.
.
.
Hola queridos lectores
lamento muchisimo la demora
pero aqui sigo y seguire
espero que este nuevo capitulo doble les guste ;)
nos vemos abajo
.
.
.
CAPITULO 12 SOLO UN MINUTO EN EL PARAISO…
DETRÁS DEL DISFRAZ
¿Cuánto puede fingir una persona? ¿Cuánto puede aguantar un alma teniendo y sin tener a la vez a la persona amada? ¿Cuánto más se puede fingir lo infingible? ¿Cómo decirle al corazón que no se puede continuar lo que nunca empezó?
¿Cuándo podrías dejar el disfraz para poder mostrar lo que realmente tu corazón grita con desesperación?
Podrás disfrazar todo lo que quieras pero al alma no se le puede disfrazar una felicidad, ni al corazón disfrazar una sonrisa, cuando el amor que realmente necesitas y anhelas dejas de lado para seguir en tu mundo de espejo.
A.P.S
Arnold no había visto a su hermana desde hace un buen rato, solo le comento que lo vería allá donde había hecho la cita con Lily, no entendía bien del todo lo que estaba tramando la rubia, pero confiaba en ella, claro que confiaba.
Suspiro frustrado, consigo mismo porque en realidad pudo pasarla bien con ella cuando pudo y ahora…ahora simplemente no podía.
Pero por hoy…solo por hoy disfrutaría el estar con su pequeña Cecil.
.
.
.
Helga caminaba directamente hacia donde se encontraba Mario y Lily, quienes platicaban tranquilamente, Mario con un mayor interés sobre ella, Lily con aburrimiento mirando hacia otro lado.
-Bonjour –Dijo la rubia cuando llego a ellos.
Mario miro con sorpresa a la rubia que llevaba un flequillo que le cubría el ojo derecho, traía una mini falda de color caqui y una blusa rosa con un pequeño tolero color beige. Un moño de color beige en el cabello del lado contrario del flequillo y unos tenis rosas.
-Hola –Dijo Mario quien sabía perfectamente que era su prima disfrazada, ella había pasado a su casa con el permiso de sus padres para después ir al cine.
-Si ¿Qué se te ofrece? –Pregunto con altivez Lily
-Ustedes son amigos de Argnold ¿No?
Tenía que mantener ese odioso acento una vez más.
Todo sea por su amor…mejor dicho su hermano.
En ese momento llego el rubio, sonriente –Hola –Miro a la rubia y antes de que Lily pudiera acercarse a él, este se acercó más a Helga. –Princesa –Dijo sonriente mientras la tomaba entre sus brazos
Helga se sonrojo fuertemente
-¿Qué…?
-Te ves hermosa, mi amor –Dijo mirándola con intensidad mientras se separaba de ella pero tomaba fuertemente su mano
Helga estaba congelada.
Mario solo sonrió burlonamente a su prima.
Lily miraba la escena más molesta cada segundo que pasaba.
-Muy bien ¿Qué película veremos? –Pregunto Mario para cortar un poco la tensión
-Pues… Arnold ¿Cuál te gustaría ver? –Pregunto Lily mirando coquetamente al rubio
-No sé –Dijo el rubio pensativo pero un momento después miro a la rubia –La que mi ángel quiera ver
Helga seguía en schock sin poder decir nada, solo miraba al rubio como si no hubiera visto jamás la luz de sol hasta ese momento.
"Helga te hare ver que lo mejor es estar juntos, que pese a lo que dices y lo que digan los demás, yo puedo hacerte feliz, colocar en tu rostro esa hermosa y dulce mirada llena de felicidad" pensaba el rubio mientras le sonreía
-¿Cecil?
Mario estaba más que divertido, pero ahora que veía que su prima no reaccionaba comenzaba a preocuparse
-¿Eh?
-Preguntaba Arnold ¿Qué cual película querías ver? Hoy estas más distraída que nunca –Dijo sin importancia Mario
-Oh….pues que les parece…mmm ¿Una nogche en parís?
-Por mi está bien –Dijo el rubio sonriéndole con dulzura ya que su mirada se veía aun perdida ante el roce de sus manos ¿Cómo nunca antes se pudo dar cuenta? Helga no disfrazaba tan bien lo que sentía, pero que ciego fue.
Vaya ironía.
-Sí que romántico –Dijo Lily sonriéndole a Arnold –Arnold quiero unas palomitas ¿Vamos?
