LA ADVERTENCIA…

Skipper continua acercando sus pasos hacia el agua, mira hacia el profundo estanque pero no logra ver nada.

-Skipper.- lo llama Marlene.- ¿por qué no mejor me platicas como será tu día?.- pide la hembra llevándolo de nuevo al interior de su habitad.

-pero… no creo tener tiempo, debo regresar de nuevo a la base para buscar la ubicación de espiráculo, tenemos varios conceptos que indican que tal vez se esté preparando para atacar todo Nueva York.

-bueno entonces ve, te deben estar esperando.

-tienes razón, es hora de irme.- decide dándole un último beso antes de salir. Marlene al verlo alejarse, se asoma en la entrada de su cueva y espera unos segundos, al verlo entrar a su base secreta, corre hacia su estanque, busca a su amante con la mirada, pero no lo encuentra.

-Marlene.- la llama una voz masculina saliendo de uno de los arbustos que rodeaba una esquina entre el estanque y su cueva.

-Kowalski.- corre a abrazarlo.- temía que Skipper te descubriera.

-sinceramente yo también, pero por suerte no descubrió nada… ¿quieres dar un paseo conmigo?.- pregunta tomándola de una pata.

-claro que si mi amor.- acepta besándolo en el pico. Kowalski y Marlene hacen lo planeado y salen hacia las afueras del zoológico, caminando por el pasto verde del parque.

-te amo.- le habla Kowalski deteniendo su paso bajo un gran árbol que les brindaba sombra a la perfección.

-yo también te amo, a pesar de que soy la esposa de Skipper, he aprendido a amarte.- le habla abrazándolo por los costados. Kowalski coloca una aleta entre su cintura y espalda y la otra la enreda en su cuello.

-yo que ustedes no juraría amor prohibido.- les habla una voz femenina haciendo separarlos, los dos voltean a todos lados, pero no ven a nadie, hasta que Kowalski mira hacia arriba del árbol, donde logra ver a la misma ardilla hembra que les había ayudado a encontrar el tesoro perdido de la ardilla dorada.

-¿usted de nuevo?.- reclama Kowalski haciendo mirar a la nutria hacia donde él veía, descubriendo a la ardilla.

-si siguen con ese amor de amantes, podrían arrepentirse seriamente.

-¿y usted como sabe que somos amantes?.- le pregunta Marlene sorprendida.

-yo lo sé todo querida, incluso su futuro como amantes.

-¿y supuestamente como será nuestro futuro?.- le pregunta el pingüino alto sin prestarle mucha atención a sus palabras.

-muy doloroso y arriesgado… ese amor de amantes les traerá tres muertes muy dolorosas para ustedes.- advierte dejándolos sorprendidos.

-¿tres muertes?.- pregunta Marlene sorprendida mirando a Kowalski.

-no le creas a esa ardilla Marlene, deben ser otras de sus mentiras.

-haya ustedes si no me quieren creer, pero todo lo que hacen, les traerán serias consecuencias y actos sin perdón.- la nutria abraza a su amante, pues comenzaba a sentir temor por las palabras de la ardilla. Kowalski voltea a verla y le acaricia una mejilla.

-no le agás caso mi amor, ya verás que todo estará bien.-le promete seguido de mirar de nuevo hacia el árbol, pero la ardilla ya no estaba con ellos.

-¿crees que en verdad solo sean mentiras Kowalski?

-claro que si, confía en mi.- pide abrazándola de nuevo. Pasan unos cuantos minutos en el parque como si fuera una cita para ellos, por otro lado, el líder no sabía de la ausencia de su esposa, pero sí de su teniente.

-¿cómo que no saben donde esta?.- pregunta enojado a sus dos soldados presentes.

-es que ni siquiera nos dijo que iba a salir.- responde cabo ante su pregunta.

-muchachos…- deja de hablar al ver al pingüino buscado, entrando a la base.-¿dónde estabas soldado?

-estaba en… la tienda de regalos.- responde mirando como el pingüino líder camina hacia él.

-¿y fuiste sin avisar?

-lo siento Skipper, la próxima vez avisare, lo prometo.- responde alzando su aleta en señal de promesa.

