Verus amor nullum novit habere modum

"Sabe sobre nosotros, sobre el doctor. Sabe demasiado", le respondí.

"Yo…" Jennifer sollozaba. "Solo sé que mi padre quería una mujer. Quería un hijo, un hijo varón. Eso es todo lo que sé, lo juro. No sabía sobre el doctor ni la misión de Maysun. Por favor, déjenme ir con mi hermano. Es la única familia que me queda, el único que vale la pena".

"Quería crear un hijo varón mediante manipulación genética. Y tú dices que tienes un hermano de él?"

"Nahuel nunca se llevó bien con mi padre", confirmó Jennifer. "Siempre le guardó rencor, nunca perdonó la muerte de su madre".

"¿Por qué Joham querría tener otro hijo varón…?"

"No lo sé… eso solo lo sabía él y Serena", nos contó mirándonos.

Me quedé pensando, dando vueltas en mi cabeza.

"Voy a entrar en la cabaña, no la pierdas de vista", le dije a Kaori.

"Sí, mi G".

Dentro de la cabaña había solo una computadora portátil. Estaba fuertemente encriptada y todas las contraseñas estaban bien ocultas. Joham había utilizado los algoritmos más avanzados. Al escanear sus directorios, carpetas ocultas e imágenes sospechosas, noté que había estado usando técnicas de esteganografía para ocultar los datos con los que estaba trabajando.

Basado en lo que pude revisar, estaba al tanto de los trabajos con el Dr. Petrov y su objetivo final era crear un híbrido con un don. Para ello, necesitaba encontrar candidatas humanas con las características adecuadas. También estaba avanzado en el campo de la manipulación genética y había estado recopilando datos de sus últimas actividades en línea. Seguramente fue así como logró detectar mis intentos de encontrar sus datos.

"Parece que usaba diferentes VPN y Tor, y logró descubrirme usando Wireshark, analizando toda la actividad de su computadora a través de internet. No dejó nada al azar, sabía que vendría por él. Estaba preparándose y moviéndose constantemente".

Wireshark es una herramienta de software que permite analizar y monitorear el tráfico de red en una computadora o dispositivo. Captura y registra los paquetes de datos enviados y recibidos en una red, incluyendo información como direcciones IP, protocolos, puertos y contenido de los paquetes. Esto proporciona una vista detallada del tráfico en la red y puede ayudar a los administradores de redes a solucionar problemas, detectar anomalías o encontrar posibles amenazas de seguridad.

"Claro", pensé. "Usaba diferentes VPN y Tor, y logró descubrirme usando Wireshark, analizando toda la actividad de su computadora a través de internet. No dejó nada al azar, sabía que vendría por él. Estaba preparándose y moviéndose constantemente".

"Dejé mis huellas digitales… muy astuto Joham, muy astuto. Pero no contabas con mi querida Kaori", reflexioné mientras extraía la información.

Antes de salir de la cabaña, destruí todos los discos duros, quemé las memorias RAM, el CPU y tiré todo, junto con la tarjeta madre, en la cabaña que prendí en llamas.

"Bueno", dije al salir. "Todo ha terminado para él, mi querida Kaori. Jennifer, puedes ir a por tu hermano. Aunque antes, me gustaría hacerte una pregunta".

Jennifer se puso de pie y me miró escéptica. Con un ojo en el sable, le pedí: "Dime".

Tomé una muestra de cabello de Anastasia y la sostuve cerca de su nariz. Kaori hizo una mueca de disgusto y se tapó la nariz. Jennifer olió el mechón y dijo:

"Mujer, vampiresa, dieta mixta. Espera… Creo que la recuerdo".

Kaori me miró seriamente y le respondí a Jennifer: "Vamos, continúa".

"Solo pude olerla camino a Estados Unidos, cuando estaba cazando en un área urbana en Seattle. No la he visto, pero creo que reconozco el olor".

"¿En Seattle?", respondí pensativo. ¿Por qué Anastasia iría a Seattle? ¿Por qué cruzaría al continente americano?"

Jennifer y Kaori solo se encogieron de hombros, y decidimos partir. Jennifer nos agradeció y partió hacia el sur. Kaori y yo nos dirigimos a Seattle y nos sentamos junto a una cascada, en una cueva.

