el teatro. Director dando instrucciones, ayudantes yendo y viniendo de aquí y allá, extras desesperados esperando instrucciones y algunos actores por los pasillos conversando para mantener la calma.

Como le encantaba sentir y ver ese mundo pues no era la primera vez que se escabulle para ver una función tras bambalinas y así conocer lo que hay detrás y como se dan las cosas.

Después encontró a la mujer de sus sueños y que tanto amaba. Se acercó sigilosamente por detrás y le preguntó fingiendo la voz.

-Señorita ¿me haría el honor de regalarme un autógrafo?

-Claro me encantaría… - dijo la mujer dándose la vuelta - ¡Oh Terry estás aquí! Mi amor… pensé qué pasaría una semana más para verte pero veo que tú padre al fin accedió en traerte - dijo finalmente dándole un abrazo a su hijo.

-Sí, tu Duque está aquí- dijo el rebelde con tono molesto.

-Sí, me dijo que te castigo. ¿Entonces no te mandó traer? Terry, te escapaste.

-Cuando dijo que saldría de viaje no pensé que llegaría a Stratford. Él nunca viene a este festival.

-Será mejor irnos antes de que te encuentre - dijo la actriz tomando de la mano a Terry pero a los pocos pasos que dieron el Duque apareció junto con Sir Mcklahan -¡Tu padre! Métete en los camerinos yo lo entretengo.

Terry rápidamente corrió hacia el pasillo de los camerinos mientras Eleonor corría hacia el Duque.

-Richard ¿qué haces aquí?

-Voy a dar un discurso. ¿Estás bien, te noto agitada?

-Estoy nerviosa por los nuevos talentos me recuerdan mis días de estudiante.

-Eleonor que bueno que estás aquí. Por favor tienes que dar unas palabras por favor haznos ese honor, es la primera vez que estás aquí - pidió Sir Mcklahan.

-Yo … claro por supuesto.

-Por favor por aquí - dijo el hombre señalando el camino a ambos.

-Diablos, ni siquiera sé en qué hotel se quedó mamá. Igual Sir Mcklahan me lo dirá. Mejor me voy.- decía Terry al ver a sus padres alejarse.

Al mismo tiempo, una chica lo reconocía. Se quedó muda por tan guapo chico. El chico vestía un smoking, su cabello suelto lo qué provocaba qué algunos mechones cayeran sobre su fino rostro.

-Es el. Dios en persona es … TG -pensaba la chica.

Decidió correr hacia él para presentarse pero al mismo tiempo Terry se daba la media vuelta para correr hacia el escenario provocando qué ambos chocará por la fuerza quien terminó cayendo fue la chica.

-Disculpe señorita, estaba distraído - decía el rebelde totalmente avergonzado -¿Estás bien?

-Eres tu…

-Perdón.

-TG.

El chico quedó extrañado por las palabras de la chica pues las únicas qué conocían esa referencia eran Candy y su mamá.

-Permítame ayudarla - dijo Terry ayudándole a levantar.

Le dió la mano pero está se abrazó de él con tal fuerza que casi hace caer al chico. No quería separarse de él. Incluso estando de pie seguía abrazada a él mirándolo embobada, lo qué incómodo a Terry.

Aunque ya estaba acostumbrado a levantar suspiros y tomarlo con gracia, está vez se sentía asustado. Afortunadamente para él llegó un actor.

-Por fin te encuentro, vamos la obra casi comienza.

-Lo siento no quise importunar. Con permiso - se disculpó Terry zafandose del agarré de la chica pero está de inmediato se aferró de nuevo a él.

-¡No! me lastimé el pie por tu culpa. Debes ayudarme. Llevarme al hospital.

-¿Pero de qué hablas? No podemos llevarte la obra ya va a comenzar, además tu pie se ve bien, Déjame revisar. - intervino el hombre con tono molesto.

-¡No! Sé lo que siento y él puede llevarme - gritó la chica espantando a su compañero pues nunca la había visto tan alterada.

-Esta bien pero cuando Robert se entere.

-Lo entenderá.

