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Hola queridos lectores lamento mucho la demora pero aquí sigo y seguiré jejejeespero que les guste este hermoso capitulo que va dedicado a mi hermana hermosa macag
Esperó que te siga gustando hermanita bb
Saludos
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LA DESAPARICION DE HELGA I
¿Cómo perdonar? ¿Cómo siquiera pensar en el perdón? ¿Qué es el perdón? ¿Qué va de la mano con el amor?Perdonar es olvidar ¿Cuántos realmente perdonan con amor?Perdonar no te hace débil pero ¿Quién realmente entonces puede amar y perdonar sin pensar tantas cosas a veces?Porque amar no significa que puedes olvidar con tanta facilidad lo que aquel ser amado te haya ocasionado en el alma¿Cuándo se trata de padres a hijos? Es el triple de difícil, por la simple y sencilla razón que son las personas que en teoría deben amarte y cuidarte por siempre, que nunca te abandonarían, entonces ¿Qué pasa en ese punto de quiebre donde un error ocasiona dolor?¿Cómo saber perdonar? Solo el tiempo nos dará esa respuesta.A.P.S
-Bueno dime ¿Por qué no volvieron? –Pregunto inmediatamente el rubio mirando con enojo a su padre
Miles lo miró con dolor pero no podía pedir que lo abrazara aunque muriera de ganas
-La sombra hijo
-¿Sombra? ¿Esa persona que describías en tu diario?
-Exactamente –Sonrió de lado al escuchar que había estado leyendo su diario –Hablando del diario Arnold, ¿Lo tienes?
Arnold le miro algo suspicaz por la pregunta pero asintió
-Lo necesito
Arnold frunció el ceño -¿Por qué?
-¿Realmente quieres saber?
Ambos se miraron un momento antes de que el pequeño hablara de nuevo
-Si
-Tu mama sigue en San Lorenzo, no sé si viva o muerta
Tal vez debió decirlo diferente pero ya no tenía tiempo
-Mi…. –No pudo terminar la frase
-Por eso necesito el diario ahí esta…
-El mapa de San Lorenzo –Termino el rubio
En ese momento se escuchó un fuerte grito, sobresaltándolos a ambos.
Helga miraba con mala cara a aquella sombra que sigilosamente la había llevado hacia otro lado de la ciudad, ni siquiera ella sabía dónde estaba, lo más importante no sabía ¿Por qué estaba ahí en primer lugar?
Estaba amarrada de los brazos y su boca tenía una venda, la única respuesta es que la habían secuestrado.
El hombre de pronto se puso de pie en aquel oscuro callejón –Bien es hora de irnos, antes de que más sean avisados de tu desaparición
Helga comenzó a moverse con fuerza
-Sera mejor que cooperes Helga, si no quieres que algo le pase a Arnold
La rubia se quedó estática
-Si no soy un lunático, querida, así que si quieres que Arnold este bien, me vas a acompañar sin hacer tanto escándalo ¿verdad sobrina?
En ese momento el hombre se quitó el sombrero que llevaba y bajo un poco la bufanda que llevaba puesta.
Helga se quedó sin palabras al reconocer el rostro.
-¡¿Pero qué paso?!
-Estábamos jugando y entonces…un señor…yo no…se bien que… -Decía Madeleine afectada aun
-¡¿Pero quién fue?! –Pregunto Arnold encima del alboroto de los adultos
Harlette estaba llorando mientras Henry la abrazaba
Miles intento abrazar a su hijo, sabia cuanto significaba aquella niña para él, pero el rubio se alejó de todos
Encontró en el columpio donde habían estado unos minutos antes de que él la dejara un mensaje…
Al principio no supo ¿Por qué se acercaba ahí? Su corazón le decía que debía acercarse, aunque ese mensaje debía ser el que el mismo le escribió a ella. Pero entonces se dio cuenta que no era el mismo
"Ven por ella si quieres volver a verla, niño milagro"
Abrió los ojos ante el mensaje y sobretodo el nombre de quien se había llevado a Helga.
Era la sombra.
-Arnold –Se acercó Miles al rubio, este lo volteo a ver con molestia
-Esto es tu culpa –Dijo tratando de aguantar las lágrimas, señalando el mensaje –Fue el
-Oh…no –Miles no dijo más, salió corriendo hacia donde se supone debía estar ese hombre que lo acompañaba todas partes, era raro que ese día lo hubiera dejado ir solo….ahora comprendía porque
Arnold miraba a Harlette y Henry llorando mientras daban toda la información a la policía en la sala de la casa, sintió preocupación y dolor, Helga estaba atrapada por personas que no tenían nada que ver con ella, solo por él y sus…padres.
Respiro hondamente mientras miraba el listón rosa que tenía en sus manos.
No podía dejarla
No iba a dejarla
Tomo con fuerza el listón mientras se dirigía a su alcoba para tomar el diario de su padre.