-Bueno…Lily…creo que mi primo puede acompañarte al final….bueno…como dijo Helga –La rubia se sobresaltó al oír su nombre –Seria una cita…doble ¿no? –Miro a la rubia para guiñarle un ojo –Tu con Mario y yo con mi…Cecil
-Pero…
-Vaya creí que mi querida prima me había mentido –Susurro Mario -¿Vamos señorita?
Lily miro por un momento con molestia la mano del niño pero resignándose la tomó, tal vez llegaría a Arnold de otra forma pero que se acercaría más al rubio se acercaría.
.
.
.
Miles miraba con intranquilidad hacia donde se encontraba Eduardo, nunca pensó volver a verlo, llevaba años sin poder ver algo realmente ni siquiera la luz de sol, ni siquiera a su esposa.
Esa duda lo atormentaba desde hace 9 años, ¿Qué diablos fue de ella? ¿Dónde estaba? ¿Estaba con los ojos verdes? Eso esperaba, era su única esperanza, pero no debía, no debía ni podía ayudarle a la sombra para que encontraran el corazón de los ojos verdes, no lo haría, pero si…
Tampoco podía poner en riesgo a su amigo…
O a Arnold.
-¿Y bien Miles que decides?
-Yo…
-Sabes bien lo que dice la profecía, pero si tú me ayudas a encontrar el corazón de ojos verdes y podemos abrirlo, te prometo que tu hijo no tendrá la necesidad de venir a este lugar
Eduardo miro a su amigo, sin aun poder creerlo pero con la determinación de proteger aun así a los ojos verdes y a toda la comunidad de San Lorenzo de ese hombre. Susurro un no.
Miles suspiro frustrado -¿Y Eduardo?
La sombra miro al hombre con lastima –No le hare nada pero él no se va a ir de aquí tampoco hasta que logre mi objetivo quizás cuando lo haga me vea benevolente con él y contigo y ambos se puedan ir sin ningún problema.
Miles pensaba como ganar tiempo, la única forma de proteger a su familia y al mismo tiempo a Eduardo era ir…si….
-Está bien
-Es una respuesta inteligente de tu parte –Rio la sombra
-Pero debo de ir a Hillwood
-¿A Hillwood? No me quieras engañar porque…
-Ahí está el mapa –Comento el rubio
-¿Qué mapa?
-El mapa que lleva a los ojos verdes
Eduardo abrió los ojos abruptamente ante esto.
Si lo hubiera sabido él hubiera podido dar rápidamente con aquel amigo y así evitarle tanto sufrimiento más ahora que sus padres…ese hombre había dicho algo que aún no podía digerir, no podía creer que Phill….Gertie… era algo terrible lo sabía.
-Ese mapa si no estoy mal tú mismo lo marcaste ¿Qué no te acuerdas de tu propio mapa?
-Después de estos años, encerrado –Dijo sarcásticamente el rubio -¿Crees que recordare lo que hace más de nueve años trace?
-La selva no ha cambiado mi querido Miles
-Solo quien no conoce bien la selva diría eso, pero en efecto ha cambiado
La sombra gruño -¿No es que quieres ir a ver a tu familia?
-No… -Murmuro sin aliento
-Qué bueno porque ya no están en Hillwood
-¿Qué? –Pregunto sin aliento el rubio
-Tengo mis fuentes querido amigo
-Pero…
-Así que si no quieres que haga que traigan a tu hijo, será mejor que lo recuerdes
-Por…por favor…yo…
-Bien Miles he sido muy paciente, pero mi paciencia se puede agotar
Tomo a Eduardo del cabello y puso una navaja en su cuello -¿Comenzamos?
-¡No! Solo…solo déjame ir….prometo que solo es eso y…
La sombra le miro con desconfianza, mientras una sonrisa curveada se atravesaba por su rostro, por supuesto que no iba a perder eso era más que obvio, clavo un poco la navaja sobre el cuello de Eduardo, mientras Miles miraba a su amigo con angustia.
-Por… ¡No! Por favor
Eduardo le miraba con tranquilidad
La sombra rio –Es por esto que hombres como tú, no se pueden llamar hombres –Arrojo a Eduardo hacia al frente, este se tocaba el cuello, sintiendo ardor, pero no lo suficiente para que dejara de vivir. –Muy bien pero no iras solo –Miro hacia detrás de Miles, de donde de las sombras salió un hombre aparentemente con sombrero y saco, no le podía ver el rostro pero lo tomo del brazo para halarlo hacia su nuevo destino.