Tomamos nuestras manos y Kaori me dijo: "G, tenía mucho miedo de perderte. Fue realmente aterrador".

"Bueno, al menos ya pasó todo, ¿verdad?" Sonreí. "¿Misión cumplida?"

"¡Misión cumplida!" exclamó, se puso de pie y realizó su pose característica, que ella llamaba la "Sailor Senshi-pose". Nos reímos por un buen rato. "Creo que nunca me aburriría contigo", le dije.

Kaori volvió a sentarse a mi lado, rodeó mi brazo con los suyos, se acurrucó y suspiró, esta vez, pensativa.

"¿Qué sucede?" le pregunté.

"Quiero ir contigo, G. Pero no sé cuánto tiempo estaremos recorriendo el mundo. ¿No te gustaría asentarte conmigo en algún lugar, juntos?"

Sabía a lo que se refería, aunque la pregunta era tonta. Ella quería estar conmigo, pero también anhelaba regresar a Japón. Su sueño, su misión, era volver y ejercer como protectora de su país natal, y nuestra relación estaba cambiando las cosas. Yo tenía que volver a Chile y, desde allí, no tenía idea de hacia dónde dirigirme. Lo más probable era que tuviera que seguir viajando, limitar mis habilidades a un solo país significaba no cumplir con mi propósito.

"¿Te refieres a Japón?", le pregunté.

"Puede ser, pero si prefieres, podemos considerar otro lugar".

"Has hecho mucho esfuerzo, has arriesgado tu vida para liberar a tu país de Yui y sus seguidores. ¿Y prefieres dejarlo todo por mí?"

"¡Por supuesto! El verdadero amor implica sacrificios y compromisos. A menudo

, tenemos que dejar cosas que nos gustan para estar con aquellos a quienes amamos".

Me puse a pensar. "Y si dejo todo esto y vuelvo a Japón… Formar un grupo o aquélarre con Kaori allí no sería mala idea, pero ¿qué pasa con mis primos? ¿Los vampiros del resto del mundo? ¿Mi misión? Estoy seguro de que encontré a Kaori por alguna razón. Debe haber un propósito detrás de nosotros".

"G, deja de atormentarte con tus pensamientos. Vayamos a Seattle y veremos cómo se desarrollan las cosas en el camino. ¿De acuerdo?"

"De acuerdo…"

Con un beso, nos recostamos y apagué mi mente. Dejé de lado mis pensamientos y me dejé llevar por las caricias y la calidez de Kaori. Cada día en la vida de vampiros como nosotros podría ser el último.

Al llegar la noche, nos preparamos y comenzamos nuestro viaje hacia Seattle. No tenía idea de qué encontraríamos allí, así que corrimos juntos. Cada vez que corríamos junto a Kaori, ella me miraba con una sonrisa burlona y corría con los brazos hacia atrás.

"¿Por qué corres siempre así? ¿Es una especie de técnica más aerodinámica?"

"¡Es como Naruto, G! ¿Nunca lo has visto? ¡Le da mucho estilo! ¡Inténtalo, vamos!"

Nos detuvimos, y ella me puso los brazos hacia atrás, indicándome cómo debía correr. La miré fijamente e intenté imitar sus movimientos.

"Ichi... Ni... San... Ii desu ka?... Sutāto!" Ella salió disparada.

"Pero yo no sé japonés…". Era una carrera, la seguí, usando su pose.

"¡Vamos, G, si me alcanzas, te daré un premio!" me miró y me guiñó un ojo.

Era bastante rápida y ágil, más que yo. Intenté atraparla como pude, pero rápidamente logró esquivarme. El bosque se volvía más denso y, de repente, pude oler sangre humana. Kaori se detuvo de repente y me dijo:

"¡G, huelo algo!"

Antes de que pudiera terminar, una gran roca de granito me golpeó, mandándome varios metros lejos. Pude oír a Kaori luchando contra dos individuos. Logré liberarme de la roca con mi mano y el sable, y vi que ambos tipos la tenían atrapada, uno agarrando cada brazo. Estaban a punto de desmembrarla.