El actor simplemente se fue dejándolos sólos. Una chica desesperada y un Terry incrédulo e incómodo por la situación.

-Supongo que debo llevarte.

La chica se apoyó del abrazo de Terry para caminar pues según ella estaba lastimada.

-Pero qué chica tan rara - pensó Terry.

Durante el viaje en el carruaje rumbo al hospital más cercano no dijeron palabra pero la chica no dejaba de mirarlo de vez en cuando. Terry disimulaba mirando por la ventana. Fue el viaje más incómodo de su vida.

-Llegamos -gritó el chófer. La palabra que tanto ansiaba escuchar el rebelde.

Pagó el viaje y ayudó a la chica cargándola ahora en sus brazos.

-Dios qué peso tan grande debo cargar. Hubiera jurado que Anthony pesaba más por glotón - pensó el chico.

Al entrar al hospital se dieron cuenta qué estaba lleno de pacientes en espera. A Terry no le quedó más remedio qué ayudar a la chica a sentarse en un rincón pues ya no había sillas disponibles y se dirigió a buscar ayuda médica.

Pero cada vez qué intentaba hablar con una enfermera estás lo ignoraban pasando de largo.

-Disculpe… señorita me podría… ¿Qué no hay alguien que atienda aquí?

-Lo siento deberá esperar su turno -dijo por fin la enfermera recepcionista.

-Pero mi acompañante se lastimó la pierna por mi culpa y necesita un médico.

-Ellos también. - dijo la mujer señalando a toda la decena de enfermos en espera. Y después le dió una ficha. Terry miró su turno, se decepcionó dando un largo suspiro, será una muy larga espera.

-Lo siento si deseas irte adelante - dijo la chica al verlo tan cabizbajo.

-No. No podría dejarte sola aquí. Esperaré contigo hasta asegurarme que estás bien. - dijo Terry sentándose en el suelo junto a la chica.

-Gracias es muy lindo de tu parte.

-Es lo menos qué puedo hacer por ti. Por mi culpa te lastimaste la pierna.

-Gracias es muy cortés de tu parte acompañarme.

-¿Te duele mucho?

-Oh no, puedo soportar el dolor. Nada comparado con las largas jornadas de ensayos y giras.

-¿Eres actriz?

-Si. Bueno aún soy una estudiante. Hoy sería mi debut en la obra de esta noche.

-¿En serio? Lo siento. Arruine tu oportunidad - volvió a decir avergonzado.

-No te preocupes. Valió la pena. Quiero decir obras sobran pero conocerte ha sido agradable. - terminó diciendo sonrojándose y provocando incomodidad en Terry.

Estaba acostumbrado a qué las chicas lo mirarán embobadas pero esta chica se lleva el premio pues está en particular lo incomodaba.

Para terminar con el incómodo momento la chica continúo con un par de preguntas para conocer más de él.

-¿Dime qué hacías en los camerinos? Tu vestimenta no es de un ayudante.

-Quería ver la obra más de cerca. Me gusta el teatro y honestamente me gusta más estar tras bambalinas.

-Sí, el teatro es mágico. Puedes ser quien tú quieras. Un mendigo…

-O un Rey. Un valiente guerrero salvando a …

-Su princesa. -terminó la frase la chica con entusiasmo.

-Eres la primera chica qué conozco qué le agrada el teatro.

-Shakespeare es mi autor favorito.

-El mío también. ¿Cuál es tu soneto favorito?

-El 80

-Bromeas. ¡El mío también! - dijo Terry sorprendido.

- Me lo sé de memoria. Escucha

(1*) Tanto ya te he invocado como la Musa mía

y ha encontrado mi verso tu generosa ayuda,

que toda pluma ajena, ha adoptado mi moda

y a tu magno servicio su poesía esparce.

Tus ojos que enseñaron a cantar a los mudos,

y a la burla ignorancia a volar ágilmente,

que ha puesto nuevas plumas al ala de los sabios,

dándole a cada gracia su doble majestad.