.
.
.
Helga miraba su mano entrelazada entre la de Arnold, mientras este observaba la película romántica que habían elegido, si había sido ella quien había escogido la película, pero nunca pensó que sería tan aburrida o era ¿Qué encontraba algún entretenimiento mejor? Eso ni tenía que preguntárselo, en todo ese tiempo, no había podido dejar de mirarlo.
Y es que cada vez que iba al cine, no era con la intención de ver la película, a veces era con la intención de encontrarse con el rubio ¿Quién no querría encontrárselo? Era simplemente perfecto y últimamente había crecido un poco, eso lo había notado.
-Helga…
Susurro el rubio cuando pudo más
La rubia respingo ante su nombre –Cabeza de balón nos pueden oír
-No lo creo –Rio un poco –Hace rato que Lily no esta tan atenta a mí, Helga miro hacia al frente y veía a la castaña quien intentaba separarse lo más posible de su primo, pues este estaba durmiendo pero recargada en ella.
Helga rio por lo bajo –Vaya cero que no la está pasando bien eso me alegra
Arnold sonrió -¿Y tú que veías mi Cecil traviesa?
Helga se sonrojo fuertemente, Arnold nunca le había hablado de ese modo.
-Bueno yo…yo….
Arnold apretó su mano –Oye Cecil creo que la película está algo aburrida –Dijo el rubio guiñándole un ojo -¿Quieres ir afuera?
Helga no entendía pero asintió pues no tenía caso querer seguir ahí, ella no estaba entendiendo nada de la película y realmente no le interesaba. Ambos se levantaron sigilosamente y salieron de la sala.
-Bien ¿para qué me sacaste de la sala, Arnoldo?
Arnold rio -¿Qué te parece una malteada?
Helga sonrió, le encantaba que la conociera tan bien, aunque no sabía desde cuando prestaba tanta atención el rubio. Pero lo agradecía.
-Si aunque nunca encontrare una como Slaussen's –Dijo la rubia con melancolía
-No te preocupes, tal vez podríamos encontrar un lugar donde hagan una buena malteada por aquí para ti
-Eso espero y que no vaya a ser tacaño con la crema
-Seguro que no
Ambos caminaron tranquilamente hasta llegar a una tienda de sodas. Ya estaban casi a la mitad de su malteada cuando.
-Helga ¿puedo preguntarte algo?
-Ya lo hiciste tonto –Dijo ella de buen humor sonriéndole con amabilidad, por lo que solamente sonrió
-¿Por qué?
-¿Por qué eres un tonto? –Ella sonrió con burla y simulo pensarlo –Pues tengo varias teorías como que cuando eras un bebe con tu c…
-Helga
-¿que? Aunque también pienso que los extraterrestres fueron los que experimentaron contigo y te…
-Helga
Arnold comenzaba a perder un poco la paciencia pero por dentro le recordaba a su abuela, sonrió al final con anhelo, cuanto la extrañaba. Cuanto los extrañaba.
Suspiro -¿Por qué quisiste hacerte pasar por Cecil?
Helga dejo de sonreír ante sus ocurrencias sobre la cabeza de Arnold. Se sonrojo pero miro hacia abajo
-¿Tengo que responder?
Arnold bajo la mirada también -¿Me amas? –Pregunto después de un momento
Helga lo miro sorprendida –Yo….creo que debemos…
-Helga por favor solo…quiero saber…si –Suspiro –Sé que todo era verdad, por eso no es difícil saber porque te hiciste por mi amiga de Francia, Cecil, pero ¿Siempre será así? Tu celosa sin poder decirme lo que sientes, por miedo a algo que en realidad no tiene fundamento.
Helga suspiro algo cansada –Si me gustabas mucho Arnold, pero ahora debe ser diferente, por el bien de todos
-¿Seguirás guardando un secreto que ya no es un secreto?
-Creo que…que es mejor así
-¿Para quién? –Pregunto molesto el rubio –Tú me gustas, me gustas, gustas Helga –Ella se sonrojo al igual que el rubio –Y si nos gustamos porque…porque no podemos salir y tomarnos de la mano y demás –Dijo con algo de desesperación –Al final aunque nos adoptaron las mismas personas, nosotros no somos nada
Eso dolió y Arnold pudo verlo en sus zafiros azules, por lo que rápidamente agrego –Me refiero a que no somos hermanos o familiares, somos amigos, compañeros, nos conocemos de toda la vida y nos gustamos ¿Por qué sería malo?