Lancé rápidamente los tasers que me quedaban y los activé. Ambos quedaron completamente inmovilizados y comencé a acercarme con el sable en la mano. Kaori estaba preparada para decapitar a uno.

"Espera, amor", le dije con suavidad. "Quiero saber qué quieren estos tipos".

Mientras uno de ellos convulsionaba en el suelo, permití que el otro hablara.

"¿Qué son estas cosas? Hey, hey… ¿solo era por comida, eh? Pensé que nos quitarían la comida, nada personal".

"Bueno", dije. "Si no hay nada más que hablar..." Encendí la hoja del sable y maté al otro individuo. Mientras observaba cómo su compañero quedaba envuelto en llamas, el primer hombre agregó rápidamente:

"Sí, sí, sí, sí, sí… amigo, sí hay algo. Mira, venimos de muy lejos, de Canadá. Vinimos a hacer presencia". Hizo una pausa, tragó saliva y continuó. "Los Volturi emitieron un llamado para la ejecución de una pareja de un aquelarre. Ellos crearon a una niña inmortal y por esa razón, serán ejecutados. Han convocado a varios vampiros para este propósito. ¿A ustedes no los han llamado?"

Lo miré con extrañeza y pregunté: "¿Quiénes son los acusados?"

"El aquelarre de Folks. Los padres serán ejecutados junto a su hija inmortal", respondió con seriedad.

En un instante, me detuve bruscamente. "Algo no está bien…"

"¿Qué sucede, mi G?" respondió Kaori.

Algunas imágenes satelitales me mostraron una actividad anormal que se concentraba repentinamente alrededor del pueblo de Folks, Washington. Pude notar una gran cantidad de vampiros cerca de la zona. Muchos aquelarres se estaban acercando y parecía que los Volturi se dirigían al pueblo con una gran masa de vampiros. Me concentré al máximo e intenté captar otras fuentes para obtener más información.

"Debe ser algo muy importante para que tantos vampiros se congreguen en un lugar tan pequeño. Quizás incluso se esté preparando una batalla", le comenté a Kaori sobre el evento y lo extraño que todo parecía.

"Quizás deberíamos ir, G. Si es algo importante…"

"Quizás…" pensé, sosteniendo el arma que el Dr. Petrov había colocado en el guante eléctrico. Pero no era simplemente un arma, sino un chip. Y no cualquier chip, sino uno con múltiples piezas de ensamblaje. "Quizás… el último recurso… el aniquilador de vampiros…" Luego miré una de las bombas de humo. "Si pudiera… usarla allí…"

"¿Usar qué, G? ¿Qué son esas cosas que tienes?"

"El último recurso… El más poderoso que tengo. El hombre que me ayudó a crear mis armas me dejó esto antes de morir. No logró decirme qué era, pero pude deducirlo por mí mismo… Esto… esto es… un arma de destrucción masiva".

"Oh Dios, G. ¿Y andas con eso por el mundo, con el riesgo de que explote?"

"No, solo funciona cuando se ensamblan todas las piezas".

"Pero… ¿y si los Volturi u otros vampiros se dan cuenta? ¿Planeas suicidarte con eso?"

"Emm… no lo sé. Se supone que tiene un período de tiempo, aunque los vampiros somos rápidos… en ese momento, el Doc y yo pensamos en exterminar a todos los vampiros, pero digamos que no estaba muy convencido con la idea. Más bien quería encontrar a Anastasia… No, debo regresar a mi pueblo".

"Yo no voy a una reunión de vampiros para ser aniquilada por una… bomba… nuclear".

"Sé que está mal, pero solo la tengo para un caso muy… muy específico. Y como te dije, necesita ensamblarse para funcionar…"

El hombre vio los dispositivos y su cara reflejó un shock visible. "Amigo… estás loco… ¿cómo tienes todas esas arm…?"

Lo corté con el sable y me alejé un par de pasos junto a Kaori.

"¡Si vamos, no sabemos a lo que nos enfrentamos! Se reunirán muchos vampiros con dones especiales", exclamó ella.

"Parece que los acusados están formando su propio grupo. Seguramente se enfrentarán a los Volturi. Podríamos unirnos a ellos. El fin de los Volturi sería una gran victoria para comenzar una nueva vida y dar esperanza a la humanidad. Pero no tenemos suficiente información sobre sus dones", le respondí.