El iría a rescatarla
Por supuesto que si
Mario miraba sorprendido a Arnold por la decisión que acababa de tomar, el por supuesto pensaba que era una locura pero…era familia…pensó un segundo antes de tomar la decisión de también ir.
No sabían cómo lo harían pero irían
Harlette y Henry miraban con preocupación la nota que acababa de dejarles Arnold, se había ido y no solo eso, había ido a buscar a su hermana.
-¿Qué haremos?
-Hay que hablarle a su padre
Henry la miro con molestia
-Sé que no te gusta que lo diga cariño, pero es su padre biológico y seguramente fue a pedirle ayuda o…
En realidad esperaban eso.
-Está bien, le marcare
-Gracias
Henry tomo el teléfono mientras pensaba en la vida que habían tenido los padres de su pequeño y se preguntaba ¿Qué habría hecho el en su lugar?
En Hillwood en una pequeña habitación de una casa hermosa, una pequeña marcaba con desesperación a una de sus compañeras de clase.
Arnold había dicho que no se preocupara, que estarían bien y tendrían cuidado.
Pero no podía…Helga era su mejor amiga
No podía abandonarla
No podía dejarla a su suerte
-mmm ¿Aló?
-¡Rhonda!
-¡¿Phoebe?! ¡¿Qué demonios te pasa?! Es muy tarde y…
-Escúchame Rhonda esto es de vida o muerte
Helga observaba desde el avión privado donde se encontraba, estaba seguramente ya muy lejos de Estados Unidos ¿Cómo volvería? En caso de que pudiera escapar
Miro al hombre frente a ella, tenía la cabellera rubia y ojos verdes obscuros como los de Miriam o incluso más parecidos a los de Olga.
-¿Qué tanto me ves, Helga?
-¿Por qué?
-¿Cómo que porque? No entiendo
-¿Por qué me secuestraste y que tiene que ver Arnold en esto?
El hombre sonrió con malicia –Por venganza, vi la oportunidad y la aproveche
-¿Cómo?
-Vamos Helga eres más lista que…espera –Saco el diario –Que el ángel de cabellos rubios por el que suspiras ¿no?
Helga se sonrojo -¡¿Por qué tienes mi diario?!
-Porque lo vi y me dio curiosidad
Helga abrió los ojos -¿Estuviste en nuestra casa?
-Bingo
-¿Eres amigo de Miles?
-No por supuesto que no
Helga lo observo un momento -¿La sombra no?
-Ves como no es tan difícil adivinar porque te traje y que tiene que ver tu adorado Arnold
-¿Por qué estás en esto? Miriam dijo que estaba en…
-¿Dónde? Dilo sobrina
-La cárcel
Él se acercó a la rubia que aun tenia atadas las manos y sonrió -¿Quieres saber porque estaba ahí Helga?
-Seguro porque eres un gran tipo ¿No? –Dijo con sarcasmo la rubia
-Que chistosa, te pareces mucho al tío Smith
Helga rodo los ojos –Espero que no
El rubio rio nuevamente –Cariño no es un secreto que me molesta tanto tu padre por ser un don nadie y aprovecharse de mi hermana pero… -Toco la mejilla de la rubia mirándola bien por primera vez –No es por eso que estuve ahí
Helga solo lo observo molesta e intento alejarse de él pero le era imposible
-¿Entonces?
Smith miro sus piernas, aunque era una niña aun no podía evitar lo que sentía, parecía que su instinto volvía, esa sed, esa necesidad de…
Se acercó al cabello de la rubia para aspirar su aroma.
Helga sintió escalofríos
-Por tu hermana
-¿Qué? –Pregunto sin entender
Él sonrió –Olga y yo jugábamos ¿quieres saber el juego?
-No –Dijo de inmediato la rubia -¿Qué le hiciste?
-Lo que ella pedía a gritos, como tu pero no es el momento –Se puso en el cuello de la rubia para depositar un beso, provocando la molestia de ella y que se intentara mover en vano, rio nuevamente –Ya tendremos tiempo para un juego entre nosotros, como lo tuve con tu hermana
Helga sintió un horrible escalofrío ¿Qué habría hecho para llegar a la cárcel?
Podía imaginárselo y comenzó a temer por ella misma, si quería salir bien de esta situación, debía ser más inteligente que su tío.
En una parte de la selva, donde la maleza era más abundante aun, oculta entre las montañas, se encontraba llegando a aquella pequeña cueva que lo conduciría hacia donde esperaba.
-¿Stella? –Le pregunto a un ojo verde que estaba ahí
El joven lo miro y asintió lentamente –Sigue aquí…pero…
-¿Dormida?
El solo asintió pero antes de que Eduardo pudiera terminar de ingresar al lugar, por detrás aparecieron varios hombres de la Sombra.
Atacaron al joven que había platicado con él, lo empujaron y pasaron hacia donde estaba el escondite que tuvieron durante años, hubo gritos de niños sobretodo y de los adultos que aún se resistían a la enfermedad
-¡No!
Grito Eduardo observando como la Sombra comenzaba a llenar de fuego lo que podía.