-¿Y cómo planeas decirle a nuestros padres Arnoldo? –Helga le miro ahora con sarcasmo –Oigan sé que esto es algo raro pero saben me gusta mi hermano, es más que solo un gusto, se puede decir que lo amo, lo amo con locura desde los tres años, que he escrito poesía en secreto el amor que tanto le profeso, tanto que he hecho cualquier cosa para mantener esa boba sonrisa en su rostro tanto que he fantaseado que toda mi vida estamos juntos y que quiero tener una vida a su lado, casarno… -Llego demasiado lejos –Bueno tu sabes ¿Cómo planeas eso?
Helga bajo la mirada pero Arnold pudo notar en su mirada el gran amor que sentía por él, no sabía cómo explicarlo estaba algo aturdido había vislumbrado nuevamente a la que se le declaro en aquella ocasión en Industrias futuro, aun no estaba tan preparado para esa clase de amor, o eso pensaba, porque el amor de Helga era fuerte, seguramente apasionado y demasiado inmenso para asimilarlo de golpe, necesitaría algo de tiempo, pensaba mientras se sonrojaba, él la quería por supuesto y en estos últimos meses se había dado cuenta de muchas cosas que le encantaban de ella.
Era agradable conocerla.
Y a la vez le asustaba, pero hizo a un lado ese sentimiento
-Por hoy no quisiera pensar en ello –Tomo la mano de la rubia -¿Podemos ser dos personas en una cita real por favor?
Helga le miro sonrojada
-Yo…
-Helga vamos, solo un minuto olvídate de todo lo que nos ha pasado, de verdad lo necesito
Helga observo como el rubio sonreía tristemente, en realidad sabía que el rubio había sufrido mucho más que ella todo este cambio, perder a sus abuelos de un día para otro, no tener ni siquiera tiempo de asimilarlo correctamente, inmediatamente es adoptado junto con ella y al final ni siquiera ha podido hablar mucho de la muerte de esos seres queridos con nadie, no sabía si Gerald pero…ahora estaba ella ahí. El la necesitaba
-De acuerdo –Suspiro mientras tomaba con su otra mano la del rubio –Solo un minuto en el paraíso ¿eh? Por hoy –Se sonrojo ante lo que estaba haciendo, por una vez permitiría totalmente bajar las defensas con Arnold y no ocultarle nada, el rubio sonrió feliz
-Bien ¿Qué tal si vamos al parque?
-Ya rugiste cabeza de balón
Arnold rio. Había cosas que no cambiaban.
.
.
.
-"Y no lo olvides" –Dijo en perfecto español que Eduardo entiendo perfectamente –"No le quites los ojos de encima y cualquier noticia, cualquier cosa que sea que necesite me consultas primero a mi" –Sonrió –"Y por supuesto que haremos lo posible para que después su hijito corra detrás de él" –Rio –"Necesitamos ese niño con cabeza de balón, solo él puede detenerme pero también…puede ser la destrucción de esta tribu"
-"Cuente conmigo"
Eduardo sudo frio, no podía, no debía permitir que le hicieran daño a lo que más querían sus amigos, el mismo se había mantenido al margen por temor de poner en riesgo a los abuelos de Arnold y al mismo Arnold, casi nunca hablaba con Phill y cuando lo hacía siempre era lejos de San Lorenzo, solo para seguirle diciendo la triste noticia de que su hijo aun no aparecía.
Ahora solo le quedaba dolor, porque Phill siempre dijo que estaba vivo y algún día volvería, lástima que ya era demasiado tarde para ellos, aunque esperaba que donde estuviera, estuviera feliz de ver que su hijo si estaba con vida.
-"Y no olvides mostrarle esto"
Eduardo miro lo que estaba pasándole al hombre, era…
"¡¿Stella?!"
.
.
.
Helga reía fuertemente mientras Arnold trataba de alcanzarla, habían estado caminando tranquilamente de la mano por el parque, Arnold le había regalado una rosa y ella acepto con gusto, después de eso él le regalo un beso mientras estaba distraída por lo que ella se sonrojo y decidió pagarle con una pequeña broma con su helado, después ella corrió lejos de él, riendo.
-¡Jajaja, no…no Arnold…Jajaja! –Reía mientras caía en el suelo, el rubio por fin pudo tomarla del brazo, pero se le resbalo por lo que tomo su pie haciendo que ella cayera.