-bien, solo por esta vez te creeré, pero para próxima, te pondré un castigo severo de entrenamiento.

-si señor.- acepta afirmando con la cabeza.

-muchachos, comencemos el entrenamiento con los ninja.- ordena mostrando sus bolos de boliche que habían disfrazado de ninja.

Por otro lado, la nutria al llegar a su habitad, decide dormir un poco, el embarazo en verdad la había llenado por completo de mucho sueño, se acuesta en su cama de cemento y duerme al instante.

-ese amor de amantes les traerá tres muertes muy dolorosas para ustedes… tres muertes… tres muertes… tres muertes…- Marlene despierta de un susto al recordar las palabras de aquella ardilla, no podía sacárselas de su mente ni dormir en paz por su advertencia.

El tiempo pasaba cada vez aun mas rápido, Marlene y Kowalski seguían viéndose a escondidas, su embarazo se lograba notar aun más y con un buen estado, se alimentaba a la perfección y evitaba cualquier disgusto con su esposo, pero aun por las noches le rondaba las palabras de la ardilla.

En un día caluroso, Marlene nadaba en su estanque muy lentamente, el ya tener 4 meses de embarazo le impedía un poco moverse con gran libertad como antes. Sale de su estanque y se recuesta sobre la cama de cemento.

-¿ya terminaste de bañarte?.- pregunta el pingüino de cabeza plana acercándose a ella.

-sí, ¿por qué?, ¿ya te vas?

-sí, solo esperaba a que terminaras de darte tu baño, ahora con su permiso yo me retiro.- anuncia dándole un beso en los labios antes de salir. Marlene lo mira retirarse y cierra sus ojos por un momento.

-prima, ¿podemos entrar?.- pide Stacy parada en la entrada de su cueva junto con Becky.

-claro que si primas, entren.- acepta la nutria mirándolas pasar.

-¿cómo sigues?.- pregunta Stacy acercándose a ella.

-muy bien, el bebé no deja de patearme.- avisa riendo un poco mientras acaricia su vientre.

-¿bebé?, yo más bien diría bebés.- opina Becky.

-¿crees que sean más de uno?

-en mi opinión si.- responde Becky.

-en la mía también.- apoya Stacy.

-no puede ser, si son más de uno, estoy segura que Skipper se va a desesperar, no me imagino el cómo podría ponerse.

-tranquila Marlene, por qué no mejor te ayudamos a preparar algo de comer.- Marlene asiente con la cabeza, se levanta de la cama y se dirige hacia su cocina, mientras las dos tejones se dedicaban a limpiar la mesa de la nutria, en eso escuchan como la Marlene deja soltar un plato de porcelana que se estrella contra el piso.

-¡haaa!...- grita Marlene, Stacy corre hacia ella y la mira casi con sus piernas dobladas.

-¿Marlene que te pasa?, ¿estás bien?

-no… ¡haa!.- se queja nuevamente.- creo… creo que ya voy a dar a luz.- anuncia mirando a la tejón preocupadamente.- me duele Stacy… me duele mucho…

-tranquila prima.- Stacy la ayuda a caminar hacia la cama donde ahí, la sienta mientras seguía mirándola preocupadamente.

-¿y ahora qué hacemos?.- pregunta Becky mientras miraba a la nutria retorcerse de dolor.

-llévenme afuera del habitad, Alice ya sabe que estoy en estado de gestación y ya tenía pendiente mi parto…- explica con dificultad sin dejar de apretarse el vientre por el dolor.

-sí, está bien.- ambas tejones la obedecen y la llevan hacia afuera, donde la recuestan sobre el pasto, delante de su estanque. Marlene aun seguía retorciéndose de dolor mientras miraba el cielo, deseando que todo su dolor de parto desapareciera rápidamente, para su suerte un cuidador paseaba cerca de su habitad, la nutria al escuchar sus pasos grita fuertemente para que este lograra escucharla. Era claro que el cuidador no escuchaba con claridad su grito, pero si logro escuchar la voz de la nutria, la busca en todas partes de su habitad por fuera, hasta verla ceca de su estanque.

-¿qué te pasa bonita?.- le pregunta el cuidador mirándola preocupado, saca su woki toki y habla a través de él.

