El tiempo era relativo, también lo eran las situaciones.
¿Crees en la particularidad de tu vida? Todos somos únicos, se nos dice. Lo único, que nos hace únicos, son nuestras decisiones. En su caso, sus decisiones lo retrataron como un villano de su época. Sin embargo, era su situación lo que catapulto su desdichado camino.
POV
Despertar en los brazos de personas desconocidas, fue desconcertante para él.
Balbuceos ininteligibles se escucharon de su ser. Transmitir sus demandas jamás había sido tan difícil. Su rostro se contrajo. En consecuencia, trato de observar su entorno. Sin embargo, no logro forzar su vista.
¿Qué tan débil estaba su cuerpo? Debió preguntarse.
Un olor extrañamente femenino, era apenas perceptible para sus débiles sentidos.
Sentir el contacto con su piel, lo perturbo aún más. Por increíble que le pareciese, un denso agarre lo envolvió. Sintió el resguardo, y el cuidado, ya que unas gigantescas manos lo protegían. Eso era todo lo que pudo intuir, en ese instante.
Paso el tiempo. Progresivamente sus sentidos regresaron a él. Los días de sueño se alternaron, con la poca claridad de sus pensamientos. Sin embargo, su situación fue tomando forma, conforme pasaba el tiempo.
Ahora se encontraba envuelto en unas mantas, de lo que intuyo era lino, siendo alimentado. Un pezón roza, lo perseguía con vehemencia. Se negó a ser alimentado de forma tan vergonzosa. Por otro lado, sus instintos y su estómago, no estaban de acuerdo con él.
Alimentarse fue su propia tortura y una vergüenza para toda su vida.
Pasaron semanas o ¿meses?, no lo sabía. Poco a poco los sentidos cobraron fuerza.
Un día sus ojos se contrajeron. Los parpados pudieron abrirse por primera vez, en mucho tiempo. Aun con el entorno borroso que observaba, estaba claro, su situación física no era tan precaria, como se imaginaba.
Un aire frio recorrió su pequeño cuerpo. La revelación de su situación, puso en pausa su disgusto. Ahora era un recién nacido, con dificultades para aceptar su propio nacimiento.
Se encontraba en una cuna de madera oscura robusta. Era tosco en la superficie, tenía tallados cuidadosos. Varias mantas blancas y esponjosas cuidaban su entorno inmediato. Dentro de nuevo hogar, vio con prontitud, la proximidad en la que se encontraba.
El ambiente de la habitación, desprendía una sensación austera. Pues encogía la hombría y daba sensaciones de marcialidad.
Las paredes de piedra contenían escasas decoraciones. Como pinturas y algunos estandartes. En los suelos, pieles de animales abrigaban el ambiente. Los rincones de la habitación portaban enormes cofres. En el centro una cama enorme se alzaba. Sin embargo, para su sorpresa, una imagen extrañamente familiar se veía en la cabecera del dormitorio.
¿Es eso un hombre desollado? Se pregunto
Fue sombrío, pensar que aun en esta nueva realidad, había algo para recordar sus errores. Después de convertirse en "Cráneo Rojo" no solo perdió el norte, sino que también fue consumido por su ambición.
En esta nueva realidad, tan diferente como extraña, los días pasan con sosiego. Su nueva familia, ciertamente no es perfecta. Sin embargo, comparado con su anterior vida, podría jurar que es el paraíso.
La primera señal de problema, se dan con la ausencia paterna. Era de esperarse, tomando en cuenta las comodidades cortesanas que tenían.
Su nuevo hogar tenía "lujos" que, en cualquier parte del universo, requiere poder e influencia. Seria acertado deducir que su nueva familia, era parte de la cima del poder, en este mundo.
Por supuesto, también hay inconvenientes. Como el carácter austero y poco desarrollado de su entorno. La tecnología no había estado presente, en esta nueva vida. Por tanto, supuso que no estaría tampoco.
Extrañaba la movilidad que confería un cuerpo adulto. La piel sentía el escozor de lo días menos limpios. La gente de mi entorno, definitivamente necesitaba bañarse, no todos los días, el frio que sentía era intimidante.
Por otro lado, la anciana que me cuidaba, siempre notaba mis demandas. Ya sea cuando mi apetito se haga notar, o cuando inevitablemente se dé la vuelta, era como ser una tortuga. Agradecía tener ayuda en ese momento, excepto cuando tenía que evacuar los intestinos. Era incómodo relajarse, cuando unos ancianos ojos te observaban con expectación. Eran momentos de privacidad, después de todo.
Los meses pasaron y gradualmente pude comer comida más sólida. Los alimentos líquidos daban nauseas. Reflexione ante el pensamiento de un bebe que odiaba la papilla.
La anciana había empezado a narrar muchas historias, varias de carácter fantasioso.
No eran las únicas historias que había escuchado. Los sirvientes y su propia madre solían hacer su parte también. El espíritu narrativo de su gente llego a sorpréndelo gratamente.
Fue en esos días de interminable paz, cuando llego su celebración por cumplir dos años. O como solían llamarlo, el segundo día de su nombre.
El día se oscurecía y con él las últimas horas de su celebración.
Hubo una pequeña fiesta, algunas palabras y varios regalos. Fue en esta celebración cuando un anciano de paso lento y cadenas en el cuello se acercó. Vestía una túnica que le cubrió todo el cuerpo. La fina barba contrastaba, con los mechones de pelo que aún le quedaban, en la cabeza.
El anciano camino hacia mi persona y presento un manuscrito como obsequio.
Era el maestre Uthor, un erudito de este mundo, que servía en Dreadfort (El nombre del fuerte donde vivimos)
El contenido del manuscrito era aparentemente inapropiado para un niño. Era pues, una serie de recopilaciones, de los acontecimientos en la llamada guerra de "La danza de dragones".
- Maestre Uthor, no cree que un tratado sobre guerra es impropio para un niño.
Mi madre sostuvo el presente, dudosa de su contenido. Pero era un regalo después de todo, rechazarlo era inadecuado.
- ¿De dónde sacaste algo así? Dijo mi madre.
- Mi Lady, es uno hecho por mi persona. No es tan valioso como los de la Ciudadela. Espero que el heredero de Dreadfort también lo disfrute. Antes de que se haga mayor y empiece a dedicar su tiempo a las espadas.
El anciano tenía razón. Era una sociedad de espadas y lanzas. Los caballeros aun existían y los maestres, personas que encontraban su propósito en los libros, lo tenían difícil.
Los días siguientes indique a la anciana que había una nueva lectura. Aunque en realidad, fueron señales más que otra cosa.
Es entonces, cuando llegue a comprender lo inverosímil de la supuesta guerra de este mundo. Una guerra medieval de literalmente, dragones voladores escupe fuego.
En mi vida pasada también había cosas como dragones. Sin embargo, detrás de toda fantasía existente la ciencia siempre encerraba la razón. Un experimento fallido o un conocimiento tan avanzado que se confundía con la llamada "magia". Pero aquí no había nada de eso, literalmente era otra realidad, literalmente había magia.