Terry estaba asombrado por lo bien qué la chica lo recitaba, tanto qué decidió hacerle segunda. Por lo qué los dos terminaron por decirlo juntos.

Ufánate de todo lo que voy copilando,

cuya influencia es tuya y sólo de ti nace.

Que en las obras ajenas mejoras el estilo,

y agregas gloria al Arte con tu exquisita gracia.

Tú eres todo mi Arte y por ti yo levanto,

al más alto saber a mi ruda ignorancia.

Sin darse cuenta recitaron un verso de Shakespeare frente a decenas de pacientes y enfermeras qué terminaron por aplaudirles. Ambos chicos dieron las gracias y comenzaron a reír.

-Y a todo esto. ¿Cuál es tu nombre?

-Terruce Gran… Graham.

-Mucho gusto Terruce. Yo soy Sandy Hemingway.

-Mucho gusto.

- Terruce ¿Te molesta si me recuesto en tu hombro? Estoy algo cansada por los ensayos.

El chico sólo afirmó con la cabeza. Mientras ella dormía un poco se dió cuenta qué la espera no sería tan pesada pues al menos tenían algo en común: el amor por Shakespeare y por el teatro.

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Un par de horas después la función había terminado y Candy seguía preocupada por Terry. ¿Dónde se habrá metido? ¿Acaso el Duque lo descubrió? Se preguntaba mientras trataba de encontrarlo entre el sin fin de personas qué había en la recepción.

-Candy no te alejes. Ven déjame presentarte a unos amigos - ordenó su papá.

-Pero es qué Terry.

-Candy por favor. Este es mi tiempo contigo - regaño Sir Mcklahan pero al ver lo triste qué estaba su hija se arrepintió cambiando el tono - Tranquila no será la primera ni la última qué Richard lo atrape .

-Pero dijo que lo enviara a Dinamarca si lo desobedece.

-Pues te vas a estudiar a Dinamarca y aprovechas para ver a tu abuela.

-Papá.

-Candy perdóname, pero es mi tiempo contigo.

-Tienes razón, lo siento.

-Te prometo qué terminando la fiesta iré contigo a buscarlo .

-Gracias papá.

Por otro lado Tío y sobrino llegaron a casa de Sir Mcklahan, pues este último desde el segundo acto no se sentía bien.

Albert se quedó en la habitación de Anthony para cerciorarse qué no fuera a enfermar y custodiar su sueño.

AB estaba tan cansado por esas emociones qué tenían loco a su corazón qué de inmediato se quedó dormido.

-Anthony, hubiera dado lo qué fuera por haber estado contigo cuando enfermabas, cuando te sentías sólo y para qué cómo está semana me contarás todos tus sentimientos. Pero el hubiera no existe. Así qué aprovecharé al máximo estos siete días qué nos quedan juntos.

Albert besó la frente de AB para después apagar la lámpara de aceite e irse a acostar al sillón de un costado para quedarse y cuidar a Anthony toda la noche.

Pasaron un par de horas cuando Albert se despertó por la voz de Anthony. Prendió la lámpara de noche y se acercó a su cama notando qué AB hablaba entre sueños y estaba agotado cómo si tuviera una pesadilla.

-No, no … no la dejes ir. No, no es Broadway, es aquí. Terry detenla.

-Anthony despierta estás teniendo una pesadilla. Anthony. Dios santo estás ardiendo en fiebre - dijo Albert asustado para después correr a ponerse una chaqueta y llevarlo de inmediato al hospital.

Mientras tanto Anthony no despertaba seguía diciendo la misma frase "No la sueltes" "No seas tonta lucha por él" hasta qué finalmente despertó gritando -¡Marlene!

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Stratford Upon Avon 11pm

Mientras era la cena de gala el Duque de Grandchester aprovechó qué Eleonor seguía en la cena para ver a Marlene en el hotel.

Para su suerte la encontró a uno metros de la entrada por lo qué dirigió hacia ella quien la verlo se le formó una sonrisa. Tal cómo se lo prometió a los rebeldes haría las paces con Richard pero sobre todo para seguir su camino.

-Richard me alegro de verte.