"G", Kaori me miró seriamente. "Si vamos, no sabemos lo que nos espera. Apenas salimos ilesos de las batallas contra Yui y Joham. Estas son palabras mayores".

"Estoy seguro de que ellos tendrán un plan". Miré la bomba y pensé: "Probablemente no confiarán en nosotros y perderemos nuestro anonimato frente a muchos vampiros. Perderemos nuestra mejor baza, el factor sorpresa".

"Entonces, ¿qué haremos, G? Iré contigo a donde vayas, lo sabes".

Miré a Kaori, recordando todos nuestros momentos juntos y lo feliz que me había hecho. Pero sabía lo injusto que sería para ella renunciar a sus sueños y misiones.

"Dime la verdad, sé honesta. ¿Deseas volver a Japón?"

Ella miró hacia el suelo, luego me miró a los ojos y después a un lado. Me puse de pie y la busqué con la mirada.

"Mírame a los ojos, por favor. Mírame. ¿Deseas volver a Japón? Sé sincera".

Me miró con una expresión apenada. "¿Para qué quieres saberlo?"

"Por favor, te lo suplico, dime la verdad…"

"No hagas esto, G. Por favor", me abrazó y escondió su rostro en mi hombro, sollozando.

"No me lo hagas difícil. No me evites. Dímelo", sentía un nudo en mi garganta.

"¡Sí!" exclamó. "¡Sí! Pero quiero que vengas conmigo… ven conmigo".

Miré a mi alrededor, giré la cabeza. "No puedo, sabes que no puedo".

Tras una larga pausa, finalmente reunió el coraje y me dijo:

"¿Me estás dejando, G? ¿Después de todo lo que hemos pasado juntos?"

"Tu corazón te pide regresar a tu tierra, Kaori. Puedo sentirlo, no soy tonto. Puedo ver la melancolía en tus ojos. No es justo que renuncies a tu destino por mí. Debes regresar y ser lo que siempre soñaste. No quiero cortar tus alas".

Me miró, entre sollozos, y con una ligera sonrisa dijo: "Fue hermoso mientras dur

ó, ¿no es así?"

Asentí con la cabeza, sollozando, mirando hacia un lado y apretando mis manos en la cintura. "Sí, lo fue. Lo fue".

"Pero, ¿hay que seguir adelante, verdad?" confirmó.

"Sí", miré hacia abajo, mientras dejaba de sollozar lentamente.

Kaori tomó mi mochila y de ella sacó dos alambres. Creó una pulsera para cada uno de nosotros con ellos. Enrollé uno de los alambres varias veces alrededor de mi mano derecha y el otro lo ató en su propia mano.

"Llevaré el mío siempre conmigo, G. Recuerda que jamás te olvidaré y que, vayas donde vayas, te llevaré en mi corazón". Puso su mano sobre su pecho y me hizo una reverencia.

"Igualmente, mi Kaori. Quiero que sepas que gracias a ti he aprendido a amar nuevamente. Pudiste tomar todas las piezas y rearmarlas. Gracias a ti, puedo sentir y volver a vivir".

Antes de partir, tomé el dispositivo que había preparado para las comunicaciones entre Nina y su padre, el cual nunca llegó a usarse, y le dije: "Si en algún momento, en caso de emergencia, necesitas ayuda, usa esto y vendré por ti".

"¿Vas a asistir a esa reunión con los otros vampiros?", preguntó preocupada.

"No te preocupes, no iré. Tengo cosas más importantes que hacer. Debo regresar a mi pueblo, mi familia me necesita", le sonreí.

"Entonces… esto no es un adiós, G. ¡Es un hasta luego! ¿De acuerdo?" Agitó su mano enérgicamente como un gesto de despedida.

Levanté mi mano y la moví. Ella corrió hacia mí, la abracé y la apreté contra mí. Nos dimos finalmente un último beso, luego desapareció rápidamente entre el frondoso bosque.

Me levanté la capucha, miré el alambre y murmuré mientras leía otra página del libro:

"Acepta las cosas a las que el destino te ata y ama a las personas que el destino te trae, pero hazlo con todo tu corazón".