...
CAPITULO 7 UNA VERDAD DOLOROSA II
Una verdad que siempre guardas con tanta desesperación a veces termina saliendo a la luz, cuando esto sucede a veces lo inevitable pasa y lo que es peor aún, lo más doloroso para una persona puede llegar de improviso, sea como sea, hay verdades o secretos que a veces no son buenos revelarlos ya que no es el momento ni el lugar correcto.
Pero en ocasiones la vida nos lleva a un lado donde no esperábamos donde nos dan más de una señal donde a veces es difícil ignorarlas, donde la verdad ya no es posible ocultarla, donde el sol no se puede ir y dejar paso a la oscura noche…hay verdades que sorprenden pero hay otras que también duelen, cuando te das cuenta de la realidad.
A.P.S
Los niños estaban llegando al alba a Hillwood, el autobús había demorado bastante por un neumático descompuesto pero eso no les impidió seguir adelante, aunque Arnold y Helga estaban realmente preocupados por sus padres al igual que Madeleine pero no podían dejar solo a Mario en aquellos momentos.
-¿Y ahora? –Pregunto bruscamente Mario cuando bajaron del autobús
-Hay que tomar el autobús o el metro para llegar al centro de la ciudad, muéstrame el papel –Ordeno la rubia mirándolo
-Ten
-Mmm es cerca de donde vivíamos –Comento sin dar detalles y miro a Arnold. Este asintió y se dirigieron a la parada adecuada para ir cerca del pasado de ambos.
.
.
.
Mientras tanto los Wilson se habían despertado para otro día normal pero…
-¡No están! –Grito la señora Wilson al ver que Helga no estaba
-¿Qué pasa cariño? –Pregunto Henry al ver a su esposa algo preocupada y triste
-Helga no está y Arnold tampoco
-Harlette pero eso… -Se levantó para ir a ver y confirmar lo que ella decía –No…no están –Susurro regresando con su esposa –Pero… ¿Qué…? –Encontró en ese momento un pequeño papel que estaba en la puerta de su alcoba –Mira
.
.
.
Llegaron cerca de la casa de huéspedes, cerca de ahí y antes de la antigua casa de Helga había una pequeña casa gris, donde se encontraba un hombre algo robusto y tenía una uniceja, su rostro a simple vista se le miraba un hombre malhumorado y algo descuidado en su aspecto, lo cual saltaba a relucir que no tenía el menor interés en nada comenzando con el mismo, su casa estaba llena de botes de basura alrededor donde parecía que nunca hubieran hecho limpieza en años, había una pequeña motocicleta que parecía lo único reluciente y bien cuidado del lugar y en el fondo de aquel pequeño patio se encontraba una pelota algo sucia pero se veía que también estaba siendo cuidada por el señor, quien al mirarnos de inmediato dio media vuelta y se alejó lo más rápido posible.
Pero Mario parecía no rendirse, fue directo a la puerta y toco desesperadamente que por obvias razones termino por hartar al adulto, justo salió cuando Arnold trataba de persuadir a Mario para que dejara de tocar en el lugar.
-¿Usted es Jacob Pataki? –Pregunto el niño con un valor que ya no sentía, el hombre lo miro algo sorprendido pero hizo un pequeño ademan molesto
-Si soy yo, pero no entiendo ¿Por qué estas molestando niño? Mi hermano es el del dinero…
-Usted es mi padre –Susurro pero el adulto se hizo el sordo
-Así que si necesitan limosna o algo de calidad pídanselo a Bob Pataki, adiós –Cerro la puerta de un portazo dejando a Mario más dolido que antes, a un Arnold impresionado mirando a Helga, Madeleine se acercó un poco tímidamente a Mario, era algo realmente duro lo que estaba pasando.
-Vámonos –Susurro Helga sin hacer caso a la mirada interrogativa de Arnold y tomando a Mario del brazo para llevárselo lejos de allí.
.
.
.
Los cuatro jóvenes se fueron directamente a la estación de camiones, donde habían estado para tomar el camión que los llevaría a su destino y ahora estaban ahí para que los llevara de nuevo a su hogar, Hillwood ahora estaba lleno de molestos recuerdos para Helga y para Arnold dolosos por sus abuelos, ahora para Mario estaba también lleno de dolor por una verdad…una verdad que nunca debió saber, pero el destino es cruel y a veces aun cuando no sea el momento adecuado este juega sus cartas como mejor le parezca.
-Dime algo Helga ¿Lo supiste verdad? –Helga le miro sin comprender –Supiste desde antes de venir que Mario era un pariente tuyo
La rubia bajo la mirada algo avergonzada –En cuanto leí esa carta de adopción me di cuenta del apellido Pataki pero…se supone que yo ya no lo soy –Susurro –Y Mario tampoco…quien al parecer es mi primo…mi primo de verdad –Sonrió algo alegre de saber que tendría a alguien cercano, de su misma sangre es decir, aunque fuera un total desconocido para ella.
Arnold la observo mientras ella se perdía en sus pensamientos, otra vez aquel latido que lo atormentaba pero ya no podía evitarlo, Helga le gustaba y le gustaba más que una amiga, más que una hermana, era simplemente hermosa y perfecta, su manera de ser era muy diferente a como el sabia, pero ahora se daba cuenta que era por su situación como Mario, se sentía culpable aun de no estar con ella en aquellos momentos, ¿Cómo nunca se dio cuenta? Que idiota fue…
Ahora…
-¡Helga! ¡Arnold!
Vieron a sus padres bajar del automóvil, Helga sonrió sabía que vendrían por ellos pese a que hubieran hecho algo que no debían, sabía que pese a que recibieran un castigo, ellos por ahora estarían tranquilos y ella se sentía mejor así, el haber dejado aquella nota también era asegurarse que Mario no hiciera algo más mientras regresaban a casa.
-Jovencitos están castigados –Dijo Harlette algo molesta pero abrazo a sus dos pequeños –Ahora vamos a casa ¿Dónde están Mario y Madeleine?
-Están ahí mama –Susurro Helga sonriendo, se sentía tan bien decirle a alguien así, ojala pudiera darle esa felicidad a su ahora primo.
-Oh, bien hay que irnos
Todos subieron después de unos minutos al automóvil, el camino de regreso fue en silencio, cada niño iba encerrado en sus pensamientos, Arnold pese a seguir algo confuso con sus emociones, emociones nuevas que jamás sintió por nadie miraba a Helga quien iba a su lado dormida, en algún momento ella recargo su cabeza en su hombro, su aroma le daba una felicidad y placer indescriptible, su suave piel se sentía realmente bien junto a la suya, iba sonrojado con los pensamientos que venían a su cabeza como todas las beses que se besaron, tenía un gran dilema, estaba descubriendo que le gustaba Helga, Helga quien ahora para todos era su hermana ¿Cómo puede sonar si dice que estaba enamorado de su hermana? Su mente viajo demasiado…" ¿Señores Wilson?"
.
.
.
En cuanto llegaron a la casa de los Wilson, Mario se iba a despedir al igual que lo había hecho Madeleine pero la señora Wilson no se lo permitió y le pidió que entrara a la casa, cuando los tres niños siguieron a los adultos vieron una visita que no esperaban.
-¿Fanny? –Pregunto la rubia algo asustada tomando la mano de Arnold con fuerza, aquello le hacía sentir un sentimiento de protección hacia la rubia, la tomo fuertemente para que supiera que no debía que temer, nadie los separaría de su nueva familia ¿O sí? Él también tenía miedo.
-Hola pequeños ¿Cómo están? –Sonrió hacia los niños y miro primero a Arnold –Arnold creo que la vez pasada me equivoque y me lleve por error un libro tuyo –Dijo sonriéndole y entregándole un libro rosa –Son muy buenos poemas…aunque por lo que leí, discúlpame –Dijo sonrojada la trabajadora social –Son de una niña ¿cierto?, esa niña es muy talentosa y se nota que ama con verdadera locura a esa persona –Le guiño un ojo provocando el sonrojo del niño quien tomo rápidamente el libro y trato de ocultarlo de Helga pero ella se había quedado congelada.
-¿Qué tal han ido las cosas, Fanny? –Pregunto Harlette sentándose en la mesa donde esta estaba
-Bien, ya saben muchos casos que ver como en todas las ciudades –Dijo tratando de no sacar temas delicados frente a los niños –Ahora vengo por Mario
Mario dio un paso hacia atrás –No te asustes Mario –Susurro Henry –Sabemos un poco de ti por lo que nos ha dicho Fanny y también Arnold y Helga, por eso le he hablado de ti a mi hermano
-¿Hermano?
-Mario el hermano del señor Henry Wilson, es alguien un poco mayor que él, pero tiene un hermoso matrimonio donde solo tuvieron una pequeña hija pero esta ya va en la preparatoria, seguramente le vendrá bien a ambos tener un pequeño niño en casa y ellos viven aquí
-Pero y… ¿Y mi padre? –Aun no podía dejar de decirle así pese a la verdad que tenía ya encima.
-No está capacitado para cuidarte –Dijo Fanny mirando al niño con dulzura –Estarás bien con ellos y estarás aun cerca de tus amigos –Miro a Arnold y Helga quienes le sonrieron
-Bien…como sea
-Bueno entonces vamos –Tomo al niño de la mano para guiarlo afuera pero antes de irse –Espero que no hagan más travesuras a sus padres, niños –Ambos se sorprendieron –Todavía no llegan a la adolescencia y ya hacen ese tipo de travesuras, espero que estén preparados señores Wilson
Sin decir más salió con una sonrisa en los labios.
-¿Ella supo que nos escapamos? –Pregunto Helga sorprendida
-En realidad no escaparon ¿O si cariño?
-No claro que no…pero bueno quise decir…
-Ella supo lo que nos dejaste en la nota, Helga –Dijo Henry tranquilo –Por eso le hablamos
La rubia bajo un poco la mirada avergonzada ante la mirada de Arnold.
-Bueno porque no van a bañarse mientras les preparo algo de comer, deben tener hambre –Comento Harlette
-Si mama
Ambos subieron las escaleras y se dirigían a sus respectivas habitaciones cuando Arnold cerro el paso de Helga -¿Por qué dejaste una nota sin decirme?
Helga rodo los ojos –Porque no tengo que decirte todo lo que haga ¿O si Arnoldo?
-Fue porque supiste que Mario era algo tuyo y solo querías confirmarlo ¿Cierto?
-Arnold, Arnold, Arnold ¿Qué te hace pensar eso?
El rubio sonrió –Siempre supe que no eras tan fría con los demás, supe siempre que eras una dulce y amable persona y buena en el fondo –Helga se sonrojo fuertemente y trato de escabullirse o alejarlo pero no se lo permitió Arnold –Me alegra que esa coraza fría se haya caído Helga, me gustas mucho más así –Y sin pensarlo dos veces Arnold sin darse cuenta le dio un pequeño beso en los labios y antes de que Helga pudiera reaccionar este salió huyendo confundido por lo que hizo.
-Arnold –Susurro una vez sola tocando sus labios y conteniendo la alegría pero de pronto una cubeta de agua fría cayo en ella.
-¡Oh Arnold! ¿Por qué el destino es tan cruel? –Miro un momento su relicario antes de proseguir -¡Oh giros del destino crueles y llenos de lamentos y tormentas! ¿Cómo puedo dejar de amarlo? ¿Cómo puedo dejar de amar a quien ahora es prohibido? Cuando toda mi vida le ha pertenecido mi alma, aquella llamarada de fuego que enciende mi vida y mi ser, aquella misma que hoy me daña y me obliga a alejarme de esta, porque ahora puedo quemarme con mayor facilidad no solamente me dañara a mi sino también a otros, porque si bien está prohibido amar a tan dulce edad, por la falta de conciencia como la mía, también es prohibido amar a quien ante los ojos de los demás debe de ser mi hermano…oh…dulce luna cúbreme con tu manto esta noche…llena con tu luz este vacío infernal que arde dentro de mí, aquellos sueños locos que alguna noche te imploraba que se realizaran hoy te pido que los mantengas ocultos porque el destino se ha empeñado a no cumplirlos de una forma buena….cúbreme luna mía con tu cálido manto esta noche para olvidar aquel hueco…me han robado el corazón y ahora que podría ser…ya no puede ser aquello que alguna vez anhele, hoy debo dejarlo ir, ayúdame con tu cálido resplandor a soportar esta noche el mar de emociones y confusiones dentro del fondo de mi ser para no mirar más a quien prohibido se volverá… -Comenzó a sollozar levemente pero no se percató que la puerta estaba entreabierta
.
.
.
Arnold ingreso a su alcoba, se dejó caer en la cama algo confundido eran muchas emociones y muchos pensamientos en su mente que lo agobiaban pero algo había confirmado mientras estuvo ahí… -Helga Geraldine…Wilson –Susurro lo último aún no se acostumbraba a ese apellido –Siempre estas metiéndome en problemas –Sonrió –Hay Helga….estoy seguro ahora que….me gustas….me gustas más de lo que pensé…creo que…me enamore de ti…. –Sonrió aún más al decírselo a si mismo pero el miedo también lo atormentaba, ese mismo miedo que atormentaba a Helga -¿Qué pasara? Me enamore…de quien ahora es mi hermana –Susurro frustrado dejando caer en ese momento el diario de su padre, al momento de azotar todo de su mesita de noche
Al mirarlo pensó en algo…pero no sería fácil y nada garantizaba que pudiera pasar, lo tomo y volvió a dejarlo en su lugar, suspiro frustrado…estaba completamente loco y para él la única culpable de eso era Helga…su amor ahora imposible.
Hola queridos lectores
bueno se que no he actualizado en toda la semana pasada pero aqui sigo y quiero decirles que el ganador fue este fic, asi que habra actualizaciones de mismos padres.
sigan votando por favor para saber cual quieren y seguira habriendo actualizaciones ;D eso pueden estar seguros
espero que este nuevo cap les guste, espero estar haciendo un buen trabajo estoy haciendo mi mejor esfuerzo por la continuacion de este fic ;D
saludos
mis fics recuerden votar
MISMOS PADRES
UNA PROMESA DE AMOR
ADOLESCENCIA
HECHIZOS DE AMOR
LA VIDA DE LOS SHORTMAN
AMNESIA
ENTRE EL AMOR Y EL ODIO SOLO HAY UN PASO
EL RENACER DE NUESTRO AMOR
EL DIARIO DE ARNOLD
HELGA CENICIENTA
RESCATAME
VERDAD O RETO
voten por su favorito, este dia los votos valdran doble ;D
solo hoy jejeje
y les invito no se si les guste pero les invito a pasar a leer un fic nuevo que es de School days, "Juegos pasionales" me gustaria que me dieran su opinion jejeje
saludos y lindo martes