-Alice, ¿cuánto tiempo le falta a la nutria para que se aliviara?

-no lo sé… creo que… dos días.- responde sin la mas mínima importancia.

-¿dos días?, pues yo diría que ya está a punto de dar a luz.- avisa en un grito de desesperación.

-pues entonces tráela al cuidado animal, para que el veterinario pueda revisarla.- le ordena sin dejar de cambiar su tranquilidad. El cuidador obedece y toma a Marlene entre sus manos, finalmente llevándola al lugar indicado. Ambas tejones al verla partir, corren rápidamente hacia el habitad de los pingüinos.

-muy bien muchachos, recuerden seguir sus instintos…

-Skipper.- lo llama Stacy terminando de bajar las escaleras.

-¿qué pasa Stacy?.- pregunta el capitán volteando a verla.

-¡Marlene está a punto de dar a luz!.- informa alarmando a los demás pingüinos, especialmente al más alto.

-¿pero como que ya va a dar a luz?, ¿dónde está?, ¿por qué la dejaron sola?.- las regaña el teniente en la última pregunta, sorprendiendo a los demás pingüinos.

-tranquilo Kowalski, deja que yo me preocupe por mi esposa.- lo tranquiliza caminando hacia las tejones.

-un cuidador se la llevo al cuidado animal.- responde Becky.

-bien, voy para allá.- decide el capitán saliendo junto con las dos tejones.

-si no te importa Skipper, yo quiero ir contigo.- pide el teniente sorprendiendo aun mas al líder.

-bueno… está bien, supongo que todos se mueren de curiosidad por conocer a mi nuevo hijo.

-¡sí!.- responden cabo y rico al mismo tiempo.

-de acuerdo, pueden acompañarme.- decide el capitán saliendo junto con todos. El y su equipo aguardaron escondidos entre un gran árbol, Kowalski tenía sus vinculares para ver a Marlene mucho mejor, sin saber que Skipper lo estaba viendo muy extraño, aun no se explicaba el por qué Kowalski se preocupa tanto por ella. Aguardaron cerca de una hora y media, hasta mirar apagar las luces en el cuarto donde estaba Marlene.

-Skipper, el veterinario ya se fue.- informa a su líder seguido de saltar del gran árbol donde estaban, para buscar a la hembra.

Al llegar al cuarto, la ven dormir tranquilamente, a simple vista se lograba ver su cansancio, cabo y rico caminaron hacia una cama, donde ahí descubrieron al pequeño o más bien dicho, a los pequeños. En esa pequeña cama dormían tres crías, una pingüina hembra, una nutria y un pingüino, los tres tapados con sabanas, que únicamente dejaban mostrar sus rostros.

-¡pero qué lindos son!.- exclama Becky mirándolos con ternura.

-ven a ver a tus hijos Skipper.- le pide Stacy seguido de mirarlo acercarse. El capitán los ve muy tiernamente mientras acariciaba la cabecita de la nutria hembra.

-carga uno.- le pide nuevamente el pingüino joven, por otra parte, Marlene comenzaba a recobrar el conocimiento comenzando a gemir al despertar. Skipper sonríe para sí mismo y carga al pingüino macho entre sus brazos, camina hacia su esposa y la ve despertar completamente.

-hola amor.- saluda Marlene.

-hola Marlene, mira a nuestro…- Skipper deja de hablar al mirar al pequeño pingüino recién nacido, poniendo una cara de impacto, voltea hacia Marlene muy seriamente mientras poco a poco comenzaba a fruncir el seño.

-¿qué pasa Skipper?.- pregunta Marlene ante su cambio de humor, Skipper le acerca el pingüino macho descubriéndolo un poco de la sabana con la que lo habían acobijado, Marlene aun dudando se acerca a su cría y descubre algo que la dejaba en la misma situación que el pingüino. El pequeño recién nacido tenía la cabeza en forma de boliche, Skipper al mirarla ver al pequeño, voltea a ver a su teniente sin cambiar su rostro. Marlene abre sus ojos grandemente y mira también al científico. Kowalski por otro lado sentía sus piernas temblar al lograr ver al pequeño, no tenía palabras para defenderse ante el momento.