CAPITULO 5 APRENDIENDO A CONVIVIR
¿Qué extraño puede ser la vida? Un día tienes una familia verdadera o si eso podría llamarse familia y al siguiente encuentras a la verdadera familia, que te esperaba, que ansiaba por estar contigo, que increíble y que gratificante puede ser tener padres y alguien que te quiera y te comprenda, aun cuando no era de la forma que deseabas.
La vida es una constante ruleta y…una hermosa y dulce agridulce experiencia, arriba y abajo, buena y a veces mala, lo mejor es aprender a encontrarle el sabor exacto a la vida y experiencias, tratar de saborearlas lo mejor que se pueda y vivir como si fuera la última vez que veríamos la luz del sol…
H.G.P
Unos pequeños rubios corrían por la casa, Arnold perseguía a Helga, quien llevaba un dulce en su mano y debes en cuando lo miraba para sacarle la lengua -¡Dámelo Helga!
-¡No, ahora es mío!
-¡Me lo dieron a mí! ¡Tú ya te comiste el tuyo!
-¡Pero ya lo lamí! –Dijo la rubia divertida lamiendo el chocolate
-¡Mama!
Aquel grito hubiera hecho que cualquier madre quisiera arrancarse los cabellos de los nervios y enfado, salir dando fuertes pisadas hacia ellos y reprenderlos con un buen zape...pero parecían estar en algún extraño universo paralelo, porque la pareja que desayunaba tranquilamente en la sala solo dirigieron unas miradas divertidas a sus pequeños.
En efecto, lo que para otros padres serían unos gritos insoportables, para ellos no eran molestos en lo más mínimo, ya que habían soñado por años escucharlos retumbar por todo su hogar, sentir aquella alegría de tener por fin niños en la casa…sueño hecho realidad con la llegada de los rubios.
Henry tomo la mano de Harlette y la miro soñadoramente, ella correspondió con la misma dulzura y se acercaron lentamente, cortaban la distancia cada vez más…sus labios pronto se habrían juntado pero…
-¡Mama! –Volvió a gritar Arnold ahora más histérico
Se separaron asustados por el grito, ella después de unos segundos rio un poco y le dio una paramada a su esposo, ya tendrían tiempo para eso luego, se dirigió hacia donde los niños peleaban.
Hace pocos días por primera vez Arnold le había comenzado a decir mama, eso la ponía realmente feliz, para ser exactos hace ocho días, había sido el mejor día de su vida, por fin sentía más a Arnold como su hijo como tanto deseaba y al verlos peleando en casa significaba que ambos se sentían más cómodos ya con ellos.
Llego y lo que vio provoco quererse reír a carcajadas pero se resistió por el bien del autoestima de Arnold, él estaba tirado boca abajo con la mano sosteniendo su barbilla con cara de aburrido y Helga estaba sentada en su espalda inmovilizándolo de esa manera y comiéndose los últimos trozos de chocolate que le había quitado a Arnold.
Se acercó a Helga y la hizo levantarse de Arnold –Arnold toma otro chocolate de la gaveta y Helga mañana no comerás chocolate
-Pero… ¡Mama! –Replico la rubia, recordó fugazmente las primeras veces que le había dicho así, un poco antes que Arnold, se sintió rara pero ya era más que normal, se había acostumbrado a su nueva madre y comenzaba a quererla mucho.
-Nada de peros, señorita, es un chocolate al día y te comiste dos hoy
Helga refunfuño pero sabía que tenía razón.
-Bien ahora vamos a la escuela y de regreso les tendré una sorpresa –Dijo Henry tomando las mochilas de los niños para llevarlas al auto.
Ambos niños se miraron preguntándose lo mismo ¿Qué clase de sorpresa podría ser?
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Llegaron a la escuela, la cual era dos veces más grande que la publica 118, pero nunca olvidarían aquella escuela donde pasaron sus primeros años de vida, Helga suspiro había simpatizado con algunas niñas del salón, el tener aquel cambio y padres amorosos y comprensivos había reforzado su autoestima y seguridad, ahora guardaba su carácter fuerte para cosas más importantes sabía que esa Helga ruda era parte de si y que podía contar con ella cuando lo necesitara.
Madeleine era una de sus amigas, una niña tranquila, inteligentes, simpática y sociable, fue una de las primeras niñas que le hablo pues Madeleine era muy solidaria y no le gustaba ver a nadie solo y más si era nuevo, era bajita y tenía el pelo café rojizo por encima de los hombros y llevaba en su cabello un pasador rojo.