-No me hables en público. Ven - dijo un enfurecido Duque caminando hacia el callejón.

Marlene discretamente y cuidando de no ser vista lo siguió. Se sintió tan mal la darse cuenta que siempre fue así. Candy tenía razón ella merece un hombre qué este orgulloso de caminar a su lado.

Ya casi por llegar el Duque la tomó del brazo y la atrajo hacia el callejón.

-Me lastimas.

-Marlene, no debiste venir.

-Quería verte y qué te dignaras en hablarme.

-Sabes qué no tengo ninguna obligación contigo. Sólo quiero qué te vayas.

Esa indiferencia le dolía tanto a Marlene qué empuñaba sus manos tratando de no llorar.

-¿Por qué? ¿Te preocupa lo qué diga la gente o ella?

-Basta no voy a tolerar estás conductas.

-Eso no decías cuando estábamos juntos.

-Deja de decir eso.

-Claro te aterra qué esa maldita se entere.

-No sé de qué hablas.

-Eleonor Baker ¿Acaso crees qué soy estúpida? He visto cómo la miras estás idiotizado por ella.

-Tonterías. Regrésate a Londres ahí hablamos lo qué quieras -dijo el Duque que salió de prisa del callejón.

-No te atrevas a menos preciarme. Me enamoraste dijiste qué era la única y ahora me quieres tirar cómo un trapo - decía Marlene casi a gritos.

Richard al ver qué no se comportaría decidió tomarle del brazo y subirla a su carruaje, pero Marlene no lo permitió y zafó de su agarrar bruscamente. Ahora ambos estaban sobre la esquina del hotel.

-Me lastimas.

-No se te ocurra volverlo a gritar. Sabes qué nadie debe saber lo nuestro y te comportas cómo un loca despechada viniendo hasta aquí.

-Porque te amo - comenzó a llorar la mujer - ¿Acaso por amor no harías lo qué fuera?

-Basta Marlene este no es el lugar - dijo el Duque qué del enojo comenzó a sentir pena por la mujer. Verla llorar por su culpa lo hacía sentir incómodo.

-¿O qué? ¿Temes qué ella se entere? ¿Qué es lo qué más te asusta? ¿qué sepa lo nuestro o qué eres un patán?

-Marlene yo jamás te prometí nada. Sabias perfectamente qué estaba casado.

-Sí, pero juraste amarme. ¡Y ahora eres libre! - terminó diciendo para abrazarlo pero este la rechazo de nuevo.

-Por Dios Marlene, cualquiera dice te amó en esos momentos de placer.

Marlene le dió una bofetada y entre lágrimas continuó -Anthony tiene razón no vales la pena. Te odio Richard. Y voy a hacer qué Eleonor lo sepa.

-No se te ocurra - dijo el Duque tomándola del brazo.

Trinidad la amiga de Marlene quería intervenir pero se quedó cuidando desde el umbral del hotel pues aunque ya era medianoche y las calles estaban solas temía qué alguien los descubriera.

Lo qué no imaginó es qué del otro lado de la calle llegaba Eleonor. La verla intento distraela pidiéndole un autógrafo pero los gritos de Marlene alertaron a la actriz.

-Ese es Richard - dijo la actriz encaminado hacia la pareja qué discutían casi a media calle.

-Señorita Eleonor espere aquí yo iré - pedía David tratando de evitar qué se acercará.

-¡Esa mujer está llorando y quiero saber por qué!.

-Lo sabía estás loco por ella. Pero ella merece saber cómo juegas con las mujeres.

-Basta. Está bien lo reconozco no debí decirte qué te amo. Y … por Dios Marlene… lo nuestro sólo fue un … fue mi forma de salir del infierno qué vivía en mi matrimonio con Sofía. Pero …

-El honorable Duque de Grandchester es capaz de implorar por Dios con tal de qué su Eleonor no se entere de sus amoríos con una vedette.

Sí, Marlene tenía razón, pero lo qué ningúno de los dos sabía era qué Eleonor ya estaba escuchando todo parada a unos metros de ellos

-Marlene se coherente. Jamás te prometí formalizar mucho menos casarnos.