Se encimo en la rubia sujetando sus brazos –Jajaja –Arnold rio mientras embarraba a la rubia con el mismo helado que habían estado comiendo ella, mientras caminaban, esperaban tener hambre cuando llegaran a casa, ya que había sido demasiado dulces y golosinas en un día. –Ahora ¿Quién es el fuerte, Helga?
-Jajajaja –Ella no podía respirar muy bien –Basta…Jajaja ¡Arnold me haces cosquillas!
El rubio había pegado su mejilla donde tenía bastante helado en la de ella, este rio -¿Enserio? –Dijo inocentemente mientras posaba su mano por debajo del brazo de la rubia, ella se retorció.
-Jajajaja…no…no puedo….
Estuvieron jugando un rato, ya que después Helga logro quitárselo haciéndole cosquillas también pero al final, Arnold volvió a quedar arriba de la rubia y ella ya pidió paz, quedaron recostados en el paso, el a su lado y ella con los ojos cerrados boca arriba.
-Eres muy hermosa, Helga
La rubia se sonrojo pero sonrió –Sabes desde la primera vez que te vi –Murmuro la rubia –Tu mirada me…me cautivo –Dijo sonrojada y sin abrir los ojos –Ese día llovía
Arnold la miro curiosa, quería saber más pero la rubia parecía perdida en sus pensamientos, el intentaba recordar pero había recuerdos que no tenía tan presente, pero ver esa sonrisa en su rostro le hacía pensar que hizo algo bien, pues desde ese momento llamo la atención e la rubia pero ¿Por qué? Eran muy pequeños…eso no lo entendería seguramente hasta después.
Arnold acaricio su mejilla, provocando que ella abriera los ojos ante la caricia, lo miro sonrojada pero esta vez no quito la mirada de la suya –Lamento mucho haber sido tan…tan ciego –Comento mirándola –Yo…
-Está bien cabeza de balón, una belleza como yo no está disponible para los ojos normales de los mortales
El sonrió feliz –Tienes razón mi lady y yo soy un simple mortal, pido mil perdones
-Oh estás perdonado cadete
-Me gustas mucho –Susurro acercándose a la rubia
Helga se inquietó un poco bajo el suelo pero no se quitó –Tu…tú también…me gustas, Arnold –Susurro, mientras el rubio cerraba sus ojos y se acercaba más y más a ella.
Sus labios se rosaron suavemente, con gentileza el rubio presiono un poco los labios de ella, ella solo se dejaba besar por el amor de su vida, no era como los besos que ella le había robado anteriormente a este y el otro beso que Arnold le había dado, estos eran más tiernos, inocentes, gentiles y llenos de amor por parte de ambos, se sentía feliz y correspondida, aunque sabía que el minuto en el paraíso solo sería eso…
No quería pensar en el mañana solo en el ahora…y ahora Arnold la estaba besando, ¡Besando! Porque la quería, lo podía sentir.
Cuando se separaron se miraron sonrojados pero sonriendo – ¿Vamos?
Ella tomo su mano –Si, seguramente ya debemos volver a casa
-Eso creo, pero… -Tomo más fuertemente la mano de la rubia –Vamos directos, no quiero toparme con Lily
-Bien por mi…aunque…quizás Mario se enoje –Dijo preocupada tampoco quería que su primo estuviera con ella.
-No te preocupes por lo que vi, seguramente Mario se ira solo
-Bien pero tú le explicas
-Por supuesto Helga –Comenzaron a caminar juntos para ir a casa, felices en su mundo de fantasía, que aunque fuera solo por ese día, por ese momento lo iban a atesorar por el resto de su vida. Y como dijo la rubia…nadie sabía que pasaría en unos años, pero como el rubio también lo dijo, por hoy solo hay que vivir el presente, sus corazones latiendo felizmente hacían un mismo ritmo de amor.
Ninguno se dio cuenta de que alguien les miraba de lejos.
Hola queridos lectores
espero que les haya gustado este nuevo capitulo
disculpen por la demora
algunos ya saben que tuve un accidente
pero aqui estoy de nuevo actualizando los fics ;)
tambien actualizare los mismos fics por wattpad quizas lo haga hoy o mañana pero esten atentos porque estare actualizando ahorita
no ha habido nada de sus hermosos reviews :( pero por favor no olviden pasar y votar por su fic favorito
muchas gracias a todso los que me han brindado su paciencia y apoyo con sus hermosos reviews
saludos