Si tal vez ella era ahora su nueva mejor amiga pero…suspiro…nadie podría llenar el vacío que le dejo Phoebe, no se había comunicado con ella por miedo, pena y temor.
Arnold por su parte pasaba el tiempo a veces con su "hermana" y otras con los niños de la escuela pero irónicamente comenzó a juntarse con un niño en particular algo conflictivo.
-Hola Mario
-Hola cabeza de limón –Respondió el niño con su actitud de malo pero en el fondo estaba feliz de ver a Arnold y lo hizo saber alzando el puño para que Arnold chocara el suyo con este.
Mario era un niño de la altura de Helga ni un centímetro más ni uno menos, tenía el pelo café oscuro vino, piel blanca, era un niño muy listo y astuto como un zorro pero de muy mal carácter y altanero, siempre estaba metido en problemas y por alguna razón se las traía con Madeleine, Arnold era su único amigo ahora.
Arnold se sentó junto a él y recordó entonces como fue que comenzaron hablarse…
FLASH BACK
Tenía que ir a la dirección por un favor que le había pedido la profesora, se lo hubiera pedido a Madeleine pero Arnold era igual de confiable, así que termino por solicitárselo a este último.
Entro a la dirección y miro sentado a Mario en una silla, tenía la cabeza baja como si no quisiera que lo miraran, su padre al parecer, un hombre robusto y con cara de pocos amigos, estaba cruzado de brazos y miraba hacia otro lado mientras murmuraba cosas que solo Mario podía oír, este último solo miraba hacia otro lado con la mirada cristalina.
-Pase Señor Yonson –Dijo la secretaria y el hombre entro a la oficina del director, cerrando la puerta tras de sí, estrepitosamente.
Fue entonces que Arnold decidió sentarse junto a Mario para esperar que el señor saliera pues no le pareció buena idea interrumpir. El silencio era incomodo, ninguno de los hablaba, Mario ni siquiera rompía el silencio para dejar hacer presente un sollozo, pese a su mirada triste, Arnold decidió hablar.
-Lamento mucho lo que paso, yo no quería que…
Se detuvo al notar algo en los brazos de Mario, eran…varios moretones pero eso no se lo había hecho Helga, pues estos si es que le dejo, debieron sanar ya, miro el rostro de Mario quien seguía mirando al piso y tenía un nuevo moretón en la mejilla…
-Mario –Susurro tocándole
-¡Déjame! –Dijo apartándolo furioso, subió sus piernas al mueble colocándose en posición fetal y con brazos rodeando su cabeza, intentando ocultar sus lágrimas con esa barrera que había creado.
En aquel momento la puerta se abrió dejando salir a un hombre furioso y una versión más aterradora del gran Bob, tomo al niño del brazo y mangoneo.
-¡¿Cómo te atreves a golpear a una niña?! –Dijo sacudiéndolo -¡¿Cuántas tundas tengo que darte para que entiendas?! –El niño no lo miraba a la cara, miraba al suelo con su rostro inexpresivo, lo que enfurecía mas al hombre, por lo que cerro los puños.
-¡¿Cómo puede pedirle a su hijo que no golpee a los demás si usted no es un gran ejemplo a seguir?! –Grito Arnold indignado por aquella escena sin sentirse intimidado por el gran hombre frente a él.
Mario por primera vez alzo el rostro para mirar al rubio, su mirada vidriosa mostraba la confusión ¿porque se metía?
El hombre soltó al pequeño y salió de ahí refunfuñando, con el niño caminando detrás de él, mirando nuevamente el suelo, se paró cuando llego hasta donde estaba Arnold, sin mirarlo le dio las gracias y siguió a su padre.
Arnold logro salir de su trance segundos después y entro a la dirección para hablar con el director, se sorprendió ya que el director era un hombre joven de unos 28 años y era muy alegre y risueño.
Demasiado risueño que parecía ignorar lo que pasaba a su alrededor.
-¿Qué pasa amigo? –Pregunto al mirar a Arnold, el rubio le entrego el sobre de la profesora.
El adulto sonrió como menso y al notar que Arnold seguía dentro de la oficina, se sonrojo.
-Bien amiguito muchas gracias por todo, ya puedes regresar a tu salón
Antes de salir de ahí, pudo mirar como el hombre se sentaba de una manera algo infantil en su escritorio y leía el contenido de aquella carta. Arnold suspiro resignado y volvió a su salón.
END FLASH BACK
-¡Oye cabeza de limón! ¿En qué mundo estas? Regresa aquí –Dijo Mario, ignorando totalmente lo que Arnold pensaba.
-Perdón –Dijo el rubio regresando en sí.
Si ahora compartía una amistad con un niño en todos los sentidos contrario a él, pero al menos exteriormente, pues Mario en el interior era diferente a lo que aparentaba y él lo sabía.
Suspiro recordando entonces a su viejo e inseparable amigo…Gerald, había hablado con el unas semanas atrás pero solo eso…realmente lo extrañaba.
Mientras tomaban su refrigerio en el comedor de la escuela, Mario no dejaba de lanzar miradas disimuladas y nerviosas hacia done estaban Helga y Madeleine sentadas comiendo amenamente.
Esto a Arnold lo mantenía curioso, nunca dejaba de mirar a aquella pareja de niñas y en cierto modo eso le incomodaba, ¿será que a Mario le gustaba Helga? Eso era extraño en el sentido de que el primer día se agarraron a golpes pero no tanto en el sentido en que ellos eran muy parecidos, rudos por fuera pero sensibles por dentro.
El también miro de reojo a Helga y Madeleine, quienes reían un poco después de que Helga dijera una de sus típicas bromas alzando la mano al aire y hablando de una manera muy propia y continuaban desayunando, quien sabe de quien se estarían burlando, pensó el rubio con una sonrisa de lado.
Inesperadamente Mario se levantó dejando su comida a medias, Arnold quedo helado conocía esa manera de actuar del niño, tan impulsiva…estaba a punto de hacer algo no muy agradable, camino hasta la mesa de las niñas con Arnold tras él.
-Hola Madeleine –Dijo con una mirada arrogante pero con una media sonrisa –Helga –Escupió a modo de saludo el nombre de la rubia
-Mario –Dijo ella con el mismo tono aburrido
-Arnold –Dijo sonriendo nerviosamente Madeleine al ver que nadie más había notado la presencia del otro niño.
Los otros dos miraron a Arnold acabando de notar su presencia, Mario bufo y miro de regreso a la niña de cabello marrón frente a él.
-No es divertido molestarte con tanta gente por aquí –Se levantó, metió sus manos a los bolsillos y se fue –Vámonos Arnold –Murmuro mientras pasaba a su lado y este último lo siguió.
Madeleine suspiro enojada –No entiendo porque tu hermano se junta con ese horrible niño –Dijo ella cruzándose de brazos y frunciendo el ceño. –Él siempre me está molestando, me tira bolitas de papel, me pone insectos en el cabello y en la ropa, incluso bajo ella –Comento roja de la pena y coraje.
Helga solo sonrió de lado, nerviosa aquello se le hacía tan conocido.
-No sé por qué me molesta tanto, yo nunca le he hecho nada para que lo haga, el otro día me puso una serpiente en mi mochila, lo bueno es que no me dan miedo, sino su pobre serpiente hubiera acabado en tajos –Se volvió a cruzar de brazos
-No sé cómo alguien puede comportase así –Comento la rubia irónicamente
La rubia observo a Arnold alejarse, quien intentaba seguirle el paso a Mario.
"¡Oh mi dulce Angel, siempre viendo lo mejor de las personas, eres tan ingenuo mi estúpido y amado cabeza de balón!" pensó la pequeña rubia.
-¡Ay no puede ser!
-¡¿Qué?! –Exclamo asustada la rubia al ser sacada de sus pensamientos así.
-El tarado de Mario se llevó mi jugo –Dijo Madeleine furiosa, la rubia solo rio.
Las clases transcurrieron normalmente, la maestra daba una lección acerca del descubrimiento del foco, la mujer estaba muy concentrada en la enseñanza y quitaba su mirada del libro de vez en cuando para vigilar a los niños y continuaba leyendo hasta que alguien interrumpió la clase.
Ella se detuvo en seco con una expresión que claramente mostraba que no le hacia ninguna gracia que la interrumpieran pero aun así y sorprendentemente dijo en tono amable y tranquilo –Pase –La puerta se abrió y un hombre con un gran ramo de rosas ingreso, era el director.
La mujer se puso como una adolescente enamorada y se sentó con el director en el escritorio a platicar como si los niños hubieran desaparecido en ese momento, los primeros días que eso había pasado Arnold y Helga se sorprendieron pero ahora ya era muy normal, por lo que hacían lo que el resto de la clase…ignorarlos y entonces se armaba un alboroto en el lugar, gritos, aviones de papel, niños peleando y el director junto con la joven maestra seguían en su burbuja de amor a prueba de ruido.
-¡Que romántico! –Dijo Madeleine soñadoramente
-Ba…patrañas –Dijo Mario burlonamente –Eso me da asco…es tan cursi…mira estos se están matando –Señalo a unos niños en el salón –Y ellos se miran como borregos agonizantes
-Tú dices eso porque no sabes lo que es amar
-Ni me interesa saberlo –Dijo levantándose para irse a una esquina del salón
Arnold lo vio alejarse, dejando a la pequeña sola. Mario en la esquina hablaba cosas que al parecer solo el mismo entendía.
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Finalmente los hermanos esperaban solos en la entrada del colegio a que llegaran sus padres a buscarlos. -¿Y bien cabeza de balón, que tal tu día?
-Pues algo raro…con eso de Mario molestando a Mady…tú sabes… ¿porque podría estarla molestándola? –Pregunto el rubio a la pequeña con curiosidad.
-¿Cómo porque yo debería saberlo, cabeza de balón?
-Pues… -Dijo mirando hacia una esquina, tratando de sonar tranquilo y casual –Antes tú me…molestaba de esa misma manera ¿No recuerdas? Y pues…siempre igual era a sol y a sombra y pues…pensé que…podrías saber o sospechar la razón.
Helga se ruborizo
"¿Qué era lo que esperaba que dijera? Que ella lo molestaba porque lo amaba en secreto ¿Acaso eso deseaba oír? Y que lo trataba así para que él no se diera cuenta ¿Acaso eso estaba esperando? ¡Por supuesto que no se lo diría!" Pensó la joven
-Pues…no se Arnold, la gente es…muy diferente una de otras…mis razones…claro jejejeje suponiendo que tuviera algunas podrían ser diferentes a las de él, ¿no lo crees?
El la miro un rato y poco segundos después sonrió dulcemente.
-Qué bueno que al menos tú ya no me trates así, aunque hubiera querido saber…cuales eran tus razones –Dijo el antes de enterrar su cabeza en su libro de historia para repasar la lección del día de hoy, ya que su maestra en un acto de distracción no había concluido.
Por lo que no notó el rubor de su "hermana" en sus mejillas, hasta que la voz de ella lo saco de nuevo del libro para mirarla.
-Una persona puede tener muchas razones para comportarse mal –Decía la niña sin mirarle, solo miraba el vacío –Yo tenía varias razones para ser como era…una de ellas era…mi…mi familia pero ahora las cosas han cambiado… ¿Sabes? Me siento más segura…más segura de quien soy al sentirme aceptada por esas personas
-Comprendo –Contesto Arnold, pero no era un simple te comprendo era un si te entiendo por completo, ya que había leído el diario donde la trabajadora social registro su caso, un padre violento y una madre alcohólica.
"Y tu hermana, quien tiene un trastorno de personalidad y su mecanismo de defensa que creo, con el cual es capaz de ignorar todo, incluso a un elefante al pasar por su lado…" pensó Arnold mirando con dulzura y pena a la rubia.
En efecto Arnold sabia porque Helga se comportaba así, por eso ahora comprendía porque Mario también lo hacía, el día que conoció a su padre pudo comprobar que el en efecto era una versión más terrorífica que el padre de Helga y con un padre así…como ejemplo ¿Quién no sería una persona agresiva? Era una manera de defenderse del mundo para que no…no le causara más daño del que ya tenía en casa.
Estaba realmente preocupado por eso…por el ambiente donde estaba su nuevo amigo, lo que no le quedaba muy claro era porque ese afán de molestar a una persona en específico…Helga…porque lo molestaba tanto y porque Mario molestaba solo a Mady también todo el tiempo.
Helga suspiro, desearía que la verdad golpeara a Arnold en el rostro de una buena abofeteada y lo tirara al suelo por el golpe y si fuera posible lo pateara causándole un sangrado interno…suspiro resignada y miro el cielo, ella sabía porque el actuaba como actuaba, ella…había pasado seis años comportándose de esa manera claro que lo sabía, era más que obvio…estaría ciega como Arnoldo al no saber porque el molestaba y acosaba a la niña.
Sonrió…si lo pensaba bien era de lo más gracioso y de alguna manera se sentía bien por saberlo…mirando como alguien más pasaba por la misma situación que ella había pasado.
Claro que aquella persona seguramente no tenía una colección de tomos y tomos de poemas en honor de la niña, claro tampoco tendría un altar de goma de mascar en su cuarto, ni un relicario con la foto de la niña, ni los sacrificios de anima… upss no quería recordar eso y se supone que no debería hacerlo más.
En aquel momento escucho la voz de Henry, quien la saco de sus delirios, miro frente a ella y Arnold ya estaba subido en el auto y Henry trataba de llamar su atención.
-¿Qué pasa pequeña? –Decía divertido el hombre -¿Estas enamorada? –Bromeo –Eres aún muy pequeña para tener novios ¿eh? –Dijo fingiendo enojo
Ella no respondió y se limitó a sentarse junto a él en el asiento del conductor, habiendo avanzado algunas cuadras Henry los miro -¿Y bien? ¿Cómo les fue?
-Bien papa –Respondió Arnold sin mucho ánimo, Henry sonrió silenciosamente…que lo llamara así lo hacía sentir muy bien
-Bien…al llegar a casa encontraran su sorpresa –Dijo el más emocionado que los niños quienes le miraban interrogativamente
Helga miro por el retrovisor a Arnold, en una mirada complaciente de curiosidad… ¿Cuál sería la sorpresa?
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Al llegar a casa como de costumbre, Helga lanzo su mochila al sillón y Arnold la dejo cuidadosamente junto a ella y caminaron silenciosos hasta el comedor donde Harlette hablaba con unas personas, pero…aquellas voces eran demasiado conocidas para Arnold y Helga quienes se miraron y dijeron al mismo tiempo.
-¡No puede ser! –Sus rostros mostraban toda la felicidad que sentían, inmediatamente corrieron hasta el comedor donde una niña de rasgos japoneses y otro de rasgos africanos los esperaban con la misma felicidad que ellos.
-¡Helga!
-¡Phoebe!
Ambas pequeñas se abrazaron.
-¡Gerald!
-¡Hey! ¿Cómo estas viejo? Tanto tiempo sin verte –Dijo el moreno haciendo su típico saludo
-¿Pero…cómo? –Pregunto el rubio confundido
-Hablamos con los padres de sus amigos y ellos les dieron permiso de venir a visitarlos, se quedaran a dormir y mañana regresaran a su ciudad –Dijo Harlette con una sonrisa
Los pequeños sonrientes guiaron a sus invitados a sus cuartos, Gerald dormiría con Arnold por supuesto y lo mismo Phoebe con Helga.
Al entrar al cuarto de Arnold.
-Wow Arnold, este lugar es alucinante –Comento Gerald –Mira ese techo…tus nuevos padres se esmeraron… ¿Quién diría que serias hermano de Helga G. Pataki? ¿Eh? –Dijo riendo
-Gerald –Dijo en tono de reproche pero sonrió –La vida da muchas vueltas.
-Y vaya que te dio una buena voltereta –Comento sentándose en la cama de su amigo -¿Y qué se siente que Helga te torture todo el día, todos los días de la semana?
-Gerald… -Repitió de nuevo algo molesto pero aun así volvió a sonreírle, lo extrañaba mucho –Tal vez no me creas, pero…Helga ha cambiado
-Tienes razón…no te creo –Dijo mirándolo suspicazmente –Helga Pataki cambiar…ese sí que es un buen chiste, viejo –Volvió a reír.
Arnold miro seriamente a su amigo, lo cual hizo que Gerald lo mirara igualmente y parara de reír para ponerse más serio.
-Gerald lo que estoy a punto de contarte es muy delicado –Dijo Arnold sentándose también al borde de la cama, quedando frente a su amigo. –Hace unos cuantos días llego a la casa una trabajadora social….la encargada del caso de Helga.
-Aja
-Ella platico conmigo para saber cómo me sentía en mi nuevo hogar, le agradecí, le dije que estaba muy feliz y agradecido… -Suspiro el rubio –También platico con Helga y con mis padres
-Es extraño que los llames tus padres –Comento el moreno algo incómodo, no es lo que piensan, se sentía feliz por su amigo, pero a la vez…era extraño.
-No me cambies el tema
-Ok, continúa por favor
-Mmmm bueno…ella debió confundir mi libro de poesías con su diario, donde tenía todo el registro del caso de Helga y pues…leí todo.
-¡¿Enserio?! ¿Dónde está? Quiero leer lo grosera y malcriada que era con sus padres y por eso la re…
-No Gerald….ella tuvo una vida muy difícil –Dijo el rubio con pesar, le dolía lo que había pasado Helga –Decía que sus padres son despreocupados y la descuidan…ella ha crecido prácticamente sola, incluso desde los tres años, camina ocho calles sola para llegar a la escuela…debí saberlo cuando la vi llegar al jardín de niños…cubierta de lodo –Comento más para sí mismo, reprochándose lo idiota que había sido. –Su alimentación es mala, ella estaba peligrosamente delgada…a punto de sufrir anemia…nunca desayunaba ya que su madre le daba la caja de almuerzo vacía o con cosas raras como crema de afeitar…
-Jajajaja
-No te rías Gerald, no es gracioso…además aún hay algo más peor… -Gerald lo miraba más serio –Su madre es alcohólica y su padre es violento y…golpea a su madre.
-¿Qué? Eso no puede ser…Helga nunca llego golpeada a la escuela
-Su madre dijo que su padre nunca la había tocado y menos mal que la trabajadora social no llego tarde…
-Eso explica por qué Helga es tan violenta
-Todos los miembros de su familia tienen problemas psicológicos
-Incluso ella… ¿Recuerdas que la llevaron con la loquera de la escuela?
-Si pero su familia está peor…su hermana vive negando la realidad…su madre está deprimida… su padre cree que con el poder y dinero lo puede todo…por eso le quitaron la custodia a sus padres…no eran aptos para cuidar de ella, hay registro de como Helga ha ido cambiando desde que llego aquí, ella ha recuperado su peso y tiene más color en sus mejillas y labios…de echo están más rosas y…
-Arnold ¿Ella ha cambiado contigo?
-Pues ella es más amable…hehe desde que Henry le prohibió que sea mala conmigo, pero creo que se siente más cómoda, no usa más esa mascara de frialdad y rudeza…
-Quiere decir que Helga no es mala en el fondo… ¿eso estas queriendo decirme? Que solo fingía
-En efecto
-¡Vaya! Y dime… -Miro con suspicacia a su amigo, quien se puso nervioso -¿Desde cuándo te gusta Romeo?
-¡¿Qué?! –Grito saltando fuera de la cama, casi cayéndose, aquella pregunta no…estaba muy fuera de lugar.
-¿Arnold?
-¿Gus…gus?
-Si ¿Desde cuándo?
-¿Qué?
Arnold miro sorprendido a su amigo, como si fuera una mala broma pero entonces…algo en su interior…cambio y comenzó para mal de males a aparecer en su mente la imagen de Helga.
Hola queridos lectores
muchas gracias por su paciencia, comprension y por leer el fic.
como saben le dare final a este hermoso fic, aunque ya he empezado a ponerle parte de mi desde estos ultimos capitulos, yo comenzare a escribir de lleno a partir del capitulo 8 ;D espero que les siga gustando jejeje ;D
maca, no creas que me he olvidad del fic ;D jejeje, espero no decepcionarte cuando comience a escribir :D jejeje ¿Enserio? jejej espero que sigamos en la misma sintonia nuestras mentes jejeje me agrada asi como el fic de verdad o reto en verdad me sorprendio que te haya gustado todos los dialogos que te puse :D eso me hizo feliz jejeje gracias amiga
Fenixker gracias por tu review espero te siga gustando :D
Guest jejeje gracias ;D se que es del buen modo espero que te siga gustando :D
Yakumin muchas gracias por leerme siempre espero que te sigan gustando los fics :D
Is-chan1114 jejej disculpa la demora, pero aqui sigo :D y seguire jejej espero te guste
holi muchas gracias sakura, si tomo en cuenta muchas de sus sugerencias y aun me falta mucho que aprender pero espero ir corrigiendo todos mis errores hjejeje saludos y gracias ;D
Anjiluz holi si de echo es muy despistado este arnoldo jejeje espero que te siga gustando ;D
Dilaripa hola muchas gracias por tu review :D ;D
Guest hola muchas gracias por tu review y claro que seguira debo cumplir con lo prometido jejeej
muchas gracias a todos espero que les siga gustando el fic cuando le de la continuacion, aunque aqui ya esta mi escencia y mi manera de escribir en estos ultimos caps, espero que no les desagrade a partir del capitulo 8 ;D
muchas gracias a todos
saludos