-Porqué estabas casado ahora eres libre. Y yo puedo darte todo el amor y devoción. Recuerda lo qué vivimos juntos.

-Marlene sólo duró un año y medio.

-¿Te parece poco?

-Por favor no llores. ¿Qué debo hacer para qué comprendas qué lo nuestro fue… mi refugio para olvidarla?

-Mirame dime lo qué sientes. ¿Acaso sólo fue un desahogo?

-Marlene deja de llorar me haces sentir cómo el peor hombre del mundo.

-¿Y no lo eres? Pagaste una fortuna para liberarme de mis obligaciones en el club para qué sólo fuera para ti.

-No iba a compartirte con nadie.

-Y solías decir qué yo valía más qué eso, qué era más bella qué todas las joyas de la corona. Qué si pudieras yo sería tu Duquesa. Porque desde la primera vez qué me viste te enamoraste de mí.

-Sí si lo dije. Y no mentí, pero entiende que las cosas cambian. Estába confundido pensé qué la había olvidado.

-Dejala, déjame demostrarte qué puedo amarte más qué ella.

-Y de qué servirá si yo no te amo.

Marlene volvió a bodetearlo -Ella te hizo cambiar, esa maldita actriz americana.

-No te atrevas a insultarla y deja de gritar o te van a escuchar.

-Me conformo con qué ella lo haga. Qué sepa qué el honorable Duque de Grandchester se burló y sólo me utilizó jurandome amor, sólo fui su desahogo.

-Será mejor discutir esto en otro lado.

-No es necesario Richard escuché suficiente.

El Duque se quedó helado la escuchar tras de él a su amada actriz.

-Eleonor - apenas pudo decir mirándola frente a él.

-Eres igual qué tú padre. Un mujeriego qué sólo utilizaba a las mujeres.

-Eleonor todo tiene una explicación. Espera tengo derecho a qué me escuches.

-¿Acaso tú la has comprendido a ella? - dijo la actriz con los ojos húmedos. Estaba tan desilusionada.

-No necesito su lástima - respondió Marlene con enojo.

Los tres estaban cegados por sus emociones qué ninguno puso atención al carruaje de un caballo desbocado qué se acercaba rápidamente.

Eleonor se dió la media vuelta para alejarse lo más rápido posible de Richard. Este intento tomarla de la mano pero está se negó y corrió la otro lado de la calle.

-Eleonor espera… escúchame - suplicó el Duque yendo tras ella.

-Richard no vayas con ella. Quédate conmigo -ahora Marlene era quien intentaba tomarle la mano pero este se nego

-¡Suéltame! ¡no puedo dejarla ir! - gritó Richard qué sin mirar se echó a correr hacia Eleonor con Marlene tras él.

-¡Cuidado! - gritaron todos.

-¡Richard! - gritó Marlene aventandolo con todas sus fuerzas.

Todos estaban aterrados por la escena. Richard en el suelo sin entender lo qué pasaba, un chófer bajando del carruaje lamentando lo ocurrido y Trinidad corriendo hacia su amiga.

Marlene logró evitar qué el carruaje atropellara a Richard pero desafortunadamente fue ella la qué recibió el golpe de dos caballos y ahora yacía en el suelo inconsciente y al borde de la muerte.

Continuará…

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Nuevamente gracias por leerme y por hacerme saber sus halagos y emociones. Australia77, Pequeña Pecosa, Cecilia Rodríguez, Daniel Mendoza de Grand, Mía Brower Graham de Andrew, Ferrer G, EveStru1213, Edith Grandchester, Gladys, Palasatenea2018, Paty de Sazo y todos los guest.

Respondiendo sus preguntas:

¿Susana Marlow aquí? ¿Las asusté verdad? Pensaron qué Susanita estaba aquí. Noooooo esa chica no tiene cabida aquí. Pero el Duque es el qué sí se metió en tremendo lío. Veamos si siendo adultos tomó una decisión madura.

Un abrazo y excelente ombligo de semana